Pasaron los días, y cada día, al finalizar las clases, después de pasar un rato en el Club del Entretenimiento, Kyoko se iba a luchar contra brujas. Yui no iba con ella, ya que después de que Kyoko derrotara a esa bruja de aquella manera tan increíble, había visto que no había ningún motivo para preocuparse. Kyoko discutió con Yui varias veces porqué quería contárselo a Ayano y las demás, y a sus padres. Finalmente, después de largas discusiones, Yui consiguió convencer a Kyoko para que llevara aquello en total secreto. El tiempo fue pasando, y esta semana hace 5 semanas que Kyoko es una chica mágica.
Era domingo por la mañana. Yui ya llevaba despierta unos minutos, pero no quería levantarse. Se estaba muy bien dentro de la cama. Ya había hecho todas las tareas y no tenía nada mejor que hacer, así que decidió hacer un poco el vago.
-De vez en cuando también está bien quedarse en la cama sin hacer nada. – Pensó Yui.
Sin embargo, su descanso fue interrumpido al oír a Kyubey.
-¡Yui! ¡Yui!
-¿Eh? ¿Kyubey! – Dijo Yui media dormida.
-¡Tienes que venir, rápido!
-¿Qué pasa?
-¡Kyoko ha sido infectada por una bruja!
Esto despertó a Yui de golpe.
-¿¡Qué!?
-¡Una bruja la ha infectado mientras dormía! ¡Ahora ha perdido las ganas de vivir y quiere suicidarse!
Yui se puso ropa de calle encima del pijama y salió corriendo lo más rápido que pudo de casa. Sus padres seguían durmiendo, por lo que no tuvo que dar ninguna explicación.
-¡Kyubey, llévame hasta dónde esté, rápido!
-¡Sígueme!
Kyubey empezó a correr lo más rápido que pudo y Yui lo siguió. Sin embargo, por muy rápido que corriera Kyubey, al ser tan pequeño como un gato, Yui iba más rápido y pronto lo avanzó, así que Yui decidió coger a Kyubey y ponérselo en el hombro.
-¡Mejor te llevo yo! ¡Tú solo dime por dónde es!
Kyubey guió a Yui a las afueras de la ciudad, dónde había un edificio en construcción abandonado. Yui se detuvo cuando llegaron. Casi no podía respirar debido a la carrera que se acababa de pegar.
-No… No me digas que…
Yui se horrorizó al ver a Kyoko en la parte más alta.
-¡Kyoko!
-Es inútil. No puede oírla.
-¡Voy a buscarla!
-No vas a llegar a tiempo. Va a saltar antes de que puedas subir ni dos pisos.
-¿¡Entonces que hago!?
-A ver… Cuando Kyoko haya hecho lo que la bruja le está obligando hacer, debería curarse. Y dado que en concreto la bruja no la está obligando a suicidarse, sino a saltar, una vez haya saltado debería curarse.
-¡Pero si salta morirá!
-Tú podrías impedir eso.
-¿Eh? – Yui miró algo extrañada a Kyubey. Éste se limitó a mover la cola.
-¿Estás diciendo que…
-¡Yui, mira!
Yui miró hacia arriba y vio horrorizada que Kyoko acababa de saltar. Por suerte, el edificio era bastante alto y le dio tiempo a Yui de hacer el contrato.
-¡Kyubey, quiero salvarla! ¡Ese es mi deseo!
Justo terminar de decir esto, Yui sintió un gran dolor en su pecho mientras una luz brillante salía de él. Cuando la luz se convirtió en una Gema del Alma, Yui la cogió rápidamente. Yui vio entonces que Kyoko ya estaba a pocos metros del suelo. Ya no le daba tiempo de hacer nada. Yui, llorando, sólo pudo gritar.
-¡NOOOOOOOOOO!
Yui cerró los ojos y se preparó para escuchar el sonido del cuerpo de Kyoko chocando contra el suelo. Sin embargo, pasaron los segundos y no oyó nada. Yui, extrañada, abrió lentamente los ojos. Cuando vio lo que había pasado se quedó de piedra. Kyoko se había detenido en el aire a pocos centímetros del suelo. Yui estaba confundida, no entendía nada.
-Kyubey, ¿qué ha pasado?
Éste estaba mirando a Yui, pero no decía nada.
-¿Kyubey?
