Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto!

Lluvia Divertida

El ojiblanco salió del baño, vestido de forma sencilla, sin embargo se veía muy bien, llevaba una playera blanca y una bermuda negra. Su cara se veía fresca y tenía la misma actitud fría y seria de siempre, muy dentro de él se sentía culpable, quizás era porque la noche anterior se había quedado dormido cerca de una desconocida, que anteriormente le resultaba odiosa. Cuando estaba con ella se sentía libre y podía ser como era, sin preocupaciones, en fin se sentía relajado y feliz. En cambio cuando estaba con Tenten sentía miedo de expresar libremente sus ideas, estaba abatido, preocupado, alarmado y ansioso, sin saber qué hacer. La primera opción le resultaba más agradable, pero el tiempo descubriría sus sentimientos y por el momento no quería preocuparse por ellos.

Lee tomó una rápida ducha y en 10 minutos, los dos chicos de la habitación 1260 estaban listos. Bajaron para esperar al resto, esperaron por poco tiempo y luego una multitud de personas bajaba la escalera de forma apresurada. Estaban todos en la planta baja del módulo, todos excepto…

-Llámala, quizás se quedó dormida- dijo la Yamanaka insistiéndole a Manami

-Está bien- masculló la chica de cabellos dorados y encantadores ojos. Sacó de su bolso rosa, un celular muy moderno, era negro.

-Aló

-Ah, hola Manami- dijo la otra chica del otro lado del teléfono, la preocupación se le notaba a leguas, pero Manami era tan descuidada y despreocupado que no se percató.

-Oye, ¿vienes o qué?

-No, gracias. Hoy no voy.- su voz era dulce y amable, la preocupación se esfumó de su voz.

-¿Por qué?, ¿te sientes mal?- Manami era muy curiosa, hasta el punto que a veces caía en la meticulosidad. Azumi por su parte, era discreta y muy mala en decir mentiras.

-¿Mal?, ¿quién? Ah, es cierto. Desde ayer he tenido un dolor de cabeza terrible, así que, que creo que… Que n-no podré ir.-Una risa de nervios se le escapó.

-Bueno, en ese caso, que te mejores. Chao. Cuidate- Manami no se dio cuenta de la mentira de la Kinomoto, a pesar de que la segunda era muy nerviosa para todo eso.

-¿Qué dijo?- preguntó Ino, era la más cercana a la Kinomoto en el resort junto con Sakura.

-No va a venir

-¿Qué?, ¿Por qué?- esta vez Sakura era la responsable a las preguntas

-Se siente mal

-¡Qué lástima!- exclamó Naruto- ya me estaba empezando a caer bien

-No es para tanto- gruñó Temari- no está muerta, solo no se siente completamente bien.

-Es cierto- masculló Hinata- seguro que después viene con nosotros a la piscina o la playa.

No hablaron más del tema y se fueron a desayunar en el restaurante más cercano, que solía ser siempre el mismo, por el hecho de que era el más cercano.

En otro módulo, en una habitación muy fría una chica de negros cabellos y ojos azules y profundos, estaba sentada en la silla de la cómoda, se miraba con detenimiento en el espejo. La joven pensaba en lo ocurrido, trataba de no pensar en eso, sin embargo le gustaba; la hacía sentir llena, feliz, entusiasmada, con esperanzas, con ganas de gritarle al mundo entero de felicidad, quería llorar, dormir para calmar su emoción, pero no lograba conciliar el sueño y si dormía, sabía que lo vería a él en sus sueños. No podía verlo, ya que había inventado un pretexto para no juntarse con el grupo. Se moría de las ganas de saber cómo se sentía él; si estaba contento, feliz, avergonzado, furioso, o ¿de qué manera se sentiría el Hyuga en esos momentos? Esa era la pregunta que rodeaba y ocupaba la mente de la Kinomoto, no podía hacer más que pensar en él. Pasaban de ser las 10 de la mañana y como había cenado ligero, a la joven Azumi le rugía el estómago, pero sus ilusiones y su discreción eran mayores que sus deseos de comer. Esperó a que fueran las 10:45, entonces bajó. Vestía de una manera inusual y chistosa. Una falda larga de colores variados, una playera polo negra, zapatillas converse rosadas y un gran sombrero de paja. A eso se le suma su maquillaje de colores, sus labios rojo intenso y unos lentes de sol con pasta turquesa.

