El color verde oscuro representa el dinero, ambición, gula, celos, pesadez, prestigio y la concentración.
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Pintando el corazón.
Capítulo 10.
Verde Oscuro.
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"Sabes, todo el mundo esta conectado en realidad.
Eso significa que, incluso si estamos separados, nunca estaremos solos.
Los lazos que tenemos con esos cercanos a nosotros siempre están conectados."
-Aladdin (MAGI).
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El silencio y la quietud eran parte de ella, muchas veces Anna se lo había dicho enfadada cuando la asustaba con su presencia silenciosa y no esperada, pero para ella ese silencio casi ensordecedor era algo lindo y relajante que casi no se encontraba en esa ciudad tan ajetreada, su oficina estaba hecha para eso, para que el ruido no pasara ni escapara de el.
El sonido de su celular la hizo abrir los ojos con una mueca que se convirtió en sonrisa al ver en la pantalla quien era el que interrumpía su tranquilo ambiente.
-¿James? –preguntó sonriente tras contestar la llamada.
-¡Els!, me encontré un gatito –escuchó del otro lado de la línea con maullidos de fondo- Hoy solo tenía a un paciente así que me he tomado el día, cuando salí del super me lo encontré bajo mi carro.
-No sabía que te gustaban los gatos –comentó la empresaria dejándose caer en su silla.
Movió sus pies girando un poco la enorme silla donde se encontraba, lo escuchó regañar al gato por rasgar algún mueble de la casa de James y el sonido de bolsas, soltó ligeras risitas imaginándose al peli-negro en medio de la cocina con bolsas enormes blancas con el logo del supermercado impreso, el celular deteniéndolo con su hombro y oreja mientras trataba de que el gato dejara de hacer travesuras por toda la casa.
-Por el momento no hay animal que no me guste –comentó tranquilo- Por cierto, ¿Las grandes empresarias trabajan también los sábados? –preguntó risueño con el ruido de las bolsas de fondo.
La puerta frente a Elsa se abrió mientras ella escucha la voz del peli-negro, un tranquilo Kai entró con un par de carpetas y un café caliente en un envase transparente adornado con un logo verde y conocido, miró a la empresaria con el celular atendiendo una llamada por lo que se quedó parado en el marco de la puerta.
-Solo vengo a la oficina en la mañana, pero me desocupo a las 2 –contestó Elsa con una sonrisa asiéndole señas a Kai para que entrara.
El hombre regordete pero firme entró en silencio, acomodando el café frente a la rubia platinada, dejó una de las carpetas sobre el escritorio, a lo que Elsa siguió con su mirada al hombre quien realizaba todo con calma mientras se dirigía a uno de los muebles altos y cafés, que contaba con gabinetes donde carpetas y folders se encontraban organizados y ordenados, buscó el año y la letra que le correspondía y lo introdujo en el.
-Mañana iré a comprar unos muebles para el consultorio, podrías acompañarme y después pasarnos al cine y a comer –le ofreció James.
-Me parece bien –aceptó Elsa tranquilamente pero risueña.
-Señorita Elsa, llegó su cita –susurró Kai, lo suficientemente alto para que la rubia platinada lo escuchara, pero lo suficientemente bajo para no molestar en la llamada.
-Ha llegado un cliente, tengo que colgar, mañana te veo –comenzó a despedirse mientras se acomodaba en su silla.
-¡Aniquílalo! –bromeó el peli-negro logrando hacer reír un poco a Elsa- te quiero, nos vemos mañana.
-Y-yo también –susurró apenada evitando la mirada del hombre que la había visto crecer, y a quien quería como a su segundo padre.
Colgó la llamada sabiendo de antemano que Kai seguía a su lado, guardó el celular tratando de no verse abochornada por la situación en la que estaba, y dirigió su mano al café que el hombre la había traído; sorbió deseando que Kai no comentara absolutamente nada sobre lo poco que sabía de la llamada, era cierto que aún no le decía a nadie sobre su relación con James, aunque el hombre lo conocía solo de vista por medio de Anna.
En esos momentos se dio cuenta que si ella fuera alguien externa a la relación de ella con James nunca sospecharía de una relación más que de simples conocidos, bajó el café pensativa, tal vez las personas a su alrededor sospechaban que ella se encontraba enamorada de alguien, incluso que salía con ese alguien, pero nunca, si ella no se los decía, ellos nunca lograrían saber con quién salía.
