Carlisle POV
Estaba en mi despacho. Solo había entrado un momento a coger del cajón de mi mesa el sobre con lo billetes que nos llevarían a Río. Esme estaba en la habitación continua a mi despacho y podía escuchar sus pasos nerviosos. Ella había subido a cambiarse de atuendo y habíamos quedado en que pasaría por mi despacho en cuanto acabase. Guardé el sobre dentro de la americana en un bolsillo interno y me apoyé en mi mesa.
Podía escuchar abajo como entre Eleazar y Edward estaban subiendo nuestras maletas al coche. Carmen se había ofrecido para hacer la maleta de Esme, pues ella no sabía que le había comprado una isla como regalo de bodas, ella solo creía que íbamos a pasar una semana a Río.
Intenté no decirle siquiera a donde la iba a llevar, pero ella y sus trucos de persuación hicieron que le soltase a donde íbamos, aunque no del todo. Jugueteé con el anillo de compromiso mientras esperaba ansioso que Esme fuese a mi despacho. Aunque fuesen tan solo cinco minutos, necesitaba un rato a solas con ella, después de todo, la habían secuestrado durante la mañana y durante el resto del día habiamos estado de celebración, ni un minuto habíamos tenido a solas.
-Toc toc... -la dulce voz de Esme me despistó de mis pensamientos y me centré en ella mirando el atuendo que se había puesto. Era un vestido blanco, muy sencillo, de manga corta y escote en forma de corazón. En su cintura colgaba un elegante cinturón negro que solo estaba como decorado del vestido. Se había recogido el pelo hacía atrás en una hermosa cola. No me despegué de mi mesa mientras la contemplaba.
Esme entró en el despacho sin esperar una invitación por mi parte y cerró la puerta detrás de sí. Se acercó a mí y rodeó mi cuello con sus brazos quedando nuestros rostros a escasos centimetros el uno del otro. Mis brazos rodearon su cintura atrayendola a mi cuerpo mientras mis ojos se clavaban en los suyos.
-¿Estás lista para irnos...? -hablé casi en un susurro, con un tono de voz dulce-
-Solo cinco minutitos... -hizo un gracioso puchero a lo que no pude evitar soltar una pequeña carcajada- no te rias... -murmuró cariñosamente después-
-Y dime... ¿Qué quieres hacer estos cinco minutitos..?
-¿En serio me lo preguntas, señorito Cullen...?
-Eso creo, señorita Cullen...
-Shh... -Ella se inclinó hacía mis labios y empezó a besarme despacio. Le correspondí ese beso gustoso y cerré los ojos sintiendola. Nuestros labios danzaban de un lado a otro y pronto presioné mi lengua en sus labios pediendo permiso para entrar. Ella soltó una risita y se separó despacio pasándose una mano por la frente y soltando un pequeño resoplo relamiendose sus labios. Me miró divertida, sin embargo yo, la miré con frustración.
-Tenga paciencia señor Cullen...tenemos mucha noche por delante...
-Luego lo pagarás muy caro...-sonreí de medio lado mientras me separé de mi mesa mirándola- Me temo que han pasado cinco minutos y si no espavilamos..vamos a perder nuestro vuelo
-Entonces, que no se hablé más
Esme cogió mi mano y prácticamente me empujó hacía el coche. Al salir por la puerta principal de casa todos empezarón a tirarnos arroz. Esme y yo nos miramos y nos reimos al mismo tiempo. Había sido todo maravilloso y aún me esperaba una larga noche...
Nos acercamos hasta el coche y le abrí la puerta a Esme para que subiese. Cuando lo hizo me incliné de un rápido movimiento y dejé un pico en sus labios. Le guiñé el ojo juguetonamente y cerré la puerta antes de que ella pudiese articular palabra. Volteé por delante el coche y me subí en él. Ella me miró sonriendo sin decir nada y yo le devolví la sonrisa.
.
.
.
Habían pasado tres horas aproximadamente desde que Esme y yo nos habíamos ido hacía el aeropuerto. Durante el trayecto habíamos estado charlando sobre todo un poco, aunque al final nos centramos en nuestra boda. Se notaba que estaba feliz y eso me llenaba de felicidad. Lo único que deseaba era verla feliz y ahora que lo estaba me sentía satisfecho conmigo mismo. La amaba como a nadie. Su voz me resultaba un canto angelical, su mirada me llegaba al alma y su sonrisa me daba la vida.
