Nota: Ningún personaje me pertenece.

Capítulo Once:

Kendall no podía haber estado más feliz. Tal vez en verdad tenía una vena cruel dentro de ella, porque había disfrutado mucho haber reprobado a Clarence.

Una pequeña y dulce victoria para ella.

Claro que se había dado cuenta que prácticamente tenía que iniciar desde cero con el acróbata y que solo tenían un mes para lograrlo, pero esto había demostrado lo superiora que Kendall estaba ahora.

No podía haber nadie mejor para este trabajo que ella.

Kendall había estado trabajando en los temas que le enseñaría a Clarence mañana cuando un ligero golpe en su puerta la interrumpió.

—Pase.

Linnie entró con dos vasos de agua en cada mano.

—Hola, Kenny —dijo mientras se acercaba a la cama para sentarse y dejar en la mesita de noche los vasos—. No te vi en casa todo el día, así que ¿supongo que te la pasaste el día entero en la escuela?

—Supones bien —respondió Kendall aún sin voltear a ver a su hermana.

—¿Y cómo te fue?

El placer de la rubia no podía ser disimulado.

—Maravilloso.

Linnie esperó a que su hermana le dijera más, pero cuando está no lo hizo volvió a preguntar:

—¿Y se puede saber por qué?

—Conseguí un nuevo empleo —respondió Kendall por fin volteando a ver a su hermana mayor, la cual tenía los ojos enormes por la sorpresa.

—¿Que tú qué?

—Lo que escuchaste, Linnie. La Sra. Fitzpatrick me ofreció un empleo de verano y yo acepté.

—¿Empleo de qué?

—Soy tutora.

—¿Tutora de quién?

—De Clarence Buttowski —Kendall tenía una enorme sonrisa gatuna mientras decía esas palabras, mientras Linnie parecía querer desmayarse cuando escuchó ese nombre.

—¿Qué? ¡Oh, no puede ser!... —Linnie tomó su vaso de agua y lo bebió de un solo trago, como si fuera un shot. Sus ojos verdes estaban muy abiertos, llenos de impacto y molestia—. ¡Kendall! Tú me dijiste que no querías nada que ver con esa familia y menos con los infames hermanos Buttowski.

Kendall frunció el ceño. Era raro que su hermana mayor usará su nombre completo, las únicas ocasiones que lo ameritaba era cuando en serio estaba molesta.

Muy molesta.

—Técnicamente, Linnie, no voy a tener nada que ver con la familia Buttowski, solo con Clarence —su voz era fría y calculada.

Solo usaba esa voz cuando hacía y cerraba negocios, o con Clarence, nunca con su hermana. Sin embargo no le gustaba nada la reacción de Linnie.

—¡Él es el peor de todos, Kendall!

—¿Y por qué?

Kendall podía escribir una saga entera de libros que contestarían a esa pregunta y aun así tal vez nunca acabaría, pero quería escuchar la respuesta de su sabia hermana mayor.

—¿En serio tengo que decirlo en voz alta? Es un problemático pandillero que solo busca llamar la atención con sus estúpidas acciones —la cara de Linnie se ponía cada vez más roja con cada palabra de odio que salía de su boca. Porque era odio lo que sentía—. Es un suicida, un grosero sin clase ni escrúpulos, ni respeto. ¡Y es un mujeriego!

Ok... La descripción encajaba perfectamente con Clarence, Kendall no lo iba a negar, sin embargo la pasión, el odio eran demasiado personal.

A menos que Clarence hubiera salido con su hermana para luego romperle el corazón, y nadie se había tomado la molestia de contarle a Kendall para castrar al acróbata...

—¿Estás segura de que estamos hablando del mismo hermano Buttowski?

—¡Ah! —Linnie se levantó abruptamente de la cama y salió hecha una furia del cuarto de Kendall.

La rubia parpadeo lentamente tratando de dar significado a lo que acababa de pasar con Linnie.

Kendall era muy consciente de la antigua amistad que hubo entre Linnie y Bradley Buttowski y también supo que terminó tan mal que Linnie era incapaz de escuchar su nombre sin explotar... Como justo ahora.

