Capítulo 11
El tiempo que pasé con mis padres fue maravilloso, me llevaron a conocer diferentes lugares, decoramos la habitación de invitados para mí, mientras buscaban una que se acomodara a sus nuevas necesidades, debía tener un lugar para establecer el consultorio y suficientes habitaciones para que yo pudiera invitar a mis amigos si me parecía.
Hablando de ellos, las respuestas a mis cartas llegaron. Ron me felicitaba por haber encontrado a mis padres, pero decía que no podría ir a verme, si yo quería ir a la Madriguera que le avisara y él me iría a buscar al punto de aparición. Su respuesta volvió a decepcionarme, de verdad quería que conociera a mis padres y ellos a mi novio, pero tendría que ser en otra oportunidad. Además ni hablar de separarme de ellos este verano, él ya sabía que no iría a su casa, no sé por qué sigue insistiendo. La carta de Draco me subió el ánimo, prometió visitar a su padrino y estar pendiente de él, me recordaba que lo que necesitara no dudara en pedírselo y que apenas pudiera se daría una vuelta por acá para conocer a mi familia. Pero la carta que más esperaba se demoró un poco más en llegar, al parecer Ginny se había tomado su tiempo para contestar.
Se alegraba enormemente por los buenos resultados que había obtenido con la búsqueda de mis padres, que cuando viera a Draco le agradecería personalmente por haberme ayudado tanto. Con respecto a su hermano mencionó que se estaba comportando de manera muy extraña, no siempre llegaba temprano a la casa y cuando ella se pasaba por la tienda, no siempre lo encontraba allí. Me decía que había tratado de sonsacarle algo, pero la había mandado a volar rápidamente. Cuenta que quedó sorprendida por la confesión que le hice respecto al beso, porque sabía que yo quería a su hermano, aunque entendía que podía haber sido por la emoción del momento de encontrar a mis padres. Me pedía que pensara bien que era lo que quería y que lo que fuera, ella estaría ahí para apoyarme. Agregó que le había comentado lo de Ron a Harry y que él también había notado el extraño comportamiento así que trataría de recolectar información al respecto. De la carta que le mandé a Severus, nunca tuve respuesta, supuse que no contestaría, aunque dentro de mí esperaba que lo hiciera.
Cuando las vacaciones estaban por terminar, mis padres decidieron acompañarme a Inglaterra para ir a dejarme al tren y aprovechar de guardar las cosas que habían quedado en la antigua casa, para mandarlas a la nueva. Después volverían a Australia en avión y yo iría a visitarlos durante las vacaciones.
Junto con la lista de materiales, me llegó una notificación que decía que había sido escogida como premio anual de mi casa y que junto con los otros tres premios, teníamos un vagón reservado en el tren, además de habitaciones privadas que compartían una salita en común con otro premio anual.
El día de volver a Hogwarts había llegado y fui con mis padres a la estación para comenzar mi último curso. Al llegar al andén, me despedí de mis padres con un fuerte abrazo, les prometí escribirles seguido y fui a buscar el vagón del que me habían hablado, ya que el tren estaba por partir y no quería quedarme abajo. Como quedaba poco tiempo, no pude buscar a mis amigos y a mi novio para saludarlos, así que decidí hacerlo más tarde.
Entré al vagón de los premios anuales y cual no fue mi sorpresa al encontrar muy instalado a Draco conversando animadamente con la Profesora McGonagall. Los otros dos premios anuales habían saludado y pidieron permiso para ir con sus amigos, no hubo problema porque la profesora se encontraba ahí para hablar con nosotros. Decidieron que, ya que nos llevábamos tan bien con Draco, yo compartiría la salita con el Slytherin, porque no sabía cómo iba a resultar ponerlo con alguno de los otros dos, todavía la gente no se fiaba mucho de él, algo que al rubio parecía no importarle mucho. Esa noticia me alegró mucho, porque iba a permitirnos mantener largas conversaciones sin tener que interrumpirlas por tener que dirigirnos a nuestras torres, además confiaba plenamente en él y no sabía si alguien más lo hacía.
Nos entretuvimos tanto conversando y poniéndonos al día, que no nos dimos cuenta cuando se había oscurecido y que el tren había llegado a su destino, así que decidí buscar a los chicos en el gran comedor. Descendimos del tren y nos fuimos juntos en la primera carroza ya que la profesora tenía que recibir a los alumnos de primer año.
