Capitulo 11: Intuición femenina

Capitulo 11: Intuición femenina

¿Cuánto tiempo había pasado desde aquella noche o desde su salida de la estación de policías? Un par de semanas y se estaba alejando un poco, tenía algo de miedo, se estaba comportando como un adolescente y lo peor del asusto… no quería perderla, muy gracioso, pero todo era realidad.

Si, iba a la casa, dos, tres veces a la semana y la chica se mostraba amable, como siempre, incluso siempre lo sorprendía con comida, con un postre, con algo en medio de los estudios, se estaba volviendo una chica tan completa, tan madura.

Lo sabía, mirarla a los ojos se estaba convirtiendo en su karma, no precisamente por los malos recuerdos que los ojos le propinaban, eso había pasado días atrás, era el temor de no poder controlarse y sorprenderla con un beso, si bien a Sakura no parecían molestarle, pero no estaba correcto, quería enamorarse, momento ¿quería enamorarse?

Dio un suspiró mientras revisaba las notas, enamorase, una de las mejores sensaciones del mundo y así mismo una de las que mas daño podía causar, había vivido eso con sangre y si bien podía enamorarse de Sakura, era Sakura, la chica tenía dieciocho años ¿Qué en serio podía ir? Es decir, no tenía que ser algo platónico, pero conociéndola a ella, seguramente vería más una relación de buenos amigos.

Eso y contar con ese grupete de amigos y mas aun descubriendo quien era el ex de la chica, había algo que no lo dejaba tranquilo, el tal Ronald tenía ganas de volver con Sakura, eso era evidente, lo comprobó con los ojos el día que salieron de prisión y ¿las palabras de Sakura acerca de Ronald, aquella que le dijo que no lo quería eran ciertas?

Syaoran no era el tipo de hombre que creía en eso de: donde hubo fuego cenizas quedan, él no volvería con Kim ni porque la chica volviera de rodillas, pero Sakura no era él… ¡rayos! Tenía que dejar de pensar en ella, no tenían una relación y se estaba muriendo de celos ¿quería una relación? Nuevamente ¡rayos! Control, era lo que su pobre cuerpo de hombre necesitaba.

La vería por la tarde, la chica cada vez se comportaba mas extraña y él cada vez la miraba mas, eso estaba mal, muy mal, ¿Qué pensaría Touya si supiera que fantaseaba con su hermana? Y con fantasear no quería decir: sexo, solo que desde cierta noche en que se besaron sus labios habían quedado marcados a fuego con los de él.

No, no podía enamorarse, estaba mal, volvería a sufrir, aunque quisiera enamorarse no podía, igual habían pasado años desde su ultimo noviazgo.

Recordaba lo buen novio que era, pero las cosas habían cambiado, Sakura había sacado a la luz viejos comportamientos, pero eso no quería decir que volviera el Syaoran de tiempo atrás, no, definitivamente Sakura no quedaría bien con él… aunque… ¿sería tan complicado decirle a la chica que sentía algo por ella? ¿La quería?

Pare ser sinceros el deseo que consideró estaba descartado, no se besaban desde hacía semanas y eso no evitaba hacer que pensara en ella ¿aprecio? ¿Amor? ¿Cariño? ¿Respeto? ¿Admiración? La verdad complicado ¿Qué sentía por Sakura? Como le gustaría saberlo, incluso con ella dejaba de leer las mentes, se había convertido en un tonto frente a ella, las palabras indicadas eran: un adolescente de veinticinco años, incluso se sintió patético, tenía que comportarse como había venido haciendo todo el rato, antes de enamorarse perdidamente.

Sonrió ante eso ultimo, si, como no, enamorarse perdidamente, aunque el pensar eso lo alegró y se dio cuanta que no estaba bromeando, ¡por todos los santos! No, enamorarse de ella, de Sakura, era hora de calmarse.

—Bocado —llamó al perro, no lo había visto en un buen rato, eran como la una, no sabía con exactitud la hora y su perro no le había pedido comida, cosa interesante —Bocado —silbó para llamarlo —¿Dónde estas? —bien, ahora la situación era preocupante.

Siempre se levantaban juntos y esa mañana ya habían salido a correr, lo que significaba que su perro debería permanecer en la casa, pero no estaba ¿Dónde estaba?

—Perro ¿Dónde estas? —Sin pensarlo comenzó a subir al segundo piso, su perro no se hallaba por allí —¿tal vez debajo de la cama? —se preguntó esperando que la respuesta fuera la correcta y que al bajar la vista se encontrara con su Jack Rusell llenó de manchas, para su mala suerte al bajar la vista no estaba allí.

Comenzó a respirar hondo, tenía que calmarse, faltaba media casa por buscar y su perro podría estar encerrado en cualquier lado, tal vez encerrado en el baño, pero cuando revisó no estaba allí, en un closet, tampoco para su mala fortuna, confiaba que en la cocina, no, su taza tenía comida y no estaba su perro allí.

Los nervios se comenzaron a apoderar de él.

—Bocado —gritó esta vez, sin pensarlo se colocó una chaqueta y se dispuso a salir en busca de Bocado, su perro no estaba en la casa, entonces estaba afuera y no quería pensar que… ¡por dios! Tenía que cambiar esa mentalidad, nada malo le pasaría a Bocado.

Salió por la puerta delantera de su hogar y corrió por las calles aledañas, había sido buena idea colocarse la chaqueta, el frío era inclemente y las nubes negras se comenzaban a posar sobre la cabeza de Syaoran, su cabeza daba vueltas y no podía pensar con claridad ¿Cuántas cosas podría pasarle a su perro en la cuidad?

Si bien ahora su casa tenía seguridad privada por las noches mientras él trabajaba y por las tarde cunado salía a la casa de Sakura, no quería decir que Bocado en un descuido saliera y uno de los tantos enemigos de Syaoran se lo llevara para hacerle el mal, eso era probable, si, tal vez había gente que esperaba descuidos y su perro se paseaba por el jardín trasero de su casa, cualquiera podría entrar y raptarlo.

No, pensar en eso le dolía y comenzaba a afectarlo, tenía que pensar con cabeza fría, calma ante todo, pero era complicado, no quería pensar en algo malo, pero en una situación así era muy, pero muy complicado.

Su corazón martillaba con fuerza, estaba ahora en el parque pingüino ¿Por qué de repente todos los perros se le parecían a Bocado? Tuvo que mover su cabeza de un lado otro, calma, calma, calma, se repetía mientras se adentraba al parque, no, no había rastro del perro, pero recorrería la cuidad como fuera, luego cayó en cuenta que en carro le hubiera rendido mas, pero ya ni modo y a pie sería mas fácil ver.

