DISCLAIMER: Los personajes de Card Captor Sakura no son de mi propiedad, sólo la historia es mía (y tal vez alguno que otro personaje que salga por ahí y que nadie conozca xD)
-.-
Pandora's Notebook.
Cap. 11: Descubrimientos, infortunios y otros etcéteras.
—Nunca he subestimado las capacidades de nadie, por lo que me queda claro que las cosas casi nunca son lo que parecen y que al enemigo jamás hay que hacerlo pasar por débil, no sin antes dar una buena pelea…— (Tomoyo D.)
-.-
—¿Sakura?— al segundo llamado la hermana mayor de Touya reaccionó del largo estado de letargo en el que se había sumergido, abrió los ojos con gran sorpresa y como si el contacto le quemará empujó a Syaoran, obligándolo a apartarse de ella de una forma muy abrupta y algo dolorosa.
Li se fue de espaldas por la fuerza del empuje, terminó cayendo sobre el piso alfombrado de la habitación de hotel y en el momento en que su cabeza rebotó contra el suelo, Sakura se dio cuenta de que había cometido una enorme torpeza.
—Syaoran… Syaoran lo siento mucho— dijo ella, levantándose de la cama para correr en dirección a su amor platónico, hincándose a su altura para revisar que no tuviera heridas o que gracias a su tonta reacción histérica le hubiera provocado algo así como un derrame cerebral.
Negó con la cabeza un par de veces, su histeria realmente comenzaba a hacer estragos severos en su imaginación.
—No te preocupes Sakura estoy bien…— respondió el ambarino en susurros, sentándose sobre el piso en tanto frotaba su cabeza con una de sus manos —.Yo soy el que debería disculparse por…
—¿Sakura?, ¿Sakurita?— la frase del hermano de Fanren quedó incompleta cuando la voz de Tomoyo irrumpió de nuevo en medio de la habitación. Sakura se levantó estrepitosamente y vio hacia todos lados, no había ningún lugar donde Syaoran pudiese esconderse…
—Debajo de la cama… Syaoran, debajo de la cama, rápido.
—¿Debajo de…?— no obstante Kinomoto no le permitió replicar, pues no pasaron ni cinco segundos cuando gracias a sus empujones muy poco delicados, Syaoran terminó debajo de la cama en una posición por lo demás incomoda, en tanto la ojiverde se preparaba para abrir la puerta.
—Yo te diré cuando puedas salir… Lo siento mucho pero es que…
—Sí, no importa, ve a abrir Sakura, rápido— Syaoran supo que no le iba a quedar de otra más que esperar en ese sitio medio polvoriento, así que suspirando dejó que su cabeza cayera pesadamente sobre el piso, en tanto se preguntaba cómo era que había llegado a cometer tal tontería.
No tardó en responderse a si mismo, Eriol definitivamente iba a pagar por eso, él y su estúpido cuaderno de partituras, porque gracias ello ahora estaba ahí, escondiéndose, como si fuera el amante de Sakura y Daidouji por su parte, estaba interpretando el papel del esposo que llega a casa luego de trabajar toda la noche, sin imaginarse nada, sin sospechar nada…
Se sonrojó, ¿Por qué estaba pensando como en las estúpidas telenovelas?
—Vaya… pensé que iba a tener que llamar a uno de los encargados del hotel Sakurita— la joven castaña se sintió algo cohibida por la ligera mirada escrutadora que su amiga amatista le envió una vez traspasó el umbral de la puerta, no obstante se obligó a si misma a mantener la calma, porque Syaoran todavía estaba debajo de su cama y hasta que no saliera de la habitación, no podía permitirse estar en paz.
—L-Lo siento Tomoyo es que… estaba dormida.
—Oh en ese caso yo soy la que debe disculparse, es sólo que apenas me han dicho lo que pasó con la tubería y el cambio de habitación, no me dieron la llave porque dijeron que tú la tenias— explicó la azabachada, en tanto se adentraba al interior de la habitación y observaba todo desde un mejor ángulo. —.Por un lado esta excelente, este lugar se ve más espacioso.
—Sí, lo es— risa nerviosa, seguida de un traspié, Tomoyo aun no sospechaba nada, seguía como una fresca flor de primavera en campo verde, pero sin importar eso, a ella ya le estaban cosquilleando las manos del estrés.
—¿T-Tomoyo?— llamó, entre tartamudeos y sonrojos, recibiendo de inmediato la atenta mirada de su joven amiga nívea —.¿Podrías mostrarme tus… trajes de baño?
—¿Los trajes?— cuestionó la azabachada con premura, recibiendo en respuesta el asentimiento de la ojiverde que se sonrojó aun mas ante su falta de imaginación para idear un buen plan de escape —.¿Ahora?, ¿No crees que ya es algo tarde?
—N-no es que yo, tu sabes, quisiera verme mas… linda— expresó como último recurso para convencerla, dejando que un rubor más intenso le cubriera las mejillas.
Pero sin importar nada Tomoyo sólo sonrió con ternura y desde su sitio Syaoran igual lo hizo, sin evitarlo o predecirlo.
¿Verse más linda?, ¿Se podía?
—¡Claro que si Sakurita!— Daidouji no dijo nada mas al respecto, estaba de sobra decir que aceptaba hacer tal cosa sin rechistar, así que sin perder tiempo tomó su valija, que reposaba en un extremo de la habitación y la arrojó sobre el colchón de su cama, abriéndola para sacar su gran variedad de bañadores, los mismos que no dejaban de sorprender a la hermana mayor de Touya. —.¡Este se te vería divino!— señaló, mostrándole un traje de color azul marino que la ojiverde analizó con nerviosismo y pena.
—Supongo q-que si— manifestó, todavía sin dejar sus tartamudeos —.O-oye Tomoyo, ¿P-podrías ponértelo tú?
—¿Yo?, Pero…
—Es que si te lo pones tu p-pues me daría más confianza, ¿Si?— Tomoyo levantó una ceja sin entender, en tanto Kinomoto sonreía torcidamente, esperando a que su amiga no se diera cuenta de nada o estaba segura que tanto ella como Syaoran iban a terminar metidos en un severo regaño o mínimo iban a caer dentro del baúl de sospechas de Daidouji…
Pero nada de eso sucedió, sin saber cómo o porque la azabachada simplemente se vio obedeciendo a las extrañas peticiones de su amiga, simplemente tomó de forma rápida el bañador y comenzó a caminar con decisión al cuarto de baño, ante la mirada de una Sakura muy nerviosa.
—Pero en cuanto termine te lo pruebas tú, ¿De acuerdo?
—Totalmente…— la castaña rió por lo bajo agradeciendo que ella no sospechara nada y en el momento en que vio desaparecer a Tomoyo tras la puerta se apresuró a hacerle una seña a Syaoran, quien de inmediato y muy hábilmente salió de la habitación lo más rápido que pudo, no sin antes despedirse fugazmente de Sakura que asintió de forma algo ausente.
Y justo cuando él estuvo fuera, Tomoyo salió de la habitación en la que estaba, luciendo de forma maravillosa el traje de baño que antes se había llevado, sin imaginar lo que había sucedido.
