BIFURCACIÓN

CAP. 11

"The choice"

"La vida tiene muchas opciones. No tienes que escoger siempre la que parece mejor, sino la que te haga más feliz"

ANÓNIMO

Restaurante "Hakkasan" Myfair, Londres.

La muchacha rubia seguía en silencio, con sus ojos azules abiertos y azorados, mientras el guapo chico belga de cabello castaño rizado la miraba con sus ojos verdes brillantes, y dejaba sus labios un poco sobre la delicada piel de la mano de Serena.

-Friederich…yo…no sé qué responderte es que…-balbucea la rubia "Es que de todas las cosas que esperé que me dijeras esta es la última que necesitaba escuchar con el caldo que son mis emociones ahora mismo…¡Maldita sea!"

-Escucha, Sere, si no estuviera seguro de lo que siento por ti y de lo que tú sientes por mí, si no lo leyera con claridad en tus ojos, no te estaría pidiendo algo así-Friederich acaricia la mejilla de la muchacha rubia.

-Frich…me gustaría decirte que sí con la misma seguridad que tú me lo pides, pero no la tengo y una decisión como esta no la puedo tomar sin que sea un sentimiento fuerte el que me lleve a ello. Perdóname pero creo que la respuesta es…-Serena suspira con fuerza "muy bien, díselo, Serena, dile que no"

-Señor, su orden está lista-interrumpe el mesero dejando las dos bebidas naranjas y el plato con diversos bocadillos sobre la mesa. Friederich sonríe. "¡AGHSDFKGSHHH! ¿Por qué son tan inoportunos los meseros?"

-Merci.

-¿Están listos para ordenar?-pregunta el mesero.

-Dennos un momento más por favor, yo lo llamo-pide el chico belga al mesero que asiente y se aleja "¡NOOO! Friedeich, ¿Por qué tienes que poner tú también ojos de cachorrito cuando debo decir que no? –dime que no lo has imaginado: tú y yo viviendo juntos, tú despertando en mis brazos, desayunando, dejándote en la universidad mientras voy a la editorial, yendo por ti para comer juntos, leer, pasear, escudriñar librerías, descubrir bibliotecas, correr en pos de los rincones de la historia que los dos amamos, de la mano, juntos…-une el las palmas de sus manos-ahora sí, Sere…¿Qué me vas a responder?-pregunta sonriente el atractivo escritor.

-Frich, no puedo…-dice ella con voz queda; el muchacho la escucha y la sonrisa desaparece de su rostro, sus ojos verde esmeralda reflejan un desencanto evidente y retira su mano de la suya.

-Entiendo…-el muchacho frota su cabello rizado con una de sus manos-sabía que era muy posible que dijeras NO, pero igual había pocas posibilidades de que dijeras SÍ y si eso pasaba, no quería perder esa pequeña oportunidad de ser y hacerte feliz-afirma el muchacho mirando a Serena con rostro melancólico y acaricia con su mano en su mejilla.

"¡Por los tocinos de Miss Piggy! ¡Que malvada soy con mi Frich! Aquí está él haciéndome una petición maravillosa, una que cualquier chica con más sesos que yo moriría por escuchar de un hombre como él ¿Y qué hago? ¡Le rompo el corazón!"

-¿Sabes algo Frich?...siento decepcionarte así, pero por todo lo que tu vales, por quien eres y porque siento algo muy especial por ti, no puedo decirte SÍ cuando no esté segura. Cuando lo haga será porque no tengo duda alguna de amarte…¿Me perdonas?-pregunta la rubia acariciando ella ahora la mejilla del muchacho que vuelve a sonreír y sin decirle más se acerca y besa sus labios de forma dulce, que la rubia no evita.

"Ok, sí me perdona…"

-No hay nada que perdonar, Sere-dice con voz suave Friederich aun cerca de los labios de la muchacha-pero no dejaré de pedírtelo cada vez que pueda, a ver si tengo la maravillosa dicha de que alguna de esas veces digas que sí-advierte el muchacho.

"Definitivamente, Serena idiota, como dice Reindert, no mereces la suerte de que dos chicos como Owen y Frich te amen de esta manera"

-Creo que ya podemos ordenar-ofrece el joven castaño y se separa de ella volviendo a su lugar alargándole una hoja de menú. Serena la toma mucho más aliviada de haber pasado esa situación difícil.

-Si buena idea- suspira mirando los platillos-creo que dejaré que ordenes por mí, sabes mejor qué platillo está delicioso.

-Bien, si quieres puedo hacerlo…Sere, antes de ordenar, solo no te olvides de que en diez días más es la presentación de mi libro ¿Verdad?...porque independientemente que no hayas aceptado compartir tu vida conmigo, para mí es muy importante que estés a mi lado-comenta el joven de ojos esmeralda.

-No faltaría por nada del mundo, Frich, sé que es importante y quiero estar allí a tu lado. El 23…-dice ella con firmeza.

-El 23-confirma sonriente Friederich y besa su mejilla, luego llama al mesero y comienza a ordenar.

"Ok…sonrojo inevitable con lo tremendamente adorable y lindo de mi Frich. ¿De verdad habré hecho bien en negarme a vivir con él? Porque la idea no suena mal, Frich me encanta, me vuelve loca cuando me besa, es dulce, lindo, sexy, disfruto horas y horas de charlar con él, de leer juntos, nos llevamos genial… pero…¿Estaré enamorada de él? Lo suficiente para decirle SÍ a su propuesta sin sentirme insegura…¡AGHH! Odio darle vueltas a lo mismo, lo odio, pero al menos los regaños feos de Reindert surtieron efecto: No me precipité. Le contaré cuando regrese para que me felicite"

Sigue con sus pensamientos la chica esperando a volver a casa para contarle a su amiga lo valiente que fue al no aceptar a Friederich…pero… ¿Por qué a pesar de saber que hizo lo correcto un dejo de añoranza la inunda?

Edificio 2879, Tyron Street. Departamento 3 B. Tres días después.

La muchacha rubia iba llegando aquella noche de la escuela. Eran casi las siete y media y como todos los días, venia repitiendo para memorizar algunas de las cosas nuevas que aprendió en clases mientras salía del ascensor y llegaba a la puerta de su departamento, buscando las llaves en su desordenado bolso.

-… En tipología lingüística se llama lengua aislante o analítica a una lengua en la que existe una tendencia a que las palabras sean monoformáticas y no existan procedimientos derivativos o flexivos, por lo que las palabras complejas…las palabras complejas…-se olvida la rubia un momento de la información, cuando finalmente siente las llaves al fondo de su bolso y abre la puerta-las palabras complejas…¡Por la rana René! Odio la lingüística…ya me olvidé…-lanza ella su bolso al primer sillón-…en las lenguas aislantes las palabras complejas…

-Son el resultado de composición morfológica, cabeza de panqueque-escucha ella la voz de su amiga que la corrige. Serena mira sentada en la sala, en medio de la misma donde solía estar la mesa a su amiga que está sentada sobre sus rodillas en el suelo, con la mano izquierda sobre la derecha, los pulgares unidos y ojos cerrados en posición de meditación, vestida con una hakama japonesa oscura, y con sus cabello recogidos.

-¡Reindert! Pensé que no había nadie, los niños no salieron a recibirme y el cerdete no ladró cuando entré…¿Está recostado a tu lado? ¿Dormido?-se asombra la rubia al ver al bulldog echado con toda tranquilidad al lado de la muchacha, del lado opuesto al que descansa una espada de madera.

-¡SHHHH!...aun no terminamos el Mokuso-la regaña la pelinegra. Serena sonríe y niega con la cabeza.

-Me iré a lavar las manos y a tomar agua porque muero de sed…¿Qué hay de novedad además de que retomaste el kendo?-comenta la muchacha rubia caminando hacia la cocina y lavando sus manos, pero Reindert no responde nada, sigue en la misma posición inhalando y exhalando-ya ya, tu meditación sagrada…igual porque sé que si me escuchas te contaré…¡Detesto con toda mi alma la lingüística! Más la morfología… ¿Por qué demonios en una carrera creativa debemos llevar eso? ¡Es matemáticas! Y sabes que toda mi vida han sido mi terror más grande-se queja Serena hablando con ímpetu a pesar de la nula respuesta de la muchacha que sigue sentada en la alfombra y luego de murmurar un "Domo Arigatou" se levanta con agilidad.

-Bueno, Sere, así es la lengua, un sistema con niveles complejos-observa la pelinegra encaminándose a la cocina con la espada de madera en su mano izquierda y el perro caminando a sus pies.

-Oye, mientras te sirvo agua para que te refresques porque el sudor me indica que estuviste entrenando bastante, dime por qué estamos solas y dónde están Owen, los niños y Robert-opina la muchacha rubia sirviendo agua natural con hielos en dos vasos.

-Owen y Robert los llevaron a "Pizza Planet". Hoy vino de improviso la trabajadora social de los juzgados-comunica la chica de ojos morados dejando la espada sobre el desayunador y sentándose en un banco alto.

-¡Por la madre de los Muppets! ¿De verdad? ¿Y qué pasó? ¿Pasaron la prueba?-se asombra Serena sentándose en el banco frente a su amiga y dándole el vaso de agua.

-Por fortuna creo que sí. Owen acababa de renunciar en su trabajo porque las audiencias que siguen son muy pesadas por los horarios y él no puede faltar, así que mejor renunció, hoy llevó la renuncia a su amigo Albert.

-Si me dijo, platicamos ayer que llegué de clases antes que se fuera al bar-responde Serena.

-Hoy por fortuna ya estaba de regreso en casa a las diez de la mañana, cuando Robert y yo regresamos del supermercado y luego ellos dos se encerraron en el estudio a arreglar sus cosas mientras cocinaba y él fue por los niños a la escuela. Como ya nos había explicado Robert la visita era imprevista, y a las cuatro cuando estaban los niños haciendo la tarea llegó la mujer de Servicios Sociales-narra la muchacha y sigue tomando agua.

-¿Y qué dijo?-insiste interesada la rubia.

-Les hizo muchas preguntas a los niños, pasó a toda la casa, vio sus habitaciones, y luego preguntó quién era yo-asegura Rei con toda calma levantándose por más agua.

-¡Santos Muppets! ¿Qué le dijiste? ¡Ya se! Que eras la novia del tío de los niños-decide Serena con una sonrisa.

-¡Claro que no! Yo no tengo tu facilidad de meterme en líos, así que, de forma muy inteligente, le dije a la trabajadora social que era la terapista de lenguaje de Gwen, me presenté, le dije mi currículum y cuando me preguntó si tenía documentos que lo acrediten le mostré mis papeles del "Trinity"; ¿Resultado? Mujer impresionada y Owen subiendo puntos en el padrómetro por tener a la nena con asesoría especializada-asegura con orgullo Rei-hablé largo y tendido con la mujer sobre la problemática de mutismo de Gwen y me hizo cita con la psicóloga que los valorará el Viernes. Owen y Robert salieron a llevar a los niños a cenar para que se relajen porque estaban algo nerviosos con la trabajadora social.

