Irya caminaba al lado de Loki a paso ligero, hasta optó por pegarse a él y ofrecerle su lomo para que montase sobre éste, así irían más rápidos. La loba parecía contenta de volver a salir a la luz. Su parte humana la había retenido durante demasiado tiempo.
Pero el pelinegro se negó de buenas formas a subir. Quería mantenerse alerta, no marchar muy lejos. Porque en sus planes no entraba abandonar a Thor por mucho tiempo. Solo rondaría cerca hasta que el ambiente se calmase y para entonces nadie esperase que Thor fuese rescatado.
- Necesito que vuelvas a ser humana, Irya. ¿Puedes entender eso?- Le preguntó al animal, acariciándole el cuello mientras ésta caminaba igual de sigilosa que él.
Irya si pareció entenderlo, hasta bajó las orejas apenada, aullando con debilidad. Terminó por erguirse posando sus dos patas delanteras sobre los hombros de Loki con ojos suplicantes: Ella no quería volver a ser humana, no era divertido. Con esa mirada, derretiría a cualquiera.
Laufeyson frunció el ceño ante su acción y dio un par de pasos atrás, obligándola a pisar el suelo de nuevo.
- No estamos para perder el tiempo, querida. Otra vez será. Ahora cambia. Por favor.- No tenía muy claro si era absurdo o del todo absurdo pedirle las cosas con educación a un animal, pero no estaba de más probar suerte.
La loba aulló otra vez ante su insistencia, pero finalmente pareció hacerle caso. Tras un leve destello, de nuevo aparecía la humana. Trastabilló mareada, se sentía exhausta y desubicada. Lo último que recordaba era a Thor amenazado. Miró a su alrededor nerviosa, sin entender nada.
- ¿Y Thor? – Preguntó con un hilo de voz.
Loki fue rápido y la sostuvo en brazos frenando la inminente caída, mirándola con una preocupación que no había mostrado antes.
- Él está bien. Bueno... Está vivo y tenemos que ir a buscarlo.- La ayudó a estabilizarse, aunque no la soltó del todo, fijándose entonces en que estaba totalmente desnuda. Manteniendo la mirada más tiempo del decoroso en su cuerpo, terminó volviendo la atención a sus ojos con una media sonrisa traviesa.- ¿Con frío?
Irya se llevó una mano a la sien, le dolía tremendamente la cabeza. En su cuello, ahora sobre su blanca piel, se veían enormes manchas de sangre parcialmente secas, aunque ni rastro del mordisco. Le miró extrañada y, cuando cayó en por qué lo decía, se aclaró la garganta.
- Ehm... Deduzco que no has cogido ropa - Y, al pasar la mirada por las manos de Loki, las vio libres. Sin rastros de grilletes. Frunció el ceño extrañada y le cogió la muñeca - ¿Puedes explicarme todo lo que ha pasado, por favor? Ando... Bastante perdida.
Loki la observaba con una curiosa sonrisa difícil de descifrar, recordando que aquella era la primera vez desde que abandonaron la celda que estaban ellos dos solos.
- Hice un trato con tu hermano. Yo le traería el Okur y él nos permitiría vivir. Claro que... Tuve que dejar a Thor con ellos para asegurar mi vuelta. Y no creo que vayan a tratarle muy bien.- Comentó antes de mirarla de nuevo de arriba a abajo.- Vaya... Qué bien te sienta el modelito.- Si ella esperaba seguir desnuda, se llevó una sorpresa. No era un vestido, sino un atuendo de cuero y pieles, más propio de una guerrera. Al fin y al cabo, a Loki nunca le habían gustado las damiselas.
La lican le escuchó atónita, incorporándose.
- ¿Me estás diciendo que has dejado a Thor allí? - Y, ante las palabras del asgardiano, bajó la mirada hacia su cuerpo, dando un débil salto de sorpresa, pero sonriendo después, observándose a sí misma. - Vaya... Esto de que no lleves esposas me gusta. - Enseguida intentó recuperar la compostura, poniéndose seria de nuevo y girando sobre sus pasos - Tengo que volver y hablar con Gäel.
