Hola chicos/as :3 hace mucho que no actualizo, lo sé, soy la peor x( pero como comenté anteriormente, estaba un poco enferma y pues durante casi un año me impidió seguir con esta hermosa historia, pero he regresado y con más fuerzas que nunca, porque como he dicho, nunca dejo una historia sin concluir :v jajjaa

De verdad que este capítulo les guste mucho, porque e incluido muchas cosas bastantes fuertes, pero también muy buenas :3 es algo de lo que me siento orgullosa y espero que igual les haga sentir algo a ustedes.

He llegado con mi tan característico drama, sobretodo porque después de este capítulo comenzará toda la acción jojojo

Bueno, sin más que decir, los dejo leer y espero que me perdonen :c trabajaré duramente para que cosas como esa no vuelvan a pasar.

Con amor:IleyBriseo

Uniendo mundos.

Titania.

Un miembro de su equipo se hacía llamar Titania. Aunque eso no era lo más importante, lo importante era que ese miembro de su equipo había escuchado información de mí o en un peor caso, se encontró conmigo.

Sin delicadeza alguna, comenzó a llevarme hacía la cubierta superior del barco.

¡Maldición! Me habían tomado como rehén y no pude hacer nada para evitarlo.

Siegrain y Natsu deberían de estar con la que suponía que era Titania.

Al caminar, noté como varios hacían guardia y como otros se metían dentro de los camarotes donde se suponían que deberían de estar la nobleza.

Faltaban tres días para llegar al muelle de Celosia, pero ya estábamos en las tierras de Freesia. Lo que me hacía suponer que tenían su base cerca de Celosia, pero lejos del muelle. Y si eran capaz de arriesgarse tanto, significaba que ellos eran posiblemente magos.

-¡Camina más rápido!-Me ordenó.

Tenía que deshacerme de ellos, pero no podía usar magia al estar tantas personas presentes. Me era imposible pelear con magia. Tenía que pelear con mis habilidades físicas en cualquier momento y lo único que tenía era la daga que tenía debajo del vestido.

Al llegar a la cubierta exterior, me arrojó con brusquedad para torpemente yo caer.

-¡Erza!-Exclamaron asustados, Natsu y Simón.

Mi cabeza permaneció abajo, pero podía reconocer los zapatos de cada uno de los de la Armada Real y los enemigos. En frente de mí, se encontraban unas botas femeninas, dejándome suponer que esa persona era Titania.

También me di cuenta que no había rastro alguno de Siegrain. Lo que me preocupaba de sobremanera.

-Así que esta mocosa es una de las nobles.-Habló la persona que se encontraba en frente de mí.-Faltan otras dos. ¡Búsquenlas ahora mismo!

Mi cabeza al estar agachada, me hizo únicamente ver a todas las personas que iba a buscar a Mavis y a Levy. También como había un gran número de los miembros de la Armada Real en el suelo y muy lastimados. Atrás de Natsu se encontraba un hombre, por lo que me hacía suponer que lo estaba amenazando, al igual que habían hombres atrás de Lucy, Simón, Kagura y Ultear. Ellos podían liberarse en cualquier momento, pero al tener a Natsu capturado, era difícil atacar sin pensar en que Natsu saldría herido.

Él era muy consciente de que no podía usar magia, incluso en una situación así de crítica. No debía de arriesgarnos aunque nuestra vida dependiera de ello. No enfrente de tantas personas.

Sin ninguna dificultad me paré y vi a la mujer que se encontraba en frente de mí.

Una mujer de seguramente veinte años de edad, cabello castaño y ojos verdes.

-¿No piensa amenazarme o amarrarme?-Pregunté seria.

Al escuchar la mujer mi comentario, comenzó a reír con burla.

Su arrogancia la llevaría a su fin.

-¿Qué podría hacer una niña como tú? Estás a mil años de tocarme tan siquiera.

-¿Eres Titania?-Pregunté finalmente.- ¿Qué quieres de nosotros, Titania?

Su mirada burlona cambió por una de completa arrogancia, para acercarse más a mí y tocar con sus dedos mi barbilla. Su rostro se acercó a mi oído, para susurrarme unas palabras que sólo yo podía escuchar.

-Soy la Reina de las Hadas y he venido por ti y las otras mocosas.

Me tenía calmada el hecho de que simplemente se hacía llamar así. Esa mujer nunca se había encontrado conmigo o con Natsu, por lo que simplemente opto por tomar mi seudónimo.

-¿Por qué no jugamos un juego?-Mi pregunta hizo sorprender a todos los presentes.-Un juego de espadas. Si yo gano, soltarás a mi hermano. Si tú ganas, me iré contigo a costa de mi propia voluntad.

-¡¿Qué haces, Erza?!-Preguntó con sorpresa y miedo, Natsu.

Sabía que era buena, pero también sabía que ellos eran piratas. Algo que se sabía de todos los mercenarios del mundo, era que nunca jugaban limpio. A pesar de que me gustaba mantener a mí mi palabra, había miles de personas que nunca cumplirían eso.

-Suena interesante, pero no quisiera cortarte un brazo en un juego de niños.-Dijo con falso pesar.-Bien. Jugaré contigo un rato, pero por favor no me reclames si pierdes algún miembro de tu cuerpo.

Sonreí con gracia a su comentario y vi como el hombre que amenazaba a Ultear me arrojaba una simple espada sin filo. Otro hombre que mantenía amenazada a Kagura le arrojaba una espada a esa mujer de la misma manera en que lo hizo conmigo el otro hombre.

-¡Comencemos!-Gritó.

Sin esperar alguna reacción por parte mía, se abalanzó hacía mí con su espada. Al predecir su movimiento, evité que esta me cortara, por lo que le provocó una sonrisa de completa satisfacción. Tomé el puño de la espada con ambas manos e hice un movimiento torpe ante los ojos de todos. La mujer sin ningún problema bloqueó mi ataque, por lo que nuevamente comenzó a reír.

-Eres demasiado débil. No sabes ni siquiera como moverte con la espada.

Nuevamente me abalancé hacía ella, haciendo ver mi ataque desesperado y torpe, pero con más agilidad ella logró bloquearlo y me obligó a retroceder.

Sonreí con gracia al ver que se estaba confiando.

Sin esperar nuevamente, me lancé sobre ella, pero mi movimiento fue mucho más ágil y rápido, haciendo que ella hiciera un corte en diagonal. Solté la espada que tenía y tomé del filo su espada que estaba en mi dirección, haciendo que mi mano sangrara y sin esperar, con mi otro puño le golpee fuertemente en el rostro, arrojándola a otro extremo.

Tomé de inmediato la espada y como si se tratase de un cuchillo, lo lancé hacía ella, pegando en su mano y obligándola a soltar su espada.

Todos miraban sorprendidos como había logrado que ella soltara la espada.

