Disclaimers… ah?

No pienso en nada mas en lo que ahora tengo en mente, así que aquí vamos.


Capítulo 11: Helium, el pueblo oculto.

La sorpresa de Argo ahora en el grupo les hacía las cosas un poco más fáciles, y es que Regina necesitaba a toda costa una guardia diurna, mientras una parte del grupo tenía que esconderse del sol, la otra parte podía hacer algo en caso de cualquier contratiempo. Lo mejor de tener a Argo con ellos es que tenía herramientas que les resultaban muy útiles, justo ahora se estaban ahorrando mucho tiempo. Lo más importante era que para cuando el ejército del rey Killian les diera alcance, ellos ya estarían resguardados para evitar el enfrentamiento.

—Hemos perdido la pista su majestad –dijo un soldado dirigiéndose al rey.

—Ya veo –miró hacia el lago, analizando la posibilidad de que pudieran haber cruzado- creo que nos acaban de engañar. Maldita posadera.

—Mi señor, podríamos devolvernos y coger el camino hacia el norte. No veo muchas otras opciones de hacia dónde pudieran haber ido –propuso Smee, su mejor soldado.

—No conozco bien estas tierras, además ya hemos perdido mucho tiempo. Ya no vamos a perseguirlos, ahora tendrán que luchar quieran o no. Los vamos a emboscar, vamos a devolvernos por donde vinimos y los esperaremos.

—¿Va a confiar en esa posadera? Ya ve que la información que nos dio es errónea.

—A la posadera no le interesa mi princesa. Noté que ella quiere que le de caza a quien la lleva, por eso me llevó por este camino. Y como ya se quienes están con la Princesa Swan me parece que es hora de cambiar de tácticas. Nadie se lleva lo que es mío, nadie.

—Además –sonrió Smee- podríamos dar con la segunda oleada de nuestro ejército. Seriamos muchos más.

—Y créeme que los necesitaremos. Vamos a rodear la costa por el mar, llegaremos mucho antes. También quiero un grupo que la rastree por este camino, vamos a encajonarlos, no tendrán escapatoria. Por cierto Smee –sonrió con maldad- Envía a algunos hombres a quemar la posada de Bo Peep, con ella y toda su gente adentro. No queremos que una boca floja arruine nuestros planes ¿No? –Rio con sarcasmo al final.


Rápidos y sin contratiempos, esa era la premisa de esta carrera hacia Helium, sin embargo Regina sabía perfectamente que debía poner atención a cualquier rastro dejado por Zelena, le había prometido a Emma salvar a Tinkerbell además de alejarla de Killian, eso a cambio de que permaneciera a su lado hasta averiguar cómo sacarse esta maldición de encima. No podía fallar con la parte de su trato.

Luego de volver al camino que los llevaría al pueblo debían tener más cautela aún, tenían miedo de ser demasiados obvios en su ruta. Tan sólo la luz de la luna iluminaba su camino y el silencio de la noche hacía que los cascos de los caballos fueran de un sonido aún más agresivo.

—¡Alto! –Gritó Ariel tirando las riendas de Argo.

El grupo completo se detuvo, poniéndose alertas de inmediato ante una posible emboscada o algún trasgo que los atacara.

—Ariel, qué ocurre ¿Viste algo? – le preguntó Eric, bajo la mirada atenta de Regina.

—Allá –apuntó hacia algunos metros mientras se desmontaba- Hay algo brillante.

Nadie más que Ariel podría estar atenta a observar cosas a la velocidad en que iban cabalgando, y es que la pelirroja era una coleccionista obsesiva de objetos perdidos, y si es que brillan, aún más. Es por eso que no se lo pensó dos veces en ir a buscar el objeto, bajo la mirada curiosa y un poco incrédula del grupo. Generalmente Ariel hacia cosas extrañas, es por eso que nunca se sabía si iba a salir con alguna estupidez o con algo realmente importante.

—Alto –Le susurró Argo ahora en forma humana, antes de que llegara a pisar el terreno donde estaba el objeto.

Los demás desmontaron y se acercaron al lugar para ver qué era lo que ocurría y si valía la pena gastar tiempo en ello.

