11º CAPÍTULO: APARECE EL GRUPO DE LOS DIEZ. ESTRATEGIA DEFINITIVA: ¡EL ONIGAN!

Llegaron a una pequeña ciudad en donde pararon a descansar. Las ruinas estaban a medio día de allí, pero hacía más de cinco días que no habían descansado en condiciones y preferían recuperar fuerzas antes de ponerse en marcha.

- Bueno hoy descansaremos aquí – dijo Shiro –. Mañana nos iremos directos a las ruinas.

- Por fin… - dijo Naruto suspirando - . Ya estaba harto de caminar.

- Será mejor que descansemos lo que podamos hoy – comentó Jiraiya - . Mañana será un día muy duro allá dentro.

El grupo se fue a sus respectivas habitaciones y Naruto se fue a los baños termales.

- Uau… que bien se está tras tantos días dándome la paliza a andar…. – de pronto oye como se abre la puerta y ve entrar a Hinata - . ¿¡Cómo!? ¿¡Otra vez!? ¡No puede ser! – pensó y corrió a esconderse en donde pudo.

Hinata se sentó y al poco vio como Amelia entraba en el baño y se sentaba no muy lejos de ella. Hinata evitó en un primer momento el decir nada. Finalmente Amelia rompió el silencio.

- Hay que ver que bien se está en estos baños, ¿verdad?

- S… si tienes razón – dijo Hinata con voz tímida.

Desde que Amelia y Rikimaru se habían unido al grupo, no había hablado mucho con ella. Le molestaba que Amelia se acercará tanto a Naruto y eso le ponía celosa y parecía que Amelia lo notase y solo lo hiciera para ponerla celosa. Levantó un momento la vista para mirarla de reojo y vio como Amelia se estiraba y pudo observa como su cuerpo estaba perfectamente formado. Amelia lo noto y sonrió. Se levantó al poco y se acercó a Hinata.

- ¿Q… qué pasa? – dijo Hinata con un tono un poco apagado.

- Me ha parecido que estabas muy empeñada en mirar mi cuerpazo… ¿estoy bien formada eh?

- Si… supongo…

- ¿Supones? Je – Amelia le arrancó la toalla a Hinata y su cuerpo quedó al descubierto.

- ¿Q… qué haces? – dijo totalmente roja y tapándose el cuerpo.

- No se de que te avergüenzas, estamos entre chicas. Además, pare ser tan joven tienes un cuerpo la mar de envidiable – se coloca por detrás de ella y comienza a manosearla.

- N… no para por favor…

- Venga no seas tan sosa Hina…

Naruto observaba la escena desde lejos totalmente colorado sin saber como reaccionar.

- ¿E… esto es lo que hacen las chicas cuando están solas en el baño? – pensó para si mismo.

Shiro se preparó para darse un baño pues le dolía todo el cuerpo y entonces vio salir a Hinata y Amelia.

- Oh, hola Shiro.- saludó Amelia levantando la mano y mandándole una sonrisa a Shiro.

- ¿Estabais las dos en el baño? – Preguntó el extrañado y vio que Hinata estaba un poco roja - . No le habrás hecho nada raro, ¿verdad?

- Ey, ey. ¿Pero qué clase de chica te piensas que soy?

- Una muy malvada por supuesto.

- Como te pasas u.uU.

Shiro se despidió de las chicas y se metió al baño. Mientras se quitaba la camisa para dejarla en el cesto pensaba en la conversación que acababa de tener con Amelia y algo le pasó por la cabeza.

- N… no, no puede ser – pensó con una sonrisa en su rostro y pasó a abrir la puerta del baño y como esperaba, allí estaba Naruto flotando - . ¿Pero cómo se lo hace para acabar siempre así?

Shiro dejó a Naruto en la habitación y se fue a dar un paseo. En el camino se encontró con Hinata que caminaba con la cabeza agachada.

- Ah… hola Shiro-sensei – dijo con una voz un poco apagada.

- ¿Qué te pasa Hinata? Te veo muy desanimada.

- N… no es nada.

- ¿Quieres que demos una vuelta por ahí? Hay un pequeño claro un poco más allá de las afueras de la ciudad.

- Si usted quiere…

Shiro y Hinata se fueron hacía el lugar que Shiro había mencionado. Por el camino Shiro notó como Hinata se iba animando cada vez más. Cuando llegaron al claro la mirada de Hinata cambio de tristeza a una mirada feliz. Esto alegró a Shiro.

- Es muy bonito.

- ¿Verdad que si Hinata? Me alegro que te guste.

Ambos se sentaron en la orilla del lago.

