Cap. 11. Carreras Universitarias:

Bella:

Justo en frente de mí se encontraba, sin contar la hermosa rubia y por supuesto vampira que se estaba a su lado, mientras él reposaba una mano sobre su cintura, definitivamente el tipo de escena que jamás esperé ver este día.

Laurent vestía elegantemente como todos los vampiros en la casa, sonreía de forma simpática a todos y a mí de la misma forma, a pesar de que el líder de su clan intentó matarme hace varios meses.

Vi como saludaba a todos cortésmente, pero aun así mi mente no podía maquinar como él estaba aquí, y aun más extraño sus ojos ya no eran de un color carmesí, ahora eran dorados como si fuera vegetariano. Luego de saludar a todos excepto a Alice y a mí, esta se había acercado disimuladamente hasta mí sin darme cuenta para posar una mano en mi hombro, dándome tranquilidad.

- Hola Alice, Bella – dijo este mirándome con una sonrisa, que a pesar de demostrar bondad me estremecía de pies a cabeza. La rubia a su lado me miraba seria. Alice solo asintió.

- Hola Laurent – dije con voz débil.

- Que bueno es verte de nuevo - dijo y luego enfoco su mirada en la mujer a su lado la cual le sonrió cuando él volteó.

- Bella ella es Irina, la hermana de Tanya y Kate – se le adelantó Alice.

- Un placer – dijo la rubia ofreciéndome su mano y la estreché.

- Igual – dije con un hilo de voz.

- bueno si nos disculpan.

- Adelante – dijo Alice amable. Ellos se retiraron rápidamente – necesita aire, tu olor lo perturba.

Asentí. Era de esperarse hasta unos meses Laurent bebía sangre humana sin contemplación, es obvio que justo ahora le afecte tanto si a duras penas empezando a cambiar. Algo parecido a lo que le sucedía a Jasper.

- Tranquila, todos te protegeremos – dijo dándome animo al ver mi cara de perturbación.

- lo sé – dije y la verdad eso no era nada nuevo. Desde el primer día que conocí a los Cullen ellos se han encargado de protegerme como nadie, de todos y nada e incluso de mi misma.

- Oh mi dios - dijo Alice entusiasmada – Bella, discúlpame un momento – asentí y ella salió corriendo de la casa.

Era extraño ese tipo de actitud en Alice, puede que si haga cosas inusuales incluso en su forma de caminar pero, definitivamente eso era raro. De alguna extraña forma me sentía impaciente y nerviosa, sabía que algo estaba por suceder y eso no era nada bueno. Para colmo todos los vampiros voltearon a la puerta esperando algo. Todos los Cullen e incluso Rosalie estaban sonriendo, eso me pudo aun más impaciente si es que se podía.

Suspiré y justo cuando lo hice Alice apareció por la puerta con una sonrisa tan grande como la de los Cullen.

- Miren a quien encontré en el bosque – dijo y ahí todas mis terminaciones se fueron abajo.

Mi adonis estaba allí, entrando por la puerta en un hermoso traje negro que resaltaba su blanca piel. Tenía una camisa crema con los primeros tres botones abiertos, dejando a la vista el nacimiento su escultural pecho. Y su broncíneo cabello un tanto oscuro y sin tanto brillo, estaba despeinado como solo él lo puede poseer. Dejé sus ojos de último pues sabía que me perdería en ellos y así fue. Él tono dorado de sus ojos debajo de una tenues ojeras, fue suficiente para hacer que en mi pecho se cerrara la inexistente herida que me dolía desde hace 8 meses.

Quería, deseaba voltear pero no podía, ni siquiera podía moverme de mi lugar. Una mano apoyándose de mi hombro fue lo único que logro que desviara mi vista. Tanya que se dio cuenta de mi estado me dio una sonrisa de apoyo y eso fue suficiente para calmar parte de mis nervios y volverla vista a aquella escena tan tierna que se estaba haciendo en el recibidor.

- ¡Oh Edward! – dijo Esme abrazando a su hijo fuertemente como si la vida dependiera de ello. No pude evitar sentirme mal al verla así, seguramente no hubo ni un día en el que no estuviera angustiada por su hijo. Edward solo se lo devolvió de la misma forma mientras besaba su coronilla – esta vez te amarraré a la casa – dijo y todos rieron, aunque era más para aligerar el momento. Cuando pudo separase de su madre vio a Carlisle.