Yui se extrañó que Kyubey no dijera nada. Entonces miró a su alrededor y vio que todo estaba parado. Los pájaros en el cielo, los coches a lo lejos… Incluso podía divisar a unos quilómetros un avión, que también estaba parado en el aire.
-¿He… Parado el tiempo?
Primero Yui se sorprendió bastante, pero entonces recordó que su amiga estaba a punto de matarse. Como no tenía ni idea de si podía devolver el flujo del tiempo cuando ella quisiera o solo iba a estar detenido un rato, se dio prisa en salvar a Kyoko. Fue hacia ella y la cogió con los brazos, pero al hacerlo, el tiempo volvió también para ella, haciendo que la gravedad la afectara, y por lo tanto que recuperara de golpe todo su peso. Eso cogió a Yui por sorpresa, por lo que Kyoko le cayó encima, haciéndole caer al suelo y darse un buen golpe, lo que hizo que Yui perdiera el control de su poder y el tiempo volviera a correr. Cuando el tiempo volvió a afectar a Kyubey, éste no entendió lo que acababa de pasar. Simplemente vio a Yui en el suelo, dolorida, con Kyoko encima. Kyoko abrió lentamente los ojos. Cuando vio dónde estaba se sorprendió, extrañó, y asustó un poco al mismo tiempo.
-¿Eh? ¿¡Qué!? ¿¡Qué pasa!? ¿¡Dónde estoy!? ¿Yui? ¿Qué está pasando?
-Kyoko… – A Yui se le llenaron los ojos de lágrimas.
-¿Eh?
-¡Kyoko! – Yui abrazó fuertemente a su amiga, mientras lloraba desconsolada, sin que ésta entendiera nada. – ¡Qué miedo he pasado! ¡Pensaba que ibas a morir!
-¿¡Qué!? ¿¡Qué estás diciendo!? ¿¡Qué ha pasado!?
-Una bruja te infectó mientras dormías e hizo que te tiraras de este edificio. – Dijo Kyubey.
-¿¡Qué!?
-Por suerte, Yui se ha convertido en chica mágica para salvarte.
Kyoko se sorprendió al oír esto. Miró con atención a Yui, y vio que, efectivamente, llevaba un vestido de chica mágica.
-Yui…
Yui se levantó como pudo, intentando no mostrarse afectada, aunque claramente lo estaba.
-Kyubey… ¿Podemos saber qué bruja le ha hecho esto?
-Sí. La energía mágica siempre deja un rastro que se puede seguir siempre y cuando no pase demasiado tiempo desde que la bruja ha marchado de allí.
-Si la bruja ha infectado a Kyoko, eso significa que ha tenido que estar en su casa esta noche. ¿Crees que aun podremos captar su energía si vamos allí?
-Seguramente.
-Yui… ¿Qué quieres hacer?
Yui levantó la cabeza, y con una expresión que mezclaba seriedad, enfado y odio, y con la voz más contundente que pudo dijo:
-Voy a matar a esa hija de puta.
Dicho esto, Yui empezó a andar en dirección a casa de Kyoko, dejando a ésta algo descolocada. Nunca antes había oído a Yui decir hija de puta a nadie. Tenía que estar realmente enfadada.
-¿Eeeh? ¡Espera Yui! – Reaccionó finalmente Kyoko, al ver que su amiga la dejaba atrás. – ¡Yui! – Dijo la rubia situándose a su lado igualando su paso. – Yui… ¿Te pasa algo?
-¿Por qué lo dices?
-Nunca antes habías dicho hija de puta.
-Siempre hay una primera vez para todo. – Dijo ésta fríamente sorprendiendo a su amiga.
Kyoko notó que Yui no era como solía ser. Se puso seria y la cogió del brazo, obligando a Yui a detenerse.
-Oye, Yui. ¿Qué te pasa?
-¡ESA BRUJA HA INTENTADO MATARTE! – Gritó Yui girándose, asustando a su amiga, haciendo que la soltara. – ¡Si llego a hacer el contrato con Kyubey solo un segundo más tarde… Habrías… ¡Habrías muerto! ¡No voy a permitir que esa puta siga con vida! ¡Voy a matarla ahora mismo!
Yui volvió a andar en dirección a casa de Kyoko, más rápido que antes.