-Espero que este disfraz me sirva- decía para sí Azumi Kinomoto- espero que nadie me reconozca.

Caminó y llegó al restaurante y para su sorpresa, el grupo de jóvenes adultos de Konoha aún estaba allí, junto con Manami, Miyu y Daisuke. La Kinomoto caminó con la cabeza baja y tapándose lo visible del rostro con el sombrero. Se dirigió a el área buffet y como estaba hambrienta cogió: dos medialunas, un poco de huevo revuelto, jamón y un tanto de salchichas guisadas; para acompañar jugo de naranja natural.

Se sentó en la mesa más distante que encontró, para su mala suerte la única mesa desocupada estaba a menos de diez metros de la larga y gran mesa donde se encontraba Neji y el resto de los que eran sus amigos, amigos realmente solo por una semana, ya que después se marcharían, probablemente para nunca volver.

Estaba confiada en su disfraz y comía tranquila, de tiempo en tiempo le dirigía una mirada al Hyuga, solo para saciar sus ganas de verlo. En medio de una de esas miradas rápidas, en frente de ella dos chicas, la una castaña y la otra peliverde.

-¿Nos podemos sentar aquí?-preguntó la castaña

-¡Ay! Please, es que no hay otra mesa, o sea no nos podemos sentar en el piso- replicó la peliverde

-Porfa, no te vamos a molestar- masculló la castaña

-Además te podemos dar unos…- la peliverde miró con detenimiento a la desconocida, por lo menos para el par de ridículas- tips de moda, ya sabes, para que te veas muy cute.

-Please- dijeron ambas jóvenes al unísono

-Está bien- gruñó Azumi, pensó detenidamente, si la veían, o mejor dicho veían a esa figura extraña con el par de jóvenes desconocidas, jamás creerían que fuera ella.

Las dos jóvenes se sentaron del lado norte de la mesa, por lo que tenían vista al restaurante y unas cuantas mesas, entre ellas la de los chicos de Konoha. Las jóvenes, la castaña y la peliverde, empezaron a cuchichear entre ellas, lanzándole miradas coquetas a alguien en especial, el chico con el que habían "bailado" la noche anterior.

-¡Ey! Guapo, ¿te acuerdas de nosotras?- chilló la peliverde

-Tienes que gritarle más strong, así: ¡Hello, bombón! ¿Cómo estás?- gritó la castaña

El Uchiha estaba tan enfadado por los molestos ruidos que le dijo en voz baja a su novia, la pelirrosa:

-¿Por qué las chicas hacen tanto alboroto siempre?

-Por ti- le respondió la Haruno al oído en un tono seductor

-¿Qué? No, además aquí nadie me conoce, nadie excep….-se quedó pensativo luego una mirada de terror se reflejó en sus azabaches ojos.

-Excepto tus amigas de la otra noche. ¿Te acuerdas?- en la voz de Sakura se distinguía dulzura, diversión, crueldad y otras emociones que se guardaba para sus adentros.

-¿Son ellas?- preguntó el Uchiha, como si se tratara de una situación extremadamente peligrosa

Sakura solo movió la cabeza indicando así positivamente.

El Uchiha comió el resto de su desayuno de forma considerablemente rápida, luego volteó la cabeza lentamente para verificar la información. Acertadamente las dos chicas le hacían gestos coquetos al muchacho pelinegro. En señal de que todos habían terminado, Sasuke se levantó de su silla y dirigiéndoles la palabra a los presentes dijo:

-Vámonos

-¿Por qué?- gruñó Naruto, en obvia molestia porque aún no había terminado su postre matutino

El Uchiha se sonrojó un poco, y viendo que su novio no podría responder a la pregunta, Sakura tomó la palabra.

-Porque Sasuke-kun, no quiere que sus amigas lo vean y después vengan a molestarle.

-¿Qué amigas?- inquirió el Uzumaki

-Las de anoche, ¿te acuerdas?, que él estaba y después ellas y si, ¿lo viste?- entre Sakura y Naruto se desarrollaba una plática confusa para los demás, que fue interrumpida por los alaridos de las dos muchachas de la otra mesa.