Corrí con rapidez hacía ella y tomé la espada que antes le pertenecía, junto con mi espada. Sin voltear a ver, lancé al azar mi espada y me quedé con la de ella. La tomé del cuello y coloqué su espada en su blanco cuello, dejando ver lo muy sorprendida que estaba.

-Suelten a todos o la mato.-Sentencie.

Todos los que amenazaban a guardias, fruncieron el ceño, pero después comenzaron a carcajearse.

-¿Crees que eso te funcionará?-Preguntó la mujer, aun siendo amenazada.

-Sí.

Ante mi confianza, su mirada se dirigió a donde estaba Natsu, pero al ver como el hombre que antes lo amenazaba tenía enterrada en la frente la espada que había lanzado al azar, quedaron completamente sorprendidos. Sin esperar tiempo, Simón y los demás se quitaron de encima a las personas que los amenazaban.

-Tú nunca fuiste mi objetivo.-Le dije en el oído.-Mi objetivo era liberar a mi hermano.

Su ceño se frunció, pero una sonrisa arrogante apareció en sus labios.

Mi cuerpo se comenzaba a sentir caliente, como si de vapor se tratase. Al ver que ese vapor salía de su cuerpo, me alejé de ella, viendo como había quemado las mangas de mi vestido y como el mismo calor había rosado mi piel, lográndola poner irritada.

Estaba mostrando su magia ante mí.

Los otros hombres que pertenecían a su tripulación, igual comenzaron a mostrar el vapor en su cuerpo. Dañando a Simón y Kagura, que eran los que atacaban de manera física.

-Una noble matando a sangre fría.-Habló a pocos metros de mí.-Eres la noble más interesante que me he topado en toda mi vida.

Inmediatamente un número mucho más grande de los que había anteriormente me rodearon. Dejándonos en un círculo formado por ellos, únicamente a esa mujer y a mí. Sin pensarlo dos veces, se lanzó hacía mí y me tomó del cuello, alzándome con una fuerza sobrehumana y quemándome.

-¿Quién eres?

Su piel me estaba quemando.

No podía revelar mi identidad. No debía de usar magia.

-¡Suéltala!-Gritó fuertemente, Natsu.

El cuerpo de Natsu quedó dentro del círculo donde estábamos. Sin pensarlo dos veces, golpeó a la mujer para que me soltara, no mostrando dolor alguno por el que la misma mujer le haya causado leves quemaduras.

-No, Natsu.-Le pedí en voz muy baja.

-¡Nadie lastimará a mi familia nunca más!

¡Iba a revelar su magia sólo por protegerme!

Los hombres que estaban en el círculo se lanzaron hacía Natsu, pero un escudo hecho de agua lo protegió a él y a mí del futuro ataque por parte de esos hombres.

-¡No lastimarán a nadie en este barco!-Habló, Lucy.- ¡Acuarius!

Al instante, uno de los que suponía que era un espíritu de Lucy, se dejó ver en una enorme ola. El espíritu tenía la apariencia de una hermosa y joven mujer, con el cuerpo tan característico de una sirena.

Con una rapidez increíble, unos brazos me sacaron del escudo de agua, mientras que mi cuerpo posaba en sus brazos a varios metros de donde antes estaba.

Siegrain había aparecido finalmente y parecía estar intacto.

-Perdóname, Erza. Te tuviste que hacer cargo tú sola de esto sin ser tu deber.

Su ceño se mostraba fruncido e incluso podía sentir a la perfección su magia. Se encontraba molesto.

-Látigo de agua.-Dijo el espíritu.

Al decir estas palabras un enorme látigo se formó con el agua del mar. El látigo rozó a todas las personas que se encontraban en la cubierta, pero extrañamente sólo nos había mojado. Los que eran los enemigos, mostraron signos de dolor ante el contacto del agua en forma de látigo en sus cuerpos.

-Me he interesado en ti, niña.

Siegrain y yo vimos sorprendimos al escuchar a esa mujer atrás de nosotros. La mano de esa mujer tocó el cuello de Siegrain, quemándolo de la misma manera en la que me quemaba a mí, minutos antes.

Más enemigos aparecían y Lucy como Natsu se encontraba en problemas con los anteriores hombres que nos habían rodeado. Kagura y Simón mostraban los mismos problemas al encontrarse con muchos más hombres que tenían el mismo poder que esa mujer. Ultear en cambio se mantenía al ritmo con los hombres.

-Matas a sangre fría y eres buena con la espada.-Dijo con frivolidad.-Me has provocado unas inmensas ganas de matarte.

La única manera de liberar a Siegrain de su agarré y librarnos de esas personas de una vez, era rebelando mi magia. Los de la Armada Real habían sido vencidos muy fácilmente y se encontraban inconscientes. Los mataría de un solo golpe a todos. Era la única manera.

-Rayo de oscuridad.-Dijo, Siegrain.

Antes de que pudiera mostrar un poco de magia, Siegrain mostró indicios de su magia con esas palabras. De manera inmediata, infinidades de rayos comenzaron a salir de su cuerpo, atravesando a todos los enemigos del barco.

La mujer que se encontraba atrás de nosotros simplemente cayó, mostrando una herida en todas las extremidades de su cuerpo. Los otros hombres que estaban atacando, cayeron de igual manera. Mostrando heridas fatales en su cuerpo y otros que simplemente cayeron muertos.

Miré sorprendida como Siegrain se había encargado de vencer a todos los enemigos con un simple ataque. Aunque su magia seguía mostrando inconformidad, tanto que incluso yo lo podía sentir.

-¿Siegrain?-Pregunté preocupada.

Su mirada era sombría y su cuerpo helado.

-¿Estás bien?-Me preguntó, ignorando mi llamado.

-Sí…

Al ver esa mirada tantas veces, podía saber cómo se sentía. Sin esperar de terminar de hablar, lo abracé fuertemente.

Le estaba afectando demasiado, pero ¿por qué?

-Fue necesario.-Dije únicamente.

Él no quería matar a esas personas, más sin embargo, tuvo que ser necesario para salir ilesos. Le molestaba matar, tanto como a Natsu, al gremio y a mí.

Podía sentir los ojos preocupados de todas las personas que se encontraban a nuestro alrededor, más sin embargo, no se atrevían a acercarse o a decir algo.

Después de ver que no correspondía mi abrazo, me hizo pensar que le estaba afectando demasiado ese hecho. Tanto que me alejaría de él. Al pensar en eso, llevé mis labios inconscientemente con los de él, dejando que mis ojos derramaran lágrimas al tan solo imaginar eso.

Mis sentimientos hacia él me provocaban hacer este tipo de cosas, pero el sólo pensar que se alejaría de mí, me hacía sentir mal. Él se estaba convirtiendo en una persona fundamental en mi vida, y mis sentimientos lo estaban aceptando tanto, que incluso no me importaba que me vieran de una manera tan vulnerable. Él se estaba convirtiendo en mi debilidad.

