Finalmente, el ultimo capítulo está aquí.

Espero que lo disfruten y agradezco a aquellas personas que fueron pacientes y siguieron la historia, y también a yodo aquel que ha leído al menos un capítulo.

Tengo planeado comenzar un nuevo fic, aunque aún no tengo confirmado cuando lo publicaré, pero mientras tanto lo más probable es que me ponga a editar capítulos de mis otros fics y tal vez a retomar historias abandonadas.

Disfruten la lectura.

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Cuando unos pocos rayos de sol atravesaron el pequeño espacio entre las cortinas de su ventana y golpearon directamente su cara con potente calor, abrió los ojos. Su vista fue a parar directo al reloj que colgaba prolijamente en la pared frente a él: 9:30.

Suspiró y acarició el lado vacío de la cama en busca de nada en particular, pues sabía que, especialmente ese día, se levantaría con más cuidado de lo necesario para no despertarlo. La temperatura de su lado del colchón le indicaba que se había ido hace mucho tiempo, solo siendo cálido en esos pequeños tramos en los que el sol le tocaba.

Por el rabillo del ojo pudo notar el extremo de una bandeja y cuando movió la cabeza para ver mejor notó una taza y un plato sobre ella, esta última siendo cubierta por una tapa de cristal y la taza con un pequeño plato de postres.

Se estiró y escuchó sus huesos crujir, suspiró y se sentó, recogiendo la bandeja con una mano mientras que con la otra tomaba la taza, quitándole la protección y bebiendo un poco del café ya frio, ignorando la pequeña voz en su mente que lo reprendía por lo fácil que habría sido para cualquier intruso matarlo mientras dormía, todo porque había estado tan cansado que al momento de estar finalmente con ella de nuevo sus sentidos se habían apagado por completo, sin embargo, no le podía molestar menos.

Comió el par de tostadas en el plato y volvió a poner todo sobre la bandeja, sosteniéndola con una mano mientras que con la otra tomaba a Kusanagi y poniéndose de pie, empezó a caminar saliendo de la habitación y hasta las escaleras, consiente de las presencias que había sentido tan rápido como despertó, todas en el mismo espacio de la casa, con movimientos mínimos.

Al bajar, cinco pares de ojos, dos de los cuales se notaban cansados, otro par aburrido, un par serio y el último ni siquiera eran visible, se posaron en él.

—Ya era hora —Dijo Naruto sin su cotidiana energía, gimiendo luego de hablar y sosteniendo su cabeza entre sus manos.

—Naruto, idiota, cállate —gruñó Kiba, este se encontraba recostado sobre el mueble más grande, boca abajo y con la cara verde, indicando que vomitaría en cualquier momento y ante esto el agarre de Sasuke sobre su espada se apretó, le cortaría el cuello si incluso se atrevía a tener una arcada.

—Soy tu Hokage, respétame estúpido

—Ahora mismo solo eres el padrino

—Ya estas despierto, entonces, vamos —interrumpió Shikamaru y como si esto fuera una señal todos los que estaban sentados, acostados y de pie se pusieron en marcha hacia la puerta, incluso los dos personajes silenciosos habían empezado a caminar, pero la falta de movimiento de Sasuke hizo que todos se detuvieran y lo voltearan a ver.

— Vamos, viejo —gruñó el único rubio entre ellos —no es momento de ser una diva, deja eso para después de que te cases esta noche

Y si no fueran ninjas, e incluso con la agudeza de sus vistas, el leve cambio en el rostro del Uchiha casi les pasa desapercibido, y ninguno podía decir exactamente el porqué de dicho cambio.

Pero Sasuke, aunque inexpresivo casi en su totalidad, sentía como su estómago empezaba a revolotear en su interior y la sensación en su garganta empezaba a ser insoportable.

De pronto, él también quería vomitar.

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Hinata miró a Ino con nerviosismo, la rubia se mantenía frente a ella con sus manos en las caderas y el ceño fruncido, había lanzado preguntas a diestra y siniestra y ahora esperaba las respuestas, tras ellas solo se podía ver gente corriendo de aquí para allá, poniendo cosas en el lugar que la madre de Ino les indicaba y arreglando todo en el área en la que dentro de poco sería la recepción.

Esa mañana había llegado muy temprano a casa de Ino, entrando por la ventana y esperando que la rubia aún estuviera noqueada por el alcohol en su sistema, pero lo que había encontrado era a Ino curvada buscando algo en el fondo de su closet vistiendo nada más que una pequeña tanga negra. Trató de volver por donde había venido esperando que la Yamanaka no hubiera sentido su presencia, sin embargo cuando ella, sin verla, alzó un dedo amenazadoramente para que no se moviera, y sabía que no tendría escapatoria.

Sin embargo la rubia solo le lanzó una toalla y unas cuantas prendas viejas, diciéndole que tomara un baño y se cambiara porque algo inesperado había pasado con la decoración de la recepción y su madre las quería en el lugar cuanto antes. Eso había sido un respiro de alivio que duró bastante poco, pues Ino la miró con el ceño fruncido y le advirtió que tan pronto como tuvieran un momento libre le tendría que dar algunas explicaciones.

—Entonces, Hinata —Espetó nuevamente la rubia — ¿Dónde dormiste anoche?

—Y-ya te dije, me quedé en una posada —respondió entre tartamudeos.

—Hinata, no me mientas —gruñó — ¿Dónde estabas? ¿Con un amante?

— ¡N-no!

—No es como si tuviera la oportunidad —Intervino Temari, que se encontraba sentada cerca de ellas con las piernas abiertas y una mano sobre su estómago, como si tuviera mucho más meses de los que tenía, a pesar de que este apenas había perdido su forma plana —Sasuke hubiera matado al pobre infeliz incluso antes de que lo pensara

—Probablemente la hubiera matado a ella también —agregó Sakura sentada cerca de la rubia embarazada.

—Muy sensible para el tipo que traicionó su propia aldea —murmuró la Yamanaka, recibiendo una mala mirada de Hinata — No me mires así que sabes que es cierto… a demás aún no me has contado donde estabas y porque nos dejaste a Tenten y a mí en ese lugar

—Vi que se estaban divirtiendo y no quería ser una aguafiestas —respondió sin tartamudear, pues esa parte era cierta —F-fui a tu casa, pero t-todo estaba cerrado así que fui a una posada — esa parte no.