-¡Oye guapo! ¿Quisieras bailar conmigo esta noche? La pasaremos superduper- decía la castaña

-No mejor ven conmigo, aparte, yo bailo mucho mejor que mi Bestfriend- chillaba la peliverde

Todos los presentes de Konoha y la presente de Suna voltearon a ver a la mesa desde donde se escuchaban los gritos femeninos.

En la otra mesa, Azumi agachaba la cabeza, la agachó tanto que se dio un golpe en la frente, decidió dejar su cabeza abajo hasta que Neji y los demás se fueran. No tuvo que esperar mucho, porque los de la otra mesa se apiadaron del Uchiha y salieron. En seguida Azumi salió corriendo a su habitación, se encerró y se quitó toda esa ropa. Pero el viaje no había sido en vano. Del restaurante se había traído unas galletas, pastelitos y hasta flan y gelatina. Se preparó para quedarse encerrada todo el día, su única diversión era la televisión y de vez en cuando salía al balcón a ver lo que los demás estaban haciendo.

La joven Kinomoto veía un programa sobre las casas más caras y más lujosas de europa, a fuerza tuvo que subirle el volumen a la televisión ya que no se escuchaba nada a causa de la…. Lluvia.

-¿Lluvia…aquí?- preguntó sabiendo que nadie le respondería

En otra parte del resort unos jóvenes se mojaban buscaban refugia de la tormenta que se había desatado. Pronto encontraron unos de los muchos puestos con mapa y se refugiaron bajo su pequeño techo. Manami estaba viendo el mapa detenidamente.

-¡Asombroso!- chilló emocionada

-¿Qué?- inquirió Kiba- ¿La lluvia?

-¡No, tonto!- exclamó tiernamente la joven de cabellos dorados- No la lluvia, esto.- señaló en el mapa el número 42.

-¿Qué hay en el número 42?- preguntó Lee

-Un sitio de juegos llamado: Takashi Play World- dijo Manami- ¿Por qué no vamos? Según el mapa estamos bastante cerca y así tenemos un techo para no estar mojándonos. ¿Qué les parece?, ¿Se animan?

-Sí. Lo que sea por no mojarme el cabello con agua de lluvia- chilló Ino muy infantil

Salieron corriendo al Takahashi Play World, llegaron en menos de 7 minutos. La arquitectura era diferente, no era tropical ni tampoco parecía ser una cabaña. Era un pequeño edificio muy futurista, era prácticamente redondo, como una pequeña bola 8 de billar. Cuando entraron un túnel con muchas luces los adentraba en el interior del establecimiento. Ya adentro a un lado de la entrada, había un pequeño escritorio negro con bordes que brillaban con luces de neón. Detrás de éste, en una silla una muchacha robusta y de cabello naranja sonreía cordialmente.

-Bienvenidos a Takahashi Play World, ¿todos van a jugar?

-Hmm…- Sakura que estaba en frente del grupo, los miró y viendo que todos asentían habló- Sí

La mujer robusta empezó a contarlos, pero siempre perdía la cuenta, por lo que prefirió ir dando las tarjetas a cada uno, mientras formaban una columna.

Uno a uno tomó su tarjeta. Doblaron a la derecha y pasaron por otro túnel, este pobremente iluminado. Cuando lo atravesaron por completo, pudieron ver muchas mesas, maquinas de juegos, era algo parecido a un casino, pero en este no se apostaba y el ambiente era bastante fresco y juvenil. Se podía ver una montaña rusa a menor escala, carritos locos, juegos de video y simuladores, juegos de mesas y muchas cosas más, aparte de una cafetería en la que se vendían helados, banana Split, nachos, palomitas, etc.

Se distribuyeron.

Naruto, Lee, Sakura, Temari, Shikamaru y Miyu, se fueron a los videojuegos y simuladores.

Neji, Sasuke, Kiba y Manami, optaron por el hockey de mesa.

Tenten, Daisuke, Hinata y Hanabi entraron a la montaña rusa.

Ino, Chouji y Shino, a los carritos locos.

Cuando terminaban un juego iban al otro, y se pasaron de esa manera la tarde entera, sin darse cuenta de que la lluvia había cesado. Todos se divertían y sentían a su niño interior más fuerte que nunca.

Opinen por favor! Sé que no soy la mejor escritora de fics que existe y por eso me importa muchísimo su opinión. Si les gustó, si no, en fin. Hasta la Bye bye. XD