Capítulo XI

Qué trata de cómo llegan por fin a la Ciudad Perdida y de cómo Jack encuentra la respuesta que ya suponía en un pergamino de curiosa procedencia.

Por un momento creyeron encontrarse aún en la Isla de la Muerte, pero la diferencia de playa era mucha y muy significativa. La arena relumbraba como si se tratara de diamantes pulverizados y las algas aparecían esparcidas hasta más allá del límite. Un fuerte olor a sal marina se podía percibir haciendo estornudar a las narices más sensibles y el azul del cielo no era tal, era de un verde pálido y casi transparente. Una ciudad amurallada se podía divisar a lo lejos, escondida entre palmeras de corales. Los ojos asombrados y confundidos de los piratas y no piratas, se posaban en cada maravilla visual que se presentaba a cada paso. El olfato también era bendecido con la fragancia de sal, algas y una especie de perfume suave (bien podría haber sido de flores, pero no podía asegurarse), que flotaba como sutil brizna que acariciaba la piel. El lugar, en concreto, parecía sacado de un sueño. La ola sólo había arrastrado a unos cuantos, limitándose a los principales protagonistas de la querella. Los demás hombres de Barbossa seguramente estarían confundidos en la Isla de la Muerte. Aunque no menos de los que estaban ahí.

- ¿Dónde estamos? – se atrevió a preguntar Ron, saliendo del hechizo. Algunos de los presentes parpadearon, tratando de ubicarse en el mundo tangible, lo cual no era tan fácil, porque por un momento podían llegar a creer que estaban soñando.

Sparrow y Barbossa intercambiaron una mirada inteligente, pero fue Gibbs el que, después de dar una inspección más a fondo con la vista, habló dando respuesta, con entonación teatral. – En la plataforma que sostiene la ciudad amurallada que vemos allá, a lo lejos. Es aquella, que en un terrible arranque de ira por parte de su creador, se hizo sumergir dentro de las profundidades del mar, borrando así su ubicación de todos los mapas, para después hacerla volver a la superficie sin que por ello alguien pudiera encontrarla… es la antigua Ciudad Marina de Poseidón… es la legendaria Ciudad Perdida.

Se miraron unos a otros, desconcertados. Se suponía que la dichosa Sirena de Fuego era para cumplir el deseo de Jack de llevarlo a ese sitio y, de ese modo, tener acceso al Agua de la Vida. Ya estaban ahí… ¿qué seguía entonces? ¿Ya no era necesaria la búsqueda de la Sirena? ¿Ya no había esperanza de un deseo para los otros? No entendían nada. Ni el mismo Jack Sparrow podría decir porque habían sido llevados a ese lugar y que podrían esperar ahora.

- Exactamente, ¿qué fue lo que te dijo Calipso? – Preguntó Barbossa con voz contenida a Jack.

- No mucho, en realidad – Jack habló con su peculiar modo de gesticular - sólo dijo que le llevara a la Sirena de Fuego y a cambio me daría lo que más deseo. – Jack sabía que ya no tenía objeto mentir, pero tampoco era recomendable decir toda la verdad. Aunque para ser francos, tampoco sabía con exactitud cual era. Había muchas cosas que no terminaba de entender. Aún así sospechaba que el secreto de la Sirena todavía podría serle útil. Luchar contra Poseidón y conseguir el Agua de la Vida no sería tan simple sin la ayuda de Calipso. Barbossa no parecía confiar. No podría, conociendo bien a Jack Sparrow. Antes de que alguien pudiera intervenir, alcanzó a Ginny sujetándola con fuerza y poniendo la espada en su cuello.

- ¡Deje a mi hermana! – Exigió Ron lanzándose sobre Barbossa, pero Will, a su lado, lo impidió sujetándolo con fuerza. Cerca de él, Gibbs y Elizabeth hacían lo mismo con Harry y con Hermione, respectivamente; en tanto Luna, estudiaba a detalle unas rocas de alga cercanas a ella.

- Creo que debemos mantener la calma – dijo Will intentando contener al pelirrojo que resoplaba con furia. Miró al fiero capitán y pidió con voz conciliadora - Barbossa… lleguemos a un acuerdo…

Héctor Barbossa guardó silencio durante un instante. Su mirada se iluminó con malvada astucia y negó - no Will, no hay acuerdos, el deseo por encontrar a la Sirena es sólo uno y será mío.