—¿Qué ocurre? –preguntó Emma.

—Miren –Argo apuntó hacia arriba de donde estaba el objeto- Es una trampa, lo que quiere decir que esperaban que cayéramos.

—Cuerdas –dijo Regina- del estilo de Zelena. Debemos irnos, al menos sabemos que vamos por el camino correcto.

—No, esperen –se apresuró Emma- quiero ver ese objeto de cerca.

Antes de que Regina pudiera reclamar por el tiempo que estaban perdiendo, Argo tocaba el suelo para hacer que algunos insectos bajo su mando trajeran el objeto, bajo la mirada sorpresiva de todos con el extraño detalle.

—¿Bichos? –Preguntó Rocinante en forma humana- ¿Qué más puedes hacer?

—Digamos que tengo ciertos poderes sobre la tierra y de quienes viven en ella –contestó Argo.

Argo tomó el objeto con cuidado, para luego ordenarles a los insectos que se retiraran con un susurro poco entendible a los demás. Era un hermoso colgante de plata, con un símbolo que Emma conocía muy bien.

—Es de Tinkerbell –se giró hacia Regina con cara de pánico.

—Zelena debe andar cerca –tomó la mano de Emma que tenía el colgante- Vamos a encontrarla Emma, no te desesperes, debemos ir con cautela.

—¿Con cautela? –Se zafaba del agarre de la reina- Me has dicho los mismo al menos tres veces, y por lo que veo no estamos persiguiendo a nadie, simplemente estamos escapando –su rostro se tornó aún más angustiado.

—Emma, cálmate. Estamos perdiendo tiempo en una discusión absurda. Luego idearemos un plan.

—Luego será muy tarde ¡Tú misma me dijiste que Tinker estaba en peligro!

Regina la tomó por el brazo de forma violenta, haciéndola que caminara hacia Diablo para que se montara.

—¡Y ahora pienso en que no puedo contarte nada porque reaccionas como una niña! No es momento de hacer berrinches Emma ¡No ahora! –La empujó levemente, soltándola- Ahora sube y déjame pensar qué es lo que haremos.

Cada uno comenzó a subir a sus corceles, Rocinante ya estaba en su forma equina esperando por Regina, se guardó los comentarios para él mismo, así como lo hicieron los demás, a excepción de Argo que aún miraba entre la noche buscando información.

—¿Qué haces? –Preguntó Ariel.

—Escucho, sólo escucho –luego miró a Emma- tú también deberías de aprender a escuchar. Hazle caso a tu ama.


La carrera continuó a toda prisa, sin descanso, no faltaba mucho para llegar a Helium, eso porque el aire ya se estaba sintiendo un poco más helado y la vegetación comenzaba a cambiar drásticamente. En poco tiempo comenzaron a ver la escarcha en los árboles y el suelo más húmedo. Tenían tiempo de sobra, pero siete horas de cabalgata hacía que las ganas por llegar luego fueran ansiosas.

Quienes conocían Helium y la forma de llegar hasta ese pueblo sabían muy bien que no se trataba de un pueblo hecho de cristal ni de hielo literalmente, como se rumoreaba entre leyendas por Occultus Terra. Helium simplemente era una ciudad tan fría que la escarcha era parte de todo lo que ahí existía, desde el portal de la entrada del pueblo hasta cada casa que había allí. Pero lo más impresionante era el gran palacio que se imponía en el centro de todo. La verdad, para el ojo poco observador parecía que estaba construido de hielo puro.

No había mucha gente a esas horas de la madrugada, tampoco era normal recibir visitas a esa hora, es por eso que los guardias del pueblo no tardaron en acercarse para ver quiénes eran los que entraban por el portal.

Regina no necesitaba muchas presentaciones, si bien ella no era mucho de mostrarse en público, era reconocible en cualquier lugar, la estampa de la realeza venía incluida con su mirada altiva y seria, digna de cualquier reina de temer. Sin muchas preguntas, la guardia se encargó de llevarlos al palacio, mientras uno de ellos se apresuró para anunciar la sorpresiva visita en el pueblo.

