Satus Arbitrantes
Disculpen por la espera que les hice pasar, pero aquí esta ya el capítulo de hoy. Espero y sea de su agrado.
Agradecimientos:
Mr. F. Grillo: ¡Muchas gracias por tu review! Lo siento por no hacer el Nicudy, ahora me arrepiento de no haberlo hecho, bueno pero de todas formas estoy empezando un nuevo fic, se llama The Resistance: Libertatem, ese será Nicudy al 100%, estoy avanzando unos cuantos capítulos para que no se me haga tan pesado el escribir los dos a la vez, a parte por que es temporada escolar, de hecho se me ocurrió especialmente por ti y por M.C. Leto a quienes les encanta esta pareja. Saludos y espero que disfrutes el episodio de hoy.
Gualy27: ¡Muchas gracias por tu review! No quiero ver arder el mundo, solo es lo que mi loca cabeza me pide que escriba :), me alegra que te haya gustado el capítulo anterior, y espero que este también sea de tu agrado. Saludos
Alex Fox de Wilde: ¡Muchas gracias por tu review! Me alegra mucho que te haya emocionado y de igual forma gustado el episodio anterior, me gustaría saber que es lo que piensas acerca del capitulo de hoy y realmente espero que sea de tu agrado. Saludos
Sfan01: ¡Muchas gracias por tu review! Me emociona en gran medida que te resulte genial mi historia y realmente me halagas con lo que dices de que soy un gran escritor, la verdad no me creo muy bueno en esto, tardo mucho haciendo un capítulo y es sumamente difícil describir bien los escenarios, entre otras cosas. Pero a pesar de eso me dejas con una gran sonrisa, espero que este episodio te guste amigo, un abrazo y saludos.
¡Gracias por tomarse el tiempo de comentar, aprecio muchísimo sus reviews!
Dejen sus comentarios, me fascina leerlos y saber lo que piensan acerca de la historia, si tienen ideas y/o sugerencias, díganmelo en comentarios o por MP, eso me ayuda mucho para el desarrollo de la historia. Espero que disfruten el capítulo de hoy.
Bogo
"¿Do... Dónde estoy?" Pensé entumecido por el dolor, no lograba abrir mis ojos y mi cuerpo resentía los estragos de los golpes que había recibido hace tiempo, no sabía por cuanto lapso había estado inconsciente, es más, ni siquiera sabía si en realidad estaba vivo, probablemente estaba muerto y mi mente desconocía la inverosímil realidad. Durante mi dilema, un hilo de una sustancia líquida bajaba por mi frente hasta mis labios, adentrándose a mi boca y haciendo que involuntariamente saboreara su inigualable sabor, sentía como mis papilas gustativas enviaban aquella información hacia mi cerebro de forma rápida y concisa, reconociendo en un instante aquella composición, un sabor metálico y a hierro que recorría todos mis dientes y traspasaba mi garganta, tragando el horrible fluido al no poder escupir a causa del dolor por abrir mi mandíbula, pero, al meditar mejor la situación en la que me encontraba, esa acción me fue indiferente.
"Sangre" Pensé disgustado, pero a pesar de mi preocupación, una leve alegría se mantenía firme en mi interior. "Eso significa que no estoy muerto" Sonreí internamente.
*Clank*
*Clank*
*Clank*
Un sonido empezó a sonar por toda la habitación, y eso alarmó mis sentidos, lentamente abrí los ojos, hasta que por fin podía observar mi cuerpo y el penumbroso sitio en el que me tenían cautivo, que describiéndolo mejor, se encontraba completamente oscuro, sólo había un foco que propiciaba una luz cegadora cuando intentaba mirarla detenidamente, la cual, se situaba justo encima de mí, alumbrando con luz tenue mi alrededor y balanceándose de un lado a otro a causa de la corriente de aire que alimentaba la zona, con mis patas podía sentir las frías cadenas que sujetaban mis brazos por encima de mi cabeza, jalando de manera agresiva mis extremidades a causa de la fricción de estar cargando todo mi peso en el momento que estuve inconsciente, magullando mórbidamente mis muñecas. Me encontraba completamente postrado de rodillas mirando hacia la perfecta oscuridad, tenía golpes y laceraciones leves en mi pelaje, mi uniforme estaba parcialmente desgarrado, mostrando partes de mi pecho, abdomen y espalda por lo que podía intuir, al sentir el aire gélido que se adentraba por detrás y que hacía erizar mi piel desde mis hombros hasta mi cintura.
