HOLA A TODOS NUEVAMENTE, AQUI TRAIGO UN NUEVO CAPITULO QUE ESPERO CUMPLA TODAS SUS EXPECTATIVAS.


Diciembre 4, 2001.

Idear un plan para acabar con la vida de Suzushiro no es nada sencillo, cambia sus rutinas cada día, es obvio que sabe perfectamente cómo se manejan las cosas en este mundo, sabe andarse con cuidado en todo momento, es una lástima tener que acabar con uno de los eslabones más fuertes de la compañía hace unos meses, puedo comprender porque se me ha dado un mes, seguramente ese es la máxima cantidad de tiempo otorgada para llevar a cabo algún trabajo. Cuando observo a esa rubia no aparenta tener ninguna de las habilidades que yo poseo sin embargo espero con ansias el momento de enfrentarme a ella porque eso es seguro deseo enfrentarme a ella frente a frente, sin trucos sucios ni disparos desde lejos, quiero medir mis capacidades contra alguien fuerte, después de todo me ayudará como entrenamiento extra cuando llegue el turno de luchar por mi libertad contra Shin Kanzaki. Ya sé donde vive Haruka y su pequeño apartamento será el lugar del combate, vive en el último piso y en el apartamento inferior no habita nadie, otro grave error ya que de esta manera ella no podrá ser escuchada si se decide a gritar, una vez más mi firma no será la misma, sólo llevare conmigo la daga y mis manos, si algo se presenta de forma inesperada confío en podérmelas arreglar, aunque sea una ex empleada de la compañía es hora de mostrarme a mi misma de lo que soy capaz y poner de una vez una advertencia sobre ello.

Diciembre 7, 2001.

Shizuru, Shizuru, Shizuru. Simplemente se ha convertido en un problema, ya es suficientemente difícil intentar poner las manos sobre la rubia gritona como para distraerme constantemente con la mirada de la castaña pero yo tuve la culpa al aceptar esa invitación al cine, jamás imaginé que estar en una sala viendo una película comiendo palomitas fuera una tortura hasta ese día, desde el inicio supe que todo iría mal, desde que sentí sus labios sobre mi mejilla presentí que algo iba a cambiar dentro de mí. Parece increíble que mi plan de ser siempre fría se pueda ir escaleras abajo por causa de una persona como ella. Y aquí está otra vez la sonrisa idiota en mi rostro, la que he intentado borrar desde ese día sin ningún éxito, Mai me ha preguntado por eso incontables veces pero no le he contestado y eso se debe a que ni siquiera puedo contestarme a mí misma, ¿es amor? ¿Atracción? Sólo estoy segura de que nunca antes en mi vida había sentido algo similar y me odiaba por permitirme sentir esto, ella ni siquiera debería conocerme, no debería haber hablado con ella más de una vez y por supuesto no debería haber aceptado aquella invitación para salir otro día, mucho menos ofrecerme a recogerla en su casa, tampoco planear la "cita" para el mismo día en el cual había planeado acabar con Suzushiro, debería haber pospuesto esa cita un poco sin embargo algo dentro de mí no quería dejar a un lado a la ojirubí y la otra sabía que no podría atrasar más mis deberes, el tiempo corría lentamente, sería el fin de otra vida pero eso ya no me importaba una voz que ya no era mi consciencia solamente gritaba: ¡Muerte! Esta vez en mí cara apareció no una sonrisa idiota sino una fría y llena de maldad, asesinar a alguien significa tener poder sobre la vida; el poder me gusta.

Diciembre 11, 2001.

He recurrido nuevamente a la apariencia masculina, esta vez con un objetivo mucho más profundo que observar, de ninguna manera voy a darle una pista a la policía sobre mí, he escuchado en las noticias sobre mis crímenes pero no se les ha pasado por la cabeza unirlos y es que de hecho nada puede relacionarlos, diferentes formas de morir, diferentes empleos, diferentes amigos, la misma asesina. Resulta divertido andar en motocicleta pasando junto a policías que te saludan sin saber que eres tú a quien buscan y por quien están haciendo todas esas preguntas a la gente intentando averiguar algo, por más mínimo que sea, sobre ti. A lo lejos diviso aquella cabellera rubia, me acerco por el lado contrario de a dónde se dirige, camino con la vista gacha al igual que ella y entonces se produce lo que había estado esperando, el choque.

-Lo siento. – Me disculpo rápidamente y me dirijo hacia un lugar fuera de su vista ya tengo lo que necesito, las llaves de su departamento se encuentran en el bolsillo de mi pantalón, no forzaré la puerta el punto será devolverle las llaves cuando les haya sacado copia, se a donde se dirige ahora y podré encontrarla cuando llegue el momento. Me alejo un poco del lugar pero no demasiado sólo lo necesario para no levantar sospechas, pronto encuentro un cerrajero y entonces regreso a donde debe estar ahora, el supermercado. Ya con mi apariencia real nuevamente produzco un choque dejando caer las llaves disimuladamente, las recojo del suelo rápidamente.

-Toma se te cayeron tus llaves. – Le extiendo el pequeño llavero y lentamente lo toma entre sus dedos.

Diciembre 12, 2001.