Loki sonrió orgulloso viendo como a Irya le gustaba tanto como a él su creación.
- Algunas no dicen lo mismo cuando solo llevo esposas.- Dejó caer antes de verla marchar y apresurarse a frenarla de un tirón de brazo.- ¿Estás loca? Te ha vuelto a desterrar. Olvídalo. Lo mejor es que lo hagamos a mi modo. Al pasar la media noche, la mayoría dormirá y entonces...- Paró su explicación cuando un sonido lejano llegó a él.- No te gires, pero creo que nos siguen.
Irya frenó cuando la sujetó y entonces cayó en la cuenta.
- ¿Q... Qué les hice a los míos? - Estaba aterrada con la sola idea de haberles podido hacer daño. Al escucharle frunció ligeramente el ceño - Huelo algo, sí, pero... Quizás eres tú. - Rió bromista, echando a caminar - Si es cierto lo que dices, será mejor disimular.
Layfeyson siguió a la lican con mala cara ante la indirecta sobre su olor y, echándose una rápida mirada a sí mismo, adecentó cualquier desarreglo en su aspecto con un lavado de magia, dejándolo impoluto.
- Atacaste a varios para defenderme. Te tengo loquita por mi.- Volvió a bromear arrogante, antes de cambiar a un gesto más serio.- Tenemos que deshacernos de ellos. Gäel los habrá mandado para asegurarse de que marchamos a la montaña, pero cuando descubran que no es así, darán la alarma y adiós Thor.
Irya rió de nuevo ante el comentario de su compañero.
- Sí... tengo que admitirlo, sueño contigo cada noche. ¿Y qué es eso de que hay mujeres que sólo te han visto con las esposas? ¿Yo compartiendo celda contigo y aún no he tenido ese honor? – Soltó una pequeña carcajada, pero al escuchar lo último se giró, fulminándole con la mirada - ¿Qué estás insinuando?
Loki rotó los ojos dejando pasar las bromas, no siendo momento para detallarle sus juegos de cama. Paró cuando la lican se giró hacia él y se encogió de hombros, siendo obvio lo que insinuaba.
- Que si no los matamos, ellos matarán a Thor.
Irya le fulminó con la mirada de nuevo, acercándose a su rostro, apenas a unos centímetros.
- Ni lo sueñes... No soy una asesina, y tú tamp... - Y entonces cayó en la cuenta. Se separó de él en silencio, con los ojos desorbitadamente abiertos - F... Fuiste tú... ¡Tú mataste a esos hombres!¡Los mercenarios con los que cenamos!
El pelinegro se preguntaba si hacía falta tanto dramatismo para aceptar un hecho. Con un dedo en los labios, le exigió silencio y, agarrándole de un brazo, tiró de ella para continuar caminando. Si esos lobos les escuchaban conspirar, adiós plan.
- ¿Y qué si lo hice? Era lo que había que hacer, como en éste caso.
Irya intentó apartarse de él con un grito, furiosa.
- ¡Me mentiste! ¡Los mataste mientras dormían, no sabías si eran malas personas! Yo... ¿Y cómo sé ahora que no me has mentido en otras cosas, eh? ¿Cómo sé que Thor no decía la verdad, que sólo eres un mentiroso y un embaucador? - Ahora todo se arremolinaba en su cabeza. Quizás sólo se había dejado castigar para ganarse su confianza, quizás él mismo organizó la huída. Era de locos.
Loki abrió los ojos de par en par por la sorpresa de su reacción, soltándola al instante. ¿Es que pretendía matarlos ahora a los dos? Echó una mirada rápida al horizonte plagado de árboles de enormes raíces, tan fáciles de servir de escondite para los espías.