Helium podría considerarse un reino independiente, sin embargo era parte del reino de las montañas. Bajo circunstancias que no muchos conocen, esta tierra fue cedida por la reina Ruby a una extraña y foránea princesa. La regente de este pueblo era tan misteriosa como las razones y la forma en que había conseguido formar su propio pueblo en estas tierras, menos para Regina, ya que ella tenía total control y conocimiento de quienes atravesaban su reino hacia Occultus Terra.

Luego de esperar por algunos minutos en la sala central del palacio, una mujer llegó a recibirlos bajando las escaleras con cara de asombro pero no menos discreta. Ella sabía quiénes eran sus visitas.

—Su majestad –dijo Glinda haciendo una reverencia- Es una grata sorpresa tenerla de visita por nuestro pueblo.

—Me habían contado que te ocultabas en el reino de las montañas –dijo Regina analizando el lugar, como si buscara a alguien más- Veo que estas cómoda ¿Aún no solucionas tus problemas con mi hermana?

Glinda escondió su mirada, tratando de ocultar cierto dolor demostrado en su rostro sin mucho éxito.

—Prefiero mantenerme alejada de Zelena. Aún no tengo perdón para ella.

—Sí pero recuerda que por esa misma causa es que tengo serios problemas con Ruby. No te culpo, yo estaría peor que tú. En fin –suspiró- ¿Dónde está Ingrid? –preguntó Regina de forma seria.

Emma se sobresaltó extrañamente al escuchar el nombre, al mismo tiempo en que Anna la observó inquieta.

—Me temo que no va poder venir a recibirlos, por ahora yo estoy a cargo de todo aquí en Helium. ¿Vinieron a comprar alguna gema? ¿Provisiones para el camino quizás?

—No estoy interesada en ninguna piedra preciosa, sólo necesitamos un par de habitaciones sin ventanas –dijo mientras seguía inspeccionando el lugar- Sin embargo me gustaría agradecerle personalmente a Ingrid el precioso zafiro azul que me envió años atrás. ¿Por qué no puede venir?

Nuevamente Emma y Anna se sobresaltaron ante el nombre. Pero esta vez fue Anna la que se inquietó más, haciendo que la rubia la tomara del brazo para calmarla.

Mientras la conversación seguía entre Regina y Glinda, algo había distinto en el ambiente, como si la temperatura hubiera bajado de pronto, incluso para Anna aquella sensación se le hacía demasiado familiar. De pronto Emma comenzaba a inspeccionar detalladamente la sala, sentía como si alguien la estuviera observando, y así como se estaba comportando Regina de seguro así era. No tuvo que pasar mucho tiempo para darse cuenta de que una cabeza rubia se asomaba por una de las grandes puertas que daban a los pasillos del palacio, la cual al ser descubierta se escondió rápidamente.

—¿Para dónde crees que vas? –le dijo Regina a Emma en un tono fuerte, haciendo con ello que Emma parara en seco.

—Ahhhhh… sólo quería ir con Anna a conocer bien el palacio –hizo una sonrisa bastante forzada- ¿No hay problema con ello verdad? Todavía falta mucho para que amanezca.

Ponerse a discutir con Emma en estos momentos sería un error, podría haberla dejado ir sin reparar en ello pero por enésima vez quería probarla. Ella también había notado la extraña presencia, y si no se equivocaba ya sabía de quien se trataba. Lo que le estaba carcomiendo la cabeza a Regina era por qué razón Emma insistía no hablar con la verdad.

—No te vayas lejos –Regina levantó una ceja- y espero que tu inspección sea productiva.

Emma partió de forma discreta pero no menos rápido hacia el lugar donde vio a la chica, seguida de cerca por Anna que no paraba de susurrarle si había visto lo mismo que ella. Siguieron por el pasillo largo, logrando ver como aquella chica dejaba ver parte de su vestido al doblar en una esquina. No dudaron en correr para darle alcance y asegurarse de estar en lo correcto. Sin embargo, cuando iban doblando en aquella esquina, un golpe sorpresivo hizo que Emma fuera azotada contra la pared de forma brusca.

