¡Hola de nuevo! ^^
Tengo un nuevo capítulo más entre mis manos…. Así que ¡espero que tengáis ganas!
La verdad es que lo tengo escrito desde el viernes, pero el fin de semana no he estado en casa ni un solo día, así que me fue imposible subirlo… No sabéis qué rabia me dio :(
Pero siempre hay que mirar el lado positivo, y es que los lunes un capítulo nuevo mejora notablemente el día, ¿no creéis?
Por cierto y hablando de nuevos capis… nunca he comentado por aquí los fics que sigo, pero me gustaría compartirlos con vosotros/as. Estoy muy contenta porque el otro día actualizaron "The Deadline". Me encanta, adoro esa historia. Para los que no la conozcáis, es una traducción de un fic de Lena Phoria (que es de mis autoras favoritas) así que si queréis echarle un vistazo… contiene algo de Rose/Scorpius también. Y otro al que estoy enganchándome es "Love In A Time Of The Zombie Apocalypse". No me suele gustar la temática zombie, la verdad, pero cuando leí la sinopsis me pareció tan original mezclar el mundo mágico con un apocalispsis zombi que decidí leerlo… y ¡OMG! Si queréis un Draco dark y misterioso…. Os va a enamorar.
Bueno, para terminar voy a contestar a los reviews sin cuenta y a los que no he podido contestar:
SALESIA: Hola guapa! Muchas gracias por tu review, siempre tan elaborado y completo;) Intuyo que en este capi va a haber alguna escena que te guste… jejej Sobre Blaise y Ginny, tendremos que esperar al siguiente, pero prometo que va a ser divertida la relación entre ellos durante el plan del concurso. Pobre Harry, ¡si es que necesita unas vacaciones! Y más con lo que se le viene encima… va a tener que preocuparse más por él mismo, porque Pansy es el triple de peligrosa que un basilisco xD. Sobre Narcissa quiero darle protagonismo en algún capi más, porque siempre me ha gustado su personaje y creo que puede aportar cosas buenas a la relación Dramione, ¿verdad? Y las películas que hayan visto después las dejo a tu imaginación… pero esa sería muy buena idea! Draco es un chico al fin y al cabo jajaja. Espero que disfrutes el nuevo capi, ¡un gran abrazo!
Nadin: Hola! Gracias por tu review ;) Me encanta que te encante y que quedes satisfecha con el nuevo capi! Un abrazo y que lo disfrutes
SandyMalfoy88: Hola y bienvenida! :) Wowww todos los capítulos del tirón? Qué bien que te haya enganchado tanto! Mo te preocupes, estoy comprometida totalmente con el fic, y te entiendo porque yo también soy lectora y me ha pasado lo mismo con otras historias. He tenido un parón largo de meses en los que no pude escribir, pero lo he retomado con muchas ganas y no lo abandonaré, I promise! Muchas gracias por el review, y que disfrutes este capi. ¡Un abrazo!
Y bueno… esto es todo por ahora. Os dejo con el capítulo 11 ;)
ATENCIÓN: Este capítulo tiene banda sonora. No es obligado, pero sí recomendable para que sintáis más este momento de la historia. Así que cuando veáis esto: &&&&& buscad en youtube la canción: "Everything has changed", de Taylor Swift feat. Ed Sheeran.
Disclaimer: Harry Potter pertenece a J. , pero la trama de esta historia salió de mi cabecita.
CAPITULO 11. Hechizos no verbales
Draco se despertó sobresaltado a media noche.
Había tenido un sueño realmente raro….
Granger y él estaban sentados en el sofá de la Torre de Premios Anuales viendo una película muggle en unos aparatos extraños que funcionaban a través de la electicidad, o algo así le había dicho ella. El sueño, aparte de raro, había sido muy real. De hecho, aún podía saborear el atrapante perfume de vainilla y caramelo que desprendía Hermione sentada junto a él; incluso podía notar su respiración tranquila y pausada a tan sólo unos centímetros.
Pero lo más increíble del sueño era que Draco lo había disfrutado de una manera impensable, aunque realmente no hubiera sucedido nada extraordinario en él. Simplemente el hecho de compartir a solas con Granger un momento así, le había hecho sentirse tan reconfortado…. Además, a su perversa mente le hubiera gustado saber qué hubiera podido suceder después de todo aquello. No había estado del todo mal, pero… ¿Hubiera terminado en algo más? ¿Tal vez con ellos besándose?
El rubio se dio la vuelta, intentando alejar esos pensamientos que últimamente acechaban con demasiada frecuencia su mente, y de paso buscar una posición más cómoda para volver a conciliar el sueño. Tal vez podría salir de dudas si conseguía seguirlo donde lo había dejado, ¿no?
Pero entonces algo duro lo obstaculizó.
&&&&& Draco abrió los ojos lentamente, algo confuso, y tuvo que reprimir un grito cuando se topó con el rostro dormido de Hermione Granger, que estaba a pocos centímetros del suyo. Intentó ralentizar su respiración para no despertar a la chica y concentrarse en intentar entender la situación que tenía ante sus ojos. Recorrió la estancia en penumbra con la mirada y reparó en que se encontraba efectivamente medio tumbado en el sofá de la Torre de Premios Anuales; la pantalla del aparato al que Granger había llamado televisor continuaba encendida, con el sonido bastante más bajo de lo que recordaba.
Y después… estaba ella.
Parte de su cabeza se encontraba apoyada en el hombro de Draco, con el ondulado pelo cayendo hacia un lado y tapando uno de sus ojos. La muchacha respiraba profundamente, con los labios entreabiertos y su rostro totalmente relajado, y Draco no pudo más que observarle con atención, fascinado de tenerla por primera vez tan cerca. Granger parecía mucho más vulnerable que de normal; sus rasgos se volvían más finos y delicados en ese estado de reposo y parecía mucho más pequeña e inocente. El Slytherin tuvo el repentino instinto de querer arroparla, pero luego desechó rápidamente esa absurda idea de su cabeza.
¿En qué mierdas estaba pensando? Se estaba empezando a ablandar demasiado, aquello no era propio de él.