Al descender de la carroza quedé impresionada, el colegio estaba igual a como era antes. Se notaba que quienes se habían preocupada del exterior se habían esmerado. No es que no lo hubiera visto antes de irme luego de las reparaciones, pero verlo de noche, con todas luces encendidas y todo el bullicio de los estudiantes llegando, me recordó los primeros años que pasé aquí. Draco parecía pensar lo mismo porque también miraba el castillo extasiado. Decidimos entrar para ver lo que habían conseguido con el interior y descubrimos que estaba igual de espectacular que el exterior.
Nos dirigimos al gran comedor y ahí nos despedimos para dirigirnos a nuestras respectivas mesas. Me senté a esperar a mis amigos que no tardaron en llegar, nos saludamos muy efusivamente, después de todo no nos habíamos visto en todo el verano luego de haber pasado casi el año completo juntos, era como volver a estar con mi familia. Luego mis ojos buscaron a mi novio pero no lo divisé por ninguna parte. Harry y Ginny comentaron que en el tren habían esperado que fuera con ellos pero como no aparecí supusieron que me tendrían ocupada en el vagón de los premios anuales y que por la mitad del viaje, Ron se excusó diciendo que tenía que hacer rondas en el tren como prefecto que era y después de eso no lo volvieron a ver. Cuando la ceremonia de selección estaba por comenzar, divisé una cabeza roja que, como llegaba tarde, se sentó en los últimos puestos para que no lo notaran.
Una vez finalizada la ceremonia de selección, el director dio los típicos anuncios de inicio de año, presentó a los prefectos y premios anuales y envió a todos a sus dormitorios recordando que las clases empezaban al día siguiente.
Me puse de pie para alcanzar a Ron y ayudarlo con los más pequeños, pero al parecer había vuelto a desaparecer mientras el director hablaba. Así que ayudé a los otros prefectos a llevar a los estudiantes a la entrada de la torre de Gryffindor y luego me dispuse a buscar a mi novio. Llevaba un buen rato buscándolo pensando ya en darme por vencida, cuando divisé su llamativo pelo. Pero cuando me acerco lo veo tragándose literalmente la lengua de Lavender (que muy a mi pesar había sobrevivido). No logré contener la impresión de verlo así y de inmediato se giraron a ver quién era.
Ron quedó estático sin saber que decir y Lavender tenía una cara de suficiencia que me dieron ganas de borrársela de un solo golpe, pero logré contenerme. Logré articular un "terminamos" dirigido a mi ahora ex –novio y salí como alma que lleva el diablo sin rumbo fijo.
Corrí sin saber a dónde iba hasta que encontré la sala en la que me encuentro desahogándome en este cuaderno. No entiendo cómo pudo hacerme algo así, es cierto que estuve muy enfrascada en la reparación del colegio y luego en la búsqueda de mis padres, pero era algo que debía hacer. Si él pensaba que iba a ser una novia abnegada que estaría esperándolo todas las tardes con una rica tarta para cuando volviera de trabajar y que estaría dispuesta a dejarme manosear cuando a él se le antojara, estaba muy equivocado.
Hermione ya estaba agotada de escribir y llorar, revisó las páginas que tenían todo lo que había escrito y se dio cuenta que varias de ellas tenían lágrimas fugitivas que se habían deslizado de su rostro mientras escribía. Miró el reloj y se dio cuenta que era muy tarde para estar circulando por el colegio, así que pensó que no le quedaba de otra que quedarse a dormir en la sala y retirarse por la mañana. Pero al parecer la sala no pensaba lo mismo y a que, al fondo, apareció una puerta que decía su nombre. La abrió y se dio cuenta que se encontraba en su habitación. Otro beneficio de haber participado en la reconstrucción de la sala, pasadizos secretos a los lugares que quisiera ir. Dejó el cuaderno en la sala, sabía que cuando lo necesitara volvería a aparecer y nadie lo encontraría ahí. Entró a su habitación, se puso pijama y se acostó, ya mañana investigaría su pieza y sus alrededores, ahora estaba muy cansada de todo y sólo quería dormir.
Hola a tod s, aquí un nuevo capítulo. Aquí ya deja de escribir los recuerdos y volvemos al tiempo real, no desesperen que de a poco empezará un acercamiento de Hermione y Severus.
No me canso de agradecer a quienes leen, tienen de favorita y dejan reviews en la historia, no pensé que escribir fuera tan satisfactorio. Espero no desilusionarl s y que disfruten el fic.
Cualquier opinión y/o comentario siempre es bien recibido
Cariños miles