- ¡Cállate!- Le siseó- Si maté a esos mercenarios fue precisamente porque eran eso, ¡mercenarios! Sé perfectamente cuando alguien miente, y esos tipos se dedicaban a traficar con personas, no a coleccionar reliquias. ¡Estoy seguro! ¡Así que deja de gritar como una histérica y dame las gracias por salvarte la vida!- murmuró airado.
La lican entrecerró los ojos, sin creerle.
- Quizás sepas cuando alguien miente porque eres todo un maestro... Nos libraremos de los dos, pero a mi manera. Nada de muertes. Liberaremos a Thor y seguiréis sin mí. Ya os he aguantado suficiente, a los dos. - Estaba enfadada y dolida. Echó a caminar para disimular, gruñendo para sí - Confié en ti, maldita serpiente traicionera.
Loki suspiró viendo que, al menos, se había calmado, aunque ahora lo odiase fervientemente. Otra más a su larga lista. Con una última mirada al horizonte, la siguió de nuevo unos pasos por detrás.
- No te he mentido más que en eso, lo juro. Aunque más bien le mentí a él. No sabes cómo se pone con eso del honor y lo correcto en atacar de frente... Ahora ya lo sabes, no te oculto nada.
Irya se giró para mirarle, ladeando la cabeza, al borde de perder los nervios de nuevo.
- ¿Y se supone que ahora debo creerte? - Se acercó a él, seria - Thor me dijo que me defendiste por alguna razón que yo desconozco. Dímela. Quiero saber si de verdad te importo lo más mínimo o sólo soy tu billete hacia la libertad.
Loki enmudeció levemente al tener que decidir entre ser sincero o adornar la realidad. Técnicamente eso último no sería mentir... ¿No?
- Yo... Ya te lo dije en su momento. Si te quería viva era simplemente por chafar los planes de Odín. No había mayor intención que enfurecerle y dejarle claro que no lograría utilizarme una vez más.- Si, había decidido arriesgarse a ser sincero.- Pero ahora es diferente. Ya no te necesito, Irya, pero aquí estoy, intentando convencerte de que creas en mí, aunque sea una tarea imposible. Porque quiero que sigas a mi lado.
La muchacha seguía sin creerle. No volvería a confiar en él, ya no. Conforme el asgardiano hablaba, su enfado fue en aumento.
- ¿Tal vez por qué puedo guiaros hasta el Okur? Los dos sabemos que si todo sale bien, tu hermano interferirá por ti. - Se separó de él, intentando asimilarlo - No... Yo ya no soy tu juguete, Loki. Ya me he comportado como una ciega estúpida durante demasiado tiempo.
Loki iba a refutar sus acusaciones cuando otro sonido los sorprendió y, esta vez, no era lejano. En lo alto de unas raíces los acechaban dos enormes lobos, los hombres que había mandado Gäel. Ya habían escuchado suficiente y no pensaban dejarles marchar un paso más, por lo que empezaron a gruñir, amenazantes.
- Quédate detrás mío, Irya.- dijo Loki con un tono demasiado calmado, dando un par de pasos hacia los lobos, dispuesto a utilizar su magia contra ellos, aunque no estuviese al cien por cien.
Irya se tensó, sin hacerle ningún caso. ¿Qué era eso de esconderse a sus espaldas?
- Ni se te ocurra, Loki. - Ya sabía por dónde iba. Se acercó a su oído, sin retirar la mirada de los lobos, expectante - Tú a uno y yo a otro. Pero no lo mates, hazme caso por una vez en tu vida.
Laufeyson la miró directamente y, después de pensarlo seriamente, acabó aceptando con un movimiento de cabeza, volviendo a plantar cara a las bestias. Una de sus manos empezó a llamear en colores verdes, saludando al contrincante con una sonrisa ladina. Los lobos gruñeron más fuerte.
- ¿Quien quiere ser el primero? – preguntó el asgardiano, completamente seguro de que no eran rivales para él.