Al menos ahora todo tenía una maldita explicación, se dijo a sí mismo, dándose cuenta de que su sueño había sido en realidad un hecho. Y lo que había sucedido era evidente; ambos habían terminado dormidos en algún momento de la noche, dejando a medias una de las películas muggles que había puesto a reproducir Hermione.
Con los ojos todavía puestos en ella, Draco sintió unas terribles ganas de acariciar su pelo. Y es que, a pesar de siempre haber insultado esa parte de su anatomía, lo cierto era que más de una vez se había preguntado si realmente el tacto sería tan desagradable como siempre se lo había imaginado. Finalmente y tras un largo debate interno, alargó lentamente una mano y lo acarició, al principio con temor a que la chica se despertara. Pero Granger no pareció inmutarse ante el contacto, así que el Slytherin siguió deslizando su mano, bajando por sus marcadas ondas de color miel.
Sorprendentemente y contrariamente a lo que esperaba, el tacto era suave y sedoso; y además olía maravillosamente bien. Draco inspiró hondo, para retener ese perfume. Le embriagaba, le atontaba… Y le hacía pensar en que, si tanto el aroma de su cabello como el de su cuerpo había resultado ser tan jodidamente atractivo, ¿cómo sería el sabor de sus labios? Tal vez fresas con chocolate, quizás algodón de azúcar. No tenía idea. Pero de lo que sí estaba seguro, era de que deseaba comprobarlo urgentemente.
Como hipnotizado, su mano se movió con lentitud hacia el rostro de la Gryffindor y acarició su frente. Siguió el contorno de su rostro, que era demasiado suave para ser real, y bajó poco a poco hasta posar sus dedos sobre los rosados labios de Hermione, que estaban entreabiertos, incitándole, provocándole a tomarlos.
Quería probarlos. Joder, NECESITABA probarlos.
Sabía que no debía, que estaba mal, pero tal vez nunca tuviera una oportunidad como ésa…
Así que, preso de una increíble ansiedad, poco a poco fue acercando su rostro al de la muchacha, conteniendo en todo momento la respiración, sintiendo como sus pulsaciones se aceleraban conforme la distancia disminuía, excitándose cada vez más por el hecho de estar a punto de cometer un acto que, tan sólo unos meses atrás, le hubiera parecido algo prohibido.
Pero cuando quedaban tan sólo unos pocos milímetros de separación entre los labios de la Gryffindor y los suyos, ésta dio un respingo como si lo hubiera sentido y se removió inquieta en el sofá. Draco no tuvo más remedio que alejarse rápidamente, justo a tiempo para no ser sorprendido por los ojos miel de Hermione, que se habían abierto y le miraban con aparente confusión.
–¿M-Malfoy? –murmuró, mientras recuperaba poco a poco la conciencia y se incorporaba, apartándose del chico con demasiada brusquedad. Un pequeño rubor apareció en sus mejillas cuando se dio cuenta de lo que había ocurrido y de la posición indecente en la que había caído presa del sueño.
–El mismo. –dijo el Slytherin, con la voz algo más ronca que de costumbre, mientras fingía que él también se acababa de despertar y se incorporaba en el mullido asiento –Nos hemos debido quedar dormidos a mitad de una de tus películas.
–Sí.–ella asintió tímidamente y se levantó –Supongo que una maratón de películas nocturnas conlleva ese riesgo.
– ¿Maratón? –repitió Draco, desconcertado, imitando a su compañera de torre, poniéndose en pie y peinando un poco su pelo con la mano, que estaba bastante despeinado.
–Expresiones muggles. –explicó ella realizando un aspaviento con su mano.
Draco la miró fijamente durante unos segundos, con una expresión indescifrable pero de forma tan intensa que Hermione se sintió de pronto algo incómoda. Lo que no sabía la Gryffindor era que el chico simplemente estaba embelesado por ella, bebiendo de esa imagen como si fuera un elixir de Felix Felicis.
La veía preciosa con el pelo revuelto, los ojos algo hinchados y esa expresión somnolienta. Pero no era sólo eso…. Era la fascinación que le producía ella en todo su ser. Había tantas cosas que quería seguir conociendo de ella; todo su mundo, incluso la parte no mágica ahora le parecía sumamente interesante.
Hermione rompió el silencio con un leve carraspeo.
–Bueno, debería irme a descansar. –anunció mientras apagaba la televisión con el mando a distancia y limpiaba el desorden a toque de varita.
–Yo también debería–dijo Draco reaccionando al fin– Por cierto, no ha estado tan mal ver esos chismes muggles contigo, Granger.
–Sí, yo tampoco creía que podrías ser mínimamente agradable, Malfoy–respondió Hermione, levantando una ceja– Pero mira, la vida da sorpresas.
Draco bufó, aparentemente indignado, a lo que Hermione rió bastante divertida.
–Buenas noches, Draco. –se despidió ella, antes de comenzar a caminar hacia el lado donde se encontraban las escaleras que subían a su cuarto.
El Slytherin se quedó parado durante unos segundos, observando a Hermione alejarse y saboreando el hecho de que le había llamado por su nombre por primera vez.
Le había gustado demasiado cómo sonaba en sus labios, debía admitirlo.
–Granger.
Hermione se giró justo antes de desaparecer por el hueco de las escaleras.
–Mañana empezamos con las clases de hechizos no verbales-le recordó.
La chica simplemente asintió con la cabeza e hizo un gesto con la mano y se perdió en la oscuridad. Entonces, fue cuando Draco se permitió suspirar largamente. ¿Qué demonios le estaba pasando? Nunca en su vida se había sentido de esa forma; tan jodidamente vulnerable y al mismo tiempo impaciente por seguir descubriendo más a fondo esas sensaciones desconocidas que le estaba regalando Granger con cada rato que pasaba a su lado. Quería estar más con ella; el tiempo junto a Hermione se le hacía asombrosamente corto y lo disfrutaba mucho más de lo que jamás hubiera imaginado. Draco no sabía realmente qué era, pero una vez su madre le había dicho que cuando te enamorabas realmente no conocías los motivos que te habían llevado a ello; que todo llegaba sin apenas ser consciente de cómo, que cambiabas e intentabas ser mejor persona.
