Chihiro no fukki

11. Preparados.

Me planto delante de la puerta de Yubaba. Miro el pomo de la puerta. Tengo que picar, pero, es que, esta cosa… ¡tiene la cara de Yubaba! ¿Cómo quiere que le coja la cara a esta mujer? La marecilla se despierta y rueda sus ojos de oro. Me mira, y yo me quedo petrificada. Es que, ¿por qué tiene que poner su horrible cara por todos lados? Trago saliva y levanto la mano en ademán de coger esa cabeza de oro.

–¡Niña! –me grita. – ¿Qué no sabes cómo se deben picar a las puertas?

Yo me quedo callada, sin saber qué contestar. Realmente, no sabía la respuesta.

Sin embargo, la puerta se abre, y, como la otra vez, una fuerza invisible me coge de mis ropas y me lleva a su despacho.

–¿Y bien? –pregunta sin levantar la mirada del papeleo.

–¡Voy a irme de aquí, Yubaba!

–¿A sí? ¿Y quién te crees para hacer eso? –dijo mirándome fríamente.

–Chihiro. ¡Soy Chihiro, Yubaba, y esta vez, no tengo que elegir entre cerdos para saber quiénes son mis padres ni nada! Así que, sin más, voy a irme.

–¡Ja! –se rió de mí. –¿Te crees más lista que yo? ¿Una vieja anciana que ha llevado esta casa de baños durante miles de años, haciendo que ninguno de sus trabajadores pudiera escapar?

Empezó a caerme sudor frío por la frente, pero yo seguía quieta.

–No irías a pensar que… dejarte trabajar aquí sería a cambio de nada, ¿no? –me dijo con una sonrisa enfadada.

Pero esa sonrisa se le rompió. Estaba mintiendo.

–¿Qué es lo que has hecho, Yubaba? ¿Qué es lo que me retiene aquí? – dije enfadada. – He liberado a Rin.

–No es Rin, aunque por eso me debes algo más alto, era una buena trabajadora, pero la bribona ya se ha marchado por patas. –dijo ella molesta. –el asunto, es algo que no te va a dar igual. –levanté una ceja, para que se explicara de una vez. –Haku, tu amado dragón.

–¿Qué? –pregunté entrando un poco en pánico. –¡él no…!

–Mira, chica, él está sometido a una maldición, pero una maldición que no puede solucionarse en este mundo, porque el problema que instiga la vida del joven dragón es mucho más material y real de lo que aquí existe. El problema reside… en tu mundo.

–Ya… ¿entonces?

–La única razón que tiene Haku de seguir viviendo es que te pueda volver a ver, y que puedas vivir lo mismo que él. Él no puede vivir una vida si tú estás muerta.

–¿Y eso de dónde lo sacas? –pregunté sorprendida y sospechosa.

–De su corazón. –dijo entre risas. –así que, debes saber que, en el momento en que cruces ese túnel, el dragón morirá.

Me quedé un rato petrificada. No podía ser. ¡No puede ser cierto! Para eso… para eso me quedaría viviendo en este sitio, papá y mamá podrían apañarse… sufrirían, quizás todo el mundo empezara una búsqueda de mi cadáver, pero… pero… Haku no moriría, ¿no?

–¿Todavía quieres irte? –preguntó Yubaba con un cigarro en la boca.

–Yo… yo… tengo que… tengo que hablar con él. –le dije confundida y salí corriendo del despacho de Yubaba, esquivando las cabezas.

Bajé corriendo las escaleras, me recorrí todos los pasillos en busca de Haku, hasta que bajé a las calderas, pero ni allí estaba.

–¡Kamaji!¡Kamaji! ¿Sabes dónde está Haku? –le pregunté preocupada.

–Él… bueno, creo que fue a dar una vuelta… ¿qué pasa, pequeña? –me preguntó parando un poco el trabajo.

–Yo… yo…–dije sentándome en el suelo. –verás, Haku me dijo que tengo que regresar a mi mundo… y supongo que tiene razón, ya sabes, dejé a mis padres sin decirles nada, y estarán preocupados y… – empecé a decir estrujándome la cabeza.

–¿Te da pena dejar este sitio? –dijo él con voz paternal.

–¡No! –gritó ella. –Bueno, ¡no que no! Sí que lo echaría de menos, a ti, a Rin, incluso a Yubaba, pero es que, ¡si me voy Haku morir!

–¿Eh? ¿De dónde has sacado eso? –preguntó Kamaji extrañado.

–Me lo ha dicho Yubaba. No he entendido bien la razón pero, se ve que si yo me voy de aquí, él no podrá vivir.

–Mmm…– canturreó él mirando el techo. –creo que eso es falso. ¿No te dijo eso para engañarte y enredarte aquí?

–Pero, ¿y si fuera cierto? Si Haku muriese… ¡yo no lo sabría! ¿Cómo podría irme de aquí y pensar que quizás he matado a mi mejor amigo?

Él sonrió cálidamente.

–No sufras, pequeña. Eso no pasará. Haku es un chico fuerte. –suspiró. –qué poder es el amor. Además, piensa que Haku nunca podrá morir siempre que sepa que volveréis a veros.

–¿Pero…cómo? –pregunté.

–Eso es algo que debes descubrir tú misma. Pero piensa, Chihiro, que el mundo al que perteneces es el lugar donde viven tus padres, por mucho que quieras este mundo, ese es un mundo más perfecto, y menos cruel como lo es este. Este es un mundo para espíritus, para pagar nuestros errores, no es lugar para una chica que apenas ha vivido.

–Ya, pero yo… –empecé a decir.

–No digas nada, será mejor que vayas a despedirte. Creo que estaba en el puente de entrada. –dijo Kamaji.

–Gracias, Kamaji. Siempre serás un gran amigo. Jamás te olvidaré. Adiós.

–Hasta siempre, pequeña.

Las bolitas de ollín me habían traído las zapatillas, me las puse y salí de las calderas. Subí los escalones mirando al vacío. Los ojos se me empañaban de lágrimas. Quizás no podría volver a ver ese acantilado, las granjas de cerdos, no pisar estas maderas mal puestas, la pequeña puertecita que me hacía sentir una trabajadora que conocía secretos, no volvería a ver la puerta de entrada, con el símbolo de 'Yuya' en la tela azul, ni el enorme edificio rojo con esa chimenea tan colosal. Tampoco vería ese puente de barandas rojas tan precioso, ni a Haku apoyado en ellas mirando cómo pasaba el tren por debajo. Me dio pena, querría quedarme ahí siempre, tan solo mirando, para que no empezara el momento de cuenta atrás en el que tuviera que empezar a marcharme, y dejar todo esto, mi vida, atrás.

Mis labios se contrajeron, cerré los ojos para que no me salieran lágrimas y di unos pasos hasta pisar la madera abombada del puente.

–Hola, Haku.

Fin del capítulo.

Creo que quedan… dos capítulos. Vale, me da vergüenza esto… TToTT Lo siento, en serio, ¿cuánto ha pasado? ¿2, 3 meses? Buff, menos mal que con reviews todo se arregla, que si no me olvido, jejjee.

Este capítulo tiene mucho diálogo, y es corto, pero bueno, tampoco creo que vaya mal… bueno, escribidme, a ver qué opináis ;)

Mashetsu