Me separé de él lentamente, pero agradecí al verlo mucho más tranquilo. Una de sus manos se fue directo a mis mejillas, para limpiar las lágrimas que posaban en ellas.

-Erza…

-No me alejes de ti. No alejes a las personas de ti.

Sabía lo que era vivir con una armadura. Sabía a la perfección lo que era sentirse sucio. Él posiblemente había pasado por experiencias muy diferentes a las mías, pero ambos habíamos llegado al momento donde nos sentíamos unas malas personas. Tanto que nuestros pensamientos optaban por alejar a las personas de uno mismo, para no tener debilidad alguna.

De repente, sentí una extraña pulsación en mi corazón. Me separé rápidamente de él y vi como los cuerpos de los enemigos comenzaban a desaparecer. ¡Los estaban transportando fuera del barco con magia! Todos observamos como los cuerpos desaparecían de repente, por lo que miré cuidadosamente a Natsu, provocando que este asintiera discretamente.

Buscaría a esas personas y descubriría todo acerca de ellas.

-¡Se han escapado esos malditos!-Gruñó molesta, Kagura.

-Ahora ellos no son nuestra prioridad.-Dijo con calma, Ultear.

Ellos se habían vuelto nuestra prioridad desde el momento en el que ningún miembro del barco murió. Un movimiento interesante por ellos y sádico por parte de nosotros.

¿Quiénes éramos nosotros para dictar quién vivía o quién moría?

Las personas –incluyéndome- tienen un complejo de inferioridad que desean superar, incluso actuando por egoísmo propio y exponiendo o arriesgando la vida ajena que a ellos no les pertenecían. Sólo para demostrar el insignificante poder que creen tener y la insignificante y superficial superioridad que las personas creen deber dar.

-Han pasado dos días y no has querido hablar con nadie, Siegrain. Déjame entrar.

Escuché la voz de Ultear hablarme atrás de la puerta de mi camarote.

En estos últimos días, me había limitado simplemente a hacer mi trabajo. No quería estar en contacto con ninguna persona y tampoco las palabras de ninguna persona. Simplemente quería alejarme de todos.

-No me importa, es tiempo de que hablemos.

Sin respetar mi deseo, abrió la puerta de mi camarote y se adentró para cerrar de manera instantánea la puerta.

-¿Qué sucede contigo?

-Nada que no sepas.

Un fuerte suspiro salió de sus labios, mostrando la inconformidad que sentía por mis pocas palabras. Con gentileza, se sentó en la orilla de la cama y me miró fijamente; tratando de entrar a mi alma.

-¿Te sientes mal por la masacre que hiciste?-Preguntó de manera directa.-Era necesario. Si no fuera por ti, cualquiera de esas nobles pudieron morir ese día. Les salvaste la vida.

Tenía que saciar mi curiosidad, o yo mismo me terminaría matando ante la desesperación.

-¿Qué piensas de Erza McGregor?

Mi pregunta pareció sorprenderla, por lo que simplemente relajó su cuerpo y miró algún punto vacío de la habitación. Tenía una gran cantidad de cosas que decirme, y ahora se presentaba finalmente el momento. Porque sólo entre ella y yo, sabríamos la verdad tras los hermanos McGregor.

-Mis sospechas hacia ella han crecido considerablemente.-Habló con sinceridad.-Mató a un hombre sin inmutarse y creo una estrategia en segundos.

-Cuando habla conmigo, siento que ella ha vivido lo mismo que todos nosotros.-Dije con frustración.-Siento que ella nos entiende a la perfección. Y lo que sucedió ese día, me hace estar seguro de que ella tiene algo que ver con el caso de Ancora.

Apreté mis puños sin desearlo. Esas leves sospechas se habían convertido en una realidad. Los hermanos McGregor eran parte de la Alianza Baram.

-Te has enamorado de ella, ¿verdad?

Su pregunta me sorprendió, por lo que no dude en mostrar sorpresa en mi rostro. Algo que oculté inmediatamente, para reflexionar acerca de lo que sentía hacia ella. Era cierto, me había enamorado completamente de ella y el sólo pensar que la podrían dañar, me enfurecía. Pero posiblemente era yo el que la terminaría dañando y era lo que más me mataba.

-Sí.

-Ella también se está enamorando de ti.-Una sonrisa se asomó de sus labios.

-Ella es una persona fantástica.

Hasta hace unos días dudaba el hecho de que Erza tuviera lazos con la Alianza Baram. Incluso aseguraba en dejar el caso y regresar con mi padre para notificarle que no había nada de qué preocuparse con los McGregor. Natsu y ella habían demostrado ser demasiado inteligentes, demasiado hábiles y demasiado intimidantes. Saber que Erza mató a una persona sin objeción para proteger a su hermano, había hecho que esa duda regresara. Dando indicio de que ella era mucho más de lo que mostraba.

-Erza McGregor y Natsu McGregor se han ganado la aceptación de nuestros amigos. ¿Qué haremos al respecto?

Tenía que parar nuestra cercanía hacia ellos, pero me era imposible.

-Simón, Lucy y Kagura no delatarán a Erza. Le han tomado un cariño al igual que tú.-Dijo, interrumpiendo mis pensamientos.

-No han mostrado indicios de magia, eso también es un problema demasiado grande.

-¿Temes que sean demasiado poderosos? Eso es demasiado obvio a estas alturas. Si tienen la capacidad para ocultar su magia durante tantos días, no dudaría que serían tan fuertes como tú.

Eso también era demasiado cierto. Si llegara el punto en el que tuviéramos que luchar, ellos estarían a la par conmigo y con Ultear. En un futuro combate, podría ser fatal para alguno de los dos bandos.

-Tenemos que descubrir su magia y después de eso…no sé qué ocurrirá.-Mis palabras se escuchaban con pesar.-Pero no puedo dañar a Erza, Ultear. Aunque mi padre me lo ordene, no puedo dañarla a ella.

Mis palabras parecieron sorprenderla, ya que su cuerpo se tensó de inmediato y una mirada fugaz de preocupación me dedicó.

Sabía lo peligroso que era el simple hecho de traicionar a mi padre, pero aunque acatara su orden, pondría en bienestar de Erza antes de que él mismo me lo ordenara. Posiblemente sería mi fin en Crime Sorciere, pero antes de arriesgar incluso mi vida, quería saber quién eran los McGregor y qué unión tenían con la Alianza Baram.

-Entonces descubramos quienes son ellos y alejémonos antes de que las cosas se salgan de control.

Asentí ante sus palabras.

-Será mejor que te prepares, mañana el barco llegará al puerto de Celosia y te puedo asegurar que nuestro tiempo estará limitado.