El Slytherin sabía que no estaba enamorado. No podía estar enamorado, no todavía al menos. Pero lo que sí conocía con seguridad era que e estaba comportando como un auténtico idiota, y era totalmente consciente de ello.
Pero, qué diablos… se sentía tan bien….
XXX
Hermione se despertó muy enérgica esa mañana para tratarse de un sábado. Por primera vez desde hacía mucho tiempo, había dormido bien, sin pesadillas. Y podía notarlo en la manera que se sentía su cuerpo. No le dolía el cuello ni la espalda como de costumbre, y por dentro se sentía de alguna manera revitalizada.
Mientras cepillaba su enredado pelo, pensó cuánto tiempo hacia que no se levantaba así de bien. Probablemente desde que había comenzado la guerra. Y aunque había pasado ya más de un año desde entonces, durante el cual la escuela se había reformado y la sociedad mágica había procedido a su reestructuración, Hermione creía que nunca pasaría suficiente tiempo como para recuperarse completamente de los hechos de aquella fatídica guerra.
La mayoría de las noches, imágenes horribles aparecían en sus sueños perturbándola, atormentándola, manteniéndola en un estado de ansiedad constante. Soñaba con muertes, caos y destrucción; soñaba con las víctimas; con los mortífagos. Soñaba con Bellatrix torturándola.
En cambio, había noches en que directamente no podía conciliar el sueño y terminaba pasándolas en vela, intentando estudiar o leer algo que no le hiciera pensar demasiado en el pasado. Tanto tiempo había permanecido alerta, con miedo a que los mortífagos los atraparan durante la búsqueda de los horrocruxes, que ya se le había olvidado vivir tranquila.
Y era totalmente extraño que hoy al fin pudiera haber conseguido descansar de verdad. No quería pensar demasiado en ello, pero… el rato que mejor y más profundamente había conseguido dormir fue el que estuvo junto a Malfoy en el sofá. Bueno, junto a Draco-porque ahora en su cabeza comenzaba a llamarle así-. Hermione pegó un fuerte estirón a su pelo mientras lo cepillaba al reparar en ello. Por Merlín, ¿por qué dormir apoyada en su hombro había sido tan increíblemente reconfortante? Y eso que la posición había sido un tanto incómoda…pero el rubio le había transmitido una inquietante tranquilidad y calidez, y eso había sido suficiente para hacerla entrar un estado de profunda y relajante sopor.
No lo entendía. No había manera de hacerlo.
Vale que Draco hubiera cambiado, vale que ambos habiesen decidido intentar una relación parecida a la amistad, vale que el Slytherin fuera bastante más cercano de lo que Hermione habría creído posible nunca… ¿pero tanto lo apreciaba ya su subconsciente que se abandonaba totalmente en presencia de Malfoy?
En eso seguía pensando antes de salir de la Torre en busca de su amiga Ginny. La pelirroja le había hecho prometer que le ayudaría con unos mapas de Astronomía, así que se dirigió al Gran Comedor para desayunar y de paso encontrarse con ella.
–Buenos días, Hermione. –dijo la pelirroja con esa energía que tanto la caracterizaba una vez Hermione se sentó a su lado. Luego le dirigió una escrutadora mirada y entrecerró los ojos con recelo– ¡Estás espléndida hoy! ¿Ha pasado algo que tengas que contarme?
–¿Eh? –masculló Hermione con aire distraído mientras se servía su ración de frutas y mermelada– N-no sé a qué te refieres…
–Pues tienes muy buena cara. –insistió Ginny– No me malinterpretes, no es que no la tengas de normal…. Pero hoy desprendes un brillo diferente. Y me gustaría que compartieras tus secretos de belleza conmigo, teniendo en cuenta que yo te metí en ese mundo.
Ginny cruzó los brazos y observó a su amiga con el ceño fruncido, esperando una respuesta que le satisficiera. La castaña rodó los ojos y resopló. Era imposible ocultarle algo a esa pequeña sabandija...
–No he usado ningún truco de belleza, Ginny. Simplemente he dormido bien hoy. –replicó en tono cansado, esperando que eso fuera suficiente.
Hubo una pausa en la que ambas chicas masticaban, cada una con la vista clavada en su plato; una intentando que la conversación se detuviera en ese momento, la otra pensando el modo de hacer que su amiga confesara.
–Te he visto mucho con Theo últimamente. Tal vez él tenga algo que ver con tu buen despertar–insinuó Ginny, con una sonrisa nada inocente.
– ¿Qué quieres decir? –preguntó Hermione, sin entender, hasta que se puso en la retorcida mente de su amiga y sus mejillas se encendieron por el rumbo de sus pensamientos– ¡Ginny! ¡No tiene nada que ver con eso! Entre Theo y yo no ha pasado nada– la pelirroja enarcó ambas cejas, en señal de escepticismo– ¡Bueno, ha pasado algo! ¡Pero no eso!
Ginny sonrió triunfante ante la confesión de su amiga, mientras que ésta sacudía la cabeza, ya resignada. Como siempre, esa pelirroja había ganado la partida…
Al cabo de un rato, ambas se dirigían a la Biblioteca, Ginny al parecer muy emocionada por todo lo que Hermione le había contado.
–Me parece tan romántico que estéis saliendo en secreto… la verdad es que hacéis muy buena pareja, Hermione.
–Sí, pero no lo digas en voz alta por favor.–le suplicó la castaña, mirando a todas partes, paranoica porque alguien pudiera estar escuchando.
–Aunque lo de Malfoy es lo que realmente me intriga…–Ginny se quedó pensativa durante unos momentos, reflexionando sobre lo que le había relatado su amiga.– Hermione, estoy cada vez más convencida de que está detrás de ti.
–¿Otra vez? Ya hablamos sobre esto; Malfoy ahora es mi amigo, por raro que suene. ¡Pero nada más! –exclamó Hermione volviendo a alterarse y acaparando la mirada de algunos Hufflepuff que pasaban por allí. – NO-LE-GUSTO.
–¿Cómo estás tan segura? Te ha pedido ser su pareja en el concurso, se interesa repentinamente por ti y tu mundo, quiere pasar tiempo contigo… No es nada típico de Malfoy, y lo sabes. –argumentó la pelirroja, haciendo caso omiso de su enfado. – Tal vez sólo quiera ser tu amigo, pero si quieres comprobarlo… hay un modo.