-¡E-Espera! ¡Yui! – Kyoko corrió hasta situarse a su lado, dónde igualó su velocidad. – No puedes luchar contra brujas ahora. No has comido nada, y debes haber venido corriendo hasta aquí. En cualquier momento te quedarás sin fuerzas. Vayamos a comer primero.
-No. No necesito comer.
-Yui, no seas estúpida. Por muy chica mágica que seas sigues siendo humana. Aún sigues teniendo necesidades básicas como comer o dormir. Si luchas en éste estado te quedarás sin fuerzas en medio de la batalla.
-Entonces es mejor así.
-¿Eh?
-No voy a tener ninguna piedad contra esa bruja. Voy a utilizar todo mi poder. Pero Kyubey dijo que tengo un potencial mágico posiblemente superior al tuyo. Si utilizo todo mi poder en plena forma, va a morir enseguida, y yo no quiero eso. Quiero que sufra. Quiero que esa maldita zorra sufra un dolor tan grande que desee no haber nacido. Ahora no estoy en las mejores condiciones, así que si utilizo ahora todo mi poder, la batalla será más igualada. Tendré que luchar más rato y podré hacerla sufrir más.
-Yui… – Su amiga no sabía que decir. – Kyubey, dile algo. – Dijo Kyoko mirándole.
-No creo que pueda decirle nada que no sepa ya.
Kyoko siguió andando al lado de Yui con Kyubey siguiéndolas.
-Entonces déjame ayudarte.
-¡NO! – Gritó Yui furiosa girándose. – ¡Como te atrevas a intervenir yo misma me encargaré de terminar lo que la bruja ha dejado a medias!
Kyoko se horrorizó ante esto. Yui la acababa de amenazar de muerte. Y lo peor es que lo decía en serio. Kyoko pudo ver tanto en su cara como en su tono de voz que hablaba totalmente en serio. Yui ahora era capaz de matarla. Sin embargo, ésta no era la Yui que Kyoko conocía. Esa Yui nunca habría dicho algo así. Algo le había pasado a Yui. Algo la había cambiado.
-Esto se ha convertido en algo personal. No interfieras. – Dijo Yui ya más calmada pero aún muy seria.
Yui siguió andando hacia casa de Kyoko, dejando ésta atrás, impactada. Kyubey se quedó a su lado.
-Kyubey… ¿Qué le pasa a Yui? Ella no es así.
-Al parecer, que una bruja intentara matarte la he hecho enfadar muchísimo, hasta el punto de que el odio la ciega. Ahora es incapaz de ver nada de forma objetiva. Hasta que no haya matado a esa bruja no se quedará tranquila. Y parecía que hablaba en serio cuando ha dicho que estaba dispuesta a matarte. Creo que lo mejor que puedes hacer es esperar que derrote a la bruja.
Kyoko no dijo nada durante unos segundos.
-¿Crees… Que podrá derrotarla en ese estado?
-Es difícil de decir. El potencial mágico de Yui es realmente asombroso, puede que incluso sea más poderosa que tú. Sin embargo, en ese estado no podrá desplegar ni siquiera una cuarta parte de su poder. Todo dependerá de cuan poderosa sea esa bruja.
Kyoko estaba preocupada por su amiga. Por un lado, que Yui fuera más poderosa que ella era una gran ventaja. Kyoko pudo acabar con su primera bruja de un solo ataque, y que Yui fuera todavía más poderosa decía mucho a su favor. Pero ahora estaba muy débil, y además, cegada de odio, que podría no hacerle pensar correctamente y actuar de forma imprudente. Así que decidió seguirla.
Yui estaba en casa de Kyoko, en su habitación, captando el rastro de energía mágica, para así poder perseguir a la bruja.
-Sé que estás aquí. – Dijo Yui igual de seria que antes.
-No pretendo esconderme.
-¿Vas a acompañarme?
Kyoko asintió.
-M. Sí.
-Está bien. Pero te pido que no interfieras, ¿de acuerdo? Lo de antes iba totalmente en serio.
-Tranquila, no intervendré.
Cuando Yui finalmente identificó el rastro de energía, emprendió la marcha en su busca.
-Vamos. – Dijo. Kyoko fue tras ella, con Kyubey en su hombro.
Andaron durante más de 20 minutos por la calle, sin que ninguna de las dos dijera nada. Finalmente llegaron a las puertas de un museo cerrado, dónde Yui se detuvo al notar que la bruja estaba allí dentro.