- Hijo Mío – dijo Carlisle y se abrazó a este mientras se daban unas palmadas en la espalda –Bienvenido de nuevo.

Atrás de Carlisle se poso Emmet, el cual estaba totalmente emocionado por ver de nuevo a su hermano al igual que la mayoría de los vampiros presentes, incluyéndome a mí.

- ¡Hermano! – dijo este y se abrazaron en un tierno gesto de hermandad. La sonrisa de ambos era sincera y juraría que toda esta escena estaba a punto de hacerme llorar.

- Edward – dijo Rosalie cortés para luego darle un abrazo a su hermano el cual se lo devolvió.

Jasper estaba de ultimo pero de alguna forma su sonrisa se estaba convirtiendo en dolor y cuando él y Edward se vieron, este asintió.

- Venga un abrazo… Hermano – dijo Edward con su hermosa voz aterciopelada un tanto pastosa. Jasper lo abrazó y pude darme cuenta de algo. Jasper seguía dolido por lo que me había hecho y seguramente se sentía culpable por separar a Edward de la familia, cuando ni siquiera era su real culpa.

- Os he extrañado a todos – dijo Edward hablando por segunda vez en la noche y todos sonrieron aun más ante sus palabras.

- y vosotros a ti hijo – dijo Esme conmocionada por la escena.

Todos se voltearon de frente al salón y me puse algo nerviosa, Tanya afianzó su agarre, diciéndome con ese gesto de que debía ser fuerte. Entraron y Edward continuó saludando. Primero a Carmen y Eleazar, luego Kate, después Laurent e Irina los cuales nos lo había notado al entrar. Justo allí desee desaparecer pero mantuve y respiración tranquila a sabiendas de que todos mis movimientos e incluso los involuntarios como los latidos de mi corazón eran percatados por todos en la habitación.

- Tanya – dijo este y se abrazaron.

- Un gusto verte de nuevo Edward – dijo esta sonriendo.

Traté por todos los medios posibles de no temblar al verlo y funcionó un poco. Cuando aquellos ojos de un oro líquido se posicionaron en mí, traté de no hiperventilar.

- Hola Bella – dijo este con su voz aterciopelada, justo como tantas noches desee que volviera a pronunciar mi nombre.

- Hola Edward – dije tratando de sonar convincente y funcionó un poco, pues no tembló mi voz. Como estaba sentada no me pudo abrazar y prácticamente me decepcione por ello pero aun así tomo mi mano en claro gesto de saludo cordial para luego posar un casto beso en ella y casi me estremezco a la corriente eléctrica que atravesó mi cuerpo cuando sus labios tocaron mi mano.

Por poco y algo en mi interior se partió cuando soltó mi mano con delicadeza para luego ir con su familia. Tanya volvió a posicionar su mano en mi hombro devolviéndome la confianza con su apoyo. Sonrió con suficiencia y guiñó su ojo derecho antes de voltear.

- Bueno ya que estamos todos presentes, ahora sí podemos festejar el Aniversario 84 de Carlisle y Esme – dijo Alice con una gigante sonrisa mientras aplaudía a que los demás nos unimos – Felicidades.

- Felicidades – dijimos todo al unisonó.

- Gracias a todos – dijo Carlisle para luego darle un fugaz beso a su esposa.

La velada continuó tranquila todos volvieron a su anterior tarea, Irina y Laurent continuaron hablando lo más apartado de mí, aunque de vez en cuando salían y entraban. Alice se sentó a mi lado conjunto a Jasper lo cual me sorprendió, Tanya también se unió y empezamos a entablar una conversación los cuatro, en lo cual más bien parecía e dos pues las dos vampiresas eran las que más hablaban todos. Rosalie charlaba con Kate, mientras que Esme y Carlisle con Carmen y Eleazar, poniendo al final a Emmet y Edward los cuales hablaban animadamente y de vez en cuando reían. No podía evitar quedármele viendo cada vez que dejaba al descubierto sus radiantes dientes.

- Entonces Bella y yo Iremos a la universidad en el mismo año mientras que Jasper en un semestre más avanzado – dijo Alice, cuando volví a su conversación, la cual rápidamente había cambiado.

- ¿Universidad? – dije confusa.

- Bella, no pienses que te dejaré sola en esto – dijo la pequeña chica cruzándose de brazos.

- ni yo tampoco, iré en el mismo semestre de Jasper – dijo Tanya.

