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Sakura se duchó hasta que el agua se volvió tibia, lo que la convirtió en una perra dado que Sasuke también necesitaba el agua caliente, pero estaba muy incómoda.

La verdad era que estaba sexualmente frustrada, algo que parecía una locura, pero Sasuke no era desagradable a sus ojos. En absoluto.

Estaba tan reprimida y dolorida de necesidad, que terminó tocándose a sí misma. Con la mano contra la pared de la ducha, se frotó el clítoris, sintiendo que el agua le golpeaba la espalda. Luego se clavó los dedos, y cerró los ojos, imaginando que era Sasuke dentro de ella, su aliento caliente contra la parte posterior de su cuello. Casi podía oír su voz, un poco ronca, un poco inhumana, y se corrió más rápidamente de lo que lo había logrado en toda su vida.

El orgasmo la golpeó con tanta fuerza que casi cayó de rodillas por la fuerza del mismo. Eso ayudó a mitigar su dolor durante unos veinte segundos, luego el anhelo pareció empeorar, más exigente, hasta que se encontró a sí misma haciéndolo de nuevo.

Y luego otra vez.

Cada vez la necesidad se hizo más abrumadora, hasta que no pudo pensar en nada excepto en Sasuke, y la forma en que sus ojos se habían dilatado cuando estaban fuera. Se volvió a excitar pensando en él mirándola así. Ver la forma en que sus pupilas se dilataron disparó algo muy sexual, algo que era totalmente innombrable para ella.

No fue de extrañar cuando el agua caliente finalmente se acabó. Por desgracia, estaba demasiado sensible para quedarse en la ducha una vez que el agua se volvió fría, así que salió y agarró una toalla del lavabo. Sus manos temblaban, y habría asumido que era por el frío, pero su piel se sentía anormalmente caliente. Estaba sudando, a pesar de que acaba de salir de la ducha, y estar empapada no estaba ayudando nada.

Se secó rápidamente, y luego se quedó enrollada en una toalla mientras se ataba el pelo en un recogido, envolviéndolo en un nudo, ya que no tenía nada con que hacerse una cola de caballo. Sólo estaba tirando de los extremos a través de la parte superior del recogido de su pelo cuando un gruñido bajo la hizo girarse hacia la puerta cerrada con llave.

Sakura debería haber estado asustada, teniendo en cuenta cuántas veces había sido gruñida y perseguida por Hombres-Lobo hoy, pero en lugar, de eso la piel de gallina se extendió sobre sus brazos por una razón completamente diferente.

La misma lujuria que la forzó a tocarse hasta que el agua corrió fría se estrelló contra ella, un millón de veces más fuerte de lo que había sido antes, haciéndole olvidarse de estar sudorosa, acalorada e incómoda.

Sakura parpadeó los ojos con sus párpados pesados, el mundo estaba casi nebuloso debido a la fuerza de la sensación que se apoderó de ella. El cuarto de baño estaba lleno de vapor, haciendo que incluso su reflejo se oscureciera, y eso la hizo preguntarse si su visión era borrosa.

Al mismo tiempo se sentía híper-consciente de otros sentidos. Oía una respiración al otro lado de la puerta. Áspera, desigual, más que un poco primitiva, y de nuevo, debería estar asustada.

Pero sabía que era Sasuke.

Sakura no estaba muy segura de cómo lo sabía, pero lo notaba, y más aún, un sexto sentido le decía que Sasuke no era un peligro. Al menos no la clase de peligro de 'perseguirla y comérsela'. Su marca de peligro se sentía bien, sobre todo cuando podía olerle como lo hacía. Su aroma se envolvía alrededor de ella como el vapor, pesado en el aire, todo cálido y picante, haciéndola sentir de algún modo segura y completamente salvaje de otros modos. Se acercó a la puerta y la desbloqueó, todavía excitada y pensando en él mientras ponía su mano en el pomo.

"No abras la puerta. Aún no."

La voz de Sasuke era más gruñona que la que había tenido cuando estaba fuera bajo la lluvia, no completamente humana, exactamente cómo la había imaginado cuando se acarició.

"Tenemos un problema."

Sakura tenía su ración de problemas para toda una vida, pero ese sexto sentido estaba en una velocidad superior. Nada que oliera tan bien como Sasuke lo hacía en este momento podría ser malo.

Su olor era tan potente que casi podía saborearlo en su lengua. Sin embargo, soltó el tirador y volvió al mostrador. Todo lo que pudo hacer, mientras la boca se le hacía agua y su coño palpitaba, fue preguntar:

"¿Cual?"

Pudo sentir físicamente el pulso de necesidad entre sus piernas cuando la helada brisa de lujuria envió un hormigueo eléctrico hacia las puntas de sus dedos.

Sasuke gruñó de nuevo, esta vez más fuerte, más territorial mientras gruñía:

"Cristo, tu olor. Casi puedo saborearlo en mi lengua."

Sakura contuvo un jadeo de sorpresa.

"Estaba pensando lo mismo. ¿Por qué?"

