La Muerte Del Tigre

La Leyenda Del Tigre Parte 1

Apocalipsis, el más poderoso demonio que jamás existió, dispuesto únicamente a la destrucción de la vida. Poderoso emisario del final de la existencia, misionero muy dedicado desafortunadamente, e imparable. Mientras su misión existiera, el nunca dejaría de existir. Sería una lógica perfecta y se podría aprovechar bien de esa ventaja, si uno ignorara su obligación y disfrutar de una vida. Pero solo para un humano.

Esas palabras las leía el Alcalde de la Ciudad Milagro de unos archivos que había traído su viejo amor, Sartana de los Muertos. Las leía y comprendía, que pareciera que no habría salida para su familia ni para el resto de la humanidad. Frida le había advertido de su regreso, de la muerte de Manny y Lucía, y había pedido su ayuda y la de Rodolfo. El Alcalde había respondido tristemente con un no, pero Rodolfo había dado la noticia de que llegaría un poco tarde, pero iría.

-Sabes que me da lástima-dijo Sartana-¡Debería ser yo quien esta causando todo esto! Matar al Tigre, yo quería hacerlo. Destruir la existencia, me parece innecesario, ¿Qué robaré luego?-Sartana comenzaba a ser cada vez más sarcástica, pero luego se cayó y su voz se tornó seria-Pero matar a mi bisnieta… ¡Jamás se lo perdonaré!

-Se como te sientes-respondió Rivera-yo aun no me acostumbro a la noticia de Manny. Y mis deseos de venganza son más que los que tengo de vivir. Así que dile a mi secretaria que cancele todas mis citas, luego puedes acompañarme si quieres.

-No creo que hagamos mucho-respondió Sartana-ellos ya lo intentaron con cuatro guitarras al mismo tiempo. No creo que una quinta haga la diferencia.

-Esa cuerda extra que casi nos aniquila una vez no dice lo mismo-rio el anciano mientras buscaba en su mesa de tesoros El Sombrero Dorado del Caos. Se lo colocó y enseguida se transformó en Puma Loco, quien salió por el techo hacia la playa donde estaba su familia. Aunque fuese para verlos por última vez. En la batalla más importante de toda su vida.

Mientras tanto, el White Pantera corría a toda velocidad por la ciudad rumba a la playa, cuando vio en el cielo volar a su padre, y una sonrisa en su rostro se dibujó cuando supo que si era la última batalla, la harían todos juntos.

En la playa por otra parte, el sentimiento general que había jamás se describiría con una sonrisa. Todos estaban concentrados, deseando venganza por sus seres caídos y temiendo al mismo tiempo al oponente aparentemente indestructible y todopoderoso que los miraba con esos ojos rojos sangre burlones, como si toda la matanza que había hecho no fuese más que un juego para él. Un juego que disfrutaba demasiado.

-Como me molesta verlos de nuevo-decía Apocalipsis-no logro entender porque se oponen al fin del mundo, es la oportunidad perfecta para acabar con las miserables vidas de todos.

-¡Nuestras vidas no son miserables!-Gritaba Frida-la disfrutamos día a día con nuestros seres queridos. Y aquellos que tienen una vida "miserable" como dices, tienen otra solución, y nosotros nos dedicamos a eso.

-No hay otra solución-contestó Apocalipsis-pueden morir ahora rápidamente, sin dolor y todos juntos, o esperar unas generaciones más y ver como el mundo se destruye por si mismo por la intervención humana, el calentamiento global, y esas cosas. Sus muertes futuras serán terribles, morirán de sed y hambre. Es un proceso lento y terrible. Y además, ya me invocaron para esta era. Tengo que cumplir al pie de la letra las órdenes de mi ama, la última que tuve, pues la línea de herencia se rompe con ella y su madre, ambas muertas.