*Clank*
*Clank*
*Clank*
"¡¿Qué demonios es ese ruido!?" Me pregunté exasperado, el golpeteo metálico y exagerado que recorría todo el lugar era ensordecedor, el chillido que emanaba ese golpeteo causaba un dolor agonizante en mis oídos, un sonido parecido al de un micrófono en proceso de acople, creando esa terrible interferencia que hace que soltemos una mueca de disgusto al oír tan estruendoso chirrido.
*Clank*
*Clank*
*Clank*
- ¡AH DEMONIOS! - gruñí con voz ronca y de forma superflua, no sabía que es lo que estaba pasando en este preciso momento y eso irritaba mi paciencia, la ira por estar inmóvil era indescriptible, sentía como hervía la sangre dentro de mi cuerpo al sentir tan sublime emoción. Mi cabeza daba estrepitosos giros buscando el origen de tan insoportable ruido, con la suerte de encontrar de igual forma al desgraciado que provocaba tal escándalo.
- Veo que al fin llamé su atención - dijo una voz seria en el vacío, era imposible el rastrear el origen del llamado, el eco que resonaba en la habitación dificultaba el poder saber la ubicación de mi agresor. Me mantuve inmóvil por un momento, mis ojos recorrían todo el lugar, mirando de forma defensiva cada rincón de la habitación, tratando de avistar cualquier señal de movimiento.
-Estuvo inconsciente por un largo, largo tiempo - volvió a musitar aquél animal desconocido.
- Maxton Bogo... - dijo aquella voz suspirando con pereza.
- Jefe del departamento policíaco de Zootopia, líder de operaciones especiales Z.W.A.T* y mariscal de campo de las fuerzas armadas de la ciudad- agregó con cierto asombro.
- Me sorprende mariscal, su expediente es muy... informativo. Hemos obtenido buena información sobre usted -
- ¿Quién demonios eres? - pregunté enfadado mientras seguía buscando al sujeto con mi mirada. - ¿Donde rayos estoy? -
- ¿Yo?... Yo no soy nadie mariscal, mi nombre no tiene importancia en este momento, y con respecto a su pregunta, se encuentra en el antiguo hospital Cliffside, pero tampoco tiene importancia - farfulló deliberadamente. - Ahora lo importante es usted y sus... Conocimientos -
"¿Conocimientos? ¿De qué rayos está hablando este sujeto?" Pensé confundido, no podía imaginar el motivo por el cual quisieran capturarme, no le veía sentido alguno a su acción.
- ¿Qué es lo que quieren? - pregunté de forma entrecortada y adolorida, seguía sintiendo los estragos de mis heridas, me costaba respirar, y apenas podía mantener mi postura agresiva e intimidante. Lo único que podía hacer en ese momento era saber el objetivo de sus ataques, tenía que ser precavido con lo que le podía contestar y en su debido momento tendría que formular bien mis preguntas con respecto a sus intenciones, todo eso, si quería obtener buena información.
-Nada que no sea difícil de conseguir, si sabes jugar bien tus cartas- dijo con burla.- Queremos muchas cosas, señor Bogo... Verá, todo animal desea algo en esta vida, algunos dinero, otros amor y otros poder. Nosotros, deseamos la paz-
- ¿Paz? ¡La paz promueve el ideal de la ciudad y ustedes acabaron con ella! - bufé con ira, jalando con fuerza las cadenas que mantenían mi postura penitente y prisionera, tratando de liberarme de aquel inmovilismo eufórico y optar por golpear a quien sea que fuera el animal que se encontraba conmigo en la habitación. - ¿¡No saben lo que han hecho con la población?! ¡Solo un estúpido buscaría algo que ya existía en la sociedad! -
Un silencio pertinaz se hizo presente durante unos instantes, el silbido que causaba el aire en ese momento era lo único que se escuchaba en el lugar, durante un tiempo hubo un silencio absoluto, incluso parecía que aquella presencia enemiga había desaparecido, curiosamente no lograba percibir algún rastro del animal, pero un extraño sonido rompió el silencio que gobernaba el momento y al fin pude divisar a mi captor, sentado justo frente a mi de manera seria y tranquila mirándome directamente a los ojos, mi visión se iba aclarando más y más, acostumbrándose poco a poco a la oscuridad de la sala, viendo, aún de forma borrosa, el escenario en el que me encontraba.
