Hola amigos y amigas de fanfictios, espero que estén bien, aquí les traigo el onceavo capítulo de este fanfic, y cada vez nos acercamos más al final, al triste final (lagrimas de tristeza) lol, es broma, será el final de este fanfic, pero no el mio, seguiré escribiendo y haciendo arte (favor de visitar mi deviantart buscarme con el mismo usarneme que aquí) para ustedes relacionado con Dbz & Mlp el mayor tiempo que pueda, en fin, ahora no tengo nada que decir, mas que repetir lo que ya había dicho antes, planeo fusilarme esta historia de golpe y después concentrarme solamente en "mi padre es qué" que la siento un poco abandonada, pero no, también la terminaré, y eso que aquella es una historia mucho más larga que esta, jejej, creo que son buenas noticias para ustedes. Bueno, ahora sí me lucí, 10,000 palabras, nunca había escrito algo tan largo, creo que me pasé de la raya.

En fin, los invito a que vean en youtube el video, donde ya tendrá dibujos que yo haré para un mejor sabor de boca, mi colaborador (Fanfiction mlp) o mejor conocido en youtube como (Fanfiction anime) subirá el video quizás mañana o en un par de dias, estén pendientes de ello.

Respondiendo a seguidores:

Pirata : lol, pues no sé, ya veremos que hace

Vegetto blue: quien sabe, todo puede pasar al final :P

HiperBlack: de eso se encargará el nuevo autor de la historia, le diré a ver si puede trabajar en eso :D

Sebastin: No, aquí no entrará Black, quizás si hago una segunda parte... quizás XD

Bueno, creo que esos son todos, sin mas que decir, un fuerte saludo y abrazo para todos, saquen las palomitas y comiencen a leer!


¡FIIIIIIIIUUUUM!

El cuerpo del guerrero de gi rojo comenzó a materializarse rápidamente, hasta hacerse tangible nuevamente, sus ojos aún permanecían cerrados, con una total concentración, comenzó abrirlos lentamente, para familiarizarse con sus alrededores, era extraño, al hacerlo, pudo ver una gran infinidad de paisajes a lo largo de todo el perímetro, pintados de diferentes tonalidades de verde, alzó la vista al cielo para encontrarse con una tela que cubría todo de un color azul claro, con desvanecidos blancos y rojizos en la lejanía, mientras que la sombra producida por la emisión de luz de cual fuese la estrella que lo estuviera haciendo dibujaba con poca tinidez la forma circular de otros planetas que se encontraban cerca. El saiyajin arqueó una ceja ante esto, este lugar era muy similar, si no es que igual al planeta de los supremos Kaioshines.

-Hmm, qué extraño, al parecer estoy de vuelta en el planeta de los supremos. -Pensó el guerrero, afilando ligeramente su mirada en señal de concentración. -Además, esta atmosfera es un poco diferente al de ese planeta, siento que hay menos gravedad, o quizás sea el efecto de esta teletransportación tan extraña. -Meditó, mientras alzaba su mano derecha hasta la altura de su rostro, observando con detenimiento el anillo del tiempo que le había sido otorgado por el anciano supremo, los arcillos potaras que colgaban en sus orejas emitían un ligero brillo contra la luz de la estrella radiante. -Pensé que estas cosas me llevarían directamente a donde se encontraba Vegeta, pero quizás hubo un fallo y no sirvieron totalmente. -Dibujó un gesto de ligero estrés en su rostro. -Rayos… no puedo seguir perdiendo el tiempo con estas cosas. -Alzó la vista una vez mas al cielo, mientras una gota de sudor bajaba por su mejilla izquierda. -Será mejor que me ponga a buscar algún rastro o algo por el estilo. –

El saiyajin de cabellera alborotada se encendió en una potente aura de Ki blanco, despegándose rápido del suelo, hasta alcanzar las grandes alturas del planeta, donde todo el panorama podía verse casi de forma esférica.

-A ver, el supremo me dijo que lo más recomendable sería buscar el ki de Vegeta. -Sonrió ligeramente, aún con la mirada afilada. -Si, qué tonto soy, debí hacerlo desde un principio, eso me facilitará las cosas. -Meditó en su cabeza, para después cerrar los ojos y colocar los dedos índice y medio de su mano derecha en su frente, sintiendo como la energía de miles de seres alrededor de él fluían vida en la forma del cuerpo que tuviesen, lo que le extrañó fue que no podía sentir nada mas que eso, si se encontrara al menos en el mismo planeta donde estuviese Vegeta quizás podría detectarlo, incluso si estuviera ocultando su Ki, con mucho esfuerzo pero lo haría, lo que quería decir que no estaba para nada cerca de su objetivo, eso hizo que una gota de sudor resbalara por su frente, porque además de no poder reconocer el Ki del príncipe de los saiyajin, ahora tampoco podía sentir el Ki de sus amigos, o familia, siendo que cuando se encontraba en el planeta de los supremos al menos podía sentir el de Gohan, por lo que todo esto lo dejaba con una pregunta sobre sus hombros.

¿Dónde estaba realmente?

-Demonios… trataré de concentrarme con más fuerza, así quizás logre sentir algo que me de una pista. -Pensó, enfocándose más en su objetivo, apretó un poco más los ojos y se quedó estático como una piedra.

Las olas de viento que agitaban con ligera fuerza golpeaban su cuerpo con suavidad, moviéndole el cabello en un sentido ondulado, mientras que la enorme maleza sobre la tierra seguía el mismo ritmo tranquilo y armonioso. De pronto, cuatro seres aparecieron cerca de una montaña en la cercanía del guerrero de Gi rojo, quien aún no se percataba de ello puesto que estaba enormemente concentrado en localizar la posición del saiyajin de cabellera alborotada. Mirándolo con un entrecejo arrugado y confuso, el menor de ellos, un ser de apariencia divina, poseía dos arcillos potara de color amarillo, justo como los de ese guerrero, de tez ligeramente morada, cabello blanco y picudo, ojos negros como la noche miraba atento al ser de vestimentas rojas, se preguntaba qué estaba sucediendo, por qué ese hombre misterioso le causaba tanta intriga.

-¿Quién diablos se supone que es ese mortal?. -Preguntó enajenado uno de los eres con voz fuerte y varonil, mirando con el ceño fruncido al guerrero, quien seguía concentrado cuesta abajo. Este ser era de gran altura, cabello rojizo en forma de mechones erizados y caídos alrededor de su cara y cabeza, su apariencia era impotente en su totalidad, mirada con una expresión seria al saiyajin.

-No lo sé, supremo del Sur.- Murmuró una voz femenina entre los 4 seres, ésta también tenía una apariencia similar a los dos anteriores, de orejas picudas, arcillos potara de color Rojizo oscuro, un saco ginda debajo del cual poseía ropas de color rosado, su cabello, al igual que el de los anteriores, en forma de mechones picudos y de color blanco. Su rostro reflejaba intriga y ligero temor. -Se supone que los hombres apenas comienzan a caminar en dos piernas, y aún viven al desnudo, además de tener una notable capa de bellos en todo su cuerpo, pero este ser… -Siguió observando al saiyajin.

-Lo sé, es extraño, pareciera que este mortal se brincó todas las etapas de la evolución. -Señaló otra voz, perteneciente a un ser masculino de apariencia similar a los ya mencionados, con bigote, cabello azul y arcillos potara de color café oscuro. -Además, su presencia es muy diferente que aquella perteneciente a la de los hombres, sin embargo, su forma es idéntica a la de ellos. -Comentó, siendo escuchado por todos.

-¿Aún no lo han notado?. -Preguntó el último de ellos, un ser masculino de apariencia más joven a los otros, con cabello blancos y arcillos potara color amarillo. Su pregunta atrajo por completo la atención del resto. -Miren más de cerca, a sus orejas. -Ordenó, a lo que ellos obedecieron casi de inmediato.

Al hacerlo, pudieron ver algo que les heló por completo la sangre, como si un fantasma les hubiese robado el alma de los cuerpos, lo que les provocó esta reacción fue el darse cuenta de que en las orejas de aquél ser colgaban un par de pendientes potara, idénticos a los del Supremo Kaioshin que les había ordenado que se los observaran. Eso era algo imposible, simplemente imposible ¿Cómo es que ese sujeto obtuvo esos objetos tan sagrados?

