DISCLAIMER: Yuri On Ice no me pertenece.

ADVERTENCIA: OCC(?), Errores ortográficos, ilegalidad, capitulo largo 7v7 y un Viktor deseoso.

Perdonen la demorax2 ¡AHHHHHHHHHHHHH! culpen al colegio :c . Al fic.


Puer innocentes.

La inocencia del niño es como

Un cristal perfectamente tallado,

Frente a los primeros rayos de sol,

Ante una melodía cálida.

.

.

.

No tuvo sentido ponerle nombre a la rana pues más tarde, la dejo libre en el jardín. El nombre de su hermana e le había causado mucha gracia, estaba ocultando su carcajada bajo su brazo mientras que veía el frondoso follaje de afuera. Se entretuvo viendo el horizonte que cambiaba de color y después se adentró a su casa encontrandose con la señorita Mila en el pasillo.

Con un traje de sirvienta y subida a una silla meneaba su plumero encima de unos estantes. Ella lo hacía al son de una canción que no conocía, pues parecía ser realmente vieja.

¿Necesita que le ayuda en algo? —Ella se detuvo y le sonrió

Pásame eso que esta allá por favor — Miro el lugar con el señalaba su dedo y agarro el florero pasándoselo en la mano

Gracias corazón.

Ella le desordeno los cabellos y fue ahí cuando cayó en cuenta. En su bolsillo colgaba un juego de llaves, todas las llaves de la mansión estaban ahí, a su alcance, incluso la habitación del señor Nikiforov….

Estiro la mano embelesado con la idea, pero Mila lo sobresalto bajando uno de sus brazos, ella vio su reacción divertida, mas no dijo nada.

Respiro profundo y dio media vuelta sintiendo la pesada mirada de la pelirroja en su espalda. Cruzo el otro pasillo y soltó el aire que tenía contenido asomándose un poco. Ella seguía desempolvando los estantes, meneándose al ritmo de la música de su cabeza y haciendo sonar las llaves en todo el recinto.

Trago saliva negando. No podría robárselas, no estaba bien. De hecho, nada de esto estaba bien. Era cierto que tenía mucho interés en Viktor, pero tampoco podía invadir su privacidad, tenía 12 años, ya era un niño grande…de pronto….de pronto solo era la curiosidad, después de todo, le mataba muy seguido.

Llego a una decisión definitiva y es que no indagaría más en el tema. Dejaría de ir en las tardes a ver al albino, además de estarlo espiando, se había olvidado completamente de que tenía tareas. Puede que estuviera de vacaciones pero, no se salvaba de sus deberes.

Rindiéndose por fin, de aquella idea absurda, se encamino a su cuarto y se encerró allí hasta el anochecer.


Al día siguiente, en la mañana, había pasado algo extraño. Mientras que desayunaban su abuelo le comento que tenía que irse por unos días por "Cosas del trabajo" Le creyó a pesar de todo y no replico nada viéndolo partir. Mila le jalo las mejillas y Viktor le sonrió.

Q-Quedo a a-su cuidado…

Después de eso, la mansión se volvió más silenciosa y sombría. No le gustaba pasearse por los pasillos pues desde cualquiera de ellos, podía escuchar el constante repiqueteo del cuchillo de Mila sobre la tabla. Ella cocinaba muy rico, pues siempre le ponía empeño, eso no cambio incluso cuando su abuelo se fue.

Pasaron los días, hasta que uno en particular, se despertó muy tarde de su siesta. Eran las 11 de la noche cuando abrió los ojos y se dio cuenta que había dormido toda la tarde. Su estómago rugió mientras que la brisa entraba por su balcón y no tuvo de otra que escabullirse por los pasillos de la mansión hasta la cocina.

Se subió en una banquita y miro en la mesa, pero no encontró ningún plato tapado o algo que por lo menos se viera comestible. Sus tripas hicieron un bramido enojado y se lo agarro frunciendo la nariz. Debía de haber quedado algo…

Busco en la alacena, nevera y hasta arriba de los estantes más altos del lugar, pero no encontró nada. Arreglo las sillas, acomodo todo en su lugar y se escabullo hasta los pasillos, las tripas exigiendo comida desesperadamente y él, desfalleciendo del hambre.

