11-Tell me how much you miss my warmth

parte 1

Han pasado 9 años desde que la guerra termino. He rememorado esos ultimos meses, repitiendolos hasta el cansancio en los juicios. Fui juzgado y condenado por mis actos. Pero tambien fui absuelto al haber participado al lado de mi padrino de la rebelion que desencadeno el principio del fin. No fue facil. Pero lo logre; llevaba semanas implantando dudas e ideas nuevas en los novatos, y en menos de lo que esperaba se presento mi oportunidad para matar a la serpiente y darle a Potter carta blanca para terminar todo.

Potter no me defraudo, él y un grupo de aurores y alumnos llegaron a la mansion pocas horas despues de que el Lord descubriera el cadaver de Nagini. No fue una batalla larga; Voldemort estaba demasiado ocupado castigandome para notar que no estabamos solos. Fueron segundos; mas cuando vi el cuerpo sin vida de Voldemort caer frente a mi, la inconsciencia me gano. Y desperte algunas horas despues en una cama de San Mungo, esposado y con Potter sentado a mi lado.

Luego de su interrogatorio, me aseguro que hablaria en mi nombre para que en mi juicio se supiera lo que habia hecho en las internas. Durante el juicio, conte infinidad de veces lo que habia sucedido, frente a un juzgado cargado de testigos y personas conocidas. Pero ella no estaba alli, por eso; cuando hacian la pregunta de a qué se debia mi cambio de bando, me quedaba callado. No podia decirlo; aun menos si ella no lo sabia, o no le importaba. He de admitir que llegue a odiarla. Pues por rumores me entere que estaba con Weasley; que tenian un hijo pequeño.

Pero no la culpo, ella continuo con su vida mas aun si nunca hablamos de nada; si nunca tuvimos la oportunidad de "conocerlos". Pues lo unico que compartimos fue aquella noche, la noche que cambio mi vida, la noche en la que me decidi a cambiar.

Luego de los juicios, cuando me devolvieron mis propiedades y mi dinero, luego de las pericias e investigaciones; vendi la mansion, y done el dinero a San Mungo; compre una pequeña casa en los suburbios, modesta y sencilla; pero tan grande y vacia que no lo podia considerar un hogar, y menos cuando solamente la usaba para dormir. Pues despues de esa noche, supé que mi unico hogar seria ella.

Continue mi vida, tratando de lavar la sangre que manchaba mi apellido y mi dinero; inverti en empresas muggles y done mucho dinero a la beneficencia; comence de cero. Y aunque mi pasado siempre estara ahi, yo se que no soy aquel. Yo se que ese Draco murio el dia que ella me salvo. Y es por ella, que pongo mi mayor esfuerzo y empeño en ser mejor, para quizás algun dia merecerla.

He ido al Ministerio a entregar la documentacion de mis donaciones; la burocracia no cambia por mas que cambien los dirigentes. Subo al ascensor, ajeno a la gente que pasa y no se atreve a rosarme. Cuando las puertas se cierran emprendiendo su marcha en las direcciones mas inimaginables; un olor inunda mis fosas nasales. Miel y vainilla. Lo siento cerca. Pero cuando elevo mi mirada me quedo estatico. Frente a mi de espaldas; una mujer de cabello castaño esta parada. Aspiro su aroma, la cercania es maxima, pues no queda espacio libre en el compartimiento.

Veo como se tensa. Y es que no debo estar disimulando. No voy a negar que la busque infinidad de veces; la busque y busque en distintas mujeres sus pecas, sus ojos, su cabello. Mas ninguna era ella. Me pican las manos de las ganas de rodear su cintura; se me seca la garganta por querer hablarle. Pero el destino es perro, y las puertas se abren; y ella huye. En la marea de gente, sin mirar atras ni una sola vez.

Bajo en el departamento que me corresponde, entrego mi documentación y vuelvo como llegue. Pero con una sensación de vacio latiendo en cada segundo. Pense en aparecerme directamente en mi casa, pero preferi caminar. A veces caminar, me ayuda a olvidar; quizás encuentre a alguien parecido a ella. Quizás en otras piernas pueda encontrar consuelo.

El verano esta terminando, y la evidencia del otoño es inminente; los árboles ya estan mudando sus hojas, el marron, amarillo y acre se entremezclan. Paso por un parque, hay algunos niños jugando, padres hablando y parejas compartiendo el final de una tarde. El crepúsculo esta pronto, la luz del sol se va extinguiendo hasta dar paso a la noche.

Me siento en una banca, observando el paisaje y a la gente. Me siento ajeno a lo que me rodea; incompleto, roto, vacio.