—Creo que te queda mejor a ti— expresó la castaña con una sonrisa aliviada y autentica, luego de que todo estuviera en orden —.Va más contigo…
—Eso no es verdad Sakura, pero en fin, ahora que ya lo viste, ya puedes probártelo tú…
—Mejor, antes de eso— hizo una pausa, tomando asiento en la mullida cama que permanecía en el centro de la habitación —.¿Cómo te fue con la señorita Mayumi?, ¿Paso algo interesante?
—Ah, eso— recordó ella, con un deje de indiferencia —.No, ella sólo quería que le ayudara a ordenar las listas de asistencia— respondió, simple y rápido —.Bien, iré a quitarme esto…
—Tomoyo espera— llamó Kinomoto, algo extrañada —.¿Estás bien?
—Sí, ¿Por qué lo preguntas?
—No sé es que tu tono de voz cambio un poco.
—No te preocupes Sakura estoy bien, sólo algo cansada, ahora regreso— Tomoyo no dijo nada mas al respecto, simplemente se dio vuelta e ingresó de nueva cuenta al cuarto de baño, donde se encerró por unos momentos.
Sakura frunció el ceño con desconfianza, suspirando de por medio, era muy despistada, sí, pero no tanto como para no darse cuenta de que su mejor amiga ocultaba algo, no sólo por el cambio en su tono de voz, también por su mirada gacha y su movimiento algo nervioso de manos…
No se equivocaba.
Tomoyo Daidouji si tenía algo y mientras observaba su reflejo en el enorme espejo que estaba frente a ella, se analizaba lenta y minuciosamente, como un gato a un ratón.
Durante su estadía con Akiko Mayumi, Eriol como siempre arribó con su típico porte de superioridad y su ya muy gastada sonrisita de galán de pacotilla, lo cual ella debió haber sentido como algo demasiado normal y común, claro, de no haber sido porque, en esta ocasión el joven Hiraguizawa no la observó como siempre con burla, al contrario, parecía avergonzado y muy apenado por alguna razón que ella no supo interpretar.
Mientras escuchaban lo de la organización y tal, ella por mucho que lo intentó no pudo desviar su mirada del chico, era muy extraño que él, siendo como era, se comportara ahora como un muchacho serio y reservado, cuando realmente era una sabandija de lo peor…
Se confundió muchísimo por eso, pero más porque él no la hubiese molestado en todo ese rato, pues ni siquiera le había dirigido una sola palabra.
—¿Estará enfermo?— se cuestionó a si misma en un susurro, mas prontamente se dio cuenta de que no debía pensar en eso, ya que resultaba absurdo y de cierta manera algo muy estúpido de su parte.
Movió la cabeza de un lado a otro, obligándose a dejar de pensar en Eriol…
Suficientes problemas tenía con Sakura y su timidez como para añadirle el cuestionamiento de la extraña actitud del ojiazul.
-.-.-
Maldijo por lo bajo una vez llegó hasta su dormitorio, pensando en que ese día todo le había salido demasiado mal como para ser cierto.
Takashi Yamazaki se adentro en la profundidad de su habitación de hotel, tambaleándose un poco y dando uno que otro traspié para al final terminar recostado sobre su cama, luego de dejarse caer como un digno costal de papas.
Respiró contra las sabanas que cubrían el mullido colchón, giró la cabeza levemente y observó con desagrado a la cama que estaba a un lado de la suya, en la cual de forma muy notoria estaba durmiendo uno de los tipos más detestables del planeta, su compañerito afeminado, Tsukishiro.
Dio una vuelta más en la cama y con un gesto de asco se levantó, para posteriormente quitarse la camiseta que llevaba puesta, la cual por cierto desprendía un potente olor a whisky barato.
—Y era nueva…— susurró con rencor, arrojando el pedazo de tela a un costado y evocando el recuerdo de lo que le había sucedido horas antes en la discoteca.
Porque todo se resumía en tres actos…
Primero, él llegando a la discoteca, Segundo él acercándose a una chica, Tercero él siendo golpeado por la chica y bañado en whisky porque extrañamente la mujer había resultado casada y una de aquellas que consideran la fidelidad como un papel "valioso" en la relación.
Sonrió con ironía, era la primera vez que alguien le rechazaba de esa forma tan vil, pero que más, al final para todo hay una primera vez y tenía que pasarle tarde que temprano.
—Y a propósito de primeras veces…— Takashi se levantó de la cama, colocó sus pies nuevamente sobre la suave alfombra decorativa de la habitación y comenzó a caminar en todas direcciones, tratando de hallar su equipaje que seguramente ese despreciable engendro del mal, alias Yukito, habría movido de lugar, gracias a la grandiosa idea que tuvieron los administradores de cambiarlos de sitio.
Ya se quejaría de eso por la mañana…
Yamazaki sonrió con gloria cuando halló su maleta en una esquina del lugar, se acercó burlonamente y comenzó a buscar entre todo alguna pista que le dijera que Eriol había ido por su estúpido cuaderno de partituras.
Bufó con desesperación cuando se encontró con el objeto, al parecer el muy inútil no se había dado el maldito tiempo de ir.
—Imbécil— susurró con una sonrisita socarrona, ojeando levemente el cuadernillo y agachando la mirada cuando en uno de esos momentos un papel salió volando en medio de la habitación…
Se hinco para recogerlo y una vez lo hizo la curiosidad le permitió desdoblarlo para saber de qué se trataba.
Al pasar sus ojos por encima del papel una sonrisa comenzó a formarse en su rostro y sin poderlo evitar de él salió una carcajada.
—¡Eriol maldito perro infernal!, ¡Hijo de pu…!— guardó silencio cuando sintió una mirada grisácea a sus espaldas, se giró de forma inmediata y observó como Yukito le miraba con un gesto de ligera premura. —.Sí ya…— Takashi no dijo nada, simplemente guardó la nota en uno de sus bolsillos y caminó hacia el cuarto de baño, dispuesto a lavarse la cara para después dormirse.
Pero si algo era cierto es que al final su día no había terminado de una forma tan horrible y que su sonrisa burlona no se la iba a quitar nadie.
Porque Eriol había metido la pata hasta el fondo y él, como un fiel amigo, no iba a perder la oportunidad de exigir explicaciones.
-.-.-
El arrecife de coral era la siguiente parada.
Por la mañana, luego de que dieran las 8:00 a.m. todos los estudiantes de Seijo que eran parte de la excursión atendieron a la indicación dada por la secretaria Mayumi, se presentaron en el lobby del hotel y en menos de diez minutos ya estaban camino a la costa donde algunos expertos en buceo ya estaban esperándolos.
Obviamente durante todo el trayecto los alumnos no podían quedarse sin hablar, por su parte el grupo de Syaoran estaba todavía riéndose por el reciente descubrimiento de las cartas de amor de Eriol, en tanto Yukito Tsukishiro como siempre no pudo evitar su afición por pasear al lado de Tomoyo y Sakura, a pesar de que esta última no parecía querer prestar atención a sus chistes, charlas y consejos de vida, pues el suceso de la noche anterior todavía rondaba en su cabeza como un pajarillo enjaulado.
