-La historia no me pertenece en lo absoluto sino que es una adaptación de la película "El Conjuro" de 2013. Los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto más su distribución y/o utilización corre por mi cuenta.
La pareja Uzumaki—dejando libres de responsabilidad a cualquiera de sus hijos—se encontraba sentada frente a la mesa de la cocina, respondiendo las preguntas de Sasuke que preparaba la grabadora para dejar testimonio de lo que, -y estaba seguro—estaba pasando en la casa. El Uchiha deseo, por un breve instante, que Mitsuki los hubiera acompañado en este caos por más que ellos hubieran creído que no sería real. La situación en cuestión era más inquietante de lo que él quería sumir y los moretones que veía en los brazos cuello de la Uzumaki, claramente de un proceder extraño, lo inquietaban todavía.
-Los moretones, ¿son por algo que paso aquí?- pregunto más que interesado.
Los relojes, el aroma a carne podrida, las aves que se rompían el cuello contra la casa, el ambiente frio, los golpes. Todas esas señales daban testimonio de que había algo en esa casa, algo sumamente peligroso que—afortunadamente—no había hecho nada contra nadie debido a su presencia. ¿Pero eso era positivo o negativo?
Hinata negó mientras bajaba las mangas de su blus para ocultar los moretones que cubrían ciertas zonas de su piel. Ni siquiera ella era capaz de identificar el porqué de esos golpes sí, ciertamente, no recordaba haberse golpeado nunca como para tener moretones semejantes. La Uzumaki se cruzó de brazos y se encogió de hombros.
-No, es solo por…una deficiencia de hierro, al parecer—aseguro pese a no creer esto ya que los medicamentos no habían surtido efecto en ella.
Sasuke asintió a modo de respuesta, incrédulo de que la verdadera explicación de aquello fuera una simple cuestión de salud. Su experiencia e instinto le decían todo lo contrario, pero no tenía por qué dudar o juzgar a primera vista. Solo debía de reunir la información necesaria.
-Con todo lo que ha pasado—inicio Sasuke, dando a entender su punto, -díganme, ¿Por qué no se han mudado?
Naruto suspiro ante su pregunta. Qué más fácil hubiera sido para él—de tener el dinero-olvidarse de todo lo que pasaba y mudarse de casa lo antes posible, pero su situación económica no daba para ello, ni por asomo. Estaban llenos de deudas que aun debían de saldarse y cambiarse de casa requería un dinero que ellos no poseían ni podrían tener hasta que ese problema se hubiera solucionado.
-No tenemos a donde ir—admitió Naruto sorprendiendo al Uchiha que oculto sus emociones, centrando su atención en la grabadora, -usamos todo el dinero para pagar la casa y apenas y tuvimos para las reparaciones—el Uzumaki ahogo una carcajada ante la repentina y burlesca idea que cruzo por su cabeza. -Y no conozco a nadie que admita una familia de siete en su casa, para ser franco.
Sasuke sonrió ante su idea.
Si su casa fuera más grande y tuvieran la certeza de evitar problemas mayores, Sasuke se hubiera ofrecido pero no podía hacerlo. Por ahora solo tendría—al igual que Sakura—que conformarse con ayudar tanto como le era posible dentro de sus propios límites, porque esto último lo tenía muy, pero muy claro.
-Fue por eso que los busque—añadió la Uzumaki con preocupación.
-Y me alegro que lo hiciera—reconoció Sasuke oprimiendo el botón de la grabadora para iniciar el registro. -Me llamo Sasuke Uchiha, estoy con Hinata Uzumaki quien con su familia están viviendo fenómenos sobre naturales. Adelante—indico el Uchiha.
Hinata se apretó las manos, nerviosa y dudosa de que es exactamente lo que debía decir en esa grabación.
-¿Con que empiezo?—pidió la Uzumaki.
-Con el primer suceso—le indico Sasuke.
La Uzumaki suspiro ante aquello, por más que quisiera aludir la muerte de Shiro a lo vivido en la casa, aun no tenía pruebas con las que asegurar aquello. Por ahora, su única prueba concluyente era lo relojes, eso era lo primero que ella había notado.
-Creo que fueron los relojes—respondió Hinata.
-Tu mamá me dijo que tienes una amiga—comento Sakura, sentada frente a Himawari en su cuarto.
