Capítulo 11

La calma después de la tormenta

Desde el punto en donde se encontraban los tres beyblades cuando el impacto hizo que se separaran, Koji y Nadia dieron la orden de atacar. Ambos beyblades chocaron con fuerza, y continuaron su recorrido hacia el otro lado de su punto de partida, retomando luego para el contraataque. Más tarde el beyblade de Touya se sumó al combate, alternándose así los ataques contra Nadia, quien se esforzaba el doble para resistir las embestidas y, al mismo tiempo, evitar ser atacada por dos oponentes al unísono. Aún así, ella recibía innumerables heridas de todo tipo cada vez que fallaba en defenderse y evitar los ataques de sus oponentes o cuando simplemente se resistía. Sumado a eso, la batalla también se le complicaba porque estaba luchando sobre la tierra y césped embarrados. Continuaron así por unos minutos más y pronto variaron en sus estrategias. Los movimientos, los ataques y la defensa de cada beyluchador destacaban notablemente. La lucha se iba intensificando cada vez más. La batalla continuó así hasta que Basinox, Mantinox y Hawlux se impactaron al mismo tiempo, permaneciendo en sus sitios, forzando al enemigo a retroceder.

- Realmente son muy buenos y los tres son muy fuertes. – comentó Max, una vez que logró tomar el control de su cuerpo. Los G-Revolutions estaban, además de estáticos, atentos a la batalla. Kenny, por su parte, volvió a analizar la batalla con su laptop, que había dejado pendiente debido al asombro.

- En eso estoy de acuerdo. Pero hay un problema. – todos voltearon hacia Ray – Nadia está perdiendo terreno y dudo mucho que la batalla dure mucho más.

Efectivamente, el beyblade de Nadia estaba perdiendo poco a poco resistencia, incluso desde el principio, y por esa razón sus oponentes la estaban haciendo retroceder. Sin embargo la chica seguía luchando y no se rendía. Finalmente, los tres retrocedieron al mismo tiempo, dejando a sus dueños totalmente agotados y con la respiración agitada. Esta acción motivó a Tyson y Daichí que, sin pensarlo dos veces, animaban a Nadia, mientras que sus ojos brillaban y sus cuerpos estaban envueltos en llamas. Una enorme gota al estilo animé les cayó por su cabeza. Kai, por su parte, quedó fascinado por la determinación de Nadia. De todas la beyluchadoras que él conoció, ninguna se le comparaba... según él.

- Nadia. ¡déjame ayudarte! – Rika acercó su mano al portablade para sacar a Merdmaid.

- ¡Te dije que no te metas!. ¡Esta batalla es un asunto personal entre ellos y yo! – y le lanzó una mirada mortal.

- ¿Qué pasa Nadia?. ¿No puedes vencernos? Ya te dijimos que vamos a derrotarte como en nuestra última batalla. Y no se te ocurra huir como aquella vez. – el tono burlón de Koji enfureció a la ojimiel.

- Ahora que lo recuerdo – el mayor de los hermanos colocó su mano izquierda en su barbilla en posición pensativa – igual que como aquella vez, supongo que aún no tienes tu disco de ataque ¿cierto?

- ¿Cómo... ?. – los ojos miel se abrieron completamente, al igual que los integrantes del equipo.

- ¡Je! te hemos visto cuando le regalaste a ese niño debilucho tu disco de ataque. – fue la respuesta de Koji. Eso lo explicaba todo. La razón de la debilidad de Nadia. El cuerpo de la chica se tensó y gruñó por lo bajo.

- Yo ya me aburrí de jugar. ¿Qué tal si terminamos esto de una vez por todas Touya y hacemos lo que nos pidió nuestro tío? – simuló un bostezo y el mayor asintió.

- Es hora de usar nuestro verdadero poder. ¡Mantinox! – el mayor llamó a su bestia bit, seguido de su hermano quien llamó a Basinox. Ambas bestias bits, una mantícora y un basilisco respectivamente, salieron majestuosamente de sus beyblades.

- Esperaba que hicieran eso. – sonrió – ¡Hawlux! – ante el llamado de Nadia, del beyblade color turquesa con rasgos plateados surgió una hermosa ave, más bien un halcón, cuya apariencia consistía en un plumaje de color blanco platinado, con las puntas de las alas y la cola negras. Las tres bestias bits se desafiaron fieramente.

- Tendrás que despedirte de tu bestia bit porque nos la llevaremos. Pero no te preocupes, cuidaremos bien de ella. Lo haremos en honor a nuestra antigua entrenadora. Como agradecimiento por tus enseñanzas, batallaremos con nuestros poderes al máximo y sin piedad. Ha sido un placer batallar contigo Nadia. – expresó cortésmente Touya. A pesar de la cortesía del muchacho, para Nadia, sus palabras sonaron en un doble sentido.

- Lo mismo digo. Me pregunto si será cierto eso de que "el alumno supera al maestro". Pues tú nos enseñaste y ahora te mostraremos cuanto hemos mejorado en nuestros combates. Nos hemos hecho más fuerte y todo es gracias a ti. Admítelo Nadia, estás derrotada. No te salvarás de nuestra combinación perfecta. – fanfarroneó Koji. – ¡Sublevación rocosa!