-No puede ser… quizás mis ojos me están engañando. -Exclamó en voz baja el ser de bigote y cabello azulado.

-Es algo imposible, como es que, ese ser… -Decía casi en forma de murmuro la fémina entre el grupo, mientras una gota de sudor resbalaba por su mejilla.

-Debemos investigar cómo es que ese mortal posee unas herramientas tan sagradas como esos pendientes, que sólo nosotros los supremos Kaioshines poseemos. -Anunció, casi titubeando, y recuperándose más rápido de su asombro el más alto de ellos, forjando nuevamente una expresión seria en su rostro.

-Acaso… ¿Había otra supremo Kaioshin todo este tiempo? Pero, él… -El más joven de ellos aún seguía con su rostro confuso. – Nadie de nosotros ha dejado este planeta, ni siquiera el sagrado Supremo, entonces, cómo…

-No sabremos nada de esto si nos quedamos aquí sin hacer nada, Supremo del Este. -Mencionó casi de forma molesta el ser de gran altura y cabellera color rojiza. – Andando. -Avisó, también para los demás, quienes asintieron rápidamente y fueron a su encuentro con el saiyajin, quien aún seguía en la misma pose.

-Rayos… lo que me faltaba, ahora incluso yo estoy perdido ¿Podrían ser peores las cosas?. -Se preguntó en sus adentros el saiyajin, abriendo sus ojos de nuevo, dejándose de concentrar en buscar el Ki de Vegeta, sólo para toparse con 4 seres de apariencia serena e imponente, lo cual le pegó un susto que le hizo dar un ligero grito y caer sentado por efecto.

Los supremos lo miraban con una ceja arqueada en un rostro de confusión, intriga y desconfianza, el saiyajin dejó al lado su impresión, incorporándose rápidamente, con una sonrisa que iba cada vez en crecimiento, un gesto amistoso que los confundió aún más a los 4 supremos, quienes estaban alertas y expectantes a cualquier tipo de reacción hostil.

-Hola, mi nombre es Goku. -Se presentó el saiyajin, alzando una mano en señal de saludo. -Vaya, pero si es el supremo Kaioshin, ufff… -Soltó un suspiro de alivio, quitando una gota de sudor que se encontraba sobre su frente. -Pensé que estaba perdido, qué bueno que te encontré, aunque… -El guerrero se quedó apreciando a los otros 3 supremos, quienes lo miraban con los ojos totalmente abiertos en impresión y mayor confunsión.

-Espera un momento ¡¿Cómo es que sabes quién soy?!. -Preguntó en voz alta Shin, dando un paso al frente y señalándose con una mano, muy confundido y con deseos de saber quién era este hombre tan misterioso.

-¿No me recuerdas? Soy yo, Goku jaja. -Lo saludó el saiyajin, con una sonrisa en su rostro, mientras cambiaba a un semblante curioso al ver al resto de los Supremos. -Aunque… no recordaba que hubiese otros supremos… y además, este no parece ser el planeta sagrado y… -El saiyajin continuó analizando lentamente todo lo que estaba sucediendo, era mucha información para procesar para él, por lo que estaba tomando en cuenta cada detalle.

Los supremos se miraban entre sí, intercambiando señas y rostros de confusión, sin saber qué hacer, al menos tenían la certeza de que este misterioso mortal no era hostil, se estaba mostrando muy amable, y podían sentir que en su aura no había maldad alguna, además el hecho de que conociera al supremo Kaioshin del Este era algo que los tenía muy intrigados y ansioso, sin mencionar el hecho de que portaba los pendientes sagrados, y ese anillo extraño del cual inferían que tampoco era algo que los mortales deberían de tener.

-Oye ¿Por qué tienes los pendientes sagrados y ese anillo en tu poder?. -Preguntó la Kaioshin femenina, acercándose un poco ahora con más confianza. -¿Dónde los obtuviste mortal?.- Preguntó con voz serena y casi amable.

-Hmm, bueno, él. -Señaló al supremo Kaioshin del este, quien pegó un ligero salto del susto e impresión por lo sucedido, los demás Kaioshines fuera de la fémina lo miraron con un gesto serio, lo cual le hizo ponerse mas nervioso. -Me entregó los pendientes potaras, y bueno, no veo por ningún lado al anciano supremo, pero él me entregó este anillo. -Alzó su mano, para que todos pudieran verlo con más detenimiento. -Que sirve para viajar en el tiempo. -Contestó, con la misma sonrisa serena, pero esta explicación solo le puso los pelos de punta a los 4 supremos.

-No me digas que… ese es… cómo es que… -El Kaioshin del Norte titubeaba incrédulo ante la información que le había sido revelada, y en un instante pensó que este mortal les estaba tomando el pelo, pero al verlo decir eso con tanta seguridad, le causaba una cierta incomodidad que le daba un ligero mal sabor de boca.

-¡Ese es el anillo sagrado el tiempo! ¡solo el sagrado supremo puede verlo¡ ¡ni siquiera nosotros tenemos permitido acceder a siquiera verlo!. -Exclamó casi histérico el Supremo Kaioshin del sur, con los nervios totalmente de punta.

-E-eso lo explica todo… o casi todo. -Titubeaba la suprema Kaioshin del Oeste, parpadeando de par en par asustada ante este hombre tan misterioso.

-Heh, sí, con este anillo pude viajar en el tiempo y llegar hasta aquí. -Contestó el saiyajin, con una sonrisa. -Así que, volví al pasado… cuando aún los demás supremos seguían con vida. -Comentó para sí mismo, siendo escuchado por los supremos, esto captó su atención totalmente.

-Espera un momento, a qué te refieres con eso de cuando aún seguían con vida. -Preguntó tembloroso y nervioso el Supremo del Este, toda esta información y las cosas que traía consigo este hombre misterioso había sacudido tremendamente el interior de los 4 supremos Kaioshines, los dioses creadores de la vida, en tan solo unos minutos, era humillante si se lo veía de esa forma.

-Sí, bueno… tendré que explicarles por qué estoy aquí y todo lo que está sucediendo. – Comentó el saiyajin, afilando su miraba poniendo un rostro serio, los dioses de la creación asintieron rápidamente, queriendo saberlo todo. -En el futuro del que vengo, solo existe un supremo Kaioshin, tú. -Señaló al supremo del este, mientras que a los demás les corría frío la sangre. -El resto de ustedes, incluyendo al sagrado Supremo, fueron asesinados por un monstruo maligno llamado Majin Buu. -Confesó, lo que hizo que a todos les cayera como un balde de agua fría esta noticia.

-¡QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!. –

****DBZ&MLP****

El reyno de Cristal era un caos horrible, desde el horizonte podían verse colinas y grandes elevaciones de humo que comenzaban a cubrir el cielo en forma de nubes grises y negras que recibían un contraste rojo por las llamaradas que alumbraban el lugar, el saiyajin de cabellera erizada volaba rápidamente, cortando el sonido a su paso y dejando una estela de poder blanca detrás suyo que desaparecía a los pocos segundos, él podía ver el estado del lugar desde las alturas, acercándose más podía ver cómo esos extraños equinos que parecían estar hechos de vidrio corrían como locos hacia todos lados, gritando y huyendo despavoridos, mientras eran perseguidos por esos otros equinos que desprendían esa esencia repugnante y maligna que inundaban sus sentidos.

Se detuvo en el aire suspendido en el centro del reino, donde las hermosas y admirables estructuras de cristal servían como bocinas que mandaban los gritos desesperados de los equinos a todos lados, pudo observar la enorme estatua de cristal hecha del dragón acompañante de esa equina molesta e irrespetuosa color morado. El guerrero cerro los ojos, concentrándose en buscar el origen de poder del quien había poseído al equino con el que peleó en el castillo de las equinas con alas y cuerno, comenzó a buscar su energía, pero entre tantas similares podía disfrazarse muy bien, lo cual le hacía un poco difícil el trabajo. El hecho de seguir escuchando esos gritos desgarradores y el constante aumento de energías malignas le hacía casi imposible la tarea de encontrarlo, y eso comenzaba a desesperarlo rápidamente, lo cual se hizo notorio por la vena enorme que resaltaba en su frente. Sin desearlo, pudo sentir la energía de la otra princesa que gobernaba este lugar, al igual que al equino inservible de su esposo y a su hija, sin pensarlo dos veces se dirigió rápidamente hasta ellos, su meta se fijó en el enorme palacio de cristal que estaba a escasos metros de su posición.

