Sentimiento positivo
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.
El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.
Capitulo 11: la segunda primera vez
¿Estaría bien si bebía un poco o no? Al menos ayudaría con los nervios.
Pero no podía excederme. Edward siempre decía cuán fácil de manejar me volvía estando un poco ebria. Lo que había sucedido solo dos veces desde que nos habíamos conocido.
¿Pero hasta donde estaba dispuesta a llegar con Emmett?
Ya lo había dejado meterme los dedos, me había besado dos veces y estaba casi segura de que habíamos tenido sexo por teléfono. Eso sin contar las otras dos veces que me había tocado pensando en el.
Lo que básicamente nos dejaba con muy pocas cosas que hacer llegados a este punto.
-te ves nerviosa- dijo mientras destapaba la botella de vino y servía un poco en cada copa
-bueno, ¿no debería estarlo?
Mierda Rosalie, no debes demostrarle que estas nerviosa. ¿A dónde estaba esa chica segura que realizaba tratos y fiestas increíbles? Probablemente en la oficina, porque aquí seguro no estaba
-no es como si fuéramos dos completos extraños- él me tendió una copa y sonrió en un intento de darme confianza
-no, pero ha pasado mucho tiempo Emmett….
-aun sigo siendo el mismo- el bebió un sorbo de vino y me miro con seguridad- solo más viejo, y con barba...
Una que me había vuelto loca desde el día en que había vuelto a verlo. Al desgraciado le había sentado demasiado bien, dándole ese toque masculino y… caliente. Y una en la que me gustaba enterrar mis dedos mientras lo besaba.
Mordiendo mis labios lo mire y respire hondo.
-relájate y bebe un poco de vino- me alentó
Haciéndole caso a sus palabras bebí un largo sorbo de vino y exhale con fuerza.
-¿Qué tal el trabajo?
Yo lo miré incrédula ¿de verdad quería hablar sobre trabajo?
-¿qué?- él se encogió de hombros- ¿acaso no puedo preguntar sobre eso?
-si, pero…- mi labios temblaron aun por los nervios- no pensé que…
-¿Qué me importara?- yo asentí- bueno, es lo que te gusta hacer, así que sí, me importa.
-todo va bien-contesté sin saber realmente que mas podía decirle al respecto.
-me alegro- su sonrisa parecía auténtica. Tal vez solo quería romper el hielo de alguna manera
-¿y Mac, donde esta?
-Alice está cuidando de él por ahora
-¿por ahora?- sus cejas se juntaron demostrando su confusión.
-hasta que regrese a casa, después de…
-¿ Después de qué?- el me dirigió una de sus sonrisas traviesas mientras alzaba una de sus cejas
-bueno, pensé que íbamos a…- Dios, ¿que pasaba conmigo? ¿Acaso no podía terminar una frase completa?
El me observó esperando que continuara. Pero una parte de mi no parecía dispuesta decirlo en voz alta ¿vergüenza? No, tal vez miedo a que eso finalmente sucediera, y fuera real e increíble.
-hacer algo como las cosas que me escribiste la ayer por la noche
Su sonrisa solo se ensancho, gozando de la situación
-follar-dijo y yo pase saliva.
Sus dedos acariciaron el borde de mis labios mientras sus ojos miraban mi boca fijamente y el suspiraba con fuerza.
Bebiendo otro poco de vino, Emmett dejo su copa sobre la encimera de la cocina y tomó la mía para dejarla allí también.
-porque a eso viniste aquí ¿no? A que te folle ¿Verdad?-dijo volviendo a mirarme.
Un suspiro escapo de mi boca al escucharlo. ¿Como podía ponerme así de caliente con solo decir eso? El muy hijo de perra…
-ven aquí- él tomó mi mano y me acercó hasta su cuerpo, dejándolos uno pegado contra el otro.
Y sin rodeos, él me besó mientras su mano me sostenía por la nuca. Su boca era rápida y ágil, mucho mejor que lo que había sido años atrás, aunque aun haciéndome sentir lo mismo.
Me gustaba como me besaba, como sus manos sostenían mi cintura y mi cabeza, el modo en que nuestros cuerpos se sentían estando así de cerca.
Sus dedos se apretaron contra la tela de mi vestido mientras sus besos subían la intensidad y yo notaba como el comenzaba a ponerse tan caliente como yo.
Bajando sus manos hasta mi trasero, él lo apretó y casi en un segundo me sentó sobre la encimera de la cocina.
Separando mis piernas, su cuerpo se metió entre medio de ellas, volviendo a besarme con energía.
Su lengua se rozó primero contra mis labios y luego contra la mía, invadiendo mi boca, apropiándose de ella.