La serpiente se sumergió bajo tierra, y en segundos la tierra comenzó a temblar, e inmediatamente surgió Basinox seguido de miles de fragmentos puntiagudos de rocas, al mismo tiempo que se abrían grietas en el suelo haciendo que el beyblade de Nadia perdiera el equilibrio por unos segundos.

- ¡Misiles de púas! – ordenó Touya. La temible bestia arqueó su cola hacia adelante lanzando miles de púas desde el mechón de su cola, dispersándose sobre el campo de batalla en donde se encontraba el beyblade de Nadia.

- Je ¿Están seguros de que me han superado? – la chica torció su sonrisa, logrando desconcertar a los hermanos Hattori. – Veo que todavía les falta mucho por aprender porque se han olvidado de una regla muy importante que cualquier beyluchador sabría. Y eso no es todo. Les tengo una sorpresa y tendrán el placer de verlo en primera fila. ¡Hawlux!. ¡Engine Gear al máximo! – ante la orden de su dueña, el beyblade comenzó a girar sobre sí mismo a una velocidad sorprendente que superaría la normal, haciendo de esa forma que el beyblade se volviese un poco más pesado y permaneciera firme en el suelo (1). De esa forma evitaría el desequilibrio. - ¡Danza de plumas!– terminó.

El beyblade se elevó a unos pocos centímetros de la tierra embarrada y permaneció allí, flotando en el aire. El halcón batió sus alas con fuerza, creando así un extraño y poderoso tornado conformado por plumas, a modo de defensa y al mismo tiempo, varias ráfagas de viento, también conformado por plumas unidas una tras otra en forma de cadena, que actuaban como látigos, a modo de ataque, cuya función es "golpear" o "cortar" a sus oponentes. Los ataques de Mantinox y Basinox fueron neutralizados, pero lo que no esperaron los hermanos Hattori fue que con el ataque de Hawlux, sus propios beyblade fueron despedidos de sus lugares y terminaron en algún punto tambaleándose peligrosamente, al igual que ellos mismos, que terminaron con algunas heridas.

- ¡Destellos de Luz! – Sin pensarlo dos veces, Nadia atacó sin piedad, destrozándolo poco a poco, al primero que se le cruzó por el camino: Basinox. Las plumas de Hawlux actuaron como dagas, y cayeron sobre Koji y la serpiente, que perdía cada vez más la resistencia y el equilibrio. En segundos dejó de girar y se pudo apreciar el beyblade completamente destrozado con sus partes por doquier. Koji, por resistir ante poderoso ataque, cayó totalmente agotado y malherido.

- ¡Basinox, no! – desde el suelo embarrado, el rostro de terror de Koji lo decía todo. Estaba acabado.

- Ahora es tu turno. – Se dirigió furiosa hacia Mantinox para atacar. Sin embargo, Touya, a pesar de sus heridas, fue listo y contraatacó.

- ¡Misiles de púas!

- ¡Impacto celestial! – Hawlux esquivó el ataque y sorpresivamente, se elevó por los aires para luego caer en picada como un meteoro sobre Mantinox. La batalla terminó de la misma forma que la anterior. Tanto Touya, que terminó en las mismas condiciones que Koji, como Mantinox, que quedó totalmente inutilizado igual que Basinox, quedaron fuera de combate.

- Maldición – El pelinegro simplemente gruñó ante la cruel derrota.

Sin embargo, aquello no fue suficiente para Nadia, que aún seguía furiosa. Ordenó a Hawlux atacar una vez más, directamente hacia los hermanos Hattori, pero éste se rehusó y el beyblade permaneció firme en el mismo sitio desde donde terminó la batalla. Nadia quedó desconcertada ante la reacción de su bestia bit. Hawlux jamás la había desobedecido, y esa era la primera vez que lo había hecho. Se enfureció. Volvió a ordenarle, esta vez, con más agresividad, pero el resultado era el mismo.

- Ya es suficiente. Déjalos ir. Ya no pueden hacer más nada. – Fue entonces que su prima Rika se interpuso frente a ella con los brazos extendidos.

- No me importa. – la acidez de su voz sorprendió a Rika y al resto del equipo. - Pagarán por lo que hicieron, y tú más que nadie sabes lo que sucedió entre ellos y yo. Apártate.

- Claro que sé lo que hicieron, pero aún así, déjalos ir. Por favor. – imploró. Nadia, sin embargo, llegó hasta Rika y la apartó bruscamente hacia un lado para continuar, con paso firme, con su propósito. El flequillo cubría sus ojos. Su apariencia no era nada agradable. Los hermanos Hattori se abrazaron aterrorizados. – ¿Acaso no me enseñaste que no es digno de un beyluchador atacar a un oponente débil e indefenso o acabar con él en ese estado? – insistió la rubia al verse ignorada. Su voz se quebró.

Nadia se detuvo abruptamente. Aquellas palabras parecían que habían logrado un efecto sobre ella.

- Por favor, no lo hagas. – de nuevo insistió con voz quebrada. Los puños de Nadia se cerraron fuertemente y gruñó por lo bajo. Ordenó a Hawlux regresar, y acto seguido el beyblade llegó a la mano de su dueña.