Dentro del castillo, los guardas de cristal hacían lo mejor que podían por seguir trayendo a los ponis que aún no habían sido controlados por Sombra, haciéndoles entrar en el lugar, donde el capitán y príncipe, Shinning Armor, trabajaba lo mejor que podía por mantener su casi inquebrantable escudo de protección sobre todo el palacio de cristal, donde era imposible que entrara alguien que poseyera la energía oscura de Sombra. La princesa del amor mantenía aferrada a su pequeña hija alicornio a su pecho, como si temiera por su vida que en cualquier momento alguien trataría de arrebatársela.

-Grrrr ¡Vamos! ¡¿Ya enviaron la carta que les pedí al castillo de Canterlot?! ó muy exaltado el príncipe unicornio, mirando a un gran escuadrón de soldados que yacía repartido alrededor del salón, vigilando con firmeza todas las posibles entradas con sus lanzas de acero inoxidable, uno de los mencionados alzó un casco y le dio un saludo militar, mientras el sudor resbalaba por su rostro.

-¡Así es señor! ¡La carta de auxilio ya fue enviada hacia Canterlot con el motivo de solicitar la presencia del príncipe Vegeta! ¡Señor!-. Respondió el soldado de segunda clase, mientras volvía a su posición a mantener su postura con firmeza.

-Uff, muy bien, a los demás, comuníquenles que sigan trayendo a la mayor cantidad de ponis que puedan, no podemos perder a ni uno más. -Exclamó en señal de orden el capitán, a lo que sus guardias asintieron y dieron un rápido saludo militar, para ponerse cascos a la obra en su papel.

Shinning caminó hasta su esposa, quien yacía sentada en su trono, podía ver lo estresada y paranoica que estaba, al verla temblar de sobremanera, y por ningún motivo soltar al pequeño ser que nació de su vientre, su pequeña Flurry Heart, la potrilla alicornio parecía estar desconectada de la realidad, puesto que trataba de jugar con su madre, jalando de su pelo y soltando pequeñas risitas. El unicornio al ver esa escena sintió fuerzas renovadas, pelearía hasta la muerte por defender la seguridad e inocencia de su hija, y la seguridad de su esposa.

-Shinning, hemos puesto casi toda nuestra magia en este escudo de magia. -Le dijo Cadance al unicornio, totalmente preocupada. -¿Crees que resistirá lo suficiente hasta que arribe el príncipe Vegeta?.- Preguntó, perdiendo ligeramente su temblar.

-No lo sé, querida, esperemos que-…- El príncipe del reyno no pudo terminar su hablar puesto a que la explosión del techo llamó su atención, todos pusieron inmediatamente su atención en eso, alertas a cualquier cosa.

Frente a los príncipes del reyno de cristal cayó de pie una silueta que formaba un ser al que ellos conocían muy bien, lo cual transformó su terror y pánico rápidamente en una sonrisa y gesto de alivio, la pequeña potrilla alicornio voló de los cascos de su madre hasta aquella silueta, soltando una pequeña risita, la alicornio del amor no se vio asustada por esto, puesto que sabía muy bien de que se trataba.

-¡Príncipe Vegeta!. -Exclamó con una felicidad enorme la princesa del amor, corriendo hasta la silueta, que comenzó a disuadirse, dejando ver al príncipe de los saiyajin, con los brazos cruzados y su semblante duro característico de siempre. La alicornio se paró sobre sus cascos traseros y se aferró a la tela de color azul oscuro que recubría el abdomen del guerrero, dándole un fuerte abrazo.

La pequeña potrilla alicornio se encontraba hechada en la cabeza del saiyajin, alborotando su cabellera negra hacia todos los lados, era un poco gracioso, pero a nadie de los que lo conocían le daba gracia, pues sabían que podrían morir por esa falta de respeto.

-¿Qué están haciendo aquí?. -Preguntó el guerrero con la mirada afilada, sintiendo como las energías negativas se acercaban rápidamente a su posición, con muy malas intenciones. -¿Cómo es que ese tal Sombra controla a los demás equinos?. -Preguntó, con el fin de usar esa información para buscar una manera en la cual poder quitarles esa energía maligna sin necesidad de matarlos.

-Él está usando una especie de cristales que se encuentran enterrados en el pecho de los ponis. -Respondió Shinning Armor, acercándose hacia él, con un poco más de tranquilidad en sus adentros al ver al poderoso príncipe de los saiyajin con ellos. -La única manera de quitárselos es sobrecargando la magia maligna que poseen esos cristales, lo podemos lograr lanzando directamente la magia hacia los fragmentos y estos al estar tan cargados de energía explotan, liberando a los po9nis del poder de Sombra. -Explicó el unicornio, sintiendo un poco de fatiga al tratar de mantener la barrera de magia alrededor del castillo que cada vez era golpeaba por una cantidad mayor de esclavos del rey de la oscuridad.

-Ya veo, solo hay que sobrecargarlos. -Comentó con un tono burlesco el saiyajin de cabellera erizada. -Será sencillo, después de todo, ese gusano no me dará tanto entretenimiento como realmente pensaba que sería. -Tomó a la bebé alicornio del pañal, que permanecía echada sobre su cabeza, para después entregársela a Cadance, quien la tomó con su magia hasta ponerla en su lomo. Al darse cuenta que ya no seguía junto al saiyajin, la pequeña Flurry comenzó a ponerse triste.

-¿Podrá ayudarnos príncipe?. -Preguntó con esperanza la princesa del amor, mientras en sus ojos bailaba un ligero brillo. El saiyajin caminó algunos pasos hasta quedar enfrente de la puerta principal del castillo, donde la línea delgada de la magia combinada de Shining y ella mantenía afuera los ciervos de Sombra.

-Ábrela. -Ordenó con voz seria el saiyajin, claramente dirigiéndose a Shinning, aunque le estuviese dando la espalda.

-¿Cómo?. -Preguntó confundido el unicornio.

-Deja que entren. -Ordenó, con una voz más seria el bípedo de traje azul, alarmanto nuevamente al unicornio y a la alicornio, sin mencionar a los refugiados y los guardias, quienes miraban todo expectantes.

-Pero eso será un sui-…-

-Sólo ábrela ¡Ya!. – Ordenó nuevamente el saiyajin, perdiendo totalmente la paciencia, ambos príncipes intercambiaron miradas de preocupación, pero después asintieron.

-Está bien, príncipe. -Contestó Shinning, desapareciendo la barrera de magia y abriendo las puertas principales del castillo, las cuales se abrieron de golpe, mostrando a una gran armada de ponis de cristal zombificados por Sombra.

-Dónde estás sabandija, aún no puedo sentirte. -Pensó el saiyajin, enfocándose en los centenares de enemigos que tenía frente a él. -Hmpf, miserables insectos, no podrán hacer nada cuando empiece con ustedes. -Masculló con voz arrogante.

Los ponis poseídos por el rey de las tinieblas se lanzaron en forma de embestida hacia adentro del castillo.

-¡Guardias!¡Una barrera protectora ante todos los ponis de crista! ¡Ya!. -Comandó con voz autoritaria el unicornio, a lo que estos obedecieron de inmediato.

-Muy bien, terminemos con esto. -Murmuró con voz sombría el guerrero, alzando ambos brazos al nivel de sus hombros en posición erguida contra los poseídos.

Cadance, Shinning y los demás equinos miraban expectantes a cada movimiento que hacía el guerrero alienígena. En las manos recubiertas por los guantes blancos del saiyajin aparecieron dos esferas luminosas de color amarillo, que destellaban ligeros chispazos de energía, de pronto, las esferas se convirtieron en esferas mucho más pequeñas y numerosas.

-Tomen esto, basuras. -Exclamó con voz burlona el saiyajin.

¡FUUUM! ¡PUUUM!. Comenzó a disparar las pequeñas esferas de poder en una ráfaga infernal que comenzó a impactar en los cristales que todos los equinos poseían enterrados en sus pechos, dando paso a múltiples explosiones que lanzaban ondas de aire acompañadas de polvo alrededor, todos los ponis, incluyendo la alicornio y su esposo, se vieron obligados a tirarse al suelo y protegerse de la bestial corriente de aire que amenazaba con mandarlos a volar en cualquier momento. El capitán Armor pensó rápido y colocó una barrera solo a la parte donde se encontraban todos ellos acorralados, haciendo que las corrientes de aire cesaran, permitiéndoles levantarse y abrir los ojos para ver lo que estaba sucediendo.

