¡Hola a todas!
Quiero mencionar en principio que la historia original de Candy Candy y sus personajes le pertenecen a sus creadoras Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi. El anime le pertenece Toei Animation.
Esta historia ha sido creada únicamente con el fin de entretener y agradar a quienes la leen. Espero que la disfruten tanto como yo he disfrutado al escribirla.
Valor, Honor y Lealtad es una historia de Universo Alterno. Además, descubriremos un personaje femenino adicional que le dará un giro a la historia. Espero que me den la oportunidad de cautivarles con Elaine, a quien cariñosamente denominaremos "Lainie". La historia se unirá a la línea de tiempo del anime y manga, sin embargo, en este primer periodo describe lo que ocurrió en la vida de los jóvenes Andley antes de conocer a Candice White.
A los chicos se les concedió su petición, y el Tío Abuelo William envió una cuadrilla de trabajadores para que construyeran la casa del árbol soñada. Esa pequeña construcción se convirtió rápidamente en el lugar favorito de los chicos. Los cumpleaños se celebraron con entusiasmo.
Aparecieron personajes que podrán causar diferentes impresiones en el cuarteto Andley.
¿Qué sucederá ahora con la presencia de los hermanos Leagan? ¿Será posible que puedan convivir armoniosamente?
SweetCandyAndley
Valor, Honor y Lealtad.
Capítulo 11
Una desagradable sorpresa
La familia Leagan se quedó esa noche en la Mansión, debido a que acababan de llegar a vivir a Illinois. Elroy Andley creía que la convivencia entre sus sobrinos sería placentera.
A la mañana siguiente, durante el desayuno, la Tía Elroy sugirió que podrían invitar a los jóvenes Leagan a la casa del árbol y que juntos podrían pasar la mañana. La idea de llevar a Daniel y Eliza a su refugio, no parecía buena, pero los modales se hicieron cargo del asunto y terminaron por aceptar llevarlos.
Después del desayuno, se cambiaron y se pusieron sus ropas de montar, ya que tal vez tendrían tiempo de hacer una cabalgata, o quizás podrían realizar algún juego que requiriera ropa más cómoda.
En la habitación de Lainie, Nina ya la estaba esperando para ayudarla a cambiarse y le había preparado su traje favorito. El gris con blanco y negro. Sabiendo que la Srita. Eliza no contaba con un traje en esa ocasión, Lainie le pidió a Nina que sacara el traje rojo con blanco y el azul con café. Además un par de botas extra.
- Puedes elegir el que quieras, te lo obsequio como bienvenida. - Y le mostró amablemente ambos trajes.
- Déjame verlos. - Al examinarlos, pudo notar que el traje rojo tenía un ligero trabajo de cristalería en la solapa derecha y que era el único traje que lo tenía. No había perdido detalle del traje que Lainie se pondría y pensó que ella se vería mucho más elegante con el traje rojo. - Creo que me quedaré con el rojo. -
- Como gustes Eliza. Me parece que ese color te sienta bien. Hace que tu hermoso cabello sobresalga. - Le comentó con una sonrisa. - Aquí tienes, estas botas hacen juego con ese traje. - Le entregó un par de botas de piel en color negro, perfectamente lustrado y brillante.
- Mi cabello siempre sobresale de entre los demás. Es brillante y estoy de acuerdo contigo, es hermoso. - Comentó secamente la pelirroja.
- Nina, por favor, apresúrate con los peinados, no quiero hacer esperar mucho a los chicos. Sólo quiero un sencillo recogido en esta ocasión. - Le pidió amablemente a su querida nana.
- Entonces que me arregle a mi primero, yo si quiero un recogido más sofisticado, dejando algunos caireles sueltos en la parte de atrás. Supongo que no tendrás problema con eso, ¿verdad, Lainie? -
- Oh, pues supongo que no. Creo que yo sola puedo recogerme el cabello. En esta ocasión no hay problema. - Sorprendida por la petición, ladeando la cabeza le hizo una señal a Nina para que hiciera lo que Eliza había solicitado.