—Claro, la señorita ninja no sabe desbloquear un cerrojo —atacó con sarcasmo. Hinata abrió la boca para decir algo, pero fue interrumpida.

— ¿Por qué solo atacas a Hinata? —Preguntó Temari —Sakura también se fue temprano anoche y dijo que le tocaba turno en la mañana, pero está aquí sentada

—Tenía sueño —se defendió Sakura encogiéndose de hombros —Si le decía eso a la cerda no me hubiera dejado ir

—La frentona es lo que menos importa aquí —dijo Ino ignorando a Sakura —hasta mejor, si se hubiera caído como lo hizo Tenten, seguro rompía el piso con la frente

Temari estalló en una fuerte carcajada llamando la atención de las personas que corrían de un lado a otro.

— ¿Y Tenten? —preguntó Hinata ante la mención de la castaña.

—Seguro viene más tarde, anoche se fue con un tipo, que estaba buenísimo por cierto

— ¿En serio? —preguntó alguien tras la rubia.

— ¡Si! se veía como uno de esos hombres mayores que probablemente te amarrarían a la cama y te darían de todos menos consejos

— Como te gustan —afirmó a lo que Ino asintió ferozmente, la rubia miró a todas las chicas, pero todas se encontraban sorprendidas y podría decir que hasta asustadas, a excepción de Sakura quien tenía una pequeña sonrisa en los labios.

—No sabes cómo amo la forma en la que trabaja el karma en estos días —soltó la Haruno con satisfacción, Ino, sin entender a lo que se refería se dio la vuelta para mirar lo que sea que las otras miraran tras ella, recibiendo un fuerte golpe en la nariz con la plantilla de su madre.

— ¡Si hubiera necesitado gente inútil que se sentara a hablar porquerías no las hubiera llamado! Ya suficiente tengo con los inútiles de mi equipo —gruñó la rubia mayor, escuchando de fondo como las personas que estaban trabajando gemían y refunfuñaban ante el insulto — ¡Pónganse a trabajar de una vez!

Todas empezaron a dispersarse excepto Hinata, que aún no sabía porque estaba ahí y Temari, que por alguna razón tenía problemas para ponerse de pie.

—Señora Nara —Temari levantó la vista al ser llamada —Siendo conscientes de su actual estado, creo que sería más pertinente si ayuda a la señorita Hyuga a hacer tareas un poco más suaves

—Tonterías —Temari frunció el ceño —aún puedo partir unos cuantos culos sin que me lastimen, cualquier cosa que tenga que hacer aquí será lo de menos

—Y no lo dudo —estuvo de acuerdo, haciendo una mueca ante el lenguaje soez de Temari —No obstante, creo que la señorita necesitará algo de ayuda para poder probarse el vestido el vestido de novia

— ¿Ya llegó? —Hinata se quedó sin aliento ante la mención de su vestido, le había causado una gran ansiedad no saber nada de la prenda luego de que Sasuke lo hubiera arruinado meses atrás.

—Está en la sala de la novia —confirmó —el diseñador quiere que se lo pruebe antes de la ceremonia en caso de que necesite algún ajuste final

— ¿Eso quiere decir que seré la primera persona que lo verá antes de la boda? —Y la rubia solo asintió —Ino se va a poner loca cuando se entere —Temari tomó la muñeca de Hinata, llevándola con ella hacia el vestidor del segundo piso.

Cuando entraron, Temari cerró la puerta inmediatamente sin importarle que el diseñador había abierto la boca para decir algo y prácticamente le estampó la puerta en la cara.

La habitación era de un suave color perla con muebles de caoba cuyo estampado hacía juego con las paredes. En el centro había un pequeño pedestal redondo y frente a este un amplio espejo del cual colgaba una bolsa negra igual de grande.

El aliento quedó atrapado en los pulmones de Hinata. Tenía miedo, desde lo sucedido con el primer vestido había tenido que escoger otro completamente diferente, y fue tan duro que incluso después de que sus medidas fueran tomadas nuevamente había llorado, nunca se había apegado tanto a una prenda y en algún momento se odió ella misma porque con un kimono ceremonial eso no hubiera pasado. Por suerte tenía a Ino, que la ayudó bastante a superarlo y la hizo volver en sí en menos tiempo de lo que hubiera pensado alguna vez.

Sintió las manos de Temari se posaron en sus hombros desde detrás de ella, masajeándolos reconfortantemente. Hinata volteó levemente la cabeza para mirar a la rubia en busca de apoyo, lo cual obtuvo con una tranquila sonrisa de la mujer embarazada.

Volviendo su vista al frente y dejó escapar el aire que había contenido todo ese tiempo, sintiéndose momentáneamente mareada, pero se recuperó rápidamente para dar pequeños pasos hacia la bolsa y abrirla.

Tanto ella como Temari se quedaron paralizadas al ver el vestido, incluso pudo escuchar como el aire de su acompañante salió disparado de sus pulmones.

Entonces empezó a llorar tal y como lo hizo con el primer vestido de novia, solo que en ese momento el sentimiento era significativamente diferente.

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—Sasuke, ya hicimos esto antes —dijo Naruto exasperado, más despeinado que cuando fue a despertar al Uchiha porque tenían más de una hora practicando lo que debía decir durante los votos.

—Solo usa tu Sharingan —gruñó Kiba desde dentro del vestidor.

— ¿Crees que no lo intenté? —Gruñó —no está funcionando.

Y la frustración de la voz del Uchiha era palpable, Shikamaru, que estaba sentado en el mismo mueble que él esperando a que Kiba saliera de ponerse su traje, sonrió a sabiendas de lo que pasaba.

Habían llegado alrededor de las nueve al vestidor que usarían mientras se preparaban para la boda, pero cuatro horas ya habían pasado y el progreso que habían tenido en todos los aspectos era ridículamente pequeño teniendo en cuenta que eran un grupo de ninjas.

De todos ellos, Shino era el único que ya se encontraba completamente vestido y listo para marchar, a él solo le faltaba su chaqueta y la corbata y Kiba parecía tener problemas con su traje pues ya casi tenía media hora desde que había comenzado a vestirse.