Sin embargo nunca se llegó a enterar de toda la historia entre ambos. Kendall nunca supo por qué fueron tan buenos amigos si no tenían nada en común a parte de gustarles torturar a los respectivos hermanos pequeños de cada quien, ni que fue lo que pasó para que su hermana llegara a tales extremos de odio.

Si Kendall era honesta no quería preguntar... Ya se parecía bastante a Linnie para tan siquiera imaginar que no sólo podían ser iguales físicamente.

Esa noche Kendall no pudo dormir bien, a pesar del peso de los eventos de ese día que la aplastaban con cansancio, no podía evitar pensar en su hermana mayor.

Y en la conversación que sin lugar a dudas recibiría en la mañana de parte de su madre. Oh, porque sabía que para entonces Linnie ya le habría contado a Kimberly Perkins sobre él nuevos trabajo de su pequeña hijita.

Kendall solo esperaba que su madre no explotara como Linnie lo había hecho.


Brianna Buttowski entró a la cafetería de la escuela esa mañana y se sintió como si estuviera entrando a un episodio de su programa favorito, Tinna Sometimes, porque simplemente el lugar era todo un espectáculo que ver.

Los estudiantes estaban haciendo un gran escándalo, todo por el retorno de la antigua Presidenta Estudiantil, la perfecta y sabelotodo Kendall Perkins.

Brianna no pudo evitar sentir una punzada de celos. Ni siquiera ella causaba tal sensación y eso que era conocida por haber ganado un sin fin de concursos de belleza. Brianna era popular, eso sin lugar a dudas, tal vez ella era la reina de las populares, porque tenía estilo, clase, belleza y cerebro... Pero Kendall tenía algo más, una cosa que infundía con más facilidad de lo que Brianna lo hacía.

Miedo.

Era increíble como con solo expandirse el rumor de su llegada ya había logrado alterar a todos. Y Brianna cuando decía a todos se refería, literal, a todos.

Incluso a Kick.

Brianna caminó hacia la mesa donde siempre encontraba a su hermano y a sus amigos, y que estaba tan alejada que nadie podía escuchar las conversaciones que tenían. Todo el camino hacia ahí tratando de escuchar entre los silenciosos susurros de los estudiantes que estaban encogidos en las mesas lo más que podían, nunca tratando de hacer contacto visual para evitar miradas... Indeseadas.

Y Kick, su errático hermano mayor, estaba igual sentado solo que él estaba viendo hacia el techo. Una bandeja de comida sin tocar estaba enfrente de él, no había rastro ni de Jacky ni de Gunther.

—No puedo creer que esto esté pasando —murmuró Brianna mientras se sentaba a un lado de su hermano—. Es como si en vez de que hubiera regresado una ex estudiante de no más dieciocho años que solo se fue a estudiar fuera, hubiera resucitado Hitler. Todos se ven tan... Asustados.

—¿Qué esperabas? —Pregunto Kick sin apartar su mirada del techo—. Puede que no sea Hitler, pero Kendall es casi igual de dictadora que él.

Brianna solo suspiró.

Ella no podía hablar ya que no conocía a Kendall tan bien como la generación de Kick, pero había oído las historias y no eran bonitas... Para ellos. Sin embargo, Brianna podía ver a su igual en Kendall Perkins, inclusive a un maestro, ya que sin lugar a dudas podía superar a Brianna tan fácil en tan solo cinco minutos de dejarse ver.

Podría ser interesante... Tener una larga conversación con ella. Inclusive llegar a ser amigas, eso sí no tenía que aplastarla antes de que destruyera a Kick.

Nadie más que Brianna tenía permitido lastimar a sus hermanos. Esa era una regla que dejaba muy en claro a todos, en especial a todas esas idiotas con los que sus hermanos salían. Y Kendall no sería la excepción.

—¿Ya pensaste en lo que te dije, Bri?

Por un momento Brianna no supo a que se refería su hermano, luego vio su rostro fruncido y entendió.