-¡Reindert! ¡Eres súper genial!-la abraza Serena emocionada.

-¡Oye! ¡Tranquila, cabeza de panqueque! Casi derramas mi agua-la reprende Rei-además estoy sudando y no te conviene abrazarme.

-No me importa, lo mereces, quizá gracias a tu inteligencia no le quiten mis niños a Owen-dice la rubia emocionada. Rei enarca una ceja-Te invito a cenar ya que te lo mereces, pero antes te das un buen baño, el kendo es un deporte terrible, sudas como si te hubieran mojado y…-

-Serena…¡Serena!-la detiene Rei de los hombros y la hace mirarla-¿Dijiste MIS NIÑOS?-pregunta la muchacha de cabello oscuro mirándola de forma inquisitiva. "¿Si lo dije? No me acuerdo, ¡Y si lo dije qué tiene de malo! No me gustan los ojos de maestra regañona de Rei".

-Si dije eso, creo que no presté atención…-se excusa Serena.

-No señor, a otro perro con ese hueso, Miss Myles, ¡Lo dijiste! Y si lo dijiste es porque lo sientes así. Hayas o no sido consciente, Sere…¿Qué pasó con eso de dejar a los niños fuera de todo este lío emocional con Owen?-inquiere Rei.

-No le veo nada de malo, Reindert, quiero mucho a Tristán y a Gwen, eso ya lo sabes, y como a todo mundo me preocupa que esa bruja de Karen se los quite a Owen, es todo-opina la rubia. Su amiga la mira aun de forma inquisitiva.

-Entiendo eso, pero llamarlos MIS NIÑOS denota que en tu confundido subconsciente ya los sientes propios, y mira, no es que me parezca mal, al contrario, son adorables, pero si es peligroso en tu caso cuando aún no te decides por Owen ni por Friederich, tener lazos emocionales tan fuertes con esos niños-advierte la de cabello negro tomando su espada de madera.

-Tranquila, no me estoy casando con Owen, además ya sabes que tu amiga ha decidido poner orden a su vida: ya me negué a irme a vivir con Frich por más maravillosa que haya sido su propuesta y por más que haya soñado dos noches seguidas con el QUE HABRIA PASADO SI…-responde la rubia con ojos soñadores y su amiga le da un leve golpecito con la espada de madera-¡OUCH! ¡Reindert por qué fue el golpe ahora! Creí que estabas orgullosa de mi por haberle dicho que no a Friederich.

-Eso que hiciste es lo mínimo que debe hacer alguien con materia gris, no tengo por qué estar orgullosa, pero el golpe fue para espantar de tu enredada cabecita esos de "¿Qué hubiera pasado si…?" eso no te sirve de mucho. Mientras no estés segura que es AMOR con todas sus letras, convéncete que deberás decir siempre "No" por tu bien y el del chico que te lo pida, sea Friederich o sea Owen. ¿De acuerdo?-indica la pelinegra terminante.

-Bien, bien, de acuerdo. Tengo claro eso, Rei, y contigo como mi conciencia he mejorado en eso de pensar mis decisiones…Entonces ¿Pedimos sushi de enfrente del parque?-propone la rubia.

-Muy bien, tomo un baño, pide maki de phildelphia y cenamos cuando salga-asegura Reindert-y no te olvides de la clasificación tipológico-morfológica de las lenguas, porque te estaré preguntando toda la cena.

-Ya, señorita lingüista, no hay mejor forma de aprender morfología que con tu mejor amiga y muchos makis-asegura Serena mientras la chica de cabello negro ríe divertida y camina hacia su habitación seguida del bulldog que siempre iba a sus pies. Serena sonríe y se acerca al sillón buscando su móvil en su mochila de la escuela, hasta que encuentra el número de, establecimiento de sushi y marca.

-Buenas noches, quiero encargar sushi, dos california roll, arroz guisado y cuatro rollos de Tamaki. En el 2879, Tyron Street. Departamento 3 B… ¡Gracias! No tarde por favor porque muero de hambre-asegura la rubia y cuelga el teléfono.

Después comienza a cantar y toma de su mochila su libro de morfología lingüística para leer y estudiar mientras su amiga sale de la ducha:

-Tipología Lingüística. Las lenguas según sus características morfológicas se pueden clasificar por el número de morfemas por palabra y por el grado de alteración morfo…-la lectura de la rubia se interrumpe con los ladridos de East-morfonológica…-más ladridos se escuchan por la casa y el perrito café sale corriendo del pasillo hasta la puerta parándose de manos y ladrando con fuerza-¡East! ¡Déjame concentrar! ¿Qué te pasa?-pregunta la rubia al perro cuando en respuesta a sus preguntas, la puerta se abre y ella escucha la vocecita de Tristán y las voces de los dos muchachos.

-¡Hola East! Ya estamos en casa…-se agacha el niño a abrazar al perro que los recibe ladrando feliz-hola a ti igual Sere-saluda el niño.

-Hola Tris-responde ella. Owen entra después y le sonríe a Serena.

-Sere, ya estás en casa-dice el chico y se acerca a saludarla con un beso en su mejilla."¡Hola, inquilino Súper Sexy! De verdad no te había visto desde hace días, y verte siempre me hace sentir emocionada, tu sonrisa maravillosa, tus ojos oliva, tan guapo siempre…¡Babeo!"

-Hola, Owen- "AJA…menos mal que no lees mis pensamientos porque ese HOLA encierra muchas cosas"-Tuve clases hasta las siete, ya sabes que se ponen más pesados los horarios. Me alegra verte-Serena mira a la puerta donde se oyen las risas de Gwen y la voz de Robert.

-¡Llegó el corcel, bella princesa!-entra el abogado castaño con la niña sentada en su cuello, que ríe divertida. El muchacho cierra la puerta y entra seguido del perro que ladra emocionado.

-Hola Sere, llegamos de comer pizza y de jugar videojuegos, apalee al Capitán América-comenta el joven abogado ante la risa de Serena y de Owen que se queda de pie con sus brazos apoyados en el sillón detrás de la rubia, mientras el abogado va a sentarse en el sillón bajando a la niña que corre a abrazar y besar a Serena, la cual le abre los brazos.

-¡Vaya! ¿Alguna venganza personal contra Steve Rogers?-comenta divertida Serena ya con la pequeña abrazada.

-No, solo apalee al capitán-señala Robert a Tristán que luce molesto-en los videojuegos de "Pizza Planet".

-¡Pero es que Uncail Robbie eligió a Hulk! Eso no se vale-se queja el niño ante las risas de todos.

-Bueno, Gwen, Tristán, es hora de ir a bañarse para dormir, porque mañana hay escuela-comenta Owen a sus hijos-despídanse de Sere y de su tío.

-Buenas noches Sere-besa su mejilla el niño de ojos oliva.

-Buenas noches, Tris, igual a ti preciosa-besa ella a la nena en la cabeza pero la pequeña jala la cadena que cuelga del cuello de Serena y saca la medalla plateada señalándola con su índice, mientras el niño se despide de su tío-¿Quieres la bendición de Santa Brígida?-la niña asiente y Serena sonríe -" Santa Brígida, cúbreme con tu manto para protegerme de todo mal, que siempre haya paz y luz, que mi alma brille intensamente; Gracias a ti, Doncella de la Luz-dice de memoria Serena la oración que estaba escrita detrás de la medalla, haciendo un triángulo con su índice en la frente de Gwen que sostiene la medallita de la santa patrona de Irlanda- Santa Brígida por encima de nosotros, debajo de nosotros, sobre nosotros y en nuestro verdadero corazón, Amén"-termina la rubia. La niña sonríe y le lanza los brazos al cuello-anda a dormir, princesa, te quiero.

-Ven aquí, princesita, me corresponde a mi llevarlos a bañar y arroparlos para dormir, su padre hoy está más que cansado-le alarga los brazos Robert a la niña que se los da.

-Gracias hermano-comenta el más joven de los de Burgh. El niño de cabello oscuro ya corre hacia su habitación.

-Tranquilo, yo añoro pasar tiempo con los niños, así que déjame cumplir con mi tarea de tío. Descansa y platiquen un poco-observa el guapo abogado caminando a la habitación con la niña cargando de la cintura tal cual llevara un montón de leña mientras Gwen ríe divertida.

-¡Robert! ¡El baño está ocupado! Reindert se está bañando-le grita Serena.

-Gracias por avisarme, tomaré mis precauciones, ¡Es muy noche para ver espantos!-grita a propósito Robert con voz fuerte junto a la puerta cerrada del baño.

-¡TE ESCUCHE, ROBERT DE BURGH! ¡YA VERÁS CUANDO SALGA!-se oye dentro la voz de Rei, ante la risa del abogado que la deja vociferando amenazas a su persona y entra con la niña en la habitación para prepararlos para bañarse.

Owen, que estaba de pie tras el sillón de Serena, da la media vuelta y se sienta a su lado. Los dos siguen riendo de las palabras de Robert y de oír los insultos de Rei dentro del cuarto de baño.

-Es gracioso como se llevan-comenta Owen.

-Gracioso e interesante-responde la rubia. Luego los dos se quedan en silencio. Serena juega con su libro de lingüística en sus manos y Owen mueve su rodilla sin decir nada más. "OK…silencio incómodo, no lo he visto en casi 3 días y quiero decirle que extraño que me mire, que me bese que me…¡HEY! Para tu mente, Serena"

-Te he extrañado estos días…-inicia el joven músico rompiendo el silencio-no te alcanzaba a ver en la mañana porque has estado saliendo antes de las siete…y cuando regreso del trabajo estás dormida, y yo cansado, solo alcanzo a dejar en la cafetera tu café y tu pan dulce de canela con forma de tortuga que te encanta-comenta el joven de ojos oliva animándose a mirar a la muchacha.

-Se han complicados mis horarios, lo sé…y por cierto, el lunes el pan fue de caracol, Mr. De Burgh-le sonríe Serena. El joven sonríe igual y acaricia la mejilla de la muchacha. "Sí señor, esto es lo que extrañaba…"

-Es que llegué más tarde, fue cuando hablé con Albert sobre mi renuncia, y cuando llegué a "Zoo Backery" ya no había tortugas. De todas formas te traje algo con caparazón-explica Owen sin quitar su mano de la mejilla de Serena.

-Gracias por siempre dejar mi café y mi pan, como me levanto tarde y salgo corriendo es mi desayuno-confiesa la rubia.

-Ya sé que te levantas tarde, aunque Reindert te hable temprano, siempre vuelves a caer en la cama y después sales corriendo con el saco a medio poner y te regresas por algo que olvidaste. Por lo general el dinero o las llaves, jurando dos o tres veces por alguno de los Muppets, así que por eso te dejo todo listo antes de ir a dormir, cuando llego en la mañana-le explica el joven irlandés.