- Sabe Shiro-sensei… tengo envidia de Amelia…

- ¿Eh? ¿Por qué? – Shiro quedó muy extrañado por lo que dijo Hinata.

- Ella… es capaz de expresar sus pensamientos de una manera tan natural que me da envidia.

- Tú los expresas últimamente con Naruto, ¿no es verdad?

- Pero… no soy tan abierta como Amelia.

- Ella es un caso especial Hinata, créeme.

- Si usted lo dice…

De pronto comenzó a haber mucho viento.

- ¿Y… y este levantamiento de viento? – dijo Hinata y vio como Shiro se ponía en pie y registraba el lugar con la mirada.

- ¡Ahí están!

Shiro lanzó unos Shuriken hacía el lago y algo que brillo los desvío. En el lago aparecieron de pronto diez figuras que estaban cubiertas por unas capas negras y que en su frente llevaban distintas cintas de distintas aldeas.

- Je… muy bien hecho. Justo lo que esperaba de alguien como tú Shiro – dijo uno que llevaba en su protector la señal de la aldea oculta de la arena.

- Sabía que andaríais por aquí, peor no pensé que os atrevierais a aparecer tan pronto.

- Hemos venido a por el chico y a por ti por supuesto – dijo otro que llevaba en su protector el dibujo de la aldea oculta de la niebla.

- S… Shiro-sensei… - Hinata se echó un poco hacía atrás.

- Hinata escúchame – dijo Shiro sin mirar a Hinata.

- ¿Si?

- Quiero que vuelvas a la cuidad y avises a Kakashi y los demás. No despiertes a Naruto. Corre todo lo deprisa que puedas yo te cubriré.

- Pero no puedo dejarlo solo. Son diez contra uno.

- ¡No te preocupes por mi! ¡Tú corre!

- E… está bien…

Hinata empezó a correr y uno de los diez lanzó un shuriken que se dirigió hacía ella pero Shiro lo detuvo.

- Esto es entre vosotros y yo chicos – vaciló Shiro con una sonrisa.

- ¿Piensas que tú solo podrás contra nosotros diez?

- Creo que incluso me sobraré.

- ¡Maldito engreído vas a ver! Para que sepas quienes son tus asesinos nos presentaremos antes.

- Como gustéis… aunque la verdad no me importa mucho… - pensó para si mismo.

- Yo soy Sessomaru, antiguo ninja de la aldea oculta de la arena.

- Yo soy Ragnos, ninja de la misma aldea.

- Yo soy Kiromaru, ninja de la aldea oculta de la niebla.

- Yo soy Korimaru, de la misma aldea.

- Reifus, de la misma aldea.

- Sokimaru, de la aldea oculta de la arena.

- Aminamaru, de la aldea oculta del sonido.

- Ayame, de la aldea oculta de la arena.

- Ambus, de la misma aldea.

- Y por último, Iru, de la aldea oculta de la niebla.

- Ya veo… sois ninjas que os marchasteis de vuestra aldea.

- Ahora que sabes nuestros nombres Shiro, ¿te apartarás o te tendremos que quitar por la fuerza? – dijo Reifus.

- Je, si creéis que vuestros nombres me intimidaran estáis muy equivocados. No os dejaré pasar de aquí.

- ¿Y cómo quieres detenernos a los nueve a la vez? – intervino Ambus.

- ¡De está manera! – Shiro comienza a formar sellos - ¡Gōkakyū no jutsu! – la bola de fuego barrio todo el lugar en donde se encontraba el grupo de los diez...

Shiro observó como varias sombras salían de la humareda e intentaban pasar por encima de el. Saltó en el aire y se puso a su altura. Dos del grupo intentaron golpearlo, pero Shiro paro sus golpes y tras dar una voltereta sobre ellos les golpeo con una patada y los lanzo contra el suelo. Luego volvió a lanzar bolas de fuego contra los demás del grupo que pararon en seco en el suelo y Shiro se coloco delante de ellos y les impidió continuar.

- Ya os dije que no os dejaría pasar.

- ¿Eres cabezota verdad? Muy bien, tú lo has querido – dijo Aminamaru.

Todo el grupo se lanzó contra Shiro a la vez, excepto los otros dos que aun estaban en tierra.

- Si queréis pelea cuerpo a cuerpo os enseñare un poco de artes ninja – dijo con una sonrisa - . Modalidad número uno del arte ninja. ¡Taiujutsu!