Este día será el definitivo para acabar con Suzushiro pero antes hay algo más importante que ella de apellido Fujino, tengo una cita con ella y es por eso que sin darme cuenta de cómo ha transcurrido el tiempo estoy en camino a el lugar donde quedamos de vernos, espero tener tiempo de regresar a "casa" para recoger mis armas puesto que en este momento no llevo ninguna conmigo. El lugar a donde vamos luego de recogerla es un restaurante bastante fino y la castaña parece conocerlo bastante bien, en cierto momento en el que me he decido ir al tocador me acerco lentamente a ella por atrás en un intento por asustarla pero fracaso cuando un mesero se atraviesa en mi camino haciendo que por poco ambos caigamos sobre cierta ojirubí.

-Ara, ¿acaso Nat intentaba asustarme? – Suelta una pequeña risa y siento mis mejillas arder de vergüenza ¿cómo es posible que con tan simples palabras pudiese causarme un sonrojo tan grande? El tiempo a su lado pasa demasiado rápido y lamentablemente nunca es suficiente el que paso en su compañía, ahora es tiempo de regresar ya que no puedo retrasar más mi trabajo, intento despedirme de ella un par de veces pero las palabras se rehúsan a salir de mis labios, tuve que reunir toda mi fuerza de voluntad para hablar.

-¿Acaso no te gusta estar conmigo? – Su voz mostraba un dolor fingido…hasta cierto punto, sus ojos no podían mentirme, realmente no quería que me fuera y yo realmente no quería irme pero era necesario aunque podía quedarme con ella una hora más, arriesgando la operación pero tal vez valdría la pena. Shizuru me lleva hasta una tienda francesa, no tengo ni la más mínima idea de lo que se venda ahí, al parecer, todo está lleno de barriles y botellas de vino, tinto ó blanco, espumoso ó seco.

-Debo comprar un buen vino a petición de mi padre, quiere comprarlo desde ahora para Navidad, tal vez puedas acompañarnos ese día, claro si no tienes que ir con tu familia. – Le sonrío sin atreverme a contestar. Ya con el vino comprado caminamos lentamente por la acera viendo como el cielo comienza a llenarse de matices rojos y anaranjados como preámbulo del crepúsculo, pronto el día se irá dejándole paso a la noche al igual que Nat debe desaparecer convirtiéndose en K. Al pasar por un puesto normal de revistas mi vista queda fija en una de motocicletas, una que anteriormente no hubiese podido costear con el dinero que me daba mi madre así que no me lo pienso dos veces antes de comprarla.

- Sabes Nat…a veces me preocupa que andes en algo tan peligroso como una moto.

-No son peligrosas. – Mi voz suena demasiado infantil como si fuera una niña tratando de convencer a su madre de dejarle tener un león como mascota. – Se que el número de muertos por accidente de moto es un uno por ciento menor al de muertos por accidente automovilístico. – Leo el reproche en sus ojos pero parece darse por vencida, sé que mi argumento no fue muy bueno pero era lo único que podía decirle. Veo por décima vez el reloj que llevo en la muñeca en la última media hora.

-Debes irte ¿no?

-Sí, debo hacer algo importante pero espero verte pronto. – Me despido de ella con un beso en la mejilla y algo dentro de mí da un gran vuelco, como si tuviera una bestia gigante en el estómago intentando salir.

-Ahora que lo pienso no tengo como localizarte. – Eso es bueno.

-Es que no tengo como ser localizada pero dame tu teléfono e intentaré llamarte de algún lado ¿te parece? – Asiente con la cabeza y escribe rápidamente su número en una pequeña tarjeta que lleva en el bolso. Sin más comienzo mi camino hacia la casa de Haruka, las luces de la calle comienzan a encenderse cuando llego a su apartamento, las escaleras están vacías y sé que ella aún no está en casa, abro las dos cerraduras y me interno en la oscuridad, una de las ventanas está abierta y por ahí pasa un poco de luz, la suficiente para acomodarme en un pequeño sillón al fondo de la habitación principal, sobre la mesilla de al lado se encuentra una copa de vino a medio tomar junto a esta una botella que resulta ser del mismo vino que Shizuru me había mostrado hace unos minutos, no hay muchas armas que puedan servir para mi cometido y es entonces cuando recuerdo la revista, la doblo de tal manera que sea un arma mortal*, la oscuridad me cubre totalmente con su manto negro, luego de quince minutos aproximadamente escucho que la puerta cede lentamente dándole paso a una cabellera rubia, sin mirar lo que está a su alrededor cierra con llave ambas chapas para después colocar la cadena, cierra también la ventana bloqueando la entrada del aire frío en su departamento, sin saberlo se ha cortado toda vía de escape, cierra la cortina evitándome cualquier otro inconveniente y finalmente ha llegado la hora de actuar, enciendo la lámpara de la mesilla de noche, ella voltea lentamente al escuchar el débil sonido.

-Buenas noches, Suzushiro- san. – Le muestro una de mis más malévolas sonrisas pero desafortunadamente ya no puedo fingirlas puesto que ese tipo de gesto en K es natural.

-¿Quién eres? – Sus ojos se han abierto desmesuradamente siendo presa del pánico, su frente comienza a perlarse de sudor, ha perdido todo el color.