Ahora nos encontrábamos en Rio caminando por las calles hacía el puerto, aunque ella no sabía que nos estábamos dirigiendo hacía allí. Teniamos nuestras manos unidas, con nuestros dedos entrelazados. Disfrutábamos el uno del otro tan solo con esa muestra de afecto. Era maravilloso este sentimiento.
Unas calles antes de llegar al puerto me paré frente a ella con una sonrisa un tanto maliciosa. Solté su mano para meterla en mi bolsillo y sacar un pañuelo negro que usaría para bendar los ojos de Esme. Ella me miró con curiosidad sin entender que era lo que pretendía con el pañuelo.
-¿Qué vas a hacer? -preguntó curiosa-
-Bendarte los ojos -sonreí y la volteé parándome detrás de ella y aprovechando a abrazarla por la cintura. Me acerqué a su oido y di un suave mordisquito en el lobulo de su oreja. Ella soltó un suave jadeo y echó su cabeza hacía atrás apoyándola en mi hombro cerrando sus ojos. Sonreí por el efecto que había causado en ella.
-No seas malo... -ronroneó alzando una mano y llevándola a mi nuca. Sentí como acariciaba mi pelo rubio y solté un suspiro. Me vi obligado muy a mi pesar a separarme un poco de ella para poder coger bien el pañuelo y ponérselo alrededor de los ojos.
-Aún queda un poquito de viaje, así que tendrás que confiar en mí hasta que lleguemos -Puse mis manos sobre sus hombros y empecé a llevarla a paso lento hacía el puerto.
Ella llevó una mano a mi camisa y la agarró mientras yo la guiaba.
Cuando llegamos al puerto un hombre ya nos estaba esperando. Era a él a quien había alquilado una barca durante 5 días, que serían los que estaría compartiendo con Esme durante nuestra luna de miel. Le pagué y con un ligero y rápido movimiento alcé a Esme y la senté dentro de la barca. Nuestras maletas ya estaban en ella pues había pagado para que nos las llevasen hasta ese punto. Estando ya todo listo me senté a su lado y arranqué el motor. Lo cierto es que no tenía ni idea de como manejar esto, aunque al menos, si nos caíamos, ni Esme ni yo nos ahogaríamos, eso seguro. No pude evitar soltar una risita ante este pensamiento.
-Carlisle.. ¿A dónde vamos?
-Ahhh... ahora lo verás -La barca nada más arrancarla salió disparada bruscamente a lo que escuché un grito de Esme. Me reí a carcajadas intentando controlar el timón, que por suerte, no tardé en manejar.
Esme movía sus pies con nerviosismo y yo la observaba con ternura. 10 minutos más tarde estabámos justo delante de la isla. Paré el motor cuando la barca quedo atrancada en la arena de la playa. Desde la playa se podía visualiazar una enorme casa. Su entrada estaba iluminada con luces tenues que quedaban perfectas ante el reflejo de la luna. Todo lo demás era bosque. Se escuchaban los sonidos de los grillos, los buhos y otros animales nocturnos que corrían por ahí. Sonreí. Había hecho una buena elección del lugar. Lo que ella no sabía es que toda esta isla era suya ahora y para siempre. Me bajé de la barca y de la misma forma que había subido a Esme, la bajé.
-¿Estás lista... ?
-Sí... -se mordió el labio y vi como cogía una bocanada de aire inspirando los olores que nos rodeaban. El aire era puro, tan puro como ella... Le quité la benda de los ojos y di unos pasos atrás para contemplar su reacción.
Esme POV
No cabía en mí de la emoción que sentía al ver donde me había llevado Carlisle. El lugar era maravilloso. Le miré a él emocionada y di unos pasos hacía la casa mientras agarraba mis manos a la altura de mi pecho. La casa tenía dos plantas y su entrada estaba iluminada con suaves luces. Desde fuera podía ver un poco el interior y me resultó hermoso. Cuando me giré a ver a Carlisle me lo encontré detrás de mí con nuestras maletas en las manos. Mis ojos brillaban de emoción.
-Dios...Carlisle es hermoso...
-Me alegra que te guste, Esme, porqué esta isla es solo tuya... Es isla Esme, la compré para ti -sonrió de esa manera que me resultaba irresistible. ¿Qué me había comprado toda esta isla para mí? ¿Y le había puesto mi nombre? ¡Dios! Este hombre era extraordinario.