—Qué demonios haces acá Elsa –dijo Emma soltándose del agarre de la otra rubia.

Elsa se paseaba de un lado a otro, tomándose la cabeza, mirando al suelo como si allí se encontrara la respuesta a la pregunta de Emma.

—Hermana… -susurró Anna- se supone que deberías estar en nuestro reino, se supone que tendrían que haber venido por mí hace más de una año. ¡Se supone que deberías estar haciendo regencia en Arendelle!

—Espera un momento Anna ¿Qué dices? –Le preguntó tomándola de los hombros- No sé qué es lo que haces aquí, pero tú ya deberías haber vuelto ¿Qué es eso de que debería estar en Arendelle?

Anna comenzó a sollozar al recordar la triste noticia que Emma le había dado en la posada de Bo Peep, por lo que no tardó en abrazar fuertemente a su hermana.

—Fallecieron, Elsa –respiró profundo para poder continuar- Es por eso que nadie ha venido por mí. Me mantuvieron cautiva por casi dos años.

Emma se sentía fuera de lugar dentro de esa conversación, debería de darle tiempo a Elsa para asimilar la noticia pero si no se apresuraba Regina iría por ella y no podría hablar tranquila y cumplir su misión. Luego de que las hermanas se separaran de su abrazo, Emma la hizo a un costado.

—Elsa, necesitas volver a Arendelle ahora mismo ¿Me entiendes?

—Emma –pestañeó rápido y nerviosa- ¿Quién te envió por mí? Y además ¿Cómo supieron que yo me encontraba aquí en Helium? –miró de reojo a Anna.

—Es muy largo de explicar ahora. Elsa, Nuestros reinos están pasando por un momento difícil, y detrás de todo esto está Hans. Pronto la guerra se va a desatar.

—Todavía no respondes mi pregunta ¿Quién te envió? Es acaso esta una de tus misiones extrañas o ¿Qué?

Emma tomó a Elsa por el brazo alejándola aún más de Anna.

—Escucha, no puedes repetir nada de lo que te diga ¿Está bien? –Elsa asintió- Esta es una de mis misiones –le dijo susurrando- tengo otras más que cumplir por encargo de mi abuela. Te lo voy a resumir, Hans tomó control de Arendelle y lo hemos descubierto en andanzas un tanto peligrosas. Un Rey de mierda que le falta una mano amenazó de guerra a mi reino sin contar que me está persiguiendo. Tinkerbell ha sido raptada por Zelena y si por si fuera poco soy la esclava sexual de una reina vampira. Ahora o te vuelves a Arendelle o te vuelvo yo ahora mismo.

—¿Estás diciendo que todo eso es mi culpa? No puedo volver a Arendelle… no es tan fácil.

Elsa miró a Anna que se mantenía distante, respetando el espacio que habían tomado alejándose de ella, sin embargo lo que tenía que decir, su hermana debía escucharlo. Tenía que saber la verdad.

—Algo realmente malo está pasando ¿Verdad? –Dijo Anna con voz preocupada- No me oculten nada, quiero saber qué es lo que ocurre.

Elsa tomó por los hombros a Anna y la miró fijo. Se lo iba a decir sin rodeo alguno.

—Anna, tú y yo no somos hermanas.

—No me agrada tu broma, no esta vez Elsa – le dijo con un hilo de voz.

—¿Recuerdas que tía Ingrid siempre estaba cuidándonos? Incluso cuando venían los chicos de otros reinos, era ella quien siempre la que estaba pendiente de nosotras. Bueno, nunca supimos por qué desapareció de pronto ni tampoco por qué nadie nos explicó nada, hasta que hace un poco más de dos años escuché a nuestros padres hablar de ella, y ahí fue cuando me enteré de que ella era mi madre. Ahí todo cobró sentido, Anna, nuestros padres se opusieron a que me contara la verdad, por eso la exiliaron.

—Eso ocurrió cuando decidieron enviarme a Occultus Terra –dijo Anna con los ojos abiertos.