- Pero si estamos aquí, en la Ciudad Perdida, encontrar a la Sirena ya no tiene caso. – Aclaró Elizabeth intentando convencer a Barbossa.

Éste la miró con una mezcla de admiración y sorna y luego dijo - por supuesto que no crees eso que dices, Elizabeth, eres demasiado inteligente para saber que sí lo tiene… Baja eso Boostrap, si no quieres que le rebane el cuello a esta jovencita. – Boostrap Bill se detuvo detrás de Barbossa. Llevaba en sus manos un enorme tallo de consistencia transparente y sólida, con el cual intentaba sorprender al rudo pirata. Will hizo un gesto a su padre y este arrojó su rupestre arma hacia la arena. Barbossa, sin inmutarse, miró a todos con expresión calculadora. – Si pensaban que por estar aquí solo, sin tripulación, podrían sorprenderme, déjenme informarles que estaban muy equivocados… Bien Jack, dinos lo que averiguaste.

Jack resopló sorprendido. Enarcando las cejas con un gesto que parecía ser de intriga preguntó - ¿de qué hablas Héctor?

Barbossa no estaba para rodeos, sin más preámbulos advirtió- Tú sabes dónde está la Sirena de Fuego y como conseguir el deseo… dilo y corroboraré mis sospechas… dilo o no verás a tu prometida.

Se guardó un espeso silencio en el cual todas las miradas se concentraron en Jack, este se removió sonriendo con cautela a unos y a otros. Harry, en el colmo del hartazgo le enfrentó.

- ¡Será mejor que hablé o le juro que no respondo! – La varita de Harry temblaba en sus manos mientras apuntaba a Jack, este, con precaución la desvió una pulgada con la punta del dedo. Barbossa entrecerró los ojos pero no hizo comentario alguno.

- No sé de que habla Barbossa ni por qué piensa que yo se la ubicación de la Sirena de Fuego, pero… - dijo y caminó alrededor de ellos – creo que sería más conveniente hacer un plan de defensa y no perder el tiempo en cosas inútiles. Estamos en la Ciudad Perdida por si no lo recuerdan, si existe o no la dichosa estatuilla o… lo que sea… es algo que ya no importa averiguar, porque – se acercó a Harry, tanto, que al hablarle este arrugó la nariz -… de tenerla en las manos, el único deseo que pediríamos a Calipso es que nos sacara de aquí cuanto antes – se volvió a Will moviendo su dedo índice frente a él, luciendo su considerable cantidad de anillos -eso claro, si no quisieran enfrentarse a la furia de Poseidón… - se situó en medio de todos y concluyó con los brazos abiertos -Tenemos que encontrar la forma de largarnos de este sitio. Ya después resolveremos nuestras diferencias… así que, si no te molesta Héctor, prefiero ser yo quien tenga en brazos a mi prometida.

- Alto Jack. - Barbossa lo detuvo en seco sin soltar a Ginny apuntándolo con su espada. Ginny abrió los ojos sorprendida, pero eligió guardar silencio por el momento. – Quisiera tener una buena razón para dejar a tu disposición a esta joven y bella damisela.

- Sufro de celos – murmuró Jack y Barbossa abrió un poco los ojos en señal de desconfianza. – Bien, si eso no te convence… creo que debemos empezar a buscar la forma de salir de aquí, así que nos dividiremos en dos bandos, unos recorrerán la parte norte de la isla, y otros la parte sur, claro, ésta es más peligrosa debido a que por el sur está la entrada de la ciudad, y si has escuchado los rumores, sabrás que en ese lado de la isla se encuentran esos terribles guardias de Poseidón.

- Y supongo que a tu lado querrás a Ginny Weasley, ¡qué enternecedor!

- Creo que yo también tengo derecho a opinar en esto – la voz contenida de Ginny sorprendió a todos, incluyendo a Barbossa, por la furia velada en ella - ¡si van a matarme al menos quiero morir al lado de mi amado Jack! – al decirlo se revolvió intentando soltarse. Jack clavó su mirada un segundo en ella y luego sonrió. A su lado, Ron, que había permanecido con la boca abierta unos instantes, estalló.