Ella sabía igualmente lo que era vivir siendo manipulado por las personas que creían tener ese gran complejo de superioridad que los demás les habían otorgado. Sabía actuar por sí misma y sabía lo que era correcto y lo que no. Su mente y cuerpo actuaban finalmente por ella y seguramente era lo que ella deseaba igualmente para mí y para todos los que vivíamos bajo la sombra de las personas que creían controlar la vida ajena.

Sin mencionar alguna palabra, simplemente dejé que el tiempo fluyera a donde el destino tenía planeado llegar. Después de eso, simplemente esperamos a que el barco llegara al puerto y poner en marcha nuestro plan.

Había dirigido un par de palabras con Erza, pero ella parecía más desanimada que yo. Incluso Natsu se mostraba igual de desanimado que Erza, y evitaba conversar con Lucy y conmigo principalmente. Después de aquel incidente, ambos se alejaron mucho más de lo que creímos.

Se dirigían con la misma amabilidad hacia la Princesa Mavis e incluso, con Levy McGarden. Únicamente se habían alejado de nosotros.

El barco había llegado finalmente al enorme puerto de Celosia, dejándonos ver superficialmente la agradable bienvenida que la Reina de Freesia y el Principe de Freesia habían organizado para las familias que llegarían ese día. Un digno trato que la nobleza y la realeza merecían. Las mansiones donde se hospedarían las familias se encontraban en la misma área correspondiente al Reino. Varías familias pertenecientes a la nobleza y a la realeza de otros Reinos, eran tratados de la misma manera. Hospedándolos en diferentes áreas.

El ver eso, simplemente me dio a entender que el Reino había invertido una gran cantidad de dinero. Las áreas de los nobles eran simplemente una belleza en cualquier sentido; mostrando un gusto excepcional por la decoración tan fina y la belleza de los artistas que se encargaron de dar un placer visual a cualquier simple mortal que viera eso.

La mansión donde los McGregor se hospedarían era igual de agraciada que la misma mansión de los McGregor que se encontraba en Fiore, exactamente en Magnolia.

-En un par de días llegará el viejo Makarov Dreyar y al parecer en una semana será la ceremonia de bienvenida.-Habló con indiferencia, Natsu.-Me he de imaginar que la ceremonia del Príncipe de Freesia será el día en el que su difunto padre tendrá otro año de aniversario por su muerte o posiblemente el día de su cumpleaños.

Después de la superficial bienvenida, los McGregor decidieron irse inmediatamente a descansar al igual que Levy McGarden y Mavis Vermilion. Alegando simplemente el hecho de estar cansados por el largo viaje.

-Creo que no habrá problema con el tiempo, ya que es un Reino hermoso y podría ser demasiado agradable nuestra estadía aquí.-Dijo, Erza.

Había notado que su mirada era más opaca, aunque mostrara una sonrisa de completa amabilidad. Era una persona amable, pero ella no estaba reflejando realmente su inconformidad. Y temía que yo fuera esa inconformidad.

No podía evitar pensar en todo lo que había hablado con Ultear. Haciéndome la idea de que debía alejarme de ella antes de que mi corazón terminara completamente consumido por la vida de esta mujer, pero me era imposible. El observar cada movimiento de ella era como un imán del cual mi vista no podía apartar.

Ambos habían platicado por dos horas completas, dejando ver que la primera noche se había acercado e indicando que ambos debían de retirarse para descansar.

Con gentileza, Erza se levantó del fino mueble y una mirada fugaz se dirigió hacia mí. Algo que no notaron los presentes del lugar.

Sin esperar alguna idea racional por parte de mi mente, me apresuré en seguir a Erza hacia sus actuales aposentos. Gray y Lucy se quedaron en la habitación donde se había quedado Natsu. Al estar muy cerca de ella, estiré levemente mi mano para tocarla de la manga del vestido, pero antes de siquiera rozar su vestido, la mano de Simón me detuvo obligándome a detener mi paso.

-¿Qué crees que haces?-Me preguntó con leve molestia.

Mi ceño se frunció al ver que me había detenido para simplemente perder de vista a Erza y obligarme a retrasar mi alcance hacia ella.

-Eso debería de preguntar yo.-Contesté sin mostrar ninguna emoción en mi voz.-Me encargo de cuidar a la Señorita Erza.

-¿Crees que no me he dado cuenta de que tus intensiones con Erza han cambiado radicalmente?

Su pregunta me hizo sorprenderme y por alguna razón, los celos que había sentido días atrás nuevamente se manifestaron.

-Al parecer tú tampoco te has dado cuenta de que tus intensiones con Erza igual han cambiado desde hace varios días, Simón.

Con eso estaba aceptando hacía él que tenía una doble intensión con Erza. Pero también tenía que mostrar la inconformidad que sentía por el simple hecho de que él también hubiera cambiado sus intenciones con Erza en tan solo simple días.

No tenía ningún derecho sobre Erza, pero tampoco podía evitar celarla de alguien que era incluso mi amigo.

-Al parecer acabas de afirmar que tus intensiones hacía Erza no eran exactamente de trabajo.

-Ya sabías eso y por eso mismo me has detenido, ¿cierto?

El ambiente entre ambos era demasiado pesado. Incluso podía sentir leves rasgos de su magia manifestarse, pero sin dejarme intimidar por esa leve muestra de magia que salía de su cuerpo por las emociones que seguramente sentía, elevé la mía para controlar la suya.

-No eres mi jefe, Jellal.-Sin miedo alguno pronunció mi verdadero nombre.-Tenemos una misión que completar y tú no serás el impedimento que nos obligue a no completarla. Y tampoco serás la persona que tomé mis propias decisiones.

Ensanche los ojos al escuchar sus palabras tan hostiles.

El haber revelado mi nombre sin miedo alguno en territorio enemigo era algo que Simón nunca habría hecho. Al igual que yo, su misma persona actuaba conforme sentía y en ello incluía en gran parte a la joven de cabellos escarlata. Los sentimientos que comenzaba a tener hacía ella, me mostraban claramente que él igual sería capaz de traicionar a mi padre o traicionarme a mí mismo, siempre y cuando haya encontrado un verdadero motivo por el cual dejar todo.

-Piensa tus palabras, Simón. No quieras comenzar una guerra estando en un Reino totalmente desconocido.-Tenía que controlar la situación.-Si esto tiene algo que ver con la Señorita Erza, tú y yo arreglaremos cuentas, pero si la situación es personal, controla el momento en el que quieras actuar por ti mismo o terminarás muerto.

Con mi misma magia, quité su mano de manera brusca de mi brazo y caminé de manera lenta; sintiendo únicamente como Simón se quedaba parado en el mismo lugar donde nos encontrábamos antes.