-Aquí estás.
Yui hizo aparecer un círculo de energía y sin perder tiempo, entró. Poco después, Kyoko la siguió. Dentro de la barrera de la bruja había una gran sala, con todo de esculturas, como en el museo, sólo que increíblemente deformes. Algunas tenían partes del cuerpo de más, otras las tenían intercambiadas de sitio, otras tenían partes de animales… Las dos chicas avanzaron por aquella sala. A Yui no parecían importarle nada aquellas figuras, como si no les prestase atención, cosa que Kyoko no podía hacer. No podía dejar de mirar con algo de miedo todas y cada una de las figuras, mientras seguía de cerca a Yui. De pronto, las dos chicas oyeron un fuerte ruido detrás de sí, cómo una explosión. Inmediatamente se giraron para ver que había salido del suelo una criatura negra de unos 15 metros de altura. Era alargada, teniendo la parte de abajo muy delgada, haciéndose más amplia a medida que subía, y una gran bola que le hacía de cabeza. Un poco por debajo de la cabeza le salían dos largos brazos a los lados de su cuerpo. La única parte de color eran sus ojos y su boca, de color blanco. Tenía unos ojos enormes, cada uno ocupaba casi un cuarto de la cara, y una boca igualmente grande, mostrando una irritante sonrisa. Recordaba bastante a un Magiblot de Super Paper Mario.
-Por fin apareces… – Dijo Yui enfadada. – Prepárate… ¡Vas a desear no haber nacido!
Justo después de decir esto Yui se lanzó rápidamente contra la bruja con una expresión en la cara que daba miedo. Cualquiera que no la conociera hubiera dicho que era una yandere solo por la mirada. La bruja no se quedó cruzada de brazos y atacó a Yui lanzándole muchas de las esculturas que estaban por ahí.
-¡Yui!
Cuando las esculturas chocaron contra Yui, se produjo un destello de luz que obligó a Kyoko a cerrar los ojos unos segundos. Cuando los volvió a abrir, no quedaba ni rastro de las esculturas y Yui estaba luchando contra la bruja, atacándola con topo tipo de armas que creaba rápidamente y después tiraba para crear rápidamente otra nueva; bazucas, cañones, arpones, etc. La bruja iba esquivando todos los ataques mientras seguía atacando a Yui, lanzándole estatuas, que ésta iba esquivando. Después de varios segundos de atacarse mutuamente sin causarse ningún daño, Yui decidió abandonar las armas reales y decidió atacar con magia. Formó una bola de energía con sus manos y después lanzó un rayo, que impactó de lleno contra la bruja, haciéndola retroceder muchos metros arrastrándose por el suelo. Yui inmediatamente se lanzó hacia allí para seguir atacando sin tregua a la bruja con todo lo que se le pasaba por la cabeza, martillos gigantes, ataques de energía, bolas gigantes de acero increíblemente pesadas, y todo tipo de armas que seguían arrastrando la bruja por el suelo. Después de mandarla aún más lejos de una súper patada, Yui se plantó en el suelo y creó una gran cantidad de energía.
-¡Muere maldita!
Yui lanzó toda esa energía con una potencia incluso superior a la del "kamehame" de Kyoko en su primera batalla, causando una enorme explosión. Después de respirar agitadamente unos segundos, Yui se dejó caer de rodillas contra el suelo.
-¡Yui! – Gritó Kyoko corriendo hacia ella. – ¡Yui, ¿estás bien?!
-Sí. – Dijo Yui aun respirando rápidamente.
-¡Tened cuidado! ¡La bruja aún no está muerta!
-¿¡Qué!?
-Si la hubierais derrotado su barrera se había destruido, pero seguimos dentro de ella, lo cual significa que sigue viva.
Cuando Yui y Kyoko se fijaron en eso, otro enorme ruido se escuchó. La bruja volvió a salir del suelo dónde Yui le había lanzado ese ataque, sin mostrar aparentemente ninguna señal de haber sido dañada por ninguno de los ataques de Yui.
-Sí que es poderosa… – Dijo Kyoko sorprendida de que la bruja hubiera sobrevivido a eso.