Naruto y Sasuke aún estaban con las ropas con las que habían iniciado el día, a Naruto se le prohibió vestirse hasta una hora antes de la boda pues el hombre seguía siendo tan desordenado que probablemente ensuciaría la blanca camisa y todo en general, y aún más probable era que también ensuciara al Uchiha tal y como lo estaba haciendo en ese momento mientras agarraba el cuello de la camisa con sus manos manchadas del colorido líquido del ramen.

Solo tenían un traje de repuesto para cada uno y en otras circunstancias ya estarían arruinados.

—Es interesante, parece que estás tan nervioso que tu Sharingan no funciona apropiadamente, Uchiha —Mencionó Shikamaru con un pequeño tono de burla acompañado por una sonrisa relajada en sus labios.

—No estoy nervioso —gruñó obstinadamente, con la vista fija en el pequeño papel en sus manos, el mismo que momentos después arrugó.

— ¿Tal vez deberíamos llamar a la vieja? —Dijo Naruto —podría ser algo serio

—Pienso lo mismo que Shikamaru —habló Shino por primera vez, parado junto a la puerta —Los nervios son enemigos implacables.

—Tampoco es que me sorprenda —Intervino Kiba que por fin salía del probador —después de todo está desposando a la novia de Konoha, si ahora odian a este bastardo no me puedo imaginar cómo se sentirán después de hoy —y soltó una gran carcajada.

Sasuke gruñó y Kiba rio más fuerte, recordando a los tantos perros que suele entrenar.

—Creo que "la novia de Konoha" le queda un poco pequeño ¿no? —Mencionó Shikamaru, decidido a unirse a la tan escasa oportunidad de burlarse de Sasuke, mirando levemente al único hombre que no había dicho nada entre todos ellos.

Sasuke dirigió su mirada filosa al único extranjero entre ellos.

Gaara de igual forma lo miró, no sintiéndose intimidado ni por la presencia ni por los ojos del Uchiha, al contrario, lo miró de igual forma e intensidad.

—Una boda es un mero formalismo —soltó Sasuke, sin ocultar el hecho de que se dirigía al Kazekage — Hinata es mía desde el momento en el que aceptó ser mi novia e incluso mucho antes de eso

—Cuidado, Uchiha —habló por fin Gaara —tanta posesividad podría jugarte en contra en el futuro

La tensión llenó el aire, la arena y el rayo empezaba a rodearlos y con cada segundo se sentía más espeso, asfixiante.

—Gaara, ya puedes entrar a cambiarte —intervino Naruto, atravesándose en el espacio entre ellos lo suficiente como para cortar a lucha de miradas entre ambos —Sasuke y yo seguiremos practicando

El ambiente se normalizó cuando el pelirrojo se puso de pie sin mediar palabras e hizo lo que el rubio le dijo, cinco minutos después el hombre ya estaba listo y fuera, plantando la duda en la mente de la mayoría en como lo había hecho tan rápido, sin embargo ignoró sus miradas y caminó hacia la puerta.

Cuando finalmente salió y el pequeño "clic" de la puerta al cerrarse se escuchó Sasuke gruñó y miró a Naruto como si con la mirada fuera a asesinarlo… cosa que podía hacer.

Después de todo, eso era su culpa.

Aunque si lo pensaba bien, más que culpa de Naruto, era su propia culpa por confiar en él.

Cuando le pidió matrimonio a Hinata, ya había planeado una boda tradicional en su totalidad, desde la vestimenta ceremonial hasta los pequeños detalles, como la de arroz exacta que los invitados lanzarían sobre sus cabezas cuando llegara su momento, pero, en el transcurso de su discusión con Hinata por ignorar la lectura del itinerario y la reunión con Ishime, las cosas habían cambiado radicalmente desde una honorable boda tradicional hacia una ceremonia pomposa y narcisista como lo eran las bodas occidentales… y en ese momento ni siquiera sabía que existían.

En algún momento le informaron que debería de asignar a una persona como su padrino y otros tres como sus hombres de honor.

¿A quién se le ocurre?

Naruto se había autoproclamado el padrino una vez se enteró del cambio de planes, lo cual le ahorró la humillación de decirle directamente, porque aunque hubiera querido no tenía a quien más pedírselo. Sin embargo fue un poco más difícil para elegir los hombres de honor, inicialmente eligió a Kiba y Shino, con los cuales se había vuelto medianamente cercano por extensión de Hinata, pero el maestro de los insectos no podía cumplir ese papel, pues sería quien entregaría a Hinata en el altar, ocupando el papel de su padre.

Entonces la temporada alta de misiones empezó.

Su equipo AMBU empezó a tener misión tras misión, apenas un día de intervalo entre ellas para descansar y partir justamente antes del amanecer del día siguiente.

Entonces tuvo lo que obviamente –resaltando el sarcasmo de este pensamiento –era una buena idea.

Le había pedido a Naruto que escogiera a los hombres de honor restantes.

Dos semanas después de una serie de misiones interconectadas entre sí habían finalizado, llevándolo a la torre Hokage para entregar su informe y en búsqueda de resultados, el rubio bastardo arrojó la bomba.

Luego de una explicación de cómo todos a los que les preguntaba terminaban negándose incluso si el propio Hokage se lo pedía o cuánto dinero les ofrecía, pero que Shikamaru solo había aceptado como si de algo de poca importancia se tratase y que había sido el único dentro de la aldea en aceptar dicha propuesta ¿Y dónde podía buscar si ya la aldea no era una opción? ¡Pues fuera de ella!

Pero antes de que pudiera salir y ofrecerle aquello a un extraño, el Kazekage llegó y su búsqueda tuvo que ser aplazada para recibir al pelirrojo.

Ambos pasaron un pequeño tiempo charlando trivialidades antes de pasar a discutir el tema que se había programado para dicha reunión que duró unas pocas horas hasta que el jefe de Suna preguntó por los llamados "nueve novatos" o los que faltaban, mejor dicho, poniendo una especial atención mal disimulada al preguntar por Hinata,

Y es que no era secreto que, antes de que Sasuke se sumara a la ecuación, Gaara y Hinata habían estado coqueteando por aquí y por allá en sus muy extrañas formas, aunque nunca formalizaron una relación o lo que sea que tuvieran, pero la distancia y la poca disponibilidad de tiempo de ambos le había jugado a favor al Uchiha cuando empezó a cortejar a Hinata, claro que al principio fue rechazado un par de veces por Hinata y confrontado por Gaara, pero finalmente sus intentos dieron frutos y la Hyuga aceptó salir con él.

