Sí, después de tres mil años (? volví a actualizar. No lo hice porque no quería, la cuestión es que la computadora donde tenía el capítulo escrito se había roto. Y no tenía otra forma de subirlo, porque lo había escrito completo. Así que, acá estamos.

Si alguien por ahí sigue leyendo esta historia, les mando saludos y gracias por seguirla. Aunque creo que no queda casi nadie :c

espero que les guste el capítulo, besos.

CAPÍTULO 10: Hermanos.

-¿¡QUÉ!? ¡No puedes hacerme elegir entre esas dos cosas, Hummel! –Los ojos de la morocha se cristalizaron.

-¿Cosas? –preguntó ofendido.- ¿Así que yo soy una cosa? –Kurt pensaba que lo estaba haciendo bien y quería ir corriendo a decirle a Brittany que sí era un gran actor.

-¡Me tienes harta, Kurt!

-Eres una perra no cambiaras, lo siento. ¡Elegí! –Kurt obligó a Santana y esta se puso roja de furia.

-¡Eres un imbécil! ¡Pensé que eras alguien mejor, Kurt! ¡Qué – Te -Pasó! Decime que no lo entiendo. –Santana se largó a llorar y algo de culpa yacía en Hummel hasta que le tiró la mochila por la cabeza.

-¡Deja las cheerios! ¡Es una pérdida de tiempo! ¡Cambia! –Gritaba mientras escuchaba como el timbre del colegio sonaba informando que la jornada había concluido.

-¿Cambiar?, ¿Para qué?, ¿Para caerte mejor a ti? No gracias... mejor terminamos. –Escupió Santana y se largó del apestoso baño de hombres.

-¡Mejor así! –susurró Kurt y también se fue de allí, del instituto. Le dolía la cabeza y quería recostarse en su cama. Santana pensaba hacer exactamente lo mismo, llegó a su casa y se derrumbó en su cama. Triste, decidiendo que el único remedio era dormir.

Kurt le envió un whatsapp avisándole a Brittany que había cumplido con la misión y esta a los pocos segundos le envió uno a Santana, despertándola de su siesta, comentándole que le gustaría pasar por su casa. La morocha algo enojada por su siesta interrumpida, le dijo que sí. Había terminado con su novio y necesitaba consuelo de su mejor amiga.

-¡Santana! –gritó Brittany detrás de la reja y aplaudió una vez más… Santana no tenía timbre.

La mucama le abrió la puerta. –Hace más de dos horas está en su cuarto. –Le susurró a Brittany con su acento indefinido y la invitó a pasar. Ella le agradeció.

Entró a su cuarto y había pañuelos usados por todas partes –Ugh. ¿Ahora lloras? –dijo Brittany a Santana sin levantar la vista. Ella estaba sentada en su cama apoyando su cabeza entre sus rodillas dobladas.

-No –susurró.- Solo son papeles arrugados con su caricatura.

Brittany abrió uno con asco pero no había ningún indicio de moco, sólo la cara de un chico en lápiz que no se parecía en nada a Kurt… ni siquiera se parecía a un chico… o a una persona.

La rubia ignoró eso y se sentó al lado de su amiga. Santana la miró con ojos cristalinos ¿estaba dolida a pesar de su plan? Sí. Se tapó la cara con sus manos y recostó su cabeza en el regazo de Brittany.

-Él… -respiró entrecortadamente, su amiga acarició su nuca- Kurt… él me-me pidió que eligiera entre él y- y las cheerios… Britt ¿C-como pudo p-pre-preguntarme eso?

Brittany suspiró y le dijo: -Es un idiota, San. Tu carrera no se va a despertar un día y decirte que no te quiere más.

La morocha levantó la vista y miró a su amiga intensamente. Luego se abalanzó hacia ella en un fuerte abrazo. –Gracias por eso. –Le dijo.- No me arrepiento de mi decisión. Aunque… no creo poder olvidarlo.

