N/A: Hola de nuevo. Antes que nada, pedir disculpas por la espera tan larga del capítulo. Lo que iban a ser dos semanas de vacaciones pasaron a ser casi dos meses de reposo por una lesión de rodilla, y ahora hay que añadir el inicio de un nuevo año universitario. En resumen: la vida. Lo siento mucho por la espera, pero os aseguro que el fic continúa activo. Hay todavía muchas cosas que contar.

Debido al inicio de la universidad, puede que no sea capaz de actualizar semanalmente, pero haré lo que pueda para hacerlo cada dos o tres semanas. No pienso volver a estar casi dos meses sin que tengáis respuesta alguna por mi parte xD

Retomando un poco el hilo de la historia, en el anterior capítulo la Regina del futuro y Emrys abrieron un portal para, supuestamente, llegar al mismo punto donde estaba Danny. Bien, pues esa escena se queda congelada, y volvemos de nuevo tres semanas antes para vivir esas tres semanas en Storybrooke y ver cómo se desarrollan las cosas hasta la posible llegada de la Regina del futuro y Emrys.

Una vez más, mis más sinceras disculpas por la espera, y deseo de todo corazón que os guste este breve capítulo. Y por cierto, observad el cambio de rango en la historia ;)

Disclaimer: En los capítulos 1 y 2.


Capítulo 11: Bienvenidos a Storybrooke

El pueblo de Storybrooke amaneció esa mañana en completo silencio. Los acontecimientos ocurridos en los últimos días por fin se habían asentado lo suficiente en el pueblo, y todos habían decidido intentar volver a sus vidas mientras Emma y su padre se encargaban de buscar a Peter Pan para evitar que realizase sobre el pueblo el hechizo que tenía preparado, si es que todavía podía realizarlo.

Emma al principio se había mostrado algo reticente de dejar a Regina sola con la tarea de preocuparse de la nueva habitante del pueblo y su mascota. No sabía por qué, pero había algo en esa chica que le resultaba vagamente familiar, y tal vez no lo admitiría nunca, pero tenía un poco de celos de la atención que Danny recibía de Regina. ¿De dónde salieron esos celos? Emma no había querido ni preguntárselo a sí misma. Suficientes problemas tenían ya como para empezar a analizar sus sentimientos por la que todavía era alcaldesa de Storybrooke.

Regina, por otra parte, se había mostrado segura y confiada cuando había salido de la oficina del Sheriff con Danny y Rinn a remolque. Era una oportunidad única. Iba a tener a su futura hija y a su mascota bajo su mismo techo. Bien era verdad que jugar con el futuro era algo que podría traer consecuencias nefastas, pero Regina necesitaba saber qué había pasado para terminar teniendo una familia con Emma Swan. Necesitaba saber qué le había pasado a su hija en el futuro para tener esos recuerdos tan dolorosos. Regina quería ayudar a su hija para ayudarse también a sí misma, para responder sus preguntas sin respuesta.

Sin embargo, en el momento en que Regina puso un pie en su casa, la confianza con la que contaba desapareció como por arte de magia, y en ese instante no supo cómo comportarse con Danny. Era su hija, sí, pero no sabía nada de ella. Y aunque pareciese que ambas supiesen la verdad sobre ambas, ninguna dijo nada, ninguna dio una señal ni un signo de saber esa verdad. Y sin decir nada, Danny subió con Rinn a la habitación que Regina les había preparado, dejando a la alcaldesa sola en el vestíbulo de su gran mansión.


La mañana había amanecido tranquila en la mansión de la alcaldía. Decidida a instaurar de nuevo la rutina en sus vidas, Regina había convencido a Henry de volver al colegio, ofreciéndose Danielle a acompañarlo para evitar cualquier percance que pudiese ocurrir por el camino. Regina, ante su ofrecimiento, no pudo evitar sonreír tierna. Danielle protegía a su hermano incluso sin darse cuenta.

Tras hacerle prometer a Danny que volvería directa a la mansión después de dejar a Henry en el colegio, los dos jóvenes se marcharon con Rinn, dejando a la ex reina sola en su cocina, sumida en sus pensamientos.

