LO SIENTOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO, NO TIENE NOMBRE MI DISCULPA, TENGO TODA LA HISTORIA TERMINADA Y HABIA OLVIDADO ACTUALIZAR, PERO LES TRAIGO DOS CAPITULOS PARA PODER COMPENSAR, LES PONGO OTROS DOS LA OTRA SEMANA, GRACIAS Y ESPERO SUS REVIEW

11. Secretos

Harry se agacho lentamente hacia el lugar en el que su amiga le señalaba, jamás pensó que su pequeña aventura de media noche lo llevaría al lugar que quería conocer desde hace años. La tumba de sus padres se encontraba ahí. Las lápidas eran de color blanco y las letras en dorado; Una junto a la otra unidos en vida y en muerte.

Con una de sus manos, ligeramente temblorosa, se acercó hasta tener contacto con una de las lápidas. No sabia que hacer si reír o llorar, si sentirse feliz o triste, ¿qué emoción le embargaba?, nunca los había visto, solo en fotos y como dos espectros, el día en que Lord Voldemort había recuperado su cuerpo.

Era muy extraño, ese hombre había dejado unas rosas sobre la tumba de su madre,

-¿Quién sería ese hombre?, - dijo harry

-tal vez eran amigos- se aventuró Ron a contestar.-

-no lo creo. Remus o Sirius me lo hubieran dicho- continuo Harry levantando su varita y haciendo aparecer rosas para colocar en las dos tumbas -auque, pensándolo bien..., solo nos han contado sobre ellos. De los amigos de mi madre no se nada-

-tal vez si era un amigo de tu madre Harry- dijo Hermione.

-¿Cómo sabría él que es lo que hacemos aquí? es extraño- Harry lentamente se fue levantando y observó la hora que era, su reloj le anunciaba que pronto serían las 2 de la mañana.

-es mejor que regresemos y descansemos, mañana averiguaremos más sobre este lugar- sus dos amigos asintieron y comenzaron a alejarse de las tumbas, Harry lanzó una última mirada a estas y salieron del cementerio hacia la casa de sus padres.

-¿viste su rostro harry?- dijo Hermione cuando iban de camino a la casa -Por que así podremos buscar entre algunas fotografías-

-no, Su capa la cubría completamente-

No les fue difícil encontrar la casa, como Harry tenía las llaves esta fue materializándose al encontrarse cerca de ella, Harry se detuvo por un momento a observarla "es bonita" pensó, la casa desde afuera se veía bastante acogedora, tenia dos plantas pintada de blanco y el techo con tejas de color rojo, tenia en la entrada un pequeño porche en el que se encontraba una silla hamaca. El grito de su amigo que le llamaba lo sacó de sus pensamientos, Ron y Hermione se encontraban en la puerta de la casa esperando que su amigo abriera.

Tres días habían transcurrido desde que Harry, Ron y Hermione se habían marchado. Ginny se encontraba apoyada en el marco de la ventana de su casa, observando como los gnomos corrían por su patio jugando con el gato de Hermione, que también se había quedado en su casa, estaba triste después de que ellos partieran, muchos miembros de la orden pasaron horas interrogándola tratando de sacarle información sobre el paradero de Harry, se molestó mucho con ellos ya que no la dejaban en paz, ahora pasaba horas en su habitación tratando de evitarlos y deseaba volver a Hogwarts rápidamente para no seguir soportando sus múltiples preguntas.

Desde esa posición pudo observar como una lechuza blanca se acercaba desde el cielo hacia ella, se hizo a un lado para darle espacio para que entrara y se posó en el respaldo de la silla de su escritorio.

-Hola Hedwig- le dijo a la lechuza y se acercó a ella -¿tuviste buen viaje?- la lechuza ululo suavemente y sus pequeños ojos ambimarinos la miraron con tristeza.

-Lo extrañas ¿Verdad?- dijo a la lechuza y empezó a acariciarla suavemente –yo también lo extraño mucho, ¿Cómo te fue con los padres de Hermione?, ¿enviaron alguna respuesta?- y dirigió su mirada rápidamente hacia una de las patas de la lechuza.

-Bueno, me imagino que ellos tomaron la noticia de su partida con más tranquilidad- por toda respuesta la lechuza ululo y le dio un suave pellizco para llamar la atención de la chica y esta le devolvió la mirada, la lechuza voló nuevamente hacia el marco de la ventana, Ginny se dirigió hacia ella y escucho el sonido de un auto.

-¡Ay no! ¿Están aquí?- la lechuza voló y se poso en su brazo. -¡Gracias Hedwig!- y la puso sobre su jaula en la que le dio algunas de sus chucherias lechuciles favoritas. Y comenzó a salir despacio de su cuarto.