Resoplo pasando derecho por el pasillo de las escaleras, pero el leve sonido de una puerta lo distrajo. Estrecho la mirada viendo la última habitación y descubrió que la puerta estaba semi abierta.

La habitación de Viktor.

Respiro profundo y miro la ventana que estaba al lado con ojos extraviados. ¿D-Debía asomarse? ¿U-Una miradita no haría algun cambio cierto?

Su fuerza de voluntad y la promesa que había hecho se fue al demonio cuando se acercó lentamente, la madera crujió a sus pasos pero no se inmuto en detenerse. Se tragó el nudo de asqueroso miedo que estaba en su garganta y se tocó las manos sudadas asomando un ojo por la rendija, abriendo grande sus pupilas ante la impresión.

Su habitación era normal, como la suya. Tenía una cama con dosel, un balcón, nochero y hasta armario, pero…era extraño. El ventanal estaba abierto de par en par, y la brisa helada movía las cortinas blancas con fuerza, casi con furia. Arriba una luna amarrilla brillaba, casi del tamaño de una moneda, apuntando la figura sentada en el mueble del centro de la habitación.

Se froto los ojos sin poder confirmarlo pero, en el brazo del sillón colgaban un par de piernas desnudas. Eran níveas y delgadas, sin ningún vello, lisas. Frunció el ceño y se alejó de la puerta

¿Hm? ¿No deberían estar los niños buenos durmiendo a esta hora?

Se crispo en su lugar volteando a verlo frenéticamente. La figura siguió inmóvil, pero podía reconocer la voz de Viktor. Sintió pánico al verlo moverse un centímetro y tuvo que tocarse el pecho para calmar el latido de su corazón.

Intento retroceder, pero en el momento inoportuno, su estómago rugió hambriento.

¿Tienes hambre? — Asintió a pesar de que no pudiera verlo y el albino suspiro —Ven, tengo algo que puede gustarte.

Se quedó inmóvil en la puerta sin saber qué hacer, pero sus tripas gritaron escandalosamente obligándolo a adentrarse al lugar. Curioso, camino hasta el sillón de cuero rojo que estaba situado en el centro y recayó en la posición de Viktor.

Ven.

Lo miro de pies a cabeza aceptando su mano y no le importo mucho que estuviera completamente desnudo y solo cubierto con una capa de piel de animal. La piel era blanca y suave y le cubría lo necesario.

Él lo sentó en su regazo y Yuuri se quedó viéndolo embelesado. Nikiforov entrecerró sus ojos y lo contemplo con una sonrisita marcada en su rostro, luego se inclinó y tomo de la mesa, una bandeja con galletas y un vaso de leche.

El azabache miro la comida y después levanto la mirada

¿Esta es tu cena?

Él asintió y su cabello liso cayó sobre su hombro cuando le dejo la bandeja en su regazo. Su estómago rugió fuerte mientras que el ruso enterrando el codo en el brazo del sillón, recargo su rostro cerrando los ojos.

Mordió la primera galleta y una explosión en sus papilas gustativas lo hico enloquecer. Se embutió de ellas con las mejillas rojas por el sabor, ¡Eran de chocolate! ¡Sus favoritas!

El oji-azul abrió sus parpados contemplándolo divertido mientras que distraídamente, enredaba sus largos dedos en su cabello negro.

Yuuri tomo de su vaso de leche con urgencia y algunas gotas se escurrieron por su boca y cuello.

Mila es un poco descuidada, según escuche parece que termino con su novio hoy.

Se lamio los labios cubiertos de leche y miro por sobre el hombro al susodicho.

Estaba muy furiosa, tanto que abandono la mansión justo cuando el ocaso manchaba el cielo.

Se sorprendió ante la noticia mas no dijo nada. El silencio inundo el lugar por un instante, pero se mantenía quieto observando el rostro del ruso. Parpadeo viendo como ladeaba la cabeza y después, como la piel caía por sobre su hombro dejando ver su pecho.

¿Eres un niño un tanto curioso cierto?

Acerco su rostro y levanto su mentón. Su aliento era caliente, y sus uñas se clavaron suavemente en su barbilla. No tuvo nada que decir, , sus lentes escurrieron de su nariz, y solo podía ver con su creciente miopía, como se reflejaba en esos cobrizos.