-Mi nombre es K, es un placer conocerle pero le aseguro que usted se arrepentirá de conocerme. – Me levanto aún con la copa en la mano. – Bebe mejor vino del que puede costear. – Lo dejo en el mismo sitio donde lo encontré y lentamente me acerco a ella, intenta retroceder pero la pared se lo impide, con un rápido movimiento coge un abrecartas e intenta hacerme un corte en la cara el cual logro esquivar por sólo un par de milímetros, ha corrido al otro lado de la habitación pero en el camino el arma se le ha caído, esta tan absorta viendo el arma en el piso que no se percata del momento en el cual acorto la distancia, sólo es un golpe con la revista en la garganta lo que rompe su tráquea impidiéndole respirar además la fuerza del golpe la hace caer hacia atrás golpeándose la cabeza de tal manera que justifique la fractura que le causé y por si fuera poco el objeto con el cual se golpeo es la mesilla donde estaba la copa y botella de vino, ambas cayeron cuando se produjo el contacto así que cuando Haruka cayó al piso con un golpe seco varios pedazos de vidrio se le incrustaron haciendo una escena demasiado grotesca, no había sido nada fino ni elegante pero si efectivo, salí del lugar sabiendo que dentro de ese departamento no había nada que pudiera inculparme.

Diciembre 16, 2001.

Es hoy cuando vuelvo a ver a la castaña, apenas descubrieron el cuerpo de Haruka y si la escena que vi cuando la deje era grotesca las imágenes en el periódico y televisión eran simplemente horribles, estábamos en la casa de la castaña, más bien en la mansión Fujino, por primera vez veía una casa tan hermosa como esa, digna en su totalidad de un ángel como ella, en sus manos tenía el periódico del día, en primera plana mi trabajo y precisamente esa era la noticia que la ojirubí leía tan ávidamente haciéndome sentir totalmente incómoda aunque no lo pareciese.

-¡No puedo creerlo! – Soltó el periódico de golpe.

-¿Qué sucede? – Intento aparentar una inmensa curiosidad que al parecer funciona.

-La muerte de esa mujer la catalogan como muerte accidental, puedo jurarte que no fue así, se bien que Haruka Suzushiro era parte de una gran compañía de asesinos y sé muy bien porque renunció a ella así que algo me dice que alguien la asesino pero me cuesta creer que sea un trabajo tan perfecto, - Por un momento me sentí alagada por ese comentario. – Aunque su trabajo es poco estilizado. – Lo sé.

-¿Cómo es que dieron con el cuerpo?

-Cuando el casero subió por la renta, Suzushiro siempre había sido puntual y esto preocupó al hombre quien abrió la puerta inmediatamente encontrando el cuerpo.

-No pudo haber sido mejor. – Fue un pequeño susurro que espero ella no haya escuchado.

-Vamos, salgamos a dar una vuelta no quiero romperme la cabeza intentando descubrir algo que los policías no pueden, ellos tienen más oportunidad de saberlo que cualquier otra persona ¿no lo crees? – No lo creo.

Diciembre 20, 2001.

A quedado establecido que pasaré la navidad con Shizuru, su padre, Reito y la madre de este último, me gustaría más que los Kanzaki no estuvieran pero no se puede tener todo en la vida y eso siempre lo he tenido claro, mientras tanto K ya tiene otra misión Akira Okuzaki, es un nombre que Nat conoce perfectamente, la chica que oculta su verdadera identidad tras una apariencia masculina, va en su antiguo colegio, no será nada difícil acabar con ella porque aunque es hábil en las artes marciales no podrá hacer nada contra un disparo.

Diciembre 22, 2001.

Se ha metido en una calle oscura, es un atajo a su casa, probablemente podrá defenderse de cualquier indigente que intente arrebatarle el bolso de la escuela pero siendo una mujer de la misma edad a la que ella conoce de ninguna manera sospecharía que esa persona sea la que acabe con su vida, esta vez necesito testigos, cuantos más vagabundos haya será mejor porque nuevamente he cambiado mi apariencia, dejándola en la de una mujer y mi rostro al descubierto solo he cambiado el color del cabello y su longitud gracias a una peluca de ninguna manera cortaría mi cabello, me protejo de cierta manera en las sombras pero la luz que cae sobre mi es suficiente para que los testigos den una descripción falsa de mí. Ella pasa a mi lado y cuando hemos cambiado de lugar sólo hago un disparo acallado por un silenciador, mi tiro es efectivo, recojo el casquillo y lo guardo en una pequeña bolsa para dárselo de recuerdo a mi maestro.

Diciembre 24, 2001.

