Título: Departamento de Homicidios Mágicos
Autoras: Caribelleih y A-lunática
Beta: sirem (gracias^^)
Género: Acción/Misterio/Romance
Clasificación: PG-13 (aún xD)
Disclaimer: El mundo de Harry Potter y todo lo relacionado pertenece a J.K. Rowling. La idea está inspirada un poco en la serie Bones, lo demás es todo nuestro.
Resumen: Draco Malfoy es especialista en analizar mentes criminales. Harry Potter es especialistas en atraparlas. Juntos, harán mucho más que combatir al mal.
Caso tres: El hombre calcinado.
Primera parte
Tres semanas.
Tres semanas sin sexo.
Tres semanas sin poder descargar la tensión que tenía acumulada. Pero es que no quería ir a buscar a cualquier chico sólo por hacerlo, así que había decidido ir a la sala de entrenamiento de los Aurores y golpear un poco el saco de boxeo instalado ahí.
Dio un puñetazo hacia el centro de la bolsa dando un pequeño salto; así, guiándose con los pies y girando la cadera, aumentaba la fuerza del golpe. El saco se tambaleó un poco y Harry siguió golpeándolo con fuerza, determinado a vengarse de la confusión que había en su cabeza con el objeto.
Todo se debía a la última misión importante que había tenido con Malfoy, porque Harry sentía que la "actuación" realizada en el dichoso club había sido innecesaria. Sentía que no debía haber actuado como actuó.
Se separó un paso de la bolsa y levantó una pierna, sosteniéndola en alto unos segundos, antes de descargar una potente patada lateral.
Respiraba agitado y gotas de sudor resbalaban por su rostro, colándose hacia el interior de su camiseta de deporte.
La puerta se abrió, pero Harry no dejó de golpear el saco, alternando puñetazos y patadas. Necesitaba dejar de pensar en Malfoy y en las imágenes mentales que evocaba cuando recordaba lo caliente que había sido su actuación en aquel club. Y si no lo hacía buscando a alguien con quien follar… lo haría golpeando algo.
―Potter, ―El tono de voz de Malfoy no fue completamente alto, pero hizo eco en el vacío lugar― ya veo cómo pasas tus tardes libres; golpeando una bolsa.
―Es mejor que golpear a las personas ―respondió Harry deteniéndose del todo y girando lentamente. Bien, el culpable de parte de su confusión estaba parado frente a él mirándolo extrañado.
―Ya veo ―respondió Malfoy lentamente―. Entonces, si no golpeas ese saco diariamente para descargar la... tensión, ¿serías capaz de golpear a alguien? Creo que necesitas terapia... Aunque, ahora que lo pienso, he escuchado que en la terapia a veces te recomiendan que hagas lo que has estado haciendo durante todo este tiempo.
Harry parpadeó confundido por un momento.
―Era sólo un decir, Malfoy ―dijo negando con la cabeza divertido; ya estaba acostumbrado a los comentarios de Draco. Comenzó a rodear lentamente el saco que levitaba a su lado, rozándolo con los dedos―. Además, es una forma de entrenar…
Malfoy lo miró de arriba a abajo, antes de sonreír.
―Ya veo ―repitió―. Pero no estoy aquí para ver cómo descargas golpes a un saco, la verdad es que... ―guardó silencio.
Harry lo miró suspicaz. ¿Qué quería decirle que no era capaz de expresarlo fácilmente en palabras? Nada bueno, probablemente.
―¿Necesitas algo? ―preguntó curioso. No todos los días Draco Malfoy se quedaba sin palabras frente a él.
Malfoy frunció el ceño, entrecerrando los ojos.
―En la misión pasada ―comenzó con seriedad―, si no hubiese sido por tu predilección por golpear objetos inanimados y tu falta de sentido común para un mago, es muy probable que hubiésemos muerto. Y ya que no puedo hacer nada con lo del sentido común, he pensado que quizá sería útil que... aprenda a moverme físicamente para cualquier ataque y defenderme.
Aquello era bastante insólito. Draco Malfoy le estaba pidiendo un favor, claro que el favor estaba camuflado bajo un insulto y palabras confusas.