-Ha pasado mucho tiempo, hurón- dice una voz a mi lado, y es que estaba tan perdido en mi miseria que no note cuando una mujer se sento en la banca. Su voz me suena familiar, pero no logro conectar de dónde. Observo sus piernas cruzadas, una falda negra y un saco a juego. Sus manos descansan sobre sus rodillas; delgadas, bronceadas, delicadas. Sigo subiendo mi mirada, sin perder detalle de ella. Brazos largos, menudos se adivinan bajo las mangas de su abrigo. Un collar adorna su escote; una cadena dorada y un dije con forma de monigote verde. Su cuello es delgado, comon el de una gacela. Su menton es pequeño, y sus labios rosados son gruesos; seductores. Su nariz es pequeña y esta bañada por pequeñas pecas, sus cejas delgadas enmarcan unos ojos castaños que brillan con astucia e inteligencia.

Estoy mudo del asombro, la impresion y el odio que comienza a nacer en mi interior. ¿Como se atreve a acercarse a mi? ¿Como se atreve a hablarme despues de huir de aquella manera del elevador? Sus labios se curvan en una sonrisa; sus ojos brillan intensamente.

-Veo que te comieron la lengua los dementores. ¿Sabes? Casi sufro un colapso nervioso cuando subi al elevador.-Dice sonriendo, y sus dientes son blancos y hermosos; hay unas pequeñas arruguitas alrededor de su boca y sus ojos, como si la vida le hubiera dado solo felicidad y risas. El odio aumenta. No me importa lo que diga. Su huida me hirio. Despues de años de buscarla, de preguntar por su paradero, y de solo recibir nada. Nadie sabia o nadie queria decirme nada. Y no los culpo, ellos no sabian lo que paso. Ellos no lo entenderian. Tal vez deba levantarme y seguir mi camino; dejarla seguir con su vida y no aferrar nunca jamás su recuerdo otra vez.

-¿Qué quieres Granger?- Siseo, puedo ver que sus ojos se vuelven opacos por mi tono; sonrio mentalmente, asi sabra exactamente lo que yo siento.

-Hablar-dice bajando la mirada a sus mano; las observo también y descubro que no hay ningun anillo en sus manos. No esta casada. O por lo menos no aun. La comadreja es bastante tonta, pero tardarse tanto tiempo para proponerselo me parece absurdo.

-¿Y de qué podriamos hablar tu y yo? Que yo sepa ya cumpli mi deuda contigo y el mundo magico. No tenemos nada de qué hablar- Digo levantandome y comenzando a caminar lejos de alli. Mas no fueron muchos pasos los que di, pues una mano se aferro a mi brazo izquierdo, justo donde hace tantos años la marca tenebrosa quemaba mi piel.

-Espera. Tengo que hablar contigo. Pero no puede ser aqui. -La escucho titubear a mi espalda, su mano no suelta mi brazo y lo apreta levemente, como armandose de valor- ¿Puedo acompañarte a tu casa?- Y es que cuando dice eso, siento que la tierra se abre y un agujero negro me traga y me lleva a otra dimensión. Deberia decir que no, safarme de su agarre y seguir mi camino; llegar a casa y embriagarme hasta la inconsciencia.

-No sé que tanto quieras hablar. Camina- le digo sin voltearme; el calor de su mano transpasa mi saco y se cuela hasta mis huesos. Habia extrañado su cálidez. Demonios ni siquiera sabia que sentia frío hasta que su mano me toco con su cálor.

Suelta mi brazo, y comienza a caminar a mi lado. No dice palabra y estoy seguro de que no hablara hasta que lleguemos. Caminamos cerca de una hora; hasta que paro frente a las rejas de una casa. El pequeño jardin delantero luce descuidado, y no es para menos; no le dedique un segundo desde que compre la casa y ahora me averguenzo de ello.

-¿Barrio muggle? La guerra te cambio, Malfoy- dice con burla mientras pasa a mi lado una vez que le abro la pequeña verja. Camina por el sendero sin pasto hasta la puerta de la casa.

-Si, Granger, barrio muggle, casa muggle, trabajo muggle, vida semi muggle...- le dije con un tono mordaz.

-¿Tambien hay una señora Malfoy muggle?-Pregunto a mi espalda mientras abria la puerta.

-¿Qué?- Me voltee en redondo, dejando que la puerta se abriera completamente. En su tono de voz se sentia la desepción. ¿Porque demonios ella sentiria desepción de saberme casado si ella continuo con su vida? -Averigualo tu misma, eres inteigente. Adelante- le dije invitandola con un gesto a pasar.