Justo cuando los chicos giraban la esquina para dirigirse al colegio, Emma llegaba a la puerta de la mansión. La rubia había pasado mala noche. No había dormido apenas por culpa de las pesadillas, y además había que añadir la preocupación que tenía con respecto a Regina y la nueva inquilina. Era por eso que nada más levantarse y desayunar fue directa a la mansión, para comprobar que todo estuviese bien, o mejor dicho, que Regina estuviese bien.

Así, la rubia se plantó frente a la puerta, tocándola levemente, esperando a que Regina abriese, cosa que ocurrió unos segundos más tarde. Al momento en que Regina abrió la puerta, verde y marrón conectaron, y de repente el aire que las rodeaba se espesó, el ambiente se cargó de tensión y algo todavía indescifrable, y sus miradas conectaron de una manera que antes no había ocurrido.

Fue Emma la que rompió ese momento, carraspeando antes de hablar. "Eh… Buenos días, Regina." Saludó con un hilo de voz, todavía intentando recuperar su voz con otro carraspeo.

Pero Regina no respondió, sino que seguía mirándola fijamente. No había esperado que Emma viniese expresamente a su casa ni siquiera un día después de verse en la estación. Entendía la reticencia de la rubia con Danny, pero no pensaba que la rubia llegase a los extremos del espionaje para asegurarse que la chica hacía algún daño.

"Buenos días, señorita Swan." Saludó de vuelta Regina unos segundos más tarde, recomponiéndose y adoptando la actitud que siempre tenía con Emma. "¿A qué debo el placer de su presencia en mi porche a esta hora en la mañana?"

Emma, por su parte, parecía como si no hubiese escuchado a Regina. Sus ojos esmeralda seguían fijos en la alcaldesa, y no fue hasta que se percató del silencio que había entre ellas que reaccionó.

"¡Ah! Pues… Yo… Quería… ¿Ver cómo iba todo?" Emma no se había sentido tan insegura en su vida, y menos delante de Regina. Era como si fuese una pequeña mariquita frente a una mariposa enorme. Y lo peor es que no sabía por qué, de repente, se comportaba así.

Sin embargo, Regina encontraba la situación cómica. Nunca había visto a Emma tan insegura y nunca la había escuchado tartamudear y dudar mientras hablaba. Era una nueva faceta de Emma que le causaba cierta ternura, aunque la alcaldesa nunca llegaría a aceptarlo en voz alta.

"¿Es una pregunta o una afirmación?" Preguntó Regina, intentando reprimir la sonrisa que amenazaba con aparecer en su rostro ante el comportamiento de la rubia.

"Pues… Afirmación, supongo." Emma seguía en el mismo estado de atontamiento, y ahora incluso parecía que contestaba como por inercia. Había algo nuevo en Regina que provocaba que la rubia no dejase de mirarla.

Ante las palaras de Emma, Regina finalmente dejó florecer esa sonrisa que tanto amenazaba con salir, negando imperceptiblemente con la cabeza, dejando a Emma entrar en la mansión sin decir nada más. La sheriff en esos momentos parecía no tener la suficiente capacidad mental para entablar una conversación fluida y normal.

En el instante en que Emma cruzó la puerta, en el ambiente comenzó a surgir, sin que ninguna de las dos lo notasen, motas de humo púrpura y azul, y fue cuando Regina cerró la puerta tras de sí que pasó. Con el 'clic' de la cerradura, Emma se giró para mirar a Regina, y, de nuevo, esmeralda y chocolate conectaron, y en ese mismo instante, en la mente de ambas mujeres comenzaron a aparecer imágenes de algo parecido a un recuerdo.

[Flashback]

La puerta se abrió con rapidez, mientras una suave risa se mezclaba con la brisa de la noche veraniega. La espalda de una mujer morena chocó suavemente con la puerta, abriéndola de par en par, permitiendo así la entrada a las dos mujeres, las cuales estaban mucho más centradas en desvestirse la una a la otra que en los desperfectos que pudiese sufrir la puerta.

Emma tomó con suavidad a Regina por la cintura, cerrando la puerta y apoyando la espalda de la morena contra ella, sonriendo pícaramente al ver a la alcaldesa en esta nueva posición y también al comprobar que apenas oponía resistencia. No hicieron falta palabras, los actos bastaban. Emma se inclinó sobre Regina, rozando con sus labios rosados los labios carnosos de la morena, mientras esmeralda hipnotizaba a chocolate. Hizo falta un único suspiro por parte de la alcaldesa para que la rubia la besase de nuevo.