Y en cuanto sus dedos comenzaron a acariciar mis piernas, todo mi cuerpo sintió escalofríos, erizándome la piel. Entrando por la parte interior de mis muslos, subiendo poco a poco, mientras bajaba hasta mis rodillas y volvía a subir, el finalmente llegó hasta mi centro, donde sus dedos no tardaron en atormentarme.
Respirando profusamente, trate de mantener el ritmo de sus besos mientras mi cadera se movía contra sus dedos.
Puta madre, Emmett, pensé, ya deja de jugar.
Dándole un rápido tirón a mis bragas, me las quitó y subió la falda de mi vestido hasta mi cintura, dejándome vulnerable frente a él.
Mirándome rápidamente, Emmett sonrió y tras un rápido beso, se separó de mí para colocar su cabeza entre mis piernas.
Dejándome caer hacia atrás, me apoye en mis codos para mirarlo por completo caliente y excitada.
Su lengua hábil se paseó arriba y abajo por mis pliegues y torturando mi clítoris en último lugar, haciendo que yo comenzara a gemir con fuerza.
Oh, esto era el puto cielo.
Sentir su aliento caliente junto con su barba allí abajo era increíble. Por no mencionar las cosas que estaba haciéndome con su lengua y sus dedos. Aferrándome de su cabello y con la respiración entrecortada, me corrí con fuerza.
Emmett sonrió caliente y satisfecho y volvió a ocupar su sitio otra vez. Esta vez sus dedos fueron a mi clítoris, mientras su lengua se ocupaba de mi entrada. Casi al borde luego de haberme corrido, a él no pareció costarle mucho hacer que eso sucediera de nuevo. Haciendo que mi cadera se moviera arriba y abajo contra su boca mientras terminaba recostada sobre la encimera de la cocina gimiendo y jadeando como una loca.
Sí, me estaba entregando a él por completo. ¿Pero como no hacerlo después de eso? ¿Que tipo podía hacer que te corrieras casi una vez tras otra, disfrutándolo y para nada apresurado por metértela?
Recuperando el aliento, volví a incorporarme, para encontrármelo a Emmett viéndome casi fascinado.
Poniéndome roja como un tomate, me baje de la encimera de la cocina y lo mire a los ojos esperando que el hiciera el siguiente movimiento.
Besándome una vez más, el me atrajo contra sí y sus manos se las arreglaron para bajar el cierre de mi vestido y quitármelo, haciendo que este terminara en el suelo.
Lo último por irse fue mi sostén. Con apenas un movimiento de sus dedos, este fue desabrochado y removido de mis pechos en pocos segundos, dejándolo a él viéndome sin decir una palabra.
Aventurando sus dedos sobre ellos, él pellizcó uno de mis pezones mientras yo mordía mi lengua para no gemir.
-siempre has tenido unos pechos increíbles- dijo casi en un jadeo- pequeños y rosados…- el tironeó mi otro pezón y esta vez deje que un gemido escapara de mis labios. Casi de inmediato el llevo su boca hasta él y lo chupo con fuerza, mientras con su mano masajeaba el otro.
Mierda, mierda….
Retorciéndome frente a él, Emmett volvió a incorporarse y me besó haciéndome caminar hacia atrás hasta chocar contra la nevera.
Me estremecí al sentir el metal frio sobre mi espalda y me sujete de su cuello notando que el aun estaba por completo vestido.
Con un ágil movimiento él me alzó en el aire y me colocó justo sobre su cadera, dejándome sentir como su erección no parecía poder aguantar mucho más, mientras su boca se apoderaba de la mía con desesperación, como si no fuera a volver a verme o como si no supiera si iba a tener otra oportunidad para hacer esto
Besando mi cuello y mis labios alternadamente, el empujó su cadera contra mí, adelante y atrás, poniéndome aun más caliente, si eso era posible y haciendo que comenzara a desesperarme.
-fóllame- dije esta vez sin vergüenza y con necesidad
El dejo de besarme para mirarme directo a los ojos.
-dilo otra vez
-fóllame- y casi como si un fuego se encendiera en sus ojos, el volvió a besarme con desesperación mientras con una de sus manos comenzaba a desabrocharse los pantalones.
Ansiosa me moví contra él, y cuando finalmente lo sentí en mi entrada gemí de placer.
-¿estas tomando algo?- su voz sonó espesa y apresurada al mismo tiempo
-la píldora- dije rápidamente y comprendiendo a que se refería.
-bien- contestó
Lentamente él se introdujo en mi interior y yo me sostuve sus hombros mientras exhalaba aire con fuerza.