- ¿PERO ESTÁS LOCA?

Ginny pudo escabullirse poco a poco de la opresión de Barbossa, de forma que éste terminó sujetándole solamente por un brazo. Ginny aprovechó la situación para enfrentar furiosa a su hermano. - ¡Deja de meterte en mis asuntos!

- ¡Pero mamá va a matarme! ¡Terminará culpándome a mí de todas tus chifladuras!

- ¿Si? ¡Pues le hará un favor al mundo! – Dijo apuntándole con un dedo amenazador - ¡Y entérate! ¡Jack Sparrow es mi prometido y voy a casarme con él!

- ¡No quiero emparentar con ese tipo!

- ¡Bien! ¡Puedes cambiar de apellido!

-Pero… pero… ¡es viejo, podría ser tu abuelo!

- ¡Eso no es cierto! Además, es muy atractivo…

- ¿Atractivo? ¡Pero ni siquiera se baña!

- ¡Basta! ¡Esto es ridículo! - Ron y Ginny guardaron silencio mirando con aprensión a Elizabeth que respiraba con fuerza y tenía una mirada brillante. Jack arrugó la nariz ofuscado y Will tan sólo la miró fijamente. – Sinceramente no creo que estés en tus cabales para pretender casarte con Jack – dijo y las mejillas de Ginny se encendieron de furia.

- No entiendo porqué a todos les molesta tanto mi futura boda– Interrumpió Jack – pero les aseguro algo… ¡todos están invitados!... Beberemos ron y…

- Estoy con Elizabeth, esto es absurdo…

- A usted no la invitaré… - dejó escapar Jack entre dientes haciendo énfasis con una mano, como respuesta al comentario de Hermione. Ella negó con la cabeza y levantó la barbilla en señal de reto.

- Pero sobre esa boda sin sentido será mejor hablar después, como usted dijo debemos encontrar la forma de salir de aquí, debemos encontrar a la Sirena de Fuego o a Calipso o… hacer algo, lo que sea, pero que sea útil y en el acto.

Jack hizo el amago de sacar su escopeta, pero Barbossa decidió equilibrar el asunto. – Bien Jack, como dijiste, dividámonos en dos bandos… imagino que querrás estar con tu tripulación… ¿o me equivoco? - terminó en forma irónica.

- De hecho sí, te equivocas… - reconoció Jack guardando con parsimonia su escopeta y mirando con fijeza a Barbossa.

Barbossa hizo un gesto de extrañeza mientras preguntaba - ¿cómo?

Jack alzó la vista hacia él, hablando de forma elocuente – quizás no lo has notado, pero mi tripulación no esta capacitada para una batalla, y como es casi inevitable que algo así suceda contra los guardias de Poseidón, preferiría entonces que se mantuvieran ocultos por su propia seguridad.

- Podemos ocultarnos aquí, debajo de estas rocas hay una especie de pequeña cueva.

Las miradas se concentraron en Luna. Harry negó con la cabeza y se dirigió a ella. Poniendo una mano sobre su hombro le dijo con voz suave - no lo haremos Luna, no podemos confiar en ese hombre.

- Pero si él dice que no podremos luchar contra los guardias de Poseidón, es porque es cierto, además, la Sirena de Fuego…

Jack miró un segundo a Luna con alarma, sólo que para su fortuna, Harry interrumpió a Luna sin percatarse de la inquietud de Sparrow. – Ya no sé si la Sirena de Fuego existe en realidad o es un invento de este hombre. Luna, tenemos que regresar a casa y ocultarnos no creo que sea de ayuda.

- Si el capitán dice que lo mejor es escondernos, deberíamos hacerlo, yo confío en él…

- Muy bien dicho… - atajó Jack extendiéndole la mano a Luna. – Sabía que podía contar con su apoyo, mi maravillosa contramaestre.

- Y ya que tu contramaestre es tan maravillosa, quizás podría compartirnos lo que sabe, ¿no es así Jack? – Propuso Barbossa adelantando un paso hacia Luna sin soltar a Ginny.

- Es mi contramaestre, no la tuya – respondió Jack secamente interponiéndose en su camino.