Había sido como liberar el infierno en medio de un campo laminado con sellos explosivos y pólvora.

Claro que las cosas se calmaron después de un tiempo, el Kazekage había parecido aceptar la derrota, más sin embargo siempre notaba las miradas que le dirigía a Hinata, y no le agradaba.

Por eso cuando el "Hokage" le dijo que Gaara, después de una buena charla de convencimiento, había aceptado a ser el hombre de honor restante, ese fue el momento en el que casi degolló a su autoproclamado mejor amigo.

Naruto se defendió ¡Claro que lo hizo! Y usó la excusa barata de que sería el momento perfecto para que Gaara tuviera un cierre en cuanto a los sentimientos que tenía por su prometida, como si a él le importara que tuviera o no un maldito cierre.

Pero lo que le hizo soltar el cuello de Naruto y bajar la Kunai fue lo que el rubio dijo después.

"— ¡S-solo piénsalo! — gritó desesperado y con dificultad — Piensa c-como se sentirá Gaara a-al ver en primera persona como desposas a Hinata"

Y el simple pensamiento fue suficiente para cambiar de humor.

Incluso si vio que Naruto realmente no quería decir eso y que solo lo hizo para escapar de su furia, la imagen que se había pintado en su cabeza del Kazekage, con el corazón roto, había sido lo suficientemente buena como para drenar toda su ira.

Así que, con una sonrisa miró al rubio antes de darse la vuelta y salir de la oficina del Hokage, hacia su hogar.

— No me gustas cuando tienes esa sonrisa en tu cara ¿sabes? —dijo Naruto, sacándolo de sus recuerdos — ¡Es aterrador!

Él solo gruñó y dejó de sonreír, tratando de concentrarse nuevamente en la arrugada tarjeta entre sus manos, pero le seguía siendo imposible el memorizar las palabras escritas en él, así que con frustración dejó caer pesadamente su mano sobre la mesa, colocando aquel infernal papel sobre ella.

Naruto saltó en su asiento soltando un pequeño "¡ep!" por la impresión.

—Al diablo con esto —vociferó —será mejor que nos vistamos —había decidido que leería el maldito papel en lugar de seguir teniendo resultados fallidos y terminar quemando todo.

Ignoró el insistente llamado de Naruto y se dirigió hacia el vestidor, no antes sin tomar su traje del perchero. Cuando entró se sorprendió un poco porque el "vestidor" era mucho más que eso, al principio eso era; un gran espejo, percheros y más muebles para sentarse, pero separado por un par de columnas había un baño con todo lo que una persona quisiera tener; una ducha de un tamaño razonable y junto a esta una bañera que si no fuera por su forma diría que es un jacuzzi, tal vez lo era, también estaba el obligatorio sanitario y un lavamanos doble sobre una larga encimera llena de productos que le hizo dudar que de verdad fuera un baño para ser usado por hombres.

No era algo que él hubiera pedido durante la reconstrucción, por lo que el crédito solo podía pertenecerle a nadie más que Ishime, quien le había pedido y le concedió poder de implementar las reformas que quisieran necesarias, y ya veía por qué.

De un momento a otro, decidió que debería darse un baño.

Mientras se desvestía notó algo extraño y se detuvo a mirar su mano: temblaba, algo que era extraño y que no le había pasado en bastante tiempo. Decidió pasarlo por alto y seguir con su propósito de darse un baño antes de la boda.

Era agradable, pensó mientras se sumergía en la bañera que había rellenado con agua caliente y que provocó que gimiera un poco ya que sus músculos parecían estar bastantes tensos.

Durante su tiempo ahí se puso a pensar en todo lo que lo había llevado hasta este punto en su vida, realmente nunca pensó que se casaría en primer lugar, mucho menos a alguien que lo pudiera atar a Konoha nuevamente de alguna forma, aunque no era como si las cosas solían ser como él esperaba y por primera vez agradecía eso.

El recordar como al principio no quería aceptar que Hinata fuera a una misión con él, la primera que compartían, porque consideraba que sería una carga para él, le hacía pensar en lo idiota que era, después de todo sin ella ahí hubiera sucumbido ante uno de los pocos venenos a los que no era inmune, ella lo había ayudado y cuidado de él y después de que terminaran la misión… simplemente lo ignoró.

Después de esa le siguieron unas pocas más, trabajaban bien en equipo y no sabía si era por las líneas sanguíneas de ambos o el hecho de que se coordinaban sin problemas, pero siempre que terminaban la misión difícilmente volvía a hablar con ella a parte de los convencionalismos sociales a los que estaban sujetos, como un simple saludo de cortesía pero nunca más, y esa indiferencia de ella hacia él lo confundía, enojaba y en cierta medida también lo excitaba.

Pero entonces fue ascendido a AMBU cuando ni siquiera estaba intentando ser uno, pero Kakashi, que en ese momento se encontraba entre sus últimas rectas como Hokage le había dicho que con sus habilidades, AMBU era lo menos que debería ser.

Entonces la veía menos o en absoluto lo hacía, al menos fue así hasta que no esperó a que el destino los cruzara de frente y en su lugar hizo que coincidieran más veces de la que estaba dispuesto a admitir, pero su confusión en cuanto al porque lo hacía siempre se mantuvo ahí, al menos hasta que descubrió que Gaara y muchos nobles de otras tierras habían estado intentado cortejarla, siendo el pelirrojo el único que realmente era un conocido para ella, sin mencionar de que ambos tenían la misma edad, no como los otros que pasaban a ser o muy jóvenes o muy viejos para ella.

Y se sintió ofendido.

Sí, porque el simple hecho de que pasara de él para unirse a algún almuerzo con el Kazekage era un fuerte golpe a su ego que pasó a no importar cuando otras sensaciones incomodas y desconocidas lo invadían junto con una gran ira contra el extranjero.

Y pidió consejo médico, pero Tsunade solo se había reído de él y le mandó a hablar con Kakashi, pues era algo que "solo otro hombre le podría explicar". No tenía pensado hacerlo pero cuando se encontró dentro de su oficina con el Hokage diciéndole que no tenía misiones para él en ese momento en caso de que eso fuera lo que quería, pero que se cayó cuando le contó cómo se sentía de una forma inexplicablemente inesperada, y entonces Kakashi, con una sonrisa tras su máscara le dijo:

Estás enamorado.