-ahhh- gemí al sentirlo el dolor inicial mientras él se desliaba en mi interior. Más grande de lo que recordaba.
-relájate-dijo empujando otro poco hacia adentro. Oh, ¿Cómo podía haberme olvidado de eso? ¿De como se sentía estar con él dentro de mí? De lo grande que era en comparación con los demás tipos con quienes había estado- vamos nena- me alentó
Yo mordí mis labios y lo mire a los ojos mientras el llegaba al tope para luego comenzar a retirarse lentamente.
-eso es- me felicitó para luego besarme con ganas
Respondiéndole apenas mientras sentía como el aire era cada vez más difícil de contener en mis pulmones y la molestia inicial daba paso al placer.
Oh esto se sentía de puta madre.
Cruzando mis brazos detrás de su cuello, Emmett empujo su cadera contra la mía, apretándome contra la puerta del refrigerador.
Y apenas un par de estocadas rápidas después yo me corrí de nuevo con un fuerte grito.
Emmett sonrió y entonces volvió a poner mis pies en el suelo para besarme con ganas.
-ven aquí-dijo tomando mi mano y entonces llevándome hasta la sala con él para sentarse en el sofá, esperando que yo me sentara sobre él.
Yo lo mire dudosa y mordí mis labios viendo él aun lo caliente que estaba.
Sosteniéndome del respaldo del sofá, pase mis piernas a cada uno de sus lados y entonces me deslice sobre él.
Emmett me sujeto por la cintura y me miró a los ojos con atención.
Y por alguna razón eso se sentía bien.
Moviendo mi cadera arriba y abajo, empecé a montarlo mientras él me veía fascinado, pellizcando mis pezones y empujando su cadera contra la mía.
Mierda, eso se siente muy profundo, pero aun así continuo. También estoy muy caliente, de un modo que llevaba mucho tiempo sin estarlo.
Así que comienzo a montarlo, desesperada, gimiendo y sosteniéndome de sus hombros hasta que me corro.
Pero entonces él empezó a follarme rápidamente, sin darme un respiro, sin dejar que mi cuerpo dejara de temblar y haciendo que mi estomago se tensionara de nuevo.
-no te detengas- jadeo aun mirándome.
Con la boca abierta apreté sus antebrazos y me quede quieta mientras él me follaba, consiguiendo que yo volviera a correrme un minuto después.
-Dios santo…- gemí al sentir el modo en que me había venido sobre él.
Volviendo a besarlo, busque los botones de su camisa para quitársela y él me ayudaba a hacerlo.
-estas volviéndome loco- jadeo
Yo sonreí y entonces empecé a moverme sobre él una vez más gimiendo realmente caliente.
-tomándome por la cadera el comenzó a marcar el ritmo, pero entonces yo me moví más rápido, rebotando sobre su erección, gimiendo audiblemente y por demás ansiosa.
-eso es nena- él me alentó-Dios… si hazlo una vez más.
Él me observa fascinado mientras yo intento con desesperación correrme una vez más. Soltando un fuerte gemido me moví justo como mi cuerpo lo necesitaba y entonces me corrí con fuerza sintiendo como él hacía lo mismo unos segundos después con un jadeo.
Por poco desplomándome sobre él, mantuve mi cabeza apoyada contra la suya intentando regular mi respiración por unos segundos.
-eso fue bueno- dijo él
Yo le sonreí como una tonta y entonces me levante de su regazo para sentarme en el sofá junto a él, casi rendida.
Lo había sido. Más de lo que podía reconocerle.
-ni siquiera llegamos a la cama-dije conteniendo una risa.
-bueno, creo que no la necesitamos mucho ¿o sí?
Yo mordisqueé mi labio inferior. Él tenía razón. La encimera de la cocina, la nevera y el sofá de la sala habían sido más que entretenidos.
-¿aun estas caliente?- el alzó su ceja de modo provocativo
-¿tu qué crees?
-creo que aun puedo hacer que te corras un par de veces más- el sonrió como un campeón.
-no recuerdo la última vez que me haya corrido 7 veces- admití en voz alta
- supongo que es algo bueno
Lo era. Edward nunca… ni siquiera lo había intentado, pero esto… wow, había sido como un modo por completo distinto de tener sexo.
Emmett me sonrió y acarició mi cabello.
-¿quieres tomar algo? ¿Agua o juego? ¿Hidratarte un poco?
Yo me reí nerviosamente.
-seguro
Levantandose del sofá el fue de nuevo hacia la cocina por algo de beber mientras yo me lo quedaba viendo por completo embobada con su cuerpo.