-Tiene que serlo. Piensa que ha conseguido infectarte a ti, la chica mágica más poderosa hasta el momento. Aunque también es cierto que Yui no está en buenas condiciones. De estarlo, creo que podría derrotarla sin ningún tipo de problema.
-Yui, ya has oído a Kyubey.
Yui se levantó lentamente.
-No esperes que te deje ayudarme.
-¿¡Es que no lo ves!? ¡No puedes ganar tú sola!
-¡No me digas lo que no puedo hacer!
Yui se volvió a lanzar contra la bruja y volvió a atacarla igual que antes, aunque esta vez, mezclando armas reales con magia, como por ejemplo, bazucas y cañones que disparaban rayos de energía en vez de misiles y balas. Sin embargo, la bruja esquivaba todos los ataques, ya que por un lado, ya había aprendido los movimientos de Yui y se anticipaba a ellos, y por otro lado, porque Yui estaba atacando más lentamente. No voluntariamente, sino porque se estaba quedando sin fuerzas. La bruja se cansó de sólo esquivar los ataques de Yui y se dispuso a atacar ella también, lanzándole esculturas igual que antes. A diferencia de antes que Yui podía esquivarlas y seguir disparando al mismo tiempo, ahora Yui tuvo que parar de disparar para poder esquivarlas, ya que sus reflejos habían disminuido, además, le era muy difícil esquivarlas. Finalmente, Yui no vio venir una de las esculturas e impactó contra ella, hiriéndola, lo cual la bruja aprovechó para darle un puñetazo que la mandó volando y la estampó contra una de las paredes.
-¡Yui!
Yui tenía los ojos cerrados por el dolor. Al abrirlos, pudo ver que la bruja se disponía a darle otro puñetazo para matarla definitivamente, lo que hizo a Yui reaccionar rápidamente y pudo salir de allí justo antes de que la bruja la matara, dejándose caer al suelo. Pero una vez allí, sin tener tiempo ni de ponerse en pie, la bruja la pegó con el otro brazo, mandándola a más de 50 metros.
-¡No! – Kyoko apretaba sus puños de rabia, mirando la escena impotente.
-Yui ha dicho que no quiere que le ayudes.
-¡Pero la matará!
-Y si la ayudas, Yui te matará a ti.
-¡Me da igual! ¡No puedo permitir esto! ¡Voy a ayudarla!
-No… Te metas… – Dijo Yui mientras se levantaba, con una voz tan floja que Kyoko apenas pudo oír.
-Pe-Pero…
-¡He dicho que me encargo yo!
Pero junto al terminar de decir esto, una escultura lanzada por la bruja impactó con fuerza en el estómago de Yui, haciendo salir sangre de su boca.
-¡No!
Kyoko quería ir a ayudarla, pero justo cuando iba a salir corriendo hacia allí, la bruja le lanzó otra escultura, impactando de lleno en su cabeza, tirando a Yui al suelo.
-¡Yui!
Cuando Kyoko retomó el control sobre sus piernas que el shock le había quitado, corrió hacia su amiga, y le tomó la cabeza.
-¡Yui! ¡Yui! ¡Reacciona, Yui!
Pero Yui no reaccionaba. Tenía la cara llena de sangre y varias heridas muy graves. A Kyoko le empezaron a salir lágrimas de sus ojos.
-No… ¡No! ¡NOOOOOOOOOO!
Kyoko abrazaba la cabeza de Yui mientras lloraba. Un sonido irreconocible la hizo parar, mirando con un odio descomunal el origen de ese sonido; la bruja. Ese sonido no se parecía a nada que hubiese escuchado anteriormente, sin embargo, Kyoko estaba convencida que se estaba riendo.
-Tú… ¿Te parece divertido? ¿¡Te parece divertido hija de puta!? ¡Te voy a matar! ¡Lo vas a pagar muy caro, desgraciada!
Kyoko estaba a punto de crear un arma para atacarla, pero de repente el suelo empezó a temblar, extrañando a la rubia, expresión que cambió a sorpresa al ver que Yui se levantaba lentamente.
-¿Eres sorda o qué te pasa? He dicho… Que no… ¡TE METAS!