–A ver, ¿cuál es ese divino modo de saberlo? Porque si crees que voy a preguntárselo…
–Shhhh. –le interrumpió Ginny, tapando la boca de su amiga con una mano para que se callara.–Tú escucha y ya decides si quieres averiguarlo o no. ¿Lo harás?
Hermione simplemente encogió los hombros como respuesta. Al fin y al cabo, quisiera o no, Ginny se lo diría de todas formas.
–Es una suma tontería-sentenció Hermione, dispuesta a finalizar la conversación. –Por cierto, ¿qué hay de Harry? ¿Cómo se ha tomado que vayas de la mano de Zabini a la fiesta?
Ginny soltó una risita malvada.
–Aún no lo sabe… de hecho, no quiero que sepa nada hasta que me vea allí con él. –dijo, con aire misterioso. – De esa forma conseguiré un mayor impacto y me ahorraré sermones hasta que llegue ese día.
Hermione chasqueó la lengua de forma reprobatoria, pero antes de que consiguiera opinar sobre ello, una voz conocida la interrumpió.
–Hola chicas, ¿interrumpo? –dijo la profunda voz de Theodore Nott, que justo entonces estaba tomando asiento en frente de ellas.
Ginny estuvo a punto de contestar algo, pero Hermione le interrumpió bruscamente. No quería arriesgarse a que se fuera de la lengua como tantas otras veces, ya estaba bastante escarmentada.
–No, sólo estoy ayudando a Ginny con los mapas. –respondió Hermione con una sonrisa un tanto forzada y lanzando a su amiga una mirada significativa.
La pelirroja no tuvo más remedio que asentir con la cabeza.
– ¿Os importa que me una a vosotras? –inquirió el chico con una de sus más encantadoras sonrisas.
–La mesa es toda tuya. –respondió Ginny con simpleza.
XXX
Un rato después, Hermione y Theo abandonaban la biblioteca y paseaban por el castillo de Hogwarts juntos, pero sin mostrar signos de que entre ellos hubiera algo más que una bonita y extraña amistad, claro.
–Vaya, así que Blaise va con Weasley al baile. –comentó el castaño, impresionado. – Aunque creo que tu amiga se está equivocando; evidentemente Blaise no va a ganar el concurso.
– ¿Ah, no? ¿Cómo estás tan seguro? Ginny dice que se lo toma muy en serio…
–No lo niego. – dijo Theo. Después se detuvo un instante y acercó su boca al oído de Hermione para susurrarle algo en tono confidencial. – El problema de Zabini es que siempre quiere llamar demasiado la atención. Y… digamos que su sentido del ridículo no es muy acentuado.
La Gryffindor se carcajeó brevemente y le dio una suave palmada en el brazo.
–Eres cruel. –dijo en tono bromista, a lo que el chico encogió los hombros.
–Por cierto, había pensado en algo. – Theo recortó la poca distancia que los separaba, puso su rostro muy cerca del de la chica y apoyó una de su mano en la pared, consiguiendo encerrar a Hermione, la cual se tensó por el hecho de que pudiera haber alguien mirándolos. – Ahora que nuestra situación… ha cambiado, ¿no crees que podrías ser mi acompañante esa noche?
Hermione vaciló unos segundos antes de responder a la propuesta.
–Yo… no puedo. –dijo finalmente, tratando de no sonar demasiado cortante- Ya le di mi palabra a Dra…Malfoy.
A punto estuvo de llamar al Slytherin por el nombre, pero se corrigió a sí misma siendo consciente de que sería extraño que ya se refiriera a él de esa manera.
La mirada azulada de Theodore se ensombreció un poco al mencionar al rubio; pero afortunadamente Hermione lo tomó como una muestra de decepción y nada más.
–Hermione, no tienes por qué ser tan correcta siempre. ¿No dijiste que de ahora en adelante te dejarías llevar más por lo que querías hacer en cada momento? –repuso el castaño, acercando sus labios a la mejilla de Hermione y depositando pequeños besos a lo largo de su rostro. Ella cerró brevemente los ojos disfrutando de esa placentera sensación, pero antes de que Theo terminara en su boca, Hermione lo apartó suavemente y sonrió.
–No voy a dejarme manipular por tus encantos de serpiente. –le regañó la Gryffindor, posando su mano en el pecho del chico. – Además, no sólo es el hecho de faltar a mi palabra. Malfoy ahora es mi amigo, y un amigo no debe dejar plantado al otro.
Theo suspiró y levantó los brazos en señal de derrota.
–Está bien, al menos lo he intentado…–dijo, comenzando a caminar de nuevo.
Hermione se dio prisa por alcanzarle, le adelantó y se interpuso en su camino para darle un rápido y tímido beso en los labios. Theo simplemente se dejó, no sin poder ocultar su expresión de sorpresa.
–Nos vemos luego. –se despidió Hermione con la mano, dejando a un impactado Theodore Nott en medio del pasillo.
XXX
A la hora de la comida, Hermione se había reunido con Harry, Neville y Luna, con los que pasó un agradable rato antes de volver a la Torre. Afortunadamente, ninguno de ellos sacó el tema de los Slytherin; algo que agradeció profundamente. Ya tenía bastante con una amiga entrometida como Ginny.
Ahora caminaba dispuesta a encontrarse con Draco para las clases particulares de hechizos no verbales, e intentando sacar de su mente esa idea estúpida que había tenido su amiga para comprobar sus desorbitadas teorías sin fundamento. No quería pensar demasiado en ello; no sabía por qué, pero básicamente era que la idea le aterraba. Por Merlín, ya era extraño que se llevaran "bien", como para pensar en una relación amorosa… Eso debía ir contra natura.
Aunque no podía negar que los ratos que pasaba con Malfoy eran sumamente entretenidos. Hermione se sentía relajada con él, pero era extraño porque también percibía peligro cuando miraba sus ojos grises. Era una sensación totalmente perturbadora. Aun así, no podía negar que le divertía sentirse retada por Draco; ahora sus burlas le hacían incluso gracia, porque en cierta manera le gustaba que usara esa capacidad intelectual en ellas. Además, estaba el hecho de que Draco conseguía sorprenderle constantemente. Su verdadera personalidad era todavía un misterio para ella… Y a ella le atraían los misterios, pues era curiosa por naturaleza.