Harry no pudo evitar sonreír levemente.
Sabía que para Malfoy era difícil pedir algo así, pero si lo estaba haciendo... era mejor medir sus palabras y no "ofenderlo".
―Creo que tienes razón ―declaró Harry un poco serio―; no puedes hacer nada con el sentido común ―agregó con una sonrisa. Caminó hasta una banca que estaba contra una pared, se quitó los guantes protectores y tomó una pequeña toalla para secarse el rostro mientras caminaba hacia Draco, quien lo había estado mirando todo el rato.
―¿Me vas a ayudar o no? ―casi gruñó éste, cruzándose de brazos.
―Esa molestia que muestras contra mí será útil para comenzar ―dijo acercándose más―. Claro que voy a ayudarte, ¿cómo podría negarme?
Draco relajó su posición bajando los brazos y mirándolo.
―Aunque ―comenzó, mirándolo―, que me ayudes no impide que intente usar mis nuevos conocimientos contra ti...
―Nunca esperaría que hicieras eso ―dijo Harry, sonriendo con suficiencia ―, ya veremos quien termina bajo el otro ―agregó girándose y caminando hacia el saco nuevamente.
―Muy gracioso, Potter. Deberían darte el premio de payaso del mes―comentó secamente, siguiéndolo desde cerca―. ¿Cuándo comenzamos?
Harry se encogió de hombros.
―Cuando quieras.
―Bien, mañana entonces —miró el saco de nuevo―. ¿Es tan divertido golpear algo? ―le preguntó con genuino interés―. Siempre te encuentro haciéndolo. Si no es en tu casa, es aquí.
―"Siempre" es una exageración, Malfoy. Pero sí; es divertido ―respondió, mirándolo con atención―. Inténtalo ―agregó, sujetando el saco.
―¿Y arruinar mi traje sudando? ―preguntó Draco arqueando las cejas―. No lo creo. Alguno de nosotros podemos pasar la vida sin divertirnos de esa manera.
Harry entrecerró los ojos intentando no pensar en "Malfoy" y "sudor" en la misma frase. Pensar en aquello no podría darle ningún buen resultado en ese momento.
Decidió no pensar más en aquellas palabras y soltó el saco.
―Como quieras, aunque si es por ese motivo podrías sacarte la chaqueta.
―Pero arruinaría mi camisa ―deslizó los ojos hacia Harry y lo miró juguetonamente―. ¿O también quieres que me la quite?
―No sería la primera vez que veo a un hombre sin camisa, Malfoy ―dijo Harry retando a Draco con la mirada.
―Puedo imaginarlo ―respondió Draco con naturalidad.
Harry soltó una carcajada y se separó del saco.
―Bueno, si no quieres comenzar hoy... ―dijo mientras volvía a acomodarse los guantes negros que estaba usando para protegerse las manos―; voy a continuar.
Draco sonrió, ladeando un poco el rostro.
―Por mí no te detengas ―lo miró una última vez antes de comenzar a alejarse hacia la puerta.
*
Draco estaba revisando el último informe que había escrito, con cuidado de utilizar las palabras más complicadas que sabía, cuando sintió que el hechizo que había puesto para saber cuándo alguien llegaba a la oficina de Potter le indicó que, ciertamente, una persona había entrado. Supuso que era Harry, así que siguió leyendo.
―Harry ―llamó Weasley en la oficina adyacente, su voz se sintió sofocada por las paredes. Luego se escuchó un golpe en la puerta―. Harry, ¿estás ahí?
Weasley. Interesante, Draco no había conversado con Weasley ―no una verdadera conversación, al menos― en toda su vida. Y siendo el caso de que trabajaban juntos, eso era decir algo sobre las habilidades de evasión del Auror. Consideró sorprenderlo con su puerta parlante, pero desechó a un lado la idea. A los Gryffindor era mejor encararlos.
Levantó la varita y abrió la puerta, mirando a Weasley parpadear desde el marco.