Brittany hizo una mueca de dolor que nadie notó… en realidad nadie notaba que ella gritaba por dentro porque su sonrisa ocultaba el terrible dolor que escondía… no poder amar a Santana como deseaba.

-Sí, podrás. Yo te ayudaré. –Le dijo ella, en doble sentido, acariciando el hombro de Evans. –Ya nos vamos a vengar de ese idiota. –Ahora acarició parte del lado izquierdo de su cara… Santana recordó algo. Recordó la fiesta. Recordó estando ebria y que su, amiga, estaba encima de ella acariciándola y… besándola. Se levantó rápidamente y miró a Brittany. Su cara seguía neutra, como triste, y Brittany solo la miraba con sus grandes y brillosos orbes azules. ¿Quizás ella sería la persona que la ayudaría olvidar a Kurt? Remotos recuerdos llenaron de su mente, al estar con Hummel no se sentía más sola, era feliz con él. Creía que nunca la abandonaría por las promesas que Kurt hacía diciéndole que estaría siempre para ella. Pero terminó siendo toda una farsa. ¿Se arriesgaría a empezar algo con su mejor amiga? ¿Estaba dispuesta a volver su amistad en una relación? Notó como la respiración de su mejor amiga se pausaba.

-¿Tú también te irás? tu no por favor –Su voz con tono de desesperación hizo confundir a Brittany ¿de qué estaba hablando? Sin embargo le respondió: -No, yo no me iré.

Y sucedió…

Santana se le acercó repentinamente a su cara. Pero no la besó. Solo a medio centímetro. Uniendo respiraciones… sólo se escuchaba el ruido de la aspiradora de Marta, la mucama, que limpiaba la casa. No pasó un segundo en el que Santana estuvo dispuesta a besarla pero se alejó rápido de ella cuando vio la cara de Kurt en la de Fabray, una pequeña lamentación salió de sus labios y Kurt alzó una ceja preocupado. Santana llevó apresuradamente una mano a su mejilla y se golpeó con fuerza, de un momento al otro Brittany volvió a ser Brittany y tenía sus ojos muy abiertos por culpa de lo que Santana acababa de hacer. Estaba apoyada contra la pared, y la cama se empezó a separar de esta. Apunto de caerse sin dejar de mirar a Santana quiso acomodarse, aunque… accidentalmente chocaron sus labios. Brittany cayó finalmente hacia atrás con Santana encima y se golpeó la nuca contra el cemento… perdiendo la noción y tuvieron que llevarla al hospital con Marta.

Domingo 15:48 p.m.

"¡Hola chicos! Hoy quiero hablarles sobre algo. El año 2014 hasta ahora ha sido uno de los mejores para mí, hice muchas cosas, viaje a muchos lugares. Y ustedes saben sobre todo eso pero... no saben lo más importante que me sucedió a mí este año. Estoy sentado aquí, frente a ustedes, sin guiones, sin planes, sin ediciones. Simplemente voy a ser honesto; 2014 ha sido el año en el cual acepté quien realmente soy y me volví feliz con esa persona. Así que hoy, les hablo sobre esto y quiero ser abierto y honesto y decirles que... Soy gay."