Oh, sí. Eso.

Kick le había contado esa misma mañana lo que estaba planeando para ganar este juego: intentar conquistar el corazón de su nueva tutora. ¿Y cuál había sido lo primero que pensó Brianna después de escuchar a su develado hermano? Que al parecer quedarse a estudiar hasta tarde podía afectar al sentido común.

Era una completa locura y así se lo dijo.

—No es una locura —contesto Kick mientras se enderezaba en su asiento y ponía toda su mirada café en los ojos azules de Brianna—. Es lo único sensato a lo que pude llegar, Bri. Si tengo que pasarme todo un mes como el día de ayer voy a explotar.

Brianna quería decir que estaba exagerando, sin embargo sus enormes ojeras decían otra cosa. No siquiera cuando se quedaba hasta tarde por una fiesta o preparando una acrobacia le quedaban los ojos tan rojos e hinchados. Si lugar a dudas el cuerpo sabía a qué y a qué no reaccionar.

—Solo dime una cosa, Kick... ¿Esto fue idea de Brad?

El silencio del acróbata fue respuesta suficiente.

—Ya sabía yo que tú no eras un completo patán. Por tu cuenta nunca habrías pensado en esto, no cuando alegas aborrecer tanto a Kendall Perkins, ¿verdad, Kick? Y tan solo la idea de salir con ella, besarla y todas esas cursilerías como las llamas, es tan detestable, ¿no?

Brianna sabía que su hermano no le respondería. Nunca lo haría, no mientras siguiera negando sus verdaderos sentimientos por su antigua rival.

Pero ella sabía. Oh, bien que sabía que a pesar de que este plan podía ayudarlo a ganar la apuesta también era la excusa perfecta de Kick para probar lo que sería estar con Kendall, para sacársela de su sistema una vez que se hubiera aburrido, así como le hacía con muchas otras. Y si alguien alguna vez preguntaba el acróbata solo diría que lo había hecho para ganar la apuesta.

Simple y sin complicaciones. Un ganar-ganar por dondequiera que lo miraras. Y aun así... Esto acabaría en un desastre, en un completo e irreparable corazón roto. Y no se refería precisamente al de Kendall.

—Voy a seguir con este plan estés de acuerdo o no, Bri. Así que te sugiero que me ayudes o no te entrometas. Sabes que yo nunca pierdo una apuesta.

Frío y directo. Kick si lugar a dudas no estaba pensando claro.

—Kick... ¿Acaso no sabes que Kendall está comprometida?

El rostro de su hermano no mostró ninguna reacción a sus palabras, pero ella sabía que sus palabras le cayeron como un balde de agua fría.

Brianna suspiró.

—Si Brad y tú se tomarán la molestia de prestar atención a las noticias sabrían que hace poco se celebró la fiesta de compromiso entre los herederos de dos de las familias más acaudalas del mundo.

—Yo no leo la basura que tú lees, Bri.

—No sólo se publicó en las revistas, Kick, también pasó en las noticas, en todos los medios de hecho. No puedo creer que no escuchaste nada de esto hasta ahora, fue todo un show. Los llamaron la pareja del siglo.

—¿Y eso qué?

Brianna en serio no podía creer la actitud de su hermano ante todo... Esto.

—¿Cómo que qué? ¿No has escuchado nada de lo que te he estado diciendo? Kendall está comprometida, por lo que está fuera de tu alcance.

Kick se echó para atrás en su silla y se cruzó de brazos. Una sonrisa, que decía problemas con mayúsculas, apareció en su rostro.

—Tú misma lo has dicho, Bri: está comprometida, no casada. Así que técnicamente no cuanta lo que pase entre ella y yo.

La boca de Brianna nunca había estado más abierta.

—Se le llama infidelidad, Kick, ¡y por supuesto que cuenta! No puedes meterte en una relación como esa que ya va para algo muy serio...

—Si tan seria es su relación, ¿por qué Kendall está aquí en vez de estar planeando su boda con su perfecto y rico novio?