―Como ves ―dijo arqueando una ceja, sin levantarse de la silla―, Potter no está aquí, ¿lo necesitas urgentemente?
Weasley entrecerró los ojos como si estuviera decidiendo algo. Luego bufó resignado, pero no había signos de molestia en su rostro.
―Sí, es urgente ―respondió mirándolo―, tienen un nuevo caso.
―Oh ―toda idea de molestar a Weasley se esfumó de su cabeza, aunque sí se extrañaba por el gesto de resignación en vez de irritación. Suponía que Potter había hablado con él. Se levantó de la silla, acercándose―. ¿Algo interesante?
―Llamaron a los Aurores para controlar un Fuego Maldito en una casa a las afueras de Hogsmeade ―informó Weasley alcanzándole una carpeta―. Llegamos al lugar, detuvimos el fuego y encontramos un cuerpo calcinado.
―¿Y por qué suponen que es asesinato? ―preguntó Draco abriendo la carpeta y ojeando las imágenes.
―No lo sabemos ―respondió Weasley serio―, pero tampoco sabemos de quién es el cadáver, así que por ahora hay un muerto en circunstancias sospechosas.
―Supongo que la persona que murió no vive en esa casa ―dijo en voz alta, mirando a Weasley sobre la carpeta―, lo que ya también es bastante excepcional en sí mismo ―guardó silencio un momento―. Voy a buscar a Potter, y luego de eso iremos a la escena del crimen.
―De acuerdo ―asintió la comadreja sin dejar de mirarlo―, allá aún hay Aurores limpiando el desastre ―agregó, antes de dar media vuelta y salir de la oficina.
Draco lo miró con atención hasta que Weasley salió de la oficina, cerrando la puerta detrás de él. Tal vez sí podía madurar, después de todo. Draco se encogió de hombros, que fuera un poco más consciente sólo aumentaría las posibilidades de éxito en ese equipo.
Cerrando el informe, comenzó a caminar hacia el lugar en donde seguro encontraría a Harry Potter nuevamente; en la sala de entrenamiento.
*
El agua de la ducha caía copiosamente sobre su cuerpo. Harry cerró los ojos unos segundos, enjuagándose el jabón que aún tenía en el cabello.
Luego de que Malfoy saliera de la sala de entrenamiento, Harry había seguido su rutina; golpeando el saco de boxeo por algunos minutos más. Después realizó unas flexiones para luego practicar un poco de lucha cuerpo a cuerpo con otros Aurores que habían llegado a la sala momentos antes.
Hacía bastante tiempo que no entrenaba tan intensamente, y quizás el interés por recuperar el ritmo se debía a que Malfoy le había pedido ayuda, a que le había pedido que lo entrenara, y Harry no quería hacerlo mal, no se iba a arriesgar a hacerlo mal.
Abrió los ojos y, a pesar de estar bajo el agua sin sus lentes, notó claramente que Draco Malfoy lo miraba desde el interior del camarín.
Malfoy carraspeó, desviando la mirada.
―Potter, tenemos una misión ―dijo con voz sofocada.
Era una situación bastante incómoda y no porque a Harry le molestara que un hombre lo viera desnudo... no. Era porque aquel hombre era Draco. Y no le molestaba, bueno, sí lo hacía, pero por el simple motivo de que saber que Malfoy había estado mirándolo mientras se duchaba lo ponía caliente y Harry no podía hacer nada al respecto.
Se giró y cortó el agua lo más rápido y natural que pudo. Caminó fuera de la ducha en busca de la primera toalla que encontrara, no quería pasar alguna vergüenza frente a Draco.
―Me visto y hablamos ―dijo, una vez que se cubrió desde la cintura hacia abajo por una toalla―. O si quieres hablamos mientras me visto ―agregó sólo para no demostrar lo nervioso que lo colocaba saberse observado por Draco.
Malfoy se humedeció los labios, asintiendo y bajando la mirada para luego alejar los ojos de nuevo.
―Puedes hacerlo solo, ¿no, Potter? A menos que necesites que alguien te vea para que te vistas ―se alejó un paso―. Y no necesitas responder, fue una pregunta retórica. Te espero afuera.