Se escuchó desde la habitación de su hermano. Finn se acercó a la puerta entre-abierta y espió. Blaine estaba viendo un video en YouTube desde su laptop. Solo alcanzaba a ver a un chico hablando hacia la cámara… un chico muy hermoso. ¿Por qué su hermano estaba viendo eso? Entró a la habitación de Blaine y él se asustó al verlo y cerró la computadora rápidamente. -¿Qué haces acá?– le gritó más o menos, lucía nervioso. –Eh, cálmate. ¿Por qué cerraste así tu computadora? O sea… no estabas viendo algo… umh… vi lo que veías aunque no pude distinguir qué. ¿Qué… era?- Blaine dudo algo, pero optó por mostrarle un simple video de alrededor de siete minutos titulado 'coming out'. –Oh, -exclamó Finn.- ¿Es un chico que salió del closet mediante un vídeo, e-eso es, no?- Blaine asintió y lo invitó a verlo desde el principio. –Míralo conmigo… no terminé de verlo.- Tal vez así le tiraba una indirecta de que él era gay. –Connor Franta. –El castaño leyó el nombre del chico del video. –Okay, vamos a verlo. –Le dijo a su hermano con una sonrisa. Después de unos minutos el vídeo acabó y ninguno de los dos hermanos pudo ocultar sus lágrimas. Se sentían exactamente como el muchacho decía sentirse. Aterrados… con miedo. Pero… ¿a ellos también los aceptarían así como así? ¿Así como a Connor? Finn se había dado cuenta de su sexualidad cuando besó a Sam en las regionales… un simple beso significó más que los que se daba con Quinn. Se sintió como… fuegos artificiales. Tal y como una vez le dijo su ex cuñada sintió al besar a su hermano. Blaine se enjuagó las lágrimas con su camisa y Finn solo con su gran mano… Blaine suspiró y se sentó acunado a un lado de la cama.

-Umh, F-Finn. –Balbuceó- debo contarte algo. –movió su cabeza hacia donde se encontraba la laptop pero seguro su hermano no captaría… como siempre.

-Sí, dime.- Su hermano se sentó frente a él y ningún gesto de preocupación cruzaba por su rostro.

-Y-yo… yo con es-este v-vídeo me di cu-cuenta q-que no pue… -respiró hondo- no puedo ocul-ocultarlo más. Finn… soy…-

-Somos gays. –Lo interrumpió el más alto terminando la frase y Blaine lo miró estupefacto.

-¿¡…Qué!? ¿Es-estás hablando en s-serio? –las lágrimas en sus ojos se acumulaban.

-Muy en serio. –Contestó Finn- los dos pasamos por esto… bueno… no sé vos, pero yo me di cuenta hace dos semanas. Simplemente no sé si contarle a nuestros demás parientes ¿qué dices tú?

-Creo que deberías hacerlo, pero esperar... un poco más. Si él– Señaló a Connor, el chico del vídeo.- pudo hacer que te lo cuente a vos, entonces la compañía tuya va a ser más que eso.

-Gracias por confiar en mí. –Y se abrazaron por largos minutos, ambos conteniéndose. Ambos sonriendo relajados. Pero… uno no estaba tan relajado… uno hacía todo mal… uno mentía…

-¿Finn?

-Ajá.

-Emm, al… chico que… estoy casi en… 'algo' –Finn sonrió pícaro, algo que hizo a Blaine ruborizarse- le dije que… seguía extrañando a Rachel. ¡Cosa que es mentira! –Se desesperó- ¡No sé por qué le mentí así! ¡No lo sé! ¡Sólo no quise decirle que siento cosas por él porque soy un cobarde y… le dije eso! Y creo que arruiné todo. Finn. –Sus labios se transformaron en un puchero- ¡Arruine todo! ¡Finn! ¡Ayúdame!

-Dios, Blaine. Te amo hermano pero eres un idiota, ¿¡Cómo vas a decirle eso!? ¿Quién era el chico?

Blaine negó. –Oh no, no lo diré.

-Si no me decís no te ayudo.

-Okay, es…

-Kurt. –Terminó su frase por segunda vez consecutiva Finn.

-¡¿QUÉ?! ¡Basta! ¡Dejá de terminar mis oraciones! Espera… ¿Cómo sabías que era Kurt? –Gritó histérico.

-Te conozco… era obvio. –El alto alargó la primera o de ésta última palabra con una sonrisa.

-¡Te odio! –arrojó una almohada al castaño.