- Regla número uno y la más importante: NO SUBESTIMAR A TUS OPONENTES. Cualquier beyluchador lo sabría. – soltó agresivamente – Si creyeron que no poseía un disco de ataque, pues se equivocaron. Y una cosa más. Díganle a Yuro que no pienso entregar a Hawlux. Ahora... ¡Largo de aquí! – estalló en furia.

Sin pensarlo dos veces, ambos hermanos se levantaron dificultosamente, recogieron sus beyblade y se retiraron del lugar hasta perderse de vista. La fuerte lluvia ya se había detenido. Rika suspiró aliviada al ver que su prima no iba a cometer tal crueldad.

- ¡.¿Se puede saber porqué diablos te entrometiste?.! – volteó violentamente y encaró a Rika. La rubia dio un par de pasos atrás, asustada por la reacción de Nadia. – ¿No te dije claramente que no lo hicieras y que era un asunto entre ellos y yo? – clavó su mirada en los ojos azul gris de Rika.

- Si quieres saber mi opinión, ella hizo bien en entrometerse, y que yo recuerde, eso fue exactamente lo mismo que les dijiste a aquellos pandilleros que molestaban a un chiquillo indefenso. Justamente al mismo niño que le regalaste tu disco de ataque como premio por su valentía. ¿Qué pretendías?. ¿matarlos? – En su rostro había cierta molestia.

- Esto es diferente. Además tú no sabes nada sobre lo que ocurrió entre nosotros, ni tampoco tiene que importarte. Por si no lo sabías Tyson, siempre pude batallar sola. No necesito de la ayuda ni lástima de nadie. – la furia la estaba encegueciendo, y Rika lo sabía muy bien.

- Puede que no lo sepa, pero nosotros estamos tan involucrados en este asunto como tú. Por lo tanto, todo esto nos importa. – el rostro de Tyson se tornó impasible.

- ¿Y qué pueden hacer unos mocosos inútiles que lo único que saben hacer es estorbar? – escupió.

- ¡Aargh!. ¡No eres más que una chiquilla malcriada, Nadia! – estalló. A Nadia le sorprendió que Tyson utilizara las mismas palabras que ella empleaba para dirigirse hacia los demás. – ¿Así es cómo nos pagas? Desde que te encontramos malherida y semiinconsciente no hicimos más que ayudarte a recuperar tu memoria sin pensarlo dos veces. Estuvimos pendiente de ti en todo momento, y todo lo que haces es tratarnos como basura. Hasta que terminó la batalla te respetaba por ser una gran beyluchadora. Esto se acabó. Ahora que has recuperado tu memoria y tu salud, y dices saber dependerte de ti misma, pues bien, puedes irte. Ya no nos necesitas. – se volteó furioso dirigiéndose hacia el hotel, y sin importarle más nada, pasó de largo a sus amigos. Segundos después el resto siguió a Tyson, cuando éste insistía en que no había más nada que hacer y que debían regresar al hotel.

- Me parece perfecto. Vámonos Rika. – furiosa, sujetó la muñeca de la rubia y en cuanto dio un par de pasos sintió un tirón. Volteó y se encontró con su prima que permanecía firme en su lugar.

- Lo siento Nadia, pero no voy a ir contigo. – contestó tristemente con la cabeza baja.

- ¿De qué estás hablando? No digas tonterías y vámonos. – volvió a tirar de la muñeca de su prima, llevándola casi a rastras. Rika forcejeaba, tratando de zafarse de Nadia.

- ¿Crees que tus padres estarían orgullosos de lo que intentabas hacer hace unos momentos? – elevó la voz, aún cabizbaja. Su cuerpo comenzó a temblar ligeramente. Nadia se detuvo bruscamente y se giró lentamente hacia Rika con los ojos totalmente abiertos. – ¿No crees que los estás deshonrando? – Rika levantó su rostro y con ojos firmes enfrentó a la ojimiel. Lentamente, Nadia soltó la mano de Rika y retrocedió unos pasos, totalmente shockeada (2) – ¿Crees que de esa forma cumplirás la promesa que les hiciste? – de nuevo Nadia retrocedió dos pasos, aún shockeada – Tú no eres Nadia. No eres la Nadia que yo conozco. – Su voz se quebró y nuevamente bajó su cabeza.

Rika, con las lágrimas a punto de salir de sus ojos se retiró murmurando un "lo siento", dejando atrás a una Nadia completamente vulnerable. ¿Quién imaginaría que sólo una muchacha de 15 años sería capaz de derrumbar esa barrera de indiferencia que Nadia mostraba ante el mundo?. ¿Quién imaginaría que con tan sólo palabras, alguien como Rika sería capaz de causarle un profundo dolor, cuando otros ni siquiera lograban causarle el más mínimo daño, sea como sea? Nadie.

Nadia no cabía en sí. Las palabras de Rika realmente le dolieron. Le habían llegado a su alma. Una vez más sus recuerdos llegaron a sus mentes. La imagen de una pareja al lado de un lago en un hermoso atardecer. Una mujer de cabellos castaño claro con los ojos del mismo color que Nadia, y un hombre de cabellos azulados y ojos oscuros. Ambos sonriéndoles.