Sujetó sus cabellos con fuerza, con mucha fuerza mientras miraba hacía todo lado, lo que le faltaba, la desaparición de su perro, forzosa o no, era una desaparición.

Así siguió corriendo por la cuidad, tenía que encontrarlo, debía encontrarlo y rogaba por encontrarlo, no era por ser pesimista, pero si a Bocado le llegaba a pasar algo, podían despedirse del Syaoran como lo conocían.

OoOoOoOoOoo

Cuando Syaoran le dijo que no lo besara por un tiempo, tuvo la esperanza que ese un tiempo, fueran días, no semanas, si, dos semanas habían pasado desde aquel incidente del beso, aunque ella no lo viera como un incidente, de incidente a bendición había una gran diferencia, obviamente amplia.

Syaoran se había alejado un poco de ella, si, iba a la casa, pero estaba mas concentrado en el estudio que otras cosas, Sakura no era la chica mas observadora del mundo, pero sabía que algo estaba mal, estaban desapareciendo barreras de frialdad, pero en cambio sentía que Syaoran estaba colocando unas barreras contra ella, como si quisiera protegerse de ella.

¿Acaso se había dado cuanta que estaba enamorada? Si era así era mejor decírselo para no incomodarlo, después de todo era maduro y estaba segura que Syaoran no se burlaría de una declaración, si, era muy torpe para eso.

Desde aquella mañana que se dio cuanta que lo quería había estado pensando como decírselo y si, había intentado ya en unas ocasiones, pero había sido interrumpida por su padre o su hermano y al parecer Syaoran no se daba cuanta de lo que quería decir.

El mundo estaba cambiando ¿Dónde quedaron los tiempos en que el hombre se le declaraba a la chica? Sonrió, Syaoran declarándosele a ella, como no, tenía suerte por tenerlo tan cerca, pero eso le gustaba, si podía conseguirlo no lo dejaría ir, ya se imaginaba a Syaoran abrazándola, mimándola, queriéndola.

Sakura suspiró y si fuera un muñeco de anime tendría en vez de ojos dos corazones donde van estos y la verdad hablando de corazón, estaba segura que iba a necesitar uno nuevo, el de ella latía y latía muy rápido cada vez que veía a Syaoran ¿Por qué tenía que ser tan especial?

Su cabeza continuó pensando en él, solo que esta vez se imaginó con él en una montaña, viendo un hermoso atardecer y con Bocado corriendo de un lado a otro y eso era otra cosa que le alegraba de Syaoran, si, Bocado.

Un perro igual de mono que Syaoran, el dúo perfecto, como batman y Robin, ese perro era una bendición, sin Bocado lo mas probable era que Syaoran se hubiera enloquecido desde hacía rato.

Volvió a suspirar, lastimosamente esta vez bastante duro, muchas personas voltearon a donde ella, entre esas sus amigas que fruncieron el ceño de inmediato, Tomoyo, Rika, Naoko y Chijaru, sabían de que iban esos suspiros y eso no les agradaba en lo mas mínimo, Sakura no podía estar tan perdida para estar suspirando tan fuerte en medio del salón y menos por él, pero ¿si era por él o por Ronald? ¿estaría Sakura haciendo una pantalla?

Otra persona que la oyó suspirar fue la profesora de matemáticas, las miradas de Sakura y ella se cruzaron, aunque esa vez Sakura no tenía miedo, por lo general cuando se quedaban mirando así la pasaba al tablero ¿la iría a pasar? La verdad no le desagradaba, le daba un poco de pena, pero no le desagradaba.

—Bien señorita Kinomoto, vamos a sacarla de esa nube de amor en la que anda flotando —dijo y todos empezaron con los silbidos incómodos y las risas ante lo rojita que se ponía —pase al tablero, confió que así como tiene tiempo para suspirar… podrá resolver este ejercicio.

Muchas de las personas rieron, ya era hora de que pasaran a Kinomoto, pensaron muchos, para ellos Sakura estaba pagándole a alguien para que hiciera sus trabajos, desde hacía días sus trabajos no bajaban de ocho y estaban hablando de Sakura, Sakura Kinomoto, la chica que el año pasado había pasado matemáticas raspando y les alegraba que quedara mal, era lógico que no podría resolver el ejercicio.

Sakura se levantó de su asiento, respiró profunda y se acercó al tablero, esperó a que la profesora dictara el ejercicio y así lo copió.

La chica sonrió, sabía como hacerlo, si, estaba nerviosa, pero algo la calmaba, pensar en él, lo podía ver enseñándola, instruyéndola, bien, era en ese momento donde demostraba que tan excelente profesor era Syaoran Li y no lo haría quedar mal.

Los estudiantes envidiosos miraban, Sakura no había empezado y ellos reían por lo bajo, lo que no sabían era que la chica estaba analizando el ejercicio, si, confiaban en que la oji-verde no tendría oportunidad, además era un ejercicio complicado.

Pero se sorprendieron cuando…

Sakura tomó su marcador y empezó a resolver, hacía días que las derivadas habían pasado, razón de cambio era un tema mas complicado, pero con un maestro como Syaoran entenderlo era fácil, cuando no estaba distraída viéndole la cara o la boca, las manos, el cuerpo.

Concéntrate, no te embobes ahora.

Su mente tenía razón, si, su conciencia era de ayuda en esa situación, la chica iba por mitad del ejercicio y no se había trabado ni un poco, lo resolvía como si se lo supiera de memoria y en pocos minutos había terminado, la chica miró por unos segundos los rostros de sus compañeros, estaban boquiabiertos y sonrió ¿ahora quien eran los tontos?

¿Desde cuando se había vuelto arrogante?

Igual no importaba, solo por presumir preguntó:

—Me quedó bien —la profesora asintió y le indicó que podía sentarse, así lo hizo Sakura.

Syaoran la había cambiado tanto y sabía que venían mas cosas buenas de parte de él, también sabía que vendrían las felicitaciones de Tomoyo por resolver bien el ejercicio, pero se sentó y nada, algo nadaba mal o solo era que Tomoyo confiaba que lo iba a resolver bien… bueno, tal vez no siempre iba a recibir las felicitaciones.

Lo que no sabía Sakura era que Tomoyo no podía alentarla, alentarla a ella sería alentar a Li y no, no podía darle alas a ese sujeto, jamás, pero al parecer el sujeto ya tenía unas alas muy grandes, porque el suspiró que le causo a Sakura el pasar al tablero, había sido un suspiro por Li ¿o Ronald? Bueno el echo era que el segundo nombrado estaba tardando demasiados días con el intento de acercamiento, por todos los santos, habían pasado dos semanas y solo le hablaba poco, aunque Sakura disimulaba muy bien el amor que le tenía.