Lo miró otra vez, alejándose rápido.
―Bien ―respondió Harry mirándolo marcharse, comenzando a buscar su ropa ―, te veo a fuera.
Cuando escuchó la puerta cerrarse, se sentó en la banca más agitado de lo que debería estar después de una ducha. Sostuvo la cabeza entre sus manos, intentando convencerse de que no le gustaba la idea de que Malfoy lo mirara. Y más importante, necesitaba negarse que estuviera excitado debido a eso.
Suspiró, dejando cualquier pensamiento sobre "Draco" y "ducha" para otro momento. Recordó algo de un caso. Claro, el único motivo para que Malfoy hubiese ido hasta allí a buscarlo y lo viese desnudo era porque había un caso que resolver. No sabía porqué saber aquello le molestaba.
Comenzó a vestirse velozmente, queriendo que el día terminara. Una vez que estuvo seco y completamente vestido con la ropa muggle que solía llevar bajo la túnica, fue a buscar a Malfoy.
Abrió la puerta con lentitud, por algún motivo que no pensaba reflexionar, Harry no quería enfrentarse a Draco inmediatamente.
―¿Cuál es la misión? ―preguntó, ubicándose al lado de Malfoy.
Malfoy despegó la vista de la pared a la que había estado mirando, dirigiéndola a Harry.
―Hubo un incendio en una casa por Hogsmeade. La víctima no ha sido identificada aún y el fuego que se utilizó fue la maldición del Fuego Maldito.
Harry abrió la boca sorprendido.
―Oh, eso suena sospechoso ―dijo mirando a Malfoy―. ¿Hay algo que indique asesinato? ―preguntó.
―Aún no ―respondió, dejando de recostarse en la pared y encarándolo―. Pero eso es lo que vamos a descubrir ―una sonrisa curveaba sus labios.
―Necesitaremos a Zabini ―informó, comenzando a caminar hacia la oficina. Necesitaba su túnica de Auror si querían ir a la escena del crimen. Mientras caminaban en silencio por el pasillo, recordó algo―. ¿Quién te avisó del caso? ―preguntó, abriendo la puerta e ingresando a su oficina.
―Weasley ―respondió Malfoy―. Por lo que veo ya hablaste con él, ¿eh? Me alegra saber que lo tienes tan controlado.
―¿Qué puedo decirte, Malfoy? ―preguntó Harry sonriendo divertido frente a las palabras de Draco―; no puedo evitar tener el control.
―El control sobre ciertas personas, Potter ―lo corrigió Malfoy con su propia sonrisa―. Dudo que poseas la misma capacidad de tener el control con otras.
―¿Quieres averiguarlo? ―preguntó sin poder contenerse. Realmente ya no sabía sobre qué estaban hablando. Sin embargo, notar la carpeta que Draco sostenía lo devolvió a la realidad. Negó la cabeza para olvidar cualquier pensamiento ajeno al trabajo―. Necesitaremos a Zabini en la escena del crimen ―repitió, cambiando radicalmente de tema.
―Yo lo busco ―dijo Malfoy pasándole la carpeta―, y mientras lee el informe.
Harry sostuvo el informe en sus manos y comenzó a leerlo luego de que Malfoy saliera de la oficina.
*
Draco miró por sobre el hombro de Blaise a la persona calcinada. Lo único que podía decir de ella a primera vista era que alguna vez había sido un hombre. Levantó los ojos y contempló el lugar. Era increíble lo que una maldición como la del Fuego Maldito era capaz de hacer en manos inexpertas... O tal vez era al revés, si eso era lo que ese fuego era capaz de hacer con personas que no sabían utilizarlo, aquellas que sí supieran serían invencibles.
Blaise se levantó, sacudiéndose la bata de Medimago.
―Aún con el fuego pude descubrir algo interesante ―dijo mirando a Potter y a Draco alternativamente―. Los dientes delanteros están destrozados, los maxilares centrales y los incisivos laterales están enfundados. Además hay una reforma en el tejido de la encía.