Se quedó mudo, sin habla. Su lengua intento articular algo, más lo que salió no le gusto para nada.

¡T-T-Tu tocas m-muy bien!

La sorpresa inundo su rostro, pero luego le siguió una dulce sonrisa que le hizo revoletear su corazón.

Eres un niño muy dulce….

Resoplo Viktor. Un suspiro lastimero, parecía arrepentido por algo…Se recargo en su pecho sintiendo las suaves caricias en su cabello y observo como enredaba sus hebras entre sus largos dedos

Y-Y-Y t-tú muy hermoso…

Fue la primera vez pero, lo vio. El sonrojo que deslumbro en sus mejillas lo hizo abochornarse mas por sus palabras.

L-Lo sie-siento y-yo n

Él negó arrullándolo. Levanto la mirada y contemplo la luna amarrilla en la cima. Yuuri callo y lo vio, sin embargo no pudo mantenerse así cuando una idea asalto su mente.

¡P-Podrías enseñarme! — Cuando obtuvo su atención, rectifico sus palabras - ¡A-A m-mejorar! ¡T-Tocas increíble!

Trago saliva pensando bien en lo que había dicho y destaco el shock de sus palabras en las facciones del joven. Viktor desvió la mirada por un momento, pero luego volteo a verlo, sus ojos azules brillaron incesantes mientras que acunaba su rostro.

Junto su nariz con la suya, y hablo lentamente articulando cada silaba mientras que sus uñas blanca se enterraban en sus mejillas con ternura

¿A cambio de qué?

Se vio inmóvil, la pregunta lo saco de base y solo pudo pensarlo rápidamente. Esos luceros escudriñaban los suyos con fuerza, una fuerza desgarradora.

P-Puedo darte…

Miro a su alrededor y para su alivio, algo llego a sus ojos.

¡Un sillón! ¡E-Este está un poco v-viejo! ¿No? Mira, tiene rasguños…

Fue callando poco a poco, y el agarre de Viktor disminuyo, sin embargo algo aumento considerablemente. Una carcajada rompió con la afonía y le siguieron varias risas más. Viktor se estaba riendo escandalosamente mientras que las cortinas, tranquilas hasta el momento, se alborotaban de nuevo por la brisa

¿P-por qué t- te ríes?

Enmudeció encogiéndose en su lugar con las mejillas rojas mientras que las risas bajaban de nivel. Nikiforov se limpió las lágrimas de los ojos y dejo su sonrisa mientras que le acariciaba la mejilla

Eres realmente inocente pequeño.

Luego de eso, la brisa más el cuerpo caliente del albino, fue lo que le arrullaron en lo que restaba de la noche.


Era de mañana cuando el sol le dio en la cara. Se removió solo un poco y se acomodó boca arriba. El hilo de saliva que corría de sus labios caía de lleno en la mullida almohada mientras que sus cabellos negros se fundían en la sabana. Yuuri dormía deliciosamente, la cama era suave y grande, y ahí adentro no hacia ni mucho frio o calor, estaba atrapado o acorralado por un cuerpo que lo mantenía caliente.

La sensación de dormir con alguien fue tan lejana para él, que al despertar, no podría creérselo. Mascullo algo y se sobo un ojo todavía sin caer en la presencia que tenía al lado. El cuadro era sumamente tierno si apuntabas al pequeño que dormía dócilmente en la cama del desconocido, pero no cuando apuntabas al que le veía sin parpadear.

Viktor pico su mejilla con un dedo curioso y luego las acaricio atrapando los labios delgados del moreno con su dedo índice. Estaba acostado de lado y su mano le sostenía la cabeza. Miraba apacible al niño, todavía sin querer despegar el ojo de su pequeño cuerpo.

Eres un niño muy lindo…

Murmuro sonriendo. Las mejillas febriles de Katsuki y su cuerpo pequeño le provocaban un estremecimiento en su cuerpo. No era una sensación extraña, y no se sentía extraño por sentirla. No era como si fuese la primera vez…

Se puso a pensar en algo mientras que movía la mano hasta las de Yuuri. Pero se sorprendió cuando la mano pequeña del moreno atrapo su dedo meñique en ellas. Abrió grande los ojos escandalizado pasando la mirada del agarre al rostro del azabache, prosiguiendo unos cuantos minutos más hasta que pudo asimilarlo.