—¿Y no te parece raro que yo me ofreciera a acompañarte? –Elsa podía ver la angustia de Anna en sus ojos, de seguro tenía muchas preguntas que hacerle pero no sabía por dónde empezar- Escucha, no pienses en ningún momento que no estaba cómoda en Arendelle, es solo que yo necesitaba respuestas. Por eso aproveché de venir contigo y averiguar el paradero de Ingrid, necesitaba preguntarle por qué decidió no ser mi madre.

—Entonces aquí fue donde encontraste a tía Ingrid. Entiendo, pero el que hayas decidido no volver… me duele en lo más profundo. Tú seguirás siendo mi hermana.

—Iba a volver Anna, pero las cosas no fueron tan simples –miró a Emma- Incluso ahora no podría dejar sola a Ingrid. No puedo bajo ninguna circunstancia volver a Arendelle.

—Debes ejercer soberanía en tus tierras Elsa, no hay nada más importante en estos momentos que eso ahora.

—Parece que no les queda claro que ahora que saben la verdad no me corresponde ser reina. Es un derecho de Anna.

—A ver Elsa, creo que estás dando vueltas en algo que no debemos ni discutir. Nadie sabe esto, por lo tanto da igual –A Emma ya se le estaba acabando la paciencia, sentía que Elsa sólo le daba excusas- ¿Qué es lo que está pasando realmente?

Elsa miró a ambas y las tomó de las manos para llevarlas hasta el fondo del pasillo por una gran puerta.

—Ingrid está gravemente enferma –les dijo antes de abrir la puerta- no sólo estoy recuperando el tiempo perdido, quiero pasar con ella lo poco que le queda vida.

La habitación de Ingrid era de un blanco impoluto, tanto así que Emma se sintió invadiendo aquel lugar. Ya casi ni la recordaba, y aunque tenía bellos recuerdos de Ingrid junto a las chicas ahora no significaba nada para ella, nada hasta que la propia Ingrid, con su piel tan pálida como la misma habitación resplandeció momentáneamente al verlas acercarse a su cama.

—No puede ser –dijo Ingrid con una sonrisa sincera tratando se sentarse mejor en su cama- Mis niñas aquí –una pequeña lágrima se asomó por uno de sus ojos.

Las había reconocido de inmediato, y eso causó en Emma un pequeño sobresalto en su corazón. Nostalgia quizás, pensó, de tiempos de infancia, de juegos y de paseos interminables. Pero había algo más en aquel sentimiento, porque de pronto en su mente se dibujó las muchas veces que Ingrid visitaba el reino del Fulgor y tomaba el té con su abuela. Había algo más en ello y no sabía qué.

Emma no tenía mucho que contar, sin embargo Anna parecía que no cabía en su dicha por volver a ver a su tía, incluso parecía que ya no estaba enferma al escucharla hablar casi sin respiración. La única razón por la cual Emma no se sentía fuera de lugar en la conversación era porque Ingrid la tenía fuertemente tomada de la mano, era como un "no te vayas aún" o quizás tan sólo una muestra de cariño y agradecimiento por permitirle ese momento con ellas.

Pero pronto Emma tendría que volver con Regina, la excursión por el palacio se estaba alargando más de la cuenta y no quería que su Domina la llenara de preguntas que quizás no iba a poder contestar, así que se levantó a pesar de tener la mano tomada por Ingrid para despedirse de una vez por todas.

—Anna –dijo Emma- ¿por qué no mejor te quedas esta noche aquí? No creo que sea problema, así se ponen al día. Pero yo debo volver ahora con Regina si no va a sacar sus colmillos y su látigo y estaré en problemas.

Extrañamente Ingrid hizo una pequeña risita, como si aquel comentario le hiciera gracia.

—Así que Regina está acá –la miró aun manteniendo su sonrisa, luego miró a Elsa y Anna y les hizo una seña hacia la puerta- Necesito hablar a sola un momento con Emma. Elsa, querida, muéstrale el palacio a tu hermana.

Mientras las dos hermanas salían por la puerta, Ingrid trataba de sentarse mejor en la cama, ayudada por Emma que volvía a sentarse a su lado.