En cualquier momento Simón podría revelarse en contra de mí sólo por el hecho de querer seguir sus sentimientos. Era algo que simplemente no podía permitir por el bien de todo el equipo o las cosas podrían terminar de una manera inimaginable. Su mismo comportamiento nos podría revelar ante este Reino y ese sería un final para nosotros seguramente. Un Reino totalmente desconocido, donde no se conoce finalmente su manera de gobierno y que tan llevado a la desesperación se encontraba.

Llegué a la puerta donde sería la habitación de Erza durante la estadía en toda Celosia. Al tocar el poco de la puerta, me detuve inmediatamente para alejar mi mano de ella y recargar levemente mi espalda en la puerta que daría paso a estar con ella.

Simón no debería de revelarse contra Crime Sorciere y yo tampoco.

Habíamos formado una familia que posiblemente muchos no entenderían y era incapaz de dejar solas a Meredy y a Lucy. Mis amigos se encontraban en ese lugar y aunque me disgustaba de gran manera la manera en que mi padre manipulaba a los miembros del gremio, muchos se mantenían con la esperanza de que yo cambiara futuramente a todo el gremio. Era lo único que tenían y yo no podía quitarles el lugar donde seguramente era el único lugar donde se sentían en familia o tan siquiera en confianza con algunos miembros.

Simón y yo podíamos romper nuestros lazos con nuestros amigos sólo con simples palabras. Incluso nuestra vida dependía de palabras que tanto él como yo, podíamos pronunciar en cualquier momento.

No podía ser tan egoísta con todos ellos. No podía quitarles el hogar que tanto habían tardado en encontrar.

Mi mente se encontraba en una situación compleja, donde deseaba actuar por el beneficio de todo el equipo, pero mis mundanos deseos me pedían que pensara por mí mismo y proteger a Erza del futuro peligro que se encontraría con uno de los gremios de mercenarios más conocidos en todo el continente. Su vida se encontraba en un fino hilo donde era amenazada directamente por Crime Sorciere, Tártaros, Oración Seis y Grimoire Heart. El mismo Reino la podría poner en peligro por el hecho de averiguar si realmente poseía magia o no y especialmente por el insignificante hecho de averiguar si ella estaba asociada con algún gremio de la Alianza Baram o…si ella misma era miembro.

Nosotros podíamos ser las personas que salvaran a los McGregor de una futura disputa entre la vida y la muerte. O podríamos ser los que dictaran su muerte por el beneficio y prioridades que tenía Crime Sorciere.

¿Qué debería hacer ante ello? ¿Cómo debería actuar?

Me tenía que alejar finalmente de todo ello o me perdería a mí mismo al final.

Con calma, separé mi espalda de la puerta y di un paso para retirarme de los aposentos a los cuales tenía pensado entrar. Debía mantener mi mente fría o simplemente no soportaría la verdad cuando llegara.

-¿Te vas?

Las palabras de esa melodiosa voz me impidieron alejarme aún más de los aposentos de la persona que complicaba mis pensamientos.

En ningún momento había sentido su presencia y mucho menos escuchado el abrir de la puerta por parte de ella.

-Han pasado unos cuantos días y siento la necesidad de escuchar tus latidos.

-Posiblemente la distancia hará que no sientas necesidad alguna de escucharme nuevamente.

Mis palabras simplemente salían al tener como prioridad protegerla tanto a ella como a todas las personas que quería.

No quería voltear a verla, ya que sería vulnerable ante ella y terminaría apoderándome de sus labios. Ella se apoderaría de mi alma completamente y para entonces tendría que tener una respuesta sobre el futuro de ella y el futuro de todo Crime Sorciere.

-Yo sé que me he alejado, pero por más que desee, me he dado cuenta que tu persona se ha vuelto una parte fundamental en mi persona.-Sus palabras se escuchaban sinceras.-Quiero sentirte conmigo una noche, Siegrain.

Antes de siquiera mostrar la gran sorpresa que habían provocado sus palabras en mí, sus finos brazos me rodearon por la espalda para impedir que mi cuerpo estático se alejara antes de perder la cordura.

No sabía que contestar ante esa declaración. No sabía tan siquiera que pensar respecto a eso.

Tomé a Siegrain para impedir que se marchará; todo esto con el único propósito de poder sentir su olor, su calor, su aliento y su cuerpo junto con el mío.

Era una persona la cual no podía ignorar, por el simple hecho de que la atracción física que había sentido hacía él desde hace años, se había convertido en algo más, no podía decir que era, pero podía asegurar que se debía a una necesidad de tenerlo conmigo y protegerlo. Quitar esos ojos tan sombríos y esa armadura invisible que tenía alrededor de su cuerpo.

Yo también tenía esa misma armadura, pero un poco de felicidad no sería mala.

-Entra, por favor.

Alejé mis brazos de él y caminé, adentrándome a la habitación que me pertenecía durante mi estadía en Celosia. Escuché igualmente qué él de igual manera se adentró se cerró la puerta, para dejarnos únicamente a él y a mí a dentro de la habitación, siendo inundada por un silencio, un silencio que no era cómodo, pero tampoco incómodo.

-No es la primera vez que mato a alguien, Siegran.-Hablé con voz fría.

Quería a Siegrain de una manera honesta, pero tampoco podía ser totalmente honesta con él, por lo menos, no ahora que Tártaros y Orasión Seis eran un problema. Sin contar que tenía que saber también del pasado de Siegrain y verificar que él no fuera un enemigo para el gremio.

-Yo tampoco, Erza.

Me voltee a verlo y noté la misma mirada vacía que yo y Natsu teníamos cada que completábamos una misión de asesinato.

-Antes de tener la completa herencia de Brain McGregor, mi vida era un poco diferente a como es actualmente es. Vivía de manera más libre, me entrenaba de manera libre y era yo, sin importarme los prejuicios de las personas.-Hablé detenidamente.-Hubo varias ocasiones en las que Natsu y yo podíamos salir gravemente heridos, y por supuesto, para evitar eso tuve que manchar mis manos con sangre.

-Erza, yo…

-No es algo de lo que me sienta orgullosa.-Lo interrumpí calmadamente.-Pero lo haría mil veces sin importar mi título, siempre y sea para proteger a las personas que amo. Justo como sucedió hace días.

Sus ojos mostraron completa sorpresa.

No tenía miedo de admitir que era una asesina, pero tenía miedo de lo que él pensara.

La Princesa Mavis y Levi no se enteraron de la muerte que había arrebatado en el barco, por lo que no me preocupaba mucho, ya que sabía que ninguno de los guardias hablaría de eso.

Antes de que pudiera reaccionar, sus brazos me rodearon, mientras que finas lágrimas escurrían de sus verdes ojos.

-No soy nadie para juzgarte. No es necesario que me sigas contando más.-Dijo, Siegrain.-He de imaginar por lo que has pasado para que unas manos como las tuyas se ensuciaran. Es sólo, que quería evitar que tus manos se llenaran de sangre ese día en el barco, y aun así no fui capaz de evitarlo. Otra vida más está en tu espalda y fue por mi culpa, porque no pude llegar lo suficientemente rápido para protegerte, como he jurado hacerlo.