Y lo primero que hizo fue mirarlo como si le hubiera crecido otra cabeza, sin embargo no le tomó más de un minuto ir de la negación a la realización de que de hecho, sí… podría estarlo… después de todo nunca antes se había enamorado.

Luego de eso fue un caos, pero sin ese caos no estaría en ese momento viviendo sus últimas horas como un hombre sin ataduras.

De nuevo, los gritos de Naruto lo sacaron de sus recuerdos y con un gruñido terminó su baño y tomó una de las toallas que se encontraban prolijamente dobladas sobre la encimera para secarse y luego proceder a vestirse con el traje que usaría para su boda.

— ¡Por fin! —exclamó Naruto una vez salió listo del baño —creí que te habías muerto ahí adentro ¡estaba considerando tumbar la puerta!

—Y to creí que tal vez te habías arrepentido —la nueva voz se ganó la mirada del Uchiha.

Ino sonrió desde donde se encontraba, sentada en el sofá con las piernas cruzadas.

—Yamanaka — reconoció — ¿qué haces aquí?

—Bueno, ya sabes… vengo a comprobar que no estés tratando de dejar plantada a Hinata el día de su boda —respondió la rubia con sorna mientras se ponía de pie y caminaba hacia él.

—El infierno debería congelarse antes de que eso pase —le respondió con el mismo tono cuando la rubia ya estaba frente a él.

—Mírala, idiota ¿no se ve radiante? —habló de nuevo el rubio, mirando a Ino con emoción.

Ella solo rio y dio una coqueta vuelta para lucir el ceñido vestido azul oscuro de espalda descubierta que lucía. Su cabello se encontraba suelto por lo que cubría lo que el vestido no, los tacones que llevaba puesto y que se escondían casi en su totalidad bajo su falda le daba una altura que la hacía lucir radiante, incluso cuando ella siempre había sido alta.

—Se ve decente —se encogió de hombros con una sarcástica sonrisa, recibiendo dos golpes, uno en cada uno de sus brazos y luego Ino le tomó la corbata para ajustarla correctamente —… ¿cómo está Hinata?

Ino sonrió ante la vacilación en su voz.

—Nerviosa —le dijo —pero está emocionada, nunca la había visto tan feliz

Y eso pareció tranquilizarle.

—No puedo esperar a que la veas, te quedarás sin habla de lo hermosa que se ve —rio —espero que tengas control sobre tu… amiguito

No lo demostró, pero realmente no sabía cómo responder, Ino solía exagerar las cosas pero este no parecía ser uno de esos momentos, eso de cierta manera le emocionó y una pequeña desesperación empezó a invadirlo, ansioso por que todo empezara.

Ino lo soltó luego de arreglar apropiadamente la corbata y lo miró como si hubiera completado una gran hazaña, orgullosa.

— ¡Naruto! Ya deberías empezar a cambiarte ¡y date un baño tú también! Estás asqueroso —le dijo al rubio, tratando de evitar que el rubio la tocara ya que sus manos seguían sucias.

Sasuke sonrió un poco y empezó a salir de la habitación cuando escuchó a Naruto sugerirle a Ino que debería ayudarlo, esa era su señal para salir de ahí.

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— ¡Listo!

Hinata miró su reflejo con la boca un poco abierta, su pelo estaba atado en un moño de lado con un diseño de flor, al mismo tiempo decorado con pequeñas flores perladas y azules.

— ¡Vaya, Temari! Realmente eres buena en esto —felicitó Tenten parada al lado de la rubia con una expresión de sorpresa.

— Lo sé —respondió con orgullo —he estado practicando para cuando nazca mi hija

— Pero ¿y si es un niño? —preguntó Sakura desde su lugar.

—Entonces se tendrá que acostumbrar al talento de su madre —se encogió de hombros mientras procedía a colocar sobre la cabeza de Hinata el velo que llegaba hasta un poco más por encima de las caderas.

Todas ya se encontraban listas, cada una con un vestido de tonos de azul oscuro muy similares, pero cuyo diseño eran distintos: el vestido de Temari estaba ajustado solamente en el pecho y justo bajo a estos había una cinta de un tono azul claro, luego todo era suelto y llegaba hasta las rodillas, no tenía ningún tipo de mangas y los zapatos que llevaban era unas bailarinas del mismo tono del vestido. Su pelo estaba suelto y liso casi en su totalidad, solo las puntas se reunían en un gran rizo que caía sobre su hombro izquierdo, y un maquillaje simple: labios rojos, y sombra de ojos, que era el mismo maquillaje que llevaban todas las damas.

Sakura, que se encontraba sentada con las piernas cruzadas, tenía un vestido similar, solo que su ajuste llegaba hasta la cadera mientras la falda era suelta y no tenía lazo, además de la presencia de tiras que mantenían el vestido en su lugar, llevaba tacones de aguja blancos y su pelo estaba más brillante que de costumbre.

Tenten tenía un vestido largo de corte tubo, hasta los tobillos y que se encontraba abierto por uno de los lados, revelando una de sus piernas. Las mangas del mismo llegaban hasta los codos y el corte del cuello era cuadrado. Su pelo estaba suelto y tenía una diadema hecha con un par de trenzas que comenzaban a cada lado de su cabeza y se unían en el centro de la parte posterior.

—Creo que ya es hora de irnos —dijo Sakura mientras se ponía de pie cuando la puerta se abrió revelando a Ishime y Shino.

—La boda empezará dentro de una media hora, todo está listo en la recepción —decía Ishime con la vita en su portapapeles mientras revisaba algo.

Todas asintieron y las damas salieron de la habitación, dejando a la novia, Shino e Ishime a solas.

—El señor Hatake ya ha llegado junto al padre que oficializará la ceremonia, también han llegado alguno de los invitados de tierras lejanas así que les invitamos a comer algo mientras esperaban —le informó la rubia — Mirai está lista, pero le entregaremos la canasta de pétalos unos minutos antes de la entrada, la alfombra nupcial y todo lo demás se quitará una vez se haga la presentación formal como pareja casada y serán sustituidas por las mesas faltantes, tengo entendido que realizarán el primer baile como pareja inmediatamente.