En la habitación de Stear y Archie, otro cantar ocurría. Debido a que Archie y Daniel tenían la misma estatura, le tocó a él proporcionar el traje que usaría su invitado. Sin duda, el gusto y la elegancia del chico ya se dejaban ver en la totalidad de su guardarropa.
- Puedes elegir cualquiera de estos. - Decía Archie, mientras le mostraba dos trajes. El primero en color azul cobalto y el segundo en color chocolate. Ambos tenían las solapas en piel y el corte era exquisito.
- Me quedo con el azul. - Dijo Daniel al momento en que bruscamente lo tomaba de manos de Archie.
- Muy bien. Supongo que no traes botas, así que toma estas. - Le entregó un par de botas negras.
- No esperabas que llevara zapatos, ¿o sí? Obviamente tiene que ser el atuendo completo. -
- ¿Cómo dices? Escucha… - Empezaba a irritarse.
- Déjalo, Archie. Recuerda que es nuestro invitado. Debemos hacer que se sienta bienvenido. - Intervino Stear, quien conocía perfectamente los arranques que solía tener su pequeño hermano, que portaba ya su traje favorito en color café haciendo juego con unas elegantes botas del mismo color.
- ¿Ya están listos? - Se escuchó la voz de Anthony, que entraba en la habitación vestido en un traje azul real con botas color café.
- En un momento, sólo estaba siendo… cortés con nuestro invitado - Dijo Archie al tiempo en que se ponía las botas. Usaba un traje en azul plumbago.
- Pasaremos por las chicas y de ahí nos vamos a la casa del árbol. - Enseguida se dirigió a la puerta para salir en busca de su hermanita y su invitada.
Tocó la puerta y esperaron a que les abrieran o les dieran permiso de entrar. No esperaron mucho cuando Nina les dejaba el paso libre para ver a dos damitas muy elegantes.
- Qué bueno que ya están listas, ¿vamos Lainie? - Anthony extendió su mano para que lo tomara del brazo.
- Anthony, ¿no vas a escoltarme? ¿Qué modales son ésos? - Eliza se fingió indignada.
- Bueno, yo… - Miró sorprendido a Lainie, quien con una sonrisa le dijo - No te preocupes, tiene razón. Yo iré del brazo de Stear, ¿verdad, Stear? -
- Sí claro. Vamos pequeña, hoy yo seré tu acompañante. - Le decía mientras le ofrecía su brazo.
- Si me permiten, yo la llevaré. - Interrumpió Daniel, al momento en que hacía a un lado a Stear y tomaba de la mano a Lainie.
Los cuatro estaban asombrados de los modales de sus invitados. Las cosas no pintaban bien y se sentían incómodos ante la situación. El día iría empeorando y apenas estaba empezando.
Al bajar la escalinata, se toparon con la Tía Abuela y los señores Leagan. Estaban complacidos de ver que el grupo se dirigía al exterior. La tía estaba orgullosa de sus sobrinos que habían resuelto lo de la vestimenta sin que ella tuviera que intervenir. Los Leagan observaron muy bien los trajes que portaban sus hijos, se percataron que eran ligeramente más elegantes que los que portaban los Andley en ese momento. Se sintieron arrogantemente complacidos.
Una vez que los chiquillos salieron, la Tía Abuela le dio instrucciones a Nina, para que se prepararan algunos bocadillos y bebidas que debían ser llevadas a la hora del almuerzo. Nina debía vigilar que todo fuera en perfecto orden y siguiendo el más estricto protocolo.
