Pasaron los días, Delphine iba mejorando pero muy lentamente. Le costaba respirar y siempre estaba cansada, a pesar de todo lo que dormía. Cosima había leído todos los ensayos acerca del edema pulmonar y le suministraba la medicación precisa. Incluso llamó a un tal Dr. Leeckie que al parecer estaba estudiando una nueva medicación que según él curaría más rápido. Compró las pastillas y se tomó un café con él para hablar del tratamiento. Ella no estaba muy segura de si funcionaría pero parecía ser su única opción. Y funcionó, hubo una semana en la que Delphine incluso se levantó de la cama y se sentó en la silla de ruedas.

Un día Cosima le estaba leyendo:

Quedaba una semana para los exámenes finales. Emily y Chloé se pasaban las tardes y algunas noches estudiando.

Emily terminó los suyos, pero a Chloé todavía le faltaba uno por lo que aquella tarde Chloé se quedó a estudiar en su casa mientras Emily, en la suya, paseaba aburrida por su habitación.

Al final, decidió que se pasaría a ayudar a su novia, le encantaba llamarla así, con ese último examen.


Chloé se tiraba de los pelos. No había manera de entender esa fórmula. No tenía sentido. Seguro que Emily se lo explicaría y lo entendería al momento. Emily…

El sonido de unos nudillos llamando a su puerta la quitó de su ensimismamiento. "¿Quién será?" No esperaba a nadie esa tarde.

-Emily, ¿qué… -Emily la cortó con un beso.

-Vengo a ayudarte con ese examen. Sé que no puedes estudiar sin mí, así que… aquí estoy.

Chloé suspiró de alivio, todavía tenía una oportunidad de aprobar ese examen.

Dos horas después, Chloé repasaba lo que Emily le había apuntado en una hoja. Estaba sentada en su escritorio, el cual estaba de espaldas a la cama donde se encontraba Emily.

Emily la observaba desde ese punto. Todos sus movimientos eran de desesperación seguidos de un asentimiento de cabeza. Era graciosa. Parecía tan pequeña…

Se levantó de la cama y se acercó a Chloé. Se puso en su espalda y le acarició el pelo. Era tan suave. Le dio un masaje en el cuello y Chloé suspiro de placer.

-Tengo que estudiar… -Emily besó su cuello-… este examen es el último… -subió al lóbulo de su oreja- …tengo… que… -la besó intensamente cogiéndola del cuello. El beso fue muy intenso, pero duró poco. Emily se separó, dejándola con las ganas y siguió con su pelo. Sabía que eso la volvía loca. La entrepierna de Chloé palpitaba de excitación, pero aun así se concentró en los apuntes.

Emily le hizo un moño para que viera mejor, le volvió a dar un beso y se fue a su casa deseándole suerte para…

-Cosima… -apenas era audible- tengo que… decirte una cosa… muy importante.

-¿No puede esperar a que te recuperes? Apenas puedes decir una frase entera. –se acercó y le colocó la cánula para que respirara. Delphine era muy cabezota y le iba a decir eso, costara lo que costase.

-No, si no sobrevivo…

-Ah, no, no, no. No pienses así, porque vas a sobrevivir –el corazón de Cosima se encogió cuando una duda surgió en su mente "¿y si no sobrevive?" Había pasado apenas un mes desde que conoció a Delphine y ya no se imaginaba su vida sin ella.

-Bueno, pero hay una cosa… importante que te tengo que decir… -hacía pausas para coger aire- Lo llevo pensando mucho… tiempo…

-Bien, dime –le cogió la mano, en señal de apoyo.

-Je t'aime… -un susurro, dos palabras, tres segundos y siete letras que desde ese momento Cosima no olvidaría.

-Yo también te quiero, Delphine… y no te vas a morir –se quedó tumbada en las piernas de Delphine, acariciando sus manos y sus mejillas.

-Eres preciosa.

-¿Con la cánula, mi piel blanquecina y mis ojeras de enferma? –dijo Delphine irónica. Se sorprendió de decir una frase completa, parece que la medicación al fin funcionaba.

-Con la cánula, tu piel blanquecina y tus ojeras. –respondió Cosima con seguridad.

Delphine casi se lo creyó.

-Cuéntame algo… -Delphine pensó en aquello de lo que nunca habían hablado: sus anteriores parejas- Háblame de tus novios.

-¿De mis novios o de mis novias?

-Así dicho parece que has tenido muchos –se rió aunque luego empezó a toser y Cosima le trajo un vaso de agua.

-En realidad, así serios no he tenido ninguno… -Delphine suspiró aliviada.

-¿Consideras lo nuestro serio?

-Por supuesto, ¿tú no? –Cosima tenía miedo de la respuesta.

-Desde el primer momento –sonrió Delphine y le acarició la mejilla con el dorso de la mano- Continúa.

-Pues de tíos… estuve con dos, con el que perdí la virginidad… y con un profesor de primer año –se sonrojó.

-¿Te tiraste a un profesor?

-Es que era muy sexy… con barba y tatuajes por el brazo… Además, era el de Literatura Inglesa y hablaba de Shakespeare con tanta emoción. Vivía cada historia y creo que gracias a él es por lo que me involucro tanto con los personajes… y que empecé a escribir.

-Respeto a ese tío y le doy las gracias… pero creo que no puedo imaginarte con él.

-Bueno, en realidad soy bisexual… aunque esto que siento por ti me haga más lesbiana –hubo un momento de silencio- En fin, dos tíos, y tías creo que fueron tres; la de la playa que solo duramos esa noche, otra que fue la primera con la que lo hice con una mujer y otra que fue un rollo... que nos pasamos toda la noche… -no se lo iba a restregar a Delphine- pero se fue a la mañana siguiente y ya no la volví a ver. Fue solo por el sexo, creo

-Vaya…

-¿Qué? ¿va todo bien?

-Sí, sí… es solo que me ha impresionado que hayas estado con una tías… solo por el sexo… ¿conmigo también fue así?

-Obviamente, no, Delphine. Sí que disfruto mucho cuando lo hacemos, pero nuestra relación es distinta… me he enamorado de ti… Estoy locamente enamorada –Cosima nunca estuvo tan seria- Me encanta estar a tu lado, acostarme y que lo último que vea seas tú y luego despertarme a tu lado. Tampoco te voy a mentir si te digo que tengo ganas de ti. Tengo sed de tus besos,…

-…Tengo ansias de tus palabras, anhelo de tus brazos, deseo de tu corazón y de dormirme escuchando tu voz –continuó Delphine.

-Disculpa si no puedo definirlo,también busco definir las cosas

Puedo decir que necesito tus besos y deseo tus palabras.

Puedo sentir tus manos, puedo tocar tu voz, puedo hacer todo esto hoy

Porque hoy me siento viva, me siento libre, me siento mujer.

Vaya química sin explicación, que conflicto cuando de repente

Te tornas necesario para mí, necesario en mi corazón, necesario en mi mente

Cuando eres mi mejor amigo.

Hoy jugué con fuego, mañana no existe más

Pero en mi ser todavía siento esa sensación que no había sentido jamás.

Todavía vibro al recordarte y si tiene que ser definido entonces tengo que decirte

Tengo sed de tus besos

Tengo ansias de tus palabras

Anhelo de tus brazos

Deseo de tu corazón

Y de dormirme escuchando tu voz.

Delphine se volvió a dormir con la dulce voz de Cosima de fondo.