Se tranquilizó recargando la cabeza en la cama, y miro de lado al somnoliento niño sintiéndose repentinamente débil y cobarde.

Pobre niño — Resoplo sintiendo como su dedo atrapado en esa mano, se asfixiaba y rodeaba de calor. — No es tu culpa todo esto. ¿Tú solo deseas tocar con su abuelo no?

Rio al escuchar el leve resoplido y se acostó un poco más cerca al cuerpo pequeño que olía a colonia de bebé. Sus cabellos albinos cayeron como una cascada por sus hombros mientras que el sol pegaba fuerte a su espalda. La ventana estaba entreabierta, y por ella los rayos del sol iluminaban su cuerpo desnudo.

Tal vez por eso Yuuri, sentía tanto calor.

Jugo con sus manitos por un rato, hasta que escucho como tocaban la puerta de su cuarto.

¿Viktor?

Rápidamente reconoció la voz del abuelo de Yuuri, pero no se inmuto a moverse. Se hizo boca abajo elevando las piernas, y después las meció mirando atentamente el agarre que tenía todavía el pelinegro en su mano.

¿Sabes dónde está Yuuri?

Se quedó en silencio por un largo rato, hasta que parpadeo respondiendo lentamente.

Sí, está aquí, conmigo.

Yuuri se removió un poquito haciéndole bolita hacia donde estaba su pecho. No valía la pena mentir, después de todo, a Viktor no le gustaban las mentiras.

¿Puedes…Puedes por favor decirle que me iré este mes?

Acaricio con suavidad sus cabellos delineando sus parpados con suavidad. El niño era pequeño a su lado, con su piyama blanca y sus manos encogidas y entrelazadas.

Claro.

Intuyo que el abuelo al otro lado de la puerta temblaba sin la intención de querer tocar el tomo del portón. Viktor se deleitó con el sonido de la respiración del pelinegro y levanto su rostro suspirando

Que crueles son los humanos…

Al rato, cuando el señor Katsuki se fue, su oreja se pegó al pecho del moreno y encontró en ella, un sonido curioso que por si las dudas, le enamoro por un instante.


Cuando Yuuri supo la noticia de que su abuelo no iba a estar en toda la estadía que le quedaba, se deprimió. Mila no encontraba la forma que comiera, y pronto sus animas fueron decayendo al paso de las semanas. Todo parecía realmente oscuro para él, no tenía ganas de tocar el piano, de hacer siquiera algo.

Parecía un alma en pena caminando por los pasillos de su casa, sin nada que hacer, aburrido. Si hubiera sabido de esto, no habría venido a la mansión. Se hubiera quedado en casa, con su piano. No se habría llevado tal decepción.

Vagueaba por los pasillos con la cabeza gacha hasta que un día escucho una melodía. No pudo evitarlo pero su corazón latió fuerte. Solo había algo que le animaba y era ver a Viktor tocando.

Se escabullo hasta la sala en donde estaba y lo vio tocar. Cuando estuvo ahí, mirándolo por la puerta que esta vez estaba entrecerrada, vio como sus movimientos cambiaban cada que lo contemplaba. Pensó que era normal, mientras que se perdía en su espalda ancha y su cabello recogido en una cola alta, sin embargo, mientras que pasaban los minutos, se dio cuenta que no.

Me gustan los fans, pero no aquellos en las sombras.

Se sobresaltó e intento escapar. Pero antes de lograrlo, VIktor se levantó de su silla y lo miro con sus profundos ojos zarcos estirando un brazo. No supo que hacer, si salir corriendo o acercarse, por eso fue extraño cuando hizo lo segundo. Su mano esperando a que la tomara le llamo mucho la atención, sobretodo porque no despegaba la mirada de sus ojos.

Tomo su mano y dejo que lo sentara en su regazo, hoy traía el vestuario de marinerito que mamá le había empacado para cuanto hiciera mucho calor. Le daba algo de vergüenza usarlo, pero en presencia del albino no cabía tal sentimiento en ese instante.

Esta pieza la compuse yo.

Exhalo sorprendido mirando con ojos brillantes al albino y paso su mirad del piano a él, todavía sin creérselo.