Deportista en la secundaria y ahora… ahora no perdía su tiempo tampoco con esa espalda y trasero firmes y muy entrenados.
¿Agua? Tenía sed, debía admitirlo, pero en realidad solo buscaba ganar tiempo.
¿Íbamos a hacerlo otra vez? ¿De verdad? Tal vez debería irme a casa antes de que esto se me saliera de las manos.
O tal vez debía disfrutarlo todo lo que pudiera por que no volvería a hacer eso otra vez.
Dios, ¿a quien quería engañar? Después de eso, mi yo interno estaba esperando con su agenda en la mano dispuesta a darle tantos días libres como tuviera a Emmett para que volviera a cogerme de esa manera.
Emmett regreso con dos vasos con agua y me paso uno. Sintiéndome repentinamente desnuda, doble mis piernas, llevando mis rodillas hasta mi pecho y tomé el vaso con agua.
Emmett me miro divertido
-¿Qué?- pregunté
-nada- él se encogió de hombros y se sentó a mi lado en el sofá
Yo le di un buen sorbo a mi vaso y luego volví a mirarlo.
-¿siempre eres así?
Emmett me observó confundido
-¿así como?
- con las chicas…- dije- tú haces que… ¿se corran de esa manera? ¿O solo soy yo?
-bueno, tú estabas muy caliente- dijo el sonriéndome- eso obviamente ayudó, pero creo que puedo decir que he mejorado bastante
-si, ya lo veo- contesté
El acaricio mi mejilla y me miro a los ojos de un modo caliente.
-¿Qué dices si vamos a la cama? Así te quitas las ganas de hacerlo allí
Nerviosa, yo tome otro poco de agua.
-y tal vez pueda doblar el nuevo record
-¿doblarlo?- mi piel se puso de gallina de solo imaginarlo ¿Cómo se supone que llegaría a casa después de eso?
-oh, no, tranquila- dijo con confianza y sonriéndome divertido- podemos tomárnoslo con calma esta vez sí es lo que quieres
-¿y si no es lo que quiero?
-podemos hacerlo también- contestó plantándome un beso en la boca y sujetándome por la nuca mientras sus labios se apoderaban de los míos.
Deshaciéndose rápidamente de ambos vasos, Emmett consiguió ponerme de pie e ir caminando a tientas aun besándonos hasta su alcoba.
Una cama grande y de sabanas blancas que parecia recien hecha estaba esperándonos.
Llevado por el deseo, Emmett me arrojo sobre la cama y separó mis piernas antes de volver a colocar su cabeza entre ellas.
-oh Mierda….- gemí mientras apretaba las sabanas entre mis manos
-eso es nena- Emmett me alentó antes de volver a usar su lengua sobre mi clítoris, yendo arriba y abajo rápida y repetidamente.
Y como se imaginaran, después de todo lo que habíamos hecho antes, conseguir que me corriera de nuevo fue pan comido.
Así que entonces fue mi turno de hacer algo por él.
Sentándose en la cama, yo me arrodille frente a él y lo mire a los ojos antes de empezar a tocarlo con mis manos.
Lo tienes, me dije, está bien. Solo no te pongas nerviosa y te ahogues. Ya has hecho esto un millón de veces. Bien, tal vez no tantas, pero si sabía qué hacer. El problema es que no lo había hecho con él en mucho tiempo
Yendo lento al principio, moví mis manos arriba y abajo sobre su polla y pase mi lengua por la punta.
Emmett solo me observó con su boca entreabierta y soltando jadeos cada tanto, sin decir nada, solo disfrutando del espectáculo.
Así que poco a poco empecé a introducirlo en mi boca, usando mi lengua y también mis manos para darle placer.
Apartando el cabello de mi rostro, Emmett lo sostuvo a un lado y me observó mientras se la chupaba.
Y no tarde mucho en conseguir que él se pusiera tan duro como al principio; lo cual pensé, tenía que ser algo bueno.
Yo sonreí al verlo así, mierda.
Tomándome del menton para besarme, él se incorporó en la cama, y me hizo recostarme, para luego poner una de mis piernas sobre su hombro y comenzar a follarme.
Apretando las sabanas entre mis manos, el empujo con rapidez adentro y afuera, sosteniéndome por la cadera y sin perder el ritmo.
-oh… Dios…. Emmett…- gemí
-¿más?
-si, más….- gemí viéndolo a los ojos y notando que él nunca había dejado de mirarme,
-oh, te sientes tan bien…- jadeo él, pellizcando uno de mis pezones y aun sin detenerse.
-oh Dios, Dios….
