N.A. Hola a todos, aquí esta la continuación, espero que lo disfruten mucho... Ya esta tremendamente cerca el final de la historia así que espero les guste como terminaran las cosas. Gracias a todos por sus comentarios y espero sinceramente seguirlos recibiendo.

11- Recuerdos y lagunas

Estaba aturdida, la cabeza me daba vueltas de nuevo, como por millonésima vez en el día, no sabía que pasaba en mi cabeza, menos alrededor, tenía la boca seca y lo único en lo que podía pensar era que el mundo era injusto, que tenía que hacer algo, que mi misión estaba incompleta... Miré a mi alrededor. ¿Qué me había pasado? Estaba demasiado aturdida... No entendía nada.

Intente memorizar lo que había pasado en los últimos días, pero me dolía la cabeza, hubiera sido mejor que Aarón y yo hiciéramos las paces, todo estaría mejor con eso, todo habría sido mejor, nos habríamos ahorrado muchas cosas. Pero eso no había pasado y al final todo había terminado más que mal, había sido un desastre que ninguno íbamos a olvidar jamás, ni Aarón ni yo ni Emily Prentiss. Pensarlo me daba dolor de cabeza.

¿Y donde estaba? A todo eso, después del revuelo que se había armado, del caos, los gritos y la noche más larga y desastrosa... ¿dónde había acabado? Sentía que mi memoria me estaba jugando una mala broma, miré alrededor tratando de ir recordando los retazos de lo que había pasado, ¿cuánto tiempo había pasado? No estaba asustada o molesta, pero sí tremendamente confundida. Un hombre se acercó, yo estaba mirando la ventana sentada en un sillón, ni siquiera me había dado cuenta de que estaba mirando... o que estaba sentada.

-Beth- me hablaba casi cariñosamente- tienes una visita-

-¿Visita?- me extrañó

-Sé que no es lo acordado por el protocolo, que es pronto, pero esta vez es especial, es importante al parecer- me dijo él- acompáñame-

Estúpido hospital extraño, no recordaba eso, me chocaba sentirme tan confundida, entramos en una habitación vacía, mesa, sillas, ventana, casi nada... pero no estaba vacía. El hombre se fue, ella agradeció, y nos quedamos Prentiss y yo. Me miró y la miré, ni siquiera me sentía furiosa, quien sabe porque, ella se sentó y yo hice lo mismo. No entendía nada, me costaba atar las piezas.

-¿Qué día es hoy?- le pregunté- ¿ y que haces tú aquí conmigo?-

-Es lunes, es tarde, pasan de las seis, y vine a visitarte, a hablar contigo- contestó ella

-Pero me detestas-

-Sí, así es, y probablemente siempre lo haga- no intento esconderlo de mi ni nada por el estilo- ¿recuerdas lo que paso?-

-No... – entonces me di cuenta de que la salida de chicas y la pelea con Hotch había sido el sábado en la noche y era lunes... -¿dónde estoy?-

-En una clínica- contestó con la misma voz neutra- en una clínica siquiátrica-

-No estoy loca- dije pero hasta a mi me costó creerlo por un momento- ¿qué paso?-

-¿Qué recuerdas?-

-Que Aarón me dejo, me pidió que me fuera, que salí muy enojada... y ahora estoy aquí, tengo lagunas mentales, imágenes, pero nada concreto-

-Inténtalo, sé que por algo no lo recuerdas pero es necesario- me dijo ella- para que puedas entender que haces aquí-

La miré extrañada, pero no estaba furiosa, probablemente me habían medicado, me habían dado algo que no me permitía odiar como siempre a Emily Prentiss, no entendía porque estaba ahí y porque le importaba, no entendía a que quería jugar conmigo, pero también me importaba entender... y sí era a partir de ella que iba a conseguir recordar entonces correría el riesgo. Mis recuerdos se sentían como borrosos saltos en el tiempo.

-Estaba en casa de Aarón, peleamos, me pidió que me fuera, estaba enojada... y – intenté hacer memoria mientras ella me miraba- estaba enojada contigo, así que decidí ir a verte, gritarte, algo así... recuerdo los gritos, que también me gritaste por estar ahí, pero esa parte no la tengo clara-

-Fuiste a mi casa, era la madrugada, yo iba llegando también, me tomaste por sorpresa, no sólo gritaste, fue caótico ¿recuerdas, Beth?- me preguntó mirándome muy seria- fuiste a mi casa y me golpeaste, gritabas y me culpabas ¿lo recuerdas?- por primera vez mire la sombra de un moretón en la parte baja su rostro.

Poco a poco fragmentos de mi memoria se fueron juntando, y fui recordaba un poco más. Después de que Aarón y yo habíamos peleado había ido directamente a casa de Prentiss, quería asesinarla, quería hacerla pagar de algún modo, quería... ella no estaba en casa, seguramente seguía con JJ y García, pensé en ir a casa de alguna de ellas, pero ella llegó y yo estaba tan furiosa que en cuanto la vi abrir la puerta le di una bofetada, la golpee y empecé a gritar, a culparla... ella había hecho todo eso.