Si Tomoyo no hubiese interrumpido aquel contacto entre ellos con su presencia, seguramente ya le habría soltado toda la verdad de golpe y ahora el joven Li sabría su identidad como poetisa anónima.
Pero, ¿Estaba realmente lista para eso?
—Bien muchachos, como ya saben el día de hoy tenemos programado visitar los arrecifes de coral, así que para hacer de esto una visita amena les suplico que por favor se comporten como se señala en el reglamento de nuestra prestigiosa institución— un leve abucheo, seguido de algunos asentimientos —.Bien, estando todos de acuerdo pueden ir a cambiarse de ropas, cuando terminen nos veremos de nuevo aquí para comenzar con la actividad del día.
La joven Akiko asintió después de haber dado las indicaciones pertinentes y fue entonces cuando todos los alumnos se giraron para observar un poco más adelante una espaciosa cabaña, que suponían era el lugar donde se guardaban todas las cosas para las clases de buceo, tanques de oxigeno, trajes especiales y demás cosas.
—Eso se ve tan emocionante, ¿No lo crees Sakurita?— la ojiverde asintió con apocamiento a la pregunta de su joven amiga amatista, al tiempo que giraba un poco la cabeza para observar a Syaoran, que por lo que se veía, estaba muy concentrado en su tarea de molestar a Hiraguizawa por alguna razón desconocida.
Se giró rápidamente cuando el ambarino la sorprendió observándole y sin ser capaz de soportar la vergüenza que le provocaba su acción poco discreta, tomó de la mano a su amiga y en menos de un segundo comenzó a correr con apuro hacia la cabaña de buceo, siendo seguida por Yukito que todavía no entendía lo que le sucedía a Kinomoto esa mañana.
Syaoran sonrió un poquito y agachó levemente la cabeza, pero pronto su atención volvió hacia Takashi, quien todavía permanecía riendo de forma extrema a causa de lo que le había tocado leer la noche anterior.
—Es que… es que esta soberbio, tus ojos, tu piel nívea, dulce princesa… ¡Eriol cabrón!, te lo tenias bien guardado, mariconazo de mierda…
—¡Cierra ya la puta boca!, ¡Con una mierda, te voy a partir la cara de un puñetazo si no te callas!— Eriol detuvo de una sola a Yamazaki una vez lo sostuvo de la camisa y lo levantó un par de centímetros de la arena, no obstante, lejos de callarse con sus amenazas, el de ojos rasgados comenzó a reír cada vez más, situación que de forma lógica desespero brutalmente al ojiazul, quien no sabía ya que mas hacer para terminar con toda aquella bulla que se estaba creando.
Lo peor era que todo estaba pasando por su culpa.
—No te quejes Eriol, tú tienes la culpa y bien merecido te lo tienes porque gracias a ti ayer pase una de las peores vergüenzas de mi vida…
—No es mi culpa que a Kinomoto le hayan cambiado de habitación gracias a un asunto de tuberías— mencionó el inglés en contraataque por la aseveración de su amigo Li, todavía sin soltar a Yamazaki que ya había dejado de reír y ahora sólo observaba con burla a sus dos compañeros —.Da igual, de todos modos no quiero seguir hablando de esto… ¡Porque si insisten juro que…!
—Ya nena, está bien, no hablaremos de tus cosas de niña por ahora…— mencionó Takashi, en una especie de acuerdo de paz —.¿Ya me bajas?, estas arruinándome el traje…— Eriol no pudo objetar nada al respecto, simplemente atendió a la petición de Yamazaki y se dio vuelta, como queriendo ignorar un poco la fastidiosa sonrisita de autosuficiencia que su amigo tenía.
Syaoran suspiró algo fastidiado, antes de echarle un vistazo a su reloj de muñeca.
—Creo que deberíamos ir ya, si no estamos listos seguro Mayumi nos golpeara.
—Y yo estaría tan agradecido— expresó el de ojos rasgados, moviendo la cabeza asertivamente —.¿No la has visto?, esa secretaria tampoco está mal…
—Deja tus tontas fantasías sexuales para después— pidió el ambarino, levemente asqueado —.Y ya, vamos— Eriol no respondió nada al igual que Takashi, simplemente se limitaron a seguir la indicación de su amigo que comenzó a caminar con algo de apuro hacia la cabaña, donde momentos antes habían ingresado todos sus demás compañeros.
Luego de que recorrieran un largo pasillo finalmente pudieron encontrar los vestidores a los cuales ingresaron, mientras que, unos cuantos metros más lejos, se encontraba el antagonista de la habitación, es decir, el vestidor de las mujeres, donde todas las chicas ya estaban listas con sus respectivos trajes de buceo, algunas charlando sobre cosas triviales, otras observándose en el espejo de forma algo vanidosa y unas mas simplemente pensando…
—¿Sakura estas bien?— la joven amatista, que se había mantenido en silencio todo ese rato, no pudo evitar lanzarle aquella pregunta crucial a su amiga, pues esta llevaba toda la mañana así de distante y lejana al mundo real.
Pero lejos de recibir una buena explicación, lo único que obtuvo fue un simple asentimiento seguido de una sonrisa algo forzada.
—No tienes que preocuparte Tomoyo estoy bien.
—¿Segura?— indagó nuevamente, Kinomoto volvió a asentir —.¿Pasó algo con Li?
—No Tomoyo, sólo pienso en todo… en ya sabes…
—¿El asunto del diario?
—Sí pero… mejor dejamos esta charla para luego ¿Sí?, por ahora vamos a divertirnos en el arrecife— ante la sonrisa de su amiga y su renovado animo por conocer más a fondo el océano, Tomoyo no pudo replicar, simplemente asintió de manera silenciosa y se observó a si misma, recordando que a fin de cuentas ella también tenía muchas cosas que platicar con su amiga, cabe mencionar que todas estaban estrechamente relacionadas con cierto joven ojiazul, el cual últimamente rondaba sus pensamientos como una completa mosca fastidiosa.
Negó con la cabeza sin comprender bien a que iba su repentino interés inconsciente por aquel playboy, así que, dejándolo ir, sonrió un poco más a Sakura incitándola a que de una vez por todas fueran a recoger sus respectivas aletas y tanques de oxigeno con los encargados del lugar, quienes ya estaban fuera del vestidor, guiándolas hacia otra habitación un poco más lejana.
Todas las chicas tomaron sus respectivos complementos, Sakura y Tomoyo una vez tuvieron los suyos salieron de la cabaña al igual que Rin y su amiga Hikaru, sólo que estas dos demoraron un poco más, ya que de forma sospechosa se encerraron en una habitación solitaria, donde tuvieron mucho cuidado de que nadie les descubriera.
—¿Y ahora?, ¿Por qué nos has metido aquí?— preguntó Yamauchi apresurada —.Si nos descubren…
—Es por eso que vas a vigilar… y el porqué… ya lo sabrás a su tiempo— Hikaru no supo con exactitud qué era lo que estaba planeando su amiga, simplemente se dedico a acatar sus órdenes y se colocó en la puerta de entrada, cuidando que nadie las viera.
