Nuestra vida destinada
Resumen: Un destino marcado desde el pasado. Su encuentro nunca debió de haberse cumplido y un rubio llorara la perdida de su amor y hará sufrir a aquellos que debería mantener alegres ¿Pero es que nadie podía entender que ellos dos no podían estar juntos?
Categoría: Harry Potter
Personaje: Draco Malfoy, Harry Potter, James Potter, Lucius Malfoy
Géneros: Drama, Romance, Tragedia.
Clasificación: NC-17
Advertencias: AU=Universos Alternos, Incesto/Twincest, Lemon, Mpreg=Embarazo Masculino, Muerte de un personaje.
Capitulo: 11/24
Completa: Sí
Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.
11º Capítulo: Final de torneo
Harry estaba más nervioso de lo que esperaba. No podía creer que por fin iba a terminar todo eso. Draco estaba a su lado y lo besaba con desesperación, tratando de pasar la mayor cantidad de tiempo junto. Sólo faltaban un par de minutos para que tuviera que entrar en el maldito laberinto que le había dicho Dumbledore, sería el lugar donde se llevaría a cabo la última prueba.
En la mansión Malfoy, su patriarca se daba mil y un vueltas en la cama.
¿Dónde estoy?
Todo a su alrededor estaba nublado. Como si una espesa neblina cubriera hasta el piso. Caminó a tientas y sin saber que encontraría más adelante. Todo era blanco, todo parecía una pesadilla y todo se transformó en un maldito sueño cuando él se paró frente suyo.
James estaba frente a él y lo miraba con esos ojos castaños que tanto amó. Lo llamó y él fue a su encuentro.
Tomó su mano y el moreno se arrojó a sus brazos, cruzándolos por su espalda.
—James.
Era tan gratificante sentirlo así de cerca, junto a su cuerpo, sintiendo su aliento.
—Luc, debes salvarlo.
No entendía que quería decir.
—Voldemort debe cumplir con su tarea. Nos debe liberar de los muggle.
—Luc, debes salvarlo, él no tiene la culpa. Él no es.
— ¿Quien no es qué? —Le dijo alejándolo un poco de su cuerpo — ¿A quien quieres que salve?
—Luc, debes salvarlo, él no tiene la culpa. Él no es. Sálvalo y entenderás.
—No te entiendo —sintió como si el cuerpo del hombre que más había amado se empezaba a disolver — ¡James!
—Tu esposa sabe la verdad. Ella tiene la clave. Luc, debes salvarlo. Él no tiene la culpa. Él no es.
Finalmente terminó de desaparecer y él se quedó mirando sus brazos vacíos.
Lucius se levantó de la cama con un terrible dolor en el brazo. Miró con horror como la marca tenebrosa se marcaba más en su piel.
— ¿Qué demonios fue todo eso? —Volvió a gemir y sintió como si el alma se le partiera —Y ahora esto.
Miró a su alrededor y vio que se encontraba solo. Se levantó y cubrió su cuerpo desnudo con una bata. Caminó hasta la sala de su casa y sintió como si su corazón dejara de latir. En el salón de su casa, estaban tres hombres a los que conocía demasiado bien, para su desgracia.
—Crabbe, Goyle, Nott.
El saludo fue devuelto con un asentimiento y se acomodaron en los sillones. Si había alguien en quien podría confiar era en ellos tres, pero si estaban allí, era por que habían encontrado algo malo o que lo que él pensaba se hizo realidad. Voldemort estada de regreso.
Aun se sentía aturdido por lo que había soñado.
¿Por qué había sido un sueño, verdad?
—Debemos presentarnos ante él, Lucius.
—Nott informó a su hijo y a los nuestros, esperemos que le avisen al tuyo.
—Draco tendrá más de un asunto en que preocuparse esta noche.
Lucius miró a los tres sentados en su sala y aun podía recordar las palabras de James en su sueño.
Tu esposa sabe la verdad, ella tiene la clave.
—Tengo algo que hacer antes —se encaminó a la salida y llegó a su habitación donde se cambio rápidamente, llamó a uno de los elfos domésticos y le ordenó que le dijeran a Narcissa que se dirigiera a su habitación para hablarle.
— ¿Deseas algo?
—Quiero saber ¿Que es lo que sabes sobre Potter?
— ¿Qué tengo que saber sobre el novio de nuestro hijo?
—No hablo de ése Potter —vio que la mujer se sobresalto un poco y detectó enseguida el temor en sus ojos —Narcissa ¡¿Que demonios sabes de James Potter?!
Harry miró por última vez a su pareja en las gradas y se metió en el laberinto. Corrió por cerca de diez minutos y presencio el enfrentamiento entre Víktor Krum y Cedric Diggory. Corrió junto al campeón de Hogwarts hasta que vio la copa de los tres magos frente a ellos.
De pronto todo empezó a dar vueltas a su alrededor y odio la sensación que le provocó el ser arrastrado por el traslador.
—Avada Kedavra
Harry volteó rápidamente y se encontró con ese ser inútil que ahora lo encerraba entre los brazos de una estatua para mantenerlo fijo. Con horror vio que un ritual se llevaba a cabo frente a sus ojos. Y como desde las profundidades de ese caldero, aparecía Voldemort.
—Harry Potter —la voz silbante de ese ser le caló los huesos — ¿Qué más me falta? ¡Ah sí! —Llamó al traidor de los Potter y mando a llamar a los mortífagos. A su círculo interno para ser más preciso.
Lucius miró a su alrededor y se le revolvió el estomago al ver como el hijo de su amor sufría en ese lugar. Algo raro había en todo eso y Narcissa sabía que era.
— ¡Oh, Lucius! —Dijo el Lord, acercándose a su mano derecha — ¿Por qué no he sabido de ti, mi querido Lucius?
El tono empalagoso con el que dijo su nombre le dio escalofríos. Sabía que el maldito asesino de James tenía intereses carnales por su persona, cosa que obviamente él iba a evitar a toda costa.
—Mi lord —dijo inclinando la cabeza —. Siempre estuve atento a lo que pudiera pasar, cualquier señal tuya.
—Ah, pero aun así, no viniste a mí enseguida, tuve que llamarte —se acercó peligrosamente al rubio y con un pase de su mano quitó la mascara que cubría su rostro —. Como siempre, hermoso y altivo —le dijo caminando a su alrededor —. Me decepcionaste, Lucius. Algo que no me esperé de ti, pasó antes de que destruyera a los Potter.
Harry vio consternado como el rubio se ponía de pie y se aparecía a su lado.
Veo que me traicionas, mi amado Lucius, pero si terminas de hacer lo que pretendes, iré tras de ti, casaré a los tuyos y los mataré uno a uno frente a tus narices.
Continuará…