Ron, poniendo los ojos en blanco, se adelantó hacia Barbossa – puede interrogar a Luna si quiere, pero le advierto algo, ella cree en cosas imposibles… ¿podría creerle a alguien que confía ciegamente en un tipo como éste?

- Además, nosotros lo único que queremos es regresar a casa, no nos interesan sus problemas personales. Y a diferencia de Luna, no confiamos en este tipo. - Aseguró Harry a un lado de Jack.

Por un momento nadie dijo nada, todos valoraban la situación. Boostrap Bill, por su parte, estudiaba su alrededor. – Todo está muy tranquilo – dijo. Al instante Jack, Barbossa, Will, Elizabeth y Gibbs sacaron sus espadas. Harry y compañía se mantuvieron en guardia. Barbossa habló lanzando a Ginny hacia Jack. – Bien Jack, hagamos lo que dices, que se oculten estos niños mientras nosotros vamos a explorar. Por supuesto que Poseidón ya debe saber que hay intrusos en sus dominios y debe estar planeando algo.

Jack estaba exultante. - Tú irás con Elizabeth, Will y Boostrap Bill; Gibbs y yo…

Pero Barbossa, a esas alturas, no estaba para consideraciones. - No Jack… Elizabeth, Will y Gibbs irán por la parte norte, Boostrap y yo rodearemos esta parte y tú, irás por la parte sur…

- ¿Yo solo? – inquirió Jack tragando saliva.

- Así es Jack, no quiero tretas… bordeando este lugar me aseguraré que no intentes nada.

Jack resopló y agregó con tono irónico. - Por supuesto que no lo intentaré si los guardias de Poseidón me matan. Y eso, créeme Héctor, es muy probable…

- Eres el legendario Capitán Jack Sparrow, ¿no? Te has librado de innumerables peligros, no veo porqué esta vez tenga que ser una excepción.

Jack se volvió para recibir el apoyo de alguien. Gibbs hizo el amago de levantar la mano, pero la mano enérgica de Elizabeth lo detuvo. Así que, derrotado, Jack se dio la vuelta murmurando entre dientes "traidores" y otras palabras menos amables. En ese momento Luna le dio alcance y le susurró muy bajito "estaremos en alerta, Capitán, por si necesita nuestra ayuda". Jack parpadeó desconcertado. Era el más honesto de todos los apoyos, de eso no tenía duda, y no estaba acostumbrado a ello. Caminó con cautela volviendo la mirada de vez en vez, alcanzó a mirar como los niños raros se ocultaban en la cueva propuesta por Lovegood, al menos algo estaba saliendo bien. En tanto los otros comenzaban a alejarse por el rumbo acordado.


Bordearon la muralla con cautela, tratando de mantenerse ocultos entre la curiosa vegetación, si es que así podían llamarla. Los tres guardaban silencio, pero el de Will era el más obstinado. Elizabeth podía percibirlo y trató de averiguar que diablos estaba pasando por la cabeza de su esposo.

- ¿Sucede algo? – preguntó en un susurro apenas audible. Will volvió la cabeza y la miró fijamente.

- No estás de acuerdo en la boda de Jack. – Murmuró simplemente.

- Claro que no lo estoy, ¿quién en su sano juicio estaría de acuerdo en una boda tan disparatada? Ginny Weasley es apenas una niña.

- ¿En realidad es eso lo que te molesta tanto? ¿O tu molestia se debe a otra cosa? – preguntó Will con un dejo de tristeza.

- ¿Qué? ¡Por supuesto que es por eso! ¡Debemos impedir esa boda porque sería un crimen dejar a una niña en manos de un pirata ebrio, sucio y barbaján como Jack!

Will la miró con fijeza y Elizabeth empezó a comprender – oye, si estás pensando que yo…

- Sht… - Will espiaba por encima de su hombro – me pareció oír algo – murmuró adelantándose. Elizabeth lo vio alejarse, teniendo la seguridad de que Will Turner no había escuchado nada.


Jack se alejó sin dar muestras de intentar regresar. Barbossa no podía asegurar si realmente era tan valiente o si estaba planeando algo. Se inclinaba por lo segundo. No tenía una buena relación con el padre de William Turner desde que lo arrojara al mar y lo dejara a merced de Davy Jones, pero tal vez pudiera obtener algo.