Desde su posición Rin comenzó a tantear el tanque hasta encontrar una pequeña válvula, la cual abrió levemente con algo de esfuerzo, permitiendo que saliera un poco el oxigeno que este contenía.
—Si le funciono a Kinomoto… ¿Por qué a mi no?— susurró con obviedad, cerrando la válvula una vez dejo escapar el oxigeno suficiente y saliendo de la habitación de la mano de Hikaru, quien aun se preguntaba qué era lo que podía tener Rin en mente.
-.-.-
—Ahora que ya todos tienen sus objetos de buceo es hora de entrar al agua— el instructor una vez observó a todos los alumnos de Seijo reunidos, se dispuso a dar las últimas indicaciones para que así pudieran empezar con la clase.
Todos asintieron emocionados y luego de recibir un par de instrucciones más respecto a sus trajes de buceo, finalmente pudieron entrar al agua.
Sakura y Tomoyo que en un principio iban juntas, terminaron separándose en un punto que la hermana mayor de Touya no supo, simplemente cuando menos se dio cuenta, ya estaba observando en el fondo los arrecifes de coral, que se presentaban ante ella de forma majestuosa, con sus múltiples colores vibrantes.
Nadó un poco mas acercándose, observando un pequeño banco de peces que paseaban por la zona.
Los siguió con la mirada oculta detrás del visor y justo en ese momento fue que un poco más adelante, en medio de toda el agua cristalina que les rodaba, se encontró con la imagen de su amor platónico, quien estaba cerca pero a la vez tan lejos, separado de ella por la inmensidad del mar.
Quiso acercarse pero no supo que tan correcto podía llegar a ser eso después de lo sucedido en su habitación la noche anterior, así que, reservándose sus deseos de tener un acercamiento con él, se giró un poco y comenzó a nadar lejos de ahí.
Syaoran, que se hallaba pensante, observando la maravilla del arrecife, se dio cuenta de que una persona se mantenía alejada de él, así que sin poderlo evitar volteo su cabeza en esa dirección, encontrándose con Sakura, que se alejaba como si hubiese visto en medio del agua alguna presencia extraña que le obligaba a huir.
No supo que súbito impulso le provoco ir tras ella, sólo sabía que quería hablarle, saber que era lo que ahora pasaba por su mente, si el encuentro del día anterior le había provocado algo….
Pero no pudo averiguarlo.
Rin Matsumoto se atravesó en el camino de Sakura y justo cuando lo hizo, esta última se dio cuenta de que algo le pasaba, pues estaba realizando movimientos presurosos.
Pronto Syaoran que se acercó y la misma Kinomoto, se dieron cuenta de que la chica se estaba ahogando…
Sakura se acerco para brindarle un poco de su oxigeno pero justo cuando lo quiso intentar, Matsumoto había cerrado los ojos en un estado de inconsciencia súbito.
Hikaru que nadaba cerca se acercó al ver que su amiga flotaba como muerta en medio del mar y haciéndole señas a Li casi le suplicó que le ayudara a llevarla de nuevo a la superficie
Syaoran no hizo otra cosa más que ayudar en esa situación, de forma rápida tomó a Rin de la cintura y comenzó a nadar con ella en dirección a la superficie, seguido por Sakura que lo observaba todo con preocupación.
Cuando llegaron de nueva cuenta a la costa se quitaron los tanques de forma rápida y al hacerlo, llamaron la atención de la señorita Akiko que estaba descansando en una de aquellas sillas de playa, muy cerca del mar.
—¡Santo cielo!, ¡Que ha pasado!— preguntó con apuro, acercándose para observar a la chica que ahora descansaba sobre la arena inconsciente.
—¡Se estaba ahogando!, ¡No respira!— señaló Hikaru, que se encontraba al lado de su amiga, sosteniendo su mano con preocupación y mostrando en sus ojos unas ligeras lagrimas de suma incertidumbre. —.¡Por favor llame a alguien!
Akiko se retiró de inmediato para ir en busca de algún guarda costas, pues inconvenientemente todos los especialistas se habían sumergido debajo del agua para acompañar y vigilar a los chicos, lo cual daba como resultado que ningún salvavidas estuviera muy cerca o al alcance de ellos.
Sakura observaba todo con terror, si no llegaba alguien pronto, Matsumoto podía…
—Syaoran… tú sabes primeros auxilios…— recordando el episodio sucedido en la escuela, Sakura mencionó el detalle en forma vital, atrayendo la atención del ambarino que asintió y de Yamauchi, quien centró su mirada sobre él. —. Tienes que…
—¡Por favor Li!, ¡Sálvala!, ¡Por favor!— el rostro suplicante de Hikaru, junto con la presión del momento fue el detonante para que Syaoran tomara una decisión, porque era cierto que no podía dejar que a ella le pasara algo así, si él estaba ahí y podía evitarlo, ¿Entonces porque no hacerlo?
¿Por qué le resultaba tan difícil decidir?
Sakura cerró las manos hasta volverlas puños cuando vio a Syaoran acercarse al rostro de Rin, su corazón palpitó más velozmente y al final se detuvo, cuando le vio posar sus labios sobre los de ella.
Syaoran se separó y de nuevo volvió a aplicar la técnica de RCP con Matsumoto, oprimiendo su pecho una, dos, tres veces, tratando de que volviera a latir y sin querer haciendo que a la vez el corazón de la verdadera poetisa se desgarrara, cuando observaba con atención como Li Syaoran, su amor platónico, ahora estaba besando a alguien que no era ella…
Aunque tal vez no era un beso como tal, pero ella lo sentía como algo real, algo que le desgarraba el alma.
Finalmente, después de varias repeticiones, Rin Matsumoto abrió los ojos y expulsó un poco de agua salada que había consumido.
Syaoran se separó con rapidez y agachó la cabeza, manteniendo la mirada oculta tras su cabello mojado, el cual caía sobre su frente, al igual que el cabello de Sakura lo hacía con ella misma….
Akiko regresó después con uno de los instructores de buceo, sorprendiéndose de que ahora la chica ya se hallara consiente y estuviera siendo abrazada por su mejor amiga, quien todavía no concebía como era posible que Rin hubiese tramado un plan tan perverso y gracias a ello estuviera casi arriesgando su vida.
Pero no importaba, porque gracias a ello, ahora Sakura había huido a refugiarse en la cabaña de buceo, detrás de la puerta de los vestidores, en tanto Syaoran, que se había quedado fuera, trataba de hallarla con la mirada…
Algo inútil, porque mientras lloraba, Kinomoto deseaba ser invisible, para no sentir como su corazón se contraía ante el recuerdo vivido minutos antes, un recuerdo que ahora estaba haciendo sonreír a Rin Matsumoto.
—Lindo beso… Syaoran.— pensó mientras mantenía sus ojos cerrados y recibía completamente el abrazó de su mejor amiga Hikaru.
-.-.-
Touya Kinomoto se sentía como en un zoológico, sin exagerar…
Mientras descansaba en uno de los ratos libres entre clases, su mirada no podía evitar fijarse sobre todos los niños que en la lejanía jugaban de forma algo salvaje y poco ortodoxa, comportándose como animalitos en medio de una salvaje jungla prehistórica, pateándose, corriendo uno tras otro, empujándose y al final riendo, como un juego entre seres incivilizados de la naturaleza.
