Nota: Los personajes no me pertenecen, la historia tiene como único fin entretener.

Nota2: Hola, ¿cómo están? =), espero que muy bien… bueno, les dejo un nuevo capítulo =).

Capítulo 11:

Los días habían pasado, dos semanas llenas de cosas buenas y malas. Ron acepto la propuesta de Lavender en ser su espía con la única condición de que la rubia enfrente a Hermione y le diga que él solo pretendía ayudarla. Su compañera, con la promesa a flor de piel hablo con la castaña. No todo resulto bien. Su amiga le grito a su compañera que no intente cubrir al pelirrojo y que ni en pintura lo quería volver a ver. En los últimos meses la relación entre las dos muchachas había cambiado. Habían hecho las paces gracias a Parvati, pero la pompa de jabón con olor a bosque pareció explotar no solo entre el grupo de sexto curso. Ron acabo deprimido y sin ánimos de nada, hasta que Harry, convenciéndolo de que siguiera con la ayuda para con su ex novia, le prometió buscar un buen regalo con el dinero que le iba a pagar Lavender. Esto pareció darle esperanza.

Por su parte Ginny se negaba a hablar con Alexia, Colin o Luna sobre Harry. Estaba confundida y muy angustiada. No había dejado de pensar en el último día que miro a Draco a los ojos. Ella sintió esa presión en el estómago, sintió el recorrido de electricidad dentro, en su cerebro. Todo la unía y no era solo la esperanza de que el la volviese a cargar. No se burlaba, pues cuando la veía daba media vuelta y se marchaba o simplemente pasaba por su lado como si nada, mas pudo distinguir en esas situaciones, que el apretaba los parpados y aceleraba el paso. Cuando eso ocurría, ella estaba melancólica todo el día. Eso la estaba asustando.

Draco, por su lado, no dejaba de oír la voz de la pelirroja suave y melodiosa a los lejos. La letra de esa canción lo molestaba, pero le daba paz.

Antes de dormir, la recordaba, y dormía tranquilo. Pero al despertar, cuando sus ojos estaban pegados y su cabeza adormilada, se odiaba por haber soñado con ella. Sus sueños no habían cambiado, en ellos seguía apareciendo Ginny. El no gritaba (lo que agradecía), pero si le costaba volver a conciliar el sueño.

*El último día de Noviembre, Ginny bajaba las escaleras al gran comedor para desayunar, pero en el camino algo la distrajo, un chico de primer año que estaba sentado en el suelo junto al aula de Encantamientos. Era de Slytherin. Titubeo lo que duro su respiración, luego se acercó con paso rápido hacia donde estaba el pequeño, tenía la nariz respigada, como Draco, pero la piel era tostada y tenía los ojos color café.

-Hola... ¿Estás bien?-El chico noto el león en su capa, por lo que asintió de manera descorté te fijes en mi escudo-Murmuro la pelirroja sin alterarse-Estoy siendo amable contigo.

El chico sonrió y después de un tiempo, comenzó a hablar.

-A los de mi casa no les gusta que hable con ustedes.

-¿Ustedes?-La chica enarco una ceja-.¿Te referís a Gryffindor?-El pequeño asintió-Bueno... a nosotros se nos hace raro hablar con ustedes-Formo comillas en el tenemos buenos modales.

Ella se sentó junto a él, por lo que su cabello se agito.

-Me llamo Ginny-Le extendió una mano esperando con humor que él no le respondiera al saludo, pero la sorprendió mucho su respuesta.

-Me llamo Ariel.

Fundieron sus manos en un saludo. Él no sonrió ni mucho menos, simplemente junto su pecho y sus piernas y hundió su cabeza en ellas.

-¿Estas bien?-Volvió a preguntar y el afirmo con un gesto de cabeza una mentira menos que obvia-Mi mochila está llena de tabletas de chocolate y almendras... si me decís que tu humor es una porquería puedo compartir. Eso sí...-Él la miro más interesado-... nadie tiene que saber que tengo este botín.

Agustín rio, pero luego se arrepintió y puso cara de desprecio, muy parecida a la que Malfoy utilizaba para desquitarse de otro ser viviente.

-No me siento bien... Ginny-La pelirroja se alegró de haber oído su nombre y saco del bolsillo de su mochila una tableta pequeña -Esto no es lo que me esperaba.

El mocoso frunció el ceño y ella sonrió de lado.

-Te daré otra si hacemos un trato-Ariel asintió al momento que lo miraba-No vuelvas a hacer esa cara... aunque te la enseñe Draco Malfoy. ¿Está bien?

El volvió a asentir, pero antes miro a los dos lados del pasillo. Ginny le dio lo prometido y se levantó del suelo limpiándose la pollera gris. Colgó su mochila al hombro y se despidió del chico con otro saludo cortes.

