Capítulo 11

White abrió los ojos lentamente, y poco a poco su vista se fue aclarando. Estaba acostada en una cama, con una extraña máquina amarilla a su lado que desprendía muchas luces de diferentes colores al mismo tiempo. La voz de una mujer sonó. White la reconoció al instante, a pesar de que aún estaba adormilada.
-Oh, White, has despertado ya. ¡Qué alivio! –dijo la mujer.
-Profesora, ¡el Woobat se ha dormido ya! –exclamó otra mujer aparentemente más joven. White dirigió su mirada a la voz conocida de la persona que sabía su nombre.
-¿Profesora Fennel? –preguntó la chica asombrada. Fennel sonrió.
-Así es pequeña. Es un placer verte de nuevo.
White se incorporó.
-¿Qué ha pasado? –preguntó la joven entrenadora. Fennel suspiró, apenada.
-Verás, tú estabas en la entrada de Striaton City cuando un Munna se acercó a ti. Ese pokémon es mío, y se me perdió instantes antes, así que le pedí a Musharna, mi otro pokémon, que saliera a buscarla. Mi asistente y yo apenas nos dirigíamos a ustedes cuando todo esto pasó. Entonces cogiste a Munna y Musharna venía detrás, y solo alcanzó a ver que tenías a mi pokémon en brazos. Musharna pensó que intentabas robarte a Munna, así que lanzó su humo-sueño para adormilarte e impedir que escaparas. Mi asistente y yo te trajimos aquí al laboratorio inmediatamente, pues sabíamos que tu intención no era robarte a Munna. Esa es la razón por la que terminaste aquí. Te pido disculpas por todos los problemas causados, alumna mía. –finalizó la pelimorada.
-¿Cómo te sientes? –preguntó la que parecía ser la asistente de Fennel acercándose a la cama, sonriente. Era una chica joven, quizá de veinte años, con cabello corto color castaño claro y anteojos.
-Me siento bien, gracias. Y no se preocupe por nada, profesora. –dijo White, sonriendo-. Pero no sabía que trabajara en un laboratorio.
-Este laboratorio es mío. Aquí, Carmen y yo hacemos investigaciones acerca de los sueños de los pokémon. Hemos desarrollado un avanzado sistema que nos permite conocer lo que los pokémon sueñan por medio de ésta máquina. –Fennel señaló el aparato que estaba a un lado de la cama de White y continuó el habla-. El humo-sueño del pokémon Musharna nos ayuda a visualizar lo soñado, así que éste pokémon es esencial para la investigación. Su humo adormece tanto a pokémon como a humanos, y ayuda a que el paciente recuerde con mayor facilidad el sueño, y es por eso podemos ver los sueños de los pokémon en esta máquina. ¿Por qué es ese humo tan especial? Aún no lo sabemos.
White escuchaba la explicación con enorme interés. Al instante, recordó el sueño que había tenido con sus dos amigos.
-¿Soñaste, White? –le preguntó entonces Fennel, para sorpresa de la joven. Ella asintió-. ¿Y recuerdas lo que soñaste?
La joven volvió a asentir sin muchas intenciones de contar su sueño. La profesora comprendió y no le preguntó más.
-Será mejor que comamos algo. ¿Tienes hambre, White? Te esperaremos abajo. –mencionó Fennel mientras se acomodaba sus anteojos y se iba escaleras abajo. Carmen, la asistente, dijo entonces:
-Estás en la casa de la profesora. Ella me contó de ti mientras tú dormías. Fennel trabaja como maestra en tu instituto, pero ella nació aquí en Striaton city y viene cada vez que puede para progresar en la investigación. Ese Woobat de allí ha sido sometido al humo-sueño de Musharna. Dentro de poco podremos ver su sueño. Mientras tanto, dejémosle dormir y vayamos a comer. –mencionó la chica con una sonrisa y después se fue escaleras abajo también. Al poco tiempo, White se levantó de la cama y las siguió.