Mis ojos no mostraron expresión alguna.

Él entendía a la perfección por todo lo que he pasado sin saber siquiera de mi vida, por eso le afectaba tanto el hecho de que esa muerte haya sido la primera en mi vida. Pero sin duda le afectaba más el saber que tenía más muertes cargadas en mi conciencia. Él entendía lo dura que era la vida y lo necesario que era arrebatar vidas para sobrevivir.

-Prometo decirte con el tiempo todo de mí, sólo, dame la oportunidad de que estemos juntos.-Pedí, sintiendo mis ojos llorosos y mis mejillas sonrosadas.

Sus manos tocaron mis mejillas, limpiando las rebeldes lágrimas que escapaban de mis ojos, para besar mi frente y finalmente mis labios.

El beso era dulce y amoroso, como nunca lo había sentido en mi vida. No tenía ni pizca de ser un beso lujurioso, sólo era un beso que transfería amor, más amor del que debería de recibir.

Sin tardarme mucho, correspondí de igual manera, rodeando su espalda con mis brazos y tocando su cuello con mis manos.

-No sé cuánto tiempo dure esto, pero hagamos que sea eterno.

Después de declarar nuestros sentimientos, Erza y yo nos separamos para finalmente dejar concluir ese día. Con la única esperanza de vernos al día siguiente y esperar las sorpresas del destino.

Podría decir que lo nuestro era una clase de relación, la cual sería conocida únicamente por nosotros dos, ya que Ultear y los demás no aceptarían nuestra relación al ser alguien que posiblemente era nuestra enemiga. Sin contar lo sobreprotector que era Natsu y el hecho de que actualmente no me encontraba con el status para estar con una doncella de la nobleza.

Abrí la puerta de mi habitación y abrí los ojos sorprendidos al ver que todos se encontraban en mi habitación.

-¿Qué creen que hacen?-Pregunté con molestia.-Deberían de estar cuidando a la familia McGarden y principalmente a la Princesa Mavis.

Los presentes se encontraban simplemente recargados en la pared o sentados en la gran cama perteneciente a mí, mirándome con tranquilidad y con preocupación.

-No te preocupes, Jellal.-Habló, Ultear.-He dejado una lacrima de seguridad en ambas mansiones y si hay registros de magia por más pequeña que sea, estas se activarán de manera inmediata.

Asentí con entendimiento al saber que entonces la nobleza y la realeza se encontraban seguras ante la magia de Ultear.

Si todos se encontraban ahí, eran claramente porque algo importante tenía que decirme, y podía asegurar que gran parte de esto se debía al asesinato que había cometido Erza McGregor.

-¿Es sobre Erza?-Mi curiosidad ganó ante mi razonamiento.

La protegería incluso de ellos, por más que buscaran perjudicarla, más ahora que conocía un poco de su vida y de lo dura que esta había sido.

-En gran parte.-Me contestó de manera preocupada, Lucy.-Se debe más que nada al hecho de la llamada Titania que nos atacó.

-No pudimos hablar de esto en el barco, debido a que era poco seguro dejar nuestras posiciones sin que los guardias de la armada real no nos ordenaran regresar a nuestros puestos por la inseguridad que había en mares desconocidos.-Ahora habló Meredy, mostrando seriedad en sus palabras.

Asentí, eso era algo que también me desconcertaba, pero lo mejor era hablarlos con ellos ya que Titania no tenía nada que ver con el caso Ancora y creía que mucho menos con el hecho de ser tan poco cuidadosa para mostrarse de esa manera.

-Ella no era la verdadera Titania.

Sabía a lo que se refería Ultear y tenía toda la razón.

-He escuchado muy poco de Titania, pero es la miembro más temida de todo Grimoire Heart, sin contar que al parecer es la próxima maestra de tal gremio. Es obvio que alguien como ella no se rebajaría a hacer tal misión como atacar a un barco con magos solo para capturar de manera torpe a la nobleza.-La deducción de Gray era demasiado cierta.-Ella no era Titania, pero posiblemente Grimoire Heart esté tras los magos que atacaron el barco. Usando su seudónimo tal vez sólo para intimidar.

Entonces Grimoire Heart había ampliado sus horizontes hasta el continente de Freesia. Eso sin duda era algo con lo que no contaba, y lo hacía peligroso ya que tenían más magos y más terreno. Estaban gobernando Fiore y Freesia.

-Creo que entonces tendremos que investigar en todos los gremios oscuros y de mercenarios de bajo rango para saber si Grimoire Heart es el que está atrás de esto.-Dije únicamente.

Tártaros y Orasión Seis se habían aliado y ahora Grimoire Heart se estaba aliando con gremios de otros continentes. Ambos se estaban convirtiendo en una gran amenaza para Crime Sorciere. Nos estaban quitando las posibilidades de ganar si hubiese una guerra entre la Alianza Baram. Esto era algo de lo que tenía que comentar con mi padre lo más pronto posible, para movilizar las tropas y encargarnos de los gremios de bajo rango que están siendo aliados de Orasión Seis y Grimoire Heart. Tártaros era la amenaza más grande, ya que eran totalmente desconocidos incluso para la Alianza Baram, y eran los que más poder parecían tener.

-Dejaremos a la nobleza siendo vigilada en la noche por mis lacrimas de magia.-Dijo con seguridad, Ultear.-No podemos dar el lujo de jugar a los guardias cuando la Alianza Baram está ahora mismo agrandando territorio.

Asentí con entendimiento.

-Ahora es respecto a Erza.-Rompió el tema, Gray.-No pude presenciarlo con mis propios ojos, pero escuché sobre el mercenario que estaba amenazando al idiota de Natsu. Lo mató.

Mi corazón inconscientemente comenzó a acelerarse por la preocupación que este tema me traía.

-Simple, trato de proteger a su hermano, no veo por qué tomarle tanta importancia al asunto.-Dijo Kagura, con un tono de indiferencia.-Cualquier persona normal haría cualquier cosa por proteger a su familia, sin contar que ella es buena con la espada. No es algo como de lo que debamos preocuparnos.

Me sorprendí al escuchar esas palabras de Kagura, normalmente ella es una de las personas más precavidas que conozco y sin duda que no deja escapar nada que esté a la vista de sus ojos. ¿Estaba protegiendo a Erza?

-¿Incluso tú harías eso estando en la posición social en la que se encuentra Erza, Kagura?-Cuestionó, Gray.

Una mirada fugaz se dirigió de parte de ella hacía Simón.

-Por supuesto.