-¡No lo haces! Sé que no lo haces. –Dijo Finn a carcajadas mientras Blaine asentía.- Bueno… volviendo a lo "serio" –hizo la seña de comillas con sus dedos- cuéntame sobre Kurt. –pero antes de que Blaine hable, él agregó: -Te estás enamorando.

Blaine levantó la vista rápidamente algo sorprendido -¿Por qué?

-Dije su nombre y sonreíste. –Y fue inevitable que Blaine no sonría como estúpido de vuelta. Oh, se estaba enamorando de Kurt. Al fin se correspondían, lamentablemente Blaine no pensaba así.

Entonces después de que ese cosquilleo en su estómago se calme, Blaine accedió y contó todo sobre ellos, hasta la fiesta, generalmente todo; pero el cosquilleo no se calmó.

-Awww… son adorables. –Dijo Finn hipnotizado en 'su historia'.- ¿Crees que dentro de poco puedan ser una pareja estable?

-No creo… no soy suficiente para nadie, ni para él. –tenía el autoestima por el suelo

-No, no, no. –Negó con su mano el castaño- No digas eso, además… yo sé que Kurt está muerto por vos.

Blaine levantó la vista hacia su hermano: -¿Qué? ¿Cómo sabes eso?- Finn se levantó de la cama y sólo le guiñó un ojo al morocho. –Me debo ir Blaine, tengo cosas que hacer. –se ruborizó.

-¿¡Demonios, cómo sabes todo!? –grito furioso mientras Finn cerraba la puerta y se decidía a hablar con Sam. -¡Finn vuelve aquí! –gritó una vez más.

Finn rodó los ojos y suspiró con cansancio volviendo a la habitación: -Escucha Blaine hace dos horas ya tendría que haber hecho algo… importante.

-¿No fue importante la conversación que tuvimos? –Alzó una ceja el morocho.

-Sí, sí. Obviamente que lo fue. Pero… -tomó una gran bocanada de aire y bufó.- Bien… ¿qué quieres?

-Qué me digas por qué sabes todo y qué vas a hacer. –sonrió satisfecho Blaine.

-Ugh, bien. –Finn volvió a sentarse en aquella cama.- Uno, es intuición, Blainey. Dos, emm… -el tono de su cara se volvió un rosado intenso- tengo que… ir a… hablar con S-Sam. –mordió su labio y miró a Blaine que seguía con la misma cara de 'ajá'.

-¿Evans?

-Sí. ¿Cuántos Sam conoces, Devon? –escupió algo histérico. Cuando le decía Devon era porque se había enojado, definitivamente.

-Eh, cálmate. ¿Por qué te pones así? ¿Qué te gusta Sam? –dijo y largó una pequeña carcajada que Finn no pasó por alto. Incómodo, sonrojado y moviendo los dedos de sus pies asintió con un seco "Sí". La cara de Blaine era impresionante, la mandíbula le llegaba por los pies y comenzó a boquear sin saber que decir. Ya no podían 'jugar' más a molestarse con que al otro le gustaban los hombres… porque realmente era así.

-¿Qué?... espera… ¿Qué? ¡Finn! Oh por dios, ¡Oh por dios, Finn! ¿Sam también es gay? Dios mío todo el colegio lo es ¡Oh por! – y una mano entró en su boca.

-¡Cállate, imbécil! Tú quieres que m… ¡Deja de lamerme la mano, asqueroso! –chilló afeminado y sacó la mano húmeda de la boca de Blaine.

-¡Entonces debes contarme todo! –Gritó Blaine en un tono de excitación.

Después de horas de contarle a Blaine sobre él y Sam (al menos para que cierre la boca y lo deje irse) pudo salir de su casa… más calmado, aconsejado y decidido en busca de Evans.