-Gracias por eso. Owen…Rei me contó sobre la visita de la Trabajadora Social; me dijo lo que hizo y que cree que eso te dará puntos en el juicio-el muchacho de ojos oliva empieza a acaricias unos risos rubios que le caen a la muchacha por el hombro y asiente.

-Robert y yo ya le agradecimos lo que hizo. El viernes tenemos cita con la psicóloga ellos y yo, Reindert hablará también sobre el problema de Gwen y Robert considera llamarla como especialista de la defensa en el juzgado para que explique lingüísticamente las razones del mutismo de Gwen-comenta el joven.

-Eso está bien, no olvides relatarle a la psicóloga los episodios de Karen con los niños, sus negligencias y el miedo que le tiene Gwen-sugiere la muchacha rubia y toma la mano de Owen.

-Lo haré…también Karen y Fletcher tienen ambos sesión con la psicóloga pero mañana, nosotros hasta el Viernes-Owen entrelaza sus dedos con los de la mano de Serena.

-Todo irá bien, tiene que ir bien, vas aganar el juicio con todo esto, Owen. Robert tenía razón al decirte que su carta fuerte es el cariño que te tienen los niños.

-Sí, ya me siento mucho más tranquilo. Robert y su amigo Richard llevan bien el caso, y pronto terminará. Calculamos que en siete días den el veredicto, pero de igual forma renuncié al trabajo. Robert dice que mejor busque algo de día, así sea sencillo, porque el juez puede ver mal que yo trabaje de noche en un bar y seguí sus indicaciones. Leonard, mi amigo del bar, me recomendó con una conocida suya que tiene una tienda de discos en Mayfair, mañana iré a la entrevista y si todo sale bien trabajaré de día-explica el joven.

-Muy bien, me alegra. Todo irá bien, ya verás. No me gusta ver tus ojos tristes-comenta la rubia y se inclina a besar la mejilla del músico que sonríe.

-Imposible estar triste cuando consigo robarle unos momentos a tu compañía…-el chico toca con sus dedos largos y finos de violinista por encima los labios de la muchacha rubia. "¡Santa abuelas de los Muppets! ¿Qué diablos significa este estremecimiento? ¡Solo te tocó, Serena idiota! Como si no hubiera hecho antes mucho más que eso…"-te vas a molestar conmigo, Serena, pero…no creo poder cumplir mi palabra de nuevo…me muero por darte un beso… ¿Me lo permites?-habla con voz queda el joven músico. Serena sonríe sonrojada y solo asiente con la cabeza. El muchacho mueve su mano a la nuca de la rubia y se acerca a ella despacio rozando sus labios y entreabriéndolos con los suyos comienza besarla de forma profunda, conduciendo con su mano en su nuca su beso e inclinándola un poco hacia atrás en el sillón.

"Así es, un beso de mi Owen, tantos días sin sentir su cercanía ya eran demasiados para mi…así me gusta sentirlo…incluso…escucho campanitas… ¡Campanitas! ¡Mierda! ¡El Sushi!"

-¿Sushi?-se separa un poco de sus labios Owen algo desconcertado y la rubia puede escuchar ahora perfectamente el timbre, pero por moverse hacia atrás termina cayéndose al suelo sentada, desde arriba del sillón ante la risa de Owen.

-¡Ya vaaaaan!-escuchan ambos la voz de Reindert que aparece corriendo por el pasillo, usando su camiseta sin mangas de Wonder Woman y un corto short de mezclilla, seguida de East que corre y ladra a sus pies. Mientras Serena toma la mano que Owen le ofrece para levantarse del sillón, su amiga, que pasa como bólido corriendo a su lado, clava sus penetrantes ojos violeta en la cara de la chica que estaba en el suelo y niega con la cabeza. "¡Me lleva Animal! ¡Reindert se dio cuenta de algo, lo juro!"

-¿Te encuentras bien, Sere? ¿No te lastimaste?-pregunta Owen cuando los dos se levantan.

-No mucho, solo…me olvidé que encargamos sushi; Owen, disculpa por arruinar el momento-explica la rubia rascando su cabeza confundida, pero el chico irlandés ríe divertido.

-No importa, anda a cenar con Rei, iré a ver si Robert terminó de bañar a mis niños y a acostarlos-el muchacho se despide besando la mejilla de la rubia-nos vemos en un momento Sere-la chica sonríe y asiente.

-¿No gustas?-pregunta Reindert que ya había despedido al repartidor y llegaba a la sala con las cajas de Sushi.

-Mil gracias pero no, comimos mucha pizza, disfruten su cena, chicas, nos vemos-se aleja Owen por el pasillo a la habitación de los niños donde se escuchan las risas de los dos nenes y la voz grave de Robert que juega con ellos.

-Muy bien, cabeza de panqueque… ¿Por qué te caíste del sofá?-pregunta Reindert pasando su brazo por la espalda de su amiga que se sonroja.

-¿No me puedo caer? ¿Tú nunca te caes?- evade Serena quitándole a su amiga la caja de Sushi.

-Como toda persona normal, un promedio de una vez cada tres meses, no como tu que tienes más accidentes que "Los tres chiflados". Además, vi tu cara enrojecida. ¿Te estabas besando con Owen en el sillón?-inquiere la pelingera, pero Serena no le responde nada y de espaldas a ella saca la comida en el desayunador-¡Lo sabía!

-¡YA! No me regañes ni me cuestiones. Sí le di un beso pero fue un beso de apoyo. Me estaba contando sobre el juicio y todo eso y lo vi tan desanimado que…- acomoda la rubia las cajitas con los makis y los palillos de madera.

-¡Si claro! Como si a todos los amigos se les reanimara besándolos. Mira, Sere, yo no soy tu madre ni nada semejante para que me ocultes las cosas o me des explicaciones, ya te dije cien veces mi opinión sobre tu juego con ese par, y como esto se está volviendo muy cansado y no quiero que me veas como a la Santa Inquisición, solo te diré algo que leí esta mañana en una poesía de Amado Nervo: "Eres libre de tomar las decisiones que quieras, pero eres prisionera de sus consecuencias"-sentencia con voz seria la pelingera.

-¡OUCH! ¿Eso dice Amado Nervo?...-se queja la rubia. Rei se sienta en el banco del desayunador y asiente separando sus palillos de madera.

-Eso dice. Recuérdalo con frecuencia y haz lo que haría la Serena madura y ecuánime que sé que se oculta bajo toneladas de hormonas y malas decisiones. ¿De acuerdo?-cuestiona Reindert. Serena asiente-entonces le damos carpetazo al tema porque tampoco me gusta el papel de Tomás de Torquemada, y que no se hable más del asunto. ¡Itadakimasu! –aplaude Rei dos veces usando la frase japonesa para comenzar a comer. La rubia asiente.

-¡Itadakimasu!-responde y abre su cajita de makis.

-Por cierto, hay que organizar este fin de semana para ir a casa, mis padres ya saben que llegué hace tiempo y quieren una comida para festejar mi pasado examen recepcional, así que, el sábado temprano nos vamos a Nottingham-comenta la de ojos morados comiendo su sushi.

-¡A Nottingham! ¡Pero Rei! Tengo encima el primer parcial de morfología y voy a reprobar-asegura la rubia.

-SHHHH…nada de pretextos. Te llevas los libros, estudiamos en el tren y en casa; sé que no quieres ir a visitar a la familia y los quieres retirados pero no podemos seguir huyendo, así que, fin de semana familiar. Mañana le confirmo a mi madre, haz lo mismo con tía Sylvia… ¡Y quita esa cara! No vas a un campo de concentración.

-¡Casi! A uno comandado por Maléfica-hace un mohín de fastidio Serena ganando la risa de Reindert.

-Como sea, vamos de regreso a casa, más vale ir por nuestra voluntad a que ellos se aparezcan aquí ¿O no?-sugiere la chica de pijama de Wonder Woman abriendo su cajita de arroz.

-Definitivo tienes toda la razón. ¡Qué más queda! A casa el fin de semana como niñas buenas-parece resignarse la rubia y suspira mientras sigue hablando con su amiga de lingüística mientras cenan con calma en el comedor del departamento.

Jardines del "University College" Martes siguiente por la tarde.

La muchacha de cabello rubio, que usa un suéter de "Hello Kitty" gris, pantalón negro y su cabello sujeto con una diadema, atraviesa con rapidez los jardines de la universidad con su mochila al hombro y una vez que se aleja, despidiéndose de sus compañeros de clase, busca, sin dejar de caminar, su móvil que había tenido apagado durante clases, mirando todos los mensajes que le había puesto su mejor amiga y marca el número encaminándose hacia la calle y la parada del autobús.

-¡Vamos Reindert!…contéstame…-insiste Serena sin perder la rapidez de sus pasos. Sin que ella lo note un muchacho de cabello castaño rizado, vestido de negro con gabardina gris, se acerca a ella caminando de prisa, con un ramo de rosas amarillas en sus manos.

-¿Sere? ¡Al fin llamas!-se oye la voz de la pelinegra tras la línea.

-Estaba en clase, apenas puedo contestar. ¿Cómo va la audiencia?-pregunta a Reindert.

-Larga y lenta. Se presentó la Trabajadora Social del juzgado a decir sus observaciones sobre el bienestar de los niños en casa de Owen, en esa parte nos fue bien, ¡Debiste ver la cara del idiota de Fletcher y más de la bruja de su mujer!…¡Fue de fotografía! Si no estuviera prohibido le habría tomado una-responde Rei. El joven de cabello castaño y ojos oliva se acerca más a la chica por su espalda y va a tocarla en su hombro cuando escucha que pregunta.

-¿Y mi Owen?-pregunta Serena con angustia en su voz. La sonrisa del joven castaño que iba a tocar a la muchacha desaparece y se queda de pie sin atreverse a tocarla. La rubia se detiene junto a una banca del jardín universitario-¿Está bien? ¿Ha estado triste? Le puse muchos mensajes de ánimo, no soporto ver su carita de cachorro preocupado…

-Owen ha estado tranquilo y calmado, igual que Robert y su amigo Richard, que es muy buen abogado. ¿Vas a venir? Me toca declarar a las seis y veinticinco.

-¡En serio! Pensé que ya habrías declarado.

-Te dije que se alargó ¿O no?...si tomas un taxi puedes llegar, son las seis quince. ¡Vamos, cabeza de panqueque! Es la primera vez que declaro como lingüista en un juicio… ¡Ven a verme!-suplica por el teléfono Reindert.

-Intentaré, pero será difícil conseguir un taxi…¡no importa! Veré como llego, quiero estar contigo y con mi amado Owen en este momento difícil-insiste ella-¿En qué juzgado están?

