Capítulo 11. Treta.- por Alisse.
Hyuga estaba enojado y cada vez más convencido de que no debió levantarse de la cama ese día. Realmente, no entendía qué era lo que pasaba con las mujeres por esas horas... se alegraría de entender a sólo tres, de todas las que poblaban la tierra: su ex, la novia y por supuesto, su hija.
Porque después que Noriko les gritara a él y a Nella durante el desayuno, se fue a armar la maleta y en el cuarto que ella usaba le gritó otro tanto. Sin contar que no tardó en contarle lo ocurrido a Maki, que por supuesto, se puso del lado de ella, así que recibió otra buena sesión de gritos (para él, con eso ya había cumplido la cuota mensual xD) Pero no se puede olvidar de otro pequeño detalle en su vida: Nella.
Era obvio que ella también lo retaría, con el argumento que se tomaba demasiado en serio los dichos de su ex esposa, y para qué decir de su hija. Lo malo, es que a esas alturas Hyuga estaba tan enojado (Noriko ya se había ido del lugar en que estaban viviendo) que no tardó en gritarle de vuelta, cayendo los dos en una de las peores discusiones que habían tenido.
A esas alturas del día, estaba cansado de todo. Pero no podía quedarse de brazos cruzados, por supuesto que no, un Hyuga no era así. Así que una vez que llegó a su destino, no tardó en bajar de su auto.
Para su mala suerte, fue Giovanni quién le abrió. Intentó no dejarlo pasar, pero Kojiro prácticamente lo tiró a un lado y el otro (con lo fino que era, según Hyuga) cayó como "niñita" hacia la calle. Aprovechando ese movimiento, le cerró la puerta en la cara.
Maki escuchaba pacientemente a su niña contarle lo que había ocurrido en la mañana en casa de su padre, Noriko se notaba aún molesta.
-¡¡Y papá aguanto que esa mujer me gritara!!- dijo Noriko, sin ocultar su molestia.
-No es así- interrumpió de pronto el japonés, las otras dos lo miraron confundidas –si no interferí fue porque sabía que tú sabes defenderte.
Tanto Maki como Noriko no eran capaces de articular palabra, pero como siempre, fue la primera quién reaccionó.
-¿Qué haces aquí?- le preguntó seria Maki, poniéndose de pie -¿no te quedaste contento con lo que le hiciste a Noriko?
-¡Yo no le hice nada!- se defendió Hyuga –ella y Nella siempre se han llevado mal, y eso ya no es culpa mía.
En esos momentos se comenzaron a escuchar unos fuertes golpes desde la puerta, junto a unos gritos. Maki reconoció la voz de Giovanni.
-¿¡Dónde dejaste a Giovanni!?- le preguntó, aunque bien parecía un reclamo. Como la respuesta era más que obvia, y como Kojiro no contestaba, comenzó a caminar a la puerta, pero el japonés se interpuso.
-Cuando tú vas a mi casa, Nella nunca está presente, y yo siempre tengo que estar aguantando a tú noviecito, así que por esta vez, dejémoslo afuera.
-¡Estoy de acuerdo!- se apresuró a exclamar Noriko, recibiendo una mirada fea de su madre.
Después de insistir un poco, Maki se rindió y dejó de insistir en ir a abrir la puerta.
-Está bien, habla rápido y vete más rápido aún- gruñó Maki, cruzándose de brazos -¿Qué viniste a hacer aquí?
-Vine a hablar con Noriko- comenzó Kojiro –sobre lo que pasó con Nella estos días. Hija, tú sabes que ella es un poco histérica a veces...
-¿A veces?- cuestionó la joven, riendo con ironía -¡por favor, papá! Ella es histérica las 24 horas del día, si es que no más tiempo...
-En ese caso, debes tratar de entenderla...
-¡No me pidas imposibles, papá!
Kojiro notó que el hilo de la conversación no iba hacia un buen camino, así que decidió por cambiar un poco la táctica.
-Está bien, sé que me equivoqué al llevarte conmigo, pero entiéndeme, no me gusta que ese italiano de segunda viva con ustedes.
-Esa es una excusa estúpida, Giovanni no sería capaz de tocarla...
-Bueno, es tú novio, obvio que confiarás en él. Pero YO no lo hago, así que prefiero tomar ciertas medidas en la protección de mi hija y que tú no valoras.