Por primera vez en muchos años estoy viviendo una navidad como esta, puedo olvidarme de K por un momento y es algo común al estar junto a Shizuru, el que parece estárselo pasando realmente mal es Reito se que ha notado el interés de la castaña en mí y el mío en ella, puedo sentir cuando nos mira alternadamente intentando comprender lo que pasa, parece molesto porque una completa extraña como yo haya conseguido una sonrisa verdadera de la ojirubí, puedo notar el cambio cuando me mira a mí y cuando se dirige al pelinegro sin embargo hay algo muy extraño en el ambiente familiar de la casa ya que el padre de Shizuru está completamente enamorado de la madre de Reito, este último está enamorado de su amiga de la infancia y algo me dice que ella lo sabe, si bien por ahora parece no prestarle atención se que lo nuestro no puede ir más lejos de la amistad, en este momento ya corre suficiente peligro como para arriesgarla aún más, me preocupa que en algún momento ya sea cercano o lejano pueda fijarse en él, serían la familia perfecta ante la sociedad, debo admitir que se ven bien juntos pero eso no evita que dentro de mí nazca un nuevo sentimiento, desde que conocí a mi ángel de ojos rojos he descubierto más cosas que en toda mi vida, primero una inmensa curiosidad, luego comprendí el significado de la amistad, mayor de la que Mai puede darme porque en menos tiempo Shizuru sabe un poco más de mí, no de K, no de Nat sino de la persona que fui hace poco más de un año, ella conoce las tontas e infantiles reacciones de Natsuki Kuga. Ahora creo firmemente estar experimentando el amor y a consecuencia de eso los celos, yo celosa de la existencia de un Kanzaki, deseando tener lo que él posee. La pequeña reunión parece ir bien cuando llega el momento de hacer un brindis para lo cual el señor Fujino trae la botella que Shizuru compró hace días, cuando el primer sorbo toca mis labios puedo percibir el sabor, dulce. El color de la sustancia no es completamente rojo y una vez más una mirada llega a mi mente, los ojos de la persona que está sentada a mi lado, mi vista se fija en sus labios, por un instante me embarga el deseo de probarlos para cerciorarme de que tengan un dulce sabor también, puedo sentir la mirada del pelinegro sobre nosotras, sobre mí; carraspea intentando llamar mi atención sin embargo lo ignoro deliberadamente, mi atención la tiene capturada ella y nada en el mundo la va a desviar.

-Shizuru ven un momento, necesito tu ayuda. – Excepto que Yenai Kanzaki le llame, sigo sus pasos hasta que desaparece tras una puerta, el señor Fujino ha salido por un instante a buscar algo de último momento de manera que sólo queda el hijo de Shin y yo.

-¿Qué pretendes al estar aquí? – Volteó hacia él con una mirada indiferente, me sorprendo un poco al notar en sus ojos el odio profundo que me tiene, no es suficiente para mostrar la sorpresa en mi rostro y no puedo evitar que K se apodere de mí con una sonrisa fría, cruel, retándolo con la mirada.

- No sé a qué te refieres Reito. Estoy aquí sin pretender nada más que pasármelo bien, Shizuru es una gran persona y disfruto mucho de su compañía. – Sus mejillas comienzan a teñirse de rojo por la furia.

-Ella es mía ¿entiendes? No dejaré que me la quite una persona como tú. – Su tono es despectivo pero con eso no me asustaría ni en mil años, después de perderle el miedo a su padre él no es nada.

-Calma muchacho, hablas de Shizuru como si fuera un objeto que pueda ser de tu propiedad, es una persona, Kanzaki. ¿Acaso no soportas un poco de competencia? – Mis palabras llevan mucho más veneno que las suyas, abre la boca intentando refutarme pero la castaña entra a la sala y tiene que cerrarla de nuevo. – Así te ves mejor Reito. Calladito. – Es un susurro en su oído para que solamente él pueda escucharlo y no puedo sentirme mejor de verlo furioso sin poder hacer nada.

-¿Todo bien? – Mi sonrisa aumenta de tamaño al escuchar a Reito decir "si, todo bien" entre dientes. Pronto el señor Fujino regresa con un regalo para su hija, un regalo envuelto en brillante papel rojo, parece una caja enorme, supongo que al tener tanto dinero querrán darle lo mejor a Shizuru, de pronto se escucha un sonido extraño y comprendo inmediatamente cual es el regalo, un perro. Cuando la caja es abierta y el pequeño animal sale dando pequeños saltitos mientras mueve la cola corriendo en dirección a la castaña no puedo evitar que los recuerdos lleguen hasta mí, Dhuran me hizo feliz durante muchos años, vuelvo a ser sólo Natsuki por un instante, si ella quisiera podría decir que K es una gran mentira al igual que Nat.

-Debo salir un instante. – Debo despejar mi mente, concentrarme en lo que debo ser no en lo que deseo. Siento la mirada alegre del menor de los Kanzaki mientras los demás me miran con un poco de preocupación, camino con los ojos cerrados, sintiendo el viento en la cara para luego sentarme bajo un árbol, respiro profundo varias veces hasta calmarme, guardando mis recuerdos en la profundidad de mi mente, siento una lengua traviesa sobre mi mano, volteo para encontrarme a una enorme bestia de veinte centímetros, tomo al cachorro entre mis manos subiéndolo a mi regazo. – No deberías estar aquí, eres un regalo para Shizuru seguramente te estará buscando. – Agacha las orejas sintiéndose regañado.

-En realidad te buscaba a ti. – Ella se sienta a mi lado. – Aunque tú no seas mi regalo. – Siento mis mejillas arder. – Te vi hablando con Reito ¿puedo saber de qué?