En ese caso, si Anna, la persona que ella más amaba, la que la conocía mejor que nadie no sospechaba ni imaginaba aquello, entonces era posible que Hans nunca se enterara, aun si la tenía en la mira… o tal vez si, se mordió el labio inferior, tal vez Anna la conocía mejor que nadie pero Hans, por el simple hecho de no conocerla podía pensar en cualquiera como su pareja y entonces, solo simplemente tenía que averiguar cosas de él y ver si había relación o no.
¿Ella era la que ponía a James en una posición peligrosa?
Pero, incluso si ella se alejaba de él Hans ya lo tenía en la mira, porque el peli-negro no solo era importante para ella y el peli-rojo conocía eso, él sabía que James Johnsen era él mejor y preciado amigo de Anna, y como en el pasado, lo usaría, porque era alguien que no tenía nada que ver con toda esa lucha…
Ha menos que si tuviera que ver en algo relacionado con Hans.
Elsa frunció el ceño al pensar en esa posibilidad.
-¿Elsa? –una voz femenina la hizo salir de sus pensamientos.
La rubia platinada levanto la mirada percatándose de que Kai ya no se encontraba con ella en el estudio, la mujer frente a ella era alta, con una cara redonda y juvenil, de tez morena y ojos oscuros, el cabello negro y liso de ella llegaba hasta la cintura, la vestimenta de ella siempre era de tonos rojizos con blanco, como en esa ocasión en que su blusa roja y holgada llegaba hasta su cadera tapando parte de sus jeans oscuros.
-No pensé que llegaras tan pronto con noticias –comentó tranquilamente Elsa mirando a la fotógrafa caminar hacia ella.
-Trabajo rápido –comentó con orgullo mientras le pasaba un sobre grande amarillo.
Peli-rojo, ojos verdes, alto, con nariz y mentón puntiagudo, no negaba que Hans era guapo, pero verlo incluso en fotografías la hacían querer quemarlo, alzó la foto para observarla de cerca, y pudo distinguir cerca de él el carro de uno de sus socios, la rubia platinada hizo una mueca, y paso a la siguiente fotografía, donde efectivamente se mostraba a Michael, uno de los mejores modistas del país tomando la mano de su enemigo.
-Como puede ver, las Islas del Sur está comenzando a robarnos nuestros mejores empresarios –comentó la morena, sus ojos azabaches observaron a Elsa con duda.
-Tus fotos como siempre son increíbles –le felicitó la empresaria- Incluso puedo ver los documentos que Hans tiene en la mano –comento con una sonrisa pequeña.
-Pensé que querrías saber de qué iba ese encuentro –soltó con orgullo la fotógrafa mientras se acomodaba su estuche en el hombro.
-Gracias por las fotos Lilo, tu paga se depositara en unos momentos, y necesitare que sigas al pendiente de Hans –comentó la rubia platinada dejando el sobre con fotos a un lado sobre el escritorio.
-Volveré con más noticias –le afirmó la morena dándose vuelta para marcharse.
-Espera –pidió tranquilamente Elsa logrando obtener la atención de Lilo- Necesito que 6-2-6 investigue algo para mí, ¿le puedes entregar algo? –preguntó Elsa quien se dispuso a escribir algo en la computadora.
Lilo la observo en silencio curiosa, mientras la rubia platinada parecía concentrada en algo en la computadora, Elsa no era de las que le pidiera entregarle algo a Stitch, normalmente ella lo llamaba y se lo pedía personalmente, supuso que se trataba de algo urgente para no pedir una cita. La rubia platinada debía de confiar realmente en ella para pedirle aquello.
-Asegúrate en decirle que le pagaré muy bien si puede investigarlo lo más rápido que pueda –comentó la empresaria sacando la USB de la computadora para extendérselo a Lilo.
-¡Lo haré! –afirmó sonriente recibiendo el objeto.
-Gracias Lilo, te debo una comida –agradeció Elsa suavemente- Saluda a Nani de mi parte.
-Si, nos vemos –se despidió alegre la fotógrafa guardando con cuidado en su estuche, junto a su preciada cámara, la USB de la empresaria antes de salir de la oficina.
La puerta del estudio se cerró y la de ojos azules se dispuso a seguir contemplando las fotografías del que era en esos momentos un tumor en crecimiento, molesto, e inútil para ella, pero sin embargo provocaba dolor y sufrimiento a las personas más importantes para ella, cerró con fuerzas su mano derecha provocando que la fotografía se arrugara en el proceso, como odiaba no tener el control.