Cuando atravesó la puerta principal, vio que Draco se encontraba esperándola en la mesa, en su posición elegante de siempre y vestido de manera informal, sólo con una camisa blanca medio desabotonada y unos pantalones de color gris oscuro. Hermione no pudo evitar sonrojarse tras pensar que al rubio le sentaba fenomenal aquel estilo algo más descuidado al que acostumbraba. Maldita sea, ¿por qué ahora pensaba esas cosas del hurón?
–¿Preparada, Granger? –dijo, con una ceja levantada mientras la chica tomaba asiento en frente de él.
–Por supuesto. –respondió Hermione con energía. – ¿Por dónde empezamos?
Draco entrelazó las manos y levantó la barbilla de forma arrogante antes de comenzar con la explicación.
–Bien, antes de empezar debes saber que realizar hechizos no verbales avanzados requiere mucha concentración y práctica…
–Malfoy, ahórrate la parte teórica, ¿quieres?
–Ah, olvidaba que eras una sabelotodo. –bromeó el rubio con aire resuelto. – Entonces pasaremos a los hechizos directamente. Supongo que sabrás conjurar un Levicorpus- la Gryffindor asintió con la cabeza, algo ofendida pero se contuvo. –Bien, entonces pasaremos a los hechizos de dificultad media. Por ejemplo… Impedimenta. El truco es tratar de dejar fluir tu magia por dentro de tu cuerpo, sin centrarte en un sitio en concreto y sentirla intensamente. Cuando creas que has reunido la suficiente energía, tienes que dirigirla a tu objetivo en la forma correspondiente. En este caso, en forma de Impedimenta.
–Bien, creo que lo he entendido. –dijo Hermione, intentando no sentirse impresionada por la facilidad con la que el Slytherin había hablado. – Pero si voy a utilizar un Impedimenta tendrá que haber algo que me obstaculice, ¿no? Para probar que ha funcionado.
–Así es, veo que tu inteligencia no tiene límites. –dijo Draco de forma irónica, ganándose una mirada asesina por parte de ella. – Yo me encargaré de eso, tranquila. Ahora… cierra tus ojos. –ordenó Draco en un susurro– Y tómate tu tiempo para canalizar la energía.
La castaña así lo hizo, tratando de no ponerse nerviosa por el hecho de tener esos ojos mercurio clavados sobre ella, atentos a cualquier movimiento suyo. Respiró hondo e intentó concentrarse en su magia, sin dejar que se enfocara en ninguna parte de ella; simplemente dejándola salir y sintiendo cómo la recorría por dentro. Cuando creyó que ya lo tenía, abrió los ojos, dándole a entender al rubio que estaba preparada.
Draco entonces conjuró una manzana y la hizo levitar en dirección hacia Hermione, con el objetivo de que ella no la dejara avanzar. La castaña reaccionó rápidamente y enfocó toda su energía en el objeto, mientras pensaba en la forma que quería que tomara su magia. Después la dejó escapar de su cuerpo y tomando la dirección adecuada.
Al principio pareció que la manzana se detenía durante unos segundos como si una barrera invisible hubiera aparecido en el aire, pero luego volvió a continuar con su avance como si nada, posándose finalmente sobre la cabeza de Hermione, que la recogió mientras lanzaba un resoplido. Evidentemente, el potencial de la magia había sido demasiado débil y por eso no había conseguido frenarla más que unos leves instantes.
–Pues no es tan fácil como esperabas, ¿verdad? –inquirió Draco con su voz ligeramente burlona y una sonrisita claramente divertida.
Hermione rodó los ojos, bastante molesta.
–Nunca dije que esperaba que lo fuera- murmuró de mal humor. – ¿Estás disfrutando con esto?
–Mucho. –admitió Draco sin dejar de sonreír. – Pero bueno, prometí que te enseñaría a ser una auténtica bruja, y eso voy a hacer. Repitamos.
Hermione volvió a concentrarse de nuevo, intentando motivarse al pensar en Malfoy y en cómo se tragaría sus palabras cuando lo consiguiera esta vez. Pero desafortunadamente volvió a ocurrirle lo mismo no una, sino un par de veces más. La expresión de frustración era total en el rostro de la Gryffindor.
Draco la observó detenidamente, ahora más serio y pensativo.
–¿Qué es lo que falla? –preguntó la chica, intentando no sonar desesperada.
–Lo más complicado de la magia no verbal es la manera de concentrarse. –explicó el rubio, levantándose de su asiento y avanzando hacia donde se encontraba ella. – Tienes que tratar de no pensar demasiado; dejar la mente en blanco pero al mismo tiempo sentir tu energía. Es algo contradictorio.
– ¿Qué haces…? –inquirió Hermione extrañada al verle de pie junto a ella.
–Dime algo que te relaje. –ordenó el chico, ignorándola.
Sin dejar de observarle con desconcierto, Hermione pensó durante unos segundos y se sonrojó antes de decirlo.
–No sé… ¿un masaje? –preguntó con timidez.
Draco sonrió de lado, fascinado por la inocencia que desprendía la Gryffindor pero lo sugerente que había sonado aquella propuesta en sus labios.
–Suerte que yo soy un experto entonces. – sin dejar que la castaña respondiera, Draco se colocó detrás de ella y retiró con cuidado su cabello hacia un lado, dejando al descubierto la piel alrededor de su nuca. Hermione no pudo evitar sentir recorrer un escalofrío al sentir su aliento cálido respirar tan cerca de su oreja.
Las manos de Draco comenzaron a moverse de forma profesional, lentamente y deslizándolas por el cuello y parte de la espalda de Hermione. No apretaba demasiado, pero era lo suficiente como para destensar sus engarrotados músculos y llevar a la chica a un nivel muy alto de placer. Hermione se olvidó por un momento de quien lo estaba haciendo y de por qué, centrándose sólo en sentir aquella mágica sensación. Era indescriptible, casi orgásmico. Tuvo que reprimir los gemidos contra su voluntad. Hacía tanto tiempo que no recibía un masaje así… Sólo su padre conseguía ese nivel, y era porque en el pasado había dado unas cuantas clases profesionales. Pero lo de Draco parecía de otro mundo.