Labios contra labios pronto dieron paso a lengua contra lengua, utilizando también los dientes para ganar esta nueva batalla que se estaba estableciendo entre las dos. Emma había apresado por completo a Regina contra la puerta, utilizando su cuerpo para mantenerla en su posición, mientras sus manos, una vez superado el nerviosismo del momento, habían comenzado a pasear y vagar por el cuerpo de la alcaldesa, deleitándose con cada una de sus curvas y con la poca piel desnuda que podía encontrar.

"Gina, vas preciosa con este vestido, pero te juro que si no te lo quitas ahora mismo lo haré yo a mí manera…" Murmuró Emma entre el beso que ambas estaban compartiendo, llevando sus manos a la cremallera del vestido.

Regina ni siquiera dijo nada, chasqueando sus dedos, provocando que una nube de humo púrpura la rodease, disipándose minutos más tarde, dejando que Emma la viese, sonriendo con cierta malicia a su rubia. La magia había provocado mucho más que quitarle el vestido a la morena, y las dos sabían que a Regina siempre le gustaba jugar con ventaja sobre Emma, la cual, ahora mismo, ni siquiera se inmutaba, observando a Regina en su nuevo conjunto de ropa interior. Regina tenía razón: el negro era su color. Sin ninguna duda.

La morena llevó entonces una de sus manos a la barbilla de Emma, haciendo que la mirase a los ojos. "¿Ves algo que te guste, Em-ma…?" El nombre de la rubia salió casi como un ronroneo de la boca de Regina, queriendo provocarla, queriendo sacar el lado oscuro de Emma, ese lado que la rubia únicamente sacaba en los brazos de la ex reina, y el cual volvía completamente loca a la morena.

Entonces los ojos de Emma comenzaron a oscurecerse, cambiando su color esmeralda a un verde mucho más oscuro. Regina estaba consiguiendo lo que quería, y eso únicamente provocaba que la sonrisa maliciosa y satisfecha de la ex reina se ampliase en su rostro. La mano que había en la barbilla de Emma bajó lentamente por su cuerpo, acariciando lentamente el torso de la rubia, pasando por el valle entre sus senos y deleitándose unos instantes con los abdominales de la rubia, cubiertos ahora por la camisa que llevaba, bajando finalmente a la cintura del pantalón. Un simple tirón y ambas mujeres volvían a estar a punto de fusión.

"Vamos, mi caballero… Demuéstrame lo que sabes hacer…" El susurro de Regina escapó de sus labios en un tono bajo, casi como un secreto, dejando que únicamente fuese Emma la que lo oyese, nadie más, ni el propio viento lo escuchó. La mano de la alcaldesa se mantuvo firme en su agarre, y en el rostro de Emma apareció una réplica de la sonrisa de Regina, besando entonces la rubia a la morena con un hambre voraz, desapareciendo ambas en una nube de humo azul, dejando el vestíbulo de la mansión completamente desierto.

[Fin de Flashback]

En cuanto las imágenes desaparecieron de sus mentes, tanto Regina como Emma se mantenían impasibles en sus posiciones. No tenían ni idea de lo que acababa de pasar, y, obviamente, eso no había sido un recuerdo suyo, ni mucho menos. Se acordarían de eso, sin lugar a dudas. Los ojos de Emma habían adoptado un color similar al de su recuerdo, fruto de la excitación que había supuesto ver esa escena entre ella y Regina, obviamente, y sus mejillas se habían tintado de un leve tono rojizo. No era una escena que se hubiese esperado ver, al menos no con Regina.

Por otro lado, Regina intentaba mantener todas sus emociones y sus sentimientos bajo control. Ella había visto a Danny sufrir estos 'ataques de memoria', pero ella nunca los había experimentado. No creía que era posible. Ese recuerdo estaba claro que pertenecía a las Regina y Emma de la línea de tiempo de Danny. No había otra explicación. No podía ser que ambas, al mismo tiempo, y en el mismo lugar, hubiesen tenido una premonición. No, era prácticamente imposible. Incluso la magia tenía sus límites.