La pequeña era muy amistosa, divertida y—en resumen—un auténtico manojo de ternura ante la que no había conseguido resistirse cuando le había ofrecido mostrarle su cuarto. Adoraba a los niños y negarse a una sola petición de ellos le resultaba imposible. Hinata le había advertido de una especie de "amiga imaginaria" que su hija tenía desde que había llegado a la casa, y Sakura deseaba saber si era eso únicamente o un ente que intentaba doblegar a los habitantes más inocentes de la propiedad.
-Se llama Mirai—aclaro Himawari sentada frente a la señora Uchiha, -y vive aquí…pero siempre está triste.
-¿Por qué esta triste?—indago Sakura ante las palabras de la pequeña.
Los niños eran tremendamente perceptivos, siempre se daban cuenta de las coas incluso antes de que lo adultos lo hicieran, y Sakura no pretendía desestimar la opinión de una mente aun más abierta que la de cualquier persona.
-No quiere decirme—aseguro Himawari igual de confusa por aquella idea, -pero creo que le paso algo muy malo.
La pequeña Uzumaki sostenía entre sus manos una especie de caja musical con una manecilla que daba cuerda para iniciar la música. Hinata le había comentado cierto incidente en que había visto algo extraño detrás suyo, reflejado en ese espejo, y Sakura se sentía intrigada en si eso era una especie de detonante o no.
-¿Te molestaría si intento ver a Mirai?—pregunto Sakura pidiéndole a la tierna pequeña el juguete.
Himawari le entrego su juguete a la señora Uchiha quien lo recibió con una sonrisa.
Sakura abrió el juguete y movió la manecilla, centrando su total atención en el espejo mientas sonaba la música. El espejo y las líneas en su interior giraban y se movían pero los ojos de Sakura no abandonaron el espejo en ningún momento. Sakura observo fijamente el espejo que repentinamente mostro la imagen de una niña de unos…diez años, de cabello oscuro y orbes rubí con mirada melancólica. La música lentamente se detuvo y Sakura se giró a ver si había algo detrás suyo, pero no era así.
No se trataba de un amigo imaginario, pero tampoco de algo peligroso.
Sakura se encontraba en el jardín de la casa.
Ese aire campestre, esa serenidad extraña y reconfortante era tan pasiva que la hacía sentir envidia. Recordaba haber crecido en el campo, sus padres tenían muchos primos y ella los había visitado tantas veces que había acostumbrado a correr descalza de niña entre los campos, rumbándose sobre la hierba durante la primavera y ver florecer las flores en su cúspide de mayor belleza. Hubiera deseado una vida tan libre para su hija Sarada, pero no había sido posible. Ella y Sasuke debían de solucionar ese caso, por esa familia que no merecía vivir algo así. Debían de hacerlo, pero…¿Cómo? Recabar las pruebas suficientes tomaría tiempo, un tiempo—que Sakura sentía—del que no disponían. ¿Cómo encontrar una solución de aquella forma?
-Hola—escucho la voz de su esposo a sus espaldas.
Sakura estuvo nada de girarse para ver a Sasuke cuando un sonido la alerto. Era como el crujir de una rama sobre su cabeza, el mismo sonido que una persona podía imaginar al ver que alguien se colgaba para suicidarse, ese eco tirante que provocaba escalofríos en quien lo escuchara, escalofríos que Sakura sentía y que le impedían ver a Sasuke a la cara, temiendo que algo se encontraba detrás de ella, no físico pero si espiritualmente.
-¿Qué ocurre?, Sakura- indago Sasuke viéndola temblar pese a que ella le diera la espalda.
Con el corazón en vilo, Sakura se giró lentamente observando la preocupación más sincera en el rostro de su esposo antes de levantar ligeramente la vista encontrándose con una tétrica figura que colgaba del árbol. Sasuke vio a su esposa palidecer del miedo, miedo por algo que él—a diferencia suya—no podía ver.
Sasuke evito que ella se desmayara y la tranquilizo
PD: :3 perdón por la demora pero lo prometido es ley en honor a Deathparade2810 y IzayaSawada que comentaron los dos capítulos anteriores :3 intentare actualizar dentro de dos o tres días cuando mucho, lo prometo :3 gracias y hasta la próxima.
