Llamas del infierno.

-Candy, es necesario que busquemos ayuda profesional para tu… emmm… problema.

-Terry, ya te dije que no es un problema… puedo dejarlo cuando yo quiera…

-Entonces, déjalo…

-Me siento triste, y … aunque casi no lo expreso, estoy enojada contra la vida por lo que me está pasando.

-Lo sé, princesa, pero…

-¿En verdad crees saberlo? Lo dudo…. Tú no tienes nada por lo cual sufrir, todo se te da a pedir de boca

-Candy, no hables así… también tuve qué cambiar de planes y he tenido qué hacer modificaciones en mi vida…

-Siempre me lo recordarás… ¿Verdad?... entonces todo lo que me dices es mentira…

-Candy… por favor ¡Ya! No quiero más que hablemos del tema… por la tarde iremos a un centro de rehabilitación a que te valoren y de ser necesario deberás quedarte…

-No me grites! Ya sé que lo que quieres es deshacerte de mí…

-Eso es una mentira… no te vendas tus mentiras como verdades que luego no puedas con ellas.

-Entonces por qué deseas internarme, yo no soy alcohólica, solamente estoy deprimida… No te vayas… enfrenta esto conmigo y no me dejes desayunar sola…

Como Terry se retiró de la mesa sin probar alimentos y sin decir adiós, mis lágrimas escurrían por mis mejillas pero no era dolor sino coraje que hervía en mi interior; tal vez Terry tenía razón y yo necesitaba ayuda profesional, necesitaba salir de este agujero en el que me estaba hundiendo.

-Candy…

-Ahora no, Ponny…

-No sabes ni lo que te iba a decir…

-Sí lo sé, dirás que Terry tiene razón en cuanto a nuestra discusión y la manera como pretende que se solucione; él y todos los que están en esta casa deben de comprenderme y no juzgarme…

-Solamente quería que saliéramos a caminar para que te despejaras un poco, no sé, tal vez aprovechar la mañana con una caminata a la orilla del mar y platicar para que saques todo lo que sientes que te quema por dentro.

-Ponny, si Terry fuera como tú, si tuviera tu templanza… no discutiríamos…

-Anda, ve a ponerte unas sandalias para caminar en la arena y protector solar…

Durante la caminata le abrí mi corazón a Ponny, sabía que ella podía comprenderme, entenderme y no me juzgaría; me escuchaba con atención y sin interrumpirme, le conté de mis ilusiones fallidas, de Anthonie, de Neil, de mi amistad con Elisa y de los celos que sentía de Susana.

De lo mal que me la estaba pasando con lo de la muerte de papá; de la resignación tan pronta de mi mamá; de la falta de dolor de mis hermanas… Ponny solamente acertó en comentar que cada quién enfrentaba el duelo de diferente manera.

Me animó que enfrentara el alcoholismo como un solvente que avivaría el fuego del "infierno" que yo mencioné que vivía y que Terry podía ser buen esposo pero que toda persona tiene un límite; me confrontó con mis sentimientos llevándome a reconocer que amo a Terry y que mi deseo de destrucción no tenía nada qué ver con él; que en realidad era yo la única que no aceptaba las cosas buenas que pasaban en mi vida.

Me hizo comprender que, en una remota posibilidad de haberme casado con Anthonie, él jamás hubiera sido tan valiente de ayudarme a salir adelante con mi problema; me hizo ver que Anthonie o era muy cobarde o en realidad nunca le interesé tanto como para arriesgarse a apostar por mí.

Con Neil, en caso de enamorarme de él, solamente sufriría, porque él es de las personas que no se entregan al amor solo a su conveniencia.

La amistad con Elisa sería mi completa destrucción, porque un verdadero amigo no te ofrece cosas que te pongan en riesgo, no te anima a hacer cosas en contra de tus principios y de tu propia seguridad. Aunque argumenté que hice las cosas por mi propia voluntad, Ponny dijo que entonces la que no sabía vivir y decidir era yo…

Más o menos eran el medio día y Terry no se había comunicado y su asistente me dijo que la indicación de mi esposo era que nadie, en lo absoluto, lo interrumpiera…

Quería pedirle una disculpa por mi exaltación por la mañana, quería aceptar su ayuda para rehabilitarme y dejar el vicio; pedirle que no me dejara de amar y que supiera lo amo, solamente me costaba reconocerlo.