- ¿Qué sabes de la Sirena de Fuego? - Preguntó de forma directa. Boostrap Bill sonrió dejando ver una hilera de dientes amarillos.

- ¿De verdad piensas, Héctor, qué de saber algo te lo diría?

- No, pero tenemos que defendernos de la furia de Poseidón, y entre más sepamos, más posibilidades tenemos de escapar…

Boostrap Bill lo miró pensativo – en realidad todo no son más que rumores. La leyenda del tesoro perdido de Poseidón. La promesa de un deseo. Una sirena de fuego, que nadie sabe qué es…

Héctor sonrió socarrón. Había caído en cuenta de algo. – Y nadie ha dicho que sea una estatuilla, ¿o sí?

- No, simplemente es un tesoro…

- Y un tesoro también podría ser…

Boostrap Bill le dedicó una mirada llena de entendimiento.


- No entiendo, de verdad no entiendo nada – Hermione se retorcía las manos con apuro, esa situación la estaba sacando de sus casillas y el hecho de estar apretujados en esa pequeña cueva no hacía las cosas mejor. – A ver, repasemos: llegamos aquí por la invocación que Xenophilus hizo a Calipso, de alguna forma nuestra magia se neutralizó. Nos topamos con ese sujeto raro que nos dice que estamos en el siglo XVII y nos recluta como parte de su tripulación para ir en busca de la Sirena de Fuego, estatuilla que según él, nos hará merecedores de un deseo, pero nadie sabe dónde ni cómo encontrarla. Repentinamente empieza a tener un interés por Ginny pretendiendo casarse con ella. Nombra a Luna su contramaestre y nos dice que él si ha hablado con Calipso. Aparece el matrimonio Turner, junto con su padre y resultan que Calipso los manda a la misma búsqueda, a lo cual ellos se aventuran para poder romper cierto hechizo. Después aparece este malvado sujeto, Barbossa, también buscando a la Sirena y rapta a Ginny. La rescatamos, y justo cuando estamos rodeados se escucha una voz potente que dice "he recuperado mi magia" y de pronto estamos aquí, en la Ciudad Perdida.

- Pero en todo ese embrollo parece ser que todos tenemos la ligera sospecha de que Jack Sparrow ya sabe donde encontrar a la Sirena de Fuego.

- Pero si lo sabe, ¿por qué no va por ella? ¿Por qué participar en el rescate de Ginny? ¿Por qué perder el tiempo con nosotros? Podría dejarnos e ir en busca de la estatuilla.

- Tal vez por qué es un buen hombre – susurró Luna con voz dulce y Harry negó.

- No es así Luna… ese hombre tiene calculado todo lo que hace, ¿no lo has notado? Pero al parecer tiene cierto encanto con las mujeres, a excepción de Hermione, claro… - dijo con tono molesto ajustándose los lentes.

- Eso es verdad, ¿pero que rayos le ven? – Murmuró Ron mientras sus orejas enrojecían – Elizabeth Turner parece tener cierta consideración con él y ella es muy bella. Y Ginny ¿qué clase de bicho te ha comido el cerebro para qué pienses casarte con él?

- A quién le comieron el cerebro es a ti, por supuesto que no voy a casarme con Sparrow… no negaré que me parece interesante – dijo mientras sus mejillas se coloreaban – tiene un modo muy… peculiar de dirigirse a las mujeres, pero eso no quiere decir que vaya a casarme con él.

- Ya lo suponía – murmuró Hermione – y francamente tampoco creo que él este realmente interesado en contraer matrimonio, más bien me parece que todo es parte de un plan…

- Un plan para encontrar a la Sirena de Fuego… - replicó Harry.

- ¡Pero si nadie sabe nada de esa dichosa estatuilla! Además, es ridículo, una Sirena de Fuego… ¿cómo algo del agua va a ser de fuego? – se exasperó Ron manoteando en el aire.

- ¿Qué es el fuego? ¿Qué es una sirena? – preguntó Luna repentinamente. Ron resopló con hartazgo pero Hermione y Harry comenzaron a hilvanar ideas.

Ginny, pensativa, murmuró – si lo tomamos literal, si puede sonar ridículo, pero el fuego también puede referirse a la pasión.

