Basado en los títulos: 30 días de tu OTP.
Love Story.
Días diez y once:
Con orejas de animales y usando kigurumis*
—Senpai, podemos ir a la noria como atracción final. —comentó Kise, mientras comía un algodón de azúcar.
Kasamatsu gruño, y sintió de nuevo como todas las miradas se le clavaban. Excepto la de Kuroko.
Kise sonrió levemente, llevar a la Generación de los Milagros detrás de él le daba cierta ventaja sobre Kasamatsu que no podía dejar de desaprovechar, su senpai por primera vez accedía prácticamente a todo lo que le demandaba, y en cierta forma eso lo hacía feliz. Por primera vez en todo el día solo había recibido unos cuantos golpes leves.
—Las cabinas de la noria son sólo para dos personas, Ryota. —comentó Akashi, deteniéndose y mirando al rubio, quien sólo atino a sonreír.
Lo único malo que veía de llevar a la GoM con él, era eso: no estar a solas con Kasamatsu.
—Kichin, ¿cómo vamos a vigilarlos si se suben solos? —preguntó Murasakibara, con un tono de inconformidad que hizo que Kise lo mirará mal. ¿Qué no entendían la indirecta o qué?
Fue entonces cuando Kasamatsu vio una oportunidad.
—Entonces, vamos. —comentó, recibiendo una mirada de sorpresa por parte de su novio. — ¿Qué esperas?
—Alto ahí, Senpai—dijo Aomine, volviendo a pasa su brazo por el hombro de Yukio. Cosa que le comenzaba a fastidiar al rubio. — ¿Por qué no mejor nos subimos de dos en dos? Tú puedes ir con cualquiera de nosotros, al igual que Kise.
El azabache puso los ojos en blanco. ¿Acaso se creían la mamá gallina de Kise? Estaba a punto de protestar, pero sólo atino a dar la vuelta y echarse a correr junto con el rubio, sin que este le diera tiempo de protestar.
— ¡Hey, Kise, para! —gritó, intentando que sus piernas respondieran correctamente para que no se le enredaran los pies y terminara cayendo.
Se detuvieron una vez que llegaron a la noria, jadeantes. El rubio pudo ver por el rabillo del ojo como los demás, excepto Kuroko, se acercaban a toda velocidad hacía ellos. ¡Bien! Tenía lo merecido por aprovecharse de la situación y hacer que Kasamatsu le cumpliera todas sus demandas en todo el día. Pero eso de que Aomine se tomará esas confianzas y que los demás se pusieran en un plan de no van a estar solos como si fuera la hija virgen de una monja, no le gusto para nada.
¡También quería estar tiempo de calidad con Yukio!
—Vamos, Senpai. O nos atraparan. —dijo, jalando al otro. Este aún confundido, se subió. Y la noria los elevo un poco para dar paso a la siguiente cabina; donde fueron Akashi y Midorima; en la siguiente, Aomine y Murasakibara.
Una vez que la noria comenzó a elevarse para comenzar a dar las lentas vueltas, Kise se relajó. Aunque sentía que en cualquier momento Akashi entraría y les rebanaría las cabezas a los dos.
Yukio encarnó una ceja, confundido. —Explica.
—De acuerdo, Senpai. También tengo mi merecido por esto. —suspiró, agarrándose los cabellos. Cosa que lo hacía ver increíblemente sexy, según Kasamatsu. Aunque claro, primero muerto que decirlo.
—Así es.
—Yo quería que esto fuera divertido. Pero entonces Aominecchi comenzó a abrazarte y los demás comenzaron a ponerse en plan pesado, como si estuviera mal que yo este contigo.
Entonces su superior con esa voz y los ojos derrotados, al mismo grado de cuando se preocupaba por fallarle al equipo.
Sin pensarlo más se puso de pie, a pesar del balanceo de la cabina y tomó la cara de Kise entre sus manos. Atrayendo toda la atención del rubio hacía él.
— ¿Te estás escuchando? —preguntó, en tono serio. —A mí me vale mierda que esos mocosos me aprueben o no. —un leve sonrojo apareció en sus mejillas, aun así, no desvió la mirada. —Porque la única aprobación que necesito, es la tuya.
Y sin darse cuenta que estaban en el punto más alto, y que el atardecer se ocultaba delante de ellos, sellaron sus labios con un beso.
Lo peor vino cuando bajaron de la noria, decidido a ponerle un alto a eso, Kasamatsu decidio esperar a que los demás bajaran.
—Sí que tienen agallas. —reconoció Aomine, mirando de reojo a Akashi.
—Akashi-kun, relájate. No es nada que no hagas con Furihata-kun—intervino Kuroko.
—Esto es diferente, Kichin nos abandonó por irse con el enano cejón—murmuró Atsushi, haciendo un puchero.
—¡Escuchen mocosos de mierda! —gritó, harto. Y plantándose en frente de Akashi. — ¡Ryota es la persona que amo, en ningún momento me ha pasado por la cabeza hacerle daño!
—Senpai…
La mirada que le mando Yukio fue lo suficientemente fuerte para hacerlo retroceder, sonrojado. Él no estaba mientiendo.
—Así que más les vale que se larguen de nuestra vista en este instante antes de que les reviente a patadas la cabeza. —sentenció, devolviéndole con ferocidad la mirada a Akashi; él cual sin dejarse intimidar, formo una sonrisa.
Después dio media vuelta. Aquello era todo lo que necesitaba escuchar; Kasamatsu Yukio había ganado su aprobación.
—Me pregunto si querrá unirse a la Generación de los Milagros.
— ¿¡Akashi!?—.
El gritó de Midorima llego hasta los oídos de los dos amantes, pero estos lo ignoraron por completo, yéndose tomados de la mano en dirección contraria.
Akashi, staph XD
¡Muchas gracias por leer, lamento haber tardado tanto! Espero poder actualizar semanalmente como antes c':
¡Gracias Pepe por todo tu apoyo!
Con cariño,
MimiChibi-Diethel.