¿O podía se acaso que Sakura ya estuviera enamorada de Li y hubiera olvidado a Ronald? Eso complicaba las cosas de sobremanera, ya no tendrían que hacer un trabajo de reconquista si ese era el caso, tendrían que hacer uno de desenamoramiento y reconquista y dar dos pasos no estaba en los planes de la chica de cabello negro, no cuando eso llevaría tiempo y a la velocidad que actuaba Li era perder a Sakura.

Sakura enamorada ¿Qué le podría hacer Li? Al parecer Tomoyo conocía a Sakura y si estaba nerviosa aquella vez que cumplió cuatro meses con su novio, la chica de cabello negro podía imaginarse la presión que le pondría Li en caso de descubrir que la chica de ojos verdes estaba enamorada, le lavaría el cerebro completamente, se acostaría con ella y adiós clases, no, estaba exagerando, no podía ser tan simple, Li era amigo de Touya, tal vez aprovechaba el amor de Sakura y la manipulaba para que no dijera nada de los abusos que podría recibir del chico de cabello café.

El timbre sonó y este marcó el final de las clases.

Las chicas comenzaron a alistar sus maletas, era hora de irse a la casa, Sakura quería ir a ver a Syaoran, a prepararle un sanduchito, Sakura sonrió, si, estaba enamorada como no había estado nunca, incluso los diminutivos al hablar era un claro síntoma, pero era inevitable, si, esa tarde en su casa no habría nadie, le diría, si esa tarde le diría que le gustaba, que le diera la oportunidad de quererlo y ella sabía que para Syaoran ella no era ajena, entonces… esa tarde… todo estaría bien.

Tenía que llegar rápido a la casa, ponerse bonita y esperarlo, quería verlo, quería decirle un montón de cosas y quería ser correspondida ¿la idea de ser un grato recuerdo en la cabeza de Syaoran le agradaba? No, no quería ser uno, como tampoco quería ser un reemplazo en el corazón de él, quería despertar otras emociones en el corazón de Syaoran, quería todo de él.

Llevó sus manos a sus mejillas, estaba acalorada.

—Nos vamos Sakura —dijo Tomoyo que la estaba esperando en la puerta junto con el resto de amigas, mala señal.

—Ya voy —tomó su maleta y salieron juntas.

Comenzaron a caminar por los pasillos de la preparatoria, pero antes de salir fueron interceptadas por una chica bajita y de ojos saltones que preguntó:

—¿Tu eres Sakura? —la chica de cabello castaño asintió —aquí te mandan esto —y así le pasó una flor con un lacito rojo y una carta.

Sakura suspiró ¿Cuántas mas? Era como la décima carta que el ex le mandaba, se estaba cansando de la situación, en las ultimas dos semanas el sujeto se había vuelto mas intenso que cuando eran novios ¿de verdad creía que podía tener oportunidad nuevamente? Es decir, Syaoran vs Ronald, ¡por todos los dioses! Estaba pensando en declarársele a Syaoran en las próximas tres horas y Ronald mandando estupideces.

—Gracias —le dijo Sakura a la chica que se retiró de inmediato, no tardaron mas de dos segundos sus amigas en abordarlas y comenzar con sus barras para que la abriera y leyera en voz alta la poesía sacada de un libro, obviamente, que Ronald le enviaba, porque los poemas no eran muy baratos que digamos, Ronald no se inventaba eso, eran cosas realmente que podían llegar al corazón de una chica, lastimosamente para Ronald, esos poemas no llegaban al corazón de una chica enamorada.

—¿Qué dice Sakura? —dijo Rika.

—Léelo, léelo —lentamente fue destapando el sobre, la tortura de nuevo, sacó la carta del sobre y la desdobló, a su amigas les brillaban los ojos, era así con cada nueva carta, con cada nueva rosa, se estaba cansando, muy, muy rápido.

—Bueno… —comenzó Sakura, se sorprendió, esa vez al parecer se la había inventado él y estaba expresando sus sentimientos —Sakura… bla, bla, bla, mi corazón late bla, bla, bla y lo siento… no me… porque… yo… vida… cada mañana… y miro… bla, bla, bla, creo que sin… —sus amigas la miraron, todas molestas, eso no era manera de leer, pero Sakura no se dio cuanta de eso, estaba mas concentrada "leyendo" —espero que me perdones… creo… … la esperanza… bla, bla, bla con todo mi corazón —el patético de Ronald —Ronald —la chica suspiró —¿ya nos podemos ir?

—Sakura ¿Por qué no perdonas a Ronald, mira que se esta esforzando? —Trató de convencer Tomoyo —¿es tan complicado que lo entiendas? Comprendo que hayas sufrido por aquel incidente de Rebeca, es decir, no tenía derecho a dejarte así, pero existe el borrador y bueno…

—Yo no estoy molesta con Ronald, solo que no me interesa, lo pasado, pasado está… ahora ¿si quieren nos vamos juntas? Tengo un poco de afán —dijo y les tomó un poco la delantera

—¿Todo esto es por Li? —preguntó Tomoyo deteniendo en seco a Sakura.

Definitivamente Tomoyo era su amiga, se había dado cuenta de lo que sentía por Syaoran, eso era algo increíble, Sakura se sorprendió, era tonto negarlo después de una afirmación como la de su amiga.

—Si, es por él —las chicas la miraron y fruncieron el ceño —ahora si me disculpan, tengo que ir a verlo.

Bien, al parecer el primer asaltó lo había ganado Li, pero en guerra larga había desquite, eso lo sabía Tomoyo, Naoko, Chijaru y Rika, que no permitirían que Sakura terminara enredada con él ¿Qué le podía ver Sakura a Li? Si, las chicas sabían que era guapo, pero Sakura nos e fijaba mucho en el exterior y ¿Qué interior tenía Li? Uno negro, frío, malo, definitivamente había un juego de mentes muy grande ahí y la mente maestra era Syaoran.

—Esto no puede seguir así —dijo Naoko.

—¿Y si solo la apoyamos? Si Sakura quiere estrellarse podríamos dejar que lo haga, de los errores se aprende ¿no? —dijo Rika un poco consiente —Si Sakura quiere estar con él… ¿no deberíamos apoyarla? Tal vez él esta enamorado de Sakura —todas miraron a Rika como si acabara de insultarlas, no, Syaoran Li enamorado.

—El sujeto es un manipulador que buscó la oportunidad para acercarse a Sakura después de que terminara con Ronald —comentó Tomoyo —estoy casi segura que Li solo quiere un polvo y hará sufrir a nuestra amiga —todas abrieron los ojos ante la manera de hablar de Tomoyo —la verdad yo no quiero verla sufriendo por alguien, además que ya lo debe estar haciendo, disimula lo de Ronald, porque tengo la certeza que Sakura sigue enamorada de él.

—¿Pero que podemos hacer si ella se quiere meter a la boca del lobo?