Irya desvió la mirada hacia esa llama. La conocía demasiado bien. Se aclaró la garganta dirigiendo la mirada al segundo y, justo en ese momento, el primer lobo intentó saltar sobre ellos con todo su peso y las fauces abiertas. Su tamaño casi era el doble que el de la muchacha. El segundo no tardó en seguirle, pero la joven lican le recibió ya transformada y plantándole cara. Este era un lobo adolescente y algo inexperto, así que no tuvo problemas para reducirlo en el suelo y apretar el cuello con una de sus patas, intentando dejarlo inconsciente.
Loki lanzó su primer ataque dando de lleno en el hocico al lobo más grande, desviándolo de su salto. Cuando el monstruo se recuperó, no tardó en volver a ir a por él. El hechicero rodó y lanzó la siguiente bola de energía, dándole esta vez en el costado. El animal aulló de dolor y atacó de nuevo cegado por la rabia. A Loki no le costó hacerlo caer hacia atrás cuando una barrera de llamas le cortó el paso. El lican comenzó a retorcerse, descubriendo que sus patas estaban ardiendo. Loki disfrutó de las vistas sin hacer nada, sonriendo triunfal.
Al fin el lobo de Irya dejó de moverse, lo había dejado KO por un buen rato. Se giró hacia Loki y hacia el otro lican, gruñendo al ver lo que estaba pasando.
- ¡Loki, no! - Intentó acceder al otro lado de la barrera para ayudar al lobo, quemándose ligeramente las patas delanteras.
Laufeyson parecía encantado y absorto mirando la escena, sin mover un músculo mientras las llamas consumían a la pobre bestia. Pero luego se fijó en Irya y frunció el ceño, sin comprender, respondiéndole con un tono neutro, como si aquello no fuese con él. Ya no era más que un simple espectador al fin y al cabo.
- Vas a quemarte.
Irya le contestó con un gruñido de furia y, cogiendo carrerilla, terminó por saltar la barrera de fuego. Entre aullidos de dolor cazó del cuello al maltrecho lobo y tiró de él para alejarle de las llamas.
Loki no quería que ella muriese, así que, con cierta molestia, hizo un gesto con la mano y el fuego verde se disipó hasta desaparecer por completo. Fin del espectáculo. Se acercó a los lobos y observó que ya era tarde para salvar al macho. Las heridas habían llegado a sus órganos y pronto su vida terminaría.
La lican cojeaba dolorida, con una de las patas delanteras en carne viva. Gruñó con fuerza al ver al lobo ya en las últimas, girándose después para mirar a Loki.
- ¡Sólo eres un asqueroso asesino! - Volvió a mirar temblando toda ella al pobre animal. Estaba muriendo de una forma muy cruel y ella había formado parte de ese horror. Se daba asco a sí misma.
El pelinegro pudo ver como la vida escapaba de los ojos del lican y estos quedaban inertes al fin. Y solo pudo sentir curiosidad, queriendo saber qué ocurría después, envidiando a aquel lobo por conocer ya lo que les esperaba más allá de la muerte. Los gritos de Irya lo despertaron de esa especie de trance.
- No era mi intención... Se me fue un poco de las manos. Lo siento. – replicó, volviendo la mirada hacia la muchacha.
Irya se alzó a dos patas, dispuesta a cruzarle la cara con una de sus zarpas, pero finalmente se contuvo, no merecía la pena. Se transformó en humana y comenzó a tirar del cuerpo del lobo inconsciente, sin mirar a Loki en ningún momento.
- Utilizaremos tu magia para tomar sus formas y liberaremos a Thor. Luego... No quiero volver a verte. - Escondió el cuerpo entre la maleza, sin poder evitar que algunas lágrimas cayesen por su rostro. No entendía cómo podía haberse encariñado con alguien así.
Loki la observó hacer, preguntándose qué acababa de ocurrirle. Parpadeó y la buscó con la mirada, entendiendo poco a poco lo que había pasado y lo que debía pensar de él.