Me lancé a su cuello abrazándole efusivamente apretándome contra él. Esto era lo más hermoso que habían hecho por mí jamás. Él era tan atento y radiaba amor por todos sus poros. Ese amor tan fuerte que él sentía por mí pero que a su vez, lo sentía yo por él. Sentía que estaba completa.
El ruído de las maletas caer sobre la arena hizo que elevase la mirada hasta los hermosos ojos dorados de Carlisle. Él rodeo mi cintura atrayéndome a él y empezó a besarme con fuerza. Mis ojos se cerraron disfrutando de las sensaciones que traía sus labios danzando con los mios. Pronto me pidió permiso para introducir su lengua y yo esta vez la reciví gustosa. Entre abrí la boca y dejé que jugase con mi lengua mientras pequeños jadeos se escapaban de mi garganta.
Rodeé su cuello dando un pequeño saltito enroscando mis piernas en la cintura de Carlisle. Mientras nos besábamos empezó a caminar hacía el interior de la casa. Mi respiración se estaba agitando mientras sentía sus frías manos acariciar mi espalda por encima de la tela del vestido.
Nada más entrar me apoyó contra la pared. Agarré el cuello de su camisa y separé los labios de los suyos recuperando el aliento. Puse los pies en el suelo mordiendome el labio. Estaba segura que de poder sonrojarme, ahora estaría roja como un tomáte...
Escuchaba la respiración de Carlisle que me hizo sonreir. Acaricié su mejilla y le di un suave empujoncito para que se separase un poco de mí.
-L-las...maletas... -susurré. Tenía que reconocer que me había excitado la forma en que nos habíamos besado y como habíamos estado hace tan solo unos segundos. Sabía que era lo que iba a pasar esta noche, pero quería darle una pequeña sorpresa. No era tan extraordinaría como esta isla, pero estaba segura que le iba a encantar...
-¿No pueden esperar..? -Intentó volver a besarme y le paré poniendole una mano en el pecho-
-No no... -sonreí- Entralas amor... y si te portas bien... te enseñaré algo... -le guiñé el ojo y me separé de él sonriente. Cuando me separé miré el salón. Tres sofás blancos rodeaban una pequeña mesa de madera decorada con flores. Estos daban justo a las hermosas vistas que habían hacía la playa. Caminé despacio hacía la escalera mirando todo alucinada. Aún no podía creerme que esta casa junto a esta isla fuesen mías...
Subí y entré en la primera habitación que encontré. Esta tenía la puerta medio abierta así que decidí asomarme. La cama de matrimonio, rodeada de dos mesitas de madera una a cada lado de la cama, estaba completamente llena de petalos de rosas. La habitación estaba iluminada con la tenue luz que producían un par de velas colocadas sobre estas mesitas.
Alucinaba con todo lo que mis ojos veían y eso me hacía estar más nerviosa por lo que iba a suceder esta noche. Cerré un momento los ojos y cuando los abrí Carlisle había dejado las maletas a un lado de la habitación y me mirada sonriente. Le devolví la sonrisa y me acerqué a mi neceser donde ya tenía todo listo para cambiarme.
-Solo 5 minutos, mi amor... -le dije con una sonrisa un tanto traviesa. Me acerqué a la puerta del baño que había en esa misma habitación y cerré al entrar.
Me miré al espejo dejando el neceser encima del lavabo. Me quité el maquillaje y me lavé la cara para refrescarme un poco. Me solté el pelo y saqué del neceser mi cepillo para peinarme como pudiese, pues lo tenía bastante mal de la laca que me había puesto para que se me mantuviese durante la boda.
Me quité el vestido que llevaba puesto dejándolo caer al suelo. También me quité la ropa interior que llevaba, pues era demasiado sencilla para esa noche. Saqué de mi neceser ropa interior de encaje de color blanca y luego un picardias medio transparente de color negro.
Entrecerré los ojos al pensar en que podría pensar Carlisle de mí... No quería que pensase que estaba desesperada o algo por el estilo. Me mordí el labio. Empecé a colocarme la ropa interior y después el picardias, dejando mi melena color caramelo caer sobre mis hombros. Me coloqué un poco de brillo de labios y entonces lo guardé todo.
Ahora venía la parte más dificil...la parte que me daba un poco de miedo. Sabía que Carlisle no era como Charles y que él iba a ser dulce y cariñoso conmigo como siempre había hecho hasta ahora. Estaba completamente segura de lo que quería esa noche, pero había una barrera...y es que mi timidez me tenía bloqueada...