Una silueta empezaba a hacer presencia en la penumbra de la habitación, el preciso momento en el que terminé de gritar los reclamos de mi parte. Mi vista captaba con infinita atención cada movimiento del enemigo, el cual, se acercaba de forma lenta y misteriosa hacia donde yo me encontraba, tenía en sus patas lo que parecía ser una barreta, agitándola levemente y llevándola de pata en pata durante el trayecto, jugando con ella como si solo se tratara de un simple bastón. Unos ojos color carmesí brillaban claramente a la distancia, aquella mirada generaba un nerviosismo en mi interior, fácilmente podía sentir como sus ojos penetraban a los míos, creando un momento de tensión definitivo.
Y fue entonces cuando la completa apariencia de aquel animal fue revelada por la tenue luz que iluminaba mi alrededor, un zorro alto, fornido y de pelaje rojizo que caminaba despacio y precavido por el lugar, acechando al pobre y herido animal que se postraba ante él, como un depredador a punto de devorar a su débil e insignificante víctima.
- ¡Oh es cierto! Como olvidar la idea con la que surgió este magnífico lugar. El llamativo y utópico eslógan de esta entrañable ciudad- dijo de manera sarcástica, parándose justo delante de mí, alzando sus brazos representando la grandeza de sus palabras.
-"Todos pueden ser lo que deseen" sean fuertes, débiles,grandes o pequeños, un lugar donde depredadores y presas puedan vivir en armonía sin discriminaciones, ni prejuicios... ¡Qué gran mentira!- gritó con ira mientras lanzaba una estocada con aquella barreta hacia mi costado izquierdo, golpe que propicio un grito ahogado de mi parte, tosiendo sangre a causa del daño interno obtenido. El zorro sólo empezó a reír divertido por la escena, saltaba de un lado a otro como un niño hiperactivo en un parque de diversiones, desesperado por entrar a una atracción.
-¡Agh! D... Demonios - gemí de dolor, seguía tosiendo incontrolado por la falta de aire en mis pulmones, ese golpe había sofocado mi abdomen, ahora el respirar era sumamente difícil, el aire se volvía cada vez más espeso y duro de inhalar, la hiperventilación que generaba en ese momento hacia desorbitar poco a poco mis sentidos, agobiándome lentamente y sintiendo que todo giraba a mi alrededor.
- Oh, lo siento mucho señor Bogo, me deje llevar por el enojo, pero, ve porque nuestros padres nos enseñaron a elegir bien nuestras palabras antes de contestar - dijo el zorro haciendo un pequeño puchero burlón en señal de conformidad.
-¿Enserio cree que hay paz en la ciudad?... Lo siento señor, está muy equivocado, nunca ha habido paz en este mundo, la balanza siempre está en favor de ustedes las presas, nosotros los depredadores no tenemos equidad y no se nos dan los mismos privilegios que a ustedes - espetó con cierto enfado y desesperación.
-¿Tiene alguna idea de lo que hemos sufrido por su culpa? ¿Todos los rechazos que tuvimos que aguantar? ¿Los delitos que tuvimos que cometer involuntariamente para poder sobrevivir? - agregó señalándome de forma agresiva y furiosa, su actitud demostraba un indudable guiño de liderazgo, sin duda alguna tenía en frente de mí al líder que llevo a cabo los ataques.
- No mariscal, nunca hubo paz y nunca la habrá hasta que nosotros nos hagamos cargo de este inútil gobierno - seguía hablando con extrema alegoría.
- ¡Para nosotros la guerra nunca acabó, desde hace 200 años hemos estado planeando derrocar a este injusto gobierno, y yo no descansaré hasta ver convertido este infierno en cenizas! -
"¿Guerra? ¿200 años esperando este momento? ¡¿Qué rayos está pasando?!"Me pregunté sumamente incrédulo. "¿A caso hubo una revolución? ¿Entre depredadores y presas?" Seguía pensando con extrema tribulación.