Draco asintió pensando. Se giró hacia Potter para decirle algo, pero su cara de confusión le dio piedad. A veces no comprendía muy bien qué era lo que le habían enseñado a Potter en el curso para convertirse en Auror. Miró a Blaise, quien le dirigió una sonrisa, y Draco sacudió la cabeza, divertido.
―Le dieron un puñetazo ―explicó lentamente. Luego no pudo evitar añadir―: Como lo que haces todos los días con ese saco.
Potter frunció el ceño.
―Sé lo que es un puñetazo, Malfoy, gracias.
―Sólo quería estar seguro ―respondió Malfoy con inocencia, se giró hacia Blaise―. Entonces debemos suponer que, quien sea que lo asesinó, le dio un puñetazo antes.
Zabini asintió, mirando de nuevo el cadáver.
―Es lo más probable.
―¿Murió antes o después del incendio? ―preguntó Potter acercándose también al cadáver.
―Después del incendio ―respondió Zabini―. Murió por hipoxia, envenenado por el dióxido de carbono y el calor del Fuego Maldito, que estaba demasiado descontrolado como para atacar a su víctima. Ejerció en el hombre insuficiencia circulatoria y sufrió un coma antes de morir.
―Entonces aún puede ser una muerte accidental ―dijo Potter negando con la cabeza. Luego miró a uno de los Aurores que estaban en el lugar―. ¿Saben quién invocó el fuego?
―No ―negó el hombre―, sólo encontramos restos de lo que podría haber sido una varita, no es lo suficiente para saber de qué madera era, no podemos extraer ninguna información de ella.
―Bien ―dijo Potter serio―. Y las firmas mágicas, ¿han encontrado algo?
―No, el Fuego Maldito altera los resultados del hechizo de detección, no podemos concluir nada.
—Entonces esto nos deja una víctima sin identificar, una varita calcinada y una casa donde, según los vecinos, nadie vive y de la que no conocemos su dueño aún —Malfoy se pasó ligeramente los dedos por la quijada, girando a ver a Harry—. Aún no podemos descartar suicidio, pero tenemos que eliminar todas las posibles opciones de asesinato primero. Tendremos que saber a quién le pertenece este lugar… ¿Alguien ha reclamado?
―No, y tampoco hay denuncias de alguien desaparecido ―dijo Harry mirándolo con atención―. Ya envié a un Auror al Departamento de Edificios Mágicos, así podremos saber de quién es este lugar ―Potter inclinó un poco el rostro, pensando―. Voy a llamar a Hermione, quizás ella pueda decirnos algo más sobre el Fuego Maldito.
Malfoy frunció los labios dirigiéndose a Zabini.
—¿Encontraste algo más? —le preguntó.
—Hombre de edad media, entre cincuenta y sesenta años. Sangre mezclada, había consumido alcohol hace menos de doce horas, probablemente una copa de vino o un vaso de cerveza. El fuego maldito destruyó muchas evidencias, y esto es lo máximo que pude obtener —Zabini parecía contrariado—. En el laboratorio espero poder sacar algo más.
Draco suspiró, pensando.
Tenían muy pocas pistas para descubrir algo sólido, y el lugar estaba destrozado, lo que no le permitía analizar demasiado. A simple vista parecía que, quien quisiera que fuera ese hombre, había ido a esa casa para suicidarse. Lo que seguro les daría un nombre si se trataba del propio dueño. Se giró hacia Potter.
—Tenemos que hablar con quienes alquilaron o vendieron esta casa —dijo casi en un suspiro—, y de allí avanzar.
―Sí, volvamos al Ministerio y desde allí trabajaremos. Hermione tendrá algunas ideas y podremos avanzar más ―respondió Potter mirando hacia el cadáver―. Zabini, lleva los restos al laboratorio y cuando estén listos, nos mandas el informe con los resultados de los análisis.
—De acuerdo —respondió Blaise, alejándose para recolectar los restos de la víctima.
Draco miró a Potter. La verdad era que todo ese asunto del Fuego Maldito le hacía recordar otras cosas que prefería no recordar.