Eran las seis de la tarde y el sol se estaba tapando con nubes, pero aún era de día. Finn vestía un sobre todo color beige, pues se tuvo que cambiar por el frío. Salió directo a la casa de la Familia Evans y rogó por los dioses que el rubio se encuentre ahí. Hudson estaba completamente nervioso, ¿cómo no estarlo? No sabía bien que decir. En realidad, lo había "planeado"… hace cinco horas. Era Finn Hudson, recordaría la mitad. Pero lo que sí estaba seguro, era que sí o sí hablaría con Sam y le diría que se sentía igual que él. O eso pensaba. Es decir, Finn no sabía bien lo que sentía Sam, pero de que se gustaban… era cierto.

Por fin había llegado a la casa de la familia, tocó las palmas unas tres veces. Se escuchó a Julia, la mamá de Sam, gritándole a Santana que abra la puerta y ligeros gruñidos. Al cabo de tres segundos una furiosa Santana abrió la puerta. Finn se la quedó mirando y ella gritó -¡Te podes apurar, estúpido!- Hudson se sobresaltó por la agresión pero lo dejo pasar, era mejor no responderle cuando se trataba de una Santana enojada. Entró a la casa y la morocha cerró con un fuerte portazo -¡Está en su habitación tu noviecito, Hudson!- Finn se sorprendió bastante, ¿Por qué Santana había dicho eso? Trató de disimular el sonrojo mientras se acercaba a la mamá de Sam.

[*Flashback*]

No podía soportar más el saber lo poco que progresaba con Finn. Necesitaba consejos, ayuda. Pero… ¿Quién? La única persona de confianza era su hermana. ¿Estaba preparado para decírselo o antes de tocar la puerta de su cuarto se largaría de allí como un cobarde? Sin dar más vueltas subió las escaleras que daban al cuarto de Santana. Frente a la puerta tocó tres veces y ella dijo

-¡Pasa! -El rubio entró algo nervioso.- Oh, eres tu Sammy. –contestó ella mientras dejaba su libro y su café a un costado. Él se acercó algo tembloroso y le preguntó: -San-Santana… ¿Qué harías si te digo que soy gay?

[*Fin del flashback*]

La hermana de este último se fue corriendo a su habitación gruñendo fuerte… demasiado fuerte. Julia rodó los ojos y se acercó con una sonrisa a Finn para saludarlo. –Su novio la acaba de dejar –susurró- ignora si te trata mal.

–Lo entiendo. –Dijo con una sonrisa.

-¿Vienes a ver a Sam? –preguntó ella bebiendo un poco de su agua, él asintió. –Bueno, Santana ya te dijo dónde estaba. -Caminó por el pasillo hasta llegar a su cuarto. Se pausó frente a la puerta, suspirando y armándose de valor… dentro de la habitación se escuchaban murmullos. Finalmente con una sonrisa y olvidándose de ser educado y tocar la puerta antes de entrar; Finn ingresó a la habitación de Sam y lo que vio no iba a olvidarlo jamás, todo ocurrió en un segundo. La música del grabador estaba encendida, del baño salía vapor y Sam estaba completamente desnudo y mojado caminando hacia su armario. Finn se paralizó, con los ojos muy abiertos y la mandíbula apretada, Sam gritó tapándose con la sábana apenas lo vio y Finn cerró los ojos inmediatamente… las caras de los dos ardían. –Oh p-por d-dios, F-Finn ¿Q-qué ha-haces acá?- gritó en un tono agudo seguido por insultos.

-¡Perdón! –Se disculpó mientras cerraba los ojos con todas sus fuerzas- ¡Perdón, de en serio! Perdón por no avisarte que venía. -Sam tenía la boca en forma de O.- Si… si quieres me-me voy, Dios.

Sam boqueó varias veces. –N-No. Quédate, digo, espérame. Digo, tu sabes, ya-ya vuelvo. Quédate por acá… adentro.