Todo fue observado, por Daphne Greeengrass y Theodore Nott, que doblaban la esquina y tuvieron que caer al suelo para no interrumpir la conversación. Cuando la pelirroja se marchó y el pequeño comió la golosina, los dos amigos se miraron y sonrieron de lado.

*El día fue largo y pesado. A la hora del almuerzo una fuerte lluvia caía inundando los jardines y el lago. El calamar gigante era el único que parecía disfrutar de eso. Bueno, todos se reunieron al atardecer para contemplar las gotas caer. La mayoría duro solos unos segundos. En las mazmorras; Crabbe, Astoria, Pansy y Goyle estaban charlando sentados en los sillones mullidos mientras se revoleaban cojines de todos los tamaños. Ron y Harry jugaban al ajedrez mágico mientras Lavender anotaba en una libreta cosas que el pelirrojo le susurraba. Hermione estaba desaparecida en la biblioteca junto a Neville, que estudiaba para Defensa Contra las Artes Oscuras. El manzanero en donde los leones solían pasar las tardes estaba ocupado por solo una persona a la que le caía una fría llovizna.

Los alumnos habían desaparecido, decidieron volver a esfumarse. Draco Malfoy estaba en cuclillas acariciando el charco de agua formado a sus pies. Se sentía solo, sentía que ya nada podía tener una solución. El castillo no tenía idea que dentro de la mansión Malfoy se estaba formando una batalla, se estaba perdiendo todo. Mientras todos reían, eso le llegaba al pobre chico como un voz que expresaba tortura. Una pelirroja caminaba un poco enfadada por uno de los caminos que conducían al lago. Estaba muerta del coraje por creer que podía dar una vuelta. Ha decir verdad, principalmente Harry, que nadie le avisara que ese día el entrenamiento se había interrumpido. No supo cómo llego ahí, pero vio al muchacho acurrucado en el suelo. Parecía estar llorando… Se quedó parada donde estaba, pero siguiendo un impulso camino hacia él, dudando en el camino si no era mejor desaparecer. Cuando quiso hacerlo, Malfoy l la sintió llegar y se paró de golpe. El mundo pareció esfumarse. Ella se estaba mojando, Ginny Weasley estaba debajo de la lluvia preocupada (o interesada) por saber que era lo que la serpiente tenia.

Él no decía nada, estaba más pálido que lo normal y daba miedo mirarlo a los ojos. Intento descubrir por sus gestos algo de lo que le pasaba. Ginny respiraba como podía. Estaba presa del disgusto. La ropa de Quidditch le pesaba y la escoba también. Recordó la protección su sala común y arrojo la escoba al suelo. Estaba colérica. El vio su acción, pero no quiso preguntar, estaba incómodo y abochornado. Se sentía idiota.

La pelirroja dio dos pasos en silencio y se acercó a la orilla del lago sin saber para qué. Él respiro hondo dos o tres veces y miro a Ginny por el hombro. Ella también había comenzado a llorar.

No me preguntes que corno les pasaba. Ni ellos mismos podan entenderse. Ella estaba allí, presa de una confusión insegura que no la dejaba dormir, que no la dejaba comer, que no la dejaba en paz. Sentía la caricia del rubio en su rostro, el perfume de menta y la cercanía de su cuerpo. Sentía todas esas cosas que no quería sentir, que debía querer experimentar con Harry. Lo vivió por el moreno, sabía que eso era amor. Pero lo que más le molestaba, era que ahora lo que le pasaba estaba ocurriendo por Malfoy, por Draco Malfoy. Eso no podía ser posible, tenía que ser imposible.

El rubio, por su parte, dejo caer dos lágrimas en sus mejillas que fueron mezcladas por el agua que caía en su piel. No tenía ganas de hablar, pero no quería que ella se esfumase. No podía oírla llorar, le recordaba al llanto de su madre, y la carta de esa mañana. Cuando se acero a su lado, Ginny se secó el rostro con la mano inútilmente y miro al cielo, donde la cortina de agua le bañaba los ojos.

-¿Que estás haciendo acá?-Pregunto con voz ronca la serpiente.

La muchacha no respondió, solo dio pasos alejándose de el para evitar gritarle lo que la atormentaba, hasta que no pudo con su dinamita y lo miro con el ceño fruncido.

-¿Por qué quisiste bailar conmigo? ¿Porque me pediste que te enseñara?

La pregunta que él ya se había respondido, estaba volviendo como noticia vieja del profeta. Se encogió de hombros y murmuro lo que le vino a la mente.

-Quería aprender ese ridículo baile muggle.

Ella sonrió con irritación.

-¡No es cierto! ¿Por qué un baile muggle te interesaba tanto? ¡No mientas, Malfoy!

El intento por todos los medios no caer ante la desesperación, contarle lo que lo quebraría. Se quitó la capa como distracción y dejo que su saco y su camisa se empaparan por completo. El cabello lo tenía pegado en la cara y los ojos grises contrastaban con el cielo. Un trueno se oyó a lo lejos y al momento, comenzó a llover un poquito más fuerte.