-¡Arthur, Arthur! Ven, los padres de Hermione acaban de llegar- la Señora Weasley le gritaba a su esposo al pie de la escalera, en ese momento los padres de Hermione tocaban la puerta. El bajó rápidamente mientras su esposa la abría.

-¡Buenas Tardes, Sra. Weasley!, lamentamos venir sin avisar, pero necesitamos hablar con ustedes- El padre de Hermione, le extendía una mano a la Sra. Weasley para saludarle y La Sra. Granger hizo lo mismo.

-No es ninguna molestia, pasen, pasen por favor- y les dejó entrar, señalándole la pequeña salita para que se sentaran en un sillón y los Sres. Weasley Hicieron lo mismo ubicándose frente a ellos. -¿Quieren algo de tomar?-

-No, no se preocupe- dijo la Sra. Granger –Lamentamos venir de esta manera, pero esta mañana recibimos una carta de nuestra hija que nos dejo bastante sorprendidos-

-¿una Carta?- dijo el Sr. Weasley

-Si- continúo el Sr. Granger –Pensamos que era una broma, pero sabemos que nuestra hija no es así. Yo … perdón nosotros ¿Queremos saber...?- e hizo una pausa, respiro profundamente, vio a su esposa y continuo. -¿Dónde está Hermione?- los Sres. Weasley se miraron mutuamente intercambiando miradas nerviosas, al no obtener una rápida respuesta el rostro del Sr. Granger cambio bruscamente, pasando de la calma al enojo. Los Sres. Weasley se miraron entre ellos pensando su respuesta y finalmente el Sr. Weasley decidió contestar.

-No lo sabemos-

-¡¿Cómo que no saben donde está nuestra hija?!- explotó el Sr. Granger -¡Este verano, como todos los anteriores, le he dejado venir a su casa, depositando toda nuestra confianza en ustedes... –El Sr. Granger se había puesto de pie y apuntaba con uno de sus dedos a los Sres. Weasley-... Y ahora me dicen que no saben dónde está!-

-¡Cálmate cariño!- dijo la Sra. Granger poniéndose de pie junto a su esposo y trataba de tranquilizarlo -¡Siéntate por favor, debe haber una explicación para esto! ¿Verdad?- los Sres. Granger se sentaron nuevamente esperando respuestas y no se moverían de esa casa hasta encontrarlas. -discúlpenos- continúo la Sra. Granger – pero usted entenderá que no esperábamos una carta como esta…- y saco un pergamino de su gabardina, su mano temblaba ligeramente y la carta se sacudía en ella –… nos pide disculpas por habernos defraudado, que no terminará el colegio, que se va de viaje y que no sabe cuando volverá. Imagine nuestra angustia –La sra. Granger no pudo más y empezó a llorar, su esposo la abrazo en ese instante para tranquilizarla-

-Créame que la entiendo…- la Sra. Weasley se acerco y se sentó junto a ella, su rostro también se mostraba afectado por las palabras de la Sra. Granger y también lloraba -…se como se siente, por que mi hijo Ron también se fue, ellos iban acompañando a Harry y no sabemos nada de ellos desde hace tres días- las dos mujeres se abrazaron, acompañándose en su dolor, el Sr. Weasley y Granger se pusieron en pie para continuar hablando.

-Casi la mitad de la Orden del Fénix está en busca de ellos, no podemos alertar al mundo mágico de su desaparición por que los pondríamos en un gran riesgo-

-¿Orden del Fénix?, ¿Qué es eso?, ¿Por qué estarían en peligro? Si anunciamos que ellos han desaparecido la gente estará más pendiente y al verlos podrían avisarnos y asi…-

-¡Eso sería dárselos al enemigo en bandeja de plata!-

-¿Enemigo dice?, ¿Cuál enemigo?-

-disculpe Sr. Granger pero… tengo la impresión de…-El Sr. Weasley frunció el seño y con el rostro bastante serio continuo-¿Hermione no les ha contado nada de lo que está sucediendo en el mundo mágico desde hace 3 años?-

-Pues… ella no… bueno es que… siempre nos habla sobre el colegio, sus clases, sus proyectos cuando salga del colegio, sus amigos, sobre sus labores como prefecta…-

-Lamento interrumpir pero… ¿Qué nos ha ocultado mi hija?- la Sra. Granger se puso de pie junto a su esposo y con sus ojos hinchados de llorar y su voz entrecortada interrogaba al sr. Weasley, esté frunció más su frente, la sra. Weasley se puso a su lado, ahora comprendían, Hermione nunca les había contado a sus padres sobre los peligros y aventuras en que se habían visto envueltos junto a Harry desde su primer año en Hogwarts, ellos siempre se habían preguntado ¿Por qué los padres de Hermione nunca le pusieron reproches para que volviera al colegio, ni se miraban preocupados por su seguridad?

