Dumbledore estaba mirando por la ventana cuando salí al living. Al escucharme se volteó a mirarme.
-¿Cómo está? –me preguntó.
-Él... Amalia lo va a sanar. Se ve... mal.
-¿Sabes algo más de él?
-N... no.
-Llévame donde lo conociste, tal vez podamos ubicarnos desde ahí.
Me acerqué al viejo director y él me sujetó el hombro para desaparecer.
A plena luz del día, el lugar se veía peor y el olor era insoportable. Montones y montones de basura se alzaban alrededor.
Dumbledore tosió a mi lado.
-Supongo que tenían algún refugio.
-Sí. –Miré alrededor. Tendría que guiarme más por instinto, porque anoche no veía nada-. Creo que...
Una lechuza me interrumpió al pasar volando por delante de nosotros. Era blanca como la nieve. Se posó a unos metros, sobre un montón de latas oxidadas y nos ululó mientras agitaba las alas.
-Vaya –dijo Dumbledore, creo, impresionado-. Es una lechuza mágica.
-¿Cómo...? –la lechuza ululó más fuerte, parecía enfadada.
-Creo, quiere que la sigamos. –Dumbledore tenía una sonrisa en el rostro, mezclada con curiosidad y emoción. Dio unos pasos hacia la lechuza y, sorprendentemente, esta ululó y se dio vuelta. Cuando estábamos por tocarla voló unos metros más adelante.
-Increíble –dije.
La lechuza nos guió hasta un rincón. Se veía una pared alta y mucha chatarra de gran tamaño; partes de vehículos, muebles, electrodomésticos. A simple vista no se veía nada, pero la lechuza seguía agitándose encima de una pila de escombros. Me acerqué a ella, no se movió, y a un costado vi el pequeño refugio. Estaba cubierto de tal forma que parecía una pequeña montaña más de basura. Una sabana, del mismo color oxido del ambiente en general, cubría la entrada. Cuando entré, Dumbledore me siguió.
Debía reconocer que, a pesar de estar en un basurero, el pequeño refugio no estaba tan mal. Los chicos habían usado todo tipo de cosas para hacer el lugar más cómodo y confortable. Había unas cajas que servían de muebles para comer y sentarse. Trozos de alfombra y tela cubrían el piso y las paredes para aislarse del frío. Sobre unas cajas de los costados había varios artículos de cocina, pequeñas porciones de alimentos, que no se veían muy buenos, y botellas con agua.
La lechuza se asomó por entre las telas de la pared. Dumbledore las apartó y descubrió una pequeña ventana. De un aleteo, el ave se posó delante de una sabana en la parte más alejada. Me acerqué y quité la sabana. Detrás había un colchón pequeño y destartalado con una manta encima. A los pies, dentro de un cajón, había una toalla y algunos artículos de aseo.
-Creo que los muchachos no tienen nada que nos ayude a identificar de dónde vienen –dijo Dumbledore a mi espalda. No respondí-. Es una pena que unos niños pasen por esto, pero tenemos que seguir buscando.
Dumbledore volvió a Hogwarts para seguir investigando por otros lados, mientras Remus trataba de averiguar la ciudad en la que se encontraba el orfanato. Como tenía poca información debía confiar, nuevamente, en su instinto y utilizar el antiguo método de tocar puertas y preguntar por las calles. En cambio, el director se contactó con alguien de confianza en el ministerio de magia, para que averiguara si habían detectado magia hecha por menores o algo inusual. Confiaba que podría seguir el rastro desde ahí.
Albus Dumbledore era un hombre inteligente, había pasado por muchas situaciones, aún así, el misterio que envolvía a Harry Potter era algo que estaba más allá de lo posible.