—¿Por qué siento que no te sorprende verme aquí? –Preguntó Emma.

Ingrid la miró fijo a los ojos, mirada que no pudo mantener ya que un mareo hizo que se desestabilizara. Suerte que Emma la tomó a tiempo entre sus brazos.

—¿Todo bien? –preguntó preocupada.

—La pequeña Emma –dijo Ingrid mientras le tomaba la mejilla- Te has transformado en una mujer fuerte, y seguirás creciendo hasta transformarte en una reina digna de su pueblo.

—Al parecer no solo mi abuela espera eso de mí –dijo Emma con un poco de agobio.

—Tu abuela una vez me dijo que tu reinado iba a ser tan poderoso y perfecto que el fulgor de tu reino se extendería más allá de sus fronteras. Pero para eso debes conocer y aceptar a tu enemigo mi querida Emma, cuando logres ser uno solo con tu enemigo el camino se te revelará.

—Hasta ahora he seguido al pie de la letra cada una de las órdenes de mi abuela, sin cuestionar ni reclamar nada. Si sabes algo deberías decírmelo, ni siquiera sé a qué o quién me enfrento.

—Es simple, así como la simpleza de la pureza que de pronto se vuelve sucia, y lo sucio se purifica, como todo lo vivo muere y lo que muere tiene que renacer, como lo malo se vuelve bueno, y lo bueno es puro pero tarde o temprano se ensucia. No existe uno sin lo otro. Se trata de un ciclo Emma, y tan solo tú puedes darte cuenta de cómo cerrarlo.

Emma correspondió a la sonrisa final de Ingrid, esas palabras ya sabía de dónde venían. Quiso romper el momento de malestar de Ingrid con algo tierno y gracioso a la vez.

—¿Qué haces aquí abuela? –Dijo tocando con la punta de su dedo en la frente de la otra rubia- No te metas en la cabeza de tía Ingrid.

Ingrid volvió reír.

—Esas palabras me las dijo Eva el día que tuve que irme de Arendelle, fue ella la que me dio fuerzas para seguir adelante en mi nuevo camino y no rendirme.

—Cada persona tiene su lugar y su momento ¿No? –la depositó en la cama y la cubrió con la manta- Ahora entiendo. Disfruta tu momento aquí con Elsa. Debo volver con Regina.

—¿Te doy un consejo? –Bebió agua desde un vaso para poder continuar- De lo poco que conozco a Regina podría decirte que evites omitirle cosas, más aún mentirle. No hay problema con que sepa que estuviste aquí.

—Y ahora estoy por pensar que eres vidente o algo por el estilo, ya me estaba pensando qué inventarle –se rio.

—Y otra cosa, hazle caso en lo que te diga, cuatrocientos años de experiencia pesan mucho más que diecinueve –le guiñó el ojo.


Mientras Emma y Anna se encontraban en su falsa excursión por el palacio Regina seguía hablando con Glinda, la cual la acompañó a sus respectivas habitaciones con todo lo que necesitaban para pasar el día. Sólo por esa razón la reina no se había dado cuenta de la cantidad de tiempo que había transcurrido, y tampoco se había preocupado por el paradero de Emma.

—Pensándolo bien Glinda, claro que me puedes ayudar en algo –le tomó el hombro y sonrió con malicia- Digamos que no hay nadie más que tú que me pueda ayudar a pasar por el reino de las montañas. ¿Convencer a Ruby quizás? ¿Algún camino olvidado por ahí que no conozcamos?

—No lo creo, ya sabe que cuando a Ruby se le nombran los vampiros entra en estado lunar y le crecen pelos y garras –dijo tratando de sonar graciosa.

—Vamos Glinda, sé que puedes tener algo bajo la manga. Tú la conoces bien.

—En serio, al menos por las buenas no creo que sea posible –lo pensó bien- Pero tengo algo que puede ser de utilidad, aunque no prometo nada.

—Suéltalo, cualquier cosa en estos momentos me es útil –dijo mientras Glinda le abría la puerta de su habitación.

