Hola, hola gente hermosa de todas partes.
Bajen sus armas, no se enojen más, que aquí está la siguiente actualización de esta serie de oneshots. Ya sé que vamos muy retrasadas y de hecho es posible que mis colegas ya no quieran seguir participando asi que para todas ellas… ¿quieren continuar? Si es así para ponernos de acuerdo otra vez.
Dejando eso de lado, disfruten de esta actualización y si en una semana no nos ponemos de acuerdo seguiré con ellas así que sigan dejando sus palabras, canciones o lo que se les ocurra con las letras que falten, no olviden decirnos si quieren alguna pareja en especial, y que en esto habrá robrae aunque sea sutil, en todas las historias.
Si no me equivoco nos falta de la "N" en adelante y esta vez me toco escribir con el previo consentimiento de Lu, así que… Gracias Lu!
Palabra: Incitar
Sugerida por: L.
Escritora: Mariniti
Lo miro buscando en su expresión alguna respuesta de su parte tras aquel atrevido y poco común acto, sin embargo no existe nada, de sus ojos ocultos tras la máscara se ha borrado la sorpresa inicial y ahora solo hay calma, sus manos se mantienen abajo, sujetas a la silla y sin intención alguna de moverse o tocarme, en sus labios no se dibuja ninguna sonrisa pero tampoco se le ve fruncir el ceño molesto por la repentina interrupción. Simplemente no hay nada.
Respiro profundo, intentando mantener la calma y no desesperarme ante su indiferencia.
Me inclino un poco, acariciando con la punta de mis dedos su pecho cubierto, descendiendo lentamente por aquella segunda piel que lo cubre, me inclino un poco más y suspiro en su oído consiente de que el calor de mi aliento choca contra aquel sensible punto.
― ¿Te gusta esto? ― pregunto con voz ronca, sensual, pegando aún más mi cuerpo al suyo.
El cierra los ojos pero más allá de eso no hay respuesta aun.
Sonrío levemente, consiente que para ganar este juego necesito paciencia.
Me alejo, tomo el cierre de su cuello y lo bajo lentamente, rozando intencionalmente en su descenso la piel que se expone ante mis ojos.
Lo miro, noto su mandíbula ligeramente apretada y mi sonrisa lentamente va ensanchándose.
Vuelvo a inclinarme, toco con la punta de mis dedos su piel caliente. Acaricio su torso, los músculos que han reemplazado a la figura infantil y delgada que años atrás poseía.
― ¿Te gusta esto? ― pregunto contra su cuello mientras lo lleno con pequeños besos. Mas él no responde, lo siento tensarse bajo mis caricias pero no responde.
Suspiro. Alejo mis manos de su piel y de entre sus labios él deja escapar algo parecido a una queja.
Lo ignoro, centrando mi atención en la parte baja de su anatomía, lo veo despertar ante mí. Con una sonrisa traviesa lo acaricio, sintiéndolo crecer prisionero entre las capas de tela.
Richard jadea entre dientes, abriendo lo suficiente los ojos como para comprobar que sigo siendo yo la que le acaricia.
― ¿Te gusta esto? ― repito aun con mi sonrisa traviesa, pero él no responde, de sus labios solo salen jadeos pero nada más.
Suspiro por segunda vez y suelto su miembro ahora erecto. Rodeando su cuello con mis brazos me siento sobre él, sintiéndolo en un punto sensible, pego mi cuerpo al suyo. Mis pechos chocan contra su torso semidesnudo y mis caderas se mueven frotando su intimidad cubierta contra mía. Nuestras respiraciones se vuelven pesadas y a pesar de la cercanía sus manos se mantienen a sus costados oprimiendo los reposa brazos de la silla.
Me muevo, lo miro, inclino mi rostro al suyo y aun cuando nuestras respiraciones chocan no lo beso ― ¿Te gusta esto? ― Aunque por su mirada la pregunta esta de más, él sigue negándose a responder.
Me frustro, frunzo ligeramente el ceño y me alejo. Me mira sorprendido, quizá un poco decepcionado. Pero yo todavía aún no he terminado. Frente a sus ojos suelto el broche de mi capa y la dejo caer y al igual que lo hice con el suyo, bajo lentamente el cierre de mi traje que no tarda en hacerle compañía a mi capa en el suelo.
Lo miro, me mira, recorre con sus ojos mi piel expuesta y aquella que es cubierta por el encaje negro de mi ropa interior.
Vuelvo a sonreír levemente mientras me siento sobre su mesa de trabajo frente a él, cruzo las piernas, juego con el listón negro entre mis pechos.
― Si no te gusta esto entonces me iré… ― amenazo buscando alguna respuesta, pero sigue sin haber nada. Suspiro intento levantarme e irme pero eso no ocurre.
El no me deja…
Me captura entre el frio del metal y el calor de su cuerpo, me besa, abrazo con mis piernas su cintura y por segunda vez siento su miembro erecto entre mis piernas, él toma mi cintura con una de sus manos mientras con la otra sostiene mis manos sobre mi cabeza. Le correspondo con pasión y ansiedad.
― ¿Te gusta esto? ― Pregunta entra jadeantes y apasionados besos
― ¿Y a ti?
Sonreímos, ambos con la misma idea en la mente, cansados del juego, ansiosos de unirnos. Deja mis labios, besa mi cuello, lo muerde, desciende por entre mis pechos, suelta mis manos y los masajea mientras se frota contra mí. Enredo mis dedos en su cabello, disfrutando del placer que me brinda apenas y soy consiente del momento en el cual me despoja de mi brasier y sus manos son reemplazadas por unos hambrientos labios, que los marcan con besos y pequeños cardenales.
Levanta su mirada, yo bajo la mía y aunque no logramos mirarnos a los ojos a causa de su máscara, no se la quitó, porque hay cierto encanto en el misterio de unos ojos ocultos tras ella.
Sonrío, él sonríe y antes de que pueda procesar cualquier cosa él entra, mueve sus caderas marcando el ritmo, pega su cuerpo al mio y me besa, me acaricia, me llena de un placer casi pecaminoso.
No se cuánto dura, pueden ser horas, pueden ser minutos, puede ser un fragmento robado de la eternidad, que en cuanto termina volvemos a iniciar.
Los últimos vestigios de la tenue luz de la luna se van extinguiendo, mientras son reemplazados por los primeros rayos de sol.
Descansando sobre su pecho cierro los ojos mientras sonrío de lado al igual que él lo hace. Estamos exhaustos y sin embargo encuentra la fuerza necesaria para abrazarme y hacerme sentir protegida ― te amo… ― susurro.
― También te amo
sonrío mas sintiéndome llena de él, de su amor, de su pasión, de todo lo que Richard Grayson puede ofrecer y más allá.
― La próxima vez te toca a ti.
Ríe bajo, divertido por mi comentario ― Entendido.
Siguientes palabras:
Jadeante. Sugerida por Lucila.
Karma. Sugerida por Bjlauri.
Lujuria. Sugerida por L 2207.
Mujeriego. Sugerida por RavenYaz