—Solo esperar y buscar una buena oportunidad… ahora sería buena idea alcanzarla —las chicas corrieron a alcanzar a Sakura que iba un poco mas adelante, las cuatro la abordaron, solo que esta vez no trataron de temas relacionados con Li o con Ronald, Sakura era terca y eso no ayudaba, contaban con que si le decían no te juntes con Li, mas lo haría y eso no era bueno ¿pero que podían hacer?

Sakura solo vio como sus amigas la alcanzaban, ella sabía que las cosas podían llegar a estar en orden, si, era solo decir que Ronald había querido tener sexo con ella y por no darle nada terminaron y que Syaoran había sufrido un montón y por eso no le iba a hacer nada, por eso era cascarrabias, la chica estaba segura que comentando eso, los papeles de ogro y oveja cambiarían, pero si bien no podía hablar de la segunda cosa por respeto a Syaoran, si podía hablar de la primera, si, Ronald quedaría como lo que era: un mentiroso.

La chica pensaba las palabras indicadas para contarles, seguían caminando en silencio mientras Sakura recapacitaba lo ocurrido aquella tarde, una tarde horrible, empezando por gritar al sujeto que quería.

Bueno, no podía ser tan complicado después de todo.

Las chicas caminaban por el parque pingüino y todas se vieron obligadas a abrir un paraguas, la lluvia comenzó a caer sobre sus cabezas, causando un frío aterrador.

Bueno, era mejor contarles de una vez, después de todo era amigas.

—Muchachas… —dijo y todas la miraron, pero al llevar su vista al frente Sakura se dio cuanta que alguien corría hacía donde ella, aunque al perecer él no se había dado cuenta de su presencia.

Todas sus amigas siguieron con la mirada a donde veía su amiga ¿Qué clase de broma macabra era esa? ¿No podía ser ese sujeto más inoportuno? Estaba acosando ¿o que?

Sakura sonrió un poco, pero se desconcertó de inmediato cuando vio a Syaoran mirar de un lado a otro, buscando algo y su cara se veía de preocupación, de miedo, Sakura sabía que algo había pasado, eso era evidente, Syaoran estaba empapado por las gotas que caían y parecía no importarle, la chica se asustó.

Y logró hacerlo mas cuando él pasó por su lado y no la vio, algo estaba mal.

—Syaoran… —llamó.

Estaba asustado, demasiado, se sentía como un tonto corriendo de un lado a otro y para su peor suerte había comenzado a llover, no le importaba los rostros de las personas que lo veían raro por estar caminando en un día de lluvia así, solo tenía en su mente a su perro ¿Dónde estaría? ¿Alguien lo tendría?

Llevaba corriendo ya largos minutos y aun no daba señal de vida su perro, por todos los santos ¿acaso su vida no podía ser nunca perfecta?

Había pasado como cuatro veces por el parque pingüino, pero fue justo en ese momento, en la pasada cuarta que escuchó que lo llamaron, si, había visto un grupo de jóvenes andar con paraguas, pero no se detuvo a mirar caras, simplemente les había pasado por el lado y una pararía conocerlo.

Entonces se volteó

¿Cómo no había reconocido aquella voz de una? Ahí estaba, Sakura Kinomoto, siempre parecía estar en el lugar indicado a la hora indicada o tal vez inconscientemente él la buscaba o solo destino, no, no creía en el destino, pero recorrió el resto de caras, las amigas de Sakura, la verdad no le caían muy bien.

Sakura se alejó un poco para poder hablarle a Syaoran, sabía que algo tenía, ahora era su deber de preocuparse de él, como la novia perfecta que quería ser, si algún día llegaban a ser novios.

Sus amigas los miraron, ese día Syaoran Li si daba miedo, tenía el ceño totalmente fruncido, se veía furioso, tanto como asustado, sus manos estaban apretadas con fuerza, la verdad no entendía como Sakura llegaba a meterse con un sujeto como ese, además de pasar por el lado y no saludarla ¿Así de importante era Sakura para él? Incluso la ignoraba ¿Qué pretendía Sakura yendo hacía Syaoran? Por su cara ese sujeto se veía drogado, pero no podían intervenir.

—Hola Syaoran ¿Qué ocurrió? —preguntó Sakura ya cerca de Syaoran.

Él la miró, quería sonreírle pero era algo que no podía hacer en una situación así, estaba lo suficiente desconcertado y necesitaba su mente clara.

—Sakura… este… yo… —se sintió estúpido por contarle eso, no era un niño que descuidaba las cosas, estaba hablando de él, un hombre de veinticinco años, increíble, no podía cuidar de su perro —yo… —¿Syaoran nervioso? Sakura se asustó mas —No… no encuentro a Bocado.

Las chica al escuchar esas palabras palideció, ahora entendía porque Syaoran miraba de un lado a otro, no, Bocado no se podía perder, ese perro era lo que mantenía las emociones de Syaoran estables un poco, no, el solo pensar en eso la llenó de miedo ¡por Dios! Estaban hablando de Bocado.

—¿No esta en la casa? ¿Buscaste bien?

—Llevó buscándolo por horas Sakura… yo… yo… —la chica lo miró, él no podía sostenerle la mirada de lo avergonzado que estaba.

—Te ayudare a buscarlo —dijo mientras posaba el paraguas en la cabeza de Syaoran para que no se mojara mas.

Syaoran la miró ¿Por qué tenía que ser tan linda? ¿Por qué tenía que ser tan considerada? Nunca nadie, desde que había empezado a hacer el papel de ogro y de monstruo lo ayudaba de la manera tan desinteresada en que lo hacía ella, Sakura simplemente brindaba su ayuda, muchos pensarían que era por las matemáticas, incluso él llegó a pensarlo, pero tuvo que desechar ese pensamiento, ella no era interesada, incluso en ese momento podía ver cierta preocupación en los ojos de la chica por un perro que la había atacado la primera vez que se vieron.

—¿vamos?

—Espera le aviso a ellas que nos vamos —dijo Sakura imaginándose la cara de sus amigas con la noticia, pero que importaba, después de todo le iba a dar las clases por la tarde, tenían que verse.

—Date prisa —dijo Syaoran y se alejó a recostarse en un árbol, mientras su mirada seguía a Sakura.

La chica se dirigió a donde estaba el grupo, tenía que buscar las palabras indicadas, no podía simplemente llegar y decir que el perro de Syaoran se había perdido y lo iban a buscar, eso podía claramente afectar la manera de ser de Syaoran.

—Me tengo que ir —dijo Sakura cuando ya estaba frente a ellas —Syaoran me llevara a su casa —mintió —y allí me dará la clase —¿desde cuando se había vuelto así con sus amigas?