Y ahí íbamos de nuevo. ¿Cuántas iban ya? ¿8, 9?
Acto seguido, el me giro sobre las sabanas y me puso de espaldas a él, apoyada sobre mis codos y empezó a metérmela tipo perrito.
-puta madre- gemí- Emmett….
Mis piernas temblaron. Eso se sentía demasiado bien.
-hazlo para mi, una vez más- pidió
Pasando una de sus manos debajo de mi cadera, el movió sus dedos sobre mi clítoris a la par que seguía metiéndomela.
Unos segundos después, yo me corrí haciendo que el jadeara con fuerza.
-mierda…-maldijo
Su respiración era espesa y yo podía sentir como no le quedaba mucho para venirse él.
Saliéndose de mi interior, el se dejo caer en la cama y entonces yo me volví a verlo.
-ven aquí- dijo estirando su mano.
Tomándola, yo me volví y entonces lo besé.
Acercando mi cuerpo al suyo, consiguió que volviera a sentarme sobre él, pero esta vez alcanzando una profundidad que antes no había hecho en el sofá.
Abrazándolo por detrás de su cabeza, ambos nos balanceamos suave, besándonos y ya a esta altura, bastante cansados.
El mordisqueo mi cuello y yo clave mis uñas en su espalda al sentir como una vez más estaba al borde.
-si, si, si…- dijo
Yendo mas rápido ambos al mismo tiempo, yo me vine con fuerza gimiendo, mientras él lo hacia un poco después.
Dejandose caer hacia atrás, ambos terminamos sobre las sabanas, agitados y casi fascinados.
-Dios, ¿qué estuviste haciendo en estos doce años?
- ¿a qué te refieres?- preguntó estirando sus brazos por sobre su cabeza para luego abrazarme con uno de ellos mientras yo estiraba mis piernas a lo largo de la cama.
- a que… tienes más experiencia, más… resistencia. No lo sé- contesté aun con el aliento algo entrecortado.
-¿y eso es algo malo?- el parecía confundido
-no, solo que no lo esperaba-dije viéndolo a los ojos.
-bueno, ha pasado un tiempo-admitió- he aprendido algunos trucos y he podido mejorar… mi rendimiento- yo me reí ligeramente- pero tu tampoco te has quedado atrás.
-¿Por qué lo dices?
-bueno tú fuiste la que me follo a mí en el sofá, por si no lo notaste. Ansiosa, caliente y desesperada por correrte….
Yo me sonroje como una tonta y me quedé callada
-Dios… mírate… - Emmett acarició mi mejilla y sonrió- no deberías avergonzarte por eso- dijo- de hecho, deberías estar orgullosa de ello.
-¿de verdad?
-deberías poder hacer lo que quieras hacer mientras tienes sexo. No solo lo que el tipo quiera o lo que yo quiera. Si quieres algo ve por ello, pídelo y lo tendrás. Créeme a los hombres nos gusta que también las chicas tomen el control.
Yo asentí
-¿Por qué siento que pronto pareces haberte puesto mas tímida que antes de empezar?
-no lo sé
El acaricio mi cabello y dejo un beso sobre mi frente.
-eres hermosa- dijo
Yo negué con la cabeza y me cubrí los ojos.
-Dios, ven aquí-dijo tomándome por la nuca y acercándome a él para besarme con ganas. Su boca se apodero de la mía, jugueteando con su lengua y fundiéndose en un largo y profundo beso.
Su mano no desaprovecho la oportunidad para apretar mi trasero y su cadera se clavo contra la mía.
-Emmett…- lo regañé
-oh, vamos…-dijo comenzando a basar sus besos por la línea de mi mandíbula e ir descendiendo poco a poco por mi cuello.- se que aun puedes hacerlo de nuevo.
-tengo que irme
-no, no aun- insistió presionando mi trasero con ganas y metiendo sus dedos entre mis piernas para tocar mi entrada.
-mierda….
-me encanta cuando maldices-dijo dándole un ligero mordisco a mi cuello, y con ello metiendo uno de sus dedos en mi interior.
-¿si?
-si…- él sonrió y empujo hacia adentro sus dedos antes de volver a retirarlo- sobre todo cuando se que estas así de caliente y mojada.
Gimiendo audiblemente y presionando su antebrazo, Emmett sonrió y movió sus dedos más rápido aun sin quitar sus ojos de los míos.
-¿vas a correrte para mí?- preguntó
-si…- gemí- si….
Abriendo mi boca gemí sin cuidado y moví mi cadera contra sus dedos.
Emmett sonrió muy satisfecho al tiempo que apresuraba sus dedos contra mi clítoris. Y se sentía tan putamente bien, incluso después de haberme corrido tantas veces….