—Nos vemos allá —le dijo a Harry, suspirando y Desapareciéndose.
*
Habían pasado algunas horas desde que encontraran el cadáver, obtener la información pedida al Departamento de Edificios Mágicos había tardado más de lo esperado; la casa donde se produjo el incendio había sido comprada con un contrato de confidencia. Pero Harry Potter tenía credenciales y poder sobre aquellas cosas.
Eran las siete de la tarde y Harry estaba revisando la última información obtenida; tenían el nombre del dueño de la casa. Pero no tenía con quién compartir la información, Draco no estaba por ningún lado.
Harry sabía que a Malfoy no le gustaba mezclar las dos partes de su vida, sin embargo aquél era un caso especial, no era que Harry quisiera irrumpir en la vida de su compañero. No, claro que no.
Salió del Ministerio rápidamente, pensando en qué decirle a Malfoy para que no lo atacara por irrumpir con trabajo lo que fuera que estuviese haciendo.
Caminó apresurado bajo la suave brisa de otoño y llegó a la puerta del café donde sabía ―porque le había preguntado a Zabini― que Malfoy estaba. Lo que no sabía, y podía observar ahora a través de los cristales, era que estaba acompañado.
Pensó en la valentía Gryffindor y abrió la puerta decidido; la información que tenía era importante. Dio un par de pasos dentro del local y llegó a la mesa donde estaba Draco Malfoy y su cita. Harry se detuvo detrás de su compañero y el acompañante de Malfoy se lo quedó mirando.
Aún sentado, el hombre se veía alto. Era moreno y tenía los ojos de un azul cielo, bastante sorprendente. Estaba vestido ligeramente casual, con un suéter cuello de tortuga y una chaqueta de traje. Y, por supuesto, era bastante atractivo.
―¿Puedo ayudarlo en algo? ―preguntó educado, lo que ocasionó que Malfoy girara la cabeza para ver con quién hablaba.
Cuando vio a Harry, sus cejas se fruncieron levemente, antes de que sus labios formaran una sonrisa de medio lado.
―Potter ―lo saludó―. ¿Ocurre algo?
―Malfoy, lo siento, no sabía que estabas ocupado... ―dijo mirando atentamente a la pareja de Draco.
El hombre se puso en pie, ofreciéndole una mano.
―Supongo que es Harry Potter ―dijo mirando a Malfoy un momento, dirigiendo su mirada de nuevo a Harry―. Soy Owen Holland, es un placer.
Harry le sonrió amablemente, estrechando la mano y preguntándose cómo se comportaría Draco cuando estaba en una cita. Probablemente era agradable y seductor.
―Lamento interrumpir ―dijo Harry lentamente, mirando primero a Owen y luego a Malfoy―, pero es importante.
―Ya lo dijiste ―dijo Draco rodando los ojos, mirando a Owen―. ¿Podemos dejarlo para la semana que viene? ―le preguntó mientras se levantaba―, hay algo importante que tengo que hacer.
Owen Holland le sonrió, sacudiendo un poco la cabeza.
―Sé lo inoportuno que es el trabajo a veces ―dijo con una sonrisa afable―. ¿Luego te envío una lechuza?
―Claro ―respondió Draco apartando la silla y acercándose a él, le tocó la mano suavemente, besándole la mejilla―. Nos vemos luego ―dijo con una sonrisa, separándose de él y mirando a Harry. Parecía divertido―. Vamos entonces, Potter.
Harry miró a Owen asintiendo con la cabeza como despedida, luego miró a Malfoy y comenzó a caminar hacia la salida.
―Malfoy... ―comenzó a decir dudoso, pero no continuó, no sabía realmente qué decir. La situación lo incomodaba bastante. Siguió caminando hasta salir de aquel lugar y, una vez afuera, se giró para mirar a Malfoy.
―Dime ―respondió Draco con la misma media sonrisa que le había dirigido en el café―. ¿Crees que voy a gritarte por haber interrumpido una cita con el único hombre que he conocido desde que regresé que me llamó suficientemente la atención? ¿O tal vez crees que me voy a molestar y a insultarte?