La puerta tan pronto se cerró fue abierta, la de ojos azules se dispuso a guardar la fotografía del peli-rojo, antes de mirar a quien entraba al estudio, se sorprendió ligeramente de ver a Anna frente a ella.
-¡Oh! eres tu Anna –soltó Elsa sonriéndole a su hermana.
-Tú fuiste la que me pidió venir después del trabajo –le recordó Anna risueña por la extraña actitud de la rubia platinada.
-Cierto.
La empresaria frunció ligeramente el ceño, tal vez el tema de James la estaba poniendo muy distraída y preocupada de lo que aceptaba, la peli-roja se acercó a ella sacándole la vuelta al escritorio.
-¿Estás bien? –preguntó un tanto preocupada la de pecas mientras se hincaba para estar a la altura de ella- No sueles olvidar ese tipo de cosas, pareces cansada.
-Estoy bien –le aseguró sonriendo un poco.
La peli-roja suspiró pesadamente sabiendo de antemano que su hermana no le diría nada acerca de sus preocupaciones, como siempre, su hermana era de ese tipo de personas que le gustaba tomar la responsabilidad de todo y pensar en una estrategia para resolverlo, sin preguntarle a los demás, ella actuaba siempre como una madre.
Una madre que pensaba siempre antes en sus hijos que en otra cosa; desde la muerte de sus padres ella se comportaba de esa manera, como un pilar, siempre la trataba con dulzura, pero a la vez la alejaba de sus preocupaciones, como si Anna no tuviera nada que ver, como si no pudiera hacer nada más que observar su fortaleza ante las adversidades.
-¿De qué querías hablar? –preguntó la maestra de primaria ligeramente molesta por ver como siempre que su hermana no le contaría lo que le molestaba- debe ser importante si me pediste venir hasta aquí.
-"Sin preguntas" –pidió Elsa seriamente logrando descolocar a la peli-roja.
-¡¿Qué?! ¡No es justo! –se quejó Anna dejándose caer en la alfombra sentándose con las piernas cruzadas su molestia pareció llegar a su hermana pues la empresaria atino a sonreírle suavemente.
-Me debes una –le recordó la rubia platinada haciendo que la maestra de primaria hiciera una mueca de desagrado.
Nunca pensó que Elsa usaría el "Sin preguntas", o que al menos se acordara de ese absurdo acuerdo que hicieron entre ellas, era un acuerdo con reglas y muy pocas veces lo usaban, incluso las podían contar con una mano.
-¡Ya, escúpelo! –exclamó fastidiada por no poder preguntar nada.
Ella nunca desconfiaría de Elsa, no haría nada que la dañara, o la pusiera en una situación peligrosa, no dudaba, pero a veces, solo a veces deseaba que su hermana confiara más en ella y le contara absolutamente todo lo que pasaba por su mente, sin tener que recurrir a ese trato.
-¿Qué sabes de la mamá de James? –preguntó la rubia platinada.
-¿Por qué? –pregunto desconcertada la peli-roja.
-"Sin preguntas" –le recordó la empresaria logrando hacer fruncir el ceño de Anna.
La maestra de primaria se cruzó de brazos incomoda, ella no era de las que hablara de los demás a la ligera, mucho menos de esos temas tan personales y ajenos, sin embargo tampoco era de las que le ocultaran cosas a su hermana, Elsa era su todo, ella siempre la estaba cuidando, y era a la única que le podía confiar todo.
La rubia platinada era como una Reina para ella, alguien que podía tomar decisiones complicadas sin descuidar a las personas que dependían de ella, alguien de confianza que sostenía la esperanza de las personas.
-Realmente no sé mucho –soltó sinceramente la peli-roja tratando de mantener su inquietud alejado, Elsa debía de tener una buena razón para preguntarle eso- Pero, no es un tema del que él hable solo porque sí, James me ha contado de su situación, lo que vivió, pero nunca habla de su madre; eh tratado de tocar ese tema muchas veces pero él siempre lo esquiva.
La rubia platinada se mantenía tranquila ante los suaves murmullos que soltaba su hermana notablemente afectada por la situación en que se encontraba, no le gustaba verla de esa manera, pero todavía no se sentía en condiciones para revelarle todo a la peli-roja, sobre James y ella.
La tarde anterior estuvo dispuesta a preguntarle directamente al peli-negro sobre su madre, pero algo en los ojos jades de él la hizo ver que no le diría nada más, lo sintió en cuanto reveló lo que sabía Hans, entendió de una u otra manera que James no hablaba de su madre ni en sueños.