Abriendo mis piernas y alzando mi cadera en el aire lo deje tocarme, sabiendo que esa sería la última vez.
Mierda.
Sus dedos era agiles y rápidos… mucho mejor de los que recordaba. Tanto que simplemente me entregue y me deje ir.
-oh, Dios…- jadeé y dejando mi cuerpo desplomarse contra el colchón
Emmett se rio a mi lado.
-y decías que no- me dijo
Abriendo los ojos le dedique una mirada envenenada. Se comportaba como un idiota, y aunque eso no tuviera ningún sentido, era lo que me gustaba de él.
Mierda. ¿Por qué a las chicas siempre nos gustaban los tipos malos?
-eres un peligro- le dije- de verdad que si
-¿un peligro?-dijo en tono burlón
-si, para mi salud mental y física
-bueno, eso tiene solución- dijo convencido- -¿quieres algo de comer?
-¿qué?
-¿tienes hambre? Puedo prepararnos algo de comer si quieres. Mi nevera está llena, así que puedo…
-¿que hora es?- yo lo interrumpí tomando noción entonces de que hora podía ser y de cuánto tiempo llevaba ahí dentro con él.
-el busco el reloj sobre mi mesa de noche y lo miró.
- Son pasadas las 9¿por qué?- dijo
-mierda
Yo me incorporé en la cama, y suspiré. Era muy tarde, Dios… muy tarde
-tengo que irme- le dije comenzando a bajarme de la cama y pensando en las cosas que había traído conmigo.
Mi bolso, vestido, zapatos, chaqueta y ropa interior.
Dios, esto no sucedía cuando te acostabas en tu propio apartamento. Mientras que ahora, solo tenía que recordarlo, puesto a que no podía salir de allí sin todo eso.
-¿de verdad?- Emmett sonó desilusionado-¿no puedes quedarte?
-tengo que volver a casa yo…
-¿él esta esperándote?
-regresa mañana por la mañana- le dije- pero tengo que ir por Mac a casa de Alice, no puedo simplemente dejarlo allí toda la noche. Tengo que poner la ropa a lavar, hacer la cama e ir de compras y tengo que…
-está bien-él interrumpió mi catarata de palabras- no tienes que explicármelo
Yo lo mire apenada.
No podía quedarme, por muchos motivos, pero él tenía que entenderlo.
Levantándome de la cama finalmente, fui hasta la cocina por mi ropa y mis cosas para volver a vestirme.
Me sentí avergonzada por un momento, de estar vistiéndome en un departamento que no era el mío luego de acostarme con un tipo que no era mi prometido. ¿Era acaso una zorra? ¿Una mala persona?
Ya con la ropa puesta y terminando de ponerme los zapatos, Emmett apareció en la sala llevando solo unos pantalones de chándal y un semblante algo caído.
Oh, no hagas eso, pensé. Eres el menos indicado para sentirse mal por eso, cuando fuiste tú el que lo provocó.
Enviándole un mensaje a Alice para avisarle que estaba saliendo para allá y recoger a Mac, me dirigí a la puerta, con Emmett siguiéndome en silencio.
-yo…- dije, pero sin saber exactamente como continuar. ¿Qué era apropiado después de lo que acabábamos de hacer? No tenía idea.
-me alegra que hayas venido hoy- me dijo él- de verdad
Yo le sonreí a medias.
-si, eso fue… entretenido
Él abrió la puerta y entonces yo salí al corredor.
-te llamaré en unos días- dijo
-está bien- yo mordí mi labio inferior y lo mire a los ojos aun sin creerme todo lo que habíamos hecho apenas unas horas atrás.
Acercándose a mí, el me beso con suavidad en los labios y luego sonrió
-adiós, Rose
-Adiós, Emmett- contesté y con eso me di media vuelta y comencé a caminar por el corredor hasta llegar a los elevadores.
Ya abajo me pedí un taxi y fui a casa de Alice por Mac y luego a casa.
Cansada y con deseos solo de darme un baño e irme a la cama, al abrir la puerta me tope con lo último que esperaba encontrarme en la sala.
Edward sentado frente a la tv, con el semblante serio, aun con su traje puesto y sus maletas de viaje junto al sofá.
Oh mierda.
-¿Dónde estabas?-preguntó
-Salí con Alice- mentí rápidamente- salimos a tomar unos tragos y a jugar al billar
-¿desde cuándo?
-¿desde cuándo qué?-dije cerrando la puerta detrás de mí y dejando a Mac en el suelo.
-sales, los miércoles por la noche.