-Ve a verlo…

-No creo que sea buena idea, Dorothie.

-El señor te ama, y se ve que está enamorado de ti…

-Anda hija, hazle caso a Dorothie…

-No… tengo temor a que me rechace…

-Sabes que no lo hará. Anda, vé y dale la sorpresa…

-No lo sé…

La verdad no tuvieron que insistirme tanto para que yo cediera, así que me duché y puse bonita para agradarle, pero antes de salir de casa hice un par de llamadas a algunos psicólogos para solicitar informes y que me ayudaran a salir de este problema de adicción, como dijo Ponny que debía llamar.

-Hola, Margaret, ¿Está mi esposo?

-Señora! Es… está ocupado…

-Ummm… ¿Podrías avisarle que estoy aquí?

-Está muy ocupado…

No me estaba gustando la forma en la que Margaret me negaba a Terry y lo nerviosa que se escuchaba -¿Está en alguna reunión importante?

-Emmm, no, solamente está con … un … está en un asesoramiento … no es prudente que lo interrumpa…

-Está bien, lo esperaré hasta que se desocupe…

-Tardará mucho…

-No importa, tengo tiempo.

-Podría esperarlo en salón de reuniones, solicitaré que le den la mejor atención, ¿se le ofrece un café… una soda…agua?

-¿Podrías traerme agua?

-Me refiero a que ocupe aquél salón… para que esté más cómoda…

-Te agradeceré que me lo traigas…

Sin querer dejar su lugar y muy a su pesar tuvo que dejar de custodiar la puerta del apartado de Terry, si no estaba en una reunión importante, entonces podría interrumpir y arriesgarme… total salió enfurecido de casa por la mañana, así que no tenía mucho qué perder…

Llamé a la puerta con mucha seguridad y Terry contestó : adelante Margaret …

-¡¿Susana?! ¿Puedo saber qué haces en la oficina de mi esposo?

-Ya se iba, Candy…

-No, Terry, tu mujer debe saber que entre nosotros aún hay amor, que tú no la amas… que no dejarás lo nuestro solamente por un acuerdo familiar.

-¡Basta, Susy! Te he explicado muchas veces que lo nuestro se terminó, que amo a mi esposa, que estoy enamorado de ella… compréndelo de una vez…-Ponny tenía mucha razón, Terry era una persona educada y que tenía mucha templanza y yo lo había llevado al límite de su paciencia, razón por la cual él explotó contra mí por la mañana.

-Terry, admítelo, sé que todavía me amas, lo nuestro no puede terminar así…

-Ya escuchaste a mi esposo, te ruego que te vayas… para siempre de nuestras vidas…

-No, la que se tiene que ir eres tú, Terry y yo éramos felices antes que te entrometieras en nuestras vidas.

-No me iré, y mi esposo estará a mi lado, como la familia que somos… Así que vete…

-Terry, di algo…

-Susy, ya te he dicho que no me busques más, que te quedes con el recuerdo de lo bonito de nuestra relación, comprende que todo llegó a su fin…

-Sé que me amas… no sé por qué cambiaste, pero sé que aun sientes algo por mí…

-Ya vete, Susana, recuerda que el cincuenta por ciento de esta empresa me pertenece y puedo pedir que te echen por la fuerza, evita tal vergüenza…

Le abrí la puerta bajo la mirada de Terry y levanté el mentón en cuanto pasó junto a mí –Eres una niña estúpida…

Margarte sujetaba la botella de agua que le había solicitado y nos miraba atónita, no sabía si ella había querido evitar tal enfrentamiento, si temía perder su trabajo o no quería problemas con Terry, también llegué a pensar que, tal vez, ella deseaba que Susy permaneciera a lado de Terry.

-Lamento que hayas tenido que presenciar esto…

-Me he dado cuenta que no soy la única que te ama…

-¿Me amas?