-I-increíble… cuánta magia poderosa. -Decía atónita entrecortadamente la princesa del amor, mirando la destreza con la que el saiyajin destruía los cristales de control sobre sus súbditos, como si fuera un simple juego para él.

-Recuérdame nunca hacerlo enojar, enserio. -Le dijo Shinning, mirando asombrado y con ligero terror a la vez la infernal lluvia de energía que liberaba a todos los ponis que entraran por esa puerta.

Después de unos momentos de explosiones, el saiyajin detuvo su ataque, desapareciendo las pequeñas esferas que permanecían suspendidas en sus manos, mientras el polvo comenzaba a disiparse rápidamente, dejando ver a una pila enorme de cuerpos de ponis de cristal tendidos en el suelo, aparentemente ilesos, pero sin los cristales que tenían enterrados en sus pechos, lo cual solo había dejado una herida y una pequeña marca de sangre que se perdía en sus pelajes, el silencio se apoderó del lugar. Los ponis, la princesa y el capitán no podían creerlo, simplemente era algo imposible de entender, que el príncipe de los saiyajin acabara tan rápido con un ejercito de Sombra, en el cual había cientos, en tan solo un minuto, o menos de eso. Parecía una broma, pero todo era real, este era otra de las muchas hazañas que se le atribuían al ser más poderoso de Equestria.

-Grrr, maldito gusano ¿Dónde te estás escondiendo?. -Preguntó el saiyajin, con una vena marcada en la frente, aparentemente al aire, puesto que sus palabras no iban dirigidas a nadie en específico.

-Príncipe, de quién habla. -Preguntó un poco confundida Cadence, mientras observaba como los guardias iban a socorrer, en compañía de los médicos a los ponis que habían sido liberados de las garras del rey de la oscuridad, comenzando a llenar rápidamente los pasillos, habitaciones y salas del castillo.

-Sombra, estoy tratando de encontrarlo. -El saiyajin cerró los ojos, gruñendo al sentir que la energía de esa escoria era tan minúscula que apenas podía rosarla con sus sentidos. -Pero la cobarde sabandija está tratando de ocultarse. -Maldijo entre dientes el guerrero, siguiendo su búsqueda mentalmente.

De pronto, el suelo bajo de ellos comenzó a temblar hasta volverse rápidamente un gran cismo que sacudía por completo el castillo, lo cual los ponía en peligro puesto que algunas estalagmitas pequeñas que se formaban en el techo debido al frío amenazaban con caerse en cualquier momento.

-ROOOOOAAAARRRRR.-

Un rugido que le caló en los huesos a todos pudo ser escuchado proviniendo desde las entrañas de la tierra, de pronto, en las afueras del castillo, y más específicamente, en el centro del reino, un cristal gigantesco y punta agudo comenzó a emerger del piso, abriendo enormes grietas que partía y se abrían paso por todo el lugar, rompiendo los sedimentos de cristal que estaban bajo el subsuelo, dentro de las grietas podía verse un infinito descenso que se perdía en la oscuridad del vacío.

-¿Qué demonios es eso?. -Preguntó con los ojos abiertos, y un semblante horrorizado el capitán Shinning, mirando hipnotizado como es que el enorme cristal de color rojo oscuro emergía y se instalaba al quedar del tamaño de su castillo.

-Por Celestia… -Murmuró Cadance, mientras sentía como el corazón le palpitaba fuertemente en la garganta, la pequeña Flurry miraba desde su lomo maravillada todo lo que sucedía.

-¿Qué?. -Preguntó sorprendido el saiyajin, abriendo ligeramente los ojos, al sentir de golpe como una enorme cantidad de poder maligno golpeaba sus sentidos. -Cómo es posible que un insecto de este planeta pueda tener tanto poder a su disposición, su Ki rivaliza con el de Freezer en su última transformación. -Murmuró en sus adentros, sin salir de su impresión. -Ni siquiera esas chiquillas con esas gemas pudieron alcanzar tanto poder juntas. -Pensó, refiriéndose al Rainbow Power de las mane 6.

La tierra cesó los temblores, regresando todo a la calma, pero después, una voz gutural y monstruosa podía escucharse en todo el reino, que emitía sonidos inaudibles, como si se tratara sólo de siseos.

-CRIISSSTALLLLLESSSSSSSS. –

Desde el reino de Canterlot, los ponis que aún permanecían por seguridad en el castillo de las hermanas, intercambiaban miradas preocupados cuando el temblor había comenzado, tratando de ponerse a salvo. Las 3 princesas, junto a los elementos que se encontraban en el balcón más alto del castillo, miraban con dirección al reino de Cristal, que casi se perdía en la lejanía, como es que una densa nube de humo negro lo cubría todo, formando una especie de domo negro sobre ella. Las hermanas alicornios intercambiaban miradas de miedo y esperanza.

-Espero que todo salga bien, por la seguridad y libertad de todos mis súbditos. -Comentó Celestia, al sentir esa presencia abrumadora que solo Sombra poseía en sus adentros, hacerse más fuerte a cada momento.

Luna y Twilight habían escuchado las palabras de la mayor de ellas y no pudieron mas que mirarse entre sí preocupadas.

-Príncipe Vegeta, por favor ayúdalos. -Pensaron ambas, confiando en que el saiyajin podría detener las malas intenciones del rey de la oscuridad de una vez por todas.

De vuelta en el castillo de cristal, los ponis se veían abrumados por lo que sus ojos percibían, el saiyajin aún permanecía con los ojos abiertos, sin caberle la menor idea de qué demonios fue lo que hizo ese equino para conseguir tanto poder en tan poco tiempo. De pronto, el recuerdo donde Luna le había dicho que se apoderaba de la maldad que estuviera a su alrededor haciéndolo más fuerte se hizo presente.

-Así que eso fue lo que sucedió, hmpf, qué patético. -Meditó el saiyajin, volviendo de nuevo a su semblante serio.

-Príncipe Vegeta ¿qué haremos ahora?.- Preguntó uno de los guardias reales que se encontraba cerca, ganándoles la pregunta a Cadance y Shinning.

-Ustedes quédense aquí ¿!me oyeron?!. -Ordenó el guerrero, a lo que ellos asintieron con un pequeño brinco por el susto repentino. -Ese equino, Sombra, tiene un poder muy por encima de todos ustedes, los hará trizas en un parpadeo de ojos, no tienen oportunidad. -Explicó con enojo en su voz, a la vez que desesperación.

-¿Es tan fuerte como el emperador Cooler?. -Preguntó Shinning, comenzando aterrarse rápidamente.

-No, pero sí es fuerte. -El saiyajin se encendió en un aura de Ki blanco, comenzando a lanzar ondas de aire a su alrededor que les volaba las melenas a todos, la pequeña Flurry solo reía divertida al sentir las corrientes de aire en su cuerpo. -No deseo ver cadáveres de alguien como ustedes en este momento, así que no salgan de aquí hasta que yo vuelva. -Sin decir más, se despegó del suelo y salió a toda velocidad por la entrada del castillo, desapareciendo rápidamente a la vista de los ponis.

-Acaso dijo de forma disimulada que…¿ le importamos?. -Se preguntó Cadance en sus adentros, sin perder la vista de la entrada por la que había salido volando el príncipe. Repentinamente, una sonrisa se dibujó en su rostro, mientras miraba de reojo a la potrilla que descansaba en su lomo. -Gracias a los dioses, por haberlo puesto en nuestro camino, de no ser por él nosotros ya estaríamos muertos. -Pensó, con una calidez y un lazo más fuerte con el saiyajin en su corazón.

Vegeta llegó rápidamente al gigantesco cristal color Vino, en lo alto podía verse al ser que estaba buscando desde un principio, el rey sombra, el unicornio de apariencia maligna con armadura plateada y capa roja, su cuerno alargado en forma de curva destellaba una luz roja y destructora, que transmitía una sensación de muerte.