-Hubo veces en que pensaba que él no quería hablar de ella porque la odiaba, pero, siento que James no habla de ella para protegerse –comentaba Anna moviendo las manos mientras trataba de contener todos esos pensamientos y razonamientos que tuvo durante años.
-¿A qué te refieres?
Anna suspiró, por supuesto que tenía que explicarlo, después de todo fue un pensamiento que salió después de tanto análisis en el comportamiento de su mejor amigo, después de tanto conocerlo y convivir junto a él.
-¿No te parece raro que una persona que confía en otra no le cuente a ese alguien sobre algo que le duele? –preguntó la psicóloga alzando la mirada para observar fijamente a su hermana- Toda persona debe de hablar tarde o temprano, es algo normal en el ser humano, a menos que tenga una enorme razón por el no hacerlo.
Elsa sostuvo su mirada, entendía lo que decía pero no veía el problema el de ocultar algo, fácilmente si alguien decidía el no contar algo entonces se podría llevar ese dato a la tumba, ella misma había ocultado ya muchas cosas y sabía que con Anna ocurría lo mismo.
-No es complicado –siguió hablando la peli-roja- Es algo que todo psicólogo sabe, tarde o temprano un paciente hablara, no importa que método uses, porque todos necesitamos hablar, desahogarnos, incluso en los libros los villanos les platican sus planes a sus subordinados o a sus enemigos cuando los creen indefensos, como todos estamos conectados, todo decimos, todo sabemos, todo sospechamos.
La empresaria asintió entendiendo mejor a lo que se refería su hermana, la conciencia tarde o temprano jugaba sus carta y te hacia hablar de lo que te incomodaba o molestaba, en situaciones buenas como malas, a eso se refería su hermana, si James incluso en los momentos vulnerables como cómodos no hablaba o decía algo sobre el tema era ligeramente sospechoso.
-Elsa –la voz en susurros con un tono preocupante pero tranquilo de Anna le llamó la atención- ¿En qué circunstancia le ocultarías algo y lucharías por mantener oculto sin importar que? Incluso a mí, tu hermana, tú mejor amiga, tu única familia.
La respuesta llegó a ella más rápido de lo que pensó.
-Si es algo que te fuera a hacer daño –contesto sin dudar, directamente.
-¡Así es! –exclamó con el ceño fruncido ligeramente frustrada- A esa misma conclusión llegue yo, pero no estoy muy segura de sí se está protegiendo a sí mismo o a su mamá.
La rubia platinada se mantuvo en silencio esperando a que ella continuara.
-Sé que a pesar de que su madre no actuó como tal sigue siendo su mamá, tal vez él inconscientemente o por instinto aun así desee protegerla, pero también está la posibilidad de que James sienta que si el mundo sabe que es el hijo de esa persona el que estará en peligro será él, ya sea físico o mental –comentó la peli-roja levantándose del suelo y estirándose en el proceso.
-Él sabe quién es su mamá desde hace mucho –continuo hablando mientras movía unas cosas del escritorio con ayuda de Elsa para sentarse con las piernas colgando en el escritorio- Entonces, ¿Por qué no va a hablar con ella? ¿Por qué no simplemente le pregunta por sí mismo sus motivos para abandonarlo a él y a su padre de esa manera? –preguntaba sabiendo que nadie le respondería.
Elsa desvió la mirada pensativa, cualquiera estando en una situación así buscaría respuestas, incluso ella indago el por qué había nacido con el cabello rubio platinado cuando sus padres ni Anna lo tenían de ese color, descubriendo en el proceso que lo heredaba de una de sus antepasadas por parte de su padre, a quien llamaban "La Reina de las Nieves".
-Sabes –la voz de Anna la despertó de su ensoñación- A James no solo le llega dinero por parte de su madre, creo que ella le manda galletas, aunque realmente no estoy cien por ciento segura; él no toca nada de lo que ella le da, ni el dinero, ni las galletas, entonces ¿Él enserio no hablará para protegerla o se está protegiendo a sí mismo?
El silencio que se apodero del estudio no molesto ni a Elsa ni a la peli-roja, quien soltó un enorme y lento suspiro sintiéndose un poco mejor, todos esos pensamientos que había mantenido solo para ella acumulando sospechas, dudas y preguntas se habían hecho un poco menos pesadas, aunque sentía algo de culpa por parte del peli-negro.