Hinata asintió.

—Excelente, yo me encargaré de todo lo necesario —dijo la rubia mientras anotaba algo —en la habitación de al lado hay unos cuantos trajes en caso de que quieran cambiarse. Y, señorita Hyuga… felicidades —Ishime le sonrió y luego se dio la vuelta, saliendo de la habitación.

Hinata y Shino quedaron solos.

—Te ves hermosa —dijo el Aburame luego de darle un abrazo y sosteniéndola por los hombros.

Con una nerviosa sonrisa, soltó un suspiro tembloroso.

—Gracias, Shino —respondió —realmente estoy agradecida de que hagas esto por mi… que me acompañes al altar significa mucho para mi

Shino negó.

—No tienes nada que agradecer, más allá de una camarada eres mi amiga y hermana y haría esto incluso mil veces si fuera necesario

—No creo que me vaya a casar mil veces —rio un poco, el nerviosismo siempre sacaba lo mejor de ella, estaba tratando desesperadamente de evitar que las lágrimas cayeran, y Shino, sabiendo esto hizo algo que nunca había hecho antes y le besó la frente, como sabiendo que eso la ayudaría, después le ofreció su brazo y le susurró un pequeño —vamos

Gustosa Hinata aceptó y sostuvo su brazo, saliendo de su vestidor y caminando con él hasta llegar a las grandes puertas de cristal que la separaban de su prometido, ahí se encontraban Ino, que sostenía el ramo de Hinata y su madre, al igual que las damas de honor y Kurenai, la cual trataba de mantener a Mirai quieta y junto a la mayor, Kakashi, los cuales estarían representando en esa ocasión como el padre de Sasuke y la madre de Hinata, ya que eran las personas más cercanas a ambos.

Al parecer Sasuke ya la esperaba en el altar, y eso hizo su estómago revolotear.

Abrazó a su maestra con fuerza y esta le susurró lo orgullosa que estaba y todos los buenos deseos que tenía para ella en esa nueva etapa de su vida.

El tipo de cristal de la puerta impedía se pudiera ver nada más que siluetas mal definidas en este por lo que la sorpresa de la esperada novia aún se mantenía en secreto.

Ishime avisó que ya empezarían, por lo que las damas de honor deberían ya salir encabezadas por la madrina, ante esto Ino le entregó su ramo, un hermoso arreglo de Peonias blancas y Astilbes azules, diciéndole, en tono de broma que la vería en el altar.

Luego de que el cortejo nupcial, Kakashi y Kurenai salieran, Hinata y Shino se colocaron unos metros más tras Mirai, la cual ya sostenía ansiosa su cesta de pétalos de rosa, a una distancia suficiente para que no fueran observados al abrirse la puerta.

La marcha nupcial empezó y los dos extremos de la puerta se abrieron ampliamente por dos de los empleados de Ishime, dejando salir a Mirai, quien empezó su "misión" de arrojar los pétalos sobre la blanca alfombra.

Un último suspiro salió de la boca de la Hyuga y se preparó para dar el primer paso, pero algo la detuvo.

—Vaya, hermana, no pensé que fueras a considerar casarte antes de nuestra llegada, eso me ofende un poco

Sin aliento Hinata volteó hacia donde la voz de Hanabi provenía y lo que más le sorprendió fue ver que no venía sola, sino que estaba acompañada de Ko, su antiguo cuidador.

—Vinieron —susurró casi sin poder creerlo aún, pudo escuchar como las puertas eran cerradas pero la música no se detenía.

Soltó a Shino y se acercó a su hermana.

— ¡Claro que vine! Nunca me perdería la boda de mi hermana —dijo Hanabi siendo traicionada por el temblor de emoción en su voz, pero no le importó y abrazó a Hinata.

— ¿Padre?...

—Se supone que no sabe que estamos aquí, nos prohibió venir.

Y eso le cayó como un barde de agua fría.

— ¿Les prohibió venir? —Repitió con incredulidad — ¡oh no! Pero entonces eso significa que…

— No se preocupe, Hinata-Sama —le interrumpió Ko —incluso si se llega a enterar, no importa el castigo que nos quiera imponer, valdrá la pena —Y Hanabi afirmó, estando de acuerdo con lo dicho por el hombre y Hinata no supo que decir, así que finalmente volvió a sonreír.

Tomando a Ko de un brazo y lo llevó hacia donde Shino la esperaba y lo colocó a su lado opuesto, envolviendo su brazo con el de él, ante esto el Aburame estaba a punto de apartarse cuando Hinata envolvió su otro brazo con el de él mientras le sonreía, manteniéndolo en su lugar y luego mirando hacia los hombres en la puerta, hacia los cuales asintió y estos volvieron a abrirlas.

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Decir que sus ansias eran pocas era mentir descaradamente. Estando ahí, parado frente al altar esperaba inquietamente – o al menos tan inquieto como él podría parecer – el que la ceremonia diera inicio.

Su deseo pareció ser escuchado cuando Ino apareció seguida de Temari, Sakura y Tenten hicieron su aparición para dirigirse a su lugar correspondiente. Poco segundos después salieron Kakashi y Kurenai y luego la hija de esta última, la pequeña niña de cuatro años que arrojaba las flores torpemente por su camino, esta llegó a él y lo miró por unos pocos momentos antes de que él le hiciera una mueca que pretendía fuera juguetona que le provocó salir corriendo hacia su madre, ganando unas cuantas risas de los presentes.

Pero le llamó la atención el que Hinata aún no saliera y que las puertas se cerraran. Miró a Ino buscando una explicación, a lo que ella se encogió de hombros, probablemente tan confundida como él y les hizo una seña a los músicos para que siguieran tocando. Estuvo a punto de dejar su puesto cuando los murmullos de los invitados se empezaron a escuchar, pero Naruto le sostuvo de un hombro y cuando volteó hacia él, este le pedía un poco de paciencia con la mirada, lo que hizo, aunque un poco contrariado.

No más de un minuto después la puerta se volvió a abrir, dando paso a la novia que venía acompañada de dos hombres a los que reconocía muy bien, pero eso no importaba en esos momentos.

Se había quedado sin aliento.

Incluso si se había imaginado cientos de veces, nunca la imaginó tan hermosa como se veía en ese momento.