-¿Cómo voy a valorar el hecho de que poco más y te la llevas a la fuerza?- reclamó Maki, perdiendo un poco el control –pudieras pensar un poco más en nosotros, las medidas de las que hablas serían otras, no tan estúpidas...
Noriko suspiró. Era imposible, sus padres siempre terminaban discutiendo por cualquier razón, a veces le daba la impresión que a ellos les gustaba hacerlo y que por eso llegaban con tanta facilidad.
Después de estar un buen rato gritándose cosas, Noriko decide intervenir.
-¡¡Ya basta!!- les grito, dejando a los otros dos bastante sorprendidos -¿¡Por qué siempre tienen que estar gritándose!? ¡Cuando era niña ustedes nunca se trataron mal, ¿por qué tenían que cambiar tanto?! ¡¡Éramos tan felices sin Nella y Giovanni!!
Como es obvio, las palabras dichas por Noriko calaron hondo en Maki y Kojiro, que por momentos no supieron de qué manera reaccionar. Se quedaron de pie mirándola medios pálidos. La joven esperó a que dijeran algo durante algunos momentos, y al ver que no decían nada, comenzó a alejarse.
Hyuga buscaba urgente alguna idea para arreglar las cosas con su hija, y la idea que se le ocurrió le encantó.
-¡Vámonos de campamento!- dijo, de pronto, las otras dos lo quedaron mirando como si estuviera loco -¡sí, como antes! Maki, sin novios, sólo para los niños, dediquémosle unos días a ellos en exclusivo.
Maki miró a Noriko, y por los ojos que ella puso, notó que estaba demasiado entusiasmada con la idea. Volvió sus ojos a su ex y notó que estaban igual de emocionado. En todo caso, no podía negarlo, la idea le agradaba mucho.
-Está bien, vámonos de campamento...
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Kaoru le contaba a Daisuke de lo más emocionada el plan que tenía con Matías, el ex novio de su madre, a quién Misaki odiaba. En parte, el muchacho estaba muy sorprendido con lo que su amiga le estaba diciendo. Nunca la había creído capaz de idear planes de ese estilo.
-¿Y me dices que él aceptó hacer eso?- le preguntó, aún sorprendido.
-Sí, Dai, aunque tuve que decirle algunas cosas un poco fuertes... como que se la debe a mi familia porque atropelló al Javo- contestó Kaoru.
Wakabayashi pensó que si no fuera que ella estaba destrozada por lo que le pasó a su hermano, estaba contenta por haber hablado con Matías y haberle pedido ayuda.
-¿No será que aún siente algo por tú mamá?- le preguntó inseguro Daisuke –O sea... si es así, lo que haces es bien cruel...
-¡Por favor, Dai, si lo que ellos tuvieron fue hace un buen de años!
-Con mayor razón...- replicó Daisuke. Kaoru hizo un gesto con su mano, que le indicaba que exageraba mucho.
-Estás como Daniel- dijo Kaoru –y no entienden que es la única forma que mis papás se den cuenta que se quieren aún...
Daisuke, en ese punto, no supo qué replicar. En parte, se sentía identificado en el deseo de que sus padres volvieran a estar juntos, así que no podía culparla.
Pero lo que le preocupaba, era que ella se decepcionara si es que su plan no funcionaba.
-Siendo objetivos- continuó Kaoru, sonriendo –lo que el señor Matías tiene que hacer no es muy difícil, o sea, sólo acercarse a mi mamá y mostrarle de forma más cariñosa el apoyo que le brinda durante estos días...
-Kaoru, la situación en sí no puede ser objetiva- contradijo el muchacho, con voz cansada –hacer que un tercero se entrometa en la relación de tus padres...
-¡No se va a entrometer, qué porfiados son los hombres!- exclamó Kaoru, extendiendo sus brazos al cielo –sólo se acercará un poco más a ella, la abrazará más, le tomará la mano y cosas así, tampoco hay que exagerar, después de todo, mi papá se pone celoso con sólo sentarlos juntos.
-En mi opinión, si la tía Alisse se llega a enterar, te entierra viva.
-No se va a enterar- lo cortó la muchacha –porque sólo lo sabemos cuatro personas: el señor Matías, Daniel y nosotros dos. Al menos tres estamos seguros de que nos quedaremos callados...