Se preguntó porque a él jamás le habían interesado esa clase de juegos tontos, pero sin meditarlo mucho se dio cuenta de la razón…
A él no le gustaba sentirse con la ropa sucia ni el cabello desarreglado, tampoco le agradaba eso de tirarse en el lodo y menos salir con los pantalones rotos, pues sabía que de hacerlo, su pobre madre tendría que remendarlos con aguja e hilo, lo cual era un trabajo que él pensaba ahorrarle lo mas que se pudiera.
Suspiro observando las pequeñas nubes que flotaban lentamente en el cielo, siendo empujadas a ratos por el viento que circundaba alrededor de todo Tomoeda.
Si no estaba ahora con Yue era porque el niño había ido a la dirección de la Academia por causa de asuntos escolares y considerando que se trataba de muchas cosas que arreglar, todas relacionadas con su traslado, estaba seguro que iba a demorar bastante, por lo que ya se había hecho a la idea de que posiblemente ese día tendría que regresar a casa sin despedirse de él…
Negó con la cabeza, eso no debería importar mucho…
—¡Cuidado!— el pequeño hermano de Sakura, al advertir que una pelota de desconocido origen se acercaba a él, se movió un poco y levantó una de sus manos, frenando con ello la trayectoria que seguía el peculiar objeto redondo.
Se preguntó entonces a quien podía pertenecerle, pero al hacerlo de inmediato el destino le respondió, pues la pequeña Fanren ahora se acercaba a él, muy apresurada.
La observó un poquito, tenía las mejillas rojas, el cabello algo revuelto y el uniforme un poco desalineado.
—Hola… ¿Me das mi pelota?— Li sonrió como casi siempre una vez llegó frente a él, le señaló la pelota e hizo con ello que Touya se girara a ver el objeto con sumo interés —. ¿Kinomoto?
—Sí, toma— el pelinegro se inclinó un poco y una vez tuvo el objeto en sus manos se lo extendió a la castaña.
Ella se dispuso a irse, pero antes de eso Touya le retuvo con decisión.
—¿Sigues enojada por lo que paso?— indagó, sin saber muy bien el porqué —.Te dije que lo sentía.
—Y yo te escuché— respondió la menor, sin dudas —.Te dije que aceptaba tus disculpas…
—¿Entonces porque….?— se detuvo, sin ser capaz de continuar, ante la mirada expectante de la pequeña hermana de Syaoran —.Nada… olvídalo.
—Como quieras Kinomoto, gracias por la pelota— Li se alejó de nuevo en dirección a la cancha de futbol soccer, donde un muy animado Kenta le esperaba, seguramente para que continuaran con su juego de la pelota.
Touya se quedó sin habla y posteriormente se retiró del sitio, sin saber porque en su interior había un extraño vacio que en lugar de disminuir, aumentaba con el paso de los días.
-.-.-
Por la noche, después del incidente con Rin, la secretaria Mayumi decidió que lo mejor para todos era mantenerse lejos de la costa por un rato, así que en su papel de organizadora, hizo la invitación a los estudiantes para que se dirigieran al "Golden Palace", la discoteca que se encontraba en la planta baja del hotel "Imperial Lux"
La mayoría de los viajeros atendieron a la invitación y se dispusieron a ir al lugar, que era por lo demás un sitio estruendoso, con muchas personas y una pista luminosa en el centro. No obstante, en su habitación, Sakura seguía en su papel de quedarse recostada boca abajo, en tanto Daidouji le observaba con preocupación y zozobra.
—¿Sakura?, enserio, ¿Por qué no vamos un rato?, te servirá para despejarte un poco…
—No Tomoyo, ve tú, de verdad estoy bien.
—Pero has estado así desde que regresamos del arrecife— añadió la azabachada, con pesadumbre —.Sakura, vamos, seguro ese "beso", significo para Syaoran lo mismo que significaría para cualquier persona que salva a otra, es sólo un requisito para una maniobra de resucitación y….
—Tomoyo… prefiero no hablar de eso— interrumpió la castaña, levantándose de su sitio para ahora tomar asiento en el borde de la cama —.Ve tu a divertirte un poco, yo prefiero quedarme aquí, tengo mucho que pensar…
Daidouji asintió con pesar, pensando que posiblemente era mejor no insistir por ahora, así que tomando su bolso y sin decir nada mas salió de la habitación, caminando en dirección a la planta baja, donde suponía todos sus compañeros o la mayoría de estos, ya estaban reunidos para ingresar juntos a la discoteca.
Sakura observó por un momento el ventanal de la habitación, que mostraba la noche estrellada que se vivía afuera, la luna en lo alto y el mar a lo lejos, que golpeaba con sus olas la playa.
Ella sabía que no era recomendable caminar por la costa durante la noche, pues desde hacía unos días habían estado anunciando por las noticias rumores de un próximo tornado y que a causa de ello, por la noche la marea aumentaba y podía ser peligroso.
Pero mientras nadie se diera cuenta, todo estaría bien ¿Verdad?, además, ella sería cuidadosa…
Salió de su habitación de forma silenciosa, no había nadie por los alrededores, así que se dispuso a bajar.
Caminó sigilosamente por en medio del lobby, cuidando que nadie la viera salir y una vez se encontró fuera del hotel comenzó a correr camino a la costa.
Se quito los zapatos que llevaba puestos, los dejó sobre la arena y corrió hacia el mar, desesperada y presurosa.
Sin pensar se sumergió en el agua, aun con todo y su ropa, dejando que esta recorriera cada centímetro de su piel y le permitiera relajarse, para no pensar, para no sentir ninguna preocupación y mucho menos ese potente dolor, como millones de agujas que se le clavaban en el pecho y no le dejaban respirar.
El nudo en su garganta, ese que quería orillarla a gritar se hizo más intenso cuando llego un poco más lejos de la orilla, así que se detuvo y simplemente se mantuvo flotando, observando la luna en lo alto y sintiendo a su vez las pequeñas olas que llegaban repetidamente y se estampaban con choques ligeros contra su cuerpo, tembloroso, palpitante y débil…
Respiro un poco, antes de tomar aire y sumergirse en el agua, como un último recurso para olvidarse de todo.
Incluso de aquel que ocupaba un lugar importante en su corazón…
-.-.-
—¡La fiesta hermano, la fiesta!— el gritó de Takashi no hacía más que evidenciar su euforia y felicidad, lo cual llegaba a contagiar a momentos a Eriol quien se mantenía de pie frente al gran espejo de su habitación de hotel, observando su aspecto de esa noche. —.Al final tu idea de venir a este lugar si fue buena eh… maldito…
—Sí, yo siempre tengo buenas ideas— se auto alabó el otro, con ahincó —.Soy tu jefe…
—Sí, un jefe que se ha vuelto un cursi, afeminado— respondió el de ojos rasgados, recibiendo a cambio una mala mirada por parte de Hiraguizawa —.¿Qué?, no habrás pensado que ya se me olvido lo de tus cartas de amor para Daidouji, perro infernal, nada mas eso me faltaba, que tú te volvieras igual de "poético" que Li.