Todas las chicas escucharon lo que acababa de decir Sakura ¿en la casa? Eso no olía bien para ninguna, en la casa de Sakura las clases eran una cosa, pero en la casa de Syaoran podían llegara ser a otro precio, uno con resultados sofocadores, por decirlo de alguna manera.

—¿Por qué? —preguntó Tomoyo desconfiada.

—Bueno… estaba comprando algo y mira que se le hizo tarde —todas miraron a Syaoran —esta súper mojado y de ahí a que se cambie para ir a mi casa le llevara algo de tiempo, creo que es una buen idea.

—¿Qué compró? —preguntó Naoko al no verle nada en las manos, Sakura reprochó su falta de habilidad para las mentiras, pero había que admitir que tenía falta de tacto para estas.

—No lo encontró… lo que quería —las amigas la miraron y para alguien como Sakura el mentir era algo que no se daba bien, por so suspiraron ¿Por qué pensaban que Li estaba detrás de eso? Tal vez por que tenían la certeza que lo estaba.

—Creo que no podremos detenerte ¿o si Sakura? —Preguntó Rika, Sakura negó —entonces cuídate —Sakura se despidió de sus amigas, podía ver que ninguna miraba a li como lo hacía ella, bueno, Sakura lo miraba con amor, pero deseaba que sus amigas lo miraran con amistad, con respeto.

Las chicas se marcharon, volteando a cada rato par ver a donde se dirigían Li y Sakura, ninguna estaba tranquila, no sabiendo a donde se dirigían ¿Qué evitaba a Li tomar a Sakura? El solo pensar en eso les daba miedo, tal vez ese sujeto no era paciente, era un cerdo machista sin corazón, seguramente no le importaba Sakura y eso era desgarrador.

Por su parte el dúo que se alejaba solo contemplaban las calles, si, Sakura había tenido pensado esa tarde declarársele a Syaoran, pero dadas las circunstancias tendría que esperar, es decir, la balanza mostraba a un lado a Bocado y en el otro a ella ¿Qué flanco le gustaría mas a Syaoran? La chica suspiró cansada, tal vez Syaoran le decía que no, pero la verdad no quería perder tiempo en su declaración, quería que Syaoran supiera de sus sentimientos y con suerte, mucha suerte le correspondiera ¿eso sería posible?

Él era un hombre muy serio y la verdad eso era lo que mas le gustaba a ella, era todo un rompecabezas y uno difícil de armar, pero con cada pieza que colocaba en su lugar ella iba descubriendo la verdadera figura de Syaoran li, aquel que daba besos apasionantes, aquel que detestaba que lo usaran, aquel que solo daba algo si estaba en condiciones de darlo.

Si, él tenía que ser para ella, pensamiento egoísta, pero real, ella estaba luchando por él y siendo sinceros no lo iba a cambiar para una fulana, de las muchas que sabía que se la pasaban coqueteando.

Por su parte él miraba las calles, si, ahora sostenía el paraguas y para ser sinceros sabía que la ayuda en la búsqueda por parte de la chica no iba a ser mucha, iban por el mismo camino, iban demasiado cerca, estaban mirando casi a los mismos lados, efectivamente, eso de dos cabezas son mejores que una no se aplicaba en esa circunstancia, pero había sido complicado decirle que no a la ayuda ofrecida por ella.

Disimuladamente miraba su rostro, se veía preocupada, tanto como si fuera su perro, como su de verdad llegara a afectarle la perdida de este, era tan única e increíblemente le encantaba tenerla cerca, mirarla disimuladamente.

Syaoran frenó en seco y una despistada Sakura siguió caminando, solo se percató de eso cuando la lluvia cayó sobre su cabeza y volteó a mirar a Syaoran, el cual estaba perdido en sus pensamientos, si, se había perdido nuevamente, pero es que solo una vez había sentido tal necesidad de alguien así y eso fue con Kim y si estaba comparando a Sakura con Kim… solo podía significar una cosa y eso era descartable ¿si? ¿No?

Sakura lo miró y luego vio como este la miraba a los ojos, como si acabara de descubrir algo ¿Qué?

Él solo atinó a verla, seguramente estaba confundido, había comparado ese sentimiento con Sakura porque ella lo ayudaba, si, eso era lo mas probable y además no servia de nada aflorar sentimientos estúpidos, igual ella jamás se fijaría en él… ella era una chica esplendida, Syaoran lo sabía, y como tal merecía un chico esplendido y él estaba lejos de eso, de ser el prospecto de hombre para una chica tan dulce como Sakura.

—¿Te encuentras bien? —preguntó la chica mientras la lluvia caía sobre su cabeza, Syaoran asintió y rebuscó su muy estimad botellita de alcohol, Sakura frunció el ceño, su prospecto de novio no tomaría y ella evitaría eso —no deberías tomar en esta condición —él levantó una ceja —bueno… estas preocupado, es algo que se ve a simple vista y no creo que tomas ahora te ayude a relajarse.

—¿y que sugieres?

—Seguir buscando, pero es sano juicio —la miró.

Tenía razón, siempre la tenía, además se estaba mojando, por eso se acercó y la tapó nuevamente con el paraguas, se dedicaron a buscar, Sakura aprovechó la cercanía y de repente y sin previo aviso enganchó su brazo con el de Syaoran, él la miró de inmediato, pero Sakura estaba muy feliz y colorada para mirarlo y mucho menos para soltarlo.

Muchas chicas pasaban y los miraban, Sakura sonreía orgullosa ante la cara de envidia de muchas.

Estaba tan calido, como sabía que era él y lo que no sabía Sakura era que Syaoran pensaba lo mismo, pero no dejaba de parecerle extraño el comportamiento de Sakura y mucho menos de de su propio cuerpo, la chica irradiaba calor inmediato y muy fuerte, un calor que le gustaba, pero sabía que no era el momento para pensar en eso, la prioridad era su perro y de nuevo el pánico comenzó a apoderarse de él.

Sakura miraba todo y a todos lados, incluso la cara de él, se veía tan nervioso, en cualquier momento Syaoran explotaría, llevaban minutos caminando por toda la cuidad, y nada de rastros del perro, pero Bocado aparecería, tenía que hacerlo, rogaba porque así fuera, su corazón lo hacía así, por el hombre que quería, ella solo quería verlo bien, velar por su bienestar y haría lo que fuera.

El reloj marcaba las cinco, había dejado de llover y las medias, tanto las ropas de ambos estaban salpicadas por las gotas de lluvia, Sakura sabía que él tenía que trabajar, pero él no podría hacerlo en esas condiciones, su mirada se había tornado oscura hacía un rato.