-En el "Garden Court Family Law Chambers" en Temple Ave No. 3, en la sala número 11. Es audiencia pública así que puedes ingresar sin problemas.

-Muy bien, ahora veo como llego, espero encontrar un taxi y verte cuando declares. Dale un abrazo a mi amado Owen de mi parte y dile que ya voy a darle todo mi apoyo-pide vehemente la rubia.

-Mejor ocúpate de llegar y se lo dices tú. No tardes, Sere. ¡Bye!-cuelga Reindert el teléfono. Serena suspira y deja su móvil sobre su pecho.

-A buscar un taxi para ir con mi Owen, él es más importante que cualquier tarea de análisis de la obra de Henry James-decidida la muchacha, da media vuelta y se asombra de ver parada detrás de ella, a solo dos pasos, al apuesto joven belga de gabardina gris, que la mira con sus ojos esmeralda fijamente-¡Friederich! ¡Qué sorpresa! No me di cuenta que estabas aquí…-algo impresionada Serena de verlo detrás. "¡Por la rana René! ¿Friederich aquí? ¡A qué hora llegó! ¿Habrá escuchado algo de lo que le dije a Rei?".

-Te vi desde que saliste de la Universidad, me contaste que hoy salías a las seis y pensé…-Friederich sonríe levemente y pasa su mano por su cabello rizado-pensé que podríamos salir, hay un concierto de Sol Gabetta, la cellista de la que te estuve pasando música, en el "Barbican Centre" y creí…iba a invitarte…pero parece que no es buen momento-la mira el joven belga con sus ojos casi suplicantes. "Sí señor, me escuchó, ¡Yo y mi enorme bocota!".

-La verdad, Friderich…-"AJA, la verdad, ya te dijo Rei y te mostró la vida que más vale la verdad; cero líos, Serenita"-la verdad…hoy es una de las audiencias más importantes del juicio de Owen por la tutela de sus hijos, hoy declara Reindert y le prometí que iría-deja salir Serena todas esas palabras. Friederich asiente con una actitud evidentemente abatida.

Trés bien!, comprendo, dejamos el concierto para después, no te preocupes…-evidentemente triste el muchacho besa la mejilla de la rubia-por cierto, las rosas son para ti-se inclina él y besa la mejilla de Serena, dejando en sus manos el ramo de rosas amarillas. "¡POR TODOS LOS PARIENTES DE LOS MUPPETS! ¡Pobrecito de mi Frich tan guapo, detallista, lindo y comprensivo! ¡Le estoy destruyendo su corazón!"

-Gracias, Frich…por cierto…¿A qué hora es el concierto?-pregunta la rubia.

-A las ocho. Pensé que antes podíamos ir a pasear y saliendo, a cenar-comenta el joven-pero aún podemos ir otro día, no te preocupes, ve a apoyar a Rei-da el chico tres pasos hacia atrás sin dejar de mirar a la muchacha.

-Frich…¿Y si me acompañas al juzgado y cuando acabe Reindert nos vamos? ¿Es posible o tienes algo más que hacer?-cuestiona Serena. El rostro atractivo de Friederich Nemadcky se ilumina con una gran sonrisa y regresando sus pasos, toma la mano de la rubia y besa su dorso.

-No tengo nada más que hacer que estar a tu lado, y si aceptas acompañarme, yo te llevo a donde quieras…todo con tal de pasar así sea unas horas del día en compañía de la mujer que amo-asegura el joven belga acariciando la mejilla de Serena con su otra mano. Ella sonríe radiante mirándose en las pupilas verdes del escritor, hasta que este se inclina hacia ella y besa por encima sus labios "Pero que maravillosa sensación, mirarme en los ojos de mi Frich, su sonrisa, su forma de acariciarme, de besarme, de verdad es como estar en una burbuja de felicidad, y esta sensación de emoción en mi estómago…¿Será esto lo que debo sentir cuando al fin descubra la palabra de cuatro letras?"

-Frich…Rei declara a las seis con veinticinco…-murmura la rubia sobre los labios del chico.

-Tranquila, mon amour, llegamos enseguida-la tranquiliza Friederich y tomándola de la mano camina con ella cruzando el parque hacia el Acura plateado que espera estacionado en la acera.

Sala 11 "Garden Court Family Law Chambers" veinte minutos después.

La joven rubia y el guapo chico belga, entran en la sala de paredes blancas y bancas de madera de aquel juzgado de lo familiar, donde solo hay cinco personas sentadas y tras la baranda de madera, las dos mesas con los abogados. El juez, sentado delante, y un pequeño juzgado de seis personas.

En toda la sala se escucha la voz firme y tranquila de Reindert, que parece que aun rinde su declaración hablando junto a un micrófono, mientras el apuesto abogado irlandés, con traje azul oscuro y corbata a juego, se haya parado a su lado.

-...y lingüísticamente la pequeña no está imposibilitada en ninguno de los órganos de su aparato fono-articulatorio o cerebral para producir los fonemas de su lengua-explica la joven de ojos morados, que viste una falda azul marino con tacones del mismo tono y una elegante blusa blanca. "¡Ahí está Reindert! Genial que decidió venir de chica decente como le aconsejé y no de Hipster, así luce más profesional, y Robbie se ve muy guapo con ese traje, ¡Ya lo creo que sí! Si fuera juicio de elegancia él y mi amiga ganaban"

Serena, de la mano de Friederich, camina por el centro de la sala y llegan a las bancas de adelante en que puede notar de espaldas a Owen, y a otro muchacho rubio de traje negro que le dice algo en el oído mostrándole unas hojas. "Allí está mi Owen, con su trajecito gris, tan impecable y bello, y ese guapo rubio debe ser el amigo de Robert. ¡Santos Muppets! ¡Lleno el estrado de guapos! parece pasarela: Robet, Owen, Richard y mi Frich…" Ella y Friederich se sientan en la segunda banca y la rubia agita la mano para que Reindert la vea que ha llegado; su amiga solo le sonríe desde el estrado.

-Muchas gracias, Miss Griffiths, por su declaración. ¿En su opinión profesional por qué la pequeña Cerridwen de Burgh se niega a hablar?-inquiere Robert con tono calmado.

-En mi opinión, la niña voluntariamente no desea comunicarse, por eso su padecimiento se llama MUTISMO SELECTIVO, porque ella entiende perfectamente todo lo que se habla a su alrededor y puede producirlo por tanto es competente en su lengua materna y a nivel pragmático, pero una fuerte barrear emocional le impide comunicarse, inseguridad, miedo…

-¡Objeción, Señoría!-estalla uno de los abogados de la mesa del frente, un individuo obeso de ojos saltones y poco cabello castaño-¡El abogado de la defensa está extralimitando las posibilidades de declaración de la testigo! Desde su posición de lingüista no puede dar una opinión psicológica como esa-se molesta el abogado y Serena mira sentados en la mesa contraria a la de Owen al hombre canoso, vestido elegantemente de negro, y a la bella joven castaña que ahora viste un correcto traje sastre color hueso y el cabello recogido. "Y del lado de los malos, sexy Fletcher, que aunque me caiga mal debo admitir también entra en la pasarela de guapos, y la cosa esa de Karen…¡La muy hipócrita! Así no es como se viste, ¿Por qué no vino con las blusas escotadas, sus microshorts y su aire de snob?...¡La odio!"

-Me permito recordar al abogado Allen que le pedí a Miss Griffiths si OPINION no un DIAGNÓSTICO y esa opinión está perfectamente capacitada profesionalmente para darla-comenta con tono decidido Robert.

-Objeción denegada-golpea el juez de bigote canoso con el martillo, ganando un leve murmullo de los cuatro abogados de los Fletcher y que la mujer castaña frunza el ceño, mientras su marido le dice algo al oído para tranquilizarla.

"¡TOUCHÉ DE ROBBIE! ¡Genial! Si pudiera aplaudir le aplaudía…¡Cómanse eso, Fletcher y señora!"

-Sere…no digas eso en voz alta o nos sacarán de la sala-le dice a su lado el escritor castaño. "!AGHHHH! se me salió la interjección de la cabezota…¡Tonta!"

-Lo siento, Frich, es por la emoción-responde en voz baja la rubia, pero es ya muy tarde, el atractivo hombre canoso clava sus ojos gris acero en la rubia muchacha y en el joven belga sentados entre el escaso público de la audiencia, y le sonríe alzando su mano desde su lugar. "¿Fletcher me habla a mí? ¿Me saluda?...¡Idiota! no pienso responderle" Serena voltea la cara y no responde nada. William Fletcher sin embargo comenta algo más en el oído de su mujer y después llama a uno de sus abogados.

-¿La defensa desea interrogar en algo más a la especialista?-pregunta el juez.

-Es todo por nuestra parte, Señoría-accede Robert.

-Miss Griffiths, puede pasar a su lugar-ofrece el Juez.

-Gracias, Señoría-agradece la pelinegra y baja del estrado, ayudada por Robert, quien la ayuda a volver tras la baranda de madera y él se queda dentro sentado con su hermano. Reindert camina hacia donde está sentada Serena y se sienta al lado de ella.

-¡Bien hecho, Rei! Eres mi heroína-la abraza Serena cuando llega a su lado.

-¡SHHH! Cállate, cabeza de panqueque, que aún no termina-la regaña Rei, viendo como el abogado obeso de los Fletcher se acerca a entregar al juez unas hojas y a decirle algo. Robert, que vuelve a la mesa con su hermano, le dice también algo al oído y el joven irlandés mira hacia atrás clavando sus ojos verde oliva en los de la rubia. Serena le sonríe y lo saluda de lejos moviendo su mano. "Ya me vio mi lindo Owen…¡Si, cariño! Aquí estoy apoyándote" El joven irlandés mueve la cabeza en saludo a Friederich y este corresponde pero pasa su brazo por la espalda de Serena. Owen mira a Reindert y murmura un "Gracias" que la chica entiende y asiente.

-Muy bien, orden en la sala-llama el juez golpeando de nuevo el martillo-daremos un receso de quince minutos para que la parte demandante presente a su último testigo. Regresamos al juzgado a las siete horas-asegura el juez y todos se levantan. El juez entra de nuevo en la puerta tras la sala al igual que las seis personas del juzgado.

Serena puede ver a los cuatro abogados de Fletcher ponerse de pie enseguida y dos de ellos salen apresurados de la sala, mientras otros dos se quedan hablando con el millonario americano y su mujer quien parece muy molesta, manotea y se queja, reclamando a los abogados. El móvil de Frich suena.

-Disculpen, chicas, aprovechando el descanso contestaré a mi editor…ya regreso-se levanta el muchacho castaño y sale de la sala de audiencias contestando el teléfono. Las demás personas que estaban presentes se levantan y van saliendo de la sala. Robert y Owen hablan con el abogado rubio.

-Ahora sí, Rei, dime a detalle cómo nos fue-pide Serena angustiada.

