-Creces muy rápido, Daniel. Pensar que mañana ya te vas a casar.
El mecionado soltó una pequeña risita.
-¿Celosa, Julchen?
La mencionada se sonrojó un poco.
-¿Celosa, yo? ¡por favor! he conocido mejores hombres que tú
Daniel no aguantó más, y soltó una carcajada.
-Admítelo, soy el único hombre con el que has vivido más de diez años en toda tu vida.
-Corrección Héderváry, en toda mi vida después de la muerte- miró hacia la ventana, soltando un suspiro que el otro no escuchó- aunque tal vez en ambas.
El joven se acercó a su costado y miró hacia la ventana.
-La noches está hermosa
-¿Desde cuándo eres tan poético?
-¿Poético? sólo he dicho la verdad
-Se nota que la chiquilla influyó mucho en ti- dijo con el ceño fruncido
-Así parece- mostró una sonrisa dulce (boba para la albina) al recordar a su futura esposa, mas cambió su sonrisa por una expresión seria, Julchen lo notó.- Julchen
-¿Qué?
-Mañana me caso
La albina rodó los ojos -no me digas.
-¿Cuándo me dirás la verdad?
-¿Eh? ah...- volteó su mirada hacia la ventana- rayos, no me siento lista para contártelo- suspiró- ¿por qué creciste tan rápido?
Cuando llegaron al departamento no se dirigieron la mirada en ningún instante.
Elizaveta se acercó al comedor y se sentó, esperando que Gilbert la siguiera y también se sentara.
-Ludwig
-¿Qué?
-Mi hermano, se iba a llamar Ludwig- dijo al sentarse en la silla del comedor, al frente de la castaña- recuerdo que mi familia tenía miedo cuando se enteraron del embarazo de mi madre. Mi padre no sabía si alegrarse o llorar.
-¿Y tú?
-Yo tenía cuatro años, por supuesto que me alegré. Pero, todos tenían miedo, verás, hace muchos siglos atrás, mucho antes de que me sellaran...
Hace años existió una joven testaruda, caprichosa pero valiente. Nadie sabe su origen, sinceramente a nadie le importa, sólo importa lo que ocasionó en la historia. Esta mujer protegió al Reino de Prusia durante todos los años de su vida, ese era su único amor, su destino.
Pero hizo algo mal. Al parecer peleó con un hechicero poderoso. Ella lo había retado y había ganado. El hechicero, lleno de ira, maldijo lo único que la joven amaba: Prusia. Pero, la maldición no funcionó, o esos es lo que las personas creían. Algunos dicen que la joven, de alguna manera, se llevó a la maldición, y con ella su vida.
La realidad era otra. Nadie lo sabía, pero la joven tenía el apellido Beilschmidt. Ella vivió unos pocos años más, y tuvo descendencia. Nadie sabe con quién, a nadie le importa, porque para los demás, la joven anónima ya estaba muerta.
Ella había aceptado la maldición y el hechicero se la dedicó con una sola condición: toda su familia, generación por generación, vivirían con la maldición.
-Y así fue- dijo mirando a la mesa, intentando recordar un poco más.
-¿Pero en qué consistía la maldición?
-En un principio, la maldición destruiría toda la nación. La primera Beilschmidt no lo aceptó, aún no comprendo su amor hacia ese lugar. Más tarde, la maldición se adaptó a nuestra familia. Éramos, por así decirlo, unos héroes involuntarios. Por ejemplo, la muerte de Ludwig fue parte de la maldición, que sólo buscaba que vivamos en soledad sin llegar al punto de extinguirnos.
-La locura...- dijo Elizaveta sin pensarlo.
-¿A quién llamas?- preguntó el vampiro
-A mis jefes- dijo Lukas sin tomarle importancia
-¿Tienes jefes?- preguntó Arthur
-Sí, bueno... algo así- se quitó el pequeño broche en forma de cruz y marcó un número como si fuera un celular. Escuchó una voz al otro lado de la línea
-¿Aló?¡Noru!¿dónde te has metid-?
El noruego colgó rápidamente
-¿Qué pasó? ¿te respondió tu novio?- preguntó el rumano soltando una carcajada
-No tengo novio tanto como tu alma es robada.
-Ya te dije que no es robada
-...¿Eso quiere decir que sí era tu novio?- preguntó Arthur, sin creer en su propia inocencia
Lukas sentía una inmensas ganas de golpear al británico, pero no podía y mucho menos debía.
Su cruz volvió a sonar, suspiró sin ganas y contestó.
-Anko...