Harry lo miró sospechoso.
―No tienes porqué actuar así, sé perfectamente que no te gusta mezclar las cosas ―dijo Harry como toda respuesta.
Malfoy rodó los ojos.
―Primero, ¿actuar cómo? Segundo, no grito ―se detuvo, ladeando un poco el rostro―. Y tercero, en este trabajo hay llamadas inesperadas, si me dieran un Knut por cada vez que me han interrumpido sería más rico de lo que soy. Y sólo fue una cita, Potter. Agradezco que no fuera una sesión de sexo.
―Actuar como si me intimidaras ―respondió Harry evaluando cada movimiento de Draco―, además, ya sé que no gritas, es de plebeyos, ¿no?
―Exacto ―dijo Malfoy―. Y no actúe así, sólo hice unas preguntas para sacarte de tu error.
―¿Error? ―preguntó Harry un poco confundido por la actitud amable de Malfoy, realmente esperaba que se molestara al ser interrumpido, no que lo tomara tan... bien. Además, no sabía muy bien qué decir, su mente estaba un poco alterada pensando qué le provocaba haber visto a Malfoy en una cita.
―Potter, hoy estás más lento que habitualmente. Es difícil seguir una conversación con alguien así.
Harry entrecerró los ojos, pensando, luego sonrió.
―Lo sé.
Malfoy sólo le dirigió una mirada extrañada.
―Malfoy, ¿Owen es mago, cierto? ―preguntó Harry repentinamente y sin pensarlo luego de unos segundos de silencio.
―Lo es ―le respondió Draco mirándolo de reojo―. ¿Por qué lo preguntas? ¿Porque sabía tu nombre?
―Sólo curiosidad ―respondió Harry. Realmente no iba a decirle que justamente era por eso, que por un momento pensó que quizás Malfoy le había hablado de él a su cita. Aquello sería ridículo―. Como sea ―agregó para cambiar de tema a algo menos personal―, tengo nueva información sobre el caso.
―Eso pensé ―respondió Malfoy crípticamente―. ¿Saben quién es el dueño de la casa?
―Sí, sabemos eso, y Hermione pensó en una forma de anular el rastro mágico del Fuego Maldito ―explicó Harry rápidamente. No sabía porqué, pero quería irse de allí.
―¿Una forma de anular el rastro del Fuego Mágico? ―preguntó con interés―. Eso es interesante, no sabía que se podía hacer.
―Yo tampoco sabía ―dijo Harry encogiéndose de hombros, un poco más tranquilo―, supongo que es uno de los misterios de los Inefables... dijo que lo sacó de una serie muggle. No entendí mucho realmente.
Siguieron caminando por unos minutos sin hablar nada más. Harry no sabía realmente hacia dónde iban.
―¿Vamos a buscar al dueño de la casa? ―preguntó para romper el silencio.
―¿No era allí hacia donde nos dirigíamos? ―preguntó Draco de vuelta, con una ceja arqueada.
―Yo estaba siguiéndote... ―respondió Harry con una sonrisa queriendo salir de sus labios por lo extraño de la situación.
Malfoy desvió los ojos, mirando al frente. Se metió las manos a los bolsillos.
―Potter, qué tonto. ¿Hemos estado caminando estos quince minutos hacia ningún lado? ¿Por qué no nos aparecemos entonces? ¿Y por qué me estabas siguiendo a mí si yo no sé dónde queda la casa del dueño?
Harry entrecerró los ojos preguntándose qué demonios sucedía. Primero seguía a Malfoy sin ningún motivo cuando deberían haber estado interrogando al sospecho hacía quince minutos, y lo peor de todo era que sólo se había dado cuenta de aquello cuando Draco lo dijo… ¿Y por qué el muy estúpido lo hacía sentir así de… estúpido?
Negó con la cabeza suavemente, debía dejar de darle vueltas a aquella bizarra situación. Estaba cansado, eso era todo, estaba cansado y por eso las cosas parecían algo que no era. Quizás si lo repetía podía creerlo.