- ¿De qué guerra estás hablando? ¡Nunca hubo un evento parecido en la historia de Zootopia, jamás! - contesté con la misma fase de escepticismo que consumía mis pensamientos.
- ¡Oh vamos mariscal! No puedo creer que ni usted sepa de tal acontecimiento, me sorprende, pensé que alguien de su renombre sería un poco más... listo y culto - agregó con extrañeza.
Solo fruncí el ceño a medida que escuchaba sus alegatos, pero aún así, no podía aceptar todo lo que me estaba contando, era imposible para mí el digerirlo en un instante, pero sabía muy bien que este tipo, sea quien sea, hablaba en serio, así que a pesar de mi anterior abnegación por escuchar tales cosas, tenía que hacer caso preferencial a sus relatos de ahora en adelante, todo para saber sus verdaderos objetivos.
- Le aclararé un poco la mente, y espero que esto sea de ayuda para que vea con más claridad la verdad de este frío y desolado mundo - musitó mientras tomaba una silla y con un movimiento audaz, la giro y se sentó cómodamente frente a mí, llevando sus brazos hacia delante y apoyándolos en el respaldo del pequeño asiento metálico, agitando levemente la barreta de un lado a otro, pareciéndose al movimiento de un péndulo, amenazando con golpear a quién sea que tuviera frente a él.
"Cómo usted sabrá, esta metrópoli fue creada hace miles de años por un cierto grupo de animales, depredadores y presas, para dejar de un lado la violencia y toda diferencia, creando un mundo donde podrían vivir en armonía y solidaridad los unos con los otros.
Y así fue como Zootopia nació, entre un acuerdo de animales desesperados por la búsqueda de paz, paz que perduraría por lo largo del tiempo, pero, exactamente hace 200 años, esa armonía en la que felizmente vivíamos desapareció, en un frío invierno del oscuro año de 1816."
- Ahora empieza la verdadera historia, señor. Más le vale poner atención - agregó el extraño cánido con una sonrisa escalofriante, su traje oscuro y elegante lo hacían ver como de alcurnia y emanaba un cierto aire intelectual que lo hacía verse arrogante.
Solo miraba con gesto eufórico el semblante irónico del zorro, miraba con nostalgia el oscuro tejado, como si hubiera sido ayer el día en el que ocurrieron tales sucesos, sus ojos brillaban intensamente a medida que miraba la penumbra, podía apreciar como su facción de enojo y locura, pasó rápidamente a una de tristeza y aflicción.
"Durante los primeros meses de ese año, los depredadores empezaron a ganar poder social mediante su ardua fuerza y su trabajo constante. Los puestos políticos fueron ocupándose cada vez más y más de animales como nosotros.
Y así continuó el crecimiento durante un tiempo, con absoluta indiferencia, convivían las diferentes especies que coexistían en humildad.
A mediados de verano, una serie de fraudes y crímenes empezaron a surgir en esta pacífica ciudad, muchos mamíferos, presa y depredador, fueron víctimas de los ataques, robos y asesinatos que empezaban a surgir misteriosamente dentro de las calles de la metrópoli. Eventos que nunca fueron resueltos.
En alas del miedo y la desesperación, las presas empezaron a especular en gran medida sobre las acciones de los depredadores y empezaron a generar restricciones para nosotros.
Los impuestos fueron alzados, los servicios de comunicación removidos de nuestros hogares, construyeron barricadas que separaban zonas entre depredadores y presas e impusieron vigilancia en cada hogar.
Zootopia se fracturó en ese momento, un lugar donde las presas imponían las leyes a su beneficio y perjudicaban al depredador.
Aquellos tiempos fueron duros, duplicamos nuestro trabajo con el fin de llevar algo a la mesa y así alimentar a nuestras familias, los salarios disminuyeron exorbitantemente y muchos fueron despedidos a causa del estúpido escepticismo que sentían las presas por nosotros.