Mientras en la casa del árbol, una batalla estaba por iniciar. Sonrientes, orgullosos de su refugio, se preparaban para subir. Stear había colocado una escalera de soga y madera que colgaba de la terraza superior. Al ver la incómoda manera de subir, las quejas de los Leagan no se hicieron esperar. Anthony se vio en la necesidad de cargar prácticamente a Eliza, Stear y Archie tuvieron que hacer lo mismo con Daniel.
Después del esfuerzo, cuando estaban dentro, les mostraron todos los rincones. Les comentaron los grandiosos momentos que pasaban ahí durante sus horas de descanso y que desde ese lugar podían apreciar los maravillosos paisajes. Era un lugar de inspiración para todos, pues Anthony encontraba motivos que pintar, Stear tenía tiempo de realizar planos para sus próximos inventos, Archie podía ponerse al día en cuestión de moda y Lainie podía tener contacto directo con algunos animales.
Su refugio reflejaba su amor por la lectura. Entre los autores encontrados en la pequeña biblioteca estaban Los hermanos Grimm (1), Charles Dickens (2) y Julio Verne (3). Tenían varios libros con láminas y dibujos. Algunos libros de inventores como Leonardo Da Vinci (4), Tomas Alva Edison (5) e Isaac Newton (6) principalmente de Stear.
Mientras platicaban de sus actividades, Lainie dejó unas nueces en la cornisa de la ventana, como siempre lo hacían, recibiendo una cálida sonrisa de Anthony. Los rostros aburridos de los Leagan, intrigaban a los chicos, pues para ellos era muy divertido compartir su tiempo en ese lugar. Había una mesa con cuatro sillas, a la que los invitados fueron guiados. Anthony y Stear cedieron sus lugares sentándose ellos en unos cómodos y amplios cojines.
Observando todo de manera descarada, los muy delicados invitados acababan poco a poco con la paciencia de sus anfitriones. Sus comentarios tendían a ser hirientes y faltos de tacto.
- Archie, ¿no crees que las revistas y folletos de moda sólo le competen a las chicas? - Empezó a decir Neil.
- En realidad, para vestir elegantemente y con distinción es necesario estar a la moda. ¿De dónde crees que salió el traje que estás usando en este momento? - Archie empezaba a desesperarse con la actitud de Daniel.
- Pero eso es sólo para afeminados, ¿no te parece? - Daniel seguía provocándolo.
- ¡No me importaría demostrarte cuán equivocado estás! - Archie ya se había cansado, había cerrado en dos puños apretados ambas manos.
- Vamos, Archie, los golpes no resuelven nada. Ya dejen esa conversación. - Les amonestó Stear.
- Pues no es la gran cosa este lugar. Además está lleno de tierra. Está sucio. - Dijo Eliza sacando su pañuelo para limpiar su lugar.
- Y qué esperabas hermanita, si el viento entra por todos los rincones. - Intervino Daniel.
- Oh, Neil, creí que sería un lugar más elegante. - Siguió comentando Eliza, en un tono francamente irritante.
- Disculpa Eliza, pero este lugar es para divertirse y es nuestra responsabilidad tenerlo limpio. - Comentó Anthony, quien no pudo aguantar más el rumbo de los acontecimientos. - Como no sabíamos que ustedes vendrían en realidad no tuvimos tiempo de arreglarlo adecuadamente. Pero eso no es problema, ¿qué les parece si nos ayudan? Así terminaremos más rápido. - Sugirió.
- Estás bromeando, ¿verdad? En casa tenemos suficientes sirvientes para que lo hagan. - Eliza casi gritó en indignación y llevándose una mano a la boca.
- Como te dije antes Eliza, esta es nuestra casa del árbol y aquí no hay sirvientes, sólo estamos nosotros. - Volvió a decir Anthony, tratando de guardar la compostura.
- Es una manera de aprender orden y disciplina. Somos responsables y sabemos que después de usar todo lo que hay aquí, debemos dejarlo en su lugar cuando nos vamos. - Había dicho Archie.
- Pero si no quieren ayudar, no importa. Si quieren pueden esperar un momento en la terraza. - Comentó Stear.
