Nueva Celda, Nueva Histeria

La celda 1013, era en donde habitaba el prisionero de las tres runas y el número 1909, llevaba dos días y medio en esa celda, pensando si lo mejor era escapar, o quedarse ahí y esperar lo peor.
En esa parte de la prisión la desesperanza reinaba, pero la locura, era ensordecedora. Los prisioneros perdían la cordura, escuchaba a hombres lobos aullar, y risas desquiciadas a diestra y siniestra. "Un manicomio muggle sería mucho más normal" pensaba Severus.

Días y días pasaban, las horas se volvían días, y los días en semanas, y Severus, no lograba dormir. Tres semanas desde que lo habían llevado a su nuevo "hogar", y el sueño aun no lo vencía, y no era que luchará contra él, pero el miedo de ser besado por un dementor lo atormentaba. Esas criaturas no respetaban a nadie, y mucho menos a los mortífagos, tres días consecutivos habían besado a mortífagos sin que nadie se los ordenará y los detuviera, además de el hecho de vivir en una celda completamente cerrada con sólo una rendija pequeña en la puerta, y una ventana en los más alto de la pared que daba directamente a la nada, al vacio, una ventana de veinte centímetros cuadrados, con barrotes encantados, pero aún así por ella podía un dementor succionar el alma de cualquier preso.

Las noches eran completamente terroríficas.

-Severus, ¿estás ahí? – Una voz masculina retumbo.
- ¿Quién es? – Dijo Severus, un poco extrañado.
-No me reconoces, espléndido – dijo la voz cargada de desespero y sarcasmo.

Severus Snape, no era un nombre que perdiera los estribos, pero de pronto vio como en una de las esquinas de esa celda de dos metros cuadrados, un hombre de aspecto desalineado, alto, con cabello negro y una nariz aguileña, se levantaba trastabillando y un fétido aroma a licor se establecía a cada paso que daba.

-¿Qué así recibes a tu padre? Esa pérdida no te dio ni una pizca de educación – dijo Tobías Snape, con la voz cargada de sarcasmo y coraje contenido.
-¿Qué demonios haces tú aquí? Tú estás muerto, te suicidaste, yo te vi muerto – respondió Severus un poco trastornado por la visita que estaba recibiendo. De repente, Tobías se acerco a él a un palmo de nariz, tan cerca estaban, que el exmortífago podía sentir la fétida respiración invadir su cuerpo, entrar por sus fosas nasales y producirle arcadas, pero se mantuvo con una actitud serena, y cargado de odio, lo empujo, sintiendo el cuerpo de ese ser infrahumano que era su padre.
- Ja!, ¿esperas qué con un empujón me asuste y me vaya?, Tú me trajiste aquí, pero yo no me iré – dijo Snape padre soltando una carcajada, acercándose a largos pasos, eran de la misma altura- No puedo creer, que algo que lleva mi sangre sea un asqueroso delincuente, a pesar de ser un monstruo, un adefesio desde pequeño, un gran error, un asesino, mataste a tu mentor, mataste a gente, mataste a tu propia madre!

- Yo no la maté!, Fuiste Tú, tus golpes la llevaron hasta la inconsciencia, y nadie pudo salvarla, si tan sólo yo no hubiera estado en el colegio – dijo un poco abatido Snape Hijo.
-Claro que mataste a esa pérdida, no estuviste para defenderla, ¿creías que yo la amaba?, ¿qué la iba a cuidar?- soltó una risa malévola esa ser con la misma apariencia que su asqueroso padre.
- No te atrevas a insultarla, ella era lo mejor de este mundo, mi madre, no te merecía a ti, ella no merecía la vida que le diste, ni merecía tener un hijo como yo – dijo Severus, lo último en un tono más bajo como para sí mismo.
-A fin de cuentas, tu y yo no somos tan diferentes hijo – dijo Tobías a un palmo de narices de Severus – No podría sentirme más alagado en toda mi vida,- lo dijo con profundo sarcasmo – Padre e Hijo, Asesinos por igual. – y diciendo esto desapareció.

Severus Snape, comenzó a ser víctima de la desesperanza, de la ansiedad, de la incongruencia, tres semanas sin dormir, lo hacían presa de alucinaciones, primero el terrible encuentro con su pasado, su padre, después su enemigo de la infancia y adolescencia, James Potter, que no sólo se burlo de el por su nariz, sino también porque él se quedo con la chica.
Día a Día una alucinación nueva. Tres semanas y tres días, sin dormir, los estragos no se hacían esperar, estar rodeado de dementores, era demasiado hasta para el mejor oclumante.

Y llegó el día veinte del mes de Octubre, y con él la alucinación más perfecta y hermosa que pudo tener.