Apocalipsis había llegado al punto de enfurecer, ahora que Frida se daba cuenta. Siendo un ser irracional, no tardaría en atacar con toda su furia. La peliazul se preparó y esperó el ataque, como ella lo había ofendido en cierto modo, seguramente sería el primer blanco. Pero se equivocó. Apocalipsis se movió a la velocidad del sonido hasta Max y lo tomó del cuello y estampó contra el suelo arenoso.

-Tu eres ese niño que se mofó de mi la otra vez, tu me engañaste con eso de la piedra. Y pagarás las consecuencias primero-decía enfadado Apocalipsis. Mientras tenía al niño del cuello, sin permitirle respirar bien.

Jango y Zoe, debido a la reciente perdida, dieron el doble de esfuerzo para proteger a su único hijo. Jango invocó a docenas de esqueletos bien armados, no los simples bandidos de siempre, sino que esta vez eran esqueletos guerreros, con espadas de hueso y escudos. Otros con flechas o hachas, e incluso algunos con lanzas y las enormes bolas picudas. Zoe por su parte, estaba usando todas las reservas de energía de su traje, para que sus ataques fuesen el doble de fuerte. Por supuesto que habrían consecuencias, pero sus efectos serían mucho más tarde.

Zoe voló hasta su hijo y golpeo a Apocalipsis tan duro, que un puño de su traje se rompió, a causa de la fuerza del impacto y la energía descontrolada. Pero había valido la pena, Apocalipsis había soltado a Max y ahora se encontraba rodeado por el ejército de esqueletos, que empezaron a atacar con sus lanzas y flechas. Apocalipsis tenía sus habilidades y bloqueó las flechas con sus poderes para devolverlas como había hecho la otra vez. Pero luego siguieron las bolas picudas que logró esquivar excepto un que le dio en la cabeza atontándolo un poco. Luego, las cuatro guitarras lo mantuvieron inmovilizado para darle chance de atacar a los espadachines y los guerreros con hachas. Todos los ataques surtieron efecto e impactaron contra el pecho de Apocalipsis atravesándolo finalmente como agujas a la tela.

-Wow-decía Serio boquiabierto-se que es inmortal y todo eso, pero eso lo tuvo que haber matado.

Apocalipsis dio un grito de dolor como cualquiera hubiese hecho, y luego se soltó de las ataduras de las guitarras místicas. Su sangre se derramaba por donde el andaba, color negro oscuro. Dio una risa malévola e instantáneamente sus heridas comenzaron a sanarse como si fuesen manchas que se van con agua.

-No pueden matarme-dijo Apocalipsis-no entiendo cuando comprenderán ese simple hecho.

-No creo que tengas razón-decía un voz anciana que acababa de aparecer, pues se trataba de Puma Loco.

-Después de todo, la muerte siempre triunfa al final-completaba Sartana.

-¡Y creo, y espero, que se refiere a ti!-gritó finalmente White Pantera.

-Tres sujetos más-decía Apocalipsis dando vuelta con sus ojos- gran diferencia. No creo que puedan hacer algo importante, excepto tu Sartana, hace tiempo que no te veía. Recuerdo cuando eras solo una pequeña niña.

-las cosas cambiaron luego de la caída de Roma-dijo molesta Sartana. Los demás comprendían asombrados la edad aproximada de Sartana. Ella no dudó en usar la séptima cuerda y dando un golpazo contra la tierra, Sartana invocó a los muertos más poderosos que podía invocar: "El Tigre Original" por supuesto hecho esqueleto.

-Que raro-decía Sartana-recuerdo que podía invocar a todos los muertos olvidados.

-Si…eso era solo en el día de los muertos-decía Frida explicándole a Sartana.

-Como si supieras más que yo, novata-decía para ocultar su mala memoria Sartana.

-¿Oye, podrías traer a Manny?-preguntó el nuevo Tigre a la vieja esquelética

-Lo siento-dijo Sartana-pero solo es una invocación sin vida. Es solo su esqueleto, que nos servirá…un poco.