-Nada importante, solamente se encargó de dejarme en claro cuánto te ama. – Mi tono se ha vuelto frío.

-Debí imaginarlo, él no entiende que no me interesa en ese sentido, sólo quiero su amistad.

- Pero lo quieres ¿no es así?

-Claro, moriría si algo le pasa después de todo somos amigos desde la infancia, cuando pasas tanto tiempo junto a alguien siempre temerás perderlo, eso es lo que me pasa con él, si pudiera saber el nombre de la persona que le hizo daño le odiaría y si estuviera en mi, le mataría con mis propias manos.

-¡Shizuru! – La voz del pelinegro llega hasta nosotras y pronto le sigue su cabeza. – Aquí estás, ya me había preocupado, ¿por qué desapareciste así? Pensé que te había pasado algo.

-Tranquilo, sólo necesitaba un poco de aire. – Él sabía perfectamente que ella estaba conmigo pero ni siquiera me molesto en seguir su juego, sé cuanto cariño le tiene la castaña y hasta donde llega.

-¿No deberías pasar la navidad con tú familia? – La pregunta del pelinegro fue tan repentina que ni siquiera puedo aparentar, me detengo en seco con deseos de gritarle que su padre es el culpable de quitarme todo pero lo único que puedo hacer es quedarme callada, de pie en el umbral de la puerta, doy media vuelta.

-Tienes razón, debo irme. – Comienzo a caminar con la cabeza gacha, no puedo permitirme sucumbir ante el creciente dolor en mi pecho, respirar duele, mis ojos arden de contener el llanto, mi cuerpo está lleno de sufrimiento e impotencia, una mano cálida toma mi brazo, volteo para encontrarme con unos hermosos ojos rojos, ya no puedo contener más mi llanto, K jamás haría algo tan estúpido como eso pero ella no está en compañía de Shizuru, con ella sólo existo yo. Me abraza intentando consolarme.

-No te vayas. – No puedo quedarme ahí, en estos momentos no tengo armas para defenderme.

-Lo siento. – Me separo de ella caminando rápidamente hasta donde he dejado la moto.

-¡Déjala ir! – Puedo imaginar la escena al escuchar esas palabras, Shizuru ha intentado seguirme pero él se lo ha impedido, hay un ruido extraño, no me toma más de un segundo descifrar que ha sido una bofetada, los pasos de la castaña se han vuelto rápidos, no puedo encender la moto, mi mente esta tan nublada que ni siquiera puedo encenderla, es demasiado tarde para intentar huir ella ya se encuentra a mi lado y por primera vez desearía que hubiese escuchado al moreno, me tentaba a decirle todo, así mi vida sería sencilla.

-Shizuru. – Pierdo por un instante el equilibrio ladeándome junto a la moto hacia donde está ella, nuestros labios se tocan por un instante, al final el sabor de sus labios resulto más suave y dulce que el del vino. – Debo irme…ahora. – Ella no contesta, arranco y me voy sin voltear, sé bien a donde voy, el cementerio está cerca, por primera vez visitaré a mi madre fallecida, ahora es cuando quisiera estar en casa, las pocas veces en que ella se encontraba en casa pasábamos momentos buenos aunque alguna que otra vez terminábamos la velada peleando. Me sumerjo en un mar de nombres tatuados sobre blancas lápidas de mármol, me detengo al encontrar el nombre de mi madre sobre una, me hinco leyendo su nombre una y otra vez, hasta que el dolor sale totalmente, realmente sólo he llorado una vez por su muerte, he llorado de impotencia al verme sin salida de una vida que no desee, he llorado por verme envuelta en un mundo que no es el mío, por perder mi vida, por encontrarme totalmente perdida en un sentimiento de odio, tal vez he llorado incluso de miedo pero únicamente en los brazos de cierta castaña he podido liberar mi más grande dolor, viendo una fría lápida, su cuerpo debe estar frío bajo la tierra pero su alma debería estar en algún otro lado, quizá en un lugar silencioso con hermosos paisajes frente a sus ojos, recuerdo como le molestaba que pusiera metal a todo volumen, según ella perturbaba la energía de la casa pero no podía evitarlo, ese tipo de música refleja mis sentimientos, mis pensamientos, un remolino incansable de tantas cosas que golpean a cada instante mi mente y mi corazón. Me recuesto sobre la placa fría imaginando ser una niña pequeña esperando a su madre en la cama para escuchar una historia antes de dormir, una historia que jamás será contada. La lluvia cae de un momento a otro sin importarme, no quiero volver con ellos, no quiero ser K, tampoco puedo ser Nat, solamente quiero ser una sombra que se pierda en la inmensidad del mundo. – Es injusto que lo único que quiero con toda el alma, la única persona a la que realmente puedo amar sólo pueda ser del hijo de Shin, mi felicidad está en ella, madre pero quien puede protegerla de todo es Reito yo ni siquiera puedo protegerla de mi misma. Debo dejarla ir.

Diciembre 31, 2001.