Sonreí tontamente en el momento que escuché la voz de Carlisle detrás de la puerta...
Carlisle POV
Estaba impaciente porqué Esme saliese del baño. Me había mantenido sentado en la cama a la espera pero lo cierto es que se me estaba haciendo eterna. Me levanté y con paso tranquilo me acerqué a la puerta del baño para preguntarle si ya estaba...
-Mi amor...
Escuché una risita nerviosa proviniente de Esme y eso me hizo dar un pequeño suspiro. Estaba deseando tenerla otra vez entre mis brazos y decirle, al igual que demostrarle, cuanto la amaba..
Entonces el pomo de la puerta giró y la puerta se abrió poco a poco. Mi mirada estaba fija hacía el frente en el momento que pude ver a Esme y lo que llevaba puesto. Me quedé con la boca abierta y poco a poco sentí como mi deseo por ella iba creciendo. Esme era muchísimo mejor de lo que incluso mi mente había podido imaginar...
Recorrí con mi vista todo su atuendo de arriba abajo hasta pararme en sus ojos. Ella sonreía con timidez mirándome. Tanta era su timidez que se cruzo de brazos a la altura de sus pechos para que no la viese... ¡Era tan dulce! La tomé con suavidad de la cintura pegándola a mi cuerpo. Tenía que ser suave, tranquilo, pero no me importaba, jamás haría daño a la persona que amaba y menos aún la obligaría a hacer algo que ella no quisiese..
Besé su mejilla repetidas veces y me acerqué con cautela a sus labios. En cuanto se unieron nuestros labios empezaron a danzar de un lado a otro, saboreándonos mutuamente. Noté como Esme se relajaba en mis brazos y rodeaba mi cuello pegando su cuerpo al mío. Mis manos se pasearon por la espalda de Esme, tentando su cuerpo, memorizando cada curva, cada centímetro de su suave piel... ¡Dios! No sé como iba a aguantar este ritmo..
Las manos de Esme acariciaron mi nuca, mis hombros y luego mi pecho. Ella acariciaba los botones de mi camisa con timidez, despacio, dudando en desabrocharmelos o no. Eso me hizo sonreir. Cada caricia suya, cada beso, cada palabra, me transportaba a un paraiso de placer, de sentimientos y amor...
Dejé de besar sus labios para contemplarla a ella. Tenía los ojos cerrados aún y ahora se mordía el labio. Besé su barbilla y me trasladé hacía su oido donde ahí empecé a mordisquearle el óvulo de la oreja. Entonces lo conseguí, escuché ese jadeo que me decía que estaba disfrutando y que me daba paso a continuar..
-Te amo... -susurré en su oido bajando a besar su cuello. Su respiración empezó a agitarse y junto a la suya, la mía... Esme empezó a desabotonarme los botones de la camisa al mismo tiempo que dejaba suaves caricias sobre la piel que iba quedando al descubierto... Apoyé mi barbilla sobre su hombro cerrando los ojos. Necesitaba controlarme y no lanzarme encima de ella.. pero me estaba costando tanto...
-Y...y yo..a ti... -escuché que decía entre suaves suspiros de placer-
La volteé y despacio la conduje hacía los pies de la cama. Sus rodillas chocaron contra el colchón en el momento que ella dejó mi pecho al descubierto.. Tiré la camisa al suelo en un movimiento rápido, dando a entender cuan necesitado estaba de ella..
Esme soltó una risita dulce y empezó a besarme el pecho mientras con una mano me acariciaba.. Cerré los ojos disfrutando de la sensación, del inmenso placer que me estaba provocando tan solo con esas caricias...
Una de mis manos se adentró por debajo del picardias de Esme, cauteloso, con ansias, pero suave...Atrapé uno de sus pechos y entonces empecé a acariciarlo. Ella gimió tras este contacto y yo solo pude sonreir.
Esme y yo nos mirábamos a los ojos mientras cada uno recibía sus caricias. Mi mirada estaba llena de deseo, amor, lujuría... Sin embargo la suya era dulce, llena de cariño también con amor y esa pizca de deseo que intentaba ocultar pero que para mí era muy fácil de ver.
Ella bajo sus manos por mi pecho hasta el cierre del pantalón. Un escalofrio recorrió todo mi cuerpo en el momento que ella los desabotonó y empezó a bajarlos. Suspiré una, dos incluso tres veces con el mínimo contacto que hacía conmigo...