La llame Pur et lascif

Su aliento caliente le empapo la oreja causandole cosquillas. El susurro propinado en su oreja sonaba aterrador, pero para Yuuri, era como un cuento de hadas hecho realidad. El príncipe azul con su sonrisa divertida y sus manos al piano, y su aprendiz en su regazo, examinando y aprendiendo.

Desde hoy, te enseñare muchas cosas

Miro esa sonrisa cargada de ternura y luego como una pasión férvida, comenzaba a tocar. Era sorprendente pues la yema de sus dedos tocaba solo por un segundo la nota y proseguía, no estaba presionándolas, estaba acariciándolas, como un grillo que salta de en rama y rama, libertina y grácilmente.

Su corazón latía frenético, lo persona que había estado en las sombras, oculto en su cuarto, tocaba para él, una sonata intima…Nadie más la podía escuchar, solo ellos dos, en esa sala de color verde, bajo un sol brillante y radiante. Yuuri sentía, al contemplar sus manos frenéticas en el piano, que era realmente un genio.

Un hombre prodigioso.

Por un momento volvió a replantearse la misma pregunta que rondaba hace tiempo en su cabeza ¿Su abuelo en verdad lo consideraba un aprendiz? Viktor tocaba tan bien, que solo, el despegaría alto, muy alto

A menos de que ya lo hiciera y no se hubiera dado cuenta.

Observo como tocaba la sonata sin letra y sintió un pequeño cosquilleo en sus dedos. Se froto las manos ansioso y Viktor comenzó a mover su rodilla derecha haciendo que diera pequeños saltitos en su regazo. Levanto la cabeza y descubrió que Viktor tenía los ojos cerrados.

Woaaaa~

Examino su rostro por un largo rato hasta que el albino abriera sus ojos y bajara la mirada. Una curva de oreja a oreja apareció en sus labios y Katsuki podía sentir la pequeña euforia y emoción explotar por todo su pecho.

¿Quieres hacer un dúo con esta canción?

Parpadeo sin creérselo y movió sus manos frenéticamente en forma de puño asintiendo. Tocando las notas a los extremos del piano, Viktor le dio el paso libre para que tocara en el centro.

Primera lección: Improvisar.

Debía de pensar, que tipo de ritmo estaba bien. La canción era suave pero rápida en ocasiones, tal vez haciéndole justicia al título o no, era una combinación rara que le gustaba mucho.

Tardo un poco, pero al cabo de unos segundos, con las manos temblorosas se adentró a tocar la primera nota. Miro a Viktor para saber si estaba bien, pero este solo le guiño un ojo animándole a continuar.

Tal vez esto…y-y algo de esto…

No podía ser perfecta pero, Yuuri veía esto como algo maravilloso. Cada que Viktor dejaba alguna nota suelta, o la repetía más de una vez, el continuaba tocando con algo de frenesí las notas más graves.

Emocionado, por el hecho de que creaba algo junto a la persona que hasta el momento admiraba, levanto la mirada. Pero Nikiforov tenía sus ojos cerrados de nuevo. Ta l vez por esa razón, dejandose llevar, también los cerro.

¿Has sentido ese estimulo que te mueve hasta el piso? Pues cuando sus ojos se cerraron y los oídos se agudizaron, encontró el paraíso terrenal que tanto tiempo había buscado.

Un estremecimiento le nublo los sentidos al sentirse sobrecogido por la presencia de Viktor a su espalda. Su cabeza le llegaba al pecho, y cada que el albino se inclinaba también lo hacia su cuerpo, uno y otra vez.

Ya no sentía nada, solo escuchaba lo que pasaba a su alrededor. Y tal vez fue por esa razón, que cuando sintió como cubrían sus ojos, no se dio cuenta. Siguió tocando aunque no sabía que Viktor se había detenido.

El oji-azul solo lo admiraba extasiado con una sonrisa brillante, cubriendo sus ojos bajo sus garras.


Cuando terminaron, y los dedos se escurrieron de su cara, descubrió que había estado tocando solo la mitad de la sonata. Alzo la mirada mientras que los dedos calientes del ruso acunaban sus mejillas.

¿P-Por qué te detuviste?

Atacado por una idea negativa, como que tocaba mal o se había equivocado, lloriqueo temiendo la respuesta. No obstante, no fue nada de lo espero.