-Así que, te tomó bastante tiempo reunir toda la maldad de este planeta para poder dar la cara. -Pensó el saiyajin, dibujando una sonrisa ladeada en su rostro, afilando más la mirada. -¿Estas satisfecho con tu poder?. –

-Príncipe Vegeta… un placer poder verte de frente. – Anunció el equino de gran estatura, con multiples ecos demoniacos en su voz. -Aunque me hubiese gustado con mejores intenciones, es una lastima que seas un obstáculo al que deba eliminar. -Su cuerno se iluminó de un rojo brillante, y en un segundo, una gran onda de choque chocó con el cuerpo del saiyajin tomándolo por sorpresa.

Vegeta salió disparado hacia atrás a una gran velocidad, sin poder detenerse de momento, su trayectoria siguió hasta el suelo, donde se estrelló con varias construcciones y edificaciones de cristal, provocando una enorme vibración en todo el reino. Al poco tiempo, un grito de batalla pudo escucharse provenir desde los escombros del lugar, dibujándole una sonrisa placentera al rey de las tinieblas. Los escombros salieron disparados en una gran explosión de ki en forma de onda expansiva, liberando al saiyajin de inmediato, este no se veía para nada contento, rápidamente apareció frente a Sombra, en una pose de batalla.

-Eso es todo lo que tienes ¿Gusano? -. Preguntó con voz asesina el guerrero traje azul. Mientras un aura de poder blanco aparecía a su alrededor bailando de forma violenta.

-Supongo que ya has escuchado esto en varias ocasiones, pero déjame repetirlo de nuevo. -Mencionó sombra, sin perder su cinismo. -Eres el ser más fuerte que pudiese haber conocido en estos últimos 1000 años, de principio sé que me causarás muchos problemas. -El cuerpo del unicornio se envolvió en una estela roja con destellos blancos que lo cubría como un escudo. -Por eso ¡no perderé ningún SEGUNDO MÁS EN ASESINARTEEEE! -. Finalizó con una voz demoniaca, apareciendo frente al saiyajin con el hechizo de la teletransportación, para atacarlo con un potente disparo rojo de magia negra.

El saiyajin logró cubrirse con sus brazos, haciendo que el disparo impactara con ellos y creara una gran explosión que estremeció por completo el cielo.

-No eres tan bueno como había escuchado, príncipe. -Escuchó el saiyajin la voz burlona del unicornio a sus espaldas, se dio la vuelta para tratar de atacarlo, pero fue muy tarde, el equino lo tomó en su telekinesis encerrándolo en una burbuja y mandándolo directo a la tierra, donde se estrelló nuevamente, haciendo un hueco gigantesco. -Que creatura tan inútil, y pensar que en algún momento pensé en que me serías útil. -Masculló con arrogancia Sombra, mientras que el eco de las demás voces en sus palabras soltaban risas chillonas y burlonas.

-¿Crees que podrás ganarme con eso?. -Escuchó el unicornio detrás suyo.

Poniéndolo en alerta de inmediato, no alcanzó a reaccionar a darse la vuelta cuando sintió que un enorme golpe se implantaba en su espalda, destruyendo por completo su armadura de plata, y rompiendo su capa roja. El impacto lo mandó a volar contra un muro de cristal que se encontraba en la cercanía, destruyéndolo por completo. El escombro de la estructura llegó hasta el suelo, donde se formó una densa nube de polvo.

-Hmpf, sabandija insolente. -Murmuró el saiyajin, apuntando su mano en esa dirección, y disparando varias ráfagas de Ki en forma de esferas color amarillo, creando grandes explosiones y que la nube de polvo creciera aún más.

Detuvo su ataque al pensar que había sido suficiente castigo, pero no para matarlo, dejó caer al costado su mano nuevamente, esperando expectante a que el equino saliera de los escombros, cosa que no tardó en suceder, puesto que momentos después frente a él apareció en un splash de magia negro, el poderoso rey Sombra en un estado de moribundo, casi de muerte, su pata izquierda delantera había desaparecido, lo mismo que una parte de su costado izquierdo y también su pata trasera del lado derecho, el sangrado corría por todo su cuerpo como si se estuviera bañando en el mismo, había venas remarcadas por todo su cuerpo, algunos trozos filosos de cristal se hallaban enterrados en su cuello y espalda, creándole heridas mortales.

Sin embargo, el rey Sombra parecía estar bien en cierto aspecto, puesto que aún seguía suspendido en el aire, volando gracias a un hechizo muy poderoso de magia que cubría su cuerpo con esa estela de poder roja con blanco.

-Ma-maldito… ¡Como fuiste capaz de hacerme daño!. -Gritó furioso, mientras tocía sangre que resbalaba por sus labios como si de agua se tratase, sus ojos rojos con verde destellaban ferozmente un humo morado que salía dispersado hacia el aire. -M-m-maldito ¡lo pagarás! -. Exclamó con rabia latente.

-Hmpf, no se supone que no tienes cuerpo propio ¿Por qué sangras gusano? -. Preguntó Vegeta, dibujando una sonrisa ladeada con arrogancia. – Da igual, eso solo lo hace más entretenido. – Expulsó una gran cantidad de Ki que concentró posteriormente entre las palmas de sus guantes, formando una esfera de poder amarillezca.

Sombra reaccionó a tiempo, lanzándose a un lado, donde la esfera de poder le pasó a escasos milímetros de su pelaje, quemando algunos pedazos en el proceso, lo cual le hizo soltar un alarido de dolor. El disparo de energía continuó su camino, hasta colisionar en el bosque, creando una gran onda de destrucción. Fue entonces que el unicornio maligno se dio cuenta de que si hubiera recibido ese ataque, ya habría desaparecido.

-¿Por qué te preocupas tanto? Tú puedes vivir dentro de cualquier cosa que tenga maldad. -Vegeta apareció frente a él y le implantó un gran rodillazo que destruyó gran parte de sus órganos y columna vertebral, lo que habría mandado a cualquiera a la muerte, o en el menor de los casos, a un coma. -¿O me equivoco?. -Preguntó con el mismo tono arrogante y burlesco.

Sombra expulsó una gran concentración de sangre por su boca, mientras los ojos se le ponían blancos por el shock, cuando logró reaccionar y ver al ser bípedo a los ojos solo recibió un puñetazo que casi le hace polvo el cráneo, el impacto lo disparó de nuevo a la tierra, pero a una velocidad menor que solo causó una pequeña onda de choque.

Al paso de unos segundos, el saiyajin voló hasta llegar rápidamente al lugar del impacto, observando a un Sombra a un paso de la muerte, hablando de su cuerpo.

-¿Qué esperas? ¿Por qué no usas esa técnica de recuperación de antes? ó Vegeta, cruzándose de brazos.

Sombra se incorporó como pudo, nuevamente vomitando un rio de sangre por la boca, su cuerpo temblaba como gelatina, y el sudor resbalaba de forma imparable por su cuerpo, sin pensarlo un segundo más, iluminó su cuerno elaborando un hechizo prohibido de curación, similar al que usó Spike, pero este lo usaría en sí mismo, rápidamente, una burbuja de color verde brillante cubrió su cuerpo, y al cabo de unos segundos se desvaneció rápidamente, dejando ver el cuerpo totalmente curado del unicornio, incluso su capa y armadura habían vuelto, como si nunca hubiese peleado, el único signo que lo delataba era su constante jadeo y sudoración que seguía cayendo en forma de gotas interminables por su barbilla.

-No… tienes derecho, tú no perteneces aquí fenómeno. -Gruñó entre jadeos el unicornio, mostrando un gesto totalmente arrugado. -No permitiré que algo como tú se interponga en mi conquista de Equestria ¡Del mundo entero!. -Exclamó con rabia y locura, iluminó su cuerpo con una luz cegadora, que rápidamente comenzó a lanzar ondas expansivas comparables con la fuerza de un huracán a su alrededor.

Los arboles se despegaban del suelo, y los sedimentos de cristal comenzaban agrietarse, abriendo aberturas gigantescas debajo de ellos. El saiyajin de traje azul se vio obligado a cubrirse el rostro con ambos brazos, tratando de mantener la vista en el unicornio, pero la fuerte ráfaga de aire se lo impedía.

-Así que tenía más poder después de todo, ahora lo triplicó, increíble. -Se dijo en sus adentros el saiyajin, realmente impresionado. El rey de la oscuridad desapareció de la vista del guerrero, lo cual lo impresionó aún más. -Es muy rápido ¿a dónde se? -… -

¡PUUUUUUM!. El príncipe sintió como la pata del equino se implantaba en su estómago, provocándole un fuerte dolor por el impacto, y haciendo que una pequeña cantidad de sangre rebotara por su boca hasta manchar sus labios, sus ojos se abrieron con impresión. El impacto lo mandó a volar con dirección al castillo de cristal, estrellándose antes de llegar en una gran estructura de que se encontraba en su camino, destruyéndola y reduciéndola a escombros.