-¡Noruuu! ¿qué pasó? ¿me colgaste?
-Claro que sí
-Ajajaja qué gracioso, de seguro fue porque no hay buena señal
-En realidad n-
-¿Lo encontraste?
-Al vampiro, sí, pero me encontré con otros dos seres más
-¿En serio? ¡genial! ¿cuándo los traerás?
-Ese es el problema, no los puedo llevar, mis poderes se debilitaron, además, hay otro problema
-¿Cuál?
-Uno de ellos es propiedad de alguien más; y el otro es aún más difícil de explicar, parece ser un hechicero
-Noru, te quiero mucho, pero como tu jefe necesito un informe de todo lo que encontraste, y necesito que los traigas
-Pero te estoy diciendo que es imposible y yo no te quiero
-Hay otras maneras de poder llegar a este mundo, el hechicero te puede ayudar.
-Pero-
-Ya me debo ir, ya va a iniciar la junta con Tino. ¿Cuándo llegaras? te extraño snif snif
-Te odio anko
-Awww, yo también te quiero, hablamos maña- y Lukas cortó
-¿Por qué la cara? ¿te dijo que está embarazado?- dijo el rumano matándose de la risa, mientras Arthur prefería callar al sentir el aura que el noruego emanaba.
-Y vivieron asombrosamente felices por siempre- dijo mientras bostezaba y acomodaba las almohadas de la cama del pequeño.
-Julchen, ¡cuéntame más!
-¿Más? mi asombrosa persona necesita descansar, mocoso- dijo golpeándo suavemente la cabeza del niño- debes de dormir, o sino tus padres sospecharán que te quedaste despierto toda la noche.
-¿Te quedarás conmigo?- preguntó, acomodándo su cabeza en la almohada.
-Ya te dije que sí.
-¿Para siempre?- dijo con los ojos llenos de un brillo espectacular.
-...- Julchen no sabía qué decirle, ella no sabía lo que pasaría más tarde-... me quedaré todo el tiempo que yo desee- dijo soltando una risa socarrona. Vio cómo el pequeño se entristecía, soltó una risita- no me tientes Daniel, ya te dije que me quedaré todo el tiempo que quiera.
-¿Y cuánto es eso?- preguntó a punto de soltar lágrimas
-Eso significa todo el tiempo que desees, Daniel, porque siempre queremos lo mismo.
El niño no entendió, pero sonrió y cerró sus ojos.
Julchen no se entendía, ¿en qué momento empezó a querer a ese niño?, ¿de dónde sacaba esas palabras de madre?
-Hay cosas de las que me arrepiento, Daniel- dijo acercándose a él- cosas que prefiero no decir, no quiero que me odies aunque eso sea imposible.
-Julchen, no tengas miedo- le dijo sonriéndole
-¡Yo no tengo miedo!- dijo soltando su mano- yo jamás tengo miedo
-¿Entonces me lo dirás?
-Ya te dije todo lo que sé: era una persona muy poderosa que lo perdió todo en un instante. Perdí a mis amigos, a mi reino, perdí esperanzas, perdí a mi hijo...- dijo mirando hacia la nada.- Luego perdí la vida, y cuando volví a abrir mis ojos te encontré. Ni siquiera sé por qué desperté... y ya vete a dormir, que mañana te casas.
-Está bien- dijo tomando su mano y besándola- gracias por la historia-
Julchen se sonrojó notablemente, separó su mano de los labios de joven y salió por la ventana.
-¡Nos vemos mañana!- dijo el muchacho
-¡Lo que sea!- respondió la albina, corriendo hacia algún lugar del jardín a descansar. LLevaba años sin dormir junto a Daniel, ya estaba grandecito, ya no le tenía miedo al monstruo del armario o algo por el estilo para que lo acompañara.
"Y mañana te casas, idiota" dijo dejando caer unas cuantas lágrimas "¿acaso pensaste qué será de mí?"
¡Y hasta acá el cap. 13!
¿Les gustó? ¿Se aclararon sus dudas o tienen más? xD
¿Quiénes serán Julchen y Daniel? ¿qué relación tienen con la historia?
¿Quién es esa joven poderosa que Gilbert mencionó?
¿Arthur recuperará sus poderes?
¿Vladimir admitirá haber robado ese corazón?
¿El anko de Lukas le dirá que está embarazado? (ok eso no pasará xD)
Esto y mucho más en los próximos capítulos de la historia más taquillera de mi carpeta de notas(?)
¡No se lo pierda!
Hasta la próxima (/*u*)/