- Irya, de veras que lo siento. Tendría que haberme controlado más. Te prometí no matar a nadie y esa era mi intención. Solo... me despisté.- O esa fue la única definición que se le ocurrió. Le cogió de un brazo para que le mirase directamente, necesitándolo.
La lican se liberó del agarré de un tirón de su brazo.
- Es lo único que sabes hacer, Loki, no cumplir tus promesas, mentir, matar... Si sigo a tu lado es porque Thor tiene la suerte de no compartir ese veneno que tienes por sangre. Él no tiene la culpa de haber tenido que soportarte tanto tiempo. - escupió esas palabras como si no se las pudiera guardar más, echando a caminar hacia la aldea después, secándose las lágrimas, intentando que él no le viera afectada - Vamos, Thor no tiene toda la noche.
El pelinegro no dijo nada, solo desvió incómodo la mirada y esperó a que ella tomase el rumbo, siguiéndola poco después, con más espacio entre ambos que antes, más distanciados que nunca. Era curioso cómo podían cambiar las tornas en tan poco tiempo. Pero al poco rato de recorrido, volvió a hablar.
- ¿Por qué crees que nos conocimos en esa mazmorra? ¿Porque ambos llegamos allí por error? Debiste entender que no era ningún santo, que había cometido algún crimen antes. Es lo que ocurre en las guerras, Irya. Y te recuerdo que todo esto no deja de ser consecuencia de una. – se defendió aparentemente calmado.
La muchacha dejó de caminar al escucharle, girándose, roja de furia.
- No te atrevas a compararme contigo, Loki. Tú eres un asesino. Yo sólo una idiota que no sabe controlar su mal genio. - apartó ligeramente la mirada, avergonzada - Tú te diviertes con el sufrimiento ajeno, yo lloré por el tuyo cuando tu padre casi acabó contigo. No te atrevas a decir que nos parecemos. - Se giró de nuevo, echando a caminar, luchando por ignorarle.
Loki la siguió rápidamente, intentando alcanzarla.
- Creo que fue el Okur. Me está trastornando, yo nunca he actuado así antes. Me cegaron las ansias sangre, de ver sufrir al enemigo y yo... No soy un sádico, Irya. ¡Tienes que creerme!
La lican se giró de nuevo enfurecida.
- ¡Sí lo eres! ¡Tú mismo lo has dicho, mataste antes! ¡Te encerraron por algo! ¡Me mientes de nuevo! – Por unos segundos pareció intentar contenerse unos instantes, pero le fue imposible. Terminó por darle un tremendo guantazo, cruzándole la cara - Agradece que yo no sea tan rastrera de devorarte mientras duermes. Aunque seguro que me producirías indigestión. Es lo que tiene la carne podrida. - Ahora podía vengarse de todas sus patadas y humillaciones, que se atreviera a plantarle cara en esa situación.
El asgardiano se quedó tan sorprendido como dolorido ante esa fuerte bofetada, girándole el rostro. Escuchó cada hiriente palabra destinada a él sin moverse, intentando controlar las repentinas ganas de devolverle el golpe que rápidamente se transformaron en un sentimiento de vacío. Y eso dolía más que el golpe, saber que la había perdido por no cuidarla lo suficiente cuando debió.
- Puedes matar por diversión o puedes matar por deber. Esa es la diferencia entre ser un sádico o no serlo.- murmuró él, sin levantar la vista.
Irya le miró de arriba a abajo con desprecio, entre lágrimas.
- Tú ya me has demostrado lo que eres. - Volvió a caminar ahora sin poder contener el llanto. En algún momento llegó a creer que ese asesino podría verla como algo más que un simple instrumento para sus propósitos y, el descubrir la verdad la había dejado peor de lo esperado. Pero se secó las lágrimas e intentó tranquilizarse. Tenían que tener la mente fría. Thor seguía en peligro.
Loki desistió ante su defensa y con un largo suspiro, volvió a retomar el paso, siguiéndola, andando todo el camino que ya habían recorrido en dirección contraria.