La morena cerró entonces los ojos, intentando serenarse. Los previos acontecimientos estaban provocando en su mente y su corazón un completo torrente de emociones que a veces le era difícil controlar. Y si además se añadía la presencia de Emma, la situación no es que se colocase en favor de la alcaldesa. Ahora esto únicamente provocaría más preguntas por parte de Emma y probablemente más sobreprotección de la rubia. Absolutamente perfecto.

Unos minutos más tarde, mucho más serena y controlada, Regina abrió los ojos, viéndose frente a frente esos ojos esmeralda que últimamente tanto la atraían. Esos ojos esmeralda la miraban fijamente en busca de una explicación, una explicación que Regina tenia, pero que no creía estar preparada para explicar; al menos, no a Emma.

Afortunadamente para Regina, la atención de Emma fue desviada a su teléfono móvil, que había comenzado a sonar, rompiendo el silencio del ambiente e interrumpiendo el momento entre ambas. Emma se separó entonces de Regina, y contestó al teléfono, dejando unos minuto más de tiempo a la morena para poder relajarse del todo. Eso había estado muy cerca…

Emma entonces se giró, colgando la llamada, mirando a Regina. Su rostro mostraba de todo menos calma.

"Hay problemas en la calle principal. Me parece que Gold ha llevado a Danny al límite." Emma se acercó a la puerta, donde Regina todavía estaba apoyada. "¿Vienes conmigo?" Preguntó la rubia muy cerca de ella, mirándola. Algo había cambiado entre las dos, eso estaba claro, pero tenían algo mucho más importante que hacer.

Regina seguía mirando a Emma, medio asimilando todavía lo ocurrido y medio imaginando qué podría estar pasando con su hija, pero consiguió asentir levemente, siguiendo a Emma sin decir apenas nada, saliendo ambas de la mansión de la alcaldía camino a la calle principal.


La sirena del colegio había sonado hacía apenas unos instantes, y Danny había observado a Henry entrar a clase junto con el resto de sus amigos. Una vez comprobó que todo estaba como debía estar, Danny se encaminó a casa de Regina con Rinn caminando a su lado. Para Danny, caminar por Storybrooke le causaba un constante sentimiento de nostalgia, como si ella hubiese estado allí antes. Pero no podía ser, ella no recordaba haber estado en ese pueblo. Sin embargo, debido a los problemas de su memoria, no era una posibilidad totalmente descartada.

Mientras ambos caminaban de regreso, Danny comenzó a sentir en el ambiente un aumento de poder mágico. Rinn también lo notó, y aumentó su pequeño tamaño a un tamaño medio, casi de la misma envergadura que la propia Danny, queriendo protegerla de la persona que los seguía, girándose ambos en la dirección contraria, enfrentándose cara a cara con quien los seguía.

El señor Gold simplemente sonrió ante eso, acercándose a ellos. Su intención no era seguirlos ni espiarlos, ni mucho menos. Quería ver cuál era el límite de Danielle. Quería empujarla hasta la línea para comprobar si lo que había visto gracias a su magia era cierto. Si lo que sus poderes de Oscuro le habían mostrado era real, verídico.

"Vengo en son de paz, señorita Danielle." No creyó oportuno nombrar el apellido de ninguna de sus dos madres, puesto que deducía que ni la propia Danny había llegado a esa conclusión. Estaba claro que en la familia de su madre rubia debía haber un gen recesivo que impedía ver la obviedad, sino, ni el propio Gold entendía a veces la estupidez que mostraban los miembros de la familia real.

Rinn rodeó por completo a Danielle con su cuerpo, protegiéndola de esa manera, gruñendo levemente. Ese hombre no le inspiraba ninguna confianza, y ahora que no tenía cerca ni a Regina ni a otro de los adultos, podía perfectamente preparar brochetas de viejo lisiado. Una orden de Danielle y Rinn atacaría sin pensarlo.

"Rinn, calma." Murmuró Danny con suavidad al ver al dragón comportarse así, acariciando suavemente su cuello escamoso, mirando al señor Gold. "¿Qué quieres?"