-Solo James puede contarnos todo –soltó la maestra de primaria más tranquila- Él es una de las personas más fuertes que conozco, así que realmente espero que no me estés pidiendo esta información para…
-Hans chantajeo a James para que dejara de hablarte –le interrumpió Elsa con cierta molestia.
Las palabras de la rubia platinada la tomaron por sorpresa, como toda esa conversación y reunión, de un día para el otro su hermana le interrogaba sobre su mejor amigo sin previo aviso, y ahora le salía con que James le dejo de hablar por culpa de su exmarido.
-¿Qué? –preguntó sin voz como no queriendo tal cosa.
Ciertamente se sintió aliviada cuando James entendió el por qué se tendría que alejar un tiempo de él, le dolió, pero él le sonrió como solo él lo hacía, bromeo un poco, y la animo diciéndole que no sería por siempre, la apoyo, le hizo ver que todo estaba bien para que dejara de llorar, haciendo la promesa de reunirse cuando Hans ya no se sintiera amenazado por él, cuando ella pudiera lograr que tanto su (en ese entonces) esposo se llevara bien con su mejor amigo, su hermano mayor.
James aceptándolo con una sonrisa.
James abrazándola fuertemente por última vez.
El peli-negro era igual a ella, no contaba con muchos "amigos", tenía conocidos, pero ella sabía que él solo contaba con ella para platicar a gusto, cómodamente y bromear, salir a caminar, llamar solo para molestarse y reír un rato, eso lo había logrado después de pasar juntos la carrera, donde se apoyaron mutuamente en los proyectos en equipo.
-James dejo de hablar contigo porque Hans lo amenazó –le repitió la empresaria ante la pregunta incrédula de Anna.
Se mordió el labio inferior sintiendo sus ojos arder, al pensar en lo impotente que se debió de sentir James y se sintió una idiota, por pensar tan ingenuamente que Hans la amaba, que solo sufría de celos porque sus hermanos siempre le infundieron inseguridad, por no haber visto la tristeza en los ojos de James.
Por preferir a alguien que apenas conocía (aunque pensaba en él como su verdadero amor) a James quien era su preciado y único amigo.
-Él… él nunca me dijo nada –soltó Anna con voz temblorosa sintiéndose de nuevo una niña.
-A nadie se lo dijo –le consoló Elsa tomando su mano con gentileza.
Por supuesto que no, si él no se lo decía a ella ¿a quién?
-¿Cómo sabes tú? –interrogó Anna con extrañeza.
-Estoy investigando a Hans –soltó la rubia platinada con naturalidad a lo que la peli-roja asintió comprensiva- uno de mis espías me lo dijo, no le digas, ni preguntes a James.
-¿Por qué?
-Por qué entonces se puede preocupar por cosas innecesarias –la tranquilidad con la que lo dijo pareció comprensiva por parte de Anna mientras que la empresaria por dentro celebraba por su buen autocontrol- Te lo cuento porque sé que él es importante para ti, y para que me puedas contar cualquier cosa rara que hayas visto en el comportamiento de ambos –reveló por fin reparando que su sospecha pareciera incorrecta o imposible.
La maestra de primaria se quedó en silencio por un momento creyendo haber entendido mal sobre lo que su hermana le decía con ello, ¿comportamiento extraño por parte de Hans y James?, si bien le había parecido raro que Hans se sintiera celoso por James entendía que ella llevaba una muy buena relación con el peli-negro y quizás su confianza le diera de que sospecha al peli-rojo, por esa parte lo vio normal.
Aunque, ciertamente Hans le había revelado que no la amaba, así que hacer que ella se distanciara "un poco" de su mejor amigo había sido cruel, innecesario, era verdad que James no estaba a favor de su noviazgo y que varias veces le advirtió que era probable que el peli-rojo jugara con ella (lo cual había terminada siendo cierto) pero él nunca eh había dado razones a Hans para que este se pusiera sus moños.
-¿A qué te refieres? –preguntó la maestra de primaria pensativa.
-Tengo sospechas, no lo eh confirmado ni nada, son solo sospechas –comentaba Elsa ligeramente avergonzada, como si acabara de pensar en una barbaridad.
-Solo dilo –le pidió Anna algo divertida por a donde iba encaminado el pensamiento de su hermana.
-¿No te has percatado en que ambos tienen cosas en su aspecto que son similares? –preguntó la empresaria alzando una fotografía de Hans.
La peli-roja ensancho una sonrisa, sabiendo a lo que se refería la rubia platinada, tomó la fotografía, si bien había llegado a pensar que Hans tenía los mismos ojos jades que James nunca pensó en esa posibilidad, porque era absurdo.