El Tigre Original corrió hacia Apocalipsis, quien le lanzó una bola explosiva la cual El Tigre Esquivó. La segunda la bloqueó con sus garras y la tercera, inexplicablemente, la tomó con sus garras e hizo palanca con sus cadenas para devolvérsela con más fuerza. Apocalipsis solo deshizo el ataque e invocó una mano esquelética debajo de los pies del Tigre con tan solo levantar sus manos, y esta jaló al Tigre de regreso al inframundo.

-Sartana-controlas a la muerte tanto como yo. No hay forma de que me dañen.

Apocalipsis sintió una luz verde a un costado y tuvo el tiempo suficiente de voltear y esquivar la ráfaga de energía de Serio. Pero David había planeado ese ataque con Serio para que cuando voltease a ver a Serio, pudiera atacarlo por la espalda con el mismo ataque. No era lo suficientemente poderoso como para dañarlo mucho, más bien fue como un zape en la nuca, pero lo importante fue que lo agarró por sorpresa.

-¿Quieren seguir intentando?-se burló Apocalipsis-¡Pues muéranse entonces!-dicho esto, comenzó a transformarse. Más bien, a agrandarse. Su cuerpo pronto triplicó su tamaño, haciendo que los demás se sintieran como hormigas. Más David, quien con su último ataque no hizo más que un toque.

Por alguna extraña razón, todos miraban a Paco. Este se sentía algo incomodo con todos los ojos centrados en él, pero sabía la razón. Enseguida comenzó a rodar en el lugar hasta que el fuego apareció. Luego este se hizo más grande junto con su cuerpo de toro hasta que se detuvo para mostrar su nuevo tamaño, la mitad de la altura de Apocalipsis.

-¿Es todo?-preguntó Apocalipsis dándole a Paco un empujón que casi lo tumba aún con su gran estática y dureza similares al de las montañas. Además, lo tomó del cuello y lo lanzó a los cielos, lo alcanzó en medio aire y lo impulsó hacia el suelo con una patada descendiente.

-¿Eso es todo?-dijo Apocalipsis cuando vio caer a Paco en el océano a propósito para no dañar a sus amigos. Pero sabiendo que era el único que igualaba su tamaño y fuerza, además de su cabeza dura, se puso de pie y respirando agitadamente lo miraba a los ojos con concentración.

-No importa que tan fuerte seas, jamás se puede atravesar una montaña-decía metafóricamente Paco.

-No se a que te refieres, pero te puedo atravesar fácilmente si te refieres a eso.

En ese momento Paco descubrió algo nuevo para él, como estaba formado su cuerpo cuando estaba en esa forma. Apocalipsis había clavado sus garras en su pecho con tanta fuerza, que la piel da Paco se rompió como si fuera una armadura de piedra, y finalmente lo atravesó. Despertando en él y Pilar dolorosos recuerdos.

El grito de dolor que dio Paco fue espantoso, pero nada comparado con el dolor. Apocalipsis retiró su mano y dejó caer al niño toro al mar. Este se tiño casi inmediatamente de rojo, la sangre de Paco lo abandonaba rápidamente y este comenzaba a sentir un frío atroz.

-¡Paco!-gritó herida Pilar al ver esa escena. No solo el ver a Paco en esa situación, sino el volver a vivir ese golpe fatal que los separó físicamente. Solo que esta vez, los roles habían cambiado. ¿Pero podría ella dejar morir a Paco, el que la revivió con su canción "Ángel Dorado" luego de haber sido asesinada por el clon malvado de Serio, sin mencionar el gran amor de su vida?

-Pilar…-decía Paco lentamente temblando sin control. Su piel color roca ahora era parecida al cristal. Sus ojos se iban cerrando poco a poco y sus fuerzas se agotaban.- Perdón, amor. Fallé de nuevo.

Paco cerró los ojos finalmente y trató de conservar un poco de fuerzas, pero sería inútil. Moriría en un minuto y además tenía a su enemigo enfrente para asegurarse de su muerte. Lo último que vio fue la hermosa cara de Pilar, su Ángel Dorado. Lamentablemente tenía esa mirada horrorizada que él tenía la otra vez.