―Malfoy ―dijo Harry, deteniéndose repentinamente―, estoy cansado, no razoné bien las cosas ―agregó. Luego respiró hondo, concentrándose―. Bien, aparezcámonos en el lugar.
―Tú nunca razonas mucho las cosas ―Malfoy vaciló, pero pareció llegar rápido a una conclusión porque lo agarró del brazo―. No sé dónde queda ―se explicó con una ceja arqueada.
―Soy Gryffindor, ¿recuerdas? ―preguntó Harry mirando hacia los alrededores para asegurarse que nadie los viera―. Vamos ―dijo antes de aparecerlos.
*
Draco se dio cuenta de la hora justo cuando Potter ya los había Aparecido frente a la casa. Eran pasadas las ocho, por lo que no eran horas de visitar a nadie para pedir información sobre un caso de asesinato. Sintió cómo su rostro se calentaba.
Merlín, por el incómodo momento que había tenido con Potter después de despedirse de Owen, cuando ambos habían estado siguiendo al otro y, por lo tanto, caminando sin ningún lugar en mente porque ninguno se dirigía a algún lado, no había pensado en la hora. Se suponía que él pensaba en esas cosas…
¿Y con qué derecho Potter lo incomodaba? Apareciendo en su cita, interrumpiendo a esa hora y al final respondiendo las preguntas de Draco con seriedad y —realmente— no debería encontrar eso tan adorable como lo hacía.
Necesitaba tiempo lejos de Harry Potter. Punto.
Potter miró a su alrededor, el lugar estaba en silencio y parecía bastante tranquilo, a diferencia del Auror que tenía el ceño fruncido, probablemente en concentración. Sacó su varita y realizó un hechizo rápidamente.
―La casa está vacía ―concluyó mirándolo.
―Bien ―respondió Draco asintiendo, intentando formar una sonrisa―. Porque no son horas de visita.
Potter sonrió extrañamente. Luego suspiró despacio.
―Al parecer no tuvo sentido arruinar tu noche ―dijo mirándolo a los ojos.
Draco no sabía muy bien qué responder. No podía negar que se había divertido con Owen, pero había algo que... Mejor paraba esa línea de pensamiento. Arqueó una ceja.
―Eres Gryffindor ―dijo como modo de explicación, que para Draco lo tenía―. ¿Crees que Granger esté en el Ministerio?
―No, no se sentía muy bien y la obligué a irse. Tendremos que esperar hasta mañana ―dijo Potter pareciendo incómodo.
Draco se preguntó si lo estaba porque se había dado cuenta de que no había tenido ningún sentido interrumpirlo con Owen. El "asunto importante" del que quería encargarse se trataba de una información que perfectamente le pudo haber dicho al día siguiente y una visita que no debería hacerse a esa hora.
Era uno de los momentos más incómodos de la vida de Draco.
Por un lado, quería decirle eso, que no había sido necesario ir a buscarlo. Por otro, le daba algo de... bueno, le hacía sentir algo extraño saber que Potter no había esperado al día siguiente y lo había ido a buscar para decirle la información. Si hubiese sido cualquier otro hombre excepto Harry, hubiese pensado otras cosas.
Decidió no decir nada. Avergonzarlo sólo significaría avergonzarse a sí mismo.
―¿Hay algo nuevo que sabes acerca del caso?
―Si supiera algo ya te lo habría dicho ―respondió secamente.
―Sólo quería asegurarme ―dijo Draco. Titubeó... No sabía si debía irse ahora o quedarse. Merlín, parecía un idiota.
―Vámonos, no tenemos nada más que hacer acá ―dijo Potter alejándose de la casa. Se detuvo y parecía querer decir algo, pero negó con la cabeza y guardo silencio.
―De acuerdo ―Draco lo miró de nuevo, decidiéndose―. Nos vemos mañana, Potter ―inclinó la cabeza un poco, Apareciéndose.
Al final publicaremos todo dentro del mismo fic y no por separado como yo creía XD Saludos, gracias por leer y de antemano agradecemos los geniales comentarios que nos envían.
Responderé los que me faltan ahorita :)