Estaba agotado, tanto física como mentalmente, su cuerpo no daba mas, no resistía mas, quería correr y estrellarse contra una pared, tal vez así reaccionaria, miró con rabia el parque pingüino ¿Cuántas veces había pasado por allí? Cinco, siete, tal vez trece, ya había perdido la cuenta, como había perdido la concentración, todos los perros eran como Bocado ¿Dónde podía estar?

Sakura miró como Syaoran se adelantaba un poco y como se dejaba caer en una silla con pesadez, su corazón se partió cuando lo vio taparse la cara con las manos, estaba destrozado, lo sabía, quería ayudarlo, quería hacer algo ¿pero que? Ya había echo todo lo que podía hacer, ahora solo podía mirar como Syaoran se desmoronaba con los minutos pasajeros… entonces para su sorpresa oyó como se reía, pero era una risa macabra… entonces recordó algo, aquella vez que habló con su hermano acerca de Syaoran.

No es tan fácil. Syaoran se dio cuenta de ello y decayó peor, quise hablar con Kim, preguntarle que ocurría, se suponía que se iba a casar con él y lo había abandonado —Touya hizo una sonrisa amarga —la busqué en su departamento y no la encontré, cuando fui al de Kyo una vecina me dio una carta que él le había dejado, aunque la carta no era para mi, era para Syaoran, cuando se la entregué él la leyó, hubieras visto su reacción.

¿Cómo fue?

Él solo la leyó, la dobló y sonrió, aunque el dolor era evidente, creo que aun lo es.

Incluso ahora el dolor era evidente ¿Por qué prefería reír que llorar?

Syaoran solo quería desaparecer, estaba cansado de ser pateado por el destino, pero de repente algo logró alegrarlo un poco y es que esa voz chillona en ese momento fue música para sus oídos.

—Bocado —gritó Sakura frente al parque, sin importar las personas que pasaban por allí, no había timidez —¿Dónde estas Bocado? —Syaoran la miró, era Sakura, una chica tan tímida, pero capaz de conmoverlo y de ayudarlo, se estaba perdiendo y ella lo encontró, le enseñó el camino —perrito, Bocado… ven… Bocado —él no era un inútil, por eso la siguió, después de todo aquella ridiculez podía ser útil o de ahí podía salir algo.

—Bocado —gritó Syaoran con más fuerza, a él mas personas lo vieron, pero todas muy extrañadas ¿Qué le pasaba a ese par? Pensaban la mayoría, gritar Bocado, Bocado ¿acaso tenían hambre? —Bocado —pero nada.

—Bocado.

—Bocado.

—Bocado —pero así los gritos se fueron haciendo cada vez mas leves y al final guardaron silencio, no sucedió el milagro, Bocado no había aparecido detrás de ellos o no los había envestido con su estilo peculiar y no había pasado nada, Sakura solo se pudo acercar a Syaoran que había tomado asiento nuevamente y suspiraba cansado.

¿Por qué estaría pasando ahora él?

Miraba a un punto fijo, recordaba el día en que conoció a Bocado…

Syaoran corría para escaparse de la lluvia, era apenas un niño, con su cabello igual de despeinado que en la actualidad, solo que su mirada tenía un brillo especial, ese brillo de la niñez, de la esperanza y de las ganas de conocer el mundo, las ganas de subirse al árbol mal alto, de correr hasta que te caigas y te raspes las rodillas, de saltar en bicicleta e imponer el record mundial de quien sabe que cosas.

Había salido a uno de sus caminatas diarias o simplemente quería escaparse de ordenar su cuarto, pero la lluvia lo había pescado, corría desesperado por las calles, aunque siempre se podía saltar en los charcos de agua, pero a lo lejos vio algo que llamaba su atención, un perrito era perseguido por un grupo de niños, seguramente de la misma edad de Syaoran, y cuando por fin lo tuvieron lo metieron en una caneca de basura y empezaron a patearla, Syaoran frunció el ceño de inmediato ¿Qué le hacían al pobre perrito?

Sin pensarlo dos veces se abalanzó contra todos ellos, lo miraron y muy mal

¿Qué… que… rayos… creen que hacen? —dijo tapando la caneca tras de él, evitando que siguieran pateando, se oía dentro un perro asustado —es un perro.

No seas metido, ese no es tu problema —pero lo era desde que le gustaban tanto los perros y no le importaría que los papeles cambiaran y aquella pandilla de niños malcriados se le vinieran encima y terminaran metiéndolo a él en la caneca, protegería a ese perrito.

No… no… sean abusivos —¿pero como no serlo cuando eran un reguero de niñatos?

Una buena etapa de su vida o muy mala, la verdad lo que había importado al final es que solo le dolía el cuerpo de los golpes que le habían propinado los niños, esa era otra ventaja de ser pequeño, son raras las peleas de niños en las cuales los involucrados se dan golpes en la cara, ningún chiquillo decente o "niño" tiene las agallas para pegarle a su compañerito en la nariz.

Pero en fin, ahí iba, con el perro en sus manos, si, le dolía todo, pero podía imaginarse como se sentía el perro que llevaba en sus manos, además tenía que considerarse afortunado, después de todo su madre no vería heridas en su rostro ni nada de eso, pero ahora el problema era su muy amigo que llevaba en brazos.

te ocultare en mi cuarto unos días… hasta que les prepare la noticia.

Noticia que duro al rededor de media hora, y es que Syaoran no contaba con que el perro ladrara tanto y tan duro, para ser tan pequeño era muy ruidoso, en cuestión de segundos su cuarto estaba rodeado por sus hermanas y su madre y él estaba atrapado, si, lo estaba, intentó decir que era la televisión, pero en los cuartos no había televisión metida debajo de la cama y es que de allí salían los ladridos.

Syaoran sudo petróleo cuando entendió el porque del perro escondido allí cuando se suponía que debía estar durmiendo cómodo en la cama provisional de tapetes que le había echo, pero es que al levantar la vista y no de la cama provisional de tapetes, sino de la cama del propio Syaoran el perro le había dado un regalo de bienvenida y ¡que regalo!

Todos miraron a Syaoran con sospecha ¿Qué podía decir? Nada y por eso narró la historia del perro, después de rogar, llorar, suplicar, molestar, ensordecer y demás cosas que puede hacer un niño pequeño, convenció a sus padres para que lo dejaran quedar con el perro, pero obviamente sus padres pusieron todas esas condiciones de sacarlo a la calle para que hiciera sus necesidades, de recogerle cada una, de amaestrarlo para que no volviera a hacer popo en alguna de las camas de la casa, un trabajo duro, pero que lo pudo hacer.

Solo quedaba el nombre y gracias al pastelito que Mei Ling comía ese día y a su descuido el perro se lo comió, aun recordaba los gritos.