Kaoru miró de forma suplicante a Daisuke, y el otro se dio inmediatamente cuenta de lo que quería ella- Suspirando, levantó su mano derecha.
-Prometo solemnemente no contarle nada ni a la tía Alisse ni al tío Taro...
-¡Bien! Así se habla, Dai- dijo Kaoru, sonriendo.
Daisuke terminó convencido de que su amiga estaba completamente loca. Aunque luego, pensó que todo lo valía para ver la sonrisa alegre que tenía en esos momentos.
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Kojiro, después de arreglar todos los detalles del improvisado campamento que haría con su familia, se dirigía feliz a la casa en que estaba viviendo con Nella.
Recordó cuando le contaron la noticia a sus otros dos hijos, que reaccionaron de la misma manera de Noriko.
En fin, estaban todos felices, incluso él... como cuando eran una familia.
Para Hyuga, en ocasiones no habían pasado todos esos años junto a su esposa, a veces todo era como un suspiro...
Aún recordaba cuando la había conocido en Japón, cuando él andaba buscando respuestas a sus problemas existenciales respecto a la selección juvenil de su país. Desde un primer momento le llamó la atención, normalmente no se veían a jóvenes con tanta personalidad en el país nipón, y Maki sí que llamaba la atención, para él, nunca pasaba desapercibida.
Sin contar, que en esa ocasión ella lo ayudó mucho, ya que le dio las pistas para lograr un tiro mucho más fuerte del que ya tenía, el conocido Tiro del Tigre.
Cuando volvió a verla, fue antes de partir a Italia. Ella estaba esperándolo en el aeropuerto, y le dio un llaverito de él mismo para que se lo llevase. No se dio cuenta, pero ya en esos momentos inconscientemente deseaba verla. Había algo en ella que la hacía diferente a las demás...
Además, siempre estaba entre sus recuerdos, ya que el llaverito lo puso en su casillero y lo veía todos los días.
A pesar que estaba muy concentrado con su trabajo en los equipos, una parte de él pensaba constantemente en Maki, y fue, en su reencuentro, que se dio cuenta de la razón.
Fue durante un partido contra (NO ME ACUERDO, ¿TU SÍ? XD), al terminar, ella estaba ahí, a la salida del estadio, ella estaba ahí.
Caminaba con sus compañeros, conversando sobre el reciente encuentro, y fue cuando la vio. Estaba sentada en una banca, quizás buscándolo con la mirada. Fue inesperado, y por ello se despidió rápidamente de sus compañeros y se acercó. Si hubiera sido por él, corriendo, pero tratando de controlarse (y no parecer obvio), lo hizo a paso lento.
En el momento en que llegó frente a ella, la muchacha lo miró. Los dos sonrieron, sin decirse mucho los primeros momentos.
-Hola...- le saludó ella.
-Hola... que agradable sorpresa.
Kojiro, antes de eso, era incluso escéptico frente a los temas amorosos, pero se dio cuenta que era porque a él no le había tocado vivido. Por ejemplo, encontraba ridículo a Misaki y Wakabayashi, que andaban babeando por dos chicas que habían conocido en un partido amistoso de la selección, y que habían visto un par de veces; pero ahora...
Pasaron varios días juntos, los mismos que el equipo de Maki se quedó en Italia. Ninguno de los dos deseaban que los días pasaran, trataban de pasar el mayor tiempo posible.
Fue cuando se estaban despidiendo en el aeropuerto, el momento que Hyuga notó lo que le ocurría...
-Adiós, Kojiro... muchas gracias por el tour...- dijo Maki, en parte tratando de controlar la tristeza que significaba volver a separarse.
Hyuga no le contestó, al igual que lo hizo una vez, se acercó a ella y la abrazó. Maki, nada de tonta, contestó al abrazo. Pero fue una total sorpresa cuando se separó un poco de ella, y la besó.
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-Llévame a mí...
Misaki, sin saber la razón, sintió un escalofrío cuando escuchó a su esposa murmurar aquella frase al aire, con los ojos cerrados y con una fuerza que nunca pensó verle en esos momentos.
Alisse continuaba en la capilla del hospital, y Taro quiso ir a buscarla, y la encontró diciendo eso.
-Alisse...