En ese momento Yui desprendió una enorme cantidad de energía que destrozó por completo el suelo en un radio de por lo menos 100 metros, derrumbó las paredes, y mandó volando todas las esculturas que estaban en la sala tan lejos que se perdieron de vista. Yui salió disparada hacia la bruja a una velocidad tan impresionante que parecía que se pudiera teletransportar. Cuando apareció en frente de la bruja, ésta no tuvo tiempo de reaccionar. Yui empezó a atacarla lanzando rayos de energía con sus propias manos a una velocidad y con una potencia impresionante, sin dar oportunidad a la bruja ni de defenderse ni contraatacar. Kyoko estaba alucinando. Hacía un momento Yui parecía muerta, y ahora estaba destrozando a la bruja. Yui se lanzó contra la bruja y le clavó un puñetazo, hundiendo el puño en su cuerpo.
-¡Muérete de una puta vez!
Yui lanzó con todas las fuerzas que le quedaban un rayo de energía con la mano que tenía dentro de la bruja, destrozándola desde dentro, provocando una explosión enorme, y una gran cantidad de humo debido a ésta, que hizo que Kyoko perdiera de vista a su amiga. Cuando el humo se empezó a esparcir, Kyoko puedo ver que el entorno empezó a distorsionarse, lo cual significaba que la bruja había muerto. Yui había acabado con ella. Cuando el humo se esparció lo suficiente para que Kyoko pudiese ver a Yui, fue corriendo hacia ella. Ésta estaba de rodillas en el suelo, de espaldas a Kyoko, respirando agitadamente igual que antes.
-¡Yui! – Gritó Kyoko cuando estaba a pocos metros de ella.
Ésta reaccionó rápidamente girándose y haciendo aparecer una pistola apuntando a Kyoko.
-¡Atrás!
-¡Ah!
-¡Si das un paso más disparo!
-Yu-Yui, ¿qué haces?
-¡Cállate! – Yui estaba muy nerviosa. Tanto su mirada como su voz mostraban eso, y la mano le temblaba, no pudiendo mantener el blanco de la pistola fijo.
-Yu-Yui, ya ha acabado todo. Ya has derrotado a la bruja. S-Soy Kyoko. ¿Es que no me reconoces?
-¿Eh? ¿K-Kyoko? – Yui pareció calmarse. Cuando recuperó la cordura, se asustó al ver que estaba apuntando a su amiga y soltó inmediatamente la pistola, dejándola caer al suelo. – Lo… Lo siento. Yo… – Yui perdió el conocimiento antes de poder terminar la frase y cayó al suelo desmayada.
-¡Yui!
Kyoko la cogió, y vio todas las heridas que tenía en su cuerpo. Rápidamente usó su Gema del Alma para curar las heridas de su amiga, que sanaron en cuestión de segundos.
-Yui… ¡Yui! – Kyoko empezó a sacudirla. – ¡Yui, di algo, por favor! ¡Yui!
-Me muero… De hambre…
-¿Eh?
-Por favor, dame algo… De comer… – Dijo Yui mirando a su amiga, dejándola algo confusa.
Yui sonrió levemente, contagiándole poco después a su amiga esa sonrisa.
-Tranquila, ahora mismo te llevo a mi casa.
Kyoko subió a Yui a sus espaldas y se la llevó a su casa.
Ya en casa de Kyoko, ésta estaba preparando arroz, mientras Yui estaba en una silla de la mesa de la cocina, apoyando su cabeza sobre la mesa de ésta, ya que estaba demasiado cansada para mantener la cabeza firme.
-¿No… Están tus padres en casa?
-No. Se fueron ayer por la tarde a un hotel por trabajo. Hasta esta tarde no regresan. Así que estoy sola.
Poco segundos después, Kyoko colocó un gran bol de arroz en la mesa. Con unos palitos cogió algo de arroz y se lo acercó a Yui.
-Di "aaaaah".
-Idiota… No estoy tan mal. Puedo comer yo sola. – Dijo Yui algo sonrojada.
-Vamos, no seas así. Di "aaaaah".
Resignada, Yui abrió la boca, dejando que Kyoko le diera el arroz de comer. Cuando hubo tragado, Kyoko siguió.
-Muy bien, otras más. "Aaaaah".
Yui volvió a abrir la boca para que Kyoko le diera de comer. Yui podía ver como Kyoko estaba sonriendo.
-Idiota… Lo está disfrutando… Verme avergonzada así… ¡Ya es suficiente! – Yui le quitó a Kyoko los palillos de las manos y empezó a comer rápidamente.