-Sí, con todo mi ser y vine porque no quería que pasara más tiempo entre nosotros y que siguiéramos disgustados.

-Gracias, princesa…

Terry ha permanecido en cada sesión y me ha apoyado en cada ejercicio en contra de mi adicción, siempre tan sonriente, tan amable, me anima en los momentos en los que estoy a punto de darme por vencida; me alienta a seguir adelante por mi bien… no sabía que tan mal estaba hasta que mi cuerpo comenzó a desintoxicarse, Terry, Ponny y mi madre pensaban que mi adicción solo era alcohol, pero no era así… habían pastillas, inyecciones y cigarros de hierba… tuve que comprender que necesitaba sacar todo eso de mi organismo… La vida había sido muy amable conmigo al ponerme en una familia con los suficientes recursos que no tenía qué mendigar por mi adicción y tenía la educación para saber disimular cuando lo injería.

Una semana en especial, Terry y Ponny se alternaron para cuidarme; mi esposo me había apoyado en mi petición de no internarme y que especialistas velaran por mí; mi cuerpo temblaba y sudaba frío, me pedía a gritos que ingiriera aunque sea alcohol, me puse agresiva, melancólica, lloraba mucho… pero el amor de mi esposo fue lo suficiente para ayudarme…

-Ponny – Le dije mientras terminaba un deber de la universidad –Tuve un sueño muy raro

-¿Crees en los sueños?

-No, pero me ha inquietado y no logro apartarlo de mi mente…

-¿Qué soñaste, Candy?

-Dorothie, soñé que caminaba por una calle muy larga y llevaba a un pequeño niño de la mano, tal vez de dos o tres añitos de edad, ya que dependía de mí para sostenerse; y cuando estábamos por llegar junto a Terry, él se iba sin decir más…

-¿Será que pronto tendremos noticias que vendrá un heredero?

-Me da temor, Ponny, ¿Será algún mal presagio?

-No te inquietes… solo debe ser una preocupación

-¿Te estás cuidando, Candy?

-No

-A lo mejor tienes deseos de ser mamá y ya libre de toda adicción tu miedo sea que… emmm … cómo decirlo sin ofenderte

-Sólo dilo y ya!, creo que les he brindado mi confianza y ustedes han sido muy buenas conmigo…

-A lo que Dorothie se refiere es que sea por esa cláusula del acuerdo prematrimonial…

-Que solamente podré ser libre de Terry si le doy un hijo… ¿Creen que Terry me quiera dejar si tenemos un hijo?

-No, no lo creemos…

-Entonces… ¿Por qué en mi sueño él se aleja?

-Debe ser reflejo de tus temores…

Tal vez Ponny y Dorothie tienen razón, y yo tenga miedo de perder a Terry.

Veía a través de la ventana de nuestra habitación, una noche de tormenta se anunciaba a lo lejos, los relámpagos alumbraban la oscuridad de la noche y la brisa estaba más fría que de costumbre; había pasado casi un mes desde mi charla con Dorothie y Ponny y mi sueño se había hecho más frecuente; se añadía el dolor que me daba ver a Terry alejarse de mí y me preocupaba que soltaba al pequeño para correr tras Terry y de pronto me veía sola completamente, sin el niño y sin Terry…

-Te noto preocupada, amor ¿Todo bien?

-Sí, no te preocupes, solamente es que… son tonterías mías…

-Si hay algo que te preocupa no debe ser una tontería.

-Es un sueño…

-¿Algún plan a futuro?

-No, no esa clase de sueño… sino de cuando duermes…

Me abrazó tan fuerte y me prometió que jamás me dejaría, que no habría poder humano para separarlo de mí y que estaría feliz porque nuestra pequeña familia creciera…

Al amanecer mandó a acondicionar una habitación para nuestro primer hijo, ni siquiera sabía si estaba o no embarazada; pero para Terry era como si ya se lo hubiera confirmado…

No quería emocionarme mucho ante la idea, cada vez que pensaba en ello mi corazón se estremecía… me concentraba en mis deberes, en salir con Annie quien comenzaba una relación Archie…

Susana no quitaba el dedo del renglón y buscaba incansablemente a Terry, razón por la cual mi esposo cambió su número móvil, solicitó que no se le permitiera el ingreso a la empresa, puso guardia de seguridad en el acceso principal de nuestra casa, a mí me pareció un poco exagerado de su parte pero él argumentó que más valía prevenir porque desconocía la obsesión de Susana.