No puedo esperar ni un minuto más para tener otra misión, mi mente sigue llena de odio hacia los Kanzaki y necesito elegir una de las fotografías, en la "compañía" parece haber una gran fiesta sin embargo sobre una mesa aún reposan tranquilamente dos fotos, no sé quiénes son y tampoco es que me interese demasiado, mi maestro parece pasárselo bien jugando a las cartas con algunos otros pero de vez en cuando me presta atención, me aburro demasiado, no quiero ir con Shizuru, aunque mi cuerpo me grita que corra a su lado, mi mente se rehúsa a hacerlo, sin más me dirijo a la mesa y tomo una de las fotos sin importarme demasiado, la observo durante unos segundos para reconocer su rostro cuando empiece la misión.

-Miyu Greer. – Ni siquiera volteó a ver al pelinegro. – Maestra de ninjutsu, veo que estás ansiosa desde hace días, tanto que no puedes esperar a que se acabe el año.

-Sólo quiero que se sienta orgulloso de mí maestro. – Mi voz carece de emoción alguna.

-Créeme que lo estoy. – Me entrega el ya acostumbrado folder, leo la dirección del lugar en dónde imparte clases, cierro el folder de nuevo y lo dejo sobre la mesa, subo a la sala donde se encuentran las armas, esta vez no ocuparé mi daga, ni tampoco la pistola, ni siquiera me molestaré en cambiar mi apariencia, si llego a ir a la cárcel no me importará. De todas las armas diferentes que se alzan ante mí, tomo una katana, salgo de la mansión para dirigirme al dojo, al llegar espero pacientemente a que acaben las clases para luego introducirme silenciosamente, cuando la chica voltea parece no prestarme mucha atención.

-Disculpa pero las clases ya acabaron. – No comprende porque estoy ahí. Desenvaino la katana y no es hasta ese momento donde parece ponerme atención, ella también toma su espada, intenta hacerme un corte pero logro defenderme, vuelve a atacar pero es demasiado tarde porque ya se encuentra atravesada. Observo su cuerpo inerte por unos segundos, una verdadera batalla samurái, sólo dos ataques, una persona muerta. Regresó a la mansión donde mi maestro sigue jugando, desenvaino nuevamente la espada y la dejo sobre la mesa, aún está manchada de sangre y eso es lo que quiero que vea.

-Estoy realmente impresionado. – Camino a mi habitación siendo interrumpido mi camino por Mai.

-Lo has logrado más rápido de lo que alguna vez pudiera haber imaginado. – Sin necesidad de explicaciones comprendo lo que intenta decirme, he generado los suficientes ingresos a la compañía para vengarme.

Enero 3, 2001.

Mi mente, cuerpo y alma se han relajado un poco luego de saber que por fin ha llegado la hora de completar mi venganza, he esperado tanto tiempo, muchos dicen que la venganza envenena el alma pero yo creo que simplemente es un plato que debe servirse en frío. Un año cuatro meses, parece ser suficiente para enfriar cualquier plato sin embargo hay una duda dentro de mí, me gusta matar a las personas de forma fría y sin sentimiento alguno, mi consciencia ha desaparecido sumiéndome en una completa oscuridad donde por momentos se enciende una pequeña llama, quiero acercarme a ella pero mi corazón es demasiado frio por lo cual temo apagarla si me acerco demasiado. Cuando acabe con Shin no se qué sucederá después, ya no puedo ser libre, fue una vaga idea creer que acabando con una vida recuperaría la mía, Natsuki Kuga desapareció y ahora no quedan vestigios de su existencia. No puedo regresar al colegio como si nada hubiese pasado, no puedo estar junto a Shizuru siendo una mentira, lo único que podría hacer sería salir de Japón. K se ha adueñado completamente de mí y no hay nada que me haga querer separarme de ella por el momento, así que tal vez posponga mi venganza un poco, hasta que tome una decisión sobre el futuro.

Enero 8, 2002.

Ha caído la noche sobre Japón, hace tiempo no veo a Shizuru, me acostumbré demasiado a su compañía aunque fuere solo por unos minutos, ver sus ojos, su sonrisa, hasta sus bromas que me hacen sonrojar como si fuera un tomate, es difícil mantenerme de esta forma, ella se convirtió en mi única luz, no quería vivir en un mundo completamente oscuro sin embargo si debo pasar por eso lo haré. Regreso a la mansión para abrir por fin esa última foto, creo haber terminado con la misión más importante y no hay ninguna que pueda resultar más complicada. Mi maestro sostiene esa última imagen entre sus dedos y parece estar ausente mientras la contempla, me acercó sigilosamente, sólo cuando me acerco lo suficiente alza la mirada hacia mí, sonríe de lado pero no es una sonrisa cruel lo que se forma, me mira como si estuviera cansado o tal vez triste sin embargo ese pensamiento se esfuma al recordar todas las veces que lo he visto ser cruel.

-Aún no te la daré. – Coloca sobre la mesa la fotografía boca abajo sin darme una sola oportunidad.

-¿Considera que aún no estoy lista para afrontarla? – Niega con la cabeza.