-Pilar-decía Azul consolándola mientras la abrazaba para contenerla-lo siento mucho.

Pilar estaba destrozada, su corazón estaba más que hecho pedazos. Estaba hecho polvo. Sentía muchas cosas en ese momento, sus lágrimas heladas, las de su amiga, una ira incansable hacia Apocalipsis y una helada tristeza que le recorría la cara y el corazón a apuñaladas.

La morena seguía sintiendo "apuñaladas heladas" en la cara, en el pecho, el cabello, los brazos y todo su cuerpo. Para cuando abrió los ojos llenos de lágrimas, pudo ver como la nieve caía sobre el difunto Paco. Y lo cubría con una maravilla tan perfecta y blanca que era nieve.(Chili Pepers, Snow :p)

-¿Nieve?-decían algunas personas por ahí. Otras gritaban de felicidad, pero en la playa solo había silencio. Tanto respeto al hombre caído como asombro por el clima cambiante. Pilar miró asombrada la nieve cayendo sobre la ciudad, y se sintió más que inspirada. Tenía más de mil razones por las cuales derrotar a Apocalipsis. Y no tenía ninguna duda de que lo haría. Tenía tanto el océano, como la nieve de su lado. Y más de diez personas que querían vengarse de él.

Lamentablemente Zoe y Jango estaban sin poderes. Habían agotado todo en ese primer asalto que resultó ser en vano. Max estaba semi inconsciente luego de casi morir asfixiado, y Paco ahora estaba acompañando a Manny, Lucía, y Grinto. Pero eso no le importaba a Pilar. Todavía tenía a Azul, Serio y David, los Rivera, y a Sartana de los Muertos para respaldarla. Ella por su parte, caminó ignorando por completo a Apocalipsis hacia el mar, a los pies de Paco. Caminando sobre el agua como orgullosamente había aprendido a hacer.

-No puedes hacer nada niñita-decía el gigante mientras la intentaba pisar-¡aléjate!

Pilar no se movía, y el pie gigante de Apocalipsis estaba cada vez más cerca, y poseía la potencia de un volcán. Pero Pilar se negaba a retroceder, así que levantó el agua cuando su pie se acercó lo suficiente y le congeló la pierna entera. Luego se sumergió y apareció en un lugar diferente como la enorme masa de agua que había hecho entrenando con David, pero esta vez, igualaba el tamaño de Apocalipsis. Y se podía ver que no sería tan fácil atravesarla esta vez. Pues distintas capas de hielo la cubrían.

-Serio-dijo David al pelianaranjado- hay que ayudar, acompáñame. Ambos tigres, uno con una idea y otro asombrado por el desarrollo del pequeño, y orgulloso a la misma vez, corrían por el hielo que había dejado Pilar al entrar al agua y congelar la pierna de Apocalipsis y treparon al gigante por en pierna inmóvil. Luego, esquivando una llamarada que Apocalipsis había hecho para descongelar su pierna, subieron a su cabeza de un impulso con una ráfaga de energía. Luego esperaron al momento perfecto para actuar sabiendo que el gigante no se preocuparía por ellos todavía.

-¿Así que piensas que por estar cubierta del agua del océano puedes ganarme?-decía Apocalipsis mientras le tiraba una llamarada a Pilar, que logró derretirla un poco.-Pues el hielo se derretirá tarde o temprano, y acompañaras al minotauro ese.

-¡No le digas así!-gritó Pilar enfadada-¡No me importa cual sea tu misión, ni quien te la ordeno ni nada de eso! ¡Solo me interesa detenerte ahora mismo!-Pilar, repleta de ira, y usando la nieve que caía del cielo, atacó a Apocalipsis con centenares de lanzas de hielo que hizo usando la nieve. Tuvieron el mismo efecto que los espadazos de los esqueletos, se curó enseguida.

-Bien-dijo Apocalipsis-si eso es todo, una llamarada derretirá todo tu océano y te cocinará viva.