Ambos eran altos, con nariz y mentón puntiagudo, pero tenían diferencias enormes, como el cabello, James lo tenía rizado mientras que Hans lo tenía lacio, también contaba con patillas mientras que el peli-negro había lloriqueado más de una vez por no conseguir que le saliera una barba decente, sin mencionar que el psicólogo tenia hoyuelos al sonreír y un lunar bajo su ojo izquierdo.
Y Hans, bueno, él tenía un agujero en vez de corazón.
-¿Me estás diciendo que sospechas que Hans y James son hermanos? –preguntó divertida Anna soltando ligeras risitas.
-No, te estoy diciendo que tengo ligeras sospechas de que ambos son medios hermanos –comentó Elsa también riendo un poco, tal vez lo que pensaba si era algo descabellado.
-Imposible –dijo la peli-roja aun entre risas.
-Ni tanto –le corrigió la rubia platinada suavemente dándole a ver que era una posibilidad.
Las risas de la maestra de primaria cesaron levemente, mirando la fotografía de su exmarido, esos ojos verdes, aunque no era el único ser humano que tenía ese color de ojos, le generaba esa pequeña duda, como una espina, una picazón por un mosquito.
-Ni tanto –susurró concordando con su hermana de que no era completamente imposible.
La tarde golpeaba la ciudad con gentileza, mientras que el sol se expandía por todas partes marcando su territorio el fresco aire de otoño refrescaba los lugares con sombra; James Johnsen no era de los que caminara con auriculares en los oídos mientras escuchaba música, era de los que disfrutaba de la basura auditiva de la ciudad, de los pájaros, de las hojas de los arboles al moverse por el aire, de las pisadas de los perros y el sonido de los carros pasando a su lado.
No le prestaba atención a los sonidos realmente pero disfrutaba el caminar por las banquetas sintiendo la vida que le rodeaba, las personas, objetos, y animales, sonidos diversos e incluso escuchando alguno por primera vez.
Entró al edificio de departamentos como si fuera un lugar familiar, con las manos en los bolsillos y observando lo silencioso del lugar que era la entrada hacia el elevador que llevaba a los departamentos, paso por los buzones de correo, lavandería, una máquina expendedora y una pequeña estancia donde en realidad nunca había visto a nadie sentado.
Ese edificio siempre se le hacía absurdamente tranquilo, aun sabiendo que varias personas vivían ahí, salió del elevador en el piso 5 cuando unos pasos apresurados y un jalón en su pantalón lo detuvo en su camino.
-¡DeadPool! –el suave chillido infantil lo hizo voltear hacia abajo topándose con un niño que aparentaba unos 6 años, cabellos marrones y ojos cafés chocolates que le otorgaba una sonrisa chimuela.
-¡Spider boy! –exclamó James agachándose a la altura del niño.
Levantó la mano haciendo que el pequeño reaccionara chocando su palma con la de él, la bajo obteniendo la misma reacción, la hizo puño y repitió el proceso pero con ambas manos, el niño se carcajeaba mientras él pretendía equivocarse, llevándose una mano a la cabeza y ahogando una exclamación de "frustración".
-Deja de enseñarle cosas raras a mi hijo –gruño alguien por detrás de él.
El peli-negro dejo caer su cabeza hacia atrás para mirar a quien le hablaba, un rubio alto y fornido con los brazos cruzados lo miraba seriamente, con esos ojos ambarinos– ¡Thor! –exclamó James logrando que el niño le imitara apuntando a su padre mientras brincaba divertido por el momento.
Kristoff rodó los ojos viendo que no podría evitar ese tipo de conversaciones teniendo a esos dos juntos, el psicólogo se levantó revolviendo los cabellos del niño.
-Kristoff, tiempo sin verte –saludó el peli-negro sonriente- ¿Cómo te va en el restaurante?
-Bien, me pagan bien y el horario es cómodo –contestó enumerándolo con los dedos.
-¿Dónde quedo la pasión por el trabajo? –preguntó el psicólogo fingiendo dolor y tristeza- En mis tiempos uno hacia lo que quería hacer.
-Lo dice el que ama la música pero estudio psicología –dijo con sarcasmo el rubio cruzándose de brazos.
-¡Touche! –exclamó risueño volteándose hacia el niño que los miraba atento- ¿Sven que decimos cuando tu papá se pone de sincero?