Sakura cerró los ojos, recordando cómo se veía sin camisa, su pecho ancho, sus brazos gruesos y musculosos, ese tatuaje que era más como una advertencia que como una decoración. Su voz se hizo un poco más suave, un poco más tenue de anhelo.

"¿Por qué hueles tan bien?"

Podía oírlo tocar el otro lado de la puerta, como una caricia. No era un toque fuerte, pero todavía podía sentirlo, cuando él dijo:

"Tú también lo haces. Joder, hueles muy bien. No tienes idea."

"Puedo escuchar cosas que no debería." murmuró, todavía tratando de pensar más allá del aroma sexy que empañaba sus sentidos y la necesidad sexual que estaba haciendo debilitarse sus rodillas. "Es como si todo estuviese amplificado. Siento que mi visión está apagada, pero todo lo demás es demasiado fuerte."

"Es por el vapor. Tu visión también es más aguda, igual que tu sentido del olfato. Sakura, hice algo por accidente."

Hizo una pausa, como si no quisiera admitirlo.

"Yo, um..."

Sasuke gimió, todavía sonando desdichado.

"A veces, cuando mi gente se hiere, lamemos la herida para ayudarla a sanar."

"Como un perro." dijo antes de poder detenerse.

"Sí." susurró. "Como un perro. Nuestra saliva es curativa. No es gran cosa. Podemos lamer a un ser humano. No tenemos enfermedades como las tiene tu gente. Simplemente eso nos ayuda a sanar las heridas más rápido. Si te miras al espejo, notarás que el corte en tu frente casi ha desaparecido."

Sakura frotó el espejo empañado, y se inclinó hacia su reflejo, viendo que estaba casi curado. Incluso el tinte verdoso de la contusión que había notado anteriormente se había ido. Se tocó la marca, ahora rosada, en estado de shock.

"Oh, Dios mío."

"No me gustaba verte sangrar. Me molestaba ver que te dolía y quería curártelo. Fue un instinto que debería haber detenido. Debería haberlo pensado más claramente. Nuestra saliva simplemente cura, pero yo tenía un corte en el labio y nuestra sangre puede ser algo contagiosa en ciertas situaciones."

Sakura se volvió para mirar la puerta, oyendo su respiración desde el otro lado con más claridad de lo que debía.

"¿Me convertiste en un Hombre-Lobo?"

"No. Haría falta mucha más sangre que algunas gotas de un pequeño corte en mi labio, pero tiene otros efectos. Son temporales. En realidad, no debería haber ocurrido en absoluto, excepto que estoy... muy atraído por ti. Eso es un factor decisivo, y nuestra química debe haber desencadenado algo."

Gimió de nuevo, como si no pudiera evitarlo.

"Mierda, hueles muy bien."

La forma en que lo dijo era como tener un afrodisíaco líquido inyectado en sus venas, pero Sakura aún se quedó mirando la puerta y le preguntó:

"¿Qué se desencadenó?"

"Somos animales. Somos muy susceptibles a la química natural. A veces, el intercambio de sangre puede hacer que una mujer entre en celo. Incluso una mujer humana. Obviamente tardó más tiempo porque la cantidad era muy pequeña. No debería haberte afectado en absoluto, pero como te he dicho, me sentía atraído por ti. No estaba sin sentido por la lujuria ni nada parecido, pero te deseaba. Claramente, mi sangre desencadenó algo. Estás en celo. Como una perra en celo. Estás lanzando feromonas que los otros lobos pueden oler a kilómetros de distancia."

"¿Otros lobos?" preguntó mientras el miedo finalmente se abría paso ante la atracción de Sasuke que le nublaba el pensamiento. "¿Van a atacarme?"

"No les dejaría que hicieran eso."

Sasuke era fácil de creer cuando su voz se volvía tan baja y peligrosa como ahora.

"Primero les molería a palos, pero por razones obvias, herir a un grupo de hombres jóvenes y tontos que tratan de conseguir tener algo con una humana a la que accidentalmente yo puse en celo sería realmente molesto para mi Alfa."

"¿Tienes un Alfa?" preguntó Sakura incrédula. "¿Hay alguien más grande que tú?"

"Sí, lo tengo." Sasuke sonó sombrío. "Y ahora mismo Madara está muy enfadado conmigo. Nuestra manada es única. En realidad tenemos dos Alfas. Estoy seguro de que tan pronto como Naruto vuelva, también va a

estar enfadado."

"¡Oh, genial!"

Sakura guardó silencio mientras se quedaba allí parada, sintiéndose tan caliente y frustrada que casi no podía pensar bien. Más que nada, estaba luchando contra el instinto de abrir la puerta, lo cual parecía una locura, pero...

"Podría ayudarte."

Sasuke cortó sus pensamientos.

"Si tu quisieras que lo hiciera." añadió "Sé que probablemente estás muy frustrada."

Sakura resopló ante ese eufemismo.

"No voy a forzar nada. Lucharé para protegerte y puedes quedarte allí, pero si nos enganchamos, tu olor cambiaría y resolvería muchos problemas para los dos. Aún estarías en celo, estarías desprendiendo feromonas, pero serían diferentes. Es difícil de explicar, pero, um... habría esa especie de olor de estar reclamada. Es la manera que tiene la naturaleza para evitar que nos matemos unos a otros."