Apocalipsis comenzó a tomar aire, preparándose para el ataque final. Pilar trató de retroceder, pues sabía que no lo resistiría. Pero era demasiado lenta para escapar. David por suerte sabía más que bien que tenía que hacer. Le pidió a Serio que lo lanzara hacia Pilar, y cuando terminó estando de frente a Apocalipsis, quien ya había lanzado su mortífera llamarada, Serio utilizó un escudo de amistad, enorme. O al menos lo suficiente para protegerlos a él y el cuerpo de Pilar. El resto de la masa de hielo se derritió por completo y ambos cayeron al mar, vivos.

-Lo siento Paco-se arrepentía la morena al ver que no pudo hacer mucho para vengarlo. La morena luego se sintió en un estado de coma. Para cuando reaccionó estaba en la playa recostada, con Frida cuidándola. Al lado estaban Zoe y Jango, White Pantera todo golpeado y Puma Loco con su traje destrozado. En fin, todos los incapaces de continuar.

Aún se podía ver a Azul sobrevolando alrededor de la cabeza de Apocalipsis, arrojándole flechas de vez en cuando. Serio sobre los restos de hielo atacando con el Espíritu del Tigre, y David con una combinación de eso y las llamaradas de sus googles. Pero nada surtía efecto, además gastaban mucha energía y tiempo en esquivar y protegerse de los ataques de Apocalipsis, que al ser gigante, eran tan poderosos que solo David podía bloquearlos con su escudo de amistad. El rugido de Serio ya no tenía el mínimo efecto, no servía ni de ataque ni de defensa. Solo amortiguaba el golpe.

-Esto es inútil se quejaba David mientras tomaba un respiro al ser relevado por Sartana. Al lado suyo estaba Serio, a quien Pilar estaba curando por una pequeña herida en la pierna-Es decir, hemos intentado todo. No podemos igualar el poder de Manny, y además no sirvió de nada. Volvió a aparecer.

-Parece que la Pava Real le dejó más poder del que pensamos. Para cumplir ese contrato puede hasta volver a nacer, es una molestia, y parece invencible. Pero debe haber alguna forma.

David escuchó el nombre de la Pava Real y entonces supo que había algo de la historia que se había salteado. Pero sobre todo, se relacionó a si mismo con ese monstruo-¿A que te refieres Serio? ¿Acaso ese monstruo fue creado por la Pava Real? ¿Y que era eso de un contrato?

-Veras-explicaba Serio-Originalmente, se llamaba "El Origen". Un Divino que creo la Pava Real para destruir mundos y remplazarlos por nuevos, donde ella podría instalar el caos. Solía aparecer cada 200 años y siempre pudimos detenerlo, por un gran precio según me contaron. Pero cuando matamos a la Pava Real, abrimos una "clausula" de un "contrato" que había en la creación del Origen. Este se transformó en Apocalipsis y su nueva misión era destruirlo todo. Para eso, tendría todo lo que necesitaría. Poder, vida, etc. Todo para cumplir la última orden de su ama, a menos que hubiese alguien más que heredase la autoridad. Pero como ella y la Paloma de la Paz están muertas-pensaba Serio-No creo que podamos contar con eso.

David pensó por un momento, luego miró detenidamente su marca de nacimiento, la cual no había dejado de brillar en toda la pelea. Fue una idea loca la que le surgió, casi estúpida y sin sentido. ¿Pero que tal si él fuese heredero de esa autoridad? Después de todo, estaba tocado por la Paloma de la Paz. Estaba relacionado en cierto modo.

-Oye Serio, creo tener una idea. Pero necesito que se queden detrás de mí, solo por si acaso.

-¿Que intentarás?-preguntó el pelianaranjado.

-Ya veras-dijo finalmente levantándose y dándole señales a Azul y Sartana de retirarse para quedar solo cara a cara con apocalipsis.