El vestido que llevaba era simplemente perfecto para ella. Tan blanco como podía ser, el vestido era hecho específicamente para ella. La parte superior parecía un corseé con diseños en el mismo tono de blando de pequeñas flores. Desde la parte alta de los pechos y las mangas que iban hasta más arriba de los codos eran de encaje, mientras que tanto su cuello como la parte superior de sus hombros se encontraban al descubierto. La falda era amplia, se notaba que tenía varias capas donde la más externa era un tul brillante al igual que el velo el cual solo cubría la parte trasera, pero no el rostro, también llevaba guantes cortos que también eran de encaje. Los labios pintados de rojo y un rosa brillante por donde se extendía su rubor.

—Uchiha —le llamó Ko cuando finalmente habían llegado frente a él —he visto a Hinata-sama crecer y la considero mi propia hija, por lo que no es fácil para mi dejarla —dijo —pero sé que siente amor inmenso por ti y espero que sientas lo mismo…

Sasuke asintió y luego lo hizo Ko, que besó la mano de Hinata y luego se la entregó al hombre con el que se casaría, luego el Uchiha miró a Shino, el cual, a pesar de que tenía sus oscuros lentes puestos, sabía que mantenía la vista puesta en él.

Desde que lo conocía siempre había sentido respeto hacia él, era muy capaz y se entendían bien sin siquiera tener la necesidad de hablar, y si bien no era un oponente para él, era lo suficientemente fuerte como para ser un adversario digno, lo que le tranquilizaba de cierta manera sabiendo que Hinata se encontraba de misión con su equipo, o al menos así fue hasta que Hinata entró a AMBU, aun sabiendo que ella era capaz de cuidarse por sí misma – lo cual era obvio, en primer lugar – no evitaba que se preocupara.

La mano libre de Shino se movió hacia adelante, ofreciéndola a Sasuke quien la tomó y ambos compartieron un fuerte apretón de manos sin dejar de mirarse. Luego de que se soltaran Shino procedió a hacer lo mismo que Ko y besó la mano de Hinata que sostenía y luego se la ofreció a Sasuke, quien al final tenía ambas manos de su novia entre las suyas, dejando que ambos hombres se alejaran y tomaran asiento.

— El amor entre un hombre y una mujer, tan antiguo como el sol, ha sido puesto en duda casi el mismo tiempo que su existencia, pero en momentos como estos, cuando ese hombre y esa mujer deciden convertir sus caminos en uno solo, atados por la invisible cuerda de lo que es lo que es, el amor, prometiéndose el uno al otro y cambiando una vida en soledad por una vida en compañía… — Cuando el padre encargado de oficializar la boda empezó a hablar, ellos aún permanecían mirándose el uno al otro, se sonreían y prácticamente se sentían solos ellos dos, como si no hubieran decenas de ojos viéndolos, amigos, amigos que consideraban familia, jefes de clanes y personas desconocidas pero con poder político.

Los susurros y exclamaciones de ternura podían ser escuchador por aquí y por allá, pero ellos permanecían atrapados en su propio mundo.

—Te ves hermosa —le susurró al oído luego de acercarse mientras el hombre hacía la presentación típica.

El sonrojo que tanto la caracterizaba hizo acto de presencia y lo provocó reír levemente, aunque era algo que se aseguró solo ella pudiera notar.

—T-tú también

— ¿Me veo hermoso? —le preguntó arqueando una ceja.

—Te ves guapo —modificó ella haciendo un puchero que casi inmediatamente fue sustituido por una jovial risa.

—Entre tanta alegría, es el momento de que los novios intercambien sus votos —les interrumpió el padre con un tono cálido —primero el novio

Sasuke miró al hombre casi como si no le pudiera entender, para luego soltar una de las manos de Hinata y apresurarse a buscar las tarjetas en su chaqueta y cuando las encontró quiso leerlas… pero no pudo.

Las letras se veían borrosas, pero no parecía ser por defecto de las tarjetas, sino de sus ojos. Levantó la vista para observar a Hinata, quien tenía las cejas levemente fruncidas en preocupación, pudo notar que quería morderse el labio, pero probablemente no lo hacía debido a que sus labios estaban pintados.

Los murmullos empezaron a escucharse y su vista calló por primera vez en los presentes, el ver a algunos taparse la boca para murmurar con la persona de al lado, lo cual no le agradó mucho. Volvió a mirar el papel pero era igual, por lo que evitó gruñir y finalmente arrugó las tarjetas, pues estas no le serían de ayuda.

Entonces tendría que improvisar.

— Es difícil decirlo, pero nunca pensé que tú y yo terminaríamos en esta posición en algún momento —empezó —como ninjas, siempre nos encontramos en la incertidumbre si volveremos con vida de nuestra última misión y desde que realmente te conozco has traído de vuelta cada miedo que había enterrado y has creado otros nuevos que laten con intensidad cada vez que no estás conmigo

Todo se había quedado en silencio mientras Sasuke hablaba, y parecía que todos estaban conteniendo la respiración.

—Mi antiguo yo nunca hubiera dicho todo esto, porque mi antiguo yo fue muy ciego para ver más allá de un único objetivo que nunca debí cumplir. Hizo falta que dejara la aldea, que tomara mala decisiones y una guerra antes de darme cuenta de la maravillosa mujer que nunca había intentado conocer, y eso me avergüenza ¿sabes cuantas veces he dicho que te amo? —Hinata, al borde de las lágrimas, negó —dos veces, solo dos veces te he dicho que te amo cuando debí de hacerlo infinidades de veces, pero a partir de ahora, te lo diré tanto que te cansarás de escucharlo, pero nunca pararé, Hinata Hyuga, te amo

Y todo el mundo seguía mudo al escuchar a Sasuke, sobre todo ella, que se cubría la boca y aspiró tanto como pudo, aun peleando con las lágrimas para que estas no fuera derramadas.

—Ahora es el turno de la novia

Hinata apretó la mano que aún sostenía con Sasuke, y este le acarició con el dedo pulgar mientras le sonreía, para reconfortarla, por lo que ella sonrió y asintió.