Sombra se elevó por los cielos y sin perder tiempo, cargó una gigantesca esfera de poder color blanco con negro en su cuerno, y la lanzó en la dirección de Vegeta, estrellándose y provocando una gran explosión que mandó una onda expansiva hacia todo el reino. La colisión fue tan fuerte que la vibración se logró sentir hasta Canterlot.

-I-increíble. -Titubeó sin aliento Rainbow, al ver como es que la enorme elevación de fuego llegaba hasta el cielo, dispersando las nubes alrededor, pudiendo verse con claridad por la luz que emitía la luna.

-Oh… cielos… -Murmuró Fluttershy, con los ojos enormemente abiertos, al igual que el resto de los elementos, llenando de agobio y mortificación su corazón por el príncipe Vegeta, Cadance, Shinning, Flurry y los demás ponis de cristal.

-No tolero esto ¡no me quedaré aquí un segundo más!. -Exclamó con desesperación Twilight, cargando el hechizo de la teletransportación.

-¡Twilight no!. -Pero fue demasiado tarde, cuando Luna y Celestia trataron de detenerla, la alicornio púrpura ya había desaparecido del lugar, elevando rápidamente la preocupación de las otras yeguas y las princesas.

-No, no lo harás, no sin mi, Twilgiht .- Exclamó Rainbow, volando rápidamente al grado de casi alcanzar un Sonic Rainbow en dirección al reino de cristal, y nuevamente, las princesas no pudieron hacer nada para detenerla.

Luna, al darse cuenta y ganarles el pensamiento a las demás de los elementos, Spike y Starlight, las encerró a todas en una burbuja anti magia, lo cual las dejó presas y sin ninguna forma de escape.

-¡Princesa déjeme ir no puedo dejarla sola!. -Exclamó Starlight, tratando de usar un hechizo, pero por más que lo intentaba no podía.

-Me temo que no podemos permitir eso, es muy peligroso, lo siento. -Contestó la princesa de la noche, su mirada se posó en Celestia, quien asintió de inmediato, como si hubiese leído su mente.

-Si Discord no puede ir por ellas, yo lo haré, hermana menor, te encargo todo. -Se despidió la alicornio del sol, posando un beso sobre la frente de su hermana menor, quien asintió con un rostro lleno de tristeza y desesperación.

Celestia desapareció de su vista, en su búsqueda para encontrar a Discord en el castillo, Luna estaba orando para que el draconequus las socorriera.

El saiyajin de cabellera erizada saltó de entre los escombros, con un semblante de muerte adornando su rostro, las venas de su frente estaban totalmente remarcadas, al igual que las de sus brazos, no permitiría algo como esto, jamás.

-Maldita sabandija, te atreviste a expulsar la sangre de mi cuerpo.- Gruñó, mientras el suelo bajo él comenzaba a temblar ferozmente. -¡Te voy a matar!.

-Si es que antes los puedes salvar a ellos. -Exclamó con una voz burlesca el rey Sombra, lanzando una esfera de poder contra el castillo de Cristal a una gran velocidad.

Vegeta abrió los ojos como enormemente, su cuerpo reaccionó al instante y voló hasta ponerse en la entrada del castillo, donde todos lo vieron y se llenaron de impresión y alivio, pensando que todo había terminado.

-¡Príncipe Vegeta!. -Exclamó con felicidad la alicornio del amor, con intenciones de volar hasta él para recibirlo, la pequeña potrilla en su lomo soltó unas pequeñas risitas de felicidad. Pero el rostro de la alicornio se transformó al ver el gesto alterado del saiyajin, y el camino de sangre que adornaba su rostro, desde sus labios hasta su barbilla.

-¡Alejensee!. -Gritó el guerrero, para segundos después, la esfera de poder roja impactara con su cuerpo, tiñendo de rojo todo el interior del castillo, Shinning reaccionó lo más rápido que pudo, tendiendo una esfera de magia como escudo alrededor de todos los ponis que se encontraban en el castillo, el último recurso para agotar todas sus energías.

¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!. La gigantesca explosión tiñó de rojo a todo el reino de Cristal, lanzando ondas violentas de choque alrededor, dispersando el escombro que había en el suelo y destruyendo parte de algunas estructuras que se encontraban cerca, el planeta comenzó a vibrar por unos segundos, para después detenerse. La princesa Luna, acompañadas del resto de las yeguas miraban horrorizadas, con los ojos totalmente abiertos lo que estaba sucediendo, mientras sentían el latir de sus corazones a mil por hora.

Rainbow Dash, ya muy cercana al reino de cristal, se vio golpeaba por la enorme presión que ejercía la onda de choque emitida de la explosión, sus ojos no podían creerlo, era como el fin de todo, después de soportar la onda de choque, siguió volando a una mayor velocidad, alcanzando su poderoso Sonic Rainbow, tenía que llegar lo antes posible.

Twilight apareció en el lugar, una vez pasada la destrucción, sus ojos se llenaron de horror y lágrimas al ver la destrucción que había a su alrededor, era inaceptable, había llegado demasiado tarde, alzó vuelo hasta llegar al castillo, donde la estructura había sido parcialmente destruida, pareciendo más un castillo viejo y abandonado, entró volando rápidamente, pero el polvo no le permitía ver con mucha claridad lo que estaba frente a sus ojos. Utilizó un rápido hechizo para hacer desaparecer todo lo que nublaba su vista, y lo que apreció la dejó sin aliento.

La burbuja de magia protectora que recubría a todos los ponis se estaba desvaneciendo lentamente, mientras que eso pasada, la alicornio color purpura apreció que todos los ponis de cristal que eran protegidos por ese hechizo estaban inconscientes tendidos en el suelo, aparentemente sin daño alguna, al ver a Cadance, Shiny y Flurry corrió hacia ellos, quienes también se encontraban tendidos en el suelo, soltando quejidos de dolor, la princesa del amor tenía protegida a su pequeña con sus alas, por lo cual la potrilla no sufrió daño alguno, eso le causó un gran alivio a la alicornio más joven.

-Cadance, Shiny ¡Qué pasó!. -Exclamó totalmente estresada, mientras el miedo y la desesperación llenaban sus ojos.

-Twily… toma a Flurry y huye… -Murmuró con tono débil Shinning, respidando de forma agitada, mientras que Cadance soltaba quejidos casi inaudibles de dolor.

-¡Twilight! ¡Qué rayos sucede en este lugar¡ ¡No queda nada!. –Escuchó la alicornio la voz de una de sus mejores amigas, Rainbow Dash, aterrizando enseguida de ella, para ayudar a ponerse de pie a Cadance, quien agradecida aceptó la ayuda, dibujando una pequeña sonrisa, Twilight atrapó a la pequeña potrilla entre su magia hasta colocarla en su lomo.

-¿Dónde está el príncipe Vegeta?. -Preguntó Twilight, mirando a todos lados en busca del saiyajin.

-No te molestes en buscarlo, princesa Twilight, yo personalmente me he encargado de acabar con su vida. – Al escuchar esa voz, el cuerpo entero de la yegua purpura y azul claro se estremecieron por completo, el tono era tan diabólico y lleno de maldad.

La pegaso y la alicornio protectoras de los elementos alzaron la vista para ver una densa nube negra concentrada en la altura de una ventana, con la forma de un unicornio, esos ojos eran inconfundibles, justo como lo había explicado Luna, desprendían el sentimiento de muerte y destrucción.

-¡Sombra!. – Gritó Twilight, con el ceño fruncido, siendo secundada por Rainbow.

-No te creo, es imposible que alguien derrote el príncipe Vegeta, él es el más fuerte de todos. -Mencionó con seguridad Rainbow, alzándose del piso con deseos de embestir aquel unicornio maligno.

-Pues ya ves, pequeña arrogante, no fue sencillo, estuvo a punto de matarme, pero no lo logró. -Confesó el rey Sombra, soltando una sonrisa maliciosa y llena de odio. -Como recompensa y capricho, mataré a todos y cada uno de ustedes, de la manera más lenta y dolorosa posible.