-Okay. –Contestó Finn sin respirar y permaneció en donde estaba. Se escuchó la puerta del baño cerrarse, y después abrirse. -¡Ya podes abrir los ojos! –Avisó Sam y entró de nuevo. Hudson los abrió y largó un fuerte respiro, eso fue… incómodo. Y él también necesitaba una visita al baño, pero para distraerse trato de jugar a sacar saliva de su boca y volver a meterla dentro de ella sin que caiga al piso. Falló. Y dejó un pequeño charquito de baba en el piso. Antes de pensar en cómo limpiar eso se distrajo en un cubo mágico que había sobre un estante, y jugó con él. Después de 15 minutos, el cubo ya estaba armado y Sam salió del baño vestido. Se prolongó un silencio incómodo que Evans cortó diciendo. –Wow, nunca pude armarlo completamente. –Finn levantó la vista y sonrió, -Es… fácil. Bueno, para mí. –E hizo una mueca incómoda… por supuesto.

-Emm… te pido perdón por lo que pasó ante- Y se resbaló con la saliva, cada vez más embarazoso el asunto. Finn hizo como si no pasó nada y lo ayudo a levantarse. –Dios, qué estúpido. Bien, como te decía. Te pido disculpas. Fue algo muy… bochornoso.

Finn se acercó a Sam y le golpeó delicadamente el hombro: -No te hagas problema, pronto quedará como una anécdota.

-Espero. –susurraron los dos al mismo tiempo.

-Y Finn… -continuó Evans.- ¿A qué se debe la visita?

Y él recordó a qué se debía, los nervios volvieron como una gran ola.

-Eh… er… quiero decirte algo Sam. Algo importante. –Confesó seco. Así debía ser, y no dar más vueltas.

-Está bien, umh, ¿Te importa sentarnos en la cama?

Finn largó una suave carcajada nerviosa y aceptó. Ya sentados el castaño se decidió a decírselo. –Sam. Me… Me gustas. Y esos besos… esos besos habrán sido cortos o rápidos, pero yo los sentí… realmente.

Sam levantó una ceja y después una gran sonrisa se dibujó en su cara.

-Oh Finn. Nunca pensé que me dirías esto, y yo fui tan cobarde como para no decírtelo primero. Vos también me gustas… mucho. –selló.

Finn con una sonrisa tomó la cara de Sam con sus dos grandes manos y lo besó como si no hubiera mañana. El rubio respondió a esto con mucho cariño sintiéndose libre… sintiéndose agradecido de poder hacer lo que tanto quiso en el año entero.

Lunes 10:15 a.m.

El segundo recreo había terminado y seguía Química, la única materia que Rachel y Quinn compartían. Hoy la profesora no iba a presenciar la clase, entonces Rachel tomo esto como excusa (siguiendo los consejos de su hermano) para hablar con Quinn y aclarar un poco las cosas. Apenas el timbre sonó le dijo a Quinn que la espere en la sala 28 que se encontraba en el segundo pasillo. ¿Por qué? Porque Rachel en la última semana estuvo enviándole cientos de mensajes a Fabray y ella ninguno contestó. Peor… los dejaba 'en visto' hasta que por fin le dijo que se junten a hablar y Quinn respondió con un "ok". Furiosa al recordar esto caminó mucho más rápido hacia ese lugar cuando se encontró con Santana.

– ¡Hola excuñada! –Le gritó con un tono falso.

-Púdrete. –gruñó Evans.

-Siempre se notó que mi hermano no era para vos. Igual, en dos minutos serás como un helado de pollo para él, no vas a existir. –Arregló su cabello mientras sonreía, le encantaba hacer enfadar a Santana.

-A mí no me olvidará... –Respondió mordiéndose el labio.

-Te olvidará. Será como si no hubieses existido, como si nunca te hubiera conocido. –Contestó la castaña con orgullo.

-¡Diablos, Rachel! ¿No tienes otra cosa mejor que hacer? ¡Deja de hincharme los ovarios y cómprate una vida!