-En conjunto muy bien; la Trabajadora Social dio un muy buen informe de como los niños están sanos, protegidos y bien cuidados en el departamento, luego la Psicóloga del juzgado corroboró los resultados de las pruebas; parece que Tristán no tiene dificultad alguna a nivel psicológico y quieresmucho a su papá, se expresó positivamente de él, aunque de su madre dijo que no la conoce y no le gustaría vivir con ella-narra la pelinegra.

-¡Genial!-se emociona Serena.

-Sí, la Psicóloga puso en la pantalla que ves al fondo los videos de sus sesiones con los niños. El problema fue Cerridwen, porque al no poder comunicarse solo respondía preguntas con la cabeza y recurrieron con ella al dibujo. Le pidieron que dibujar a su papá y lo dibujó de forma correcta, con corazones a su alrededor y ella de la mano-narra Rei.

-¡Tan linda mi niña!-emocionada la rubia.

-Y lo mejor de todo fue que cuando le pidieron dibujar a su mamá se negó, se puso muy nerviosa y pintó una mona gritona y a ella llorando. Eso, además del video de cuando hicieron entrar a Karen Fletcher en la sala de juegos de la psicóloga, fue determinante. Gwen corrió a abrazarse de su papá y no permitió que Karen a pesar de sus ruegos se le acercara-explica Reindert- Creo que esta ha sido la mejor audiencia para Owen, porque en las pasadas cuando hubo investigación sobre sus salarios, propiedades y dinero, claro que le fue mal al pobre-asegura Rei.

-Se los dije, les dije que la clave de todo es el cariño y amor que Owen les ha dado a esos niños y que esa tipa ni con todos los millones del marido va a darles jamás-observa Serena decidida.

-Eso sin duda-asiente la pelinegra-por cierto… ¿Para qué trajiste a Friederich aquí?-cuestiona ella a su amiga. "Y aquí vamos de nuevo… ¿No dijiste que ya no me ibas a preguntar? ¡Diablos!"

-Vamos a ir a un concierto de cello en el "Barbican Centre"y además no habría alcanzado a llegar a escuchar el fin de tu declaración si él no me trae, sabes el drama de conseguir taxi en Londres a estas horas-responde con calma la rubia.

-Ya veo. Gracias por llegar, no fue tan traumante como pensé que sería, me puse más nerviosa en esos horribles coloquios de tesis cuando medio mundo académico de Dublín criticaban mi investigación-observa Reindert. Serena sonríe y toma su mano.

-Lo hiciste muy bien, si Owen gana, como es justo, habrás ayudado mucho a que esta familia permanezca unida-asegura Serena, su amiga iba a contestar pero en ese momento Robert y Owen se acercan hacia la baranda de madera. Reindert y Serena se levantan y se acercan a ellos, dejando a Richard que haga algunas llamadas.

-Rei…gracias por todo, Sere, gracias por venir-dice Owen y le alarga la mano a la rubia que la toma presionándola en señal de apoyo.

-No des las gracias, Owen, me habría gustado mucho llegar antes pero no se pudo, las clases…-comenta Serena. El chico irlandés asiente-¿Y los niños?

-Con Miss Tallerman, se fue a casa a cuidarlos mientras veníamos a la audiencia-explica el músico, sin soltar la mano de Serena.

-Oye, Robert, ¿Qué testigo van a traer los abogados de Fletcher?-cuestiona sagaz la pelingera. El abogado se encoge de hombros.

-No tenemos idea. Richard y yo estamos algo preocupados por eso, no estábamos enterados de que fuera a haber algún otro testigo más que los tres especialistas, pero te aseguro que sea quien sea que presenten no van a poder revertir esto. Owen se va a quedar con los niños-firme y decidido el mayor de los de Burgh. Rei asiente y palmea su espalda, sonriendo ambos.

-Lo hiciste muy bien, Robert, eso de responderle a los abogados de Fletcher cuando negaban la facultad de Rei para dar su opinión ¡WOW!-alaba Serena. El muchacho sonríe y guiña un ojo.

-Es talento natural de abogado, y mi privilegiado olfato e intelecto-acepta el guapo chico de ojos verdes.

-Sere, no le digas tantas cosas, luego no lo aguantaremos con el Ego crecido-observa Reindert.

-¿Segura?...puedo ser encantador con el Ego crecido, seguro te gustaría mucho aguantarme-bromea el chico empujando a Reindert con el hombro.

-Igual que a un enjambre de abejas, bobo-responde Reindert y le regresa el empujó con el codo. "¡Santas madres de los Muppets! ¡Esto es la forma más burda y tonta de coqueteo pero es coqueteo! ¡Y Reindert respondió!"

-Yo no sé cómo agradecer a los tres todo lo que me ayudan en esto. Mis pequeños son muy importantes para mí, no sé qué haría si los pierdo-comenta Owen.

-No los vas a perder, Owen-lo anima la rubia sin soltar tampoco su mano y entrelazando sus dedos con los del joven.

-Sere tiene razón, Owen, no te desanimes ahora-ofrece Reindert.

-Haz caso a las chicas, hermano, tienes mi palabra de honor de que no van a alejar a los pequeños de tu lado, y sabes que siempre, desde niños, he cumplido mi promesas-afirma Robert y pone su mano en el hombro de su hermano en señal de apoyo.

En ese instante el juez sale de nuevo y se pide a todos los asistentes regresar a sus lugares. Serena y Reindert vuelven a la banca en que estaban e igual los muchachos. Se da aviso por un micrófono y la gente que estaba fuera entra de nuevo en la sala once, igual que las seis personas del jurado que toman sus lugares.

En ese instante, por el pasillo principal, Serena ve entrar a los dos abogados de los Fletcher que salieron antes regresan, y llevan en medio de ellos a una anciana canosa, vestida de falda a cuadros y saco del mismo estampado, con un sombrero de moda del siglo pasado y gafas. "¿Quién será esa anciana? ¿Por qué diablos me parece conocida?" se cuestiona Serena al ver a la viejecita que llega a la baranda de madera y saluda a Fletcher y a su mujer de mano con cordialidad, para después sentarse en la primera banca con otras personas.

-Este juzgado reanuda su quinta sesión siendo las siete horas con dos minutos. Tiene la palabra Timothy Allen, abogado de la parte demandante-otorga el juez. Friederich llega en ese instante y se sienta al lado de Serena en silencio.

-Gracias, Señoría-se levanta el tipo obeso secando su sudor con un pañuelo-llamamos al estrado a Miss Theresse Virgin Rumelhart-pide el abogado. La anciana se levanta de su lugar y camina con su aire distinguido hacia el estrado, un policía le abre la puerta de la baranda de madera y la conduce al estrado. "Ese apellido me suena…me suena…".Owen habla algo en secreto con su hermano y con Richard, y parece muy preocupado "Rumelhart, Rumelhart…¿Dónde lo he oído?" se sigue cuestionando Serena cuando le toman protesta de decir verdad a la anciana.

-Miss Rumelhart, diga a este jurado su nombre, edad y profesión-pide el gordo abogado de Fletcher.

-Theresse Virgin Rumelhart, 52 años, puericultora y pedagoga, con estudios certificados de cuidado de los niños, especialista en cuidado infantil desde hace 31 años con reconocimiento de la Asociación Internacional de Niñeras-responde la anciana.

"¡NIÑERAS! ¡Ahora la recuerdo! Era la anciana que era la niñera de los niños cuando llegué al departamento, la que…la que…¡HAY NO! ¡HAY NO!" –toma asustada Serena la mano de su amiga y mira a Owen que con rostro abatido dice algo a su hermano, luego ve a los Fletcher que cuchichean algo sonrientes y confiados. "¿Por qué hechizo de Satanás los Fletcher dieron con ella?"

-¿Serena? ¿Por qué me presionas con tanta fuerza la mano? Duele… ¿Y esa cara?-cuestiona Reindert.

-Rei…es la niñera…-la pelinegra la mira desconcertada.

-Miss Rumelhart, diga a este juzgado cuanto tiempo estuvo trabajando como niñera de Tristán y Cerridwen de Burgh y por qué motivo dejó su trabajo en casa de Owen de Burgh-lanza el abogado.

-¡Sí! la niñera que estaba en el departamento el día que llegué, la que nos vio en el incidente del baño, la que renunció porque creyó que Owen y yo…que yo y Owen…-no completa la frase Serena pero mira a su amiga con rostro desencajado.

-¡Por la rana René!-exclama Reindert en voz baja-¿Esa niñera?-duda la muchacha pelinegra, Serena asiente abatida.

-Si…esa niñera…

-Míster de Burgh contrató mis servicios mediante la agencia de colocaciones "Easy Work" en la que suelo dejar mi currículum y me llaman con frecuencia para trabajos esporádicos, me contactaron y acudí a la entrevista. Empecé a trabajar para los de Burgh el 3 de Abril del año en curso-narra la anciana.

-¿En qué consistía su trabajo?

-Cuidar y atender a los pequeños el tiempo que su padre, Mr. De Burgh, estaba ausente, ya que por su trabajo nocturno él no podía cuidar de ellos. Iba por ellos a la escuela todos los días, regresábamos, les daba de comer, cuidaba que hicieran sus tareas y me quedaba a su lado hasta que el padre los atendía-sigue la mujer.

-¿Qué impresión le dio Mr. De Burgh ese tiempo?-cuestiona el abogado.

-La de un padre preocupado por sus hijos, a pesar de sus muchas carencias en habilidades para cuidarlos adecuadamente que como profesional me di cuenta, pero no eran cosas graves…hasta el día que renuncié.-sigue la anciana mirando a Owen con rudeza desde su lugar.

-Diga a este jurado los motivos de su renuncia-insta Allen. La anciana clara su garganta. "¡Maldita sea! Esto ya se fue al infierno" se queja Serena.

-Renuncié hace dos meses debido a que al llegar a casa luego de recoger a los niños y entrar en el departamento de la familia, me encontré con un espectáculo inmoral que no debían presenciar los pequeños-insiste acusatoria la mujer.

-Miss Rumelhart, ¿Quiere ser más específica?-sigue el abogado.

-Si claro, claro. Mr. De Burgh estaba desnudo, con una mujer rubia en el mismo estado, tirados ambos en el piso del pasillo, uno sobre otro-acusa Rumelhart. Serena, angustiada, ve a Owen frotar con sus manos su cabello y negar con la cabeza. Unos murmullos se escuchan en la sala.

-¡Orden!-pide el juez-continúe, abogado Allen-concede este.

-Gracias, Señoría. Miss Rumelhart…¿Ese hecho ocurrió en presencia de los niños? ¿Ellos vieron todo eso?-insiste el abogado gordo.