—Cierra la boca— ordenó el ojiazul, con furia —.Sólo te advierto que si le dices algo de esto a alguien…
—Ya, me mataras y todo ese rollo de mierda, lo sé— aclaró, con tono divertido —.Sabes que no lo haré, esto es una broma entre nosotros y entre nosotros queda.
—Me alegra que lo sepas.
—Como sea, ¿Qué le pasa a Li eh?— indagó con premura, señalando con su dedo pulgar hacia la cama donde descansaba su amigo castaño, boca abajo —.Ha estado así desde hace rato, ¿Qué ya se murió?
—Que se va a morir, yerba mala nunca muere— respondió el níveo, medio sonriendo —.Lo que pasa es que tuvo un encuentro cercano con Matsumoto y está pensando o algo así.
—¿Pensando?, nah, no lo creo— Takashi caminó un poco mas hasta el lugar donde estaba Syaoran, se agachó un poco y posteriormente lo toco un par de veces con uno de sus dedos.
Al ver que no respondía, sonrió victorioso.
—¿Qué?
—Está bien muerto…
—¡Que dices!
—Me refiero a que está dormido el muy cabrón— corrigió, ante la mirada aliviada de Eriol, quien por un momento se había asustado un poco por el tono fúnebre de Yamazaki al dar la "noticia" —.Da igual, de todos modos él no iba a querer ir con nosotros, con lo delicado que es…
—A él no le gustan esos lugares, así que ya déjalo estar— pidió, con una sonrisita socarrona —.Ya mañana nos burlaremos un rato de él…
—Y que lo digas— asintió su amigo, muy de acuerdo con la idea —.Pero tú no te escapas… "Poetiso"
—¡Cállate ya!, ¡Vámonos!— Eriol no quiso hablar más al respecto, simplemente una vez estuvo conforme con su atuendo y su despeinado cabello, empujó a su amigo pelinegro fuera de la habitación, para después cerrar la puerta tras de sí, dejando a Syaoran totalmente a solas.
Inmediatamente, cuando la habitación quedo en la penumbra total, Syaoran se levantó levemente, dio una vuelta sobre la cama y volvió a dejarse caer, sólo que esta vez quedó boca arriba, observando al techo y a la lámpara que colgaba de este, inerte, sin moverse.
Claro que había escuchado toda la conversación entre sus amigos, obviamente quería decirles que estaba bien despierto y nada "muerto", pero considerando su estado de ánimo y sus nulas ganas para articular palabra, era evidente que mejor se iba a reservar cualquier cosa que tuviera la intención de mencionar.
Se pasó una mano por el cabello, antes de incorporarse y avanzar hasta donde descansaba su equipaje, lejos de su cama, sobre uno de los sillones que adornaban el lugar.
Abrió su maleta y extrajo de un pequeño compartimento el cuadernillo rosado que se había encontrado semanas atrás, donde se encontraban todos y cada uno de los poemas escritos por Rin Matsumoto, los cuales iban dirigidos a él y que, por causa de sus múltiples ocupaciones y pensamientos recientes, ya no había tenido tiempo ni de abrir.
Lo ojeo un tanto, viendo letras y mas letras, todas plasmadas en el papel con sumo cuidado, hasta que, finalmente, se encontró con una hoja que era distinta, pues esta estaba totalmente teñida de un color rosa pastel y las letras en negro contrastaban totalmente con el color de fondo.
Sin poder evitarlo comenzó a leer…
"Posiblemente estoy loca o tengo alguna especie de padecimiento grave, cada que me acerco a ti algo me pasa, porque me siento con una extraña sensación de nervios que se combina con mi torpeza y claro, todo siempre me sale mal.
Nunca me he puesto a pensar muy detenidamente en mis sentimientos o cosas como esas, simplemente he dejado por años que las cosas ocurran como deben ocurrir pero ahora, ahora es distinto…
Mis manos tiemblan, mis mejillas se ponen rojas cuando entablo contacto visual contigo y ni que hablar de mi estomago, revolotea y revolotea con miles de mariposas dentro.
Al principio debo admitir que tú simplemente me eras indiferente, incluso creía que eras un engreído, pero ahora, ahora es diferente…
¿Crees en el amor?, no lo sé, pero en este momento que estoy aquí sentada escribiendo esto me doy cuenta de que me siento como si estuviera cayendo dentro de un pozo profundo, que no es oscuro, más bien está lleno de luz.
Amor, ¿Qué es el amor?, ¿Es esto que siento por ti?
Tal vez, posiblemente… no lo sé, pero no pierdo nada con escribirlo y si lo reafirmo, entonces como una promesa, juro que pintare esta hoja de rosa, para que no se me olvide que es especial y hermosa.
Te amo… Li Syaoran"
Al leer la última frase esta resonó en su mente como si se la hubiesen dicho en persona, pero algo había en ella que no cuadraba del todo, porque en lugar de imaginarse a Rin Matsumoto diciéndole aquello, su imaginación voló hasta posarse en el recuerdo nítido de Sakura Kinomoto, que en su mente, con su voz dulce y serena, de forma muy extraña y poco probable, llegaba a decirle eso para después sonreírle de forma angelical, como siempre…
Cerró el cuadernillo, ¿Por qué Sakura quedaba mejor con esas palabras que la propia autora?, ¿Por qué su mente no podía dejar de pensarla, de extrañarla con todo y su esencia de niña?
No lo sabía, simplemente su cabeza estaba envuelta como en un laberinto, donde no puedes encontrar la salida y ni siquiera puedes saber donde estas parado.
—Mejor saldré de aquí…— no quiso pensar más, simplemente dejó el objeto sobre su cama y salió de la habitación, dejando de lado cualquier preocupación y caminando sin un rumbo fijo…
Lo que Syaoran no supo es que inmediatamente después de salir, Rin Matsumoto salió de su escondite y se encaminó hasta la puerta de la habitación que compartían Hiraguizawa y Li.
—Veamos…— buscó entre uno de los bolsillos de su falda y sonrió de forma autosuficiente cuando encontró una pequeña tarjeta, que era una réplica idéntica de la llave electrónica que podía abrir la mencionada habitación de hotel.
Y una vez ingresó al sitio sonrió enormemente al encontrarse con el objeto que buscaba.
—Pero que suerte tengo…— susurró con euforia, acercándose rápidamente hasta una de las camas, donde descansaba el cuadernillo rosado que tanto quería conocer.
Lo tomó entre sus manos y lo ojeo un poco, riendo de paso por el contenido tan condenadamente cursi y ridículo que guardaba en su interior.
—Que porquería, no entiendo como Syaoran pudo fijarse en esto…— musitó con algo de asco, antes de tomar entre sus manos su teléfono celular y marcar el numero de su amiga Yamauchi, quien ahora seguramente, estaba gozando de lo lindo en la gran fiesta que se estaba llevando a cabo en el "Golden Palace" —.Hey Hikaru, ya tengo el tesoro….
—¿Qué dices?, ¿Tan rápido?— indagó, al otro lado de la línea —.¿Y cómo lo has hecho?