-Yo ya ten…

-¡No me hables más! –gritó de una buena vez. Se iban a odiar por siempre, eso estaba afirmado. Todos los días peleaban, y peleaban. Santana se fue del pasillo llenísima de ira, hasta que un ruido en su celular llamó su atención. Era un mensaje de Brittany, sonrió al verlo pero su día mejoró con lo que ella envió:

"Britt-Britt

En línea

'la vidA está llena de MensAjes subliMinalEs'

10:24 a.m."

"Santana

En línea

'Gracias por hacerme sonreír'

10:24 a.m."

"Britt-Britt

En línea

'Siempre voy a intentar sacarte una sonrisa, aunque yo esté peor que tú'

10:25 a.m."

Rachel retomó su camino hacia la sala veintiocho, y encontró a Quinn arreglándose su cabello rosa. La castaña aclaró su voz y Quinn la saludó amigablemente.

-Dios, ¿Te parece divertido ignorarme? ¡Decime! Porque a mí la verdad que no. –Gritó histérica, y Quinn trató de no rodar los ojos. -¡Desde la fiesta no hablamos Quinn!

-Mirá…Rachel. –Se acercó a la castaña y la miró a los ojos- Es solo una etapa… creo. –contestó con una mueca en sus labios. Se la veía tan falsa.

Hummel respiró muy hondo pero no se podía calmar, la ira yacía en ella. - ¡Odio extrañarte y saber que te importa una mierda!- gritó con todas sus fuerzas.

Quinn retrocedió dos pasos, Rachel le había escupido la cara. –Cálmate, te lo explicaré.

-¡No me calmo nada! –Y como Quinn no sabía que hacer la abrazó para tranquilizarla. Rachel se quedó en los brazos de Quinn calmándose mientras temblaba levemente.

-Bien… bien. ¿Estás mejor? –Susurró mientras se desprendía del placentero abrazo. Rachel asintió y se relajó bastante. Quinn comenzó a contarle la situación de que se encontraba muy confundida sobre su condición sexual… no lo sabía. Y eso le preocupaba. También le contó que Rachel no era la única que pensaba en la otra, que ella se desvelaba con la risa de su compañera en la cabeza, retumbando una y otra vez.

-Y tú no sabes cuántas veces te escribí un mensaje con lágrimas porque no me respondías, ni cuántas noches padecí insomnio por tu ausencia, ni cuántas veces releí un mensaje tuyo. ¿Tan difícil era contestarme uno, al menos? –dijo entonando cada palabra.

-Lo siento. –susurró Fabray.

-Cállate y abrázame de nuevo –Gritó Hummel.

Quinn con media sonrisa en su boca se acercó a ella y la rodeó con sus brazos otra vez. –Eres hermosa. –dijeron sus labios en el oído izquierdo de Rachel. La morocha corrió su rostro y la observó por segundos. Los orbes verdes de Fabray brillaban y eso era agradable de ver. –Tú. –contestó Hummel…casi sin aire.

–Es increíble como cambias de humor por un simple abrazo. –Quinn juntó sus manos con las de Rachel y continuando el abrazo apoyó su nariz con la de ella. También las sonrisas de ambas brillaban de felicidad. –Es que no es simple para mí. –contestó la castaña.

-¿Sabes qué? Le conté a mi hermana sobre ti y sobre mí, sobre esto. –Confesó Quinn.- cuando sepa realmente que soy estaré lista para hablar con mis padres.

Rachel la miró con orgullo. –Oh Quinn, eso es fantástico. ¡Estoy muy orgullosa de ti!- y le regaló un pequeño beso. –Emm… yo también se lo conté a Kurt y… ¿prometes no decir nada? –Fabray lo prometió- Bien, confió en ti. –Se acercó a su oído y le susurró. –Él también lo es.

-Era obvio. –Dijo Quinn con una risa irónica. Rachel la miró ceñuda. –Digo, yo suponía que en cualquier momento saldría del closet, pero no lo diré. –prometió con una cara seria.

Rachel le agradeció dándole un beso en la punta de la nariz.