La noche en que los Potter fueron atacados por Voldemort era el gran misterio que no había podido explicar. Sabía que James y Lily Potter fueron asesinados por la maldición asesina hecha por Voldemort, pero después... Nadie sabía qué pasó. Cuando el director llegó a las ruinas de la casa, encontró a un desesperado Sirius escarbando en los escombros. Snape ya le había dicho que algo le había pasado al Señor Tenebroso y que aún no aparecía. La explicación la percibió al analizar el rastro de magia en la habitación del niño. Si Lily Potter había muerto por mano de Voldemort, significaba que luego atacaría al niño... Pero, ¿por qué no había rastro de ninguno de los dos? Voldemort debió haberlo matado, o por lo menos lo intentó. Pero no tenía sentido que se llevara el cadáver y él también desapareciera.
Lo lógico era pensar que en el momento en que atacó a Harry pasó "algo" que produjo la desaparición de Voldemort, quizás la muerte. Entonces, ¿qué pasó con el niño? No podía simplemente desaparecer.
Esa noche, todos celebraban la desaparición del Señor Oscuro. Al mismo tiempo, los que conocían a la familia Potter lloraban la perdida de una familia.
Dumbledore siguió buscando rastros de Voldemort y del niño. Sabía que los amigos de los Potter seguían buscando al pequeño Harry. Muchos guardaban la esperanza que él estuviera vivo.
Siguieron pasando los años y el director siguió cada pequeño rastro de magia de los menores de edad, pero no dio ningún resultado. ¿Podría ser que Harry estuviera con una familia mágica?
Remus Lupin, Sirius Black y Frank Longbottom viajaron por el mundo buscando familias mágicas.
Cuando llegó el año en que el pequeño Potter debía entrar a Hogwarts, todo el mundo mágico se entusiasmo. Corría la historia que Harry había sobrevivido e iría al colegio... Pero nada pasó y, poco a poco, todos fueron asimilando que el niño había muerto. Los que lo conocieron de pequeño sabían que era mago, por las demostraciones que hacía, y la única explicación para no encontrar a un mago menor de edad era que ya no vivía.
Y ahora, catorce años después, aparecía un joven mago con las características del joven Harry. Coincidiendo con el nombre. ¿Cómo explicarlo?
Dumbledore le pidió a su contacto en el ministerio que averiguara si habían detectado a un menor haciendo magia accidental y una hora después llegó la negativa. Pero él mismo había visto al muchacho usar magia muchas veces esa noche y la casa de Remus no estaba registrada con menores, y su condición lo mantenía bajo el ojo del ministerio.
Tal vez por eso no lo habíamos encontrado en todos esos años... el chico hacía magia no detectada por el ministerio. Y la chica... también era bruja. ¿Por qué no había sido detectada?
Hace siete años habían detectado magia accidental en un menor de familia muggle. El ministerio no podía interferir, sólo cumplía con informar a Hogwarts, para que cuando el menor cumpliera los once años, fuera contactado por el colegio. Pero, Albus Dumbledore, buscando a Harry, fue a investigar.
Llegó a una casa vacía, se notaba que sus habitantes habían salido deprisa. Investigando por las habitaciones, descubrió que vivía una pareja con su hija. La casa estaba desordenada y muchas botellas de alcohol estaban repartidas por el living. En el segundo piso encontró un pequeño cuarto, supuso de la niña, pulcramente ordenado. Había libros por todas partes, eran viejos, pero estaban cuidados y cada uno en su lugar.
Esperó varias horas, pero nadie apareció.
Más tarde volvió a Hogwarts y envió a un miembro de la Orden a averiguar sobre la familia desaparecida. Si era la primera vez que la niña hacia magia, era probable que les hubiese pasado algo.
Dos días más tarde le informaron que habían encontrado a los padres. Pero ya era tarde, porque estaban muertos.
Al parecer sufrieron un accidente automovilístico porque el hombre iba borracho y en exceso de velocidad. No había rastro de la niña.
A pesar de los esfuerzos no la pudo encontrar. Testigos afirmaron ver a la pareja salir con la niña, luego de una discusión escuchada por todos los vecinos... el motivo, al parecer recurrente, era la niña.
Si salieron con ella y cuatro horas después no volvía con ellos. ¿Qué pasó? Nadie lo sabía, ni siquiera los familiares y amigos.
Por fin, Albus Dumbledore, sentía que el rompecabezas empezaba a armarse.