"Directa y escueta. En eso te pareces a tu madre." El primer dardo ya había sido disparado, observando Gold a la joven, que, a primera vista, no mostró ninguna inquietud por sus palabras. "Simplemente estoy interesado en saber cómo te va. Ha llegado a mis oídos que oficialmente eres ciudadana de Storybrooke, y que estás viviendo con la alcaldesa. Todo muy rápido, ¿no crees?"

Danny ni siquiera se inmutaba, mirando al hombre fijamente, continuando con sus caricias a Rinn en un intento de calmar a su amigo escamoso. Sabía que una palabra suya y Rinn asaría a Gold como un pollo ensartado en su propio bastón, pero algo le decía que esa barbacoa personal no sería tan fácil de realizar. A Gold le rodeaba un aura de magia oscura y potente, podía sentirlo. No era una magia como la que rodeaba a Regina, o a la sheriff, pero sí que era magia poderosa, y debía andarse con cuidado, o su propia magia se saldría de su control.

"La sheriff hizo el papeleo para evitar tener problemas, y a la alcaldesa no le pareció mal que fuese a su casa a vivir. Si no lo hubiese querido, lo hubiese dicho. No parece una mujer que se amedrente ante una adolescente y un mini dragón." Danny se mantenía serena, enfrentándose de esa manera a Gold, el cual tampoco se movía de su lugar, mirándola con su característica sonrisa educada.

"Pero puede que sí que se amedrente frente a su hija, ¿no?" La sonrisa que había en los labios de Rumpelstilskin se ensanchó al ver como esta vez sí que hubo reacción en el rostro de la joven. "Veo que mis sospechas no iban del todo desencaminadas, querida." Mientras hablaba, Gold comenzó a caminar alrededor del dragón y la joven, mirándolos, como un león que acecha a su presa. "Jamás imaginé que Regina abriese los brazos de tan buena gana a su hija del futuro. Ella, que siempre ha sido desconfiada y malvada, te ha abierto las puertas de su casa como si nada. Es bastante curioso, la verdad. Y algo retorcido."

Danny seguía con la mirada al señor Gold, acercándose inconscientemente a Rinn. Empezaba a sentir una opresión en el pecho que no le gustaba para nada, y no se percató de que sus manos iban rodeándose poco a poco de pequeñas motas de humo púrpura y azul. Eso no era bueno.

"Dime, ¿no has llegado a preguntarte por qué es tan amable contigo?" Gold se paró justamente tras de Danny, mirándola fijamente, con el rostro ahora serio e impasible. Era el momento para sacar el potencial de la joven. "¿No has llegado a pensar que tal vez ha visto lo que ha sucedido en el futuro, e intenta remediar ahora un error que cometerá? Eso se acercaría mucho al carácter egoísta de tu madre. Su propia redención, su limpieza de conciencia a cambio de ti, de su hija. Cuando se asegure que lo que ha hecho mal se ha arreglado no dudará en destrozarte, como hace con todo lo que toca."

"Cállate…" Murmuró Danny levemente, cerrando un instante sus ojos, mientras su magia se iba acumulando en sus manos sin percatarse al mismo tiempo que Gold seguía hablando.

"E incluso puede que ahora que te conoce intente erradicarte, borrarte del mapa. Si no existe unión entre tus padres, tú no nacerás, por lo que se evitaría tu visita a nuestro tiempo. Regina sería capaz de destrozar esa unión con tal de evitar tu presencia. No sería la primera vez que se deshace de un miembro de su familia…" Gold también podía notar la magia aumentar en el ambiente. No sabía las consecuencias que podría tener esto, pero necesitaba conocer el límite de Danny, necesitaba saberlo para poder ayudarla en el futuro cercano.

Danny entonces cerró los puños con fuerza, mientras su pelo poco a poco comenzó a cambiar de rubio a moreno, un moreno similar a la oscuridad de la noche, mientras sus ojos pasaban rápidamente de verde a rojos. Una última chispa y provocaría la explosión.

"Es más, ella fue la culpable de la muerte de tu hermano."

Y con esas palabras, Danielle explotó.


Y por ahora esto se queda aquí. El recuerdo de Regina y Emma ha sido un poco para ir abriendo boca. Muchas más cosas están por venir, y espero que sigáis conmigo a lo largo del camino.

Prometo que la espera no será muy larga. ¡Hasta la próxima!