- pero es que no es necesario, yo puede ir sola, no necesito que me estén cuidando todo el tiempo.

- no importa lo que digas Bella, igual iremos todos – dijo Jasper en tono divertido.

- ¿Todos? – dije aun peor de confusión.

- Por supuesto que iremos todos – dijo Alice – tengo planificado muy bien esto.

- desearía escucharlo – dije.

- Bueno Emmet, Rosalie, Jasper y Tanya irán un semestre más avanzado que nosotras, mientras que Edward, tú y yo comenzaremos de cero, tal cual como en Forks, ya verás como nadie va a notarlo – temblé ante sus palabras.

- Aun así, estudiaremos diferentes cosas, así que no vale la pena.

- No importa tengo 9 años sin ir a la universidad ya es hora que vuelva – dijo la pequeña de los Cullen un tanto ilusionada.

- Aun así no es buena idea – traté de sonar convincente pero eso no convenció a Alice.

- Iremos todos a la Universidad y listo – dijo Alice cerrando las discusiones y suspiré cansada.

Esto no podía estarme ocurriendo a mí, ir con Edward a la misma universidad. Definitivamente Alice había enloquecido. Gracias dios aun faltaban 2 meses para que aquello ocurriera.

- Aun no sé qué carrera tomar – dijo Tanya.

- ¿Cuántas has estudiado? – pregunté divertida.

- 8 carreras hasta ahora – dijo con suficiencia, abrí mis ojos como platos, no pensé que fuera en serio - ¿cuál piensas estudiar tú? – dijo hacía mi.

- creo que me gustaría estudiar psiquiatría – todos abrieron los ojos como platos como si me hubiera salido una segunda cabeza.

- ¿Psiquiatra? – dijo Alice.

- Si, me llamó mucho la atención esa carrera en los últimos meses.

- Bueno, serías una excelente Psiquiatra– dijo Alice pensando.

- ¿saben? – Dijo Tanya de pronto – siempre me ha llamado la atención esa carrera pero nunca me había decidido en si hacerlo – dijo de pronto – creo que seremos compañeras de clase.

- ¿es en serio? – pregunte con algo de emoción.

- ¡Claro! – Dijo sonriéndome – sería interesante y además seremos compañeras, algo simplemente perfecto.

- bueno entonces Tanya estudiará con vosotros – dijo Jasper interviniendo después de un rato callado.

- y ¿ustedes que escogerán? – les dije a Alice y Jasper.

- Yo Diseño Gráfico, al fin podré estudiarla – dijo Alice con emoción.

- y yo Medicina – Dijo Jasper y solo lo miré sorprendida – quiero aprender a inmunizarme como Carlisle y estudiarla será un gran paso – dijo y Alice se abrazo de él con una sonrisa dándole animo.

- entonces seremos dos nuevos doctores en la familia – dijo aquella voz aterciopelada a mis espaldas logrando que un calosfrío atravesara mi columna.

Jasper sonrió.

- Será mucho más fácil si la estudiaras conmigo – dijo este.

- sería bueno pero no aparentamos la misma edad – defendió Edward.

- claro, la edad – dijo el rubio socarrón y el cobrizo sonrió.

La charla continuo amena al igual que mis nervios, trataba de ignorarle lo mejor que podía sacándole conversación a Tanya o Alice, las cuales siempre tenían algo que decir, o al menos eso parece esta noche. Después de un rato Tanya fue a hablar con Rosalie y Kate, no sin antes darme una mirada de ánimo. Alice le susurró algo a Jasper y ambos se disculparon. Les mandé una mirada envenenada a lo que esta solo sonrió mientras se alejaba.

Traté por todos los medios de no mirarle pues sabía que perdería la cordura al verlo y estaría a toda su merced, pero no podía hacer aquello, no después de todo lo que nos había sucedido. Dudé en si hablarle o simplemente quedarme callada, pero aquello me mataba. Él solo miraba sus manos las cuales estaban apoyadas en sus rodillas.

De repente volteo, pilándome por sorpresa a lo cual no supe que responder y cayendo bajo el hechizo de aquellos dorados ojos.

- ¿Cómo te ha ido? – dijo sonriendo, aquello me había dejado sin palabras. ¿Qué rayos se suponía que le respondiera?: Oh muy bien, pase ocho meses sufriendo por ti, creando en mi mente una estúpida venganza, por cierto entre a la universidad y conseguí trabajo. Definitivamente necesitaba con creces inventar algo de 5 segundos. Sin contar que aquella pregunta era poco convincente, sobre todo después de todo lo que había ocurrido entre nosotros.