-Sev, me da pena verte así – dijo una cabellera roja.
-No sé de qué te preocupas Lily, todo esto es el resultado de mis acciones y de mis estúpidas decisiones- dijo Severus, a una Lily Evans muy deprimida, ella llevaba el uniforme de Hogwarts, con los colores de Gryffindor.
-Lo siento, Severus, pero debes mirar hacia adelante, eres luz en oscuridad, ¿lo recuerdas?
-¡No soy una estúpida luciérnaga, Lily!, mi madre lo era, pero yo no. – dijo Snape, con una desilusión e su rostro, el nunca se había sentido tan miserable en su vida – Mírame Lily, he perdido la cordura, hablando contigo, como si en verdad estuvieras aquí, ¿Me ves, Lily?, ¿Me ves?, tú no eres real, pero yo ¿lo soy?, ¿Soy Real, tan real como la vida misma?, ya no distingo la realidad Lily, llevo más de un mes y unos días sin dormir, no sabes lo que es que los dementores te acechen Lily, los puedo notar, en mi ventana cada noche, ¿Los ves?, hoy es de noche, siempre que alguno de ustedes viene es de noche, y ellos, se burlan de mi tristeza y de mi soledad, de mi falta de cordura, ¿Lo ves, Lily?, No, claro que no, tú, tú eres todo amor, toda luz, eres una luciérnaga, NO, eres una estrella en el firmamento Lily, entraste por la rendija de la ventana, lo sé, eres la alucinación más bella que he tenido Lily, eres lo que me ataba a la realidad, pero Lily, ¿qué realidad existe si nadie te recuerda?, ¿Qué realidad existe si no soy quien era?, ¿Tú lo sabes, Lily?, ¿Me estaré volviendo loco?, No me contestes Lily, no lo hagas… Lily, ¿sigues ahí? – volteo, reviso hasta debajo de su mullido cobertor, y no la encontró, en cambio el amanecer se hacía presente, y con ello los llantos, la desesperación y al tristeza de otro día en una prisión. ¿Algún día, volvería a ver la luz del sol?, Ya no estaba Seguro.

Días, pasaban, cada visitante era más, y más extraño, desde Harry Potter, hasta una alondra en la ventana lo visitaba y le hablaba de cómo regurgitaba la comida, la cordura desaparecía, él lo sabía, sabía que pronto no quedaría nada de lo que era el temido Severus Snape. De pronto una noche escucho una voz desquiciada:

-Yo maté a Sirius Black! – dijo esa Mujer, "Oh no, ella no" se dijo mentalmente Severus.- Mis hermanos Mortífagos!, ños más fieles, excepto tú Lucius, asqueroso traidor… y Claro, nuestro profesor estrella… Cuídate las espaldas Snape, que en cualquier oportunidad iré por ti – y con una risa estridente, y descabellada, dejo de hablar y siguió canturreando su tan conocido "Yo maté a Sirius Black".

"Pero… ¿Cómo?, ¿ella aquí?... " decidió no pensar y tratar de dormir, mas no lo logro.

La noche del día treinta de octubre, Severus, no podía creer lo que veía, una mujer alta, de largos cabellos negros, llegaba hasta el tendido donde él trataba de descansar.

-Mi pequeña Luciérnaga negra – la mujer habló con un tono de ternura y tristeza- Pero, ¿qué te han hecho pequeño? – dándole una mirada triste con esos ojos color carbón que Snape, reconocía mejor que nadie.
-Madre- con sus ojos acuosos y la voz a medio quebrar, la visión más dolorosa, y de pronto recordó la voz de Tobías decirle "tú la mataste", haciendo que las lagrimas que estoicamente aguantaba, se derramaran de esos túneles negros que no veían la luz.
-No, tú no me mataste, me mató él, y lo sabes, no debes culparte pequeño Rus, - así le decía su madre cada vez que lo dormía de pequeño – deja de atormentante con eso, no dejes de ser mi luciérnaga preciada, pronto saldrás de aquí mi cielo, sé fuerte. - Y sintiendo la mano de Eileen Prince sobre su cabellera, vio como ella se desvanecía dándole paso al amanecer del día de brujas.

El treinta y uno de octubre estaba al acecho. Y por primera vez, desde su estadía sintió que algo pasaría, y tuvo miedo.

La tarde, y las amenazas de Bellatrix Lestrange, no se hicieron esperar, y comió un pedazo de pan enmohecido y tomó un vaso de agua verdosa, imaginando que eran una comida deliciosa parte del banquete de la cena de noche de brujas de Hogwarts, que estaba sentado en la mesa de los profesores dentro del gran comedor, y que un par de ojos castaños claros lo veían desde la mesa de los leones, y no supo que había sucedido, porque ella venía en cada recuerdo del castillo que tenía, en cada imaginación; y sintió terror, terror de no volverla a ver en vida; no volver a ver a esa joven que en él confiaba, y a la que no quería defraudar. Y pensando en ella, la noche llego.

Una densa neblina blanca se materializo dentro de la celda 1013, y el prisionero de las tres runas y el número 1909, temió por su vida, pero lo que vio lo hizo serenarse, "un patronus" pensó, y sintió felicidad. Había pasado un mes y medio sin ver magia, supo que el patronus era real porque se sintió protegido y la cordura volvía a su cabeza, pero no supo de quien era, no conocía a nadie que tuviera un patronus en forma de pantera, una bella pantera que se movía con una elegancia que el solo reconocería como propia. Y de repente la pantera abrió la boca, pensó que traería algún mensaje, pero no, en lugar de hablar soltó diez mil luces… "diez mil luciérnagas" dijo Severus en voz alta, y sintió que el mundo, en ese momento, era un lugar mejor; alguien, no sabía quién, le enviaba un regalo tan hermoso, que lo lleno de paz, le hizo olvidar su pasado, curiosamente un día después de la alucinación sobre su madre. Y, Severus Snape, se recostó viendo las luciérnagas y al patronus corpóreo revolotear por toda su celda, y sin notarlo, se quedó profundamente dormido.

Despertó la tarde siguiente, y en el momento en que lo hizo, el patronus y las luciérnagas, desaparecieron y el dio gracias; al fin había dormido después de un mes y medio de no hacerlo. Y sintió como la cordura y las ganas de vivir, volvían a él.

Gracias a Todos por leer la historia. Espero les haya gustado el capítulo.

No me odien mucho, la trama es así, inesperada.

Un abrazo.

Responderé a sus Reviews por PM, y a los anónimos por aquí.

Chofis: Lo sé, todas la odiamos, pero no te aseguro que las cosas sean fáciles ni que serán tan complicadas. Gracias por leer.