Luego, recordó perfectamente las palabras de sus padres. Fue la noche que se vieron por última vez.

# # # # # # # FLASH BACK # # # # # # #

- Recuerda esto Nadiana. Pase lo que pase, no debes rendirte, ni te dejes humillar ante nada ni nadie. Y lo más importante, no permitas que pisoteen tu dignidad. Nadie puede ni debe negártelo o quitártelo. Tampoco la abandones. Recuérdalo y prométenos que no olvidarás lo que te hemos enseñado. Tú eres nuestro más grande orgullo. – Con una sonrisa, el padre abrazó a su pequeña hija de 7 años. Su madre simplemente sonrió.

# # # # # FIN DEL FLASH BACK # # # # #

Lo siguiente que recordó fue que estaba frente a una lápida, cerca del lago. No había tumba, sólo una simple lápida de piedra con la inscripción de los nombres Ethel Tsukino y Edwin Tsukino. Sus cuerpos nunca fueron encontrados pero se sabía que allí era donde ellos perdieron sus vidas. Les prometió a sus padres que Yuro pagaría muy caro por los crímenes que había cometido. Por haberle arruinado su vida y las de sus padres. Prometió no descansar hasta lograr que ellos consiguieran el descanso eterno.

Nunca imaginó que se olvidaría de su propia dignidad por haber perdido el control total de sí misma. Todo por culpa de los recuerdos de su pasado. Había olvidado por completo la promesa que les había hecho a sus padres, antes de verlos por última vez. Sus ojos se ensombrecieron y sus puños, ubicados a los lados de su cuerpo, estaban fuertemente cerrados. Sentía deseos de gritar, pero se detuvo. Sintió unos pasos a sus espaldas acercarse, y permaneció totalmente muda e inmóvil en su sitio, con su rostro cubierto por los mechones de su flequillo. Una apariencia lamentable.

- Tu actitud realmente fue patética. – habló con tono despectivo. Nadia no se inmutó. Admitía que Kai tenía razón, pero no se atrevió a enfrentarlo. - Si sigues comportándote y lamentándote así, entonces definitivamente no mereces a Hawlux, y ten por seguro que se irá de tu lado. Cuando esto ocurra, no vengas a nosotros llorando. – y sin más se retiró.

Entonces entendió a lo que se refería Kai. Las bestias bits, además de tener la voluntad de elegirlos, también la tienen de desaparecer si así lo requería, a pesar de estar bajo las órdenes de sus amos. Observó su beyblade y mentalmente llamó a Hawlux. No recibió respuesta, ni tampoco percibió alguna energía de parte de ella.

Por primera vez, después de mucho tiempo, Nadia sintió completa soledad. Su cuerpo comenzó a temblar, y perdiendo fuerzas, cayó de rodillas al suelo y se abrazó a si misma, queriendo reconfortarse.

El Ángel y el Fénix ♠ ♣ El Ángel y el Fénix ♠ ♣ El Ángel y el Fénix

La temperatura del agua era ideal para recuperar el calor que necesitaba, y su cuerpo se sentía relajado, pero la mente de la chica bajo la ducha estaba un poco alejada de la realidad. La tristeza todavía le oprimía el corazón. Había tenido una discusión con su prima y eso le había dolido. Es más, hasta se sentía decepcionada. Claro que había tenido muchas discusiones y peleas con ella, para más tarde reconciliarse, pero jamás había tenido una pelea en donde Nadia perdiera totalmente el control y se comportara de manera agresiva. Nunca la había visto de esta forma, y eso le había asustado. Simplemente, no la había reconocido.

Regresando a la realidad cerró la ducha y se cubrió con un toallón. Salió del baño, se dirigió hacia su cama, en donde le esperaba su ropa, lista para ponérselo y se cambió. Aunque la habitación estaba a oscuras, apenas podía verse gracias a la luz del exterior que se colaba por la ventana. Se preguntaba si Nadia en verdad se había ido hacia no se sabe donde. Los chicos, sobre todo Tyson, habían asegurado que ella no regresaría, después de una larga charla y discusión. Parecía que así iba a ser. Tan distraída estaba, que no se percató que alguien más estaba allí.

- ¿Rika? – la nombrada dio tal terrible respingo, que se giró bruscamente sobre sí misma, buscando el origen de donde provenía la voz. Estuvo a punto a gritar, pero se detuvo al reconocer la voz de aquella persona.

- Nadia, me asustaste. No vuelvas a hacerme eso. – suspiró y se llevó una mano hacia su corazón. Nadia se encontraba frente al enorme ventanal, contemplando la vista exterior, con sus manos apoyadas sobre el alféizar, completamente muda. Instintivamente, Rika encendió la luz del velador que estaba cerca suyo, y pudo notar que la peliturquesa aún estaba empapada y embarrada, lo que significaba que había llegado hacía poco tiempo. Lo que más le llamó la atención fue su rostro. Sus flequillos cubrían sus ojos, y ella entendió aquel gesto. - ¿Por qué no te das un baño? Te enfermarás si sigues así y de paso te relajas. – pidió suavemente.

- Rika... – habló sin siquiera voltear.