-Kagura es la única con lazos familiares que tenemos aquí, si ella asegura eso, entonces quiero creer que por sentido común ha hecho actuar a Erza de esa manera.-Finalizó, Ultear.-Si no hay nada más que decir, desde mañana comenzaremos con la búsqueda de los gremios oscuros y de mercenarios que se encuentran en este Reino o mejor dicho, en Celosia únicamente.

Pasó una hora después de que Siegrain salió de mis aposentos, el tiempo suficiente para no levantar sospechas y dejar una ilusión de una Erza durmiendo.

Inconscientemente, miré hacia atrás de mi alcoba y sonreí, me sentía demasiado feliz por el hecho de saber que tenía algo pequeño con Siegrain, era como si finalmente él y yo nos pudiéramos acercar.

Así que por su seguridad y la mía, completaría la misión que tenía encomendada hacer en Freesia y me encargaría de liberar toda sospecha que hay entre Natsu y yo sobre ellos.

Me coloqué una falda corta y unas botas oscuras, junto con una capucha que tapaba únicamente mi dorso hacia arriba. Bajé todo tipo de magia y bajé cuidadosamente hacía el jardín trasero. Natsu ya se encontraba esperándome allí, por lo que ambos nos miramos y sin ningún tipo de magia, escapamos de aquella ostentosa mansión.

-¿Tienes el olor de aquella mujer?

-Por supuesto, su sangre ha penetrado mi cuerpo completo, por lo que es demasiado fácil seguir su rastro.-Dijo de manera altanera, mostrándome una sonrisa de superioridad.

Asentí de manera confiada.

No podíamos usar magia debido a que Siegrain, Simón y Lucy se encontraban en la mansión y sin duda, rápidamente la notarían. Lo mejor era alejarnos unos kilómetros y usar nuestra magia para poder sacar toda posible información de aquella mujer que se hacía llamar como yo.

No me molestaba el hecho de que se hacía llamar Titania, lo que me molestaba, era que Titania era un nombre conocido como representante del gremio Grimoire Heart y ella estaba manchando nuestra reputación por un simple juego.

-¿Por qué tienes el aroma de Siegrain, Erza?-Me preguntó serio, Natsu.-¿Estabas con él?

Su pregunta me sacó de mis pensamientos, por lo que aún corriendo, lo miré de manera sorprendida.

-No es nada, sólo me disculpé por mi anterior comportamiento con él y nos abrazamos.-Contesté de manera cortante.

No quería que Natsu todavía se enterase de que tenía alguna relación con Siegrain, ya que para vista de él, él era un posible enemigo que no podíamos descartar. Quería dejar a Siegrain y a los demás fuera de sospechas primeramente de parte de Natsu y mías, para después decirle al maestro Hades que ellos no presentaban peligro alguno y que dejaran de tener su vista en ellos.

-¡Titania!¡Salamander!-Exclamó con euforia una voz muy conocida para mí.

Natsu y yo paramos nuestro andar para ver a la persona que se encontraba oculta entre los árboles.

-Me alegra encontrarte aquí, Mirajane La demonio.-Mi rostro mostró una sonrisa sincera, mientras que me acercaba a mi amiga más querida.-Es bueno ver que llegaste sin problema a un continente desconocido.

Sus ojos se cerraron y su tímida sonrisa se amplió levemente.

-Gracias, Titania, me alegra saber que ustedes también llegaron bien, pero ahora hay problemas y tenemos que encargarnos de ellos.-Su tierna mirada cambió por una más afilada y seria.-Al parecer están usando el nombre de Titania para intimidar en este continente.

-Lo sabemos, Mira, pero no tienes nada de qué preocuparte, porque justo ahora vamos a patear algunos traseros a esos piratas de pacotilla.-Dijo de manera animada, Natsu.

Mirajane relajó su expresión.

-Eso es bueno, porque el Rey Raijinshuu está en este momento junto con Bisca y Cana encargándose de un gremio oscuro que se encuentra a las afueras de Celosia. Al parecer negociarán con su maestro para que estos sean parte baja de Grimoire Heart en Freesia.

Miré a Mirajane y después miré hacía el oscuro cielo. Después del día de mañana serían siete días los que estaríamos en Celosia, así que teníamos que terminar con todo nuestro cometido en siete días para poder movernos y atacar a Orasión Seis primero.

-¡Vayamos por Titania!-Grité para comenzar a correr.

Ambos igual comenzaron a correr, con mucha más velocidad Natsu, guiándonos hacía donde se encontraba el olor de aquella mujer y sus aliados.

Mirajane a pesar de haber cambiado de personalidad después de la muerte de Lissana, no había dejado de ser de las mercenarias más poderosas de todo Grimoire Heart. Podía decir que estaba a mi nivel, sólo que ella se limitaba a no torturar como Natsu y yo lo hacíamos.

Después de quince minutos de estar corriendo, llegamos a la costa de Celosia, para escabullirnos por una cueva que se encontraba debajo del agua y llegar hacía la entrada de lo que parecía ser un gremio de piratas.

Un excelente escondite, a decir verdad.

-¿Quiénes son ustedes y qué hacen aquí?-Gritó con miedo lo que parecía ser un miembro del gremio.

Antes de que pudiera siquiera hablar, Mirajane se aventó hacía él para dejarlo entre la pared y ella.

En sólo segundos se había transformado a una de sus transformaciones. Take Over.

-No estamos buscando pelea, pero si ustedes lo quieren, podemos hacer las cosas por las malas.-Dijo Mirajane, con una voz escalofriante.

El hombre que había sido tomado por ella simplemente miró con miedo para tragar saliva y callar.

Siempre me asombraba lo temible que podía ser la dulce Mirajane, sobretodo porque su personalidad había cambiado mucho después de la muerte de Lissana. Eso me hacía preguntarme, ¿cómo sería ella si tal personalidad no hubiera sido modificada por el destino?

Sin esperar, lo que suponía que era adrenalina, Natsu se arrojó hacía la puerta con sus llamas para que esta fuera calcinada.

Me adentré con calma y comencé a invocar un sinfín de espadas sin ningún problema.

Todos los miembros eran amenazados por espadas, por lo que ninguno había alcanzado a reaccionar.

-No quiero matar a nadie por acciones estúpidas que se puedan evitar.-Comencé a hablar calmadamente.-Así que muéstrate, ¡Titania!

Había quedado en lo que parecía ser el centro de todo el gremio, mientras que mis espadas amenazaban a cada uno de los integrantes presentes.

Todos me miraban con sumo miedo, no sabiendo cómo reaccionar. Seguramente se encontraban demasiado sorprendido de que hayamos encontrado su escondite.

-¡La señorita no tiene por qué mostrarse ante un grupo cómo ustedes!-gritó con coraje uno de ellos.

Mi espada sin esperar se adentró a su pierna, haciendo que este gritara con dolor.

-Habla cuando te corresponda.