-Ya te lo he dicho-Contesto fingiendo enojo-¿Por qué habría de mentirte?

-¡Porque eres un canalla!¡No sería la primera vez que buscas un beneficio propio!

-¡No me digas canalla, comadreja!-Grito con toda fuerza-¡No comiences algo que no te gustara terminar!

-¡No te tengo miedo!-Lo miro con miedo-¡Ni a ti! ¡Ni a tu padre! ¡Mucho menos a la gentuza que te rodea!

-¡Cállate!-Intento hacerse oír por sobre la lluvia. Sin pensarlo la empujo en el brazo y

Ella, abriendo mucho los ojos y lo empujo en el pecho con todas las fuerzas que le fueron posibles.

-¡Imbécil!-El la sujeto de los hombros y la alejo de sí, pero Ginny fue presa de un ataque de rabia y le pego otro cachetazo, que quedo más marcado que el anterior por el agua de la mejilla. Draco, abrió los ojos sintiendo la punzada de dolor y la miro con los labios apretados.

-¡¿Por qué me pegaste?! ¡¿Que te hice ahora?!

-¡Lo que has hecho mejor dicho!-Volvió a pegarle otro cachetazo en la mejilla izquierda. Sin poder tolerarlo más la agarro de la cintura atrayéndola por la espalda en el momento que quiso alejarse de el-¡Suéltame, Malfoy!

El la elevo por el aire y la arrojo con violencia en sentido contrario, cerca del bulto que formaba la escoba y la capa.

-¡Voy a torturarte Weasley! ¡Yo no me dejo cegar por el género! ¡Me importa una mierda si eres mujer o no!, ¡POBRETONA!

Cuando oyó esa palabra, la moral de la pelirroja se agrieto. Se levantó de un salto y lo miro apretando los puños. Luego en otro ataque agarro la capa del rubio y la arrojo al lago, mientras veía como flotaba su costosa prenda, la serpiente estallo como petardo ilegal.

-¡EH, que seas una pobretona no significa que puedas hacer eso con los demás! ¡Yo no tengo la culpa que tu padre sea un don nadie!

-¡BASTA!-Ginny se cruzó de brazos y dejo que su llanto la liberara. Estaba mal, pero no por la palabra en sí, sino de quien había provenido-¡No cumpliste con tu palabra!

El muchacho frunció el ceño y se sintió más blando.

-¿Ah?...

Y recordó, el día en que bailo con Ginny en la sala del quinto piso.

No vuelvas a decirme pobretona, ni te refieras a mi hermano así.

-No... Yo no...

-¡No quiero escucharte!-Lo interrumpió la muchacha, que aun tenia gotas saladas en sus labios, pero que lo miraba con profundo rencor-¿Con que derecho me llamas pobretona? Puede que no sea como tú que todo lo compro con dinero, pero tengo amigos verdaderos, una familia que me aprecia y me cuida. No como a ti que te espera un futuro lleno de miedo y soledad.

El chico se sintió pisoteado por una docena de centauros, un gigante y un hipogrifo. El la miro con pena, con tristeza... ella tenía razón. Él había sido un estúpido. El la perdería.

-No quise decirte eso Weasley... no... Lo siento-Se disculpó sin dudarlo.

-No te creo nada de lo que dices-Siseo una ya, más calmada, comadreja-Eres un desagradable, una mala persona. Pero... ¿sabes qué?, tú...-Dio pasos lentos hasta llegar a pocos centímetros de su rostro, y presa de un grito de satisfacción, escupió:-... eres la mierda.

Ninguno pudo decir nada más, porque el tenerse cerca presentaba un peligro inminente para sus sentidos visuales. Ginny lo miro a los ojos y le dedico una mirada de profunda vergüenza, se dio vuelta en sus talones. Intento jalar la escoba para marcharse cuando sintió que unas manos la sujetaban del brazo y la daban vuelta. Draco le aferraba las muñecas, aunque no le dolía para nada.

-No te vayas... no me dejes.

Los ojos color chocolate de la muchacha parecían faroles de semáforo muggle. Sus orejas, por vez primera, estaban coloradas y tenía el cabello tan mojado que parecía una cortina de baño. Draco ahogo un sollozo agachando la mirada. Ha Ginny, eso le partió el corazón. Pero su dolor y su desilusión fueron más fuertes y se soltó de él.

-Aléjate de mí.

Y dejo a Malfoy, arrodillado en el charco de agua, pronunciando su nombre. Ginny Weasley era lo que se oía de aquel chico tan duro por fuera pero tan frágil por dentro. La menor de los pelirrojos, estaba decepcionada de lo que creyó real. Había sido una tonta por creer que ese idiota le correspondía en sentimiento. Le demostró, simplemente, que seguía siendo el mismo narcisista de siempre. Todo lo que alguna vez pensó en creer como amor, murió bajo la lluvia.