Abajo, Fennel y Carmen esperaban a la joven ya sentadas y con la comida servida.
-No seas tímida y quédate a comer. –la profesora sonrió al ver la tímida mirada de la chica. White asintió, tomó asiento y comenzaron a comer.
-¿Vienes de vacaciones a Striaton city, White? –preguntó la pelimorada. White negó con la cabeza.
-No, vengo a retar al líder de gimnasio.
-Oh, ¡qué emocionante! Espero que hayas puesto atención a mis clases, porque si no fue así no te irá muy bien. –Fennel le guiñó un ojo. White bajó un poco la cabeza apenada-. ¿Y sabes qué tipo de pokémon usa el líder de gimnasio?
White parpadeó. No había pensado en eso.
-N-no… -susurró ella.
-En realidad son tres líderes de gimnasio. –intervino Carmen-. Pero solo peleas contra uno.
-Cada uno de los líderes se especializa en un tipo: fuego, agua y hierba.
-Ya veo… -murmuró la joven entrenadora, pensativa.
Cuando terminaron de comer, White decidió dirigirse al gimnasio. Estaban las tres mujeres afuera de la casa de Fennel, despidiéndose de White.
-Puedes llegar a mi casa cada que quieras. Si no regresas hoy a Nuvema town, puedes quedarte a dormir aquí. –había dicho Fennel.
White había aceptado la oferta. Agradeció, se despidió y se fue al gimnasio de la ciudad. Cuando llegó se encontró con la sorpresa de ver un café en lugar de un gimnasio. Un poco dudosa, entró; la recibió un joven mesero de cabellos azules y lacios que cubrían su ojo derecho.
-Bienvenida, señorita. Sígame por favor, la llevaré a su mesa.
-P-pero yo… -comenzó ella, pero el mesero no la dejó continuar y la invitó a sentarse frente a una mesa pequeña de madera. Otro joven, mesero también, se acercó al lugar de la chica y le sirvió agua caliente en una taza blanca con detalles floreados. Tenía cabello alborotado color rojo fuerte.
-Enseguida traerán el té. Gracias por tu paciencia. –dijo el pelirrojo con una coqueta sonrisa. Entonces llegó otro mesero de cabello verde y le preparó el té en la taza con agua caliente.
-Provecho. –dijo él con una amable sonrisa mientras hacía una ligera reverencia.
-Gracias, pero yo… -comenzó White, pero el peliverde la miró, ligeramente perturbado.
-¿No te gusta ese té? –preguntó.
-Oh no, no es eso, es solo que…
-¿El agua está demasiado caliente? –intervino el pelirrojo.
-No no, me refiero a…
-¿No te gusta este asiento? O… ¿quizá no te gusta nuestro café o nuestros servicios? –preguntó ahora el de pelo azul, acercándose.
-¡No es eso! –exclamó White, levantándose de su silla. Al ver las caras de sus anfitriones, la chica bajó la cabeza, apenada, y dijo-: Es solo que yo vine para tener una batalla pokémon, pero no tenía ni idea de que el gimnasio era también un café… o quizá me equivoqué de lugar…
Los tres meseros se miraron. Segundos después, esbozaron una sonrisa.
-¿Por qué no lo dijiste antes? –exclamó el pelirrojo, sonriente.
-Será un placer concederte una batalla pokémon. –dijo el peliverde-. Y sí, este lugar es un café y un gimnasio al mismo tiempo.
Acto seguido, el café se transformó en un campo de batalla. White observó el movimiento, asombrada.
-¿Cuál es tu pokémon inicial, señorita? –preguntó el peliverde.
-Uhm, un Tepig.
-Pelearás contra mí, entonces. –dijo el de cabello azul-. Permíteme presentarnos. Los tres somos los líderes de gimnasio, pero el líder que lucha se define según el pokémon inicial del retador. El chico de cabello rojo que parece de sangre caliente es Chili, y el que te preparó el té fue Cilan. Yo soy Cress, un placer conocerte.
-Yo soy White. Igual es un placer.
-Entonces demos inicio a la batalla, White. –Cress sacó una pokéball, White otra, y dieron inicio a la pelea, con Cilan y Chili como espectadores.

Fue una batalla dura y larga, pero finalmente los pokémon de White lograron vencer al Lillipup y al Panpour de Cress. Los tres líderes, asombrados, le otorgaron la medalla "Trio" a White por su victoria.
-Felicidades, fue una excelente batalla. –le dijo Cress.
-Vemos mucho potencial en ti. Seguro serás una gran entrenadora. –mencionó Cilan-. ¿Piensas retar a los otros líderes de gimnasio?
White asintió, sonriente.
-¡Mucha suerte entonces! ¡Tienes que ganarles a todos! –exclamó Chili.
-Siéntete libre de volver al café cuando lo desees. –dijo Cilan.
-Gracias a los tres. ¡Adiós! –se despidió la chica y se alejó del lugar para posteriormente irse a la casa de Fennel. La luna ya estaba por encima de los edificios para entonces.


Cuando el sol aclaró el día a la mañana siguiente, White decidió regresar a Nuvema town. Se despidió de Fennel y Carmen, mismas que le mandaron saludos a la profesora Juniper, y White les agradeció su amabilidad, pero antes de comenzar a pedalear su bici, les preguntó:
-¿Han escuchado hablar de un tal equipo Plasma? –las investigadoras se habían mirado, confundidas.
-¿Equipo Plasma? No, ¿por qué, quiénes son? –había preguntado Fennel. Entonces White les explicó lo que había pasado en Accumula town, el discurso. Fennel le dijo a la joven entrenadora que se mantendría al tanto si escuchaba de ellos y le avisaría. Cuando terminaron de charlar, White se despidió nuevamente y se alejó pedaleando con dirección a su hogar.
Cuando arribó a Nuvema town, al mediodía, decidió visita rápidamente a la profesora Juniper para mostrarle su medalla y contarle las experiencias en Striaton city y Accumula town.
-Fennel y yo hemos sido amigas desde que teníamos tu edad. –sonrió Juniper-. Ambas nos apoyamos en nuestros proyectos e investigaciones. Es bueno que hayas conocido su faceta de científica.
White sonrió. Después de platicar un rato, la joven decidió regresar a casa para ver a mamá y descansar. Cuando llegó, le contó todas sus aventuras a su madre y decidió descansar con sus pokémon el resto de las vacaciones ahora que ya tenía su primera medalla.