-No es eso, me has demostrado tantas veces tener la capacidad para acabar con cualquiera que se ponga frente a ti, ese no es el problema sino que hay que arreglar algunos términos del contrato antes de que realicemos el trabajo, no queremos dar nuestros servicios sin recibir nada a cambio. – Asiento con la cabeza para luego salir tanto de su oficina como de la mansión, me dejo llevar por mis pies sin darme cuenta de a donde me dirijo, cuando observo la fachada que se encuentra frente a mí, me percato de que aunque no quiera siempre regresaré a ella, algunas luces están prendidas, me pregunto si en alguna de las habitaciones estará ella, tal vez duerma, tal vez sea mejor regresar mañana.

Enero 12, 2002.

No entiendo cómo puedo soportar la presión de no ir corriendo a casa de Shizuru, no puedo evitar extrañarla, sé que estar juntas es malo pero es doloroso mantenerme fuera de su vida, mis pies me llevan nuevamente hasta su casa, he pasado incontables veces a media noche por esa calle, sólo mirando, imaginándola mientras duerme, esta vez no es tan tarde y debo decirle que nuestra amistad no puede continuar, necesito hacerle creer que no quiero verla nunca más, no digo que hacerlo sea fácil pero después podré seguir con mi vida sabiendo que ella me odia. Es aproximadamente la una de la tarde cuando estaciono la moto frente a su casa sin embargo no tengo tiempo para bajarme de la moto cuando la veo salir, había olvidado porque creo que es un ángel, ella me observa detenidamente por unos segundos, no puedo moverme, no me he quitado el casco pero no importa, sabe perfectamente quien soy pero no el motivo de mi visita, de forma inesperada corre hasta mí, se lanza a mis brazos y apenas puedo mantener el equilibrio, me quita el casco impacientemente.

-¿Por qué desapareciste así? –Sé lo que tengo que decirle pero las palabras se niegan a salir. - ¡Pensé que te había pasado algo malo! Con esa serie misteriosa de asesinatos no sabía bien que pensar. ¿Por qué no viniste? ¿Por qué no me llamaste Nat? – No puedo hacerlo, no puedo alejarme de la persona a la que amo.

-Lo siento. – Agacho la cabeza como una niña regañada. – No quería que te preocuparas, salí de la ciudad y no pude marcarte, desde ese día he pensado mucho en ti. – Parece sorprendida, yo también lo estoy al escucharme decir palabras tan engañosas y verdaderas a la vez, desearía poder decirle todo sin embargo hay cosas que debo ocultar, debo mentir para protegerla.

- Yo también Nat. – Por fin me da espacio para bajarme del vehículo, toma mi mano conduciéndome al interior de la casa, tengo que inventar tantas cosas nuevamente para cubrir mi alejamiento, en cierto momento decide ir por una taza de té, hemos charlado durante varias horas, cierro los ojos por un segundo escuchando sus pasos en la cocina, el sonido del agua cuando empieza a hervir, escucho unos pasos distintos a los de la castaña e intento averiguar de quien son, en Navidad estaban todos los sirvientes de la familia Fujino, podía escuchar las pisadas de cada uno sabiendo quien era quien luego de unos cuantos minutos pero estos pasos no eran de las doncellas o jóvenes trabajadores de la mansión, eran unos pasos más familiares pero no por eso más queridos, Reito se acercaba rápidamente deteniéndose un segundo, espero tenga un poco de inteligencia y no entre porque de algo estoy segura: no seré nada cordial con él. La castaña regresa ya con las tazas servidas en una bandeja, entonces una idea pasa por mi mente y me pregunto si Natsuki lo haría; nunca, ¿Nat? Tal vez. K simplemente lo hará.

-¿Todo bien? – Creo que ha notado el cambio en mi expresión, mi sonrisa tiene algo de maldad que sin embargo no va dirigida a ella, me levanto del sillón para acercarme a ella.

-Sólo pensaba en algo muy importante. – Es casi un susurro pero suficientemente alto para que lo alcance a escuchar claramente. Reito se aproxima, debo apresurarme también.

- ¿Y qué es eso tan importante? – Es mi imaginación o ¿se ha puesto nerviosa?

-Yo olvidé darte tu regalo de Navidad, Shizuru. – Me acerco más a ella, colocando mis manos en su cintura, puedo sentir su aliento sobre mis labios, veo sus ojos por un instante sin detenerme a descifrarlos, sé lo que pasará y todas las partes de mi ser lo anhelan, corto la distancia que queda y la beso. Reito abre la puerta justo en ese momento, a pesar de ser ese mi plan inicial creo que mi cuerpo me ordenaba hacerlo, al parecer no nos importa que él mire, es un beso tan esperado y simplemente no pensamos hacer que dure tan poco, es dulce, suave, cálido, no es desesperado al fin y al cabo tenemos todo el tiempo del mundo.

-¿Qué demonios están haciendo? – Sí, parece que no entiende. - ¿Qué le hiciste? – Me mira con furia.

-¡Reito! Ella no me hizo absolutamente nada. – Vaya, esa mirada rubí ha cambiado, si me la dirigiera a mí seguramente saldría huyendo del lugar, no es competencia para la de Kanzaki junior.

-¡Pero te estaba besando!

-Para besarse se necesitan dos. – Quisiera reírme en la cara del pobre.

-¡Ni siquiera la conoces como a mí! ¿Por qué nunca me has besado sabiendo que te amo? – De acuerdo, comienza a ser una escena patética, tomo un sorbe de té.