- Sí, creo que lo haremos. - Dijo Daniel mientras tomaba de la mano a su hermana y salían a la terraza.
Los cuatro se quedaron mirando unos a otros, sorprendidos de las reacciones de sus invitados. Sin embargo, se pusieron a sacudir y limpiar rápidamente el interior. Cuando terminaron llamaron a los hermanos Leagan para compartir en ese momento la lectura de un cuento.
La voz melodiosa de Anthony, contaba la historia de Blanca Nieves y los siete enanos, ante la mirada atenta de Lainie, Stear y Archie. Al terminar la historia, recibió los aplausos correspondientes e iniciaron la siguiente actividad. Sin embargo, Eliza y Neil empezaban a bostezar de aburrimiento y decidieron salir nuevamente a la terraza.
Dentro de la casita, Anthony y Lainie estaban acomodando los utensilios para pintar, cuando el sonido de una ardilla traviesa llamó su atención. Los ojos alegres de Lainie se iluminaron mientras se dirigía a la ventana para acariciar a su amiguita peluda y convidarle más nueces que guardaba en el bolsillo de su saco de montar.
Recordaron que desde los primeros días en que habían empezado a arreglar el interior de la casa, esa ardillita había mostrado cierto interés en observarlos. Con paciencia y constancia la habían atraído. Le llevaban nueces, avellanas y una que otra vez galletas con chispas de chocolate. Se había acostumbrado mucho a la presencia de Lainie y cada vez que les veía llegar se les acercaba y se dejaba acariciar.
Con la emoción, quiso compartir el momento con Eliza, para que ella también acariciara el suave pelaje del animalito.
- Mira Eliza, es mi ardilla. Se llama Cotton, ¿quieres acariciarla? - Y extendió sus manos acercándole la ardilla.
- ¡Aaah! ¿Pero eres tonta o qué? - Y de un manotazo golpeó a la ardilla que cayó al suelo cerca de los pies de su hermano Neil.
- ¿Por qué me la avientas? - Gritó Neil, dando una patada a la ya asustada ardilla.
- ¡Nooo! - Gritó angustiosamente Lainie al momento en que sus primos salían a la terraza para ver qué había pasado.
- ¿Qué sucede aquí? - Se escuchó la voz de Anthony. Al mirar con preocupación el rostro inundado de lágrimas de Lainie, que sostenía a la ardilla inmóvil en sus pequeñas manos.
- ¿Qué pasa? - Dijeron al unísono Stear y Archie.
- Pues que Lainie, ¡quiso aventarme a esa asquerosa rata! - Dijo una encolerizada Eliza.
- Es un animal apestoso. - Continuó Neil.
- ¡No es una rata, es una ardilla! - Les gritó Lainie entre sollozos.
Anthony en una franca pose de protección, abrazó a Lainie y espetó - Pues me parece de muy mal gusto que hicieran llorar de esta manera a mi hermanita. - Les dijo mientras los miraba fríamente.
- Y ¿qué querías?, si esa cosa me podía morder. - Contrarrestó Eliza.
- Una ardilla de este tamaño, que además se deja tocar, no atacaría a menos que se sintiera en peligro. - Afirmó Stear, quien también estaba molesto por la situación.
- Pues no es manera de tratarnos. En este momento su tono no me hace sentir bienvenida. - Espetó Eliza.
- Son libres de irse en el momento en que lo decidan. - Le dijo Archie.
- ¿Nos están corriendo? - Inquirió encolerizado Neil.
- Por supuesto que no. Simplemente que es evidente que las actividades que nosotros realizamos aquí no son de su agrado. Por lo que no es necesario que compartan con nosotros si es en contra de sus gustos. - Dijo Anthony muy seriamente.
- Quiero ir con Joseph, ¿me puedes llevar Anthony?- Lainie lo observaba con ojos suplicantes, mientras sostenía a Cotton.