De hecho, tocas muy bien. Eres increíble Yuuri.

No tuvo palabras para lo que decía, pues la sonrisa que le daba, le contaba que era verdad.

¡¿E-E-E-Enserio?!

Viktor bajo la cabeza hasta su hombro y rozo sus labios en aquellas mejillas febriles

Muy enserio.

La sonrisa y las lágrimas de felicidad del niño, fue lo que alimento el sentimiento de excitación del albino, mientras que lo miraba de arriba hacia abajo con una curva en sus labios.


Las semanas pasaron, y Yuuri había forjado una relación de amistad con Viktor. El chico le enseñaba cosas nuevas y lo hacía mejorar su técnica, sin embargo, también hablaban y jugaban en el jardín. Viktor le ayudaba a robar chocolates de los que hacia Mila cada jueves, y juntos, en su habitación, los comían mirando por el balcón el pueblo a lo lejos.

Era feliz si tenía al albino cada que le dedicaba sus piezas musicales o le contaba cuentos en las noches acariciándole el cabello…era dulce y atento, como si fuera su hermano.

También debía de agregar, que ya había conocido un poco mas de él. Era verdad el rumor de que era famoso, Viktor tocaba en varios lugares, y en los periódicos, que dejaban a veces en la puerta de la casa, decían en la portada, el nombre de Viktor aclamando su talento.

Eso lo hacía sentir más orgulloso, eufórico, emocionado…en definitiva admiraba a Viktor.

Tal vez por eso, aun sin darse cuenta que faltaban días para volver a casa, no entendió la pregunta del albino.

Yuuri.

Volteo a su llamado metiéndose una cuchara de frijoles calientes a la boca. Viktor paso su pañuelo por sus labios cariñosamente y se acercó un poco invadiendo su espacio personal.

No era raro que lo hiciera, siempre lo hacía de hecho. Siempre se comportaba cariñoso, siempre le atendía y cumplía sus mínimos caprichos. Lo trataba con una confianza que Mila podría malinterpretar y detener…si es que no le importara en lo absoluto.

¿Tú me amas?

La primera vez que lo escucho, tuvo su respuesta al instante. No tuvo que pensarla, y tal vez su asentimiento, fue lo más feliz que pudo haber hecho al albino en ese tiempo.

¡Sí! ¡Eres la persona que más admiro en el mundo!

Pudo haber sido su inocencia, pero nunca entendió porque después de eso, de lo que dijo, la cara de felicidad de Viktor, se deformo en una de completa decepción.

Ese mismo día, luego del almuerzo, un hombre había venido por su abuelo en un encargo de hace un tiempo. Trataba, en resumen, de pintarlos en un lienzo de acuarelas.

Mila no quiso salir, pues decía algo sobre que su presencia dañaría el cuadro. Así pues, los únicos que salieron en él, fueron Viktor y Yuuri.

Viktor había salido deslumbrante, pero Yuuri, Yuuri se había tenido que aguantar el dolor de la mano que apretaba la suya y no borrar la sonrisa que por un momento flaqueo de agonía.


Era de noche cuando despertó a base de una pesadilla. El frio lo tenía entumido, y por eso mismo salió de cama con una sábana poniéndose sus pantuflas de cerdito, caminando por los largos pasillos de la mansión, buscando quien le aliviara.

Y parece que sus suplicas fueron escuchados, porque entre la oscuridad alumbrado por las velas, pudo entrever una puerta entreabierta y un rayo de luz que trenzándose a sus pestañas.

Se acercó temblando de frio, y escucho como el fuego crispaba y silbaba.

La chimenea estaba prendida.

Miro la mesa larga con un mantel blanco y después detallo las sillas. Era el comedor de la mansión, el principal, en el que todos se sentaban. El lugar era alumbrado por el fuego y podía ver la silueta que se mantenía quieta entre la penumbra.

Levanto la mirada tocando la puerta y asomo sus ojos curiosos viendo a Viktor sentado en la mesa. Era extraño, pues, había algo inquietante en sus facciones. Tenía una mano en su mentón y miraba un punto exacto de la pared. Se veía terrorífico.

Por un momento recordó porque antes le temía, pero luego, al verlo suspirar, descubrió que nunca lo había visto con un rostro tan serio. Debía de estar analizando algo importante.