Shiro paró el primer puñetazo que le llego de uno de ellos, lo hizo dar vueltas, girando sobre si mismo, y lo lanzó contra otros dos que se le acercaban. Luego se acercó corriendo a otro que se aproximaba por su derecha y se agachó para esquivar la patada que este intentó propinarle, apoyó sus manos en el suelo para que le sirvieran de base y giro sobre si mismo para propinarle primero una patada en el estómago y luego otra en la cara. El tipo cayó al suelo dando vueltas sobre si mismo.

Cuando se puso en pie observó como tres intentaban rodearlo y se preparó para golpearlos. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca realizó su golpe.

- ¡Konoha Senpuu! – el golpe hizo que se levantara un pequeño remolino que golpeo a los tres atacantes y los hizo caer al suelo.

Shiro observó a los que aún estaban en el suelo y vio como otros pasaban por encima de él de un salto, y aterrizaban en el suelo y comenzaba a correr.

- ¡Maldición! Muy bien vamos allá. Segunda modalidad en el arte ninja. ¡Ninjutsu! – Shiro comienza a realizar sellos - ¡Gōkakyū no jutsu!

La bola de fuego casi golpe al dúo, pero estos saltaron en el último momento y la esquivaron. Shiro salto detrás de ellos y se logró colocar delante.

- Tercera modalidad en al arte ninja. ¡Genjutsu! – Shiro levantó un pequeño remolino de hojas y de pronto el dúo se vio envuelto por la oscuridad.

Por más que se movían la oscuridad no acaban. No parecía tener fin.

- Maldición… nos ha cogido… - protestó Ambus.

En este momento apareció como algo brillante a la lejanía que se acercó a toda velocidad hacía ellos y los golpeo. La oscuridad se disipó y ellos cayeron al suelo.

- Uf… ¿qué os ha parecido eso?

Cuando Shiro levantó la vista de los dos que estaban en el suelo contemplo como los otros ocho del grupo estaba de pie frente a el.

- Veo que te defiendes bien, pero no nos lograras mantener siempre a raya – dijo Aminamaru.

- Eso ya lo veremos.

- Mira, no podemos malgastar nuestras energías contigo. Así que aparta – volvió ha hablar Aminamaru.

- ¡Quitadme vosotros si podéis!

Los ocho se volvieron a abalanzar sobre Shiro. Shiro pudo parar los golpes y golpear a sus rivales pero tan pronto como se deshacía de uno otro volvía. Al mismo momento en que paraba el golpe de uno, golpeaba a otro con sus patadas. Al final quedó rodeado por el grupo de los ocho.

- Maldición…

- Ahora acabaremos contigo – dijo Aminamaru.

- Eso ya lo veremos – Shiro sonrió y saltó en el aire, el grupo de los ocho le siguió.

Cuando ya consideró estar lo suficientemente alto, Shiro se paró y espero a que el resto del grupo llegará hasta donde el estaba. El primero en llegar fue Aminamaru, que intentó golpear con un puñetazo. Shiro lo paro con su rodilla y le agarró el brazo, apoyó sus pies sobre el pecho de Aminamaru y empezó a girar sobre si mismo imitando la superficie de un círculo. Cuando otros dos estuvieron lo bastante cerca de el lo soltó y se llevó a esos dos por delante. Al poco chocaron contra el suelo.

Otros dos no tardaron en llegar e intentaron golpearlo a la vez con una patada. Shiro detuvo las dos, cada una con una mano, y uso las piernas de sus oponentes para impulsarse y quedar por encima de ellos para finalmente dar una vuelta y pegarlos a cada uno una patada en la cabeza y lanzaros para el suelo.

Ya solo quedaban tres subiendo hacía el. Shiro formo un sello en con sus manos.

- ¡Kage Bunshin no Jutsu! – surgió de la nada un clon de Shiro.

Shiro sujeto la mano del clon que empezó a girar sobre sí mismo y finalmente lanzó a Shiro en dirección hacía donde subían los otros tres ninjas. Dos de los tres que estaban un poco más avanzados que el tercero, e iban más o menos igual, quedaron sorprendido al ver como Shiro bajaba hacía ellos. Shiro alargó sus brazos y logró llevarse consigo a los dos que iban mas avanzados que no tardaron en caer a una gran velocidad hacía el suelo. El tercero que no estaba muy lejos quedo impresionado por la hazaña de Shiro y ni se dio cuenta de que Shiro lo golpeo con una patada y lo lanzó contra el suelo. Shiro aterrizó al poco.

- Uff… eso estuvo cerca – miró al grupo y vio que faltaban dos. Pensó en los dos que había tumbado antes pero cuando miro hacía donde los había dejado ya no estaban. Miro a su alrededor y los vio - . ¡Maldición!