Y así fue como la revolución comenzó, una organización conocida como la Orden empezó a tomar cartas sobre el asunto, y con ayuda de toda la sociedad depredadora planeamos un movimiento que permitiría el restablecimiento de nuestra antigua democracia.
Durante muchos días y noches combatimos la injusticia que gobernaba contra nosotros, creando de la ciudad un sitio de muerte, cientos y cientos de animales fallecían por los estragos de la guerra.
Al final las presas salieron victoriosas, y nosotros los depredadores tuvimos que vivir con ese estigma asesino y culpable por tanto tiempo, hasta el día de hoy.
Juramos que saldríamos victoriosos algún día, y por lo largo del tiempo hemos protegido con nuestra vida aquel ideal, pasándolo de generación en generación, soñando por este momento, el glorioso día en el que la injusta supremacía de las presas llegara a su fin."
El silencio se hizo presente nuevamente, por primera vez en toda mi vida, alguien había sido capaz de dejarme completamente atónito y sin aliento, no encontraba las palabras adecuadas para contestarle a mi enemigo, sin duda alguna, aquello que había relatado momentos anteriores era sumamente verídico, aunque no existiera un documento que lo avalara físicamente, la credibilidad de sus palabras eran suficientes para convencer de tal suceso a cualquier animal.
- E... E... Es imposible - tartamudeé sorprendido.
- ¡Oh pero claro que es posible!- contestó el zorro, era permisible que dicho relato solo lo conocieran animales de su especie, jamás nos contarían algo igual a nosotras las presas. - ¿Ahora ve, la seriedad del asunto mariscal? ¿Puede ver lo complicado que esto puede llegar a ser? 200 años para empezar otra vez... un largo tiempo - agregó con una sonrisa maniática.
- Pero ¿por qué lo están haciendo? Incluso si lo que me contaste es verdadero, fue hace mucho, pero mucho tiempo, las presas olvidaron completamente tal suceso... ¡Podemos vivir otra vez en paz y armonía! ¡No hay necesidad de hacer locuras! - alegué tratando de convencer al astuto zorro, era muy difícil para mí el arreglar los problemas con otros animales, por lo general yo era mejor convenciendo a la gente a golpes, pero en esta ocasión me era imposible.
-Eso si que es imposible mariscal, como le comenté, juramos por nuestra vida terminar esta tarea divina, además, la desigualdad sigue en pie, yo tuve que vivir en la calles por muchos años, a causa del prejuicio que me tenía la sociedad - dijo seriamente.
- La cosa es así Jefe Bogo... La Orden nunca olvida - agregó
- ¿Qué es lo que quieren de mí? - pregunté desesperado.
-Al fin una pregunta inteligente mariscal, vamos avanzando - dijo mientras crecía una sonrisa en su frívolo rostro. - Quiero los códigos de acceso a los sistemas de la ZPD, son de suma importancia para nosotros, me gustaría que cooperara sin la necesidad de torturarlo señor, no me gustaría verlo sufrir -
-¡Pues lástima, porque no se las daré a sucias ratas como ustedes!- grité enfadado al inmóvil zorro, un escupitajo fue enviado por mi parte al rostro del zorro, el cual, no se movió al recibir el asqueroso obsequio que le había regalado. Con una pata el zorro limpio su rostro y dirigió nuevamente su mirada hacia mí, solo que esta vez su mirada era asesina y cruel, sabía muy bien el momento que me aguardaba, así que tenía que aguantar el calvario, aguantarlo aunque eso significara mi muerte.
- Respuesta equivocada... le dije que no quería torturarlo mariscal, pero veo que su necedad no me deja otra opción - dijo el cánido con rabia, lanzando nuevamente una estocada con aquella barreta metálica, esta vez hacia mis brazos.