—Sasuke Uchiha… eres exactamente lo opuesto a lo que siempre busqué en una persona, eres cruel, sarcástico y no te preocupas por nadie más que tú mismo —la sonrisa de Sasuke desapareció e intentó apartar su mano, pero Hinata la sostuvo con fuerza para impedirle que lo hiciera y rio suavemente, ignorando los murmullos resurgentes y la mirada sorprendida y reprendedora del padre —Eso es lo que todos dicen cuando nos ven juntos en la aldea, cuando nos señalan y hablan sobre nosotros, pero ninguno de ellos te ven con mis ojos, Sasuke. Nadie entiende las cosas por las que has pasado y pocas personas te conocen realmente, no eres una persona cruel, al contrario, eres la persona más amorosa que he conocido en mi vida, pero tienes tu propia manera de demostrarlo, tienes un sentido del humor un poco bizarro pero no importa que tan triste esté, siempre logras sacarme una sonrisa quien sabe de dónde y estás pendiente de mi incluso cuando te encuentras lejos y eso me encanta de ti. Todos esperaban que me casara con alguien diferente, yo también pensé así…

Simultáneamente todos, incluso los novios, miraron a Naruto, quien rio nerviosamente.

—Pero no puedo estar más feliz de que no sea así —atrajo su atención nuevamente —nunca me has subestimado y cuando te pedía ayuda para volverme más fuerte nunca dudaste, nunca fuiste suave conmigo y siempre estuve agradecida por eso, gracias a ti soy una mejor ninja y mucho mejor persona, y podría decir tantas cosas buenas sobre ti que todos creerían que estoy loca, pero Sasuke… te amo más de lo que nunca creí que podría amar, y no puedo esperar por comenzar esta nueva vida contigo.

Rápidamente después de que terminara Sasuke la atrajo hacia él, abrazándole la cintura con una mano y con la otra tomando una de sus mejillas, dispuesto a besarla, pero una biblia se interpuso entre ellos.

— ¡vaya, vaya! Que jovencito tan precoz —risas se escucharon y Sasuke le dirigió una mirada asesina, pero el hombre ni siquiera se inmutó y carcajeó con ganas —aún no llegamos a esa parte de la ceremonia, primero necesitan firmar el acta y sellarlo con sangre

Dicho esto, el anciano colocó el acta de matrimonio sobre la una pequeña mesa que había sido colocada solo momentos antes y le entregó una pluma a Hinata mientras le indicaba donde debía firmar y lo mismo hizo con Sasuke, llamando luego a Ino y Naruto para que de igual forma firmaran como los testigos principales de aquella unión.

Luego, al momento de que sellaran el documento con su sangre, a ambos se les fue entregada una Kunai con la particularidad de que era totalmente blanca, pero esta fue dejada de lado cuando Hinata tomó la mano derecha de Sasuke y llevó su pulgar a su boca, mordiéndole para realizarle una herida en él, todo bajo la atenta mirada de Sasuke que mantenía sus ojos puesto en los de ella, y este acto se ganó un jadeo colectivo de todos los invitados.

Sin perder tiempo Sasuke procedió a hacer lo mismo, tomando la mano derecha de Hinata, retirando el guante con cuidado de no ensuciarlo con su sangre y de igual forma mordiéndole el pulgar para producir la herida, con la variante de que luego pasó su lengua por la misma, siendo Hinata la que jadeaba ante ese pequeño acto.

Ambos dirigieron sus pulgares hacia el papel y presionaron con un poco de presión en el espacio central que quedaba entre donde habían colocado sus firmas y lo retiraron cuando la sangre fue lo suficiente como para pintar sus huellas digitales.

—Bajo el poder que me confiere la iglesia de Konoha y su excelentísimo Hokage, los declaro marido y mujer, puede-… —pero antes de que terminara, los dos ya se encontraban compartiendo su primer beso como marido y mujer, bajo los aplausos de todos los presentes.

—Formalmente les presentamos al señor y la señora Uchiha, ahora los invitamos al centro del salón para presenciar el primer baile como pareja de los recién casados

Todos rápidamente hicieron lo que Ishime, quien los había presentado, dijo y se dirigieron al centro del salón, el cual se encontraba vacío, estando las mesas de los invitados un poco apartada de esa zona para dar el espacio suficiente para que el baile se llevara a cabo.

Colocando una mano tras su espalda y con la otra sosteniendo una de las manos de Hinata en alto la dirigió hacia el centro del salón, donde tomaron su posición con ella colocando su otra mano sobre el hombro de Sasuke y él rodeándole la cintura. La suave tonada de un vals se escuchó y ellos empezaron a moverse al son de la música.

—Todo esto es perfecto —dijo Hinata mirando soñadoramente a Sasuke —me siendo como si estuviera flotando bajo el mar —y observó nuevamente encantada la decoración, que era en su mayoría de color azul, telas transparentes que cubrían gran mayoría de las superficies de la paredes y tras ellas habían luces que provocaban un efecto general de iluminación azul en la habitación.

Otro detalle era que del techo caían hileras de perlas, algunas más largas que otras y las mesas estaban cubiertas de manteles blancos y centros de mesas que eran bolas de nieve en cuyo interior había rosas azules.

El hecho de que la boda se hubiera celebrado en el mismo lugar de la recepción, y no en una iglesia como se había planeado originalmente, había sido una gran idea, sentían que era menos estresante de esa forma y la decoración realmente había ayudado una imagen de cuentos de hadas a ese momento.

Mientras la música pasaba sus movimientos se hacían más rápidos junto con la tonada, cuando la música cambió ellos siguieron bailando y otras parejas de unieron al centro para bailar, siendo los primeros en unirse fueron Shikamaru y Temari, seguidos por Naruto e Ino y luego Kakashi con Kurenai.

Pero ellos realmente no se percataron de eso y seguían bailando, recorriendo todo el lugar entre vueltas y más vueltas, Hinata comentando que realmente lo estaba haciendo bien ya que no le había pisado a ella ni a su vestido y le preguntó en broma si no había hecho trampa con su Sharingan para aprender a bailar tan perfectamente a lo que él respondió con el mismo tono que era un secreto que no le podía revelar. Finalmente se detuvieron en el gran el cual daba vista al jardín, donde compartieron otro tierno beso mientras fuera los colores de la puesta de sol los bañaba, siendo ese lugar donde se les tomaría la que sería una de las mejores fotos de la noche.

Finalmente estaban casados.

Y con este pensamiento, amos se susurraron un tierno "te amo".