- Hmm – no sabía ni siquiera que inventar – me ha ido bien – dije tratando de sonar contundente – y ¿a ti?

- igual, bien – dijo sonriendo y asintiendo de forma ausente como si tratara de convencerse de aquello – así que ¿Psiquiatra? – dijo con aquella sonrisa torcida que me dejaba sin aire, parpadee un par de veces para responderle sin balbucear.

- Sí, me ha intrigado mucho y como no tiene nada que ver con sangre, para mí es ¡Excelente!

- lo dudaba – dijo aun con su mirada perdida en algún lugar de la habitación – pero tienes razón – volteo a verme de nuevo – te irá bien de psiquiatra, aunque pensé que tu deseo era tener una pequeña librería – aquello me tomó por sorpresa, tuve que desviar la mirada para que no viera la perplejidad en mi rostro.

- Bueno – dije recobrando mi voz – puedo… tener ambos, si me va bien en la carrera, podría abrir mi librería o al menos ese es mi débil plan hasta ahora – admití algo avergonzada.

- no es tan débil – dijo aun sonriendo – es muy probable.

- eso espero – dije y la incomodidad nos invadió a ambos.

¿Cómo rayos debía tratar a mi "ex-novio-vampiro"?. Me sentía totalmente extraña con su presencia, así que hice lo que aprendí desde hace un par de meses, a pesar de no sentirme orgullosa de hacerlo. Huir. ¿Qué más podía hacer?, Quedarme allí y esperar hasta que a alguno de los dos se le ocurriera tener otra tonta platica sin sentido. No, definitivamente no podía volver a pasar por aquello.

Me escabullí hasta la cocina. Traté de caminar lo más casual posible, a sabiendas de que todos mis movimientos eran perfectamente captados por todos en la mansión. Me recargué en la puerta tomé una gran bocanada de aire. Una vez que estuve relajada y fui por un vaso de agua, al menos eso pensaba que había en una cocina. Afortunadamente había eso y más, aquella nevera estaba llena hasta el tope, como si alguno de los presentes a parte de mí fuera a comer, ni cuando vivía con Renée y Phil estaba tan surtida. Tomé una botella de agua y rápidamente la bebí, como si de esa pudiera calmar las ansias que carcomían todo mi cuerpo.

De repente me sentí exhausta, como si fuera a desfallecer y tuve a agarrarme bien de la barra para no caer. Cerré los ojos y como pude comencé a calmarme, podía hasta yo misma oír los latidos de mi corazón como si fuera a salir de mi pecho. Lo cual no me sorprendió para nada oír unos pasos se acercaban a mí.

- ¿estás bien? – dijo una voz demasiado cerca, lo cual logró sobresaltarme y hacer que al retroceder tropezara con mis propios pies y casi caer, casi, pues unos brazos fuertes y fríos me sujetaron rápidamente antes de que una parte de mi cuerpo se encontrara con el piso – lo siento – murmuro al levantarme y sentarme en una de las sillas de la barra.

- estoy bien – dije una vez que mi respiración estuvo acompasada, dándome aire para hablar.

- lo siento – dijo de nuevo, con la preocupación plasmarse en su perfecto rostro.

- no tienes nada de que disculparte, estoy bien, gracias por no dejarme caer – dije levantarme dispuesta a salir de allí, pero me tomó de un brazo con sumo cuidado, pero con el agarre suficiente para lograr no soltarme.

- lo siento – esta vez pude ver algo más en su voz, y estuve completamente segura que no se debía al susto que me hizo pasar hace segundos. La preocupación fue sustituida por dolor y tristeza.

- estoy bien, no tienes nada de que disculparte – traté de sonar segura para que supiera que no necesitaba mi perdón de ninguna forma. O tal vez si lo debía.

- Sí – dijo con voz segura – debo disculparme contigo y necesito saber que puedes hacerlo, de no ser así, estoy dispuesto a hacer lo imposible por lograrlo – la dureza y seguridad en su voz me alertó y por un momento estuve a punto de decir Te perdono, pero la parte egoísta que últimamente se había desarrollado en mí, me contuvo.

- Suéltame – le ordené observando el agarre que tenía alrededor de mi brazo – Edward por favor suéltame.

- No hasta que respondas mi pregunta – dijo y yo solo suspiré.