-Jooooo, Yui eres muy aburrida… – Dijo Kyoko haciendo un puchero. Al ver que Yui seguía comiendo rápido, dijo: – Oye, deberías comer más despacio, podrías ahogarte.
Casi como si hubiese predicho el futuro, justo después, Yui empezó a toser.
-¿¡Qué te decía!? – Kyoko fue a coger un vaso para llenarlo de agua. – Aguanta. No te ha matado una bruja, no va a hacerlo un plato de arroz. – Kyoko le dio a Yui el vaso. – Toma.
Yui cogió el vaso y empezó a beber desesperadamente como si de ello dependiera su vida. Ah, no. Es que de ello dependía su vida.
Después de bebérselo, Yui tosió un par de veces más y después suspiró aliviada.
-Gracias.
-De nada.
-Oye… Lo siento.
-¿Eh? ¿Por qué?
-Antes… Me he empeñado inútilmente en derrotar a la bruja yo sola. No he dejado que me ayudaras… Incluso he amenazado de matarte… Lo siento…
-Tranquila, no pasa nada…
-¡No! ¡Sí que pasa! Me he comportado como una estúpida. El odio hacia esa bruja me cegaba y no me dejaba pensar con claridad… Pero ya sé que no es excusa. No justifica que te amenazara de muerte. Y lo peor… Es que estaba dispuesta a hacerlo. He sido una mala amiga. Lo siento.
Kyoko picó fuerte sobre la mesa con las palmas de sus manos, asustando algo a Yui.
-¡No vuelvas a decir eso nunca más! ¡No es verdad que eres una mala amiga! ¡Eres la mejor amiga que se puede tener! ¡En aquel momento estabas afectada por culpa de lo que esa bruja me hizo! ¡Que ahora te estés disculpando es la prueba! ¡Así que no vuelvas a decir nunca más que eres una mala amiga, ¿de acuerdo?!
-Kyoko… – Yui estaba sorprendida de que Kyoko no estuviera enfadada con ella, y no sólo eso, dijo que era la mejor amiga que se podía tener. Yui sonrió. – Gracias.
En aquel momento, Yui se empezó a sentir mal, y no pudo ocultarlo en su cara.
-¿Yui? ¿Te pasa alago?
-No me encuentro muy bien…
-Has comido demasiado rápido…
-No… No es eso… Me siento… Argh.
-¿Yu-Yui? – Kyoko se acercó a su amiga, al hacerlo vio algo que la asustó. Su Gema del Alma no desprendía ninguna luz. Estaba totalmente apagada, de hecho, incluso hubiera jurado que desprendía un aura oscura. – ¡Yui, tu Gema!
Yui miró su Gema y también se asustó al verla.
-¿Qué… Qué es esto? ¿Qué está pasando?
-Es porque no has purificado tu Gema del Alma. – Las dos chicas se sorprendieron al ver a Kyubey en el suelo de la cocina. Éste llevaba en su boca la Semilla de Pena de la buja que Yui había derrotado. – Normalmente no hace falta purificar una Gema del Alma cada vez que se lucha contra una bruja. Pero has utilizando una cantidad increíble de magia, casi agotando por completo tu Gema del Alma. Necesitas purificar tu Gema ahora mismo.
Kyubey saltó a la mesa, se puso delante de Yui y dejó la Semilla delante. Yui la cogió y la acercó a su Gema, lo que hizo pasar de la Gema a la Semilla un aura oscura enorme, sorprendiendo a las dos chicas.
-¡Dios mío, eso ha sido mucho! – Exclamó Kyoko.
-Rápido, Yui, dame la Semilla.
Ésta, que ya se encontraba bien, le dio la Semilla a Kyubey, que se la "comió" con el agujero de su espalda, sorprendiendo a Yui.
-¿Eh? ¿Te… Te lo has comido?
-Así es.
-¿Por qué?
Kyoko: Cuando una Semilla de Pena se contamina demasiado puede hacer que la bruja vulva a parecer. Kyubey se ocupa de que eso no pase.
-Ya veo. – Hubo un corto silencio. – Oye, Kyoko.
-¿Sí?
-A partir de ahora… Vayamos a cazar brujas juntas.
Primero Kyoko miró a Yui un poco extrañada, pero enseguida le mostró una gran sonrisa enseñando los dientes y con los ojos cerrados en señal de aprobación.