Durante un largo tiempo, sentía como aquellos golpes destrozaban cada parte de mi ser, mis brazos, torso y piernas resentían cada turbulento ataque que mandaba aquel zorro con extrema maldad y satisfacción, golpe tras golpe iba quebrantando mi alma, estaba rezando por que el tormento acabara, mis sentidos empezaban a distorsionarse por culpa del dolor que recorría todo mi cuerpo en ese momento. La sangre me ahogaba lentamente, los tosidos eran lo único que evitaba que muriera asfixiado por culpa del espeso líquido rojizo, mis alaridos de tormento comenzaron a volverse una serie de gestos mudos suplicando por piedad y misericordia, mi vista empezaba a volverse cada vez más y más borrosa, sentía como mi mente empezaba a desvanecerse a punto del desmayo, cada vez estaba más y más cerca de la muerte. Fueron mucho los golpes que mi cuerpo recibió y cada uno ellos peor que el anterior, durante mi agonía, había dejado de contar cada uno de los impactos, pero seguía observando como mi cuerpo recibía los ataques involuntariamente, hasta el punto en el que ya no podía sentir los golpes a causa del cansancio mental que generaba el sentir tan inmenso dolor, mi sistema nervioso estaba exhausto de transmitir una y otra vez aquella experiencia tan pavorosa. Antes de que cayera en cuenta que mi cuerpo había dejado de recibir impactos, su brazo levantó agresivamente mi ensangrentado rostro, tomando uno de mis cuernos con la intención de que posara mi débil vista ante él.
-Veo... Veo que no piensa decir una mierda ¿verdad? - dijo el zorro completamente cansado por lo que podía apreciar, tenía la vista nebulosa, pero podía observar con dificultad como se encontraba sudando por el esfuerzo de mandar toda su ira contra mí. Ya no tenía puesto su saco elegante, ni su refinada corbata, ahora lo único que veía consigo era su camisa remangada y desabotonada en busca de ventilación y una mirada maniáticamente divertida.
- Es mejor que me lo diga mariscal... no querrá que Sarah y Taylor sufran por su culpa -
Aquello disparo una emoción de preocupación en mi interior, mis ojos miraban al malévolo zorro con desesperanza. "¡¿Cómo rayos las conoce?!... No, por favor no, ellas no tienen nada que ver con esto" Pensé completamente aterrado, unas lágrimas empezaron a brotar de mis ojos y con un tremendo pesar agache mi mirada en dirección al suelo de la habitación, rezando de que esto solo fuera un horrible sueño.
- Si señor Bogo, conocemos muy bien a su esposa y a su hija - dijo con una sonrisa sombría. - Hemos estado observándolo por mucho tiempo mariscal, sabemos que es lo que hace todas las mañanas antes de ir al trabajo, como se despide de su familia cada día y lo que ellas hacen cada vez que usted no esta en casa -
- Tiene una linda esposa, pero su hija... Es bellísima, me pregunto que clase de cosas podría soportar un exquisito cuerpo joven como la de ella- agregó riendo de forma exuberante y aturdidora.
- ¡MALDITO! ¡Si TE ACERCAS A CUALQUIERA DE LAS DOS TE MATO! ¡¿OÍSTE?! ¡TE MATO!- grite con furia, una fuerza extraña vino a mi de repente, por ese momento el dolor desapareció completamente de mi cuerpo, lo único que pensaba era destruir a ese depravado, no permitiría que mi familia corriera un riesgo tan enorme como este.
- ¡HA! No me hagas reír. ¿Enserio crees que alguien como usted puede hacer algo para evitarlo? No lo creo- dijo el zorro con sorna. - Pero le propongo un trato mariscal, usted deme los códigos de acceso de la ZPD y yo prometo no hacerle daño a su familia - agregó sentándose nuevamente frente a mí, observando con gran serenidad y confianza mi rostro enfadado y ensangrentado.
No podía dejar de pensar en mi familia, no quería que les sucediera algo malo por culpa de mi impertinencia, las amaba tanto, no soportaría vivir en este mundo sin ellas junto a mí. Pero por otro lado se encontraba el bienestar de cada ciudadano de la gran metrópoli, si accedía a darle aquellos códigos, el enemigo tendría acceso a miles de equipamientos militares y archivos clasificados del gobierno, información que en manos equivocadas sería un riesgo para la ciudad. Era una decisión sumamente difícil, proteger a tus seres queridos o aquellos a los que juraste defender, tenía que tomar una elección y no tenía suficiente tiempo para razonar el problema con más detalle.
"A menos que..."
Una idea surgió de forma súbita en mi mente.