-no sabía que había un día para poder salir-contesté seria
Él me miro enfadado. Dios ¿de nuevo? ¿Qué sucedía con él?
-de cualquier forma, pensé que regresarías mañana por la mañana
-¿entonces saliste a divertirte por que estaba fuera de la ciudad? ¿Sueles hacer eso?
-Salí con mi mejor amiga a un bar y a jugar billar. No entiendo que tiene de malo, Edward. Casi nunca salgo con Alice y una vez que lo hago, te molesta ¿que sucede?
-pensé que estarías en casa- dijo enojado
-¿se supone que debo quedarme en casa siempre que estas afuera de la ciudad? ¿Eso es lo que esperabas?
El no contestó
-Edward, estoy hablándote-dije yo llamando su atención
-si, es lo que pensaba-dijo serio- que regresabas del trabajo y te quedabas en casa. No que salías por ahí
-¡oh Dios! ¿Esto es en serio? ¿Salir por ahí?
-¿vas a decirme que es la primera vez que lo haces?-me acusó
-desde que Alice se casó, si.- dije- creo que recuerdas cuando fue eso ¿no?- El me observó serio- de todas formas, no entiendo de donde viene todo esto. Tú te vas de viaje, a veces hasta por cinco días seguidos y yo no te digo nada cuando regresas a casa, ni tampoco te pregunto qué haces allá además de trabajar. Por que dudo que te la pases de conferencia en conferencia, metido leyendo archivos todo el maldito día durante cinco días seguidos
Ésta vez el tampoco dijo nada. Y si, se trataba de Jessica para mí, pero no mencione su nombre.
Yo confiaba en Edward; al menos lo había hecho hasta hace un par de días atrás cuando él había comenzado a comportarse extraño y sospechoso con su teléfono y por las cosas que me habían dicho Leah y Jane en la fiesta.
Entonces note cosas que hasta entonces no había hecho sobre él.
-estoy segura de que debes divertirte también con tus colegas del trabajo. Cenar, beber, salir…- Edward siguió observándome aun sin decir palabra- y por si nunca lo notaste, nunca pregunte o dije nada al respecto. ¿Crees que debería empezar a hacerlo? ¿Eso es lo que quieres?
-no-dijo
-bien- contesté- tú tienes tu libertad y creí que también tenía la mía.
-la tienes- dijo
Yo suspiré y negué con la cabeza.
-iré a ducharme. Estoy cansada- le dije
-Rose…
-ha sido suficiente- lo corté
Tomando a Mac en mis brazos una vez mas lo llevé a la alcoba conmigo y me quité la ropa antes de meterme a la ducha, esta vez cerrando la puerta con llave detrás de mí.
No íbamos a solucionar esto con sexo de nuevo.
Pero la pregunta seguía dando vueltas en mi cabeza ¿Por qué había regresado antes a casa? Dios, justo en el día en que Emmett y yo…
Suspirando con fuerza, abrí el agua y me metí bajo la ducha, buscando calmarme y quitarme el sudor de lo que habíamos estado haciendo esa tarde.
Emmett había querido que me quedara hasta más tarde… si lo hubiera hecho todo esto con Edward habría sido aun peor.
Había sido una idiota. Nunca debería haberlo hecho. Había sido una idea estúpida.
Pero entonces Edward no habría reaccionado así. No habría visto ese lado suyo de nuevo, un lado horrible y que aunque era nuevo para mí, parecía no serlo para él.
¿Por qué era ahora así conmigo? Esto no podía ser solo por Mac o por su trabajo. Tenía que haber algo más. No habría hecho una escena como esa por nada.
No se cuento tiempo estuve bajo la ducha, sino hasta que note como la punta de mis dedos estaban arrugadas. Entonces me envolví en una toalla y regrese a la alcoba.
Edward no estaba allí, y podía escuchar la tv a todo dar desde la sala.
Quédate ahí, pensé. No quiero verte ahora.
Buscando un par de pijamas en mi armario me vestí y entonces me metí bajo las sabanas luego de acostar a Mac en su cama y apagar la luz.
Apenas un rato más tarde, escuche a Edward entrar a la habitación y meterse bajo las sabanas a mi lado en silencio. Permaneciendo con los ojos cerrados y fingiendo estar dormida, lo sentí moverse sobre la cama, hasta que finalmente se quedó de espaldas a mí, al parecer dispuesto a dormir.
.
Al otro día en el trabajo, finalmente hable con Alice, puesto que el día anterior cuando había ido a su departamento por Mac, ella estaba con Jasper y no pudimos hablar nada.
-así que ¿Cómo fue?