-Es bueno no conocerla, así puedo descubrir poco a poco todo, sería demasiado aburrido estar en una relación contigo, nos conocemos tanto que ni siquiera podríamos hablar de algo interesante en una cita. – El té es simplemente una delicia. – Además no podría estar con alguien a quien no amo y estoy enamorada de Nat. – Casi escupo el té de la impresión sin embargo logro pasármelo pero no sin antes provocarme un ataque de tos, jamás hubiera imaginado que ella sentiría lo mismo por mí aunque debí imaginarlo. Nada puede hacerme más feliz. Ahora sólo puedo verla a ella mientras ella me mira a mí y todo desaparece.

Enero 20, 2002.

Pocas veces me paso por la compañía en estos últimos días, me siento como una persona normal en una relación completamente normal, llevando una vida normal, lo bueno de ser asesina es que nadie te pregunta en donde has pasado las dos noches anteriores o que has estado haciendo, mi maestro aún se rehúsa a darme esa misión final, tal vez después de todo enfrentarlo sea la clave para poder estar al lado de mi castaña, Mai ha notado el cambio porque es obvio a todas luces así que no lo he dudado por mucho tiempo antes de contárselo, parece entenderme y ayer me dijo que me parezco un poco más a la chica que llego a ese lugar. Espero pronto poder presentársela aunque Mai no sabe que Shizuru me dice Nat y por supuesto Shizuru no sabe de la existencia de K, algún día me meteré en un lío, supongo que mi salida será decirle mi nombre a Mai, es mi amiga y me ha demostrado cuanto puede apoyarme, ella confió en mí desde el principio.

Enero 27, 2001.

Al parecer todo se ha arreglado con los contratistas de mi último trabajo y hoy será el día en el cual se me revele la identidad de ese objetivo, mi maestro está en su despacho cuando llamo a la puerta, extrañamente no dice palabra alguna sino que abre la puerta personalmente, me indica con la cabeza que entre y así lo hago, me siento frente a su escritorio aguardando que el tome su lugar.

-Me has dejado sorprendido incontables veces K, puedo decirte sin temor a equivocarme que eres la mejor asesina que esta compañía haya creado y dudo que encontremos a alguien igual en muchos años, desde ese día tus habilidades me sorprendieron siendo comparables al carbón, ahora que están pulidas son simplemente increíbles y sé que podrás afrontar una misión más como algo natural porque aceptémoslo, siempre deseaste muy dentro de ti matar a alguien sólo para ver como se sentía, porque estoy seguro de que desde niña tuviste una mórbida curiosidad por los crímenes que salían en los periódicos, en la televisión y era normal, todos tienen un lado oscuro pero son pocos los que se atreven a convertirlo en realidad. ¿Estás preparada para afrontar esta misión? Cuando la hayas concluido el periodo de prueba terminará también.

- Estoy lista, maestro. – El tiene razón, cuando supe que mi padre nos había abandonado imaginé tantas veces asesinarlo de mil formas distintas, desde la primera vez que mi su trabajo me asombré.

-Entonces aquí vamos. – Toma la foto poniéndola frente a él sin dejarme ver el frente aún. – Él es Kanzaki Reito. – Contuve la respiración por unos instantes, me dejaría matar a su hijo, comprendo tantas cosas, esta podría ser la venganza perfecta para los Kanzaki. – Tomo el folder. – Confío en ti. – Sólo pienso "por fin en mis manos Reito" y una sonrisa escapa de mis labios.


Izanagi87: Espero haber cumplido con la descripción de la muerte de Haruka. ^^ Espero haberte emocionado con este capitulo también. ^^

ZeTa: ¿Se cumplieron tus presentimientos? Sinceramente espero que no porque eso hace que las cosas siempre den un giro que uno jamás espera y asi puedo mantenerlos "al filo del asiento " xD.

Natshiro: Siento que mis capitulos sean cortos siempre me cuesta hacerlos mas largos pero poco a poco lo intento. Gracias por leer.

Natsuki K. de Fujino: Si, es una mera casualidad. ^^ Todo cambiará a partir de ahora porque no todo será miel sobre hojuelas pronto habrá mas drama xD pero no demasiado sólo lo suficiente para que su amor valga el sufrimiento.

nh1021: Tal vez ahora la cara de Nat ya no este tan roja xD.

Marcedhampir777: ¿Recuerdan el "las cosas no son como parecen"? Eso se aplica totalmente a esta historia. ^^

Amane-chann: Por fin llegó el momento que tanto deseabas xD. Espero te haya gustado esta entrega.

jessi: Lamento tardar tanto, intentaré ya no hacerlo más U_U

natsuki18: Aquí tienes más xD Espero que te guste.

Ian.23:Si mate a Midori, necesitaba hacerlo U_U Y ahora el ShizNat se destapa aunque un poco rápido lo sé pero repito será porque no todo es miel sobre hojuelas xD.


SI LES HA GUSTADO ESTE CAP POR FAVOR DEJENMELO SABER EN UN RR.

NOS VEREMOS PRONTO¡

"Porque sólo el color de tus ojos puede enseñarme que el rojo no es sólo el color del infierno".