Capítulo 11

Y había que tomar decisiones…

Estuvieron en la habitación de Rose casi toda la tarde, hablaron de muchas cosas, Rose ponía atención a todo lo que el Doctor le contaba, acerca de lo que había hecho este último tiempo. Estaban recostados, uno al lado del otro, frente a frente, no paraban de mirarse, tenían las manos entrelazadas.

- ¿Qué piensas de todo esto? – Frunció el ceño y continuó. - Y que hay con eso de que ya fuiste padre antes… – quiso saber.

- Rose, tengo un poco más de 900 años, he tenido muchas vidas y vengo de un lugar que ya no existe, pero que cuando existió fue maravilloso, créeme. Recuerda que he sido muchos hombres diferentes y sé que por lo menos uno de ellos tuvo algún hijo o hija… – Se quedó mirando hacia lo lejos como tratando de recordar.

- No contestaste mi pregunta… ¿Eras casado? – No sabía porqué pero la idea la enojaba. En el fondo lo que le molestaba era no saber demasiado del hombre que amaba. Lo amaba así tal cual era, con todas sus genialidades, él era de otro planeta, era el único y el último que quedaba y era sólo de ella. Creía que tenía derecho a saber más de él.

- En Gallifrey no te casabas, se supone que había familias y tradiciones que seguir. Los Señores del Tiempo éramos una raza complicada, muchas reglas, ceremonias, tradiciones... De hecho las mujeres no daban a luz, todo era de algún modo concebido en laboratorios, pero no cualquiera podía tener esos privilegios. Tenías que demostrar ciertas aptitudes o provenir de una familia noble y… – Se quedó callado de repente.

- Entonces, como es que estamos metidos en esto… - La miró como queriendo demostrar lo obvio. - Quiero decir, luces como un hombre humano cualquiera. Excepto que tienes dos corazones. Esto es muy complicado… en realidad, no entiendo que va a pasar con nosotros.

Nosotros, pensó. Había vuelto con el objetivo de llevársela con él otra vez, pero el bebé complicaba las cosas de una manera desconocida. Tenía miedo, es cierto, no conoció de ningún caso de alguna mujer en Gallifrey que diera a luz de forma natural a un Señor del Tiempo y viviera para contarlo. La formación biológica de las células humanas no se parecían en nada a las de un Señor del Tiempo y su fusión no tenía precedentes, No quería que le pasara nada a Rose pero ni siquiera él podía asegurar que todo estaría bien.

- ¿Vas a decirme en qué piensas tanto? O tendré que adivinar… - Rose notó la cara de preocupación del Doctor. – Sé que algo no anda bien y no quieres decírmelo.

- No, nada de eso, no te preocupes… - Trató de disimular sus pensamientos.

- No me mientas, conozco esa cara, es la misma que ponías cuando te enfrentabas a los Daleks.

- Juro que prefiero enfrentarlos otra vez, al menos a ellos los conozco, en cambio no sé que va a pasar con todo esto. Tendré que hacer un estudio completo de tu situación Rose Tyler. Debo determinar si existe algún peligro para ti o el bebé. – Le explicó, aunque ya intuía lo que pasaría, era posible que Rose no soportara más tiempo las continuas regeneraciones.

- ¿Peligro? A que te refieres con peligro… Háblame claro…- Ella empezaba a temer lo peor.

– Rose… existe una probabilidad de un sesenta por ciento de que mueras en el parto. – Y unas lágrimas silenciosas se deslizaron en su rostro cuando lo escuchó.