- No digas nada por ahora. Sólo ve a bañarte. – y señaló hacia el baño. Nadia no quería entristecer más de lo que ya estaba a su prima, y sin pensarlo dos veces fue hacia allí.

En cuanto Nadia salió de la ducha y se cambió su vestimenta, se dirigió hacia su cama y se sentó en ella, desplomándose. Aunque se sentía más tranquila y relajada, su rostro aún expresaba el mismo gesto que tenía antes de entrar al baño. Rika estaba sentada en la cama contigua, frente a ella. Había estado esperándola. Por unos segundos se miraron. Aunque Nadia expresaba indiferencia, en sus ojos había tristeza y dolor, y Rika simplemente seriedad. El enfrentamiento de miradas terminó cuando Nadia dio el primer paso. Se acercó a su prima, se arrodilló frente a ella, apoyó sus manos sobre las rodillas de Rika y finalmente apoyó su cabeza sobre sus propias manos.

- ¿Nadia? – ese comportamiento de parte de Nadia, Rika no se la esperaba.

- Perdóname... por lo que más quieras, por favor perdóname. – su voz quebró. El cuerpo de la peliturquesa comenzó a temblar, sus manos se aferraban fuertemente a su falda de jean y Rika habría jurado escuchar un lloriqueo proveniente de la persona que se encontraba arrodillada. Cuando recobró el aliento por la inesperada sorpresa, suspiró y sonrió. Para Rika, era la primera vez que Nadia se disculpaba. Nunca la había visto ni escuchado llorar, y tuvo la fortuna de ser testigo de esta escena.

- Si, Nadia es humana. – pensó con una sonrisa dibujada en sus labios. De sus ojos, las lágrimas amenazaban con salir y rodeó con sus brazos por la espalda de Nadia para consolarla.

El Ángel y el Fénix ♠ ♣ El Ángel y el Fénix ♠ ♣ El Ángel y el Fénix

- ¡Hey chicos! Miren quien vino – Rika irrumpió alegremente en la habitación trayendo consigo a Nadia. Los chicos voltearon, y en cuanto vieron a Nadia varias expresiones le fueron dirigidas. Todos excepto Kai y Tyson, expresaban mezcla de sorpresa, confusión, algo de rencor y algo de dolor por el trato que les había dado la peliturquesa. Tyson mostraba enfado y desprecio, y Kai sólo indiferencia y frialdad. Nadia no pudo evitar desviar su mirada hacia otro punto de su habitación. Aquellas miradas, especialmente la de Kai, le habían incomodado.

No podía soportarlo. Nadia sintió como si le hubieran clavado varios puñales en su cuerpo. Lo había recibido una vez en el pasado y no quería volver a experimentar esa sensación de nuevo. No ahora, no de parte de Kai. Hasta antes del encuentro con Yuro y los hermanos Hattori, ella se sentía diferente, y sin notarlo, en paz a su lado.

Aquella mirada que le caracterizaba a Kai le había atraído violentamente desde la primera vez que sus ojos se cruzaron, después de haberle dado una lección a una pandilla que molestaban a un pequeño niño. Cuando despertó en el hospital, volvió a encontrarse con la misma mirada y se perdió en el universo de sus emociones. En varias ocasiones más se encontró una y otra vez con aquellos enigmáticos ojos violetas, que encerraban miles de emociones y miles de secretos. Lo que más le intrigaba y le costaba entender era su propio comportamiento. Siempre era lo mismo: el corazón latiéndole a mil por hora y su cuerpo paralizándole involuntariamente cada vez que estaba cerca de él, y un deseo indescifrable de acercarse más a él.

Pero en este momento ya no estaba aquella mirada que tanto admiraba en secreto, y eso le dolía.

- ¡Vamos chicos! Cambien esa cara ¿no les alegra que haya vuelto? – preguntó cuando vio aquellos rostros que también le incomodaban un poco.

- Claro que nos alegra Rika, pero es que... – respondió dubitativo Max

- Si, sé que creyeron que no volvería, pero ya ven que esta aquí.

- Pues a mí no me alegra – la voz despreciativa de Tyson hizo voltear a todos.

- ¿Hasta cuando vas a seguir enfadado Tyson? – protestó Rika. Sintió de repente que Nadia se volteaba y se dirigía hacia la salida. – Es.. espera Nadia ¿a dónde vas?.

- No tiene caso seguir discutiendo Rika. Lo mejor será que me vaya cuanto antes. Además, tengo algunos asuntos que hacer. – la serenidad con que usó su voz les hizo entender que hablaba en serio.

- Si nos dices qué relación tienes con aquellos beyluchadores, nos olvidaremos de todo. – la inconfundible voz del bicolor hizo detener a Nadia y voltearse. – No me malinterpreten. – se apresuró a decir en cuanto todos se sorprendieron. En el vocabulario de Kai no existe la palabra "perdón". - No soy de los que perdonan fácilmente.

Sin embargo Nadia interpretó aquello como un modo de obtener una segunda oportunidad y que estaría perdonada. Lo que Kai quería en realidad era que Nadia no se fuera. Deseaba conocer más de ella, a pesar de estar molesto por el mal comportamiento de la chica, realizado hacia unas horas atrás.