- ¿Para llevarle a Cotton? - Anthony la miraba tiernamente.
- Sí. - Asintió tristemente.
- Muy bien. Vamos. - La tomó de la mano y se encaminaron a la escalera de soga. Detrás de ellos iban Stear y Archie.
- ¿Piensan dejarnos aquí? - Chilló Eliza, conteniendo su furia
- Como les dije antes, son libres de hacer lo que prefieran. - Le repitió Anthony.
- ¡Eres un irrespetuoso! - Le dijo Neil.
- ¿Irrespetuoso? Por si no lo saben, el respeto se gana y ustedes no han sido nada respetuosos desde que llegaron. Sólo se han dedicado a criticar todo lo que les hemos ofrecido y las atenciones que hemos tenido con ustedes... ¿Así que quienes son los irrespetuosos? - Anthony no pudo contenerse más.
- Esto no se va a quedar así. Se lo voy a contar a la Tía Abuela. - Dijo Eliza en un tono amenazante.
- Como quieras. Pero en este momento tenemos cosas más importantes que hacer. Así que con su permiso. - Anthony dio por terminada la conversación.
Descendieron por la escalera y se dirigieron rumbo a las caballerizas sin quedarse a ayudar a sus "invitados". En la caballeriza encontraron a Joseph terminando de preparar a Belleza, Zafiro, Trueno, Luna, Newton y Velvet. Sabía que en cualquier momento saldrían a cabalgar y que quizás llevarían a los hermanos Leagan con ellos. Por supuesto que se sorprendió, al ver las lágrimas en los ojos de Lainie y las caras serias del trío que la acompañaba.
- Pero, ¿qué sucede? ¿Por qué lloras? - Joseph le preguntó a Lainie.
- Es Cotton, mira. - Y le entregó la pequeña ardilla. - Fue Neil Leagan, quien la pateó. - Y al recordar lo sucedido lloró nuevamente.
- Veamos. - Y empezó a examinarla cuidadosamente. - Te prometo que voy a cuidarla, necesitará algunos días de reposo y observación. Te mantendré al tanto. ¿Es por eso que ese par no los acompaña en este momento? - Preguntó Joseph intrigado.
- Sí. - Asintieron los cuatro.
- ¿Todavía quieren ir a cabalgar? Sus amigos aquí ya los están esperando. - Les dijo Joseph al tiempo que señalaba a los caballos. En ese momento se oyeron algunos resoplidos.
- No creo que podamos en este preciso momento, debemos ir con la Tía Abuela. Tal vez estemos en problemas. - Comentó Stear.
- Pues será la primera vez.- Les dijo Joseph.
De regreso en la mansión, efectivamente, les esperaba una muy enfadada Tía Abuela, en compañía de la familia Leagan.
- Me quieren explicar, ¿por qué dejaron solos a sus invitados en la casa del árbol? Nina les llevó el almuerzo, para encontrar sólo a Eliza y Neil. Es una descortesía de su parte niños. Samuel tuvo que ayudarlos a bajar. - La Tía Abuela les habló en un tono severo que no había usado antes.
- Las cosas no fueron exactamente así. - Exclamó un Anthony muy serio.
- ¿No? Y ¿entonces como fueron? - Sin darle tiempo de explicar continuó - Además Elaine les debes una disculpa. En este momento vas a decirles que lo sientes y que no volverá a suceder. - Se dirigió a la pequeña de manera autoritaria.
- ¿Qué dice? - Una sorprendida Lainie observaba a su Tía y descubría la mirada vengativa de los hermanos Leagan. - Yo no les debo una disculpa. Son ellos los que se comportaron mal. - Dijo con voz firme, sosteniéndoles la mirada.
- Elaine, te lo estoy pidiendo. Discúlpate ahora. - Cada vez perdía más la paciencia.