No temía que sacara su arma, no me asustaba, quería que confesará, que pagará, que se alejará de mi gran amor, que me permitiera ser feliz con mi hombre ideal... Recuerdo que peleamos, que nos insultamos, que nos dijimos verdades terribles y acusaciones extrañas e infundadas, ni siquiera podía saber a ciencia cierta que habíamos dicho, pero seguro había sido muy cruel... Y luego... había aparecido Aarón, tal vez había entendido lo que iba a terminar por hacer, lo entendió en cuanto lo deje, e irrumpió en el lugar.

Aarón había ido a salvarla, había ido por ella, eso me había descontrolado, repetí lo dicho en el bar, los últimos meses, dibujé a Prentiss como era, celosa, desconfiada, manipuladora, una mujer que Aarón no debía ver, pero aún así él estaba dispuesta a salvarla, yo estaba furiosa por eso, rompí muchas cosas a mi alcance, porque él había ido a salvarla... Lo demás era borroso, alguien había ido, alguien que él había llamado, tal vez médicos, como el sujeto que me había llevado hasta esa sala.

-¿Por qué viniste?- pregunté cuando terminé de encajar las piezas

-Para disculparme...- dijo y me sorprendió- para decirte que lamento mucho lo que paso, que sé que no querías terminar así, tampoco lo quería... Para decirte que te disculpo-

-¿Qué?-

-Te perdonó, Beth- dijo ella y me pareció sincera- te perdono por lo que me hiciste-

-Estabas enamorada de mi novio...- susurré porque eso justificaba que la odiará

-Sí, así es- admitió ella- pero nunca quise hacerte daño; lo siento Beth, de verdad lo siento-

-Aarón... él... – me costaba hablar, no podía creer que él me hubiera hecho eso

-No lo hizo por mi- ella pareció adivinar- y sé que él tampoco quería esto-

Se abrió la puerta y ambas volteamos, desde la puerta Aarón Hotchner nos miraba y sentí tantas cosas al mismo tiempo pero de algún modo no me sentía capaz de correr hacia él abrazarlo y suplicar, me habían quitado eso también, sentía ganas de llorar, cansancio y aún confusión.

-No, no quería esto, Beth- me aclaró él, me pareció algo triste- ¿nos dejas solos, Emily?-

-Seguro- dijo ella levantándose y me dirigió su última palabra- Adiós Beth-

Él le pidió en voz baja que lo esperará afuera, ella me dirigió una última mirada, un último intento de sonrisa, tal vez para calamar un poco la culpa, supe que sería la última vez que la iba a ver... Era improbable que Emily Prentiss y yo volviéramos a cruzarnos y respiré aliviada. Me permití decirle adiós.

Aarón se sentó frente a mi, donde unos segundos antes había estado la mujer que nos había llevado ahí, que me había causado tantos dolores de cabeza, que irónico resultaba todo eso, pero no tenía ganas de reír. Estábamos él y yo, sólo él y yo, pero las cosas eran diferentes, lamenté eso, quise volver a suplicarle, volver a llorar, pedirle que se quedará conmigo, que me sacará de ahí, prometer que todo estaría bien. Pero no sentía que pudiera hacerlo. Él me miraba con tristeza, con compasión, con dolor, pero no más... no me miraba como mi hombre ideal. Tal vez nunca iba a volver a hacerlo.

-¿Qué haces tú aquí?- pregunté porque sospechaba que no era de gratis

-Vine a despedirme-

-¿no vas a volver?- casi me ahogué con mis palabras

-No, lo más sano para ti es eso, que yo no vuelva aquí, que me olvides- dijo él- es lo mejor para ti, para que puedas estar bien; no tienes que preocuparte por nada más, vas a estar bien, te tratarán bien; es lo mejor para ti... y también para mi-

-No te vayas amor, no me dejes- dije con esperanza, pero dolor también

-Lo siento Beth-

-Es por ella ¿verdad?-

-No... y no podemos hablar de eso, tienes que superarlo- dijo él y se levantó, me asustó que se fuera tan pronto.

Me dio un beso. Suave, sincero, pero el último... me besó en los labios durante un segundo. Luego me miró, me quedé sin palabras... mi hombre ideal me dejaba ahí, encerrada, sin entender, como si yo fuera uno de esos criminales a los que él capturaba o analizaba, iba a pasar a ser un recuerdo borroso más. Quise llorar.

-Adiós, Betth-

No me dejo ni volver a abrazarlo. Sentí que el mundo perdía sentido cuando el hombre más perfecto del mundo salía por la puerta... Se había ido. Con ella. No me quedó más que gritar... Y ya no pude parar. Había sido la despedida.