Aquellas palabras realmente tranquilizaron a Nadia, y una nueva sensación de alegría nació en su pecho. Sonrió internamente. Permaneció unos segundos con los ojos cerrados, pensativa. Luchaba internamente entre contarlo o no.

- Aunque digas eso Kai, ella de todas formas no lo contará. Se parece mucho a ti. – el reproche de Tyson le hizo tomar a Nadia instintivamente una decisión, además de que el chico de la gorra se ganó una mirada gélida por parte del bicolor. Se acercó hacia uno de los sillones y se sentó.

- Los hermanos Touya y Koji Hattori fueron... – comenzó después de una corta pausa. Suspiró fuertemente y exhaló lenta y suavemente como tratando de contener sus impulsos para lo próximo que tendría que decir – Desde que éramos niños, ellos fueron mis amigos. Al menos, eso es lo que creí hasta que descubrí que en realidad jamás lo fueron. Lo fingieron desde el principio. En otras palabras, me usaron. Y eso no es todo. Los hermanos Hattori resultaron ser... los sobrinos de Yuro Sugaki. – cerró los ojos y sus puños se cerraron fuertemente. La habitación se sumió en un incómodo silencio.

- ¿Es por eso que dijiste que aquella batalla era un asunto personal entre ustedes? - la voz pausada y suave de Hillary rompió el silencio, después de unos minutos que para todos se les hizo eterno por aquella confesión. Nadia asintió con un rencoroso y tajante "si".

- ¿Recuerdan el accidente? – preguntó después de unos segundos, tras un sonoro suspiro, y recibió un asentimiento de parte de todos. – Bien... Yo estaba en el micro de la BBA. Touya lanzó a Mantinox a la carretera, y el poder de la criatura hizo que el chofer viera una intensa luz, que lo encegueció, y perdiera el control del vehículo, que se salió de la carretera, en donde terminamos por estrellarnos contra un árbol. Como lo habrán oído en el noticiero, el chofer quedó malherido en ese accidente. Sabía que ellos me estaban siguiendo, por eso le pedí a Rika que se adelantara, tomando otro micro, y que permaneciera en el estadio junto al Sr. Díckenson, hasta que llegara. En cuanto pude salir del micro, a pesar de mis golpes y heridas, sin pensarlo dos veces me enfrenté a una batalla contra ambos cerca de un barranco. La intensidad de la batalla que tuve con ellos en aquel momento fue mucho más duro y difícil que la que tuve hace unas horas. No estaba dispuesta a entregar a Hawlux, por lo que luché con todas mis fuerzas. Sin embargo lo que más me molestó, fue que durante la batalla un tercer beyblade de color negro o gris, no puedo asegurar de qué color era, se interpuso entre nosotros. Provocó tal impacto en el suelo, que tembló y se levantó una polvareda impidiéndonos ver a los tres lo que ocurría a nuestro alrededor. En la confusión retrocedí hasta el barranco que se encontraba tras de mí, y que había olvidado que estaba allí. Parte de la tierra se hundió bajo mis pies, perdí el equilibrio y caí. Recuerdo haber perdido la conciencia al final del barranco, escondida entre unos arbustos. – de nuevo la habitación se sumió en un profundo silencio.

- ¿Podría ser esa la razón por la que te comportaste tan agresivamente con ellos y con nosotros?. ¿Estabas resentida por aquella batalla inconclusa y la intromisión de un beyblade ajeno? – las preguntas de Ray hicieron que Nadia sintiera un terrible remordimiento por la acción que cometió. Mordió fuertemente sus dientes y frunció su ceño.

- Sí – finalmente contestó - y debo admitir que estos chicos me sorprendieron. – terminó refiriéndose a los hermanos Hattori.

- ¿A qué te refieres? – ese fue el peliazul.

- Que ellos cambiaron completamente sus habilidades. Lo que quiero decir es que cuando me enfrenté contra ellos por primera vez, hace cinco años atrás, sus bestias bits Mantinox y Basinox poseían otras técnicas completamente diferentes a las que presenciaron hoy. – aclaró y frunció su ceño – Son mucho más fuerte que hace cinco años atrás.

- ¿Y qué hay de ese horrible sujeto que vimos en el parque?. Si no me equivoco, ése era Yuro Sugaki ¿cierto? – la pregunta del millón de Kenny llamó la atención de todos. Inmediatamente dirigieron sus miradas hacia Nadia.

- Si quieren saber qué es lo que desea Yuro, no es a mí, es a Hawlux. Es por esa razón que me está buscando. Envió a los hermanos Hattori por mí para conseguir a Hawlux.

- ¿Qué es lo que tiene Hawlux que Yuro desea tanto? – desde que Nadia comenzó a contarles sobre los hermanos Hattori, Tyson se había acomodado en el sillón para estar más pendiente de la conversación.

- Simple: desea el poder de Hawlux. Quiere capturarlo e introducirlo en el beyblade más poderoso que construyeron los señores Tsukino. Hay una historia en la aldea en donde me crié, que dice que Hawlux puede concederle a su poseedor un inmenso e infinito poder como el de las Bestias Sagradas. Incluso se dice que puede otorgar la inmortalidad y hacer invencible a su poseedor. Yuro está obsesionado por ello, pero lo que no quiere entender es que eso es sólo una historia. – la chica enfatizó la palabra "sólo" - No se puede asegurar si eso es real.