-Molly, creo que necesitaremos algo para beber. Por favor tomen asiento por que lo que voy a contarles es una historia bastante larga- La señora Weasley se sentó junto a su esposo y con un movimiento de su varita cuatro tazas de té aparecieron una frente a cada una de los presentes. –Creo que será mejor que comencemos esta historia desde hace 16 años…-

El Sr. Weasley pacientemente comenzó a relatarles a los Sres. Granger los tiempos en los que Lord Voldemort se encontraba en su apogeo, a estos se les complicaba un poco entender como no podían mencionar el nombre de un mago, el Sr. Weasley lo tuvo que escribir en un pedazo de pergamino para que ellos supieran el nombre. Después de describirles la caída de Voldemort, comenzó a relatar el primer año de colegio de sus hijos en el que ayudaron a Harry a llegar a La Piedra Filosofal y el primer encuentro de este con su Némesis, luego paso a su segundo año en el que comentaron como algunos alumnos del colegio fueron atacados por un monstruo que existía en el colegio y en el que su hija fue una de las victimas, cosa que impresionó mucho a los Sres. Granger causando que la Sra. Granger comenzara a llorar de nuevo; luego dieron paso al tercer año en el que fueron atacados por los dementores y como esa noche había escapado un traidor y asesino amigo de los padres de Harry. El cuarto año en el que describieron como Harry había sido secuestrado y fue testigo del retorno de Lord Voldemort y como Dumbledore reunió a La Orden del Fénix; como sus hijos en quinto año habían formado un grupo clandestino, ideado por Hermione, para aprender a defenderse y poner resistencia al ministerio de magia, la lucha que valientemente enfrentaron junto a Harry contra Mortífagos en el departamento de misterios y como en su sexto curso nuevamente tuvieron que enfrentarse a los Mortífagos en el colegio, salvándose por un pelito de morir, pero en el que el director del colegio fue asesinado a manos de uno de los maestros.

Los Sres. Granger no podían creerlo, su hija no les había contado absolutamente nada de lo que estaba sucediendo en su mundo, la sra. Granger lloró con mucha más desesperación al oír esos relatos.

-No puedo creerlo, Robert… nuestra hija ha sufrido tanto… ¿Por qué no confiaba en nosotros? Estuvo sola, no pudimos apoyarla en ninguno de esos momentos ¿Qué pudimos haber hecho para que no nos contara nada?- y se derrumbó en los brazos de su esposo, en el que su rostro se miraba que hacia grandes esfuerzos por no derramar ninguna lagrima para apoyar a su esposa, pero las palabras de ella rompieron su fortaleza y lloró junto a ella. Los sres. Weasley no sabían que hacer, pero…

-Ustedes no hicieron nada mal- Ginny había entrado en la sala, su rostro marcaba tristeza pero mostraba una sonrisa dulce para reconfortar a quien lo necesitará, sus padres la miraron acercarse poco a poco a los Sres. Granger hasta ponerse frente a ellos –Hermione no quería preocuparlos, ella los ama mucho, ustedes siempre fueron su fuerza para seguir adelante, para no rendirse, ella mira en ustedes su ejemplo a seguir para luchar por su felicidad. Ella tenia miedo de preocuparlos, no quería que pasaran desasosiegos, temía por su seguridad, no quería alarmarlos y sabia que si ella no se encontraba en casa la magia no se detectaría y podría evitar que algún mortífago intentara atacarles, no quería ponerlos en peligro- los Sres. Granger miraban y oían con atención las palabras de Ginny.

-Ginny, ¿Sabes dónde están?- la sra. Granger se había acercado a Ginny y la tomaba por los brazos, le hablaba en tono suplicante, esperando una respuesta sobre el paradero de su hija. Ginny cerró lentamente sus ojos y negó con su cabeza.

-No Sra. Granger, no se donde están. Pero si de algo estoy segura es de que están bien. Sabe, ella es la mejor hechicera de su curso y sin presumir creo que del colegio. Está junto a Harry y mi hermano, juntos se protegerán ya verá que pronto regresaran. No se angustie por favor- y le dio un fuerte abrazo a la Sra. Granger, Ginny tenia tanta seguridad en los jóvenes que habían partido, que sus palabras llenaron de fortaleza el afligido corazón de los padres de Hermione, su hija iba a volver, si la amiga de su hija era capaz de creer ella también lo haría, seria fuerte para poder esperar a su hija en el momento que retornara, la recibiría con los brazos abiertos, como la heroína y principalmente como la mujer en que se había convertido y que ellos al pasar de los años no se habían dado cuenta.