Tiré el pantalón a un lado con los pies para que no me molestase. Estaba completamente excitado y eso se podía notar claramente.. Entonces la aferré a mi cuerpo juntando nuestros labios. Primero fue un beso dulce, sin prisas, pero pronto empezó a ir a más..Me abrí paso entre los labios de Esme para recibir el contacto de su lengua. Ella me dejó vía libre aferrándose a mi cuello con sus brazos y pegando todo su cuerpo al mío. Mi lengua danzaba con la de ella luchando por la dominancia.
Entonces pasó.. Ella empujó de mi cuerpo desde mi cuello y caimos a la cama. Esme debajo de mí y yo encima mientras nuestro ardiente beso no cesaba...
Esme POV
Me sentía delirar sintiendo la lengua de Carlisle con la mía.. Metí mi mano entre nuestros cuerpos acariciándole el pecho, bajando a su abdomen llegando a la goma de su boxer. Mi respiración estaba agitada. Era extraño poder sentirme así, sentirme realmente amada...
Carlisle al sentir mis caricias cesó el beso pero lo trasladó a mi cuello. Jadeé cerrando los ojos dejándome hacer por él. Me incorporé un poco para quitarle el boxer y así lo hice. Conseguí bajarla un poco, lo suficiente para que él pudiese acabar de quitárselo con sus pies.
Volví a tumbarme bien en la cama en el momento que él se incorporo. Me miró y me sonrío con ternura llevando sus manos a la goma de mi braga. Las deslizó por mis piernas hasta dejarlas caer al suelo. Junté mis piernas con timidez pero él las separó de nuevo con delicadeza y se dejó caer sobre mi cuerpo de nuevo, acomodándose entre mis piernas. Me mordí el labio al sentir su miembro junto a mi intimidad, rozándose... De mis labios dejé salir un gemido, enroscando mis piernas alrededor de su cintura haciendo que de este modo se pegue totalmente a mí.
-¿Estas segura...? -Susurró Carlisle cerca de mis labios, mirándome a los ojos. Sonreí y asentí llevando mis manos a su espalda y dándole suaves caricias-
-Hazlo... -murmuré. Empecé a besarle con dulzura en el momento que sentí como empujaba entrando en mi interior. Empecé a gemir, no podía evitarlo, se sentía demasiado bien. Aprete mis uñas en su espalda. Carlisle se quedo quieto moviendose en circulos en mi interior, pero eso duró poco. Empezó a dar suaves sacudidas haciendo que me arquease por la sensación...
Había tenido muchas veces sexo con Charles, pero solo era eso, sexo.. Con Carlisle era distinto. No era sexo lo que yo y él hacíamos, se le podía llamar hacer el amor. No habían prisas, condiciones ni obligaciones. Ahora eramos una sola persona, unida, demostrándose todo cuanto nuestro cuerpo y corazón sentía...
Carlisle no paraba, daba una embestida, dos, tres...¡Ah! Era genial. Estaba perdida en el cúmulo de sensaciones que me estaba haciendo sentir, queria más y más y por eso movía mis caderas a su compas.
Una presión y cosquilleo se estaba acumulando en mi bajo vientre. Mis gemidos se hicieron más profundos. Arqueé mi espalda pegando mi pecho al de Carlisle. Él debía estar igual que yo porqué sus embestidas se hicieron más fuertes, más profundas... Entonces pasó, mi cuerpo se sacudió violentamente en el momento que me dejé llevar. Llegué al climax gritando de placer sintiendo después como Carlisle acababa. Casi gritó de placer y eso me hizo sonreir relajándome sobre el colchón mirándole. Cogí con mis manos sus mejillas y le di un dulce beso.
-Te amo...
-Te amo... -repitió Carlisle antes de acurrucarse en mi pecho. Acaricié su pelo con mis dedos cerrando los ojos relajada. Había sido todo maravilloso. La boda, esta noche... Aún me quedaban muchos días para estar en mi isla con Carlisle...pero lo más importante es que estaré el resto de mi vida con él...
He tardado mucho en subir este capítulo.. Realmente me ha costado mucho más que la boda, espero que os guste y me dejeis reviews...
Gracias por vuestra paciencia!
PD: La historia seguirá. Quizá no pueda subir tan seguido, pero haré lo que pueda!
PD2: Voy a empezar un nuevo fic que ya está pensado! Espero que también pasen y lean.
Un saludo a todos!
Att: Jga