Ese perro se comió mi pastel de un solo Bocado… —Syaoran sonrió, Bocado era un nombre perfecto y así lo llamó

Sakura se había cansado de ver a Syaoran ahí sentado, como si no tuviera alma, como si la acabase de perder, por eso se sentó a su lado, lo que iba a decir podía ser una barbaridad, pero era mejor mentir o dar esperanzas en un momento como ese, además tenía que hacer que Syaoran fuera a la universidad, ella sabía que Yuuko, la directora de la universidad, odiaba a Syaoran por no acostarse con ella y por eso estaba esperando cualquier cosa para hacerlo caer y eso no se podía permitir.

—Syaoran… creo que es hora que nos vayamos… te acompañare a tu casa, tienes que ir a trabajar –él la miró, la verdad se le había olvidado completamente el trabajo —además tal vez Bocado ya esta en la casa, tal vez salió un rato y ya volvió —Sakura solo quería pensar en que así fueran las cosas.

—Tal vez —fue lo único que dijo él —pero estoy seguro que de ser así ya hubiera aparecido —comentó Syaoran desganado.

—Sé que aparecerá… no te preocupes, la intuición de una mujer es más precisa que la certeza de un hombre —Syaoran la miró ¿aquella frase podía tener razón? Le gustaría pensar que si y era lo que necesitaba, si, era lo único que alguien como él podía necesitar, esperanza y la esperanza era lo ultimo que se perdía, solo esperaba que la intuición de Sakura fuera grande.

—¿Quién rayos te dijo esa frase?

—No lo recuerdo —dijo Sakura un poco mas tranquila al ver a Syaoran levantar un poco el labio, sonriendo, levemente, pero era algo.

Syaoran suspiró, si, podía ser que Bocado ya hubiera regresado, eso era una posibilidad, seguramente su perro había salido detrás de otros animales o de quien sabe que cosa, si, era un perro y Bocado era muy inquieto, tanto como inteligente, así que podría regresar a la casa sin perderse. ¡Por Dios! Que así fuera, que así fuera, era lo único que su mente pedía.

Levantándose de la silla se dirigieron a la casa de Syaoran, él no objetó nada con que Sakura lo acompañara, después de todo la necesitaba, con aquella chica se sentía bien, la paz que respiraba al verle y al escucharla, si, la verdad era complicado no enamorarse de Sakura Kinomoto, era algo frustrante tal vez, un sentimiento no correspondido ¿o si? bueno, lo pensaría con la almohada una noche de esas, si podía dormir.

El frío en el ambiente era algo evidente y los mechones de Syaoran se esparcían por toda su frente, el cabello de ella también, pero para Sakura a él le daban un toque simplemente perfecto, era un galán y por primera vez desde que conocía a abocado sintió que el perrito había echo algo mal.

¿Cómo se le ocurre extraviarse el día en que se le va a declarar a Syaoran? A esas horas si el perro no estuviera por la calle ellos dos ya sabrían los sentimientos de cada uno, pero no, el perro tenía que estar quien sabe donde y ni modo de comentarle a Syaoran nada de sus sentimientos en ese momento, él solo tenía cabeza para Bocado y para nadie mas, incluyendo oji-verdes.

Llegaron a la casa, ninguno estaba en condiciones de decir nada, Sakura solo podía ver como él guardaba la esperanza, lo miraba y tenía cierto brillo en su mirada, pero el brillo fue desapareciendo al no ver el perro frente a la casa.

Syaoran apretó sus manos con fuerza y sin pensarlo asestó un golpe contra su carro, no estaba, si, la esperanza no era algo para él, no era algo que se le daba muy bien, no era algo en lo que podía confiar ¡rayos! ¿Dónde estaba Bocado? ¿Dónde pasaría la noche? ¿Quién lo tendría? ¿Alguien lo tendría?

—Syaoran yo… —trató de intervenir Sakura.

—Tranquila —dijo él mirándola —ya hiciste mucho, te agradezco tu preocupación, pero no puedes hacer más, es mejor que te marches te puedes resfriar y eso es algo que no esta en mis planes… gracias nuevamente Sakura.

Ambos se miraron, pero por una extraña razón… bueno, por una no tan extraña razón, ninguno quería dejar al otro, ella no quería dejarlo solo, podía imaginar la noche que pasaría y él la necesitaba en ese momento, pero era alguien a quien no podía retener, aunque quisiera hacerlo, aunque necesitara hacerlo.

Ambos abrieron los ojos ¿Qué había sido eso? Habían escuchado un ladrido, si, ambos comenzaron a sudar frío, ese ladrido solo podía ser de un perro, de un animal, si, no, si, no, otro ladrido pedían ambos, algo que les dijera que no había sido su imaginación y entonces el nuevo ladrido llegó, el corazón de Sakura martillaba tanto como el de Syaoran.

Ambos siguieron los ladridos, venían de la parte trasera de la casa, Syaoran calló en cuanta que atrás de la casa no había buscado, pero ¿para que hacerlo? No le había reconstruido la casa a bocado, entonces allí no tendría donde dormir, a su perro no le gustaba el frío así que no estaría acostado por allí, además de no tener donde acostarse pues en los últimos días habían estado arreglando el jardín, este debía estar llenó de huecos y tierra por todo lado.

Al voltear la esquina de la casa y llegar a la parte de atrás no vieron nada, el desanimo cayó nuevamente en ellos, efectivamente como lo había previsto Syaoran el jardín estaba llenó de huecos, pero algo llamó su atención, habían unos que se notaban que habían sido hechos por un perro, si, Bocado había estado escarbando por allí, pero entonces nuevamente escucharon los ladridos.

Ambos se miraron y luego miraron el hueco de donde salio el ladrido ¿seria posible que…?

Ambos se dirigieron al hueco y ¡sorpresa! Bocado estaba metido el hueco, estaba empapado y motivo por el cual no podía salir, la tierra estaba húmeda y con cada intento de salir se resbalaba, Syaoran tenía ganas de matar y de matar a su perro, había estado toda la tarde en ese hueco, que se cayó quien sabe como y como tenia la pata débil también le había costado salir, es mas no había salido.

Sakura sonrió, Bocado estaba bien, bueno, si estar mojado y llenó de tierra es bien, pero no estaba extraviado, su corazón latía con fuerza y se rió mas cuando Syaoran por tratar de sacarlo cayó y se ensucio toda la ropa, la chica empezó a reír con fuerza y Syaoran también, pero como no hacerlo, estaba contento y al final la intuición de Sakura había resultado ser muy buena.

Se levantó como pudo y levantando a su perro lo sacó del hueco, era afortunado tanto como tonto, había pasado una tarde de perros por estar buscando a su perro que nunca estuvo extraviado.

Lo dejó en el suelo y bocado se sacudió el agua, mojando un poco mas al par mas seco y luego se escabulló quien sabe a donde, seguramente no se perdería.