- Me colaré en su jaula y lo sacaré de allí, esté como éste. No tienes porqué arriesgarte a entrar en escena. Solo mantente alerta por si algo se tuerce.- dijo él, intentando cortar el incómodo y largo silencio durante el paseo.
Ella se transformó en loba. Era más cómodo moverse en esa forma por el bosque. Ni se giró al escuchar su voz, sólo miraba al frente
- Haré lo que tenga que hacer. Me servirá con que nos ocultes con tu magia y que, si alguien nos ve, se crean que somos... Ellos dos - Hizo un débil gesto con la cabeza hacia sus espaldas, de nuevo sintiendo ese nudo en el estómago por el lobo quemado. La lican cojeaba ligeramente, aún con su pata delantera en carne viva.
Loki no soportó quedarse más tiempo de brazos cruzados ante ese detalle y le alcanzó acelerando el paso, inclinándose un poco para tomar su pata con permiso.
- Al menos deja que te mire eso. – le dijo sin mirarle a los ojos.
Irya le contestó con un gruñido de furia, retirando la pata con rudeza.
- Ni se te ocurra tocarme - Estaba distinta, casi animal. Quizás ella también sintiera la influencia del Okur. La Irya que él conocía tal vez se hubiera tomado la verdad de otro modo. Siguió caminando sin apenas apoyar la zarpa, ignorándole con total desprecio.
Laufeyson apartó rápido la mano ante esa violeta respuesta y la miró extrañado, notando ese cambio. ¿Era solo la influencia de la piedra o tenía más que ver con su profundo y repentino odio hacia él? Sin dejarse vencer, la siguió insistente.
- Pues no puedes ir así. Ni podrás ayudarnos en caso de ataque, ni podrás huir decentemente si se da la situación. Yo te he hecho eso ¿no? Pues permíteme arreglarlo. – le replicó de nuevo.
La loba dejó de caminar al escucharle. Ahí tenía razón, sería un completo estorbo si tan siquiera era capaz de escapar con dignidad. Resopló furiosa y se giró hacia él, para terminar acercándose.
- Si dejo que me cures es porque quiero salvar a tu hermano, no te equivoques. -Levantó la pata algo torpe. La extremidad casi carecía de pelaje, dejando al aire una brillante y enrojecida piel, con algunas zonas sangrantes.
Loki se sintió mal en el momento de ver con más detalle el estado de su pata. Agachándose frente a ella, tomó la extremidad con sumo cuidado y manteniéndose alerta por si Irya decidía arrancarle la cabeza. Dejó que su tacto fuese frío y consolador para el dolor. Luego cerró los ojos con concentración y acercó su otra mano, cubriendo la herida sin llegar a tocarla. Una luz se hizo bajo su palma y poco después la loba estaba más sana que nunca.
Irya aulló con debilidad cuando le tocó la herida, sintiendo ganas de empujarle y lamerse la pata hasta quedarse sin saliva, pero no, seguramente la cura que él le ofrecía era más efectiva. Y así fue. Pronto dejó de dolerle. No pudo evitar suspirar ligeramente al sentir el frío, observándole, curiosa.
- Sé que no eres de Asgard, pero... Aún no sé de dónde eres. - Tragó saliva, mirando ahora la mano con la que le había sanado - Creo que eso de que tus dedos sean azules... no es algo muy normal. – dijo con los ojos violeta clavados en los ahora azulados dedos del pelinegro.
Laufeyson se fijó entonces en el detalle. Seguramente habían vuelto a su estado natural por utilizar la magia. El jotun no quería tocar ese tema, pero sabiendo cómo estaban las cosas, se vio tentado a responderle solo para mejorar su relación. Aún así...
- Vengo de... Un lugar frío. Es lo único que me queda de allí, la temperatura corporal. Apenas con días de vida ya fui llevado y criado en Asgard, así que lo considero mi mundo natal.- Aunque sabía que Irya no lo juzgaría por quien era, él mismo no podía dejar de ver sus orígenes como algo negativo. Así que se levantó dando el tema por concluido y siguió caminando.