No obstante, en el aula 16 pasaba algo no tan diferente. Una guitarra gastada y acústica estaba siendo tocada por las manos de Blaine Hudson mientras alguien lo observaba… Un chico de pelo castaño, ojos claros y nariz perfecta estaba sentado arriba de uno de los taburetes, con los codos apoyados en sus rodillas y sus manos abrazando su rostro, miraba como Blaine le dedicaba la canción.

"And I hate to say I love you (Odio decir que te amo)

When it's so hard for me (cuando es tan difícil para mí)

And I hate to say I want you (Y odio decir que te quiero)

When you make it so clear (Cuando dejas tan claro)

You don't want me (que tu no me quieres)

I'd never ask you cause deep down (Nunca te lo he preguntado, porque en el fondo)

I'm certain I know what you'd say (estaba seguro que me lo dirías)

You'd say "I'm sorry believe me (me dirías "Lo siento, créeme)

I love you but not in that way" (te amo, pero no de esa manera")

And I hate to say I need you (Y odio decir que te quiero)

I'm so reliant (Soy tan confiado)

I'm so dependant (Soy tan dependiente)

I'm such a fool (Soy un estúpido)

When you're not there (Cuando tú no estás aquí)

I find myself singing the blues (me encuentro a mí mismo cantando un blues)

Can't bear (no lo puedo soportar)

Can't face the truth (no puedo enfrentar la verdad)

You will never know that feeling (Nunca sabrás este sentimiento)

You will never see through these eyes (Nunca mirarás a traves de estos ojos)

I'd never ask you cause deep down (Nunca te lo he preguntado, porque en el fondo)

I'm certain I know what you'd say (estaba seguro que me lo dirías)

You'd say "I'm sorry believe me (me dirías "Lo siento, créeme)

I love you but not in that way" (te amo, pero no de esa manera")

You'd say "I'm sorry (me dirías "Lo siento)

Believe me (créeme)

I love you (te amo)

But not in that way" (pero no de esa manera)"

Finalizó la canción haciendo temblar la guitarra. –Entonces… ¿te gustó? –dijo relamiéndose los labios secos.

-Wow, eso fue… deprimente. ¿Por qué me la dedicaste?

-En realidad… eso es lo que yo siento… por ti.

Kurt se cayó de la mesa golpeando su baja espalda fuertemente en el piso y la mesa cayendo para atrás haciendo un ruido estruendoso cuando chocaba con las otras.

-¡Auch! –gritó pasándose la mano por el trasero como si eso calmara el dolor. Se sentó al lado de Blaine y con los ojos abiertos de par en par le preguntó- ¡¿Por qué piensas eso?! Dios, Blaine, yo… yo te quiero. –El morocho pensó en Finn, tenía razón. Aunque de tan agradecido que estuvo por esas palabras, se impulsó hacia los labios de Kurt, dejándolo sin aire. Después de despegarse, mientras Blaine olía sus manos con olor al perfume de su amado. Este último le explicó que nunca hubiera imaginado esto… que él estuvo enamorado del morocho desde que salió con su hermana, recuerdo que hizo a Blaine fruncir el ceño. Y también le dijo que él se sintió tan… -Vacío, tan deprimido. No sabes que horrible era enamorarse de una persona que sabes que nunca se fijara en ti, pero sin embargo tú lo hiciste. Sin embargo, pensaste que yo no sentía nada por ti. Sin embargo, me acabas de decir que estás enamorado de mí. –Sus ojos brillaban ahora de lágrimas, y Blaine ya dejaba que ellas recorran su cara. Pero era llanto de felicidad, de emoción.

-Creo… -comenzó el morocho con su voz rota- creo que todo pasa por una razón.

Kurt se acercó más a él acariciando el lado derecho de su rostro, sonriéndole, -Tú y yo somos la razón perfecta. –concluyó.

¡Espero sus reviews! xoxo