Twilight tomó a Flurry y la colocó en los cascos de Cadence, quien se encontraba muy débil, apenas pudiendo mantenerse sentada, Shinning aún no podía levantarse del piso, toda su energía había sido drenada por esa hazaña.

-Twilight.. no… huye. -Dijo con voz débil la princesa del amor, pero no fue escuchada, puesto que una luz blanca y cegadora, siendo bañada por el Rainbow Power.

Rainbow no se quedó atrás, y realizó su transformación, con el poder de la armonía, se prepararon para atacar con todo al ser de magia repugnante.

-Hm hm, eso me gusta, que mis presas den pelea. -Dijo de forma burlona, mientras era envuelto por una imponente capa de magia en forma de aura color roja con blanco alrededor de su cuerpo. –¡RRAAAAAAAAWW! -. Se lanzó hacia ellas con todo su poder, lo mismo que hicieron ellas contra él.

¡AAAAAAAAAAAH! .El grito desgarrador de una voz femenil despertó al saiyajin de su inconsciencia, aún estaba aplastado debajo de todo el escombro que había producido la explosión, nuevamente, volvió a escuchar un grito de dolor desgarrador de esa misma voz, que el conocía perfectamente a quién pertenecía, eso fue suficiente para despertarlo al 100 % y con una rápida explosión de Ki, lanzó todo el escombro que estaba sobre él disparado a todos lados, mandándolo a estrellar en la lejanía, después de eso se puso de pie y miró su estado, sus ropas estaban rotas de algunos lugares y había raspones y pequeños rastros de sangre en su cuerpo.

-¡No! ¡Les dije que se quedaran allá esto era muy peligroso!. -Gritó en sus adentros el saiyajin, al girar su vista y observar de dónde venían esos gritos, para su horror y total impresión, pudo apreciar el cuerpo tendido con heridas de muerte de Rainbow Dash, que a cada momento que pasaba seguía perdiendo más sangre, su mirada estaba en estado de shock, quizás había entrado en coma, más allá se encontraba el cuerpo tendido de Shinning armor, con varios trozos de madera atravesando su cuerpo, después pudo ver a Cadance, la dueña de esos gritos, al ver cómo es que Sombra estrangulaba el cuerpo totalmente herido de Celestia y Discord con un ataque telekinético, sus ojos se abrieron aún más al ver como Twilight, la equina molesta a la que le había tomado un gran aprecio, yacía tendida en el suelo, al igual que la pegaso de melena arcoíris, en un estado de coma, mientras una gran cantidad de sangre brotaba de su estómago, al tener enterrado una gran estaca de acero de gran tamaño.

-No importa que sigan mandando a más princesas a combatirme, el resultado será el mismo. -Se reía de forma maligna y burlesca Sombra, apretando más el agarre alrededor del cuello de el draconequus y la alicornio. - ¡Yo soy el mas fuerte de todos! ¡se arrodillarán ante mí!.-

Esto era mucho para el saiyajin, su cuerpo se había inundado en una infinita rabia y un profundo odio que solo lograba sentir en los tiempos donde era un asesino cruel y despiadado, su corazón comenzó a bombear sangre como loco, las venas de sus brazos, frente, cuello y demás partes del cuerpo comenzaban a marcarse rápidamente, para entonces el rey unicornio y los demás que ahí seguían conscientes se habían percatado de su presencia, provocando diferentes sentimientos.

Para las princesas y el draconequus, era una profunda felicidad, agradecimiento y esperanza.

Para el unicornio maligno, era frustración, furia, y un gran temor.

-Heh heh… veamos quién es que sonríe… ahora… Sombra. -Decía Celestia entrecortadamente, debido al agarre que le impedía respirar.

-¡Cállate! ¡y tú!. -Trató de voltear a ver al guerrero de cabellera erizada, pero ya no se encontraba en su lugar.

¡PUUUUUUUU ¡ El impacto fue certero y finamente brutal, el saiyajin había enterrado por completo su bota en el pecho del unicornio, haciendo que este perdiera de inmediato los agarres en la princesa y el draconequus, quienes cayeron al suelo. Los ojos del unicornio se abrieron enormemente, la armadura que cubría su cuerpo había sido destrozada de nuevo, pero esta vez todo se había hecho pedazos, abrió la boca escupiendo una gran cantidad de sangre, alzó su mirada a los ojos del saiyajin, y en ellos pudo ver el deseo de muerte y venganza, para segundos después, salir disparado hacia atrás a una bestial velocidad, haciéndolo estrellar con cualquier cosa que se encontrara detrás de él sin perder velocidad se perdió en la lejanía del bosque. La onda de choque provocada por el golpe era tan fuerte que fue suficiente para partir el castillo por la mitad, y abrir una enorme y profunda grieta en el suelo.

El saiyajin retrajo su pierna del aire, aún con la misma mirada asesina, y salió de su trance al escuchar el llano de Cadance, rápidamente se acercó hasta ellos, observando más de cerca los cuerpos casi inertes de Rainbow, Twilight y Shinning, eso solo servía para ser más hondo el interior de su ser lleno de Ira y odio.

-¡Príncipe Vegeta tiene que ayudarlos!. -Exclamó Celestia, acercándose a ellos, tratando de revivir a Twilight con un casco, pero esta, por mas que la agitara no reaccionaba, estaba en un profundo shock y coma, lo mismo trataba de hacer el Draconequus con Rainbow y Cadance con Shinning armor, pero no había resultados, la pequeña Flurry se encontraba llorando desconsoladamente entre las alas de su madre. -¡Por favor se lo ruego!. – Imploró Celestia, con llanto en los ojos, mientras abrazaba la cabeza de Twilight.

-No puedo, ya no tengo semillas, se me terminaron. -Confesó el saiyajin, con voz sombríay demoniaca, apoderándose lentamente de él. -Ustedes deben tener algún truco ¡tienen que hacer algo para sanarlos! ¡si no lo hacen morirán!. -Gritó, con frustración en su tono de voz.

-No podemos, los hechizos de curación solo los poseen muy pocos y son casi mortales. -Explicó Celestia, rompiendo en llanto al saber que podían hacer muy poco para ayudar a sus seres queridos.

- Esos hechizos requieren de una gran cantidad de energía dependiendo de las heridas, y normalmente… suelen ser usados para si mismo en casos de emergencia. -Comenzó a explicar Discord, con la garra/pata hechas puño por la impotencia. -Porque consumen de forma exagerada la magia, al grado de que solo pueden ser usados una vez, si los intentamos usar en alguien mas no lograríamos mucho, puesto que el potencial requerido rebasa incluso mis capacidades, sólo los dragones y los fénix son capaces de lograr esas hazañas sin tantos problemas. -Concluyó el draconequus, mirando al suelo con frustración.

El llanto desconsolado de Cadance, Flurry y Celestia podía ser escuchado a través del silencio del lugar.

-Eso es todo, estúpido, debiste haberlo dicho desde un principio. -Gruñó con fuerza el saiyajin, sacándole un buen susto. -Háganlo, hagan ese hechizo o lo que sea para salvarlos ¡Ya!.

-Pero entiende que no…-

-¡Callate y hazlo! ¡yo los ayudaré!. -Gritó con furia el guerrero, mirándolos con ese mismo semblante de muerte, la princesa del sol y el rey del caos accedieron de inmediato y concentraron su magia en su cuerno/patas para después colocarlas sobre el cuerpo de Rainbow y Twilight.

El saiyajin retiró el pedazo de acero del estómago de la alicornio púrpura, dejando una imagen grotesca a la vista, que casi le cuesta los intestinos al draconequus, pero mantuvo su postura. El saiyajin colocó sus manos en la espalda del Celestia y Discord, transmitiendo su energía a ellos para que pudieran trabajar sin problemas. De inmediato, ambos seres mágicos sintieron como un gran poder llenaba sus interiores, un poder que jamás pensaron que sentirían ni en sus sueños más salvajes, era una energía pura y muy poderosa que los hacía sentir perfectos e invensibles, no podían creerlo.

-Asi que es así como se siente el príncipe Vegeta, el poder de un Dios. -Pensaron ambos a la vez. Mientras alrededor de ellos brillaba un aura dorada, Cadance miraba cautivada la escena, dejando de llorar por un momento, al igual que su hija.