"¿Reclamada?" repitió Sakura.

"Sí." confirmó Sasuke, su voz todavía sonaba áspera, con esa respiración irregular. "Olerías así porque tu olor se mezclaría con mi olor. Ellos sabrían que yo te habría…"

"Reclamado." terminó Sakura por él. "¿Es eso lo que quieres? ¿Quieres reclamarme, Sasuke?"

"Quiero reclamarte follándote, Sakura." le aseguró Sasuke de una manera que causó un nuevo destello de piel de gallina que se extendió sobre sus brazos "Quiero reclamarte hasta que ninguno de nosotros pueda ver con claridad."

Sakura se removió donde estaba y supo que era probable que él pudiera oler cómo la hicieron sentir sus palabras, porque gruñó otra vez.

Ruidosamente.

Deseó que su voz no la afectara como lo hacía, que no la hiciera sentir tan necesitada. Peor aún, sentía como su olor estaba acabando con todos sus sentidos de autoconservación.

Sin embargo, Sasuke no derribó la puerta. Ni siquiera exigió que la abriera, a pesar de que su necesidad seguía siendo masculina y picante en su lengua, despertando una parte muy vanidosa y femenina dentro de ella que nunca había sentido hasta saborearla ahora.

Entonces el sonido largo y aterrador de un aullido de lobo rompió el aire. Se volvió hacia la ventana, escuchándolo a lo lejos. Se estremeció, justo cuando otro aullido atravesó la noche.

Éste estaba mucho más cerca. Más intimidante. Vibrando con advertencia, y Sakura ni siquiera se detuvo a pensar antes de alcanzar el pomo de la puerta.

Sakura no era nada excepto una superviviente, y puede que no supiera mucho acerca de Sasuke, pero sabía que se sentía más segura con él de lo que se había sentido con cualquier otro lobo de los que había conocido.

Sakura giró el pomo, pero fue Sasuke el que abrió la puerta, como si un segundo más hubiera sido demasiado largo. Entonces estaba allí de pie, sin camiseta, increíblemente ancho, musculoso, con esos ojos oscuros y primitivos dilatados como los de un animal hambriento, y ella debería haber dado la vuelta y corrido hacia otro lado.

En cambio, Sakura le alcanzó, tocando el fuego, sabiendo que probablemente se quemaría cuando enredó los dedos en su cabello oscuro y le atrajo hacia ella.

Si había algo mejor que tener a un atractivo, musculoso e increíblemente mortífero Hombre-Lobo, curvándose ante su agarre como si ella le poseyera, Sakura no podía siquiera imaginarlo remotamente. La manera en que Sasuke se inclinó y lamió la curva de su cuello, cuando ella le forzó hacia allí por razones que no entendía completamente, casi la hizo doblar sus rodillas por la explosión de lujuria que la inundó. Su olor la ahogó.

La caricia de su gemido bajo contra su sensible piel la hizo sentir como si estuviera a punto de llegar al clímax allí mismo. Sakura se estremeció por la forma en que arrastró su lengua lentamente desde la curva de su cuello hasta su oreja.

Sakura lo aceptó, abrazándole mientras buscaba el nudo en la toalla entre sus pechos y tiraba de él aflojándolo.

Sasuke descartó la toalla a un lado, dejándola desnuda y expuesta cuando nunca se había sentido cómoda desnuda frente a un hombre después del abuso verbal de su ex-marido. Fue un instinto más profundo que cualquier efecto que la sangre de Sasuke le estuviera haciendo lo que la hizo tratar de alejarse, pero Sasuke no la iba a dejar ir ahora que ella había abierto la puerta.

Él la agarró por las caderas, tirando de ella contra él, dejándola sentir el contorno de su dura polla a través de sus vaqueros. Algo en su agarre era imposible de apartar, así que Sakura se ocultó volviendo la cabeza, negándose a mirarle mientras él miraba fijamente su cuerpo desnudo.

Sasuke pareció tomarlo como una invitación, y lamió su cuello otra vez. Mordisqueó su hombro, con los dientes un poco demasiado largos para ser humanos.

Sakura pensó que sentía el pinchazo de dolor de su piel rasgada y se volvió, contra su voluntad, observando como él arrastraba su lengua lentamente sobre aquella pequeña flor de sangre sobre su pálida piel.

Sasuke tenía los ojos cerrados, las pestañas oscuras como medias lunas contra sus mejillas, y el sonido que hizo al degustar su sangre era tan puramente complacido, que se encontró deseando verle morderla otra vez solo para oírlo una vez más.

Luego se dejó caer de rodillas ante ella, en el suelo del baño, y le chupó los pechos, tomando un pezón en la boca con un destello del roce de sus largos dientes caninos.

En lugar de tener miedo, pasó los dedos por su corto cabello, retirándoselo de su frente para poder verlo todo mucho mejor. Quería verle adorarla, porque así fue exactamente como se sintió cuando se olvidó completamente de estar avergonzada... y, en su lugar, se dejó reclamar por él.

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