Se alejó un poco titilando de frio y retrocedió sobre sus pasos triste. No debía interrumpirlo.

¿Tuviste alguna pesadilla?

Se detuvo mirando hacia atrás y descubrió que él lo miraba. Viktor le sonrió y le hizo una seña para que se acercara estirando su brazo

¿Tu tampoco puedes dormir?

Lo sentó en su regazo y le pregunto eso cubriéndose con la cobija. Estar entre los brazos de Viktor siempre era cálido.

En las noches me gusta pensar, así que no duermo casi.

Se acorruco agradeciendo el calor de la chimenea y observo los ojos zarcos del albino que también lo contemplaban en silencio.

Hace mucho frio hoy, por eso prendí la chimenea.

Sonrió cuando Viktor también lo hizo. Sus ojos tiernos lo miraban con devoción, un brillo especial, mientras que la curva de sus labios se volvía afable y suave. Parecía una madre, acorrucando a su pequeño bajo el ala, protegiéndolo de la noche oscura y sus terribles monstruos.

Se colgó de su cuello mirando la sombra que creaban los dos proyectada en la pared, hasta que escucho un trueno que lo hizo temblar del susto.

Parece que lloverá.

Otro de ellos irrumpió el silencio y Yuuri temió no salir vivo de esta. Tenía miedo, le tenía miedo a los truenos.

¡A-Ah!

Se escondió en su pecho atormentado, pero Viktor lo pego a su cuerpo pasando la mano por su espalda, brindándole suaves caricias.

No temas pequeño. Los truenos no hacen daño.

Se ruborizo apretándolo fuerte, las palabras de aliento parecían no servir ahora.

¡Ah! ¡Tengo una idea!

Se soltó despacio mirándolo con lágrimas en los ojos, después lo abrazo de nuevo, y para su sorpresa, comenzó a arrullarlo mientras que Viktor cantaba una nana.

Blando sueño, ven, sueño,

Vacilan, Yuuri, nuestros ojos,

Se apodera del cuerpo tierno,

Son ojos llenos de sueño:

Ven, sueño.

Empezó a tatarear y se encogió un poco más apretando la cobija que lo cubría. Era interesante, nunca lo había escuchado cantar, pero era muy bello a la vez, le hacía sentir tranquilo.

Alta en el cielo resplandece la luna

Vagan en la noche sombras vanas;

En el silencio, ladran los perros,

Brillan las mil y una estrellas,

Resplandece la luna.

Bostezo viendo como Viktor mantenía sus ojos cerrados y se arropo con su calor sintiendo los parpados pesados. Las sombras vagas, de ellos dos, se mostraban en las paredes solitarias, el único observador.

Lejos, maduran dulces frutales,

Se marchitan las lilas, florecen las rosas;

las estrellas en el cielo están radiantes…

Ronca… ríe… sobre tus cabellos

Siente los frutales.

Cerro de a poquito los ojitos, sintiendo el fuego a sus espaldas y los profundos ojos del albino mirándolo con fervor. Luego, Viktor le dio un besito en la frente mientras que las paredes, las únicas que sabían la verdad, lo contemplaban.

Me declaro derrotado…


Era el día. Pero no quería salir de su habitación pues estaba llorando. Mila había empacado sus cosas, y era hora de irse a casa.

No quería, no deseaba alejarse de Viktor.

Pensó que si no salía, nunca vendrían por él, pero fue en vano. Cuando paso una hora, la bocina del auto de papá llego hasta sus tímpanos.

¿Señorito Yuuri~?

A pesar del tiempo, no le pudo quitar la costumbre a Mila de llamarlo así. No quiso abrir la puerta, y tal vez fue por eso que se escondió en el armario de su cuarto.

Estaba oscuro, pero era cómodo. Hacia algo de frio, pero ahí no lo encontrarían.

Pasaron minutos en donde sintió que el sueño lo dominaba, pero antes de quedarse dormido, abrieron la puerta del armario y unos luceros azules lo miraron con pesar.

Yuuri, tus papás te esperan…

Estiro los brazos negando y comenzó a sollozar mientras que Viktor lo tomaba en brazos. No quería separarse del albino, dejarlo ahí, en la mansión, significaba no verlo por un largo tiempo.