Dejaron de admirar la magia tan fuerte del príncipe y comenzaron a realizar el hechizo, su cuerno/patas comenzaron a cubrirse de un color verde claro que rodeó rápidamente los cuerpos de las yeguas en estado de muerte, así pasaron algunos segundos que parecían horas para todos.

-Listo, el hechizo se ha terminado. -Mencionó Celestia, aún entre sollozos por su reciente llanto. El draconequus y ella apartaron sus extremidades, al mismo tiempo que el color verde desaparecía del cuerpo de las yeguas heridas.

Vegeta miraba impaciente y ansioso la escena, pero su rostro cambió rápidamente a uno de alivio al ver que las heridas de muerte habían desaparecido del cuerpo de las equinas. Celestia miraba con una sonrisa creciente, que lentamente se transformó en un llanto de felicidad y emoción, Discord por su parte se limitó a sonreír con alegría y alivio. Cadance estaba en el mismo estado que su tía.

-¡Estás viva!. -Exclamó con felicidad la yegua de pelaje blanco, aferrando a su cuerpo el cuerpo de su ex alumna y solo para ella, a la pony que veía como su hija.

Los ojos de Rainbow y Twilight se abrieron de inmediato, respirando entre jadeos.

-Vaya, juraría que habías muerto, podía ver el paraíso. -Comentó RD, mirando a su alrededor para darse cuenta que todos la miraban con una sonrisa alegre y llena de emoción, a excepción del saiyajin. -¿Tengo algo en la cara?.

El proceso se repitió con Shinning armor, quien se incorporó rápidamente.

Dentro del saiyajin aún habitaba una ira incontenible que tenía que ser liberada para el bien de todos.

-¡Príncipe pensamos que había muerto!. -Confesó Twilight, tratando de acercarse a él, pero una ala de Celestia la detuvo.

El guerrero de gi azul seguía temblando por la furia, el suelo debajo de él comenzó a temblar, mientras los escombros comenzaban a levitar del suelo.

-Maldito infeliz ¡pensé que te había matado!. – Todos escucharon una voz provenir afuera del castillo, salieron deprisa dejando atrás al saiyajin, para ver que se trataba de sombra, aparentemente intacto, sin ningún rasguño. -¡Creí que también me había desecho de ustedes ponis patéticos! ¡Cómo es que siguen aquí!. -Gritó con furia el equino, mientras sus ojos destellaban una luz roja e intensa.

-¡AAAAAAAAHHH!. -Se escuchó el grito poderoso del príncipe dentro del castillo, al mismo tiempo que venían que este salía rápidamente hasta ponerse cerca. -¡TÚ!¡ te atreviste a burlarte de mi! ¡una basura insignificante como tu, del príncipe de los saiyajin!. -Los ojos del bípedo con cabellera erizada se pusieron en blanco. ¡Me las pagaráaaAAAAAAS!. -Gritó, mientras que todo comenzaba a flotar en el aire, y el suelo temblaba violentamente.

Basuraaaaaaaaa!. Un aura de ki dorado lo envolvió por completo, extendiéndose hasta el cielo, y dispersando las nubes a su alrededor de forma circular, enormes montañas de cristal comenzaban a elevarse por todos lados.

-¿Qué está pasando?. -Gritó Rainbow a Twilight, mirando todo como si fuera el final de los tiempos, comenzando asustarse.

-Es el príncipe Vegeta ¡Sombra ha cometido un grave error! ¡Lo ha hecho enojar!. -Gritó Celestia, mirando al saiyajin, Cadance y Shinning combinaron su magia para poner una protección alrededor de todos ellos y salir ilesos.

-¡Y AHORA QUÉ!. -Gritó con rabia el unicornio maligno, mirando al saiyajin con total atención.

La faz de Equestria se iluminó por completo de un color dorado, opacando la noche. De vuelta en canterlot, Luna y las demás yeguas miraban atónitas el color dorado que bañaba a todo el reino de Cristal.

-Es el príncipe vegeta, está a punto de vencer a ese rufián! ¡si!. -Exclamó con emoción Rarity, ganándose la mirada extraña de todos. ¡Qué! ¡A mi me gustan las luchas también!. -Confesó.

El resplandor de Ki dorado desapareció del planeta, volviendo todo al color normal, todos los ponis reconocían esta transformación del príncipe menos Cadance y Flurry, que solo habían escuchado de ella, y estaba totalmente maravillada al apreciar la nueva apariencia del saiyajin.

El cabello del guerrero dorado y sus ojos azules acompañados de una luz dorada cegadora que opacaba toda la oscuridad lo rodeaban, sin mencionar el aura dorada que bailaba violentamente a su alrededor.

-Escuchame bien, basura, te daré el capricho de sentirte alagado, aquí sólo un ser me había orillado a usar este poder, tú eres el segundo. -Vegeta afiló su mirada y arrugó su frente y nariz. -Ahora prepárate a morir.

-No me importa que hayas cambiado tu apariencia, de igual forma acabaré contigo ¡Muere!. -Gritó con furia el unicornio, lanzando esferas de poder rojas contra el guerrero.

-¡AAAAH!. – Con solo una ráfaga potente de aire, el guerrero desvaneció los ataques en la nada, desintegrándolos por completo.

-¡Imposible!. -Gritó histérico Sombra, cargando nuevamente una esfera de poder más poderosa.

-¡No te dejaré!. -Gritó furioso el saiyajin, apareciendo frente a él, tomando su extremidad y arrancándosela de lleno. El unicornio soltó un grito desgarrador de dolor. -¡No dejaré que te regeneres!. -Tomó al unicornio del cuello y lo lanzó al cielo.

-¡Galick Gun!. – El saiyajin lanzó su poder de color morado contra él, impactándolo con una gran certeza.

-¡NOOOOOOOO!. -Gritó de forma demoniaca, desintegrándose lentamente en la energía, hasta volverse nada.

-Debí haber hecho esto desde un principio, ya se me pegó lo estúpido de kakarotto. – Al decir ese nombre, se llenó de frustración, y con la tensión y rabia que aún le quedaba acumulada, soltó un grito lleno de furia, extendiendo nuevamente su aura de Ki.

-¡Qué está pasando! ¡esto ya se terminó por qué sigue!. -Gritó Twilight, mirando al saiyajin, quien estaba liberando magia de una forma muy violenta.

-Esa presencia, ejerce una presión enorme ¿Entonces ese no era el límite del poder del príncipe?. -Se preguntaba atónita Celestia, al igual que Discord. – De verdad es un dios, su fuerza no tiene límites.

El saiyajin liberó por completo su tensión en ese grito, mientras que el aura de ki volvía a su normalidad, sin perder su estado de super saiyajin, pero ahora más tranquilo.

-Kakarotto, maldita sanbandija ¿Por qué te tardas tanto?. -Preguntó al aire.

¡ZIIIIIIIIUUUUM!

-Hola Vegeta, por fin te encontré Jaja. -El príncipe de los saiyajin abrió los ojos enormemente por la impresión, al igual que los ponis al ver a ese ser tan similar al príncipe aparecer de la nada. Vegeta se dio rápidamente la vuelta para comprobar que no era su imaginación como aquella vez y sus ojos casi se salían de su lugar al verlo ahí.

El saiyajin de Gi rojo parado con detrás de él, con una sonrisa y ojos afilados, mientras su cabello se movía al son del viento, y en sus orejas colgaban los pendientes potara de los supremos. Shinning y Cadance des hicieron la barrera para admirar con más claridad a este ser que se había materializado de la nada.

-No sabes en los problemas que me metí solo para encontrarte, Vegeta. -Mencionó el saiyajin de cabellera alborotada. – Me alegra que estés bien.

-Ese ser, es muy parecido al príncipe… acaso es… será él… -Celestia miraba maravillada al nuevo saiyajin, mientras el sudor comenzaba a bajar por sus mejillas.

-Él es… -Murmuró Discord, en el mismo estado que la yegua del sol, Twilight, Rainbow, Shinning y Cadence se encontraban inmutados y totalmente maravillados por la apariencia de este nuevo ser, ya que tenían una ligera sospecha de quién se podía tratar.

-Kakaroto… en verdad eres tú. -Murmuró sin salir de su infinito asombro Vegeta, su semblante se transformó en uno furioso rápidamente. -¡KAKAROTTO TE MATAREEEEE!.

-ES EEEEEL. – Gritó Twilight, mientras que los demás no podían hablar por su impresión.