Nadia ya se lo veía venir. La sorpresa era tan enorme que todos parecían estatuas, boquiabiertos. Parecía absurdo pero, sabiendo que Nadia jamás bromeaba, ninguno estaba seguro de creerlo.

- ¿Es broma verdad, Nadia? – cuando consiguió reaccionar, ésta fue la primera pregunta que se le ocurrió a Tyson.

- ¡Hn! Que nuestras bestias bits, al reunir sus poderes puedan ser capaces de crear vida, como una vez lo mencionó el Dr. Zagart, nos resultó difícil de creer, pero eso a la inmortalidad... ¡es absurdo! – soltó Kai.

- Pe... Pero si tú eres su poseedora. ¿No se supone que tú deberías saber si es cierto o no?. – curioseó Max.

- Nunca me interesó esa historia, ni tampoco quise averiguarlo Max. Además, suponiendo que existiera la posibilidad de que Hawlux pudiera ofrecer la inmortalidad y de hacerme invencible, no lo aceptaría por ningún motivo. Mi objetivo es el mismo de ustedes: proteger a Hawlux para que no caiga en malas manos.

- Lo dudo mucho. Con la batalla de hoy no pareció que haya sido así. – de nuevo el peliazul atacó a Nadia con voz despectiva.

- Sé lo que hice, y no espero que me perdonen. Si están enfadados conmigo, lo entiendo. Me iré de aquí cuanto antes y no sabrán más nada de mí. – se levantó del sillón y se dispuso a dirigirse hacia la puerta que llevaba hacia el pasillo del hotel.

- No digas eso Nadia. Estoy segura que ellos te perdonarán ¿verdad chicos? – y la rubia se dirigió al resto del grupo, implorando con la mirada que la perdonaran. Sin embargo nadie contestó. A decir verdad, ninguno sabía qué pensar. Nadia agradeció el apoyo de su prima, pero aún así no estaba satisfecha consigo misma.

- No te molestes Rika. Ya te dije que no había caso discutir con ellos sobre este asunto, y que además tenía otras cosas que hacer.

- ¿Qué piensas hacer? – la voz fría de Kai la detuvo por segunda vez, antes de que la chica tomara el picaporte. Ambos se miraron seriamente.

- En primer lugar, necesito despejar mi mente. Está hecha un caos desde que aparecieron ellos. Después veré que me queda por hacer. – finalmente contestó. Volteó una vez más hacia la puerta, pero un ruido la hizo detenerse.

- ¡Vaya!. ¿Quién diría que a Nadia le daría hambre? Y decías que nosotros nos desesperamos por comida. – comentó Tyson señalándose a sí mismo y al pelirrojo, y junto a Daichí estalló en carcajadas. Rika se cubrió su boca, tratando de ocultar su risa, al igual que el resto. Mientras le daba la espalda a los demás, Nadia se sonrojó totalmente. No era que le avergonzara el que se burlaran de ella, sino el que los demás hayan escuchado el rugir de su estómago.

- ¡Cierren la boca mocosos! – volteó bruscamente - Puedo soportar más tiempo que ustedes sin comer, y a diferencia de ustedes no ando vaciando los puestos de comidas y las cocinas de todos los restaurantes de Shibuya cada dos por tres, y comiendo como cerdos.

- ¡Kyaa! Nadia: 3, Tyson y Daichi: 0 – comentó burlescamente Rika mientras festejaba alegremente, y las sonoras carcajadas aumentaron. Instintivamente, Nadia chocó con una pequeña sonrisa su palma derecha contra la izquierda que Rika invitó a modo de victoria. A Tyson y a Daichí les salieron una venita en sus frentes. - ¡Vamos Nadia! Iremos a comer ahora mismo. No debes estar con el estómago vacío. – y la arrastró muy feliz hacia el comedor del hotel. Todos, menos Tyson y Daichi siguieron a las chicas.

- ¡Esperen! Nosotros también vamos. – respondieron al unísono el peliazul y el pelirrojo, y fueron corriendo tras los demás.

La noche pasó con mucha calma y el cielo se estaba despejando. Ocho almas dormían profundamente en sus respectivas camas después de un día muy agitado y tormentoso.

En la mañana siguiente, el sol ya iluminaba las habitaciones, colándose por las ventanas. Rika despertó muy alegre, pero se llevó una sorpresa al encontrar que la cama en donde descansaba Nadia se encontraba vacía y sobre ella había una nota. Preocupada, recogió y leyó el papel, reconociendo la hermosa caligrafía de su prima.

"Rika.

Lamento no haberte despertado y haberme partido sin siquiera avisarles. No me busquen. No te preocupes, estaré bien. Nos encontraremos muy pronto.

Nadia."

CONTINUARÁ...