"Los códigos solo sirven para el acceso dentro de las oficinas de la ZPD, lo que significa que tendrán que hackear uno de los ordenadores de la comisaría, el sistema de protección de la jefatura advertirá a cada oficial del precinto y automáticamente mandara el preciso lugar donde se originó la intervención informática. En caso de que eso no resulte y tengan un plan elaborado para no ser capturados, el sistema informático del precinto guarda automáticamente un historial de las acciones realizadas en el ordenador, así como comandos y códigos empleados" pensé de manera victoriosa. "Puedo enviarle un mensaje en clave a mis oficiales, sin duda Hopps y Wilde serán capaces de descifrarlo"
- ¿Y bien mariscal? ¿Piensa darme los códigos pacíficamente o quiere ver sufrir a su adorada familia? ¿Qué decide? - preguntó el zorro con un tremendo interés mientras entrelazaba los dedos de sus patas y dirigía aquel semblante dialéctico hacia mí.
-Debe prometer, que mi familia no recibirá ningún daño por parte de ustedes - dije de manera seria y derrotada.
- No se preocupe mariscal, tenga por seguro que... -
- ¡Júrelo!- espeté mirando fijamente a mi agresor, de forma intimidante y agresiva.
- Usted gana mariscal, lo juro por mi vida que su familia no será lastimada - dijo el zorro llevando su pata derecha a su pecho y recitando cada palabra de manera solemne.
Mi mirada repaso una y otra vez el semblante del zorro y después de un rato opté por decirle los códigos a mi enemigo.
- 290697RGW, 201201NSGR, 160874RGP, 160974MLRL - dije revelando por fin la serie numérica que le daría acceso a una infinidad de información y peligros para la ciudad.
- Excelente mariscal, ahora sin más que... -
- ¡Espere! aún falta algo más, para la deshabilitación del sistema de seguridad debe introducir los siguientes comandos en una ventana de dialogo - dije interrumpiendo al interesado cánido.
- Esta bien ¿Cuales son esos comandos?- preguntó dirigiendo nuevamente su atención hacia una libreta, en la cual, escribía de forma rápida la serie de números que musitaba en la penumbrosa habitación.
11-24-16-24
21-10-24-27-13-14-23
12-21-18-15-15-28-18-13-14
Terminé de recitar aquellos números, y rezaba con todas mis fuerzas para que no descubrieran la verdad detrás de esa serie numérica, una sonrisa empezó a crecer lentamente en el rostro del zorro y lentamente empezó a levantarse de su asiento y optar por retirarse del lugar.
-Muchas gracias por su cooperación señor Bogo, ha sido de mucha utilidad la información que nos acaba de proporcionar - dijo con la sonrisa aún presente, agitando levemente la pequeña libreta con su pata derecha para después llevarla al bolsillo de su chaqueta. Mientras caminaba hacia la penumbra pude apreciar como sacaba de su pantalón un pequeño comunicador, colocándolo rápidamente en su oreja y presionando un botón para después decir un par de palabras que no sabía lo que significaban, pero, al oír la manera en como las espetaba, pude intuir que se trataba de una orden hacia los que escuchaban.
- Satus Arbitrantes - dijo aquel extraño zorro, sin miedo y con gran fluidez.
Un silencio se apoderó nuevamente de la sala, aquel animal había abandonado completamente el sitio en donde me encontraba, la luz cegadora que mantenía mi visión esclarecida se apagó instantáneamente, dejándome en la tremenda y horrible oscuridad. Aislado de cualquier tipo de vida existente en ese momento, dejándome solo con mis pensamientos y la fría corriente de aire que seguía recorriendo mi cuerpo y que me hacía temblar del temor.
*Z.W.A.T: Zootopia Weapons and Tactics, una pequeña referencia a la brigada de élite y de fuerzas especiales S.W.A.T de las fuerzas de seguridad nacional en EUA.
Nota: Me gustaría que en los comentarios escribieran sus teorías conspirativas o que es lo que ustedes piensan que sucederá en el transcurso del fic, de igual forma quiero ver si alguien de ustedes puede resolver los pequeños enigmas que dejo a lo largo de la historia, como es el caso de la serie de números de este capítulo. Los dejaré con esa interrogante y veremos quien tiene razón en sus suposiciones. Nos leemos en el siguiente capítulo. Chao!