–¿Te gusta, Granger? –preguntó el Slytherin minutos después en voz muy baja, sonriendo con maldad. Ella sólo llegó a asentir con la cabeza, sin emitir ningún sonido. –Bien, pero ahora quiero que concentres tu magia mientras te dejas llevar por el masaje. ¿Podrás hacerlo?
–Sí…
Hermione trató de liberar su energía sin pensar demasiado en ello, sólo dejando que fluyera dentro de ella… Sin tensión, sin presión. Sólo sentirla.
Cuando abrió los ojos, lista para intentarlo, Draco encantó de nuevo la manzana y dejó de masajearla, observando con expectación a su compañera.
Esta vez, el hechizo fue mucho más definido, y ambos contemplaron el haz de luz salir disparado hacia la manzana, actuando de escudo e impidiendo su paso firmemente, obligando a Draco a retroceder el encantamiento que estaba realizando sobre la manzana.
– ¡Sí! –exclamó Hermione, eufórica, prácticamente saltando de su asiento.
–Ahora sólo queda practicar más y probar con más hechizos de ese nivel hasta que los domines. Después podremos pasar a los avanzados-dijo Draco, de manera arrogante. – Soy el mejor profesor que has tenido, ¿a que sí?
Hermione se levantó exultante de la silla y pillando totalmente por sorpresa al chico, se lanzó a darle un impulsivo abrazo.
–¡Gracias Draco!
El Slytherin se mantuvo estático, sin saber cómo reaccionar ante aquel inesperado pero agradable contacto. Demasiado agradable, por cierto. El pequeño cuerpo de Hermione se sentía terriblemente cálido entre su pecho y encajaba a la perfección. Justo cuando Draco iba a aprovechar aquella situación agarrándola de la cintura para acercarla más a él, la chica se separó, algo ruborizada por lo que acababa de hacer.
–Lo siento, me dejé llevar por…
–No lo sientas, Granger. Sólo ten cuidado y no me provoques de esa forma si no quieres que me lance yo de otra manera…–repuso el chico bromeando, pero con un brillo inusual en sus acerados ojos. Un brillo que alteró a Hermione, la cual sólo pudo hacer que soltar una pequeña risa nerviosa.
Por Merlín… ¿abrazos a Draco Malfoy? Todo se estaba comenzando a descontrolar demasiado, eso estaba claro.
XXX
El fin de semana había terminado y Theo caminaba distraído por los corredores del castillo, que se encontraban atestados de alumnos dirigiéndose a sus próximas clases, cuando escuchó una voz que le resultaba familiar.
–Por favor, necesito mis apuntes de Adivinación… me pasé toda la noche haciendo los deberes de hoy. – la suave voz parecía afligida, y no dejaba de pedir por favor aquello que necesitaba, mientras se escuchaban unas risitas de fondo que a Theo se le antojaron sumamente irritantes.
El castaño buscó con la mirada y entonces encontró a la dueña de aquella peculiar voz. En efecto y como había supuesto, se trataba de la amiga Ravenclaw de Hermione: Luna Lovegood. La chica se dirigía a unos alumnos de su misma casa, que se lanzaban miradas cómplices entre ellos.
–Luna, no sé por qué crees que hemos sido nosotros. Seguramente deben de haberlos cogido los snorckacks de cuerno arrugado. –decía un chico corpulento en tono burlón y mirando despreciativamente a la rubia. Los demás rieron tras el comentario, con lo que Theo apretó los puños fuertemente.
No entraba dentro de sus planes meterse en problemas; Theo siempre había huido de los conflictos. Primero, porque ante todo estaba su propia piel y no se la jugaba por cualquiera. Segundo, porque debido a su carácter algo introvertido, el Slytherin odiaba las peleas y prefería mantenerse al margen. Pero cuando una injusticia se presentaba tan claramente frente a él, Theo no podía reprimirse tan fácilmente.
Y eso mismo era lo que estaba ocurriendo en aquel momento.
No conocía mucho a Luna Lovegood, pero aparte de ser una de las amigas más cercanas de Hermione, la chica siempre llevaba consigo una sonrisa, era agradable y por su transparente mirada, parecía buena e inocente. Y Theo solía tener buena intuición en cuanto al fondo de las personas. Por eso le indignó tanto la situación como para decidir tomar medidas personalmente, y en pocos segundos, Theodore se encontraba al lado de la muchacha, que seguía rogando a sus compañeros, sin ni siquiera enfadarse.
–Hola Luna, ¿ocurre algo?
Theo dirigió una mirada inquisitiva al corro de cinco personas, que se encontraban alrededor de Luna y ahora dirigían sus miradas extrañadas hacia él.
–Hola Theodore Nott. –le saludó la chica con una dulce sonrisa. – No, tranquilo… les estaba preguntando a mis compañeros por mis apuntes. Parece que los he perdido.
– ¿Estás segura? –inquirió el castaño, observándolos aún con desconfianza.
–Eso ha dicho, así que ya puedes largarte a tu nido de serpientes. –respondió una chica morena, cruzando los brazos y desafiándole con la mirada.
–Me largaré cuando yo lo crea conveniente, Thompson.
La voz de Theo era sosegada, pero con un matiz de peligro que hizo callar a la Ravenclaw.
–Yo no voy a pedíroslo por favor. Devolved sus cosas a Luna. –dijo el castaño, mientras la aludida lo observaba con una extraña fascinación.
–¿Y sino qué? –preguntó el más alto de todos, dando un paso adelante e intentando intimidar a Nott.
–Bueno… no querréis ser atacados por el hijo de un mortífago, ¿verdad? Sé hacer cosas terribles, Tyler, y puedo demostrarlo. –los ojos azules como el hielo de Theodore brillaron de una forma inquietante, que hizo retroceder a los Ravenclaw, los cuales ahora mostraban expresiones de horror.
–Tendrías que estar encerrado como tu padre, Nott. –dijo Tyler con desprecio, pero a continuación hizo aparecer con su varita las pertenencias de Luna y las arrojó al suelo con brusquedad.