Cuando Nadia dice "Veo que todavía les falta mucho por aprender", suena como que lo saqué de la típica frase de Ryoma Echizen (Prince of Tenis) en la versión española ("mada mada dane" en la versión japonesa), pero también es una frase muy común que cualquiera lo diría. ACLARO, así que no me traten de copiona ni nada por el estilo. ¬¬

(1) Sé muy bien que el Engine Gear cumple una función, que si no me equivoco es el de girar sobre sí mismo a una velocidad mucho más rápido de lo normal, pero como no estoy segura, entonces le inventé el método de hacer el beyblade más pesado ¿ok?

(2) No sé si se mencione también en México y/o España, pero es una expresión que equivaldría a traumada o impactada. En el diccionario no figura, pero en Argentina solemos decirlo.

¿Qué les pareció el fic?. ¿Les gustó? pues me alegro muchísimo y me siento muy contenta con el trabajo que hice, y de paso me siento más animada a continuarlo. ¿No te gustó? entonces me gustaría que me hicieras saber por medio de un RR qué es lo que no te gustó y en dónde están mis errores. Claro que como toda escritora las cometo. Eso sí. No se te ocurra insultarme, por que lo voy a ignorar.

Ahora paso a los RR.

Kai Angel:. ¡Vaya que susto me diste! Cuando pusiste "no me gustó" me entristecí un poco, pero claro, ahí no terminaba la frase y cuando leí "¡Me encantó!" me alegré un montón. Como ya viste te llamé Kai Angel como me lo pediste, y te agradezco mucho que hayas leído mi fic. Me alegra que se haya sumado una lectora más a mi lista n.n Espero que este capítulo te haya gustado tanto o aún mucho más que el anterior. Te mando un enorme saludo. Nos vemos.

Umineko:. ¡Umiiiiii!. ¡amigosha! nOn que alegría recibir otro RR más de tu parte. Qué bueno que te haya gustado la actitud de Nadia en todo el capítulo. Como ya habrás visto, Nadia demuestra todas sus facetas (en este capítulo también la mostró). La indiferencia no es lo único que ella demuestra en todo el fic. Sobre lo de que Kai aún no se haya encontrado con Nadia, era obvio que, en la situación que se encontraba la chica, no era el momento adecuedo para tener al menos un "charla". Al igual que vos, las reflexiones de Kai fue lo que más me gustó de ese capítulo ¡si! (Nadryl con ojitos brillosos. Malditos asteriscos que no me aparecen cuando quiero representar eso ¬¬#) Sobre las parejas Kai/Nadia, Ray/Rika y Tyson/Hillary que me comentaste... ahí es cuando me dejaste sin reacción. Claro que entendí lo que quisiste decirme. En realidad no pensé que fuese "demasiado" en un sólo capítulo. Mi idea era que poco a poco las parejas fueran dándose a conocer con el correr de los capítulos y que expresaran sus sentimientos de distinta manera. Tal vez tengas razón y yo no me haya dado cuenta, pero esa era mi idea. De todos modos gracias por el consejo. Espero que tu espera no haya sido demasiado extensa. Es que conociéndote, sé que te desesperás por leer pronto el siguiente capítulo XD. También sé que me lo vas a repetir para el próximo, o sea, para el capitulo 12 jejeje XD Acá tenés la batalla que tanto ansiabas leer, espero que te guste. Tal como lo anticipaste, en este capítulo se ha aclarado una pequeña parte del pasado de Nadia. Todavía faltan muchas cosas por revelarse. Sobre lo de las declaraciones entre Kai y Nadia, eso vendrá en el capítulo 13. Aún no es 100 por ciento seguro, pues antes, los personajes pasarán por la aldea en donde se crió Nadia y allí será la declaración. Mejor no digo más nada porque ya adelanté bastante n.nU. Espero que te guste este capítulo. ¡Ah! ahora que me acordé leí tu fic y me gustó mucho. Te juro que me reí bastante. Bueno, creo que no tengo más nada que comentarte. Así que te mando un enorme abrazo. Nos vemos.

Shiroi Tsuki:. ¡Shiroooiiii!. ¡mi otra amigosha! XD La de la escena del flequillo es cuando, antes de la batalla de Daichí con un chiquillo llamado Keichi (esto es en el capítulo 9), Nadia sentía deseos de correrle el flequillo a Kai cuando lo vió dormido. Por eso Umi y yo lo comentamos en una ocasión, y me burlaba un poco de ella por los comentarios que me dijo. XD Aunque no te moleste que salgan un poco de sus personalidades, de todas formas quiero tratar de mantenerlos tal y como son. Además de que es cierto que el ser humano cambia para el bien o para el mal. Un claro ejemplo es Nadia en este capítulo y Yuriy en la serie de la temporada G-Revolution ¿no?. Ok, trataré de no hacer tan extenso los párrafos. Cuando me dijiste que me pasé con uno dije "¿en serio?" y me fui a fijar. Cuando vi lo extenso que era el párrafo al que te referiste me quedé o.O y me dije "sí que me pase, y ¡mucho!" sorry u.uU Espero no volver a repertir este error y te agradezco que me lo hayas hecho notar. Sobre el fanart, quedate tranquila que puedo esperar todo el tiempo que sea necesario. Por el momento es todo lo que me queda por comentar. Te mando un enorme saludo y abrazo. Nos vemos.