-Claro, señor abogado, vieron todo eso, Mr. De Burgh y la mujer no se ocuparon mucho de cubrirse; yo como toda mujer sensata habría hecho les cubrí los ojos y los saqué de la casa evitando que su trauma fuese mayor a lo que ya habían sufrido, y le exigí a Mr. De Burgh vestirse y darme una explicación. Como esta no fue satisfactoria y era evidente lo que el hombre estaba haciendo con esa mujer, me molesté y renuncié. No soporto para nada a los hombres inmorales que no se cuidan de que sus hijos presencien ese tipo de espectáculos-observa la recatada dama.

-En su opinión, Miss Rumelharth, esos pequeños en manos de un hombre como Owen de Burgh ¿Tendrían un ambiente moral propicio para su sano desarrollo?

-¡Objeción, señoría! El abogado demandante pide una opinión que nada tiene que ver con los hechos-se molesta Robert poniéndose de pie.

-Le recuerdo al abogado de la defensa que, según sus propias palabras, un profesional puede opinar, mas no diagnosticar- regresa el gordo abogado.

-Objeción denegada. Abogado defensor, regrese a su lugar y permita que la testigo conteste la pregunta del abogado Allen-ordena el juez de bigote canoso.

-Gracias señoría. Miss Rumelhar, haré de nuevo la pregunta-seca más su sudor el abogado; Robert de mala gana regresa a su silla-¿Los niños de Burgh tendrían un ambiente moral propicio para su sano desarrollo creciendo al cuidado de su padre, solamente?

-Mi opinión como profesional en el cuidado de los niños es que definitivamente no. Esos niños necesitan de muchos cuidados que solo una madre puede darles, y no la tienen, por las circunstancias que sean Mr. de Burgh es hombre y un hombre joven que ignora muchos aspectos del cuidado infantil necesarios para el desarrollo integral de esas creaturas, además, su trabajo no se lo permite y como padre joven y soltero, tiene necesidades…específicas…que los niños no tienen por qué conocer ni enterarse.

-¿Considera Usted que los pequeños de Burgh estarían mucho mejor al cuidado de una matrimonio de buenas costumbres, que les diera el amor y protección de una familia, y una educación privilegiada?

-Definitivo sí-afirma Rumelhart.

-Gracias, Señoría, no más preguntas-concede el abogado.

-¿La defensa desea interrogar a la testigo?-pregunta el juez, Robert se levanta y va a decir algo pero su amigo Richard lo jala del brazo y niega con la cabeza.

-No, Señoría-concede entre dientes un muy molesto Robert.

-Puede pasar a su lugar, Miss Rumelhart-concede el juez. La anciana pasa a su lugar de nuevo, y cuando camina hacia su banca, Serena se oculta tras el hombro de Reindert. Friederich escucha y ve todo en silencio, con rostro serio pero sin decir nada.

-Señoría, a la parte demandante le gustaría saber la opinión de Mr. De Burgh ante estos hechos-pide el abogado obeso.

-Concedido. Mr. Owen de Burgh, pase al estrado-llama el juez sonando su martillo. El abatido muchacho de cabello oscuro se levanta de su silla y camina al estrado donde rinde protesta de decir verdad.

-Serena… ¿Eras tú la rubia?-pregunta Friederich a la chica que angustiada asiente.

-Si…pero fue un error, Frich, no fueron así las cosas, fue el día que llegué al departamento y fue un accidente, nos caímos, yo no sabía que había gente en el departamento-comenta ella. El muchacho la mira a los ojos y asiente.

-Te creo…pero creo que la tienen muy difícil para que crea el jurado-observa el escritor.

-Mr. De Burgh-inicia el abogado de los Fletcher-¿Niega o afirma los hechos narrados en esta audiencia por Miss Rumelharth sobre los motivos de su renuncia?-Owen mira a su hermano desde su lugar, con rostro visiblemente preocupado y no responde-¿Mr. De Burgh? ¿Niega o afirma los hechos?-insta el abogado obeso. Owen pasa saliva.

-No los niego…-dice al fin el chico con voz entrecortada ganando una ola de murmullos y que Robert pase desesperado su mano por su rostro.

-¡Orden!-llama el juez.

-¡No niego los hechos pero tampoco ocurrieron los hechos tal como las narra Miss Rumelhart! ¡Las cosas no son lo que aparentan!

-Mr. De Burgh, sus hijos vieron o no vieron lo descrito por Miss Rumelharth-incisivo Allen. Owen presiona sus puños.

-Si…-dice al fin.

-Entonces acepta haber estado desnudo en el pasillo de su casa con una mujer también desnuda al momento que sus hijos regresaron de la escuela…¿Y dice que las cosas no son como aparentan?-burlón el abogado.

-¡Fue un accidente!-se molesta Owen.

-¿Accidente?-sigue con tono inquisitivo el abogado gordo-¿Quiere y puede explicarle a este juzgado como una escena como esa puede ser un accidente?- "¡Santos Muppets! Pobre mi Owen, me levantaré y diré como pasó todo diré que yo era esa mujer y que fue una accidente por idiota" se va a levantar Serena de su silla. Un momento se cruzan sus ojos azules con las preocupadas pupilas verdes de Owen, pero antes de que la chica de un solo paso, se escucha en la sala la respuesta del muchacho.

-No puedo-dice el abatido. Serena, que ya estaba de pie, se deja caer en la banca en silencio.

-Es todo, señoría, no más preguntas-cede Allen. Owen angustiado mira a su hermano que niega con la cabeza.

-¿Quiere agregar algo más en su defensa, Mr. De Burgh?-pregunta el Juez.

-Nada, Señoría-cede abatido el músico.

-Pase a su lugar-ordena el juez-esta sesión de desahogo de pruebas ha terminado, el jurado deliberará y se dictará sentencia el próximo viernes 23 del presente a las seis de la tarde en esta misma sala-decide el juez golpeando con el martillo y disolviendo la sesión. Owen baja del estrado en silencio y camina hacia la mesa donde su hermano y Richard discuten acaloradamente y en cuanto llega lo llenan de preguntas y reclamos.

-Esto está muy mal…definitivamente mal-observa Reindert igualmente preocupada.

-Iba a levantarme y decir la verdad, ¿Por qué Owen se adelantó?-inquiere Serena.

-Quizá porque se dio cuenta por la forma como fueron presentados los hechos que no iban a creerles mucho, Serena-observa Friederich.

-Frich tiene razón, Sere, dime cómo iban a creerle a Owen que una desconocida entra con llave a su departamento, se desnuda y entra al baño, luego tropieza con él por error y ambos caen al suelo. Menos aun si dicha mujer está aquí. Puede ser riesgoso que se le relacione sentimentalmente contigo. Además, creo que la Trabajadora Social no sabe que vivimos en el departamento, tienen idea que Owen me lo arrendó, así que explicar eso habría sido largo, pesado y muy complejo, además el daño ya está hecho. El jurado no va a creer que un hombre joven y soltero como Owen no lleve de vez en vez mujeres a su casa- comenta Rei.

-No tengo idea de cómo los Fletcher encontraron a Miss Rumelhat o se enteraron de ella. Seguro le dieron dinero para que declarara-molesta la rubia.

-Como haya sido, el daño ya está hecho. Ahora a esperar a la sentencia, y roguemos que el jurado recuerde todas las pruebas de que los niños quieren a su padre y le temen a su madre-comenta la pelinegra. En ese momento los Fletcher con su pléyade de abogados como séquito y la anciana salen del juzgado. Robert, Richard y Owen salen luego en silencio abatidos.

-Chicas, terminamos. Vamos a casa-comenta Robert intentando sonar confiado y controlado.

-Es lo mejor. Ha sido un día cansado- completa Owen. Serena cruza su mirada con la del chico de ojos oliva y este le sonríe con una sonrisa más que forzada.

-Robert, Owen, me debo ir, tengo otra cita a las siete y media, nos llamamos después; Robert, mañana en mi despacho a las doce hablamos-comenta el rubio muchacho.

-Claro, Richard, gracias por todo-le da un abrazo Robert. Luego Owen estrecha su mano.

-Mil gracias-dice el con naturalidad.

-No las den, para eso estamos los amigos-estrecha el chico la mano de Owen, luego de acerca a Reindert y toma su mano.

-Rei, un gusto conocerte, ¿Te llamo después para invitarte un café?-pregunta el rubio sonriente besando la mano de la muchacha.

-Estaría bien, Richard. También me dio gusto conocerte-sonríe ella.

-Perfecto, entonces nos llamamos. Con su permiso a todos, nos vemos-se despide el abogado.

-Bien, hay que regresar a casa. Me duele horrible el cuello-se queja Robert frotando su cuello con la mano donde no lleva su portafolios.

-Vamos-observa Owen y camina por el pasillo. Friederich toma de la mano a Serena y sale con ella que camina abatida en silencio. Ninguno de los cinco chicos dice nada y camina hacia la calle. "Pobrecito de Owen, solo ver sus ojitos verdes abatidos me parte el alma…quiero preguntarle por qué no esperó a aclarar las cosas, o por qué no dijo que yo era esa mujer del incidente del baño y no hicimos nada malo"

-Veré si viene un taxi-comenta Robert ya afuera y se aleja bajando los escalones del juzgado hacia la acera a buscar uno.

-No se preocupen por taxi, puedo llevarlos a casa-ofrece Friederich aun con la chica rubia de la mano.

-No hace falta, Frich, me dijo Serena que Ustedes iban a otro lugar, a un concierto, ¿Verdad?-comenta Rei. Serena levanta sus pupilas azules para ver las de Owen que no rehúyen su mirada y solo la observan en silencio sin alterarse.

-Sí, invité a Serena a ver a Sol Gabetta, en el "Barbican Centre"-comenta Friederich pasando su brazo la cintura de la rubia.

-Entonces vayan, yo me voy con Owen y Robert a casa-cede Reindert.

-Sí, vayan, no se deben perder a una gran cellista como ella-sonríe Owen.

-Merci a ambos. Suerte con el veredicto. ¿Nos vamos Sere?-comenta el chico belga. La rubia, como su hubiera salido de un trance profundo, mueve su cabeza.

-Si…si…vamos…llego más tarde, Rei. Nos vemos, Owen, me despides de Robert-dice ella con voz queda.

-Con gusto, Sere, diviértete. Nemadcky, buenas noches-se despide Owen.

-Buenas noches, adiós Rei-se despide igual Friederich besando la mejilla de la muchacha de ojos morados.

-Adiós Frich-responde ella y mira como el muchacho belga se aleja con Serena de la mano hacia la acera de enfrente donde está estacionado su Acura color plata. Serena, mientras camina con Friederich no deja de mirar de vez en vez hacia atrás, a donde Owen la ve alejarse arriba de la escalinata en silencio, hasta que nota que Robert llega a su lado y los tres bajan hacia un taxi que aguarda por ellos. "¿Qué me pasa? ¿Por qué siento este nudo en la garganta y este agujero en el estómago?..."