- ¡No lo haré! Si en verdad fuera mi responsabilidad lo haría, pero yo no hice nada malo y ellos lo saben. - Lainie permaneció firme, levantando la barbilla segura de sus palabras.
- Elaine, si no te disculpas estarás castigada las próximas dos semanas. - Le enfatizó la Tía Abuela.
- Prefiero el castigo a pedir disculpas por algo que no hice. - Le contestó seriamente.
- Como quieras entonces. Desde este momento estarás confinada en tu habitación y no podrás recibir a nadie hasta que yo ordene lo contrario, ¿entendiste? - Sentenció finalmente la Tía Abuela.
- Perfectamente Tía. Con permiso. - Y subió a su habitación.
- Tía Abuela, no puede hacer eso. Antes tendría que escucharnos. - Le dijo Anthony.
- ¿Estás cuestionando mis decisiones, Anthony? - A la Tía Abuela le sorprendió escucharlo.
- En este caso, sí Tía. No estoy de acuerdo. - Se expresó firmemente.
- Entonces ¿tú tampoco piensas disculparte? - Le preguntaba al tiempo en que intentaba moderar su tono de voz. La situación se le estaba saliendo de control y lo que menos quería era dar un espectáculo frente a la familia Leagan.
- No, no pienso hacerlo. Y supongo que tendré el mismo castigo que Lainie, ¿no es así? Entonces me retiro. - Y se dirigió a su habitación.
Stear y Archie sin decir palabra hicieron lo mismo, cuando fueron detenidos por la voz de la Tía Abuela. - ¿A dónde piensan que van ustedes dos?-
- Pues debido a la situación, es seguro que tendremos el mismo castigo nosotros también. Así que buenas tardes Tía Abuela. - Y retomaron su camino.
- ¡Esto es el colmo! Jamás se habían comportado de esa manera. - Exclamó, liberando una gran bocanada de aire.
- No se preocupe Tía Elroy, son cosas de niños. Ya se les pasará. - Le decía la Sra. Sara Leagan, tratando de controlar la indignación que sentía al ser humillada por un cuarteto de mocosos maleducados.
- Nosotros nos retiramos Madame Elroy. Ya no hay motivo para prolongar nuestra visita. En este momento, es evidente que por hoy no podrán convivir más los jóvenes. Quizás en otra ocasión las circunstancias sean mejores. - El Sr. Leagan muy a su pesar, debía reconocer que esos chiquillos eran fieles en sus convicciones y había gran lealtad entre ellos. Él conocía perfectamente a sus hijos y sabía que no todo lo que habían dicho era verdad. Regularmente tergiversaban la realidad para salir beneficiados y terminaban muchas veces creyendo sus propias mentiras.
Sin saberlo, los hermanos Leagan habían iniciado sus relaciones con los Andley con el pie izquierdo. Aunque los Andley tenían un gran corazón, habían aprendido a guardar sus reservas con respecto a estos nuevos miembros de su familia.
Aprendieron que en la vida también existían personas que gozaban con el sufrimiento de los demás.
=0=0=0=0=0=
(1) Los hermanos Grimm
(2) Charles Dickens
(3) Julio Verne
(4) Leonardo Da Vinci
(5) Tomás Alva Edison
(6) Isaac Newton
=0=0=0=0=0=
Bien, hasta aquí este capítulo. ¿Qué les pareció?
=0=0=0=0=0=
Saludos a todas aquellas que siguen leyendo la historia de forma anónima. Gracias por estar ahí, en algún lugar.
Recuerden que sus comentarios son el combustible que toda escritora necesita para seguir inspirándose y poder continuar escribiendo.
=0=0=0=0=0=
Ms. Puddle (My warmest regards to you my dearest friend! See you around!)
=0=0=0=0=0=
Saludos especiales a mis fieles seguidoras ccc73, Lady Lyuva Sol, sayuri1707, Lulushkita y Pau114.