—En unos días más se celebrará la fiesta de las siete lunas llenas en el castillo de Ruby, será una fiesta de máscaras y por suerte llegaron invitaciones aquí al palacio de Helium. Como Ingrid no está en condiciones de asistir y yo no quiero toparme con Zelena en ningún lugar, esas invitaciones podrían ser ocupadas por ustedes.

—¿Zelena asistirá a esa fiesta? –el rostro de Regina se tornó de preocupación.

—Ella de seguro, y probablemente mucha gente más de la que conozcan. Pero como irán encubiertas no debería de haber problemas. Solo hay un inconveniente, son sólo dos invitaciones.

—Me basta para poder acceder a hablar con Ruby, y para eso no necesito llevar a todo el ejercito de fenómenos que me sigue ahora –dejó su bolsa de cuero en una mesa- Por cierto, y hablando de fenómenos ¿Alguna vez escuchaste hablar de alguna guerrera llamada Argo?

Antes de que Glinda pudiera contestar a la pregunta, la puerta se abría con Emma a su paso, un tanto agitada por la búsqueda de la habitación correcta.

—¿Por qué tanto apuro Emma? –dijo Regina mirándola de reojo mientras se sacaba su abrigo de montar.

—Pasa que ya llevo tanto tiempo escapando de la luz del sol que hasta pienso que si me pilla un rayo me desintegro –dijo de forma sarcástica- Ya está por amanecer.

Glinda dejó salir una risita por la ocurrencia de la princesa, hizo una pequeña reverencia y las dejó para darles privacidad. Regina contestó con el mismo gesto.

—¿Dónde está Anna? No se fue contigo a "conocer" el palacio –dijo haciendo el gesto con las manos de las comillas.

Tal como lo había sospechado, Regina también había notado la presencia de Elsa en la sala central cuando recién habían llegado.

—Bueno, tengo buenas y malas noticias. La buena es que encontramos a Elsa –hizo una sonrisa forzada para luego poner la típica cara de cuando está en problemas.

—Eso es perfecto porque ya no tendremos que cargar con ella durante el viaje. Y ¿Cuál es la noticia mala?

—Que la tal Ingrid de la que hablaban resultó ser su tía, o sea nuestra tía –rio nerviosa.

—Sí, lo sabía ¿Y? –la miró fijo cambiando su rostro a molesto. Odiaba cuando Emma se daba tantas vueltas.

—Que tía Ingrid está muy enferma y Elsa no puede venir con nosotros.

—Elsa no estaba en los planes de acompañarnos así que no será problema –se le acercó intimidante.

—Entonces Anna tiene que venir con nosotros para volver a Arendelle –sonrió ampliamente juntando sus manos por detrás de su cuerpo, balanceándose como si fuera una niña que acababa de tomar sus propias decisiones.

—Espera un momento Emma, el trato era que encontraríamos a Elsa no que llevaríamos a ninguna de las dos fuera de Occultus Terra.

—No, dijimos que ayudaríamos a Anna para que volviera a Arendelle y se reencontrara con su hermana. Ya encontramos a su hermana pero nos falta la otra parte.

—¡Emma Swan! –gritó alargando su apellido para luego caminar más rápido y cerca de Emma.

—¿Vas a sacar tus colmillos verdad? –Emma hizo un gesto de cubrirse.

—Debería –levantó las manos como si quisiera ahorcarla- Pero tienes razón, caí en tu juego de palabras.

—Yo no jugué a nada, tú entendiste mal

—Tu Domina no entiende mal, el problema es que tengo tantas cosas en la cabeza que detalles como ese pasan de largo por mis oídos –volteó a Emma y le dio una palmada en el trasero, casi como jugando- Es hora de descansar, Glinda te dejó ropa para que pudieras dormir cómoda.

Emma calculó el tiempo que llevaban hablando desde que había entrado en la habitación, de seguro ya estaban saliendo los primeros rayos de luz, pensó. Lamentaba tener que hacerle esto a Regina pero ya había tomado la decisión incluso antes de llegar a Helium.

—Necesito primero ir al baño –dijo Emma juntando sus piernas como si realmente lo necesitara- No demoro nada.