-¿Qué quieres con Titania?-Preguntó un hombre que era amenazado, pero que no se veía afectado por esto.

-¿Quién eres tú?-Preguntó Natsu, sin mucha paciencia.

Todos miraron esperanzados a aquél hombre de porte musculoso y mirada seria.

-Soy el maestro de Lost Treasure y sin duda no puedo quedarme quieto viendo como tres simples magos vienen y amenazan a mis hombres y exigen hablar con una de las nuestras.

Al instante y en un parpadeo, el hombre se situó atrás de mí para matarme. Con una sonrisa victoriosa, detuve su ataque con un escudo que apareció en mi espalda, sin siquiera moverme del lugar.

-Estás lejos de ponerle un dedo a la verdadera, Titania.-Sonrió con confianza, Natsu.

Todos abrieron los ojos sorprendidos, mientras que el maestro de Lost Treasure regresaba a donde se encontraba anteriormente, con los ojos totalmente impactados.

-Un mago de fuego y una maga de re-equipamiento, ellos son…¡Salamander y la verdadera Titania!-Gritó asombrado uno de los miembros.

Me sorprendí al ver qué sabían también de la existencia de Salamander. Eso significaba que no habían tomado un simple nombre al azar y que de verdad lo habían hecho con el fin de dar a creer que ellos eran miembros de Grimoire Heart.

-¿Cómo puedo saber que ella es la verdadera? Después de todo ese nombre es muy conocido y seguramente estos son unos farsantes.

En la habitación se presentó la mujer que anteriormente se había hecho llamar así. Traía una venda en los lugares donde la había dañado.

-¿Quieres una muestra de que soy yo?-Pregunté con poco interés.

-Por supuesto, estafadora.-Contestó con burla.

Ante su respuesta, sonreí de medio lado.

Elevé mi magia al máximo, haciendo que todo el gremio temblara y que incluso las personas que se encontraban ahí temblaran de miedo y de dolor al percibir mi magia. Las sillas y las puertas quedaron destruidas, mientras que cosas como vasos, cuadros y platos explotaban ante tal poder. Eso era únicamente con mostrar mi magia sin presentarla físicamente.

El maestro simplemente se arrodilló mientras que sudor era expuesto por su frente. Sus ojos mostraban terror ante tal revelación.

La mujer de igual manera quedó sorprendida e incluso después de ver mi poder, vomitó en donde se encontraba.

-Tsk creo que ahora sí te pasaste, Titania.-Dijo Natsu, sin sorpresa alguna.

-Sí eres tú…

Admitió finalmente.

Me quité el gorro que impedía ver mi rostro. Dejando mi rostro expuesto por completo.

-¡La noble que ataqué!-Gritó sorprendida la mujer.-¿Cómo es posible que una noble como tú sea una mercenaria tan temida en el mundo mágico?

Todos se sorprendieron al escuchar que era una noble, mientras que los que habían presenciado el ataque, de igual manera se sorprendían al verme.

Natsu no tardó en quitarse el gorro que cubría sus ojos, para que estos nuevamente quedaran impresionados al verlo a él.

-No es de tu incumbencia saber eso.-Respondí cortante.-Desde este momento dejarás de usar el nombre de Titania y vengo personalmente para proponerles un trato que beneficiará a su gremio y por supuesto a Grimoire Heart.

-¿Qué es lo que propones, Titania?-Preguntó el maestro.

-¡Maestro estas personas son peligrosas, no podemos arriesgarnos a hacer tratos con ellos!-No muy convencida, gritó la mujer, tratando de impedir el tratado.

-Si Titania y Salamander han venido hasta aquí para negociar, es porque es algo importante, Agda.

Tanto Natsu como yo sonreímos al saber que era seguro expandirse primero en Celosia, y después en Freesia. Eso era algo de lo que el maestro se sentiría tranquilo.

-Ustedes serán uno de los gremios bajos de Grimoire Heart. Los mandaremos a misiones que únicamente se puedan hacer en Freesia y nos mantendrán al tanto de la situación en la que se encuentra, sin en llegado caso entramos en guerra, ustedes estarán ahí para apoyarnos. Queremos su completa lealtad.

Todos los miembros se encontraban sorprendidos al escuchar mis palabras.

-¿Y qué obtendremos a cambio?

Del espacio-tiempo donde escondía mis armas, saqué un gran saco. De igual manera saqué una espada y corté el saco, mostrando una inmensa cantidad de oro que se encontraba ahí.

El maestro abrió los ojos sorprendido al ver tales cantidades de oro.

-Esto sólo es el inicio, si aceptan, obtendrán mucho más de donde vino esto.-Dije de manera calmada.-Por supuesto tendrán ustedes que buscar gremios que trabajen para ustedes, pero que sepan que su lealtad es únicamente para Grimoire Heart.

-¡Maestro acepte!

-¡Es una cantidad que no podemos rechazar!

Eran alguno de los comentarios que se escuchaban en toda la habitación.

-Aceptamos.

Sonreí de medio lado y guardé todas las espadas de las espaldas de las personas a las que me encontraba amenazando.

Le di la espalda y comencé a caminar hacia la puerta calcinada donde me esperaban Natsu y Mirajane.

-Está de más decir que no deben de decir nuestra identidad y tampoco traicionarnos.-Paré mi caminar.-Si se atreven a romper alguna de esas dos reglas, aniquilaremos este gremio en segundos y los mataremos de igual manera.

Sin esperar respuesta, seguí caminando para arrojarnos al agua y salir hacía la costa.

Era demasiado claro que no nos iban a traicionar si les seguíamos dando el oro suficiente para saciar sus vidas. Después de todo, así funcionaba gran parte del mundo.

El tener a alguien en esta parte del mundo era importante para los gremios de mercenarios. Teníamos más territorio y posiblemente podíamos hacer lo que habíamos hecho en Fiore, asociarnos con la nobleza. Esto nos daría puntos a nuestro favor, dejándonos un paso delante de Crime Sorciere.

Cada vez me siento más cerca nuestro encuentro, Jellal Fernández.

Bueno chicos :D qué les pareció? Ufff vaya que puse un drama bastante grueso, pero pues ya saben que soy escritora dramática y a eso me dedico jajaja :3

Pasaron muchas cosas en este capítulo, y dio un giro inesperado con la nueva relación JERZA 3 jojojo pero inconcientemente ahora es cuando más se están buscando, así que al parecer sin quererlo, estarán destinados a encontrarse :O

Sé que erza y Mira son muy muy sanguinarias al parecer, pero pues recuerden que la historia es un poco más dura y cruel, pero también hay mucho mucho amor 3

Espero que este cap les haya encantado tanto como a mí y me perdonen por tanto tiempo ausente :c

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FanFics-Fanfiction IleyBriseo ahí les anunciaré cuando se subirá el próximo cap :3

Hasta entonces nos vemos 3