-Listo, pase la más bella doncella de Inglaterra, ahora vamos a tener una hermosa noche juntos, ya verás-comenta Friederich abriendo la puerta del carro y besa su mejilla-no te pongas tan triste ni preocupada, verás que todo se soluciona con la familia de Owen, su hermano es buen abogado…¿Puedes sonreír un poco para mí?-cuestiona el chico belga. La rubia asiente y le da una leve sonrisa-con eso basta. Ya me encargaré de sacarte algunas otras sonrisas más radiantes esta noche, ma cheríe-accede el chico.

-Gracias, Frich, tu siempre logras mejorar mis ánimos-responde ella entrando al auto y esperando que el muchacho entre también, solo mira por la ventanilla, donde el taxi en que van los hermanos de Burgh y su amiga, se pierde ya por las calles de la ciudad. Un hondo suspiro es su única respuesta antes que Friederich entre en el carro y encienda el motor.

Viernes 23 de Octubre. 4 pm.

La joven rubia estaba frente al espejo de su habitación, poniéndose unos aretes en forma de gota colgante en sus oídos y terminando de ultimar detalles de su indumentaria. Lucía un bello vestido blanco, corto y sin mangas, con dobleces y pliegues de la tela semejantes a las ropas griegas, tacones altos del mismo color y su cabello rizado y suelto, con un discreto maquillaje que la hacía lucir radiante y bella.

-Ya, aquí está el bolso, te dije que sí podría quitarle la mancha de vino, y hace perfecto juego con tu ropa-dice abriendo la puerta de la habitación la muchacha de cabello negro, con un bolso blanco en sus manos. Con ella entra el bulldog café-¡WOW! Sere te ves preciosa, de verdad.

-Gracias, Rei-le sonríe por el espejo la rubia. Su amiga solo la mira desconcertada.

-¿Solo "GRACIAS REI"? ¿No vas a decirme nada más?...vaya, esto es raro. Estás preciosa, vas a salir con Friederich nada más y nada menos que a la presentación de su libro, ¿Y así están los ánimos?-Reindert llega al lado de su amiga y la hace mirarla, tomándola de los hombrosy girándola-vamos a ver, cabeza de panqueque…¿Ahora qué pero le pones a tu vida?

-Owen no me ha contado nada de sus motivos para hacer lo que hizo en el juicio y eso me preocupa, no me gusta, Rei-comenta Serena-sé que no hemos tenido oportunidad concreta para charlar porque ahora que trabaja en la tienda de discos es difícil pero…siento que por alguna razón se ha alejado un poco de mí y esa sensación no me agrada. ¿A ti te ha dicho algo?-preocupada la rubia.

-Nada, sigue siendo amable y agradable conmigo, y honestamente, Sere, no creo que tenga que ver contigo en concreto, están él y Robert preocupados por el rumbo que tomarán las cosas con la sentencia. Creo que es miedo, preocupación, tensión emocional y solo eso -la calma Reindert acomodando un rizo rebelde de su cabello tras su oreja.

-Intentaré llegar a tiempo para lo de la sentencia. La presentación del libro está programada a las cinco, no es cena solo coctel-comenta la rubia.

-Tranquila, no te presiones, no es tu culpa que tanto la presentación del libro de Friederich como la sentencia del juicio sean el mismo día, menos porque te habías comprometido con Nemadcky hace muchas semanas. Anda, disfrútala y ya te avisamos el resultado-sugiere Reindert. Serena asiente y toma el bolso blanco colocando sus pertenencias. Justo en ese momento se escucha que llaman a la puerta e East, que iba a los pies de Reindert comienza a ladrar.

-Ese debe ser Frich-asegura Serena, pero al ver a Reindert que se dirige a abrir, la detiene-No, quédate, yo le abro. Mejor detén al obeso personaje, no quiero que le muerda el pantalón a Friederich. Nos vemos, amiga y gracias por todo-comenta la muchacha rubia.

-Diviértete-responde Rei deteniendo al perrito que amenaza con salirse tras la rubia. Serena abre la puerta y sale al pasillo, pero al salir se topa con el músico irlandés que regresaba de la cocina con una botella de agua hacia el estudio donde estaba con su hermano, ultimando algunas cosas para el momento de ir al juzgado aprovechando que la vecina de arriba se había llevado a los niños a hacer galletas a su casa.

-Sere…-dice el muchacho impresionado de ver a la chica rubia.

-Owen…-balbucea ella y un momento sonríen los dos.

-Estás…te ves hermosa…-dice el muchacho de ojos oliva con voz leve y algo sonrojado. Serena se sonroja igual. "¡Sonrojo! Ya sé que es bobo pero cuando me dice esas cosas con esa mirada y su voz suave me pongo como tonta".

-Gracias, Owen…oye…-ella toma la mano del muchacho-no hemos tenido mucho tiempo de hablar luego de la audiencia pero quiero que sepas que de verdad haré todo lo posible por estar allí cuando te den la sentencia, ten fe Owen-dice ansiosa la chica rubia. El muchacho solo le sonríe y acaricia su mejilla.

-Intentaré recordarte diciéndome esto cuando más angustiado esté, lo prometo…y no te preocupes por…-se oyen tres nuevos timbrazos a la puerta-por llegar, sé que tienes ese compromiso con Nemadcky, yo prometo ponerte un mensaje pase lo que pase, ahora anda, abre, debe venir por ti-sonríe el muchacho. Serena asiente y en ese momento suena además del timbre el móvil de Owen que toma su teléfono del bolso de su pantalón y ve el número.

-Contesta, ya voy a abrirle a Frich-comenta la rubia.

-No responderé. Me han estado llamando de un número desconocido que ni siquiera es de Londres, puede ser estafa. Felicita a Nemadcky de mi parte por su logro-se despide Owen y entra de nuevo al despacho, cerrando la puerta. Serena lo mira y suspira, corriendo hacia la puerta y abriéndola de golpe.

-¡Friederich! Disculpa, ya estoy lista, lo que pasa es que tuvimos que detener a ese energúmeno de East, ya sabes cómo se pone-comenta ella al muchacho, que viste un impecable traje gris oscuro, y le sonríe feliz.

-Eso pensé, aun se oyen sus ladridos. ¿Ya lista?-toma el chico las dos manos de la rubia besando alternadamente sus dorsos. "Definitivo se puede caer el mundo, pero Friederich siempre es el caballero que salva mi día hasta del peor momento con su caballerosidad y su dulzura".

-Sí, ya lista-asegura Serena.

-Por cierto, estás preciosa; seré el hombre más envidiado esta noche cuando entres de mi brazo en el salón-asegura Friederich, Serena sonríe y cierra la puerta tomando su brazo y empezando a caminar por el pasillo.

-Lo serás por haber escrito esa maravilla de libro, por tus logros y méritos personales, no por mi Frich-asegura ella cuando llegan y presiona el botón del ascensor.

-Puede ser, pero por nada de lo que has mencionado me siento más feliz que por tenerte a mi lado-asegura el joven y besa la mejilla de la muchacha. Serena sonríe cuando se abre la puerta del ascensor.

-Friederich, eres tan dulce, tan amoroso y detallista, Gracias por todo-dice ella.

-No me des las gracias, sabes que lo hago por lo que siento por ti-segura el joven escritor belga. La rubia baja la mirada y él sonríe-no te pongas así, te digo la verdad, pero no para que te entristezcas, menos hoy, que es mi gran día y quiero que también lo sea para ti. ¿De acuerdo?...¡Sonríe Sere! Por favor-suplica el entrando en el ascensor. Serena sonríe.

-Sonreiré, Frich, lo prometo-responde ella.

-Hazlo, porque desde donde esté miraré a tu asiento para que tu sonrisa ilumine mi alma-asegura el muchacho y la rubia asiente viendo cerrarse la puerta del ascensor y repitiéndose que va a disfrutar este momento como Rei, Owen y el mismo Friederich se lo están pidiendo…

Biblioteca Bodliana de la Universidad de Oxford. 6:00 p.m.

En el pasillo principal de la bella biblioteca de aquella histórica Universidad, se habían dado cita aquella tarde muchas personalidades de las letras Londinenses, así como la prensa y amigos del joven Friederich Nemadcky, el cual estaba sentado en un estrado alto junto con Ministro de Educación inglés, Michael Gove; también estaban en el mismo estrado su Padre, Sergei Nemadcky, embajador belga en Inglaterra, el Vicerrector de la Universidad de Oxford, Andrew Hamilton, y el dueño de la casa editorial que iba a publicar y comercializar el libro de Friederich.

Arriba del estrado donde el guapo chico belga respondía las preguntas de los estudiantes de letras e Historia de la Universidad, invitados al evento, había dos grandes tiras de tela impresa con la foto del joven escritor y el nombre de su obra: "Líneas de sangre, caminos de amor" con una fotografía del rey Leopoldo II y su esposa en la portada.

Serena estaba sentada en primera fila, junto a la bella dama de cabello castaño y elegante vestido color salmón, con los mismos ojos verdes de Friederich, que seguía emocionada del triunfo de su hijo, cada detalle del evento.

A pesar de las interesantes preguntas que los estudiantes y gente de la prensa hacían al novel escritor, la muchacha rubia estaba algo impaciente mirando constantemente el móvil que descansaba en su funda sobre la falda.

-Mr. Nemadcky…¿Por qué el nombre de su libro? Si es un ensayo sobre la historia de la dinastía belga, ¿No suena más a título de novela?-pregunta el reportero del "Times" a Frich.

-En efecto. Es ambas cosas, Monsieur-responde el muchacho-comenzó como mi tesis doctoral, un trabajo puramente científico y enfocado a datos y fechas históricas sobre la historia de los reyes de mi país, pero luego se volvió un ensayo en el cual insertaba opiniones mías sobre algunos de los hechos históricos, pero…hace unos meses dio un giro y se volvió las tres cosas: un estudio científico, un ensayo y una novela, debido a que la historia de la monarquía belga ha tenido entrelazadas, como lo dice el título del libro, historias de una dinastía por línea de sangre pero también historias de amor, y eso al final, es lo que la ha hecho perdurar hasta ahora-responde el joven belga con seguridad.

Serena sonríe al escucharlo, recordando que muchas de sus charlas sobre los capítulos que ella leyó antes que nadie, habían sido sobre ese tema: las emociones, amores y dolores de la familia real belga en el paso del tiempo.

-Míster Nemadcky. ¿Se debió a algo especial su cambio de enfoque?-levanta la mano una joven estudiante de letras de la universidad con gafas y rasgos africanos.

-Sin duda, Mademoiselle. El cambio de enfoque, lo que hizo que mi libro fuera lo que es, se debió a la llegada a mi vida de alguien especial-indica el guapo escritor belga mirando entre la gente a Serena que sonríe "¡Santos Muppets! ¿Frich habla de mí?"-verá Usted, cuando vine a hacer mis investigaciones sobre el tema a Oxford, estaba estancado en el segundo capítulo. No había avanzado mucho y seguía con dudas sobre la naturaleza de mi trabajo, sin embargo conocí a alguien especial, una mujer maravillosa que me enseñó un enfoque diferente sobre el tema de la monarquía belga, que con su sensibilidad, corazón de oro y bondad, me ayudó a entender el verdadero trasfondo de mi historia, más allá de un simple relato de hechos pasados: El amor-narra con voz apasionada Friederich sin dejar de mirar entre el público a Serena.