–Desgraciadamente para ti, no lo estoy. Ni lo estaré durante todo lo que queda de curso.–agregó el Slytherin, con una sonrisa maliciosa.
Tyler le dedicó una mirada de ira contenida, pero no se atrevió a decir nada más. Simplemente hizo una seña a sus compañeros para que se fueran de allí, y éstos no tardaron en obedecerle, desapareciendo por una de las puertas cercanas.
Durante esos minutos los pasillos se habían vaciado completamente; las clases no tardarían en comenzar. Pero a Theo no le importó demasiado, primero quería asegurarse de que la Ravenclaw se encontraba bien.
–Muchas gracias, Theodore. –dijo Luna mientras recogía sus cosas del suelo, ayudada por el Slytherin. – No tenías por qué hacerlo, apenas me conoces.
Ambos se incorporaron y Theo dirigió una amable sonrisa a la rubia. No se había dado cuenta, pero Luna poseía unos ojos grandes y azules como el mar que brillaban como dos faros y transmitían una increíble sensación de calma.
–No, no te conozco. –admitió Nott, poniéndose las manos en los bolsillos. – Pero me caes bien y eres amiga de Hermione, lo que te convierte en mi amiga también.
Luna le miró fijamente por unos segundos y el Slytherin se sintió de pronto desarmado mientras ella lo analizaba. Parecía que lo estuviera traspasando con los ojos, viendo a través de su alma. Finalmente y para alivio del castaño, la muchacha sonrió con franqueza.
–Eres un buen chico, Theodore. –dijo en tono soñador. – Y me encantaría tenerte como amiga.
Theo no pudo evitar sonrojarse durante un momento, algo cohibido por la sinceridad en la sonrisa de Luna. Sin duda, era una chica peculiar.
– ¿Te acompaño a clase? –propuso el chico, intentando cambiar de tema.
Luna asintió y ambos comenzaron a caminar en silencio en dirección al famoso aula de Adivinación, que se ubicaba en el séptimo piso, concretamente en la Torre Norte.
–Oye, Luna… ¿por qué se meten contigo? –preguntó Theo, rompiendo el silencio repentinamente. Aunque no estaba seguro de si debía preguntar, su curiosidad había terminado hablando por él.
Si Theo esperaba que la Ravenclaw se mostrara de alguna manera afectada, se llevó una sorpresa al ver cómo Luna encogía los hombros, con la indiferencia marcada en su rostro.
–No lo sé. Supongo que es porque soy diferente. –dijo con naturalidad.
Theo guardó silencio durante unos segundos, reflexionando.
–Pero eres amiga de Hermione, y de Potter y los demás. Creía que te respetarían por ser cercana a los héroes de guerra. –repuso el chico, desconcertado. – ¿Lo hacen a menudo?
Luna asintió brevemente, sin agregar nada más.
–¿Lo saben tus amigos?
–No, no quiero preocuparles con cosas sin importancia. –dijo Luna, sin perder la sonrisa. – Además, yo estoy bien…
Theo frenó en seco y miró a la Ravenclaw con incredulidad.
–Evidentemente no es algo sin importancia. –Theo se había puesto repentinamente serio y cruzaba los brazos con firmeza. – Deberías de pedir ayuda cuando lo necesites, para eso están los amigos.
Luna le miró con curiosidad en sus ojos azules, probablemente preguntándose por qué demonios un Slytherin se preocupaba de esa manera por ella cuando apenas se conocían. Lo que no sabía Luna era que Theo se estaba sintiendo extrañamente identificado con ella. Porque una vez él había sido objeto de burlas y de abusos, y no sólo en el colegio, sino en su propia casa. Theo sabía perfectamente lo que era actuar como si no pasara nada, cuando realmente por dentro te sentías miserable, inferior y completamente destruido.
Hasta que al fin, un día todo eso cambió. Precisamente fue el día en que había conocido a Draco y a Blaise en que su mundo dio un giro de trescientos sesenta grados. Siendo conscientes de su situación entre los compañeros de su misma casa, ellos le habían ayudado cuando más lo necesitaba. Poco a poco le fueron mostrado el camino, le enseñaron a hacerse respetar, y con ello a quererse más a sí mismo. Y eso lo había convertido en quien era hoy: un chico tímido y sensible, pero al mismo tiempo seguro de sí mismo, increíblemente astuto e inteligente, que no se dejaba amedrentar fácilmente.
Y había una cosa que Theo tenía muy clara: seguramente él solo no hubiera podido hacerlo. Por eso sentía que era su deber hacérselo entender a Luna; pues nadie merecía sentirse así.
–Voy a ayudarte, Luna. Y vas a conseguir que te respeten por ti misma. –le aseguró el castaño, cuando ya estaban a pocos metros del aula de Adivinación.
Luna no supo qué decir, pero esbozó una alegre sonrisa y asintió suavemente con la cabeza, contenta de que alguien se preocupara por ella. Acto seguido, se despidió del castaño antes de darse la vuelta y alejarse con ese caminar gracioso que tanto la caracterizaba.
Theo suspiró levemente. Sin duda, estaba metiéndose donde no le llamaban… pero sentía que debía hacerlo. Además, seguramente a Hermione le agradara enterarse de que quería ayudar a una de sus amigas.
Pensar en Hermione devolvió al Slytherin a la realidad; llegaba tarde a clase y hoy se sentaría junto a ella en Aritmancia. Una sonrisa se dibujó en su rostro; las clases se habían vuelto mucho más entretenidas ahora…
XXX
–Ahora quiero que os pongáis por parejas para practicar el encantamiento Flagrate. –anunció el pequeño Profesor Flitwick a sus alumnos de Slytherin y Hufflepuff de séptimo año- Señorita Parkinson, usted con el señor Zabini. Señor Nott, usted con la señorita Abbott. Señor Malfoy, quiero que practique con Bulstrode. Vamos, vamos.