—¿En serio no fuiste antes? –Se le acercó con una sonrisa pícara mientras su mano iba directamente al sexo de Emma.

—¡Ya basta! –Se tentó de la risa- No hagas eso –tiraba manotazos para que Regina no le tocara.

—¿Por qué no? –le abrazó dejando a Emma confundida por el cambio de ánimo.

—¡Regina me voy a mear! –Regina levantaba los hombros como si eso no le importara- Esta bien ¿Por qué de pronto se te subió tanto el ánimo?

—Porque es primera vez que te descubro en algo extraño y no me mientes –finalmente la soltaba- No te demores mucho.

Lo último que le dijo Regina fue un golpe bajo, tener que arruinarlo todo cuando por primera vez la había visto ser realmente agradable con ella. No solo le estaba mintiendo sino que también le desobedecería, sin embargo el fin justificaba los medios.

Con la culpa al hombro y el miedo a rastras Emma simuló dirigirse a toda prisa a hacer sus necesidades, sin embargo lo único que ahora le preocupaba era no ser descubierta por Eric o Mulán, rogaba porque ya la luz del día los tuviera bastante resguardados en sus aposentos. Así fue como sin ser vista por nadie Emma se dirigió a los establos a toda prisa pero no con menos cautela.

—¡Hey chicos! –les susurró lo suficiente como para llamarles la atención- A su forma humana.

El primero en transformarse fue Rocinante, con cara de pocos amigos mientras se cruzaba de brazos.

—¿Ahora te crees la jefa o qué? –le preguntó Rocky con ironía.

—Da igual –le golpeó en el hombro- Te transformaste primero que todos, yo gano –Emma siguió hacia los otros dos que se transformaron luego- ¿Quién quiere problemas?

—La única que tiene problemas aquí eres tú por no estar con Regina –dijo Diablo medio tentándose de la risa.

—No, hablo en serio. Hablo de ir a patear traseros y esas cosas. Voy a buscar a Tinkerbell –dijo finalmente sin rodeos.

Los tres se miraron y lo pensaron bien antes de contestar. Argo se apresuró antes de que Rocky y Diablo le dieran rienda suelta a sus instintos de pelea.

—Si decimos que no ¿Irías igual a buscarla? –preguntó la rubia de forma seria.

—Sin dudarlo, Argo.

—Esta chica es genial Rocky –dijo Diablo asintiendo con la cabeza- con eso tenemos una excusa cuando nos culpen por acompañarla en esto ¡teníamos que protegerla! Entonces… ¡A patear traseros!

—¿No tienes ningún problema con ayudarme verdad Rocky? –le preguntó Emma porque no lo veía muy convencido.

—En realidad no –levantó los brazos en señal de rendición- Que importa, me he metido en cagadas más grandes que esto y sigo aquí vivo. Con suerte Regina dejará de hablarme un par de días como mucho castigo.

—Entonces vamos, de seguro volvemos antes de que anochezca.

Rocinante se devolvió hacia el establo a buscar algo en la bolsa de su montura para volver rápidamente con la fusta de Regina.

—Espera –le daba la fusta a Emma- esto es para ti.

—¿Y esto? –preguntó Emma confundida.

—Para cuando vuelvas –Rocky se comenzó a reír a carcajadas- porque después de esto Regina te va a dar una que no se te va a olvidar en toda tu vida.


Como pueden ver, Emma cagándola por enésima vez! Y es que la rubia le gusta hacer las cosas a su manera.

En fin, ¿Logrará Emma dar con el paradero de Tinkerbell? Si es que así fuera ¿Con quienes se van a encontrar? y ¿Cómo afectará la relación entre nuestras chicas esta desobediencia? Todo eso y algo más en el próximo capítulo.

Chicas no desesperen, porque quizás revivamos algunas cosas de cuando estaban en el castillo de Maléfica, como ya leyeron se viene una fiesta en el reino de Ruby… o sea, fiesta de máscaras… ya entendieron no?

Por favor comenten, quizás por ahí les actualizo más luego de lo que creen. 2 minutos = 1 review.

Un beso y un abrazo bien helado desde la parte sur del planeta.