-bueno- dije mirando la pantalla de mi laptop y evitando verla a los ojos.
-no puedes decirme solo eso, vamos
Yo me reí
-¿acaso quieres saber todo lo que hicimos? ¿Con lujo de detalles?
-tampoco para tanto- acordó- pero si como te fue, como estuvo, como se portó el contigo
-no hay nada malo que decir. Él se portó increíble conmigo- dije con algo de pena- fue genial en… el sexo. Incluso se ofreció a prepararme algo de cenar
-no suenas muy feliz por eso- dijo mi amiga
-él cambio tanto desde que éramos adolescentes
-y si, es obvio. Creció y también tú lo hiciste- dijo ella
Yo no contesté y en su lugar volví a mirar mi computadora
-¿que sucede?
-Edward lo arruino todo cuando llegue a casa
-pensé que habías dicho que estaba de viaje y no volvía sino hasta hoy por la mañana
-regreso anoche. Estaba en la sala esperándome con cara de perro cuando yo volvía de lo de Emmett.
-oh Mierda-susurró- ¿pelearon?
-como lo hacemos usualmente.
Ella negó con la cabeza
-¿Edward lo sabe?- yo negué- y no vas a decírselo- no era una pregunta
-no-dije rotunda- no sé qué es esto… que está sucediendo con Emmett
-¿sucediendo?- ella alzó una ceja interrogante-¿así que aun continúa?
-no tengo idea-dije.
No sabía que había sido eso a decir verdad. Había sido un revolcón, o dos mejor dicho, pero no sabía que más podía esperar de él. Para Emmett eso no se había terminado allí, no lo había dicho, pero yo lo había entendido. Para mí, por otro lado, era algo más complicado.
-Es que, desde que llego él… parece como si todo fuera cuesta abajo. Me la he pasado discutiendo con Edward, el duerme en el sofá, viaja por trabajo y me hace escenas de celos… y detesta a MAC, por no decir menos.
-suena como si Emmett hubiera llegado en el momento justo- dijo mi amiga como si eso le pareciera demasiado raro como para que fuera una coincidencia
-¿estás diciendo que él generó todo esto?
-bueno, él te regalo a MAC- apuntó
-si, pero no había forma de que el supiera que Edward detestaba a los perros, ni siquiera yo lo sabia
-digamos que tuvo "suerte" con esa entonces- dijo seria ¿Qué hay de la fiesta en la empresa de Edward?
-él fue quien compro la acciones y se hizo socio mayoritario de la empresa
-¿justo en la misma que trabaja tu prometido?
-dijo que le habían ofrecido el trato un par de meses antes de la boda, y que por eso había venido antes a la ciudad, luego solo se quedo para la boda.
-ajamm…
-Alice, no estoy mintiendo, eso fue lo que él dijo-de pronto sonó como si yo lo estuviera defendiendo.
-bien, le preguntare a Jasper. Si fue así, él debe saber algo- me dijo- Pero aun así tienes que admitir que todo esto parece demasiado como para haber sucedido solo por casualidad.
-lo sé.
Si, lo había pensado un millón de veces .pero entonces ¿por qué ahora? ¿Por qué no me había buscado antes?
Había tenido 12 años para hacerlo, podría haber aparecido incluso antes de que yo conociera a Edward, o cuando recién comenzábamos a salir, y haberme convencido de que lo dejara para volver con él.
Pero tal vez entonces él estaría saliendo con alguien más, tal vez ni siquiera le importaba donde o con quien estuviera yo.
Pero ahora en cambio, habíamos tenido la puta mala suerte de que su primo se casara con mi mejor amiga, volviendo a unir nuestras vidas de nuevo.
Supongo que este es mi regalo de año nuevo para ustedes. Jajaja
Se que es aun un día antes, pero en fin, espero que cuente como tal.
Me he tardado, pero bien, últimamente vienen siendo capítulos muy largos. Dios, parece que no pudiera resumir nada. Solo seguir agregando y agregando.
Y también he agregado varios capítulos más al cortar pedazos acá y allá y teniendo ideas nuevas.
En fin, es un capitulo bastante explicito en su mayoría, así que para aquellas morbosas que lo disfruten! Ajajjaja pero al final he puesto un poco mas de otras cosas para tratar de balancearlo.
Próximamente y ya que este par ha comenzado con sus aventuras, no esperen que esto se detenga. Rose misma se ha dado cuenta de que eso no va a ser cosa de simplemente una vez, así que varios capítulos subidos de tono le siguen a este.
Bien, espero sus reviews!
Saludos a todas y que comiencen este nuevo año con todo!
Bella McCartney Darcy