- Suéltame – le pedí de nuevo, evitando su dura mirada.

- Respóndeme – dijo con voz más suave – por favor – suplicó.

- Solo si me sueltas, de todos modos no puedo salir corriendo no soy tan absurda – dije recordando cuando él me decía así, pude sentir como aflojaba su agarre suavemente hasta que por fin fui libre.

- Responde, por favor – repitió.

- ¿Qué quieres que te diga? – solté de repente sintiéndome algo enojada ¿Acaso pretendía que lo perdonara por todos estos meses hacerme sufrir? Como si fuera tan fácil.

- Bella, por favor necesito saber si aunque sea puedo recuperar parte de nuestra… - se contuvo a seguir aquella frase y le agradecí internamente – amistad - pude ver la ironía en su voz al decirla – solo eso necesito saber, y si es así lucharé por ello.

- ¿y que si no hay nada que recuperar? – me miró rápidamente con un sinfín de emociones cruzando su rostro, mientras abría y cerraba la boca sin salir algún sonido tratando de responder aquello, pero era obvio que no tenía nada que objetar.

- entonces… - dijo en casi un susurro – respetaré tu decisión.

- y espero que lo cumplas – dije dándole la espalda para retirarme, dando por terminada nuestra fugaz y dolorosa discusión.

No oí sus pasos atrás de mí, volví al salón. Todos estaban hablando animadamente aunque las miradas de Alice y Tanya me demostró que todos los presentes habían escuchado nuestra conversación y les agradecía el disimulo, justo ahora no estaba con el mejor de los humores para hablar de aquello.

A los minutos Edward apareció hablo unos momentos con Carlisle y Esme para luego subir las escaleras. No bajo de nuevo y me sentí algo culpable por aquello. Sabía que le había herido y aquello solo me hacía sentir como solo los vampiros pueden hablar de sí mismos. Un mounstro.

Aun así todos trataron de aligerar el ambiente hablando y compartiendo como si nada, aunque podía ver la preocupación en los rostros de Carlisle, Esme y Alice. Solo esperé con ansias la media noche para así poder salir de aquel lugar, aborreciéndome a mi misma por arruinarles la noche de aquella forma.

Se hicieron las doce de la noche y no pude estar más aliviada. Me disculpé con Carlisle y Esme los cuales me dijeron que no preocupara aunque esa no era razón para haber hecho una escena en una fecha tan importante para ellos. Volví a disculparme luego de despedirme de todos los cuales fueron amables, exceptuando una persona pero su hostilidad ya era costumbre para mí.

Tanya amablemente me llevo hasta el departamento y le agradecí inmensamente el no hablar nada al respecto. Mi mente rápidamente voló a lo que había hecho. Me sentía culpable, sin ninguna defensa pero, si aquello estaba bien ¿cómo podría sentirme tan mal?

Recordaba su rostro adolorido y sabía que si fuera humano hubiera llorado, pero aun así, me sentía fría. Y lo más extraño es que ni siquiera había caído bajo el hechizo de sus ojos al pronunciar aquellas hirientes palabras. Definitivamente todo el dolor que había sentido lo descargue con quien se lo merecía de la forma más brutal de todas, lo cual no me hacía sentir orgullosa, pero mi lado egoísta sonreía con suficiencia.

Llegamos y me despedí de Tanya la cual solo me sonrió y me dijo un "descansa". Ella más que nadie sabía que necesitaba estar sola y nuevamente agradecí a dios el haberme dado a un ángel de la guarda como ella.

Esa noche a penas y pude pegar el ojo del remordimiento y dolor que había en mi pecho. Esa angustia me persiguió por toda lo noche. Pero lo que más me mantenía nerviosa era el sentirme observada y no tenía que ser genio para saber de quién se trataba.


Hola a Todos y Todas

Aquí yo actualizando, mil disculpas por hacerlas esperar, pero tuve bastantes contratiempos.

Espero que disfruten el capítulo, me costó un poco pero créanme, el próximo me costará mucho más. Ya sabrán el porqué. Solo les pido paciencia y el que me digan su opinión la cual es la única que cuenta.

¡Muchísimas Mega Extra Gracias por sus Reviews! la verdad no hayo como agradecerles a todas y cada una por tomarse un tiempo y decirme lo que piensan de la historia. Recuerden que ¡Por ustedes es por quienes escribo!

¡Gracias Por Leer Hermosas!:*