—Vez que te dije que estaría bien —dijo Sakura acercándose un poco —nosotras y nuestra intuición.

Syaoran sonrió y se acercó también, tenía el cabello húmedo y su cara estaba un poco roja, simplemente hermosa, era algo que nadie podía negar, esa tarde había pensado que un hombre esplendido sería quien se llevara a Sakura, entonces ¿Por qué no podía ser ese hombre esplendido él? ¿Por su pasado? Tal vez o tal vez por ese era que tenía que mirarla, y mirar más allá de su alumna.

La distancia entre ambos se iba haciendo escasa, Sakura y él lo notaban, pero ninguno de ellos quería dar marcha atrás, ella estaba encantada viéndolo y él estaba feliz perdiéndose en esos dos hermosos ojos verdes, aunque Sakura le quitó la hermosa vista cuando cerró los ojos, pero esa era una invitación obvia para lo que venía.

Syaoran posó sus ambos sobre las caderas de la chica y por acto reflejo ella llevó las suyas a la nuca de él.

Y así se besaron, como siempre, con la calidez que solo un beso entre ellos lograba despertar, Sakura estaba contenta y sin previo aviso profundizó el beso y Syaoran la recibió gustoso, eran uno para otro y Sakura sabía que Syaoran sería de ella, sin importar cuantas fulanas andarán tras él o cuantos obstáculos pusieran, al igual que él sabía que tenía que luchar por ella.

Syaoran no era un tonto y sabía que el ex novio estaba tras ella nuevamente, pero ni loco permitiría que ella volviera con ese sujeto, además era él quien la besaba en ese momento y de que forma.

Las piernas de Sakura tambalearon a medida que el beso subía y subía, era eso o el calor de sus respiraciones, se sentía tan bien, tenían que ser novios, se lo diría la próxima vez y sin problemas, contaba con que él correspondiera como correspondía sus besos y de que manera, ella podía ser la chica formal que le gusta, la perfeccionista como era Kim, aunque no quería ser una replica.

Y Syaoran sabía que comparara a Kim con Sakura era falso, él no quería una replica y no estaba besando una replica, estaba besando a Sakura Kinomoto y ella lo besaba a él, aun no comprendía como podía juntarse tan bien, cuando eran tan distintos, los polos opuestos no se juntaban, pero eso era una definición bastante física y solo quería pensar el la chica que tenía pegada a su cuerpo y que irradiaba ese calor, ese grato calor.

Sakura sujetó con mas fuerza el cuello de él, como quería a Syaoran, eso era tan innegable, tan cierto, tan ¿correcto? ¿Quererlo estaría bien? Si, el amor no puede ser malo desde ningún punto de vista.

Voy a luchar por ti Syaoran Li.

No dejare que te alejes de mi Sakura Kinomoto.

Y con ese último pensamiento se alejaron un poco para respirar, se miraron y ambos sonrieron, no había incomodidad, se había vuelto en algo tan común besarse que era eso, no había molestia, solo paz y una muy grande.

—Creo… que se nos hace tarde a ambos —dijo Sakura mirándolo, Syaoran asintió.

—Dame dos segundos me baño y te llevo a casa, aun, me queda un poco de tiempo —esta vez fue Sakura quien asintió y lo siguió, pero la palabra baño, le traía recuerdos de cierto día que lo vio desnudándose.

Serás mi novio Syaoran Li, comos sea.

Notas; hola a todos (as)

Bueno, que puedo decir, estoy algo… feliz y puedo que lo que escriba ahora sueno un tanto egoísta, en parte desalmado, pero por lo que pasó se me ocurrió esta capitulo relámpago, si, como escucharon.

Estaba el sábado muy feliz, como comenté en el capitulo pasado tenía examen final de calculo a las dos y sorpresa, primer punto, ni idea, segundo punto, ni idea, tercer punto, ni idea, cuarto punto, ni idea y solo eran cuatro puntos, estaba perdido, entonces a eso de las dos y cuarto comenzó a temblar ¿y que paso? La universidad se vio obligada a evacuar y a anular el examen, casi lloró de la alegría, aunque no me siento feliz por las personas que sufrieron por el temblor, por eso dije, puede sonar egoísta, pero a veces las desgracias de uno son las alegrías de otros, en fin, bajé temblando las escaleras de la universidad, si, soy algo nervioso y de repente, PUM, creo que fue por el temblor, se me vino a la cabeza la tierra y dije temblor-tierra, temblor-tierra, voy a escribir un capitulo de tierra y aquí esta, por eso dije, relámpago, aunque el titulo debería ser tierra, pero no lo es, también me vi en la necesidad de incluir la frase, bueno, no necesidad, me llamó la atención y pues… aunque no soy partidario de que la intuición de las mujer es mas precisa que la certeza de un hombre, no voy a pelear, no cuando el 98.9999999 de mis lectoras son mujeres, así que como hombre me quedo con la certeza.

Bueno, pasemos a lo bueno, si, yo sé que no es tan largo este capitulo como los anteriores, pero es que no le vi para mas, hubiera podido rellenar después del beso, pero es que hubiera sido aburrido, pasando a Syaoran, él sabe que ella es única y como tal no la va a perder, lo que significa, tal para cual, esperemos a ver con que salen Tomoyo y sus amigas.

Voy a contestar preguntas pero no los voy a nombrar, estoy algo escaso de tiempo, estoy terminando semestre y ustedes saben como es eso, Así que los que tuvieron dudas lean esto y sus dudas serán resueltas:

¿Qué harían los hombres sin las mujeres? Complicado de responder, por eso devuelvo la pregunta ¿Qué harían las mujeres sin los hombres? Y la respuesta para cada bando es la misma, segunda pregunta que me hicieron por ahí, si, estoy en la universidad, y Syaoran y Touya estuvieron en la cárcel porque eran picaros, no e extendí en esa parte la verdad, y con respecto a Ronald, no, Sakura no va a contar nada…. Aun, lo iba a hacer, pero no pudo y con respecto a Tomoyo, va a seguir equivocada un ratito mas, lo suficiente para que el daño sea, no grave, tal vez más interesante, Bocado es un Jack Rusell, el perro de la mascara o ¿conocen al de Telmex? No, no estoy haciendo propaganda jejeje, y creo que de verdad las clases están pasando a un segundo plano jejeje y con respecto al número de capítulos, no sé, seguro mas de 15, muchas veces escribo sobre la marcha… jejeje… listo, creo que es todo.

PD: no maten a Tomoyo, me quedo sin fic jejeje

PD2: me voy a clavar a estudiar, mañana me reponen el examen y no creo que vuelva a haber un temblor

Gracias a todos y a sus comentarios, la verdad estoy muy contento y espero que siga el apoyo, espero reviews, chao…

Gracias nuevamente…