"¡Santísisisimos Muppets! ¡Sí habla de mí! ¡Friederich habla de mí! Y este latir del corazón y esta emoción y esto que siento tan adentro cálido y fuerte…¡Muero!" Rose Nemadcky sonríe y toma la mano de Serena que le regresa la sonrisa.

-Mr. Nemadcky-levanta su mano ahora otro reportero de una revista cultural-¿debemos entender con eso que no solo los poetas sino también los historiadores necesitan musas?-comenta el hombre.

-Es correcto, Monsieur, todos necesitamos una musa, esa mujer especial y única que sea la inspiración en momentos de desaliento, la estrella en momentos de emoción desmedida y la brújula cuando perdemos el camino. En mi caso, tengo la dicha inmensa de tener una, y le debo a ella el nuevo enfoque de mi libro y la emoción e ilusión de terminarlo y publicarlo-responde con seguridad el muchacho.

-Mr. Nemadcky, ¿Es a esa musa a quien dedica su libro? En las primeras páginas del tomo que se hizo llegar a la prensa, además de dedicarlo a su patria y sus padres, dice: "Finalmente gracias a ti por existir, por llegar a mi vida, por cambiar mi corazón y orientar mi creatividad, y por enseñarme el más maravilloso sentimiento, el único por el que vale la pena luchar"-lee el libro una mujer con gafete de otra editorial, con un ejemplar del libro de Friederich en sus manos y Serena, emocionada, siente que unas lágrimas se forma en sus ojos azules al escucharlo, oyendo algunos murmullos y suspiros de las muchachas de letras ante las palabras del joven. Ella no había recibido la versión final de imprenta del libro, y Friederich siempre le decía que esperara, ahora entendía por qué.

-Es correcto, Mademoiselle. Esas palabras son para mi musa-sonriente el chico mirando aún a la rubia.

-¿Entonces podemos esperar que quizá con el éxito que se augura a su libro, llegue a su vida al fin el amor?-se anima la misma mujer. El muchacho asiente.

-Ya llegó, Mademoiselle, solo que ella aún no se da cuenta. Pero confío en que ahora le haya quedado claro-afirma Friederich ganando las risas de muchos de los asistentes, incluida Serena que sigue muy emocionada.

-Muy bien, ahora, dejando de lado la vida personal de nuestro joven y talentoso escritor…¿Hay algún otra pregunta?-toma la palabra por el micrófono el vicerrector de Oxford. Varios alumnos levantan su mano.

-¿Cuándo podremos comprar el libro? ¿Qué día sale a la venta?-dicen algunos. El editor de Friederich le quita el micrófono al joven.

-El primero de Noviembre estará a la venta en todas las librerías de Reino Unido y toda Europa. Ahora, estudiantes, invitados y amigos de la prensa, los invitamos a pasar al jardín trasero de la biblioteca donde hemos organizado un pequeño coctel. El joven Nemadcky estará firmando autógrafos, departiendo con ustedes, tomándose fotografías…

-¡Y dando besos!-se atreve una de las chicas de letras gritando y ganando una ola de gritos del demás público femenino. "¡Eso sí que no! ¡Estudiantes encimosas! ¡Frich es MIOOOOO!"

-Sí, también eso… ¿Verdad muchacho?-comenta el viejo editor a un Friederich que sonríe de forma atractiva.

-Los que gusten, mes dames…-dice con su acento francés el muchacho belga ganando una ola de aplausos y silbidos de las muchachas.

-Pasemos afuera por favor-ofrece ahora el editor, y todas las personas comienzan a levantarse de sus asientos y a acudir a donde las edecanes con uniformes de la editorial les indican que salgan, para pasar a la recepción preparada en unas carpas blancas en el jardín de la Biblioteca Bodliana. Serena sigue mirando emocionada al muchacho belga que ahora es felicitado por todas las personalidades del estrado, quienes lo abrazan efusivamente.

-Serena, hija, ¿Vamos afuera?-pregunta Rose Nemadcky a la chica.

-Si no te importa, Rose, me quiero quedar, hay algo que debo decirle a Friederich y esperaré a que las grandes personalidades terminen de felicitarlo.

-Tres bien, Serena, te esperamos entonces en el coctel, no se te ocurra irte, porque terminando este, hay una cena en nuestra casa, solo Sergei, tu, Frich y yo-pide la señora.

-Muchas gracias, Rose, enseguida los alcanzo-comenta Serena al ver al embajador belga llegar al lado de su esposa y alejarse ambos, hacia la zona del coctel. Serena guarda su móvil en su bolso, lo cuelga en su hombro y se levanta de su silla, caminando por la biblioteca ahora casi vacía, hacia donde Friederich ríe con el alto hombre de traje beige, gafas y cabello canoso: el ministro de Educación.

-Entonces, joven Nemadcky, hable con mi secretaria y concertamos la cita. Me gustaría mucho que presentara su libro también en Westminster.

-Merci, Monsieur Gove, yo concerto la cita-observa el joven escritor.

-Entonces lo dejo, y lo espero afuera. Señorita-se despide inclinándose el funcionario al ver a Serena que le sonríe. Friederich la mira llegar y le extiende las manos que la rubia toma, luego la acerca a él sin soltar sus manos, mirándola con sus ojos verdes luminosos. "Definitivo esto es muy diferente a todo lo que he sentido antes en toda mi vida, esta emoción, esta felicidad, este sentir que nada me hace falta mirándome en sus ojos…"

-Me hacía falta felicitar al escritor por su primera obra. Felicidades, Frich-dice Serena sonriente.

-La felicitación más importante del día, sin duda, la que más añoraba-responde el joven besando sus dorsos.

-Friederich, sobre lo que le respondiste a las personas sobre el título de tu libro, sobre como cambió tu idea de escritura y sobre mí…eso…-inicia ella.

-Sere, perdóname. Sé que prometí no hablar más de mis sentimientos, no abrumarte más con peticiones egoístas ni nada semejante y respetar el plazo que pusiste, pero no pude. Este libro es importantísimo para mí, tenía que dedicárselo a la mujer que es todo en mi vida…-Serena pone sus manos sobre los labios de Friederich.

-¿Me vas a dejar acabar?...-pide la rubia. El guapo chico castaño asiente -Esas palabras, Frich, fueron las palabras más dulces, sinceras y amorosa que alguien me ha dedicado o dicho en toda mi vida-confiesa Serena emocionada. El escritor sonríe y pone sus manos alrededor de la cintura de la chica.

-¿De verdad?-pregunta entusiasmado.

-De verdad. Sentí en el pecho algo muy bello, muy hondo y grande que se abría paso a mi alma conforme las decías, tanto que…creo que lloré de la emoción-confiesa la muchacha rubia.

-Entonces me alegro, porque también para mí son las palabras más honestas y verdaderas que han salido de mi alma, y son para ti-afirma el muchacho y besa la mejilla de la chica, que apoya sus manos en el pecho de Friederich.

-Ahora comprendo por qué no me dejabas ver la edición final-susurra Serena temblando un poco cuando el joven belga pasa su nariz por su mejilla. "¡WOW! ¿Esto qué es? Nunca me había hecho estremecer de este modo una caricia simple de mi Frich…y mi corazón parece loco dentro de mi pecho…¿Será que esto es de verdad la palabra de cuatro letras?"

-Serena, quiero que me disculpes por lo que te pedí en el restaurante el otro día. Acepto aquí y ahora que lo pedí por egoísta. Te amo tanto, tanto, que me parece eterno esperar dos años para que te decidas a aceptarme, porque estoy seguro que me amas a mí, pero mi amor a veces es muy posesivo, quisiera tanto hacerte feliz, demostrarte que puedes tener una vida dichosa a mi lado, amándote y amándome que quizá me aceleré. Compartir mi vida contigo es lo que más quiero-acaricia él la mejilla de la rubia-pero entiendo que quizá para ti es muy apresurado y ya no te lo pediré más, aprenderé a amarte con paciencia, a esperarte con fe, a conquistarte día a día para que no olvides qué tan importante eres en la vida de este hombre que muere de amor por ti…te lo juro-promete el guapo muchacho belga con tono solemne y honesto, entonces, algo en el interior del corazón de Serena se conmueve muchísimo; la chica pone sus dos palmas en las mejillas de Friederich y se acerca a besarlo ella en un beso profundo y amoroso.

El joven responde a ese beso iniciado por Serena y la abraza por la espalda acercándola a su cuerpo, llenando sus labios del sabor de los de la chica, expresándole en ese beso la verdad de esas palabras que tanto le había costado pronunciar para respetar la decisión de ella, y allí, en medio de la biblioteca vacía, con solo los libros por testigos, Serena Myles se da cuenta de algo, de algo inesperado y fuerte, de algo que parece no albergar nada de duda.

-Sí…-dice ella suavemente separándose un poco de los labios ansiosos del joven belga.

-¿Si?-cuestiona el muchacho abriendo los ojos, sin separarse mucho del rostro de la rubia, cuyos ojos azules brillan con fuerza.

-Sí, Frich. Sí te amo-acepta ella con voz decidida que hace sonreír radiante al chico-y sí, acepto vivir contigo…-dice la rubia con voz firme, por primera vez sin cuestionarse nada ni pensar nada en sus marañas mentales.

-¿Es de verdad? ¿No te vas a arrepentir?-emocionado Friederich. Ella lo toma del cuello de su saco y lo jala en otro beso ahora más intenso y apasionado.

-¿Te parece que eso es arrepentirse?...No Friederich, no me arrepentiré. Tienes razón en algo, no quiero esperar para ser feliz y esta noche, tú, con tu honestidad, tus palabras, tu alma abierta y sobre todo al aceptar no presionarme más me has mostrado la luz que me hacía falta. Te amo a ti, y te elijo a ti, Friederich Nemadcky-dice Serena con firmeza. El joven ríe feliz y la levanta de la cintura, haciéndola girar, y Serena ríe también feliz de esa verdad que acababa de decirse a sí misma y repitiéndose que esta decisión era la mejor y la más firme que había tomado, también la única de la que no iba a arrepentirse…

Y mientras Serena y Friederich disfrutaban la felicidad de sus sentimientos compartidos, en el interior del bolso que pendía de su hombro, el móvil de Serena se iluminó con un mensaje de texto de Reindert: "Owen perdió la tutela de los niños, si puedes ven a casa, creo que te necesita más que nunca"…

FIN

¡GRACIAS POR LEER!

Epilogo el Sábado…