Hola! Pues aquí hay un nuevo capítulo de este fic. He podido solucionar los problemas técnicos momentáneamente para poder actualizar este fic justo hoy. Espero que os guste y, como siempre, este primer capítulo está narrado por Kenzi y el siguiente será el de Tamsin. Disfrutad.


Vale, voy a admitir que ese beso me ha pillado totalmente por sorpresa y mi reacción quizás ha sido un poco exagerada, pero es que Tamsin se merecía ese guantazo. La Valquiria me mira como si le sorprendiese que le haya cruzado la cara tan de repente. Que se joda y que aprenda a contenerse cuando estoy enfadada porque así, desde luego, no le voy a seguir el jueguecito. Estoy segura de que solo es eso. La rubia se aburre y quiere jugar. ¡Pues que se compre una consola como todo el mundo! Pero conmigo lo lleva claro si es lo que pretende.

—¿Por qué me pegas? —pregunta extrañada.

—¿Por qué me besas? —le devuelvo la pregunta.

—No sé —ella se encoge de hombros—. ¿Me pones cuando te enfadas?

—¿Me lo preguntas a mí?

—No veo a nadie más en el coche.

—Mira, por una vez tienes razón.

Sin decir nada más, me quito el cinturón y salgo del coche. Con suerte, se habrá cansado de mí y me dejará volver a casa tranquila. Ya sabe que no estoy borracha, así que puedo irme tranquilamente sin que me pase nada. Ojalá que la rubia lo entienda así. Sin embargo, mientras camino todo recto por la calle mal iluminada, Tamsin se baja del coche y empieza a gritar mi nombre. La ignoro. ¿Qué más puedo hacer? Voy a empezar a pasar de ella porque no lo soporto más. Me gusta y sé que yo a ella no porque soy una simple humana. Cuanto antes me aleje, mejor para las dos.

—Kenzi. Kenzi, espera —siento como tira de mi brazo—. Lo…siento ¿vale? Déjame que te lleve a casa. Te prometo que no volveré a besarte.

—¿Por qué no dejas que me vaya yo sola de una vez? —le grito.

—¿Por qué no paras de hacer preguntas? Anda, vuelve al coche.

No sé por qué, pero le hago caso y vuelvo a subirme en su coche. Al menos, Tamsin permanece callada durante todo el viaje mientras yo apoyo la cabeza en el cristal tranquila. Estoy cansada y solo quiero dormir, pero ella lo pone muy difícil. Al principio de la noche, ni siquiera pensaba que iba a librarme así como así de todo. Bueno, no creía que me iban a pillar. Quizás debería dejar esto de robar… Pero entonces no tendría nada que hacer, nada que se me diese realmente bien. Quizás podría buscar un trabajo normal, pero, eso de hacer día tras día lo mismo, no es lo mío realmente.

Tamsin detiene el coche en la puerta de casa y me bajo antes de que le dé por despedirse con otro beso o cualquiera de las suyas. La verdad es que si me gustaría una de esas despedidas, pero no más Tamsin en una buena temporada. La rubia se baja del coche también, pero se queda pegada a la puerta como si se la fuese a robar. Debería decirle que me gusta más las cosas que brillan, pero mejor me quedo calladita que estoy más mona.

—Kenzi… —la Valquiria me mira como si nunca más me fuese a ver—. Ten cuidado.

—No te preocupes por mí.

¿Qué habrá querido decir con eso? Mejor no le pregunto y entro directamente en casa. A ver si puedo perderla de vista aunque sea el tiempo en que esté durmiendo. Estoy que me caigo de sueño y no me dan las neuronas para pensar mucho en el significado de las palabras de la Valquiria rubia. ¿Pensará que no estoy a salvo de la Morrigan por haber hecho todo el lío del vodka? No, seguro que es solo preocupación general. ¡Pero qué digo! Tamsin solo se preocupa por Tamsin y bien que hace. Bueno, Kenzi… ¡Deja de pensar ya en ella! En fin, me voy a dormir y mañana será otro día intentando evitarla.

—Kenzi… ¿Estás despierta?

—No.

—¿Hablas en sueños?

—No.

—¿Sabes decir algo que no sea "no"?

—No. Déjame en paz.

—Pero es que no puedo dormir.

—Cuenta dioses nórdicos.

—Muy graciosa, pero no hay tantos. Además, no pienso contar nada.

—¿Por qué no? Son como tu familia.

—Que sea una Valquiria no significa que los dioses sean de mi familia, ¿sabes?

—Que sí, rubita. Que me dejes dormir.

—¿Qué pasa si no quiero?

Entonces, me giro hacia ella para mirarla con mala cara. Tamsin sonríe con algo de malicia y pasa de estar sentada sobre el filo a estar sentada sobre mí. Cuando voy a empujarla para que se quite de encima, agarra mis muñecas y las atrapa contra la almohada. Es imposible moverse, me tiene muy quieta debajo de ella. La rubia se inclina sobre mí y me besa como si no lo hubiese hecho antes. Como no puedo hacer nada contra su fuerza, me dejo y le sigo el beso hasta que ella se separa. Me mira con una sonrisa pretenciosa cuando intento incorporarme para continuar besándola. ¡Cómo le gusta jugar conmigo!

Por fin libera mis manos, pero solo lo hace para poder quitarse la camiseta y jugar un poco más con mi cerebro. Al menos, me alegra la vista cuando la tira al suelo y contemplo que no llevaba nada debajo. No sé por qué sonrío como una idiota, pero ella se da cuenta y su sonrisa pasa a modo malicia total. Temía lo peor, pero ella misma me ha ayudado a incorporarme, con el único fin de dejarme semidesnuda a mí también. Se relame al verme y me acaricia los hombros antes de volver a empujarme contra el colchón. No tarda en recorrer mis pechos con las manos. En dirección descendente, pase los dedos por mi vientre y no me da tiempo a reaccionar cuando ella desabrocha mis pantalones. Se toma su tiempo para bajármelos un poco, pero no me los quita. Un momento… ¿Desde cuándo yo duermo vestida?

Abro los ojos y descubro que estoy sola en mi habitación. ¡He arruinado mi propio sueño! Mejor ¿no? No me puedo creer que haya soñado con Tamsin y mucho menos que me haya despertado tan excitada. Esto empieza a ser un problema.


Uuuh, vaya sueños se gasta nuestra amiga Kenzi. ¿Qué os ha parecido? Espero poder subir el siguiente antes de que pase nada más. Así que estará en unos minutitos. Hasta ahora.