No te preocupes, tú algún día volverás.

Quiso creer en sus palabras pues parecían una afirmación, sin embargo eso no quitaba el hecho de que no lo vería por un tiempo. Se aferró con uñas y dientes a su ropa, y pataleo cuando lo saco de la habitación mojando su camisa pulcramente blanca, con sus lágrimas y mocos.

Tus padres te necesitan Yuuri, quédate con ellos.

Lo bajo en la entrada y sintió el fuerte apretón en su mano. Mila traía las maletas igual de triste, pero ella solo le beso la mejilla en despedida.

¡N-No quierooooo!

No quiso soltarse de sus ropas, pero Viktor lo tomo de las manos mirando con una sonrisa

¡Vityaaaaaa!

Sollozo fuerte abrazándole las caderas y enterrándose en su estómago. Viktor desistió que lo soltara y se agacho acunándole las mejillas.

Mirame Yuuri — El moreno miro sus manos hipando —Yuuri.

Levanto la mirada temeroso pero la dulce mirada del albino solo le trasmitió calma.

Está bien, está bien— Le limpio las lágrimas despacio y acuno sus mejilas— Antes de irte, te daré algo.

Lo miro curioso restregándose los ojos y miro sus manos pensando que le daría algo, a cambio solo agarro sus mejillas y luego, fue mágico.

Algo presiono sus labios suavemente, y no supo cómo llamar el sentimiento, hasta que su rostro exploto en carmín.

Cálido y breve, así lo describió.

Ves, dejaste de llorar

Se quedó anonado y no reacciono hasta que sonó de nuevo la bocina

Hora de irse~

Viktor rio empujándolo suavemente y lo despidió besándole la mejilla.

Yuuri no sabía que significaba el beso, pero Viktor, bajo su capa de tristeza, mientras que le decía adiós a la lejanía conteniendo las lágrimas, escondía un propósito siniestro.


Respondiendo Reviews

Ninna Tendo: Es mejor xD, si no, te enredas más JAJAJJA xD, pues, menos a 17 xD A medida que vaya pasando la historia, descubriremos muchas cosas, mientras tanto owo, todavia no. LLORA, LLorar es bueno xD. Volvi a desaparecer, en serio, si lo vuelvo a hacer, :C es porque el colegio me esta absorbiendo, y más, pues es uno tecnico :C. ¡Muchas gracias por leer! Nos estamos leyendo, bye~

Mushu Smaug: Conozco a mis lectores xD fui parte de ustedes hace unos dos años xD sí, es mejor regresar para entender, sabia que la mayoria no se acordaría xD Pues ya sabemos lo que hace(?) ¿Cosas normales? xD Sí, y ahora sabes que el pobre sufría, Viktor estaba mal después de su confesional :c ahora entiendes porque dijo que, la persona que amaba no lo quería...(?) Perdón por desaparecer así, la verdad lo siento mucho owo, pero es que estuve ocupada. Espero te haya gustado este capitulo, nos vemos~

AHRYM: ¡TÚ! JAJAJAJNo recomiendo eso xD ríe, llora xD, asustate, aqui de todo vale ¡Muchas gracias por leer, espero te haya gustado! bye~

Fujioka -Miyazono: Dijiste algo clave xD pero nah, ya no importa. ¡Tranquila! con el tiempo sabremos que paso(?) el misterio es lo mejor owo, los dos ilegales es tan 7v7r ayyyyyyyyyyyyy ¡Muchas gracias por leer! Espero te haya gustado, nos vemos~

Luna Kagamine: Pues aquí tienes más recuerdos xD exacto, tu entendiste el punto owo ¿sera o no sera? sigamos descubriendolo owo, es un amorrrRrRrrR, es ilegal asdasda owo Pue, no estamos ahí(?) ¡Pero es capitulo largo 7v7! oseaaaaaaa wuwuuwuw. ¡Muchas gracias por leer! Espero te haya gustado, nos vemos~ pD: Perdona la demora :C


Chicos, tengo un sueño horrible :C la escuela me consume, no tengo tiempo ni para respirar xDD, pero un capitulo largo en recompensa owo y ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER! ¡Espero les haya gustado!

¿Merezco un review? ¡Me encantaría saber que te pareció! owo

Gateway To Infinite~