-Y llega el telón final-decía riendo Apocalipsis-todas sus fuerzas se han agotado, y los pocos que quedan están heridos. Y tú decides combatirme solo, tal y como tu padre hizo. ¿No comprendes que estás en la boca del lobo?

-No lo creo-dijo David mientras le lanzaba a Apocalipsis una ráfaga del espíritu del Tigre a su enemigo, pero esta vez, cargada con un poco de la energía de la Paloma de la Paz. Dándole un "toque" extra. Ya que el ataque no era muy grande o poderoso, no le hizo gran daño, pero fue más que efectivo. Apocalipsis no se había molestado en cubrirse y las consecuencias le fueron terribles. Sintió un dolor incomparable, como si se le quemara el cuerpo a pesar de estar bien. Fue como si le atacase el alma. El daño físico era parte del Espíritu del Tigre. El daño en el alma de parte de la Paloma de la Paz.

-¿Qué rayos fue eso?-gritaba de dolor Apocalipsis sin comprender el gran daño que había sufrido.

-Magia Blanca-respondió David colocándose los googles en los ojos-y hay mucha más de donde vino esa. Ahora viene el plato principal, pues este ataque va en nombre de Lucía, y del amor eterno que siento por ella-David entonces disparó un enorme rayo brilloso, cegador, que hizo desear a Apocalipsis haber muerto, pues el dolor que sentía era peor que el de Paco. El amor de Serio y Lucía era demasiado para él. Terminado el brillo, se vio como Apocalipsis había vuelto a su tamaño normal, y se encontraba arrodillado en frente a David.

-No se que fue lo que hiciste-dijo el demonio-pero aunque me hayas vencido, volveré cuantas veces sean necesarias para cumplir mi misión. Y no hay nada que puedas hacer para evitarlo.

-Te equivocas-respondió David girando la hebilla de su cinturón para destransformarse.

-¿¡Estás Loco!-Gritó Serio la distancia al ver el acto considerablemente suicida del moreno. Este solo fingió no escuchar a Serio y siguió con su plan, siempre deseando el suceso y creyendo en si mismo.

-Nunca más volverás a destruir la vida-decía Serio mostrándole la marca de nacimiento a Apocalipsis, la cual estaba brillando más que nunca.

-Esa marca-decía atónito Apocalipsis para si mismo.

-Este poder lo heredé de la Paloma de la Paz-continuaba David-por lo tanto, en cierto modo soy heredero de tu autoridad, y deberás llamarme maestro.

Apocalipsis comenzó a cambiar entonces desde que Serio le había mostrado su marca. Estaba convirtiéndose todo en negro y volviendo a su forma original, de nuevo era El Origen. El Divino creado para renovar el universo. Pero Serio no había terminado, sabía que la única forma de asegurarse de que no volviera jamás, sería ordenándoselo.

-El Origen-decía firmemente Serio-Yo, Serio Rivera, tu nuevo maestro, te doy tus últimas órdenes: Primero olvidaras todo lo que te ordenó la Pava Real. Segundo, repararás todos los daños que hiciste, tanto en este mundo como en Nova Nizza, y luego desaparecerás y nunca jamás volverás.

-Señor-decía antes de irse Apocalipsis-me temo que el alma perdida de Lucía de los Muertos y el poderoso Espíritu de Manny Rivera están fuera de mi alcance, además, Paco tiene aún su vinculo con la vida. Pero respecto a Nova Nizza, no será problema-Diciendo esto, Apocalipsis abandonó el lugar, desapareciendo entre las nubes para dejar detrás de si un rastro que parecían estrellas del universo. Serio no tenía ni una duda de que sus ordenes se cumplirían, pero no entendía a que se refería cuando decía que Paco tenía un vinculo a la vida, ni como haría para traer de regreso a Su Padre y a Lucía.

-Serio…-decía David en voz baja mirando como todos estaban boquiabiertos al ver lo fácil que realmente era la verdadera forma de lidiar con ese enemigo. Serio se acercó al moreno que lo llamaba, también asombrado y esperando que este le preguntara algo, tal vez referente a lo que el Divino había dicho. Se equivocó.