—Sólo he sobornado al tipo de la recepción y me ha dado una llave extra de la habitación— mencionó en tanto continuaba con su inspección personal del cuadernillo —.Fue más fácil de lo que pensé, te dije que Syaoran había traído el estúpido cuaderno con él.
—Que bien pero, ¿Ahora que sigue?
—Nada, tu continua divirtiéndote, si te preguntan ya sabes que decir, todo el rollo de que me he sentido mal y que estoy descansando, ¿De acuerdo?
—Como digas Rin, nos vemos más tarde— dicho esto ambas cortaron la comunicación, Matsumoto por su lado simplemente continúo riendo, pero de forma rápida dejo sus burlas para después, al darse cuenta de que si no se apresuraba con lo que tenía que hacer, cabía la posibilidad de que Syaoran volviera y la descubriera.
Lo cual no iba a permitirse, porque un error a esas alturas podía llegar a ser fatal…
—Bien, empecemos…— apoyándose de nuevo de su teléfono celular, comenzó a tomar varias fotografías de las páginas del diario de amor, una tras otra, continua y repetidamente. —.Con estas bastara, ya las leeré mas tarde, Syaoran querido— se dijo de nuevo, revisando que todo en su teléfono estuviera en orden.
Dejó el cuadernillo nuevamente sobre la cama, tal y como lo había encontrado y una vez estuvo satisfecha salió de la habitación, segura de que ahora si Syaoran Li tendría que creerle.
-.-.-
El ambiente que se vivía dentro del Golden Palace era soberbio y estridente.
La música que resonaba en las paredes del lugar hacia un eco tremendo junto con los mismos gritos emocionados de las personas que estaban en el interior, bebiendo y bailando alrededor de una gran pista luminosa.
Tomoyo Daidouji, ajena a todo el barullo, se hallaba sentada cerca de la barra, observando todo a su alrededor y preguntándose a ratos como era que estaba ahí, mientras su amiga estaba en su habitación, seguramente llorando amargamente por el episodio de muy mal gusto que le había tocado vivir esa mañana, cuando a Rin se le había ocurrido la "grandiosa" idea, de ahogarse.
No sabía porque, pero algo le decía que esa chica había planeado todo, no obstante aun no tenía pruebas y sin ellas no podía incriminar a nadie, además de que aun no le quedaba muy claro el por qué Matsumoto jugaría con su propia vida de esa manera.
¿Estaría tan obsesionada con Li como para hacerlo?
—Tomoyo…— su mirada amatista se levantó del vaso de agua que sostenía con sus dos manos y de inmediato sus ojos se posaron sobre la figura de Eriol Hiraguizawa, que estaba ahora frente a ella, llamándole con una de esas sonrisas de mujeriego patético.
Suspiro con cansancio, antes de levantarse pesadamente del lugar en donde había permanecido desde su llegada.
—No tengo ánimo de hablar contigo…— menciono con simpleza, en tanto dejaba el vaso sobre la barra de bebidas y tomaba con decisión su bolso —.Adiós Hiraguizawa…
Eriol al ver que estaba haciendo ademan de irse, se resistió a la idea y la tomó del brazo, muy dispuesto a hablar con ella aunque fuera un par de palabras.
Suficiente trabajo le había costado deshacerse de Yamazaki como para que ella viniera a rechazarlo ahora.
—¿Qué te pasa?, ¡Suéltame!— gritó la muchacha, luego de que en el forcejeo hubieran llegado a un sitio bastante escondido de la discoteca, una bodega que estaba oculta y llena de cajas, donde apenas y se podía percibir todo el ambiente externo. —.¿Qué diablos quieres?
—Sólo quiero hablar contigo— mencionó simplemente, antes de acercarse un poco mas —.¿Porque te molesta tanto?
—Tú eres el que me molesta— respondió con furia —.Te detesto, ¿Qué no lo entiendes?, ¿Tu cabeza es tan hueca como para comprender?
—No, simplemente quiero saber porque— insistió, antes de quitarse sus anteojos y guardarlos en la bolsa de su camisa, muy cerca de su corazón que, sin saber porque, comenzaba a latir desbocado, al sentir la cercanía de la chica que gracias al espacio reducido de la bodega, quedaba bastante pegada a su cuerpo —.No te he hecho nada tan malo…
—¿Te parece poco fastidiarme todos los días?— preguntó de vuelta, al tiempo que trababa de alejarse, luego de haberse percatado de que el contacto entre ellos estaba siendo cada vez mayor —.Eres un idiota, mujeriego, ¿Crees acaso que no me he dado cuenta de tus intenciones?
—¿Intenciones?
—Sí, intenciones— susurró con ira, viéndole directamente —. Lo único que quieres es que yo ceda a acostarme contigo para que me añadas a tu lista de chicas
—¿Qué dices?— preguntó él, levemente sorprendido —.Oye yo no…
—No digas que es mentira porque ni tú te la crees— mencionó la azabachada, con un leve tono de indignación contenida —.Sabes que es cierto Hiraguizawa…
Eriol no quiso decir nada, pues la verdad era que no podía negar ese hecho, en un principio él mismo se había planteado el objetivo de hacer que Daidouji cayera bajo sus encantos, pero ahora, ahora era distinto, porque con cada rechazo que recibida de su parte, él se veía cada vez mas atraído hacia su persona, de una forma excitante y hasta dolorosa.
Sus intenciones ya no eran las mismas, pero era obvio que ella no le iba a creer con simples y estúpidas palabras cursis, como las que él mismo había plasmado en su cuaderno de partituras.
Fue entonces que, tomando una decisión y al ver que Tomoyo tenía claras intenciones de huir, la tomó del brazo y la empujó levemente, hasta que ambos quedaron recostados sobre un par de cajas que cayeron a los costados, haciendo un gran alboroto.
—¡Déjame en paz!, ¡Auxilio!— gritó la amatista, al sentir que Eriol ahora se estaba posando encima de ella, en un acto sumamente acosador —.Déjame salir de aquí…
—No sin antes demostrarte que ahora es distinto…
—¿Distinto qué?— cuestionó ella, con pesadumbre —.Sólo déjame salir, ¡Cielos Hiraguizawa, no es tan difícil!
—Es diferente, ahora ya es diferente y te lo voy a demostrar— la nívea no comprendió de ninguna forma a lo que podía estarse refiriendo el joven inglés, lo único que supo fue que al instante siguiente Eriol se acercó y la beso, de una forma extraña y nueva, a la que en un principio se resistió pero poco a poco fue cediendo, sin problemas...
Porque a diferencia de los besos de antes este era suave y sereno, sin prisas, un acto que jamás se había esperado de él y que ahora estaba provocándole un vuelvo enorme en el estomago, por la tranquilidad y la calidez que percibía con ese contacto.
Levantó sus brazos y los paso alrededor de su cuello, acercándolo mas en un impulso que no conoció, simplemente lo dejó ser….