Brianna pudo sentir los celos de Kick cuando prácticamente escupió la palabra "novio".

—No lo sé, pero lo que sí sé es que no voy a permitir que destruyas un amor...

—Ella no lo ama.

—¿Cómo estás tan seguro de eso?

—¡Porque no lo hace y punto! —Gritó por completo Kick golpeando la mesa.

La cafetería quedo en silencio al instante. Brianna no supo si fue porque todos estaban sobresaltados por el repentino arrebato de Kick o por la figura parada en la entrada de la cafetería.

—Clarence —murmuró Kendall, su voz suave de algún modo viajando por todo la habitación, mientras caminaba hacia la mesa donde estaban sentados, el click que hacían sus tacones eran el único sonido en ese mortal silencio—. ¿Qué son esos modales?

—Kendall —escupió Kick sonriendo mientras devoraba de pies a cabeza a su tutora con la mirada.

Había sido algo malo contarle a Kick sobre el compromiso de Kendall. Muy, muy malo. Kick prácticamente había recuperado Kendall solo para perderla de nuevo, pero peor, porque ahora la tenía enfrente de él pero más fuera de su alcance que nunca... A menos que en verdad planeara seguir con esa locura.

Brianna podía sentir el ambiente vibrar con la batalla de miradas que estos dos estaban teniendo. Su hermano estaba tan al borde de la locura, ¡todo por no dormir, maldita sea!, que temía que se lanzara hacia la bella rubia, pero no para lastimarla sino para... Otras cosas.

No supo cuánto tiempo estuvieron así, solo observándose, retando al otro a bajar la mirada, pero se sintieron como horas.

—Venga conmigo, Sr. Buttowski —dijo Kendall por fin rompiendo el silencio, pero no las miradas—, tenemos cosas que hacer.

La rubia no espero a que el acróbata respondiera, ella solo dio la vuelta y salió de la cafetería, y con eso todos los demás dejaron de aguantar la respiración. Incluso Brianna.

Kick no perdió tiempo y siguió a Kendall, murmurando solo un "nos vemos luego" a su hermana.

Si no fuera por la seriedad del asunto, Brianna se habría reído al ver a su hermano prácticamente correr detrás de una chica como un perrito faldero. Sin embargo no había nada tranquilo en Kick, él parecía en serio impaciente. Como si no pudiera aguardar más en tener a Kendall sola para... Hacer su movimiento.

Brianna ya lo único que esperaba era que esto no le costara muy caro a su hermano.

Nota de autor: Ha pasado tanto tiempo... Lo sé. Me siento tan mal de haberlos hecho esperar tanto... Pero es que en serio no había tenido tiempo y cuando lo tenía no me sentía inspirada. Y créanme, aún sigo sin tener tiempo, porque en vez de estar estudiando para mis exámenes estoy aquí escribiendo y ya es bien tarde y no he dormido nada bien estos días y... Bueno ahorita que estoy escribiendo es súper tarde, esto estará publicado en la mañana, jaja.
Pero pues aquí estoy con este capítulo y espero que les guste porque me esforcé tanto en escribirlo en cualquier momento libre que tenía y que mi cabeza cooperaba. En serio no nuca pensé que esto sería tan difícil y luego tengo más historia que actualizar y mi cabeza es un caos de historias y creo que y estoy delirando por la falta de descanso. Mejor ya le paro.
Bueno chicos, gracia por leer y díganme qué opinan en los reviews porque me alegran el día y en serio me ayudan con sus comentarios. Además quiero saber qué opinan de este Kick sin vergüenza que no tiene reparo en meterse en el compromiso de nuestra querida Kendall (pobrecita, lo que se le viene... Jaja). ¡Y a Kick! Porque sé que nuestra rubia no se va a dejar engatusar por palabras bonitas, oh no, señores. Veo muchos golpes, cachetadas y patadas para Kick en su futuro si trata de acercarse mucho al espacio personal de Kendall, jajaja.
Ay, dioses, ya quiero escribir eso.
Por cierto y último, feliz Halloween... retrasando, pero feliz.

Sorceri.