Irya de nuevo apoyó la pata sobre la hierba con algo de cautela, aún sin poder creer que ya la tuviera intacta. Comenzó a seguirle, callada y pensativa, aún realmente enfadada. Pero esos pensamientos no desaparecían de su cabeza, siendo mucho más fuertes que la ira y el dolor que sentía
- ¿A tu hermano... le quieres? - No sólo era una pregunta hacia él, también hacia ella misma. Prácticamente estaban en la misma situación.
Loki siguió el camino también pensativo, temiendo el momento en el que el Okur fuese demasiado influyente y lo mostrase tal y como era físicamente. No quería ver la reacción de los demás llegados a ese punto. Entonces escuchó la pregunta de Irya de fondo y se volvió confundido hacia ella.
- ¿Crees que estaría volviendo a por él de no hacerlo? – le preguntó irónico, aunque parecía incómodo con la cuestión.
Irya se adelantó hasta él para mirarle mientras caminaban. La noche comenzaba a tornarse realmente fría, por lo que la loba agradecía su manto de pelo.
- Sí, bueno... ¿Pero entonces por qué demonios no se lo demuestras? - Tomó aire, mirando ahora la hierba que pisaba - Yo con el mío lo intento, aunque es un cabezota y no quiere escucharme - Bajó las orejas con algo de tristeza - Hubo un tiempo en el que tuve la esperanza de que todo se arreglara con él. Ahora sé que eso es imposible después de todo lo que ha pasado. - No tenía ni idea de porqué demonios se lo contaba a él. Quizás sólo por el simple hecho de que, al fin, alguien le escuchaba o, al menos, fingía hacerlo. - Bah... Deberías dejar de ser tan seco. Estoy segura de que te volverían a aceptar. Thor te aprecia y tu madre te adora. Te empeñas en hacer las cosas difíciles. – le dijo, alzando sus ojos animales hacia él.
Loki la escuchó volviendo la mirada al frente, sin gustarle que se metiese en sus asuntos.
- No sabes nada de mí, Irya. De mi pasado. Yo también fui desterrado. Me obligaron a elegir entre caer al vacío o enfrentarme al rechazo de todos a cuantos amaba. Opté por la primera opción. Y nadie vino a buscarme, ¿sabes? Por mucho que digan, nunca seré lo suficiente importante para ellos. No soy de su sangre.- La miró directamente, algo acusador.- De todos modos, ¿a ti qué te importa? Se supone que me odias.
Irya le mostró los colmillos por semejante contestación, tensa.
- Tienes toda la razón del mundo. Creo que lo mejor que puedo hacer es callarme y comerme tus intestinos mientras duermes. - se adelantó entre gruñidos y murmullos, sólo con ganas de arrancarle la cabeza. Menudo idiota, yendo de arrogante después de todo lo que le había hecho.
- Que adorable...- Murmuró él, antes de que la conversación finalizara y no tardasen en llegar al campamento. Con sumo cuidado, se aproximaron a los matorrales más cercanos, tomando escondite allí, buscando la ubicación de la jaula. El jotun frunció el ceño al caer en un detalle.
- Espera... Está vacía. ¿Qué diablos han hecho con Thor?- Y entonces escucharon gritos de dolor no muy lejanos. Y ambos supieron que no podían ser de otro que del aludido.
¡Y hasta el próximo capítulo!
Esta vez sí hemos sido puntuales, esperamos poder seguir siéndolo y sobre todo que os haya gustado el capítulo. Parece que Irya comienza a hacerse valer y a Loki no le quedará otra que aceptarlo, tal vez. ¿Qué creéis vosotros? ;)
Esperamos vuestra opinión en los reviews... Y sí, lo hemos dicho muchas veces, pero ¡MIL GRACIAS POR SEGUIRNOS!