-¡¿Por que demonios no me contaron la historia antes?-Le gritó en el oído el moreno-Esto se me hubiese ocurrido si tan solo hubiese sabido eso.

-Pues…-trató de contestar Serio destapándose el oído con el dedo-Yo no tenía idea de que tu eras el "heredero".

-Oigan-interrumpió Pilar tratando de separarlos-olvídense de eso, piensen en como traer a Paco de regreso. ¿Qué era eso de un vínculo a la vida?

-Fácil-contestó Sartana-¿Ese niño tiene una guitarra mística cierto? La mía para ser exactos. Mientras una persona posea una guitarra mística tiene acceso a la vida y a la muerte. Puede regresar su alma a su cuerpo siempre y cuando este exista, y no esté deteriorado. Si pueden arreglar esa herida, todo se remediará por si solo.

-De veras-dijo alegremente Pilar casi llorando-pues apártense-dijo inmediatamente haciéndose paso al cuerpo de su novio muerto para ver más de cerca su herida. Nadie lo había notado, pero cuando El Origen se fue, regresó a Paco a su forma original también. Como si supiera el futuro.

-¿Crees que puedas remediarlo?-preguntó Serio a la morena al ver la gravedad de la herida de Paco-Su corazón ya se detuvo, y su pecho está totalmente atravesado.

-La sangre está fresca-respondió Pilar-Mientras no se coagule, podré conectar todo su sistema circulatorio y reparar los daños. Además, el agua salada es más que perfecta para curar.

La morena tomó algo de agua entre sus manos y comenzó la operación. Serio recordaba los efectos que tenía el agua común en las heridas, pero la salada era mucho más rápida. Los tejidos y la carne se regeneraban casi instantáneamente, hasta que solo quedó el agujero en la camiseta del moreno.

-¿Y el corazón?-preguntó el pelianaranjado

-Todo a su tiempo-respondió la morena sintiéndose apurada por su amigo. Luego ubicó con su mano donde estaba el corazón de Paco y rápidamente y con gran fuerza, le dio un codazo que lo hizo reaccionar. El corazón latía de nuevo y el moreno comenzaba a respirar. La guitarra de Paco reaccionaba, se envolvía en un aura violeta, al igual que Paco. Finalmente, este abrió los ojos y vio a su salvadora en frente suyo.

Paco estaba cautivado por esos ojos maravillosos que veía al recién despertar, era como ver el sol a la mañana, o las estrellas a la noche. De cualquier modo, Paco sentía un terrible dolor de cabeza, y se sentía muy débil. Obviamente era por haber muerto, y ahora sabía lo que había sentido Pilar.

-Pi, Pilar-tartamudeo el moreno-¿Cómo es que estoy vivo?-preguntó sin dejar de mirar fijamente los ojos de la morena.

-Todos los que posean una guitarra mística tienen la capacidad de ser inmortales-explicaba Sartana.

-Eso explica como era que eras un esqueleto-dijo en voz baja el moreno tratando de levantarse con mucha dificultad-Bien-continuó ahora tratando de actualizarse-¿Cómo fue que terminó la pelea?

-Serio se convirtió en el nuevo maestro del Origen-explicaba el pelianaranjado-le ordenó la reconstrucción de Nova Nizza, y que nunca jamás volviera.

-¿Pero que hizo? ¿Cómo?-seguía curioso el moreno.

-Ya mañana lo sabrás-contestó Azul-creo que ahora tenemos algo más importante que pensar. El Origen dijo que no podía traer de regreso al alma perdida de Lucía, ni el poderoso espíritu de Manny, así que tendremos que hallar una manera de hacerlo-dijo Finalmente señalando con la mirada a David quien estaba en la orilla mirando al cielo, seguramente hablando para Lucía-se lo debemos.


Con esto terminaría la historia, pero como siempre, falta la despedida y el final feliz. Otros lo llaman el epilogo, espero les haya gustado. Nos vemos/leemos.