La habitación había quedado preciosa; puso una cuna en el medio y mandó a diseñar cada espacio, renovó el césped de los patios y mandó a hacer una cerca que delimitara el acceso a la playa.

-Mire, este es su bebé – Terry había insistido en llevarme a hacerme estudios, había devuelto un par de veces el estómago y había sufrido varios mareos, él no se quedó tranquilo hasta que nos dijeron que seríamos padres.

Su rostro se iluminó, aunque en la pantalla se veía un pequeño punto sin forma aun, bueno, yo no lo distinguía salvo el corazón porque palpitaba, pero era nuestro pequeño hijo y estaría en mi interior por nueve meses hasta que decidiera salir y ocupar la habitación que su papá había mandado diseñar para él o ella.

Terry dio una gran cena en honor a su heredero, invitó a amigos, familiares, trabajadores … entre ellos estaba Susana acompañada de Margaret…

Todo era felicidad…

Los siguientes meses fueron cansados, emocionantes, Terry me super consentía, Eleonor y mi madre estaban tan cerca de mí, Ponny se sentía celosa de ellas, bueno eso es un poco exagerado pero sí estaban al pendiente de mí…

Me hicieron innumerables estudios para saber que mi bebé estaba bien y que no tendría problemas de gestación, me dieron infinidad de vitaminas y un cuidado excesivo, aunque mi embarazo no era de alto riesgo me dijeron que diera de baja el semestre para estar en reposo.

-Terry ¿Por qué tienes tú que ir? Pídele a Paty que te represente…

-Amor, no puedo, es importante, papá también me acompañará…

-No me dejes sola… y si Andrew decide nacer…

-Aún le falta a nuestro hijo dos meses de gestación… este campeón no puede legar antes…

-Por favor, te lo ruego…

-Regresaré pronto… confía en mí y no tengas temor…

-Está bien, pero promete hablarme todos los días y en cada momento que tengas oportunidad.

Lloré mucho por Terry en cuanto se despidió de mí y de nuestro bebé, me prometió volver pronto, y debo reconocer que no iba lejos, a dos ciudades de distancia pero el tiempo que estaríamos separados era lo que me dolía.

Mi madre y Eleonor estuvieron al pendiente de mí y cuando ellas tenían sus propias actividades Ponny se encargaba de que no me sintiera sola.

-¿Qué haces aquí? Mi esposo te prohibió que aparecieras en nuestras vidas, lárgate de mi casa…

-Solo vengo a decirte que ahora que no estás disponible, Terry ha estado conmigo…

-Cállate, eres una mentirosa.

-Te dije que me amaba y prometió que en cuanto naciera el niño te lo quitaría y te daría tu libertad, así él y yo podríamos ser felices…

-Eso es una mentira… ¡Dorothie! ¡Ponny! Que alguien eche a esta mujer de mi casa…

La presencia de Susana me había sobresaltado y puesto muy nerviosa, ¿cómo sabía ella acerca de mis temores? ¿A caso Terry le había contado?

-Cálmate, Candy, te hará daño si sigues así…

-¿Por qué no responde? A esta hora no debe tener reuniones…

-Richard tampoco contesta, deben estar ocupados….

-Maldita Susana….

-Cálmate, hija, no lograrás nada así solamente ponerte mal.

Le había gritado horrible al guardia que se suponía vigilaría y controlaría el ingreso de los visitantes, me había puesto muy nerviosa y tenía miedo de las palabras de Susana.

-Estás entrando en labor de parto… -Ponny me abrazó en cuando notó el líquido entre mis piernas, cuando grité de dolor y sostenía con fuerza mi vientre… mamá condujo el auto hasta el hospital y desde la camilla, rumbo a la sala de parto gritaba que le avisaran a Terry.


Qué tal!

Creen que Susana tenga razón?

Bonito inicio de semana

Grell Sutcliff ;)