El profesor continuó emparejando a todos los demás, mientras Blaise cambiaba su sitio y se sentaba en la grada junto a Pansy, que lo observaba con los brazos cruzados y una mirada fría como el hielo; gesto con el que se dirigía a él desde hacía un par de semanas. El moreno sonrió algo vacilante, sin saber muy bien cómo tratarla. No se acostumbraba a que Pansy se enfadara con él; de hecho estaba seguro de que era la primera vez que lo hacía a ese nivel.
–Pansy, ¿cómo estás? Hace tiempo que no hablamos. –dijo Blaise, mientras cogía de la mesa un escudo de metal, donde su compañera debía realizar el correspondiente encantamiento, que consistía en escribir mediante llamas una serie de mensajes.
La chica lanzó el encantamiento con demasiada fuerza, por lo que Zabini tuvo que reaccionar rápido para que el escudo no lo golpeara en la cabeza.
–Perfectamente, Blaise. –respondió, en tono cortante. –Nunca he estado mejor.
–¿Te va bien con La Comadreja? –preguntó el chico sin poder evitar expresar su asombro.
–Vaya, pensaba que no te habías dado cuenta. Ya sabes, como pasas tanto tiempo con la sangre sucia, creía que ya te habías olvidado de tus verdaderos amigos.
Ambos intercambiaron lugares, de manera que ahora Zabini debía realizar el hechizo sobre el escudo de ella. El moreno frunció el entrecejo al escuchar sus palabras, bastante molesto.
–Sabes que no es así. Nunca te había molestado antes que pasara tiempo con otras chicas, ¿por qué ahora con Granger sí? –ante la mirada asesina de su amiga, añadió con la voz algo temblorosa– Vale, ya sé que es una Gryffindor y siempre ha sido nuestro objeto de burlas, pero ella nunca nos ha hecho nada. Además, tú ahora estás con Weasley, ¿no? Es lo mismo.
Los ojos oscuros de Pansy brillaron por un momento, pero se contuvo y expresó su rabia agarrando más fuerte el escudo de metal, de forma que Blaise no se diera cuenta.
–Tienes razón, supongo que me he dejado llevar por el odio sin fundamento. –dijo finalmente, intentando aparentar indiferencia.
Zabini sonrió, algo sorprendido de que su amiga dejara ese maldito orgullo que tenía, pero al fin y al cabo contento. No le gustaban nada los numeritos que montaba últimamente; además de que odiaba las situaciones incómodas, donde no sabía cómo comportarse. Era un alivio poder volver a la normalidad.
–Esto es demasiado fácil. –dijo, refiriéndose al encantamiento. Unas llamas aparecían en el escudo que sujetaba Pansy, mostrando mensajes e incluso dibujos realizados con soltura por la varita del Slytherin- Por cierto, ¿vas a ir con Weasley al baile?
–Supongo. –ella encogió los hombros –¿Con quién irás tú?
–¡Con su hermana! –dijo el moreno, como si hubiera soltado la mayor broma de la historia.–¿Puedes creerlo? Ginny Weasley me pidió que la acompañara.
Pansy enarcó una ceja en respuesta.
–¿Con la novia de Potter?
–Eso es. –Zabini asintió, sin perder la sonrisa. – Al parecer, ella quiere ganar el concurso y piensa que yo soy la mejor opción.
Cruzó los brazos e hinchó el pecho con orgullo, a lo que Pansy rodó los ojos. Realmente, no le preocupaba lo más mínimo que fuera a la fiesta con esa traidora a la sangre… Sabía que esa pelirroja era intocable debido a su noviazgo con Potter.
–¿Y Potter lo sabe? –inquirió con repentino interés.
–Me parece que no… de hecho, creo que quiere fastidiarle. –dijo Zabini, algo pensativo. Durante el breve encuentro con la pelirroja, ella no había entrado en detalles, pero parecía ansiosa en que Harry se llevara una «sorpresita», así lo había definido.
Una sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro ovalado de la chica Slytherin.
–Interesante…
Blaise observó a su amiga algo desconcertado, pero no insistió. Pansy era una mujer al fin y al cabo, y como todas, a veces era mejor no saber qué diablos pasaba por su mente.
Aunque debía reconocer que sí quería saber todo lo que pasaba por la mente de una determinada chica… concretamente la de Hermione Granger.
El moreno hacía días que se preguntaba qué demonios le pasaba a Granger con él. Desde que habían compartido esa conversación en los terrenos de Hogwarts, la castaña se mostraba algo distante, incluso parecía estar evitándolo de alguna manera. Al principio pensó que era por la timidez de afrontar el hecho de que se habían besado, pero cada vez ese argumento iba perdiendo más peso. Tenía claro que a Hermione le había gustado el beso-es decir, a ninguna chica le había disgustado nunca un beso suyo- por lo que no entendía qué estaba sucediendo. ¿Acaso Granger se había arrepentido totalmente? ¿Tendrían algo que ver Theo y Draco? No había manera de averiguarlo a no ser que preguntara directamente a la protagonista de sus pensamientos, porque de ninguna manera sus amigos iban a sincerarse ahora que quedaba prácticamente una semana para que se cerrara la apuesta.
De quien más desconfiaba era de Nott. Últimamente sonreía demasiado y se le veía pasar tiempo con Granger en la biblioteca, por los pasillos o simplemente se sentaban juntos en clase. Y a pesar de que no había visto nada que fuera considerado como más que un acercamiento entre amigos, lo cierto era que estaba comenzando a pensar que detrás había algo más que no alcanzaba a ver…pero lo averiguaría.
No por nada Blaise Zabini era el rey de la información.
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¡Hasta aquí el capi!
Espero que os haya gustado a las que queríais ver un poquito más de Dramione… porque han tenido bastante más protagonismo. Parece que la relación avanza, ¿verdad? Poco a poco, pero avanza. Esperemos que avancen justo a tiempo de la fiesta de Halloween, ya que sólo queda una semanita! Eso quiere decir que pronto veremos los disfraces y la historia llegará a su punto álgido…
¡Qué ganas tengo!
Por cierto, cualquier sugerencia, consejo, etc. ya sabéis que me encanta que me lo comentéis ;) Muchas gracias por vuestros reviews, por añadir a favoritos y por seguir mi historia.
Y si os ha gustado…. Ya sabéis que los reviews siempre ayudan jeje
Besitos con sabor a menta,
Ingria