Él la levantó un poco, dejando que la falda que llevaba puesta subiera un tanto sin quererlo, pero a él no le importaba siquiera mirar, estaba más concentrado en besarla, en demostrarle que ahora, gracias a sus rechazos, se había dado cuenta de una enorme verdad que posiblemente le costaría un millón de burlas por parte de Syaoran y Takashi…
—Me encantas Tomoyo Daidouji— susurró en medio del todo, antes de continuar besándola con ímpetu y deseo, en un beso que estaba volviéndose adictivo, pero peligroso, pues sin que ambos se dieran cuenta, desde la puerta alguien los miraba con odio y recelo.
—Te juro que esta la pagaras Daidouji— mencionó Hikaru, una vez plasmó con su teléfono celular la imagen de lo que ahí estaba pasando —.Te lo juro…
-.-.-
Cuando salió a caminar a la playa, se dio cuenta de que la noche estaba comenzando a hacer estragos en el clima, la temperatura del lugar estaba bajando y él ahí afuera podía percibirlo gracias a la brisa ligera que llegaba a ratos, golpeando su rostro repetidamente.
Aunque se había mantenido con el propósito de salir a pensar mejor todo lo que había pasado ese día, no podía dejar de recordar el accidente de Rin y las múltiples emociones que le golpeaban el pecho como balas de acero…
Lo peor era que todas se quedaban dentro, en lugar de perforar y salir.
Levantó la mirada hacia las estrellas, todas se veían muy pequeñas y distantes, en la lejanía la luna iluminaba el resto de la playa y mas allá se podía continuar observando el mar, apacible y solitario…
Suspiro con pesar, observó un poco más adelante y tal fue su sorpresa al encontrarse con la silueta de una muchacha, que salía del mar, empapada de pies a cabeza, con la respiración agitada y temblando ahora como una gelatina, luego de sentir la brisa que golpeaba contra la costa.
Se acercó apresuradamente al darse cuenta de quién era y una vez llegó observó con mayor detalle a Sakura, que ya se había sentado sobre la suave arena y aun no se daba cuenta de su presencia en el sitio.
Se quito con cuidado la chaqueta que llevaba puesta y se la colocó encima, ante lo cual ella reaccionó finalmente.
Sus ojos se observaron por un momento, pero ninguno quiso decir algo, sentían que cualquier cosa en ese momento estaba de sobra y que, de salir algo de sus labios, se convertiría en alguna cosa absurda.
Ella se levantó con cuidado, pero siguió dándole la espalda.
—Gracias…— susurró de forma leve, agradeciendo el gesto de caballerosidad que, como siempre, había tenido con ella.
—No es nada— respondió el castaño, metiendo ambas manos a los bolsillos de su pantalón —.¿Que es lo que estás haciendo aquí?, Mayumi dijo que…
—Que nadie podía salir a la costa, lo sé, me escape— completó, sin sorprenderse mucho por lo que él le decía —.Quería pensar un rato, es todo.
—De acuerdo— un breve silencio —.¿De verdad, te encuentras bien?
—No, no estoy bien, te besaste con otra que no soy yo, jamás estaré bien hasta que no te enteres de todo— pensó, mas se obligó a callar —.Sí, ya te dije, sólo salí a tomar un poco de aire fresco.
—¿Segura?
—Claro— medio sonrió, sin embargo continuó en su misma posición esperando que algo pasara, que él se fuera…
Pero eso no sucedió, la brisa de nuevo golpeó sobre la costa y ella al sentir el frio de la noche se abrazó un poco para darse calor, medio tiritando.
—Supongo que tu idea de meterte al mar tan noche no fue muy inteligente.
—No suelo tener ideas buenas— se rió ella, correspondiendo al comentario de su acompañante —.Y cuando creo tenerlas, todo me sale mal.
—No lo creo—mencionó él dando unos pasos para quedar un poco más cerca del cuerpo tembloroso de la ojiverde, que al sentir la cercanía, se sonrojó notablemente y se abrazó todavía más fuerte, tratando de evitar un poco el bombeo que su corazón hacia con cada uno de sus acelerados latidos —.Eres más inteligente de lo que tú piensas… Sakura.
No pensó en lo que estaba haciendo, tal vez era porque realmente su cerebro no estaba maquinando ideas, simplemente su instinto le hizo acercarse otro poquito para abrazarla por la espalda y posteriormente se agachó un poco, posando su cabeza sobre el hombro de ella, que al contacto cerró los ojos, sin perder su sonrojo angelical.
Movió sus manos y las posó encima de las de él que aun no se movían de su lugar, por encima de su abdomen.
—No me sueltes todavía, quédate aquí…— suplicó para si, decidiendo que tal vez era mejor pensar en el presente que en el pasado.
Porque el ahora resultaba mejor que el ayer…
—Hazme sentir, por lo menos ahora, por lo menos hoy, que me quieres tanto como yo te quiero a ti
-.-.-
Notas de la Autora:
¡Hey!, ¿Qué tal?, yo sé que no tengo perdón de verdad que me he demorado un montón con este fic, pero todo en esta vida tiene su explicación y la mía se resume en una sola palabra: Universidad.
Además de la musa que se fue de vacaciones, pero en fin, eso es otra cosa aparte.
La cosa esta en que gracias a mis múltiples trabajos escolares, tareas, exámenes y demás no había tenido el tiempo para sentarme en toda ley frente al computador y escribir como se debe, por si se lo preguntan estudio para ser Odontóloga y mi carrera requiere de un montón de tiempo, eso y el trabajo extra en casa no me daban ni un respiro.
En fin…
Dejando de lado eso, ¿Qué les ha parecido el capitulo?, en mi opinión es el que más me ha costado escribir, pero al final me gustó como quedó, así que no puedo hacer otra cosa más que permitir que ustedes me den su valiosísima opinión y de paso sigan mandando sus amenazas para Rin que esta vez sí que se salió con la suya… xD
Como sea, nuevamente quiero pedir un millón de disculpas a todas y todos por la tardanza y darles gracias por su infinita paciencia, ahora que ya estoy de vacaciones espero tener más tiempo para escribir.
Antes de despedirme, quiero informarles que cree un facebook especial para cosas de FFN y eso, ahorita está totalmente vacío, pero espero en los tiempos libres colocar en él noticias acerca de mis fics y algunos dibujos que tengo guardados, no los hice yo (ya quisiera dibujar así xD), pero han sido hechos especialmente para esto y no me gustaría terminar mis historias sin publicar esas imágenes, así que bueno, ya están avisados, el link está en mi profile ;)
Bien, me despido, no puedo responder a sus hermosos reviews por el momento, pero si les agradezco, es fantástico saber que se toman el tiempo y la molestia de escribirme y que sus criticas son largas y jugosas xD, así que muchísimas gracias por ese apoyo tan lindo y espero que la musa en estas épocas navideñas me dé para más.
Saludos y nos estamos leyendo.
P.D: Estoy participando en un foro llamado "Comunidad Sakuriana", en donde se están publicando retos y demás cosas, si tienen un tiempo dense una vuelta, actualmente estamos participando en un reto de Navidad, así que sería bueno que las que quieran se unan a la diversión, es gratis xD y una oportunidad muy buena para sacar sus mejores talentos ;)
Ahora sí, hasta la próxima ;)