-Es-es –decía el niño mientras trataba de recordar la palabra, James lo miraba expectante mientras que Kristoff rogaba porque Sven no lo recordara– ¡Es-escueto! –profirió el pequeño entre risas mientras daba pequeños saltos de alegría por recordar la palabra.
Las pequeñas carcajadas de James no se hicieron esperar mientras que el rubio resignado asintió con la cabeza al verlos intercambiar otro choque de palmas; cuando esos dos se juntaban no había nadie que los parara, a ese punto de la vida, ya no sabía distinguir cuál de los dos era el que chiflaba al otro, si James por enseñarle palabras complicadas pero inofensivas y contarle tanto chistes malos como bromas o Sven por seguirle el juego al mayor memorizándolas.
-¿Y por qué estás aquí? –preguntó el rubio recordando el hecho de verlo en los departamentos.
-¡Ah! Vine a ver a mi hermana –contestó el peli-negro sonriente- Te hable antes de ella, vive aquí, no sé si la conozcas, se llama Anna.
-¿Zanahoria? –preguntó el pequeño logrando desconcertar al psicólogo.
-Es la maestra de Sven –le informó Kristoff tratando de que James no le prestara mucha atención al apodo que le tenían en secreto a la peli-roja.
Pero lo poco que conocía al peli-negro le daba a entender que si escuchaba algo que posiblemente le haría reír no lo olvidaría, pasaría de largo o evitaría, el psicólogo pareció iluminado, como si algo realmente bueno acabara de pasarle, como un niño con un helado, o un perro con un hueso, parecía disfrutar del hecho de poder tenerle un buen apodo a la maestra de primaria y el rubio por un momento sintió lastima por ella.
Cuando James se encontró frente a la puerta de la peli-roja pensó en la mil y un formas de poder incluir la palabra "zanahoria" de manera natural para usarla en contra de su adorada amiga, por un momento se preguntó si era mala idea el molestarla hasta que recordó la broma de la maestra con los mangos por lo que se le paso en un parpadeo esa duda.
Pero su diversión se fue al olvido en el momento en que la vio abrir la puerta con una mirada preocupante, seria y retraída, pero lo que más le molesto fue esa sonrisa de psicópata que ponía la peli-roja cuando trataba de ocultar su molestia; paso al departamento con el ceño fruncido mientras Anna hablaba sobre algo de su trabajo lo cual no le prestó atención, prefiriendo acomodarse en el sillón mientras se cruzaba de brazos.
La maestra de primaria lo miró confundida, al verse notablemente ignorada, por lo que ligeramente ofendida se dirigió al pequeño sillón al lado del de donde se encontraba el psicólogo.
-¿Qué pasa? –preguntó James soltando un suspiro.
-Que cruel, hace mucho que no te veo y me tratas así –le reprocho la zanahoria logrando que el psicólogo se revolviera los cabellos incómodo.
Tal vez estaba malinterpretando los gestos de Anna.
La peli-roja se mordió el labio inferior, lo más probable era que el torpe del peli-negro ya se diera cuenta de su extraño comportamiento, psicólogo tenía que ser después de todo, se inclinó un poco mirando el rostro del peli-negro y pensó en Hans, no se parecían, no podían ser familiares.
Es decir, los ojos era lo único que tenían en común, ya que no tenía una escuadra a la mano como para comparar las narices y mentones, y ahora que caía en cuenta no sabía las medidas exactas del mentón y nariz del peli-rojo como para lograr conseguirlo.
-¡Deja de mirarme y acercarte tanto! –exclamó incomodo el peli-negro tocando la frente de la peli-roja con su dedo índice, empujándola suavemente.
-¡No seas nena! –le molestó Anna imitando su gesto.
La pequeña pelea se extendía unos cuantos segundos más antes de que James dejara la frente de la maestra de primaria en paz, su curiosidad por saber lo que ponía dudosa a su hermana menor lo había orillado a rendirse en esa tonta pelea.
-¿Qué pasa? –preguntó de nuevo el peli-negro exasperado por el extraño análisis de la peli-roja hacia su persona.
-Nada, ¿Por qué tiene que estar pasando algo? –interrogó nerviosa y enfadada por verse descubierta.
-¡Te estas comportando de la misma manera de cuando pensabas que era gay! –le reclamó el psicólogo frustrado recordando aquel incomodo momento en que la peli-roja le susurró en el oído "no seas tímido, puedes sacarlo".
-¡C-claro que no! –exclamó la peliroja recordando el enorme malentendido de aquella vez.