- Las Sirenas atraen a los hombres con sus encantos – murmuró Hermione.

Harry fijó su mirada en Luna – hablaste mucho con Jack, ¿no es cierto Luna? ¿Qué fue lo que le dijiste?

- Qué hay que hacer evidente lo que está ante nuestros ojos, pero recuerden que nadie sabía que clase de tesoro era la dichosa Sirena, todos simplemente dieron por hecho que era una estatuilla.

Se tensaron, sintiendo un cosquilleo de triunfo y aprensión en el estómago mientras se miraban unos a otros.

- Cierto, nadie asegura que estuviéramos detrás de una estatuilla…las Sirenas atraen a los hombres con sus encantos.- Repitió Hermione cortando el aliento de todos. –.

Ron, sin despegar la vista de Hermione, aseguró mientras sus orejas se ponían tan rojas como un carbón. - No sólo las sirenas tienen encantos…

Harry dejó escapar con un silbidito ronco - No es una estatuilla, es…

Un ruido los puso en alerta, haciendo que a una, levantaran sus varitas.


En cuanto vio desaparecer a Barbossa y Boostrap Bill se escurrió detrás de una roca. Era osado pero no tan estúpido como para enfrentarse a los guardias de Poseidón él solo. Para ser honesto (de los honestos) no tenía la intención de morir de una forma tan inútil y lamentable, sin embargo, se encontraba sin la menor idea de cómo dar el siguiente paso. El deseo por recuperar la Sirena de Fuego estaba casi en sus manos, podía sentirlo. Tenía pistas, muchas. Para empezar lo dicho por Calipso de forma tan enigmática: sirena, embrujo, hechizo, tesoro… a lo que le había dado forma, gracias (sin duda) a esa forma curiosa de divagar de Luna Lovegood. Luego estaba la imagen del medallón y su brújula, qué habían corroborado sus sospechas. Y, por supuesto, la presencia de aquellos niños raros que no era tan accidental. El hecho de saber su procedencia había ayudado en mucho. Pero la última pieza, aquella que le diría cómo aprovechar todas las pistas, aún se le escapaba. Daba vueltas una y otra vez a la información que tenía entre las manos pero le faltaba un poco, sólo un poco para encontrar el modo de hacer uso de lo recabado. Concentrándose volvió a pensar en las charlas con su contramaestre, de dónde obtuvo la idea de darle forma a lo que ya tenía en las manos. Sonrió. De verdad su contramaestre era única. Tenía la facilidad de desmenuzar la realidad y hacer evidente aquello frente a nuestros ojos, eso que no vemos por parecer muy absurdo o muy simple. Pero era hora de poner manos a la obra, regresaría por Potter y compañía, recuperaría el medallón que aún se encontraba en manos de Hermione Granger y ya vería después que hacer. Se escurrió entre la extraña vegetación y se arrastró hasta llegar a un punto cercano a la playa, espió por si Barbossa rondaba aún por ahí. No había señales de su presencia, pero Jack no dudaba en que estaría espiando, ¿qué hacer?

Algo en la playa llamó su atención, un destello al que no había prestado mucho cuidado pero que estaba ahí de forma insistente. Se movía en el ritmo suave del agua marina, pero no podía distinguir bien que era. Tal vez… Se arrastró sobre la arena tratando de ocultarse con las rocas hasta llegar al objeto, una ola lo arrastró hacia él y descubrió con desilusión que se trataba simplemente de una botella. La tomó diciendo entre dientes "si al menos tuviera ron". Iba a arrojarla lejos cuando se percató que en su interior guardaba algo, un viejo pergamino amarillento. Sonrió burlón destapando la botella y sacando el pergamino mientras dejaba escapar "seguramente mi contramaestre ya tiene su respuesta". Echó un vistazo aburrido sobre los caracteres escritos en él, para enseguida, sorprendido, regresar la vista devorando el contenido.

Jack guardó el pergamino y sonrió triunfal y maliciosamente… no podía creer tanta suerte. De una forma tan sencilla había encontrado la última pieza del rompecabezas. Tenía la respuesta.

Y no había estado tan equivocado en sus suposiciones.

La inmortalidad estaba en sus manos.