Ella levantó la vista, y sus miradas se clavaron durante algunos instantes. Misaki se sentó a su lado.
-¿Qué te trae por aquí?- le preguntó ella, desviando su mirada hacia el suelo.
-Vine a buscarte...- contestó Taro –y también a invitarte a comer... no lo has hecho bien desde el accidente - ella lo miró con ojos que parecían decir "eso no interesa mayormente ahora", pero Taro no le tomó importancia –así que vamos al casino a comer algo.
-No tengo hambre... quiero ir a ver a Javier...
-Él está con Daniel y Kaoru – replicó Misaki –Alisse, no tienes que descuidarte con lo que está pasando.
-¿Y desde cuándo te interesa?- preguntó ella, con un tono de voz que Misaki sabía que iba con cierta crueldad –porque que yo sepa, últimamente sólo me hablas para criticarme.
Taro se quedó en silencio. No quiso ponerse a discutir con ella, y menos en ese lugar al que la chilena le tenía tanto respeto. Prefirió tragarse las palabras que lucharon unos minutos por salir, y trató de calmarse.
-Bueno, como digas- gruñó –vamos al casino, irás a comer, aunque tenga que obligarte.
-No quie...
-Vamos.
Misaki se puso de pie, y la tomó del brazo para que ella también lo hiciera. Comenzaron a discutir en voz baja, mientras que ella trataba de quitar el brazo, pero el otro la sujetaba con fuerza. Notaron que las demás personas presentes los miraron feo, y en ese momento, Alisse cedió y siguió a su marido, sólo para no seguir molestando a la otra gente.
Una vez que salieron, ella se soltó.
-Alisse, mira...- comenzó Taro, suspirando –el hecho de que Matías esté aquí, no significa que...
-¿Qué tiene que ver Matías?- le preguntó Alisse, confundida –él sólo está ayudándome...
-Oh sí, mucho debe ayudarte- gruñó Misaki, sintiendo nuevamente celos –e igual que hace años, cuando te encariñes otra vez con él, llega y te dejará de lado.
Alisse hizo ojos al cielo, suspirando. Taro estaba igual que cuando ella propuso (de broma) que su hijo menor se llamara Matías. Misaki puso el grito en el cielo, y estuvo casi todo el día molesto por la propuesta. La chilena trató de decirle en todos los tonos que sólo estaba bromeando, y fue recién en ese momento, que se dio cuenta de lo celoso que era Taro.
-Deja de decir tonteras- dijo ella, con tono aburrido de voz –por favor, ¿estás insinuando que me iré con Matías o algo así?
-¿Serías capaz de dejar a tus hijos por él?
-¿Te has dado cuenta que cuando te pones celoso (aunque no se de qué) te pones a alegar tonteras?
Taro iba a contestar a eso, pero no supo qué. Se quedó en silencio, aunque parecía pensar desesperadamente en alguna respuesta.
-¿Te molesta que te cele?
-Ese no es el punto- contestó Alisse –¿y me vas a invitar a comer o no?
-... Sí...
Los dos comenzaron a caminar, en silencio. De manera inconsciente, Taro llevaba a Alisse afirmada del brazo. La chilena, para evitarse problemas, se dejó.
El celular de Misaki sonó, y notó que era Wakabayashi.
-¿Genzo?
-Misaki, necesito hablar contigo, urgente- dijo Wakabayashi, sin siquiera saludarlo.
-¿Y para qué sería?- preguntó Taro, y fue en ese momento que vio a Matías acercarse a ellos –lo que pasa es que yo también tengo que espantar buitres...
Alisse, que había escuchado lo que dijo, lo miró, confundida. Matías se acercó a ella y la abrazó, haciendo que Misaki la soltara y que lo mirara con odio. Por supuesto, el chileno se había dado cuenta, así que decidió continuar "actuando", ya que así se lo había prometido a Kaoru.
-Es importante, sobre Lily- contestó Wakabayashi –necesito tú ayuda para pensar en lo que puedo hacer...
-No es por nada, pero yo también tengo asuntos que aten...- se negaba Misaki, pero Genzo no lo escuchó.
-Estaré en un rato en el hospital, para que hablemos...
Colgó el teléfono. Misaki suspiró, guardando su celular y procurando acercarse a los otros dos, al menos para saber sobre lo que estaban hablando