-Anna –le llamó James con seriedad (como pocas veces en la vida)- solo pregúntame, no tengo todo el día.
-¿Tu… -extendió la "u" la peli-roja no sabiendo si preguntarlo o no.
"[…] se puede preocupar por cosas innecesarias" la voz de su hermana sonó en su mente, la mirada curiosa de James mientras le prestaba atención la hizo percatarse que tenía que idear alguna pregunta convincente y buena para que el peli-negro no siguiera sospechando sobre su duda.
Pero no sabía que preguntar, se moría de ganas por solo soltarlo y preguntárselo abiertamente aunque lo más probable es que lo negara con risas estalladas que la harían ver como una loca maniática que no tenía nada que hacer con su vida que no fuera el pensar en la vida de otras personas.
-…tienes novia? –terminó la pregunta con lo primero que se le ocurrió rogando a algún dios que el peli-negro creyera que esa era la pregunta que le quería hacer en un principio.
Y entonces paso un milagro, los colores subieron por el rostro de James quien desvió la mirada notablemente avergonzado, Anna parpadeó sorprendida por que su pregunta lograr cambiar el ambiente y el estado de animo de su mejor amigo en un instante, por un momento ahogo un suspiro aliviado, pero en un segundo después su estado de alerta apareció.
¿James tenia novia?
Y del estado de pánico, al de alivio le siguió el enojo, ¿Desde cuándo James omitía el decirle algo? Bueno, aparte de lo de su madre y posiblemente hermano.
-Pensé que Elsa te lo había dicho ya –murmuró el peli-negro tapándose su nariz, boca y mejillas con el dorso de su mano derecha.
-¿Elsa? –preguntó Anna desconcertada- ¿Por qué Elsa tendría que…
Su voz se extinguió sin siquiera terminar la pregunta mientras que la bombilla de su cabeza se encendía, y recordó a su hermana atendiendo llamadas y mensajes de texto con una sonrisa, distraída y más feliz de lo normal.
Entorno los ojos hacia James, seguía viéndose avergonzado, esquivando su mirada, nunca antes había visto al psicólogo en ese estado, como también descubría nuevas facetas de Elsa.
Y esa parecía ser la realidad, su hermana mayor salía con su mejor amigo.
-¡¿Qué?! –volvió a preguntar casi en un grito.
Y entonces entendió por qué Elsa tenía tanta curiosidad por James, porque se preocupaba y sabía tanto.
*escondida detrás de James para evitar las piedritas y antorchas*
Sé que me merezco toda su ira y rencor :'c me tarde más de lo que esperaba en este capitulo :$$$$ y lo que más duro fue lo que más tardó, la platica intensa de Anna y Elsa e.e
Pero bueno, llevo de vacaciones 3 semanas, aunque como ven no e podido escribir mucho :c estoy haciéndole un trabajo a mi tío, por lo que a consumido la mayoria de mi tiempo libre sin mencionar las otras cosas pendientes que tengo, dibujos, proyectos de fotografía y animación.
Pero bueno, es mejor tarde que nunca :P
En otras noticias, el capitulo de hoy es genera dudas y libera otras más jojojojojojojojo aparece un personaje nuevo c: y se conoce una amistad que no sabían que existia e.e jojojojo o tal vez si e.e ddd
Espero disfruten del capitulo c: y se que soy una mala persona que no merece reviews por que me tarde mucho en actualizar :'c
¿Alguien más piensa que Sven es genial? adoro a ese niño :'3
Esta vez contestare los reviews en privado (mañana en la noche o el lunes temprano) por que tengo demasiado sueño en estos momentos :$$ y me da pena tardar tanto en publicar.
Es duro contar con responsabilidades y ya no tener horas y horas de nada que hacer como en Primaria, Secundaria y en extrañas ocasiones en la Prepa :'c nuuu me guta ser vieja :'c dddd'
FELIZ DÍA DEL PADRE :DDDDD
Espero comprendan las responsabilidades de esta triste escritora que daría lo que fuera por escribir todos los días :'D pero tengo que vivir y comer, sooo necesito ganar dinero xDDD
En fin, disfruten esta lectura sin fines de lucro, diviértanse en los momentos random que cuenta c: e incrementen sus dudas jojojojojojojo
Son los mejores lectores del mundo (InsertenCorazonesNenasAquí)
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Recuerden que los comentarios siempre motivan a seguir escribiendo c: Acepto las criticas destructivas...digo constructivas xD
Solo tienen que ceder a 5 minutos de su tiempo. Gracias.
