Hola! Bien disfruten del capítulo 11. Lo demás por decir, abajo. xD
PD: que conste que no tuve tiempo de editarlo, aunque, no creo que sea taaan necesario. Ustedes avisen. Y si tengo que editarlo, tardaría quizás una semana más :p
Los links de las obras que tocará Astrid, están aquí:
(pongan lo de youtube punto com no puedo escribir el link porque no aparece xD)
watch?v=0G2fC0oicGQwatch?v=r25dUqaOLrY
watch?v=CpJ1mYRXc_Y
Flash back.
Día nublado. Nada nuevo.
Nuevamente la rutina diaria, de la que no soy capaz de liberarme. La misma cuenta con cosas geniales, pero otras que no me traen ventaja para nada.
En estos momentos, no podría odiar más mi vida. Dejó de importarme el que haya personas que me aman y me apoyan; pues las que realmente deberían demostrar eso, no están de mi lado.
Camino por la calle a paso medianamente ligero, cargando con la pesada mochila en la espalda, la cual ya viene arruinándome la cintura desde el comienzo de clases.
Mi rutina consta de estar fuera de casa al menos doce horas. Y sí, odio muchas cosas, en especial sonreír.
Aprovecho el tiempo que dedican a su trabajo, para desviarme de su presencia. No me gusta llegar a casa únicamente para recibir retos por parte de ellos.
Tengo suficiente con la presión de los profesores en el colegio, además, al ser la más inteligente del grupo no puedo resignarme a la distracción en ningún momento. No es que necesite estudiar mucho para los parciales, pero, a veces es molesto ser el centro de atención de todos.
Aprovechando la ocasión, asisto a escondidas a una orquesta no muy lejos de mi salón de entrenamiento.
Estando allí gano dinero –Además del de la beca escolar -, por ser una de las estudiantes de preparatoria más avanzadas profesionalmente en el área musical. Me volví algo famosa entre artistas, obviamente mis padres no se interesan demasiado por esas cosas, así que no hay problema en hacerlo un poco público.
Mi profesor de todas formas me ayudó progresar, diciendo que había un talento oculto en mí. Y así era. Él lo sacó de su escondite oscuro llevándolo a la luz de la esperanza, hacia un cambio. Un cambio en mi vida.
Ahora, mis pasos ni siquiera se oyen, creo que últimamente estoy siendo demasiado sigilosa conmigo misma.
Escuchando Epica, me siento un poco más en mi zona de confort.
Amo con el alma el metal sinfónico, sobre todo porque conlleva lo sinfónico en sí. The Obsessive Devotion, es uno de mis favoritos de la banda, en su disco The Divine Conspiracy.
Llego a la institución. Varias personas me saludan al entrar, como siempre, pero las evito mientras escuchan lo retumbante que suenan mis auriculares por fuera.
Sigo con lo mismo. Me dirijo al baño a cambiarme, la habitación que está antes de la piscina. Me quito los jeans y la remera que traía sobre la malla de natación.
Salgo sin problemas, ignorando a los chicos entrenando también allí.
Queda una línea libre, así que no pierdo tiempo en aprovecharla antes de que alguien más la tome.
Está de más decir que siempre me ceden una, sin importar lo que tengan que hacer.
Luego de hacer ciento treinta y cinco piletas a la velocidad de competición, en una longitud de doscientos cincuenta metros, salgo un poco agotada y me dirijo a un banco cercano a descansar y elongar.
Luego de veinte minutos, prosigo.
No pude desayunar a causa de una discusión familiar, típica de cada día. Me siento algo mareada. Camino algo tambaleante al borde, y en cuanto estoy por tirarme a continuar nadando, todo se ve nublado. Lo único que recuerdo es que caía, y sentía que no podía salir de allí.
Desperté en la enfermería. No en la del colegio. Hiccup a mi lado.
-H-Hola… -Saludo con la voz ronca, apenas sonando, y comienzo a toser ahogándome –
Él me mira con una sonrisa dedicada sólo a mí. Mis ojos se cierran, y no recuerdo más.
Luego me enteré de que estuve una semana internada en revisión, a causa de falta de nutrientes en el cuerpo, y demás. Me diagnosticaron anemia. Yo sabía que algo andaba mal.
Claro, mi dieta diaria era unas tostadas al desayuno con café amargo fuerte, una manzana a media mañana, un sándwich de hamburguesa y tomate, una pera a la media tarde luego de los ensayos y demás, y en la cena, nada.
Lo de la cena se debe a que al llegar a casa, caía rendida en la cama por tanta actividad física durante el día. Dentro de todo, tomaba energizantes para estar activa y no flaqueando durante la rutina.
Dudo que haya más palabras que añadir a un día tan atareado. Los fines de semana me veía con Hiccup, íbamos a preparatorias distintas.
Quizás le falta algo de razonamiento a mis frases, pero, al menos es algo que fácilmente se puede comprender mientras se narra.
Yeeeei! Por fin ._.
Bueno, he aquí el capítulo.
Por cierto, acerca de la votación… Jajajaja
La opción ganadora fue la Número 2!
Deduje desde un principio que la elegiría la mayoría xD aunque, nadie votó a la número 1.
Como sea, espero hayan disfrutado leer esto, y lamentablemente no podré actualizar tan de seguido, máximamente cuando me inspire porque la aburrida, atareada, irritante, e innecesaria rutina de colegio es fea.
No tengo tanto tiempo como en el fin de semana donde empecé el fic, claro, estaba enferma jajaja ténganme piedad
Dejen sus reviews :3
Abrazo psicológico!