Estaban muy avanzados ya, al menos como para detenerlos con una técnica de ninjutsu.

- Muy bien, no me queda más remedio – Shiro cerro los ojos y empezó a concentrarse, pero pronto dos de los tipos que estaban en el suelo lo golpearon por la espalda y lo lanzaron por el aire.

- ¡Lo tenemos! ¡Ahora! – es todo lo que Shiro oyó y vio como Aminamaru se colocaba delante de el.

- ¡Hasta nunca Shiro! – Animamaru estuvo apunto de alcanzar a Shiro con una patada pero de pronto se vio golpeando un tronco - . ¿T… técnica de reemplazo? – Shiro apareció a su espalda.

- ¡Si me queréis derrotar tendréis que hacerlo mejor! – Shiro golpeo a Aminamaru con una patada y lo lanzó contra tierra. Al llegar al suelo los otros siete ya lo esparaban en pie y dispuestos a pelear - . Siento defraudaros, pero no puedo perder tiempo con vosotros chicos.

- No te vamos a dejar pasar Shiro – dijo Ayame.

- ¡Eso ya lo veremos! – Shiro juntó sus manos y cerro sus ojos y a pesar de que notaba como se quedaba rodeado ni se movió.

- ¡A por el! – los nueve se abalanzaron contra Shiro y este de pronto abrió los ojos.

- ¡Cuarta puerta, puerta de la herida, ábrete! – el cuerpo de Shiro empezó a descargar una pequeña gran cantidad de chackra y desapareció de la vista de sus atacantes.

El grupo se quedó atónito. No sabían donde se había metido y de pronto lo vieron. Un poco más avanzado. Shiro los miró y les lanzó una sonrisa.

- Voy a terminar con este juego amigos.

Shiro desapareció de la vista de sus atacantes y en un santiamén el grupo se vio atacado por todos lados. Los siete cayeron al suelo llenos de heridas por los golpes. Shiro se paró y miró hacía su espalda. Los otros dos estaban muy avanzados y no quería abrir el resto de las puertas para guardar energías.

- Muy bien… no me queda otra alternativa… - cerró sus ojos y empezó a emitir una pequeña cantidad de Chackra. Cuando los abrió sus ojos eran de un color rojo claro y su mirada parecía la de un gato - ¡Onigan!

Ragnos y Reifus estaban muy cerca del pueblo. Pronto cumplirían su misión y Akatsuki les recompensaría, quizás entrando en el grupo principal. Claro que… primero tendrían que contar con su jefe. Estaban tan absortos en sus pensamientos que ni se dieron cuenta de que Shiro los superaba y se colocaba frente a ellos y posteriormente los golpeaba con una patada y los lanzaba contra el suelo. Shiro se paró delante de ellos con los brazos cruzados y mirándolos con una mirada que ellos jamás habían visto.

- ¿C… cómo nos has alcanzado? – preguntó Ragnos poniéndose en pie.

- Tengo mis ases en la manga.

Al poco llegaron los otros ocho restantes del grupo.

- Vaya… veo que han llegado el resto de mis rivales – dijo Shiro con una sonrisa.

- ¡No te las des de poderoso! – protestó Ayame que se iba a abalanzar contra el pero Aminamaru le sujeto el hombro y la detuvo.

- Espera Ayame, mírale bien. Mira sus ojos, no son iguales que antes.

- ¿Quieres decir? – Ayame se fijo y vio que tenía razón - ¡Es cierto! ¿Qué le ha pasado a tus ojos?

- Eso es el onigan – dijo Aminamaru.

- ¿El onigan? – se preguntaron todos para si mismos.

- Es un tipo de ojo especial al igual que el Sharingan del clan Uchija o el Byakugan del clan Hyuga. Su poseedor al activarlo gana una gran velocidad y una gran fuerza pero como toda técnica maravillosa tiene un efecto negativo y es que un fuerte uso del Onigan puede hacer perder el control a su portador y no poder controlar sus poderes. ¿Me equivocó? – dijo Aminamaru.

- Tienes toda la razón – contestó Shiro con una sonrisa - . Soy el portador del Onigan (ojo demoníaco), pero jamás lo he llevado al extremo, solo use para alcanzar a tus dos amigos y no os preocupéis, porque no lo usaré contra vosotros – dicho esto la mirada de Shiro volvió a ser normal.

- Es una pena… - comentó Aminamaru - . Con el onigan nos hubieras derrotado fácilmente.

- Puede ser, pero no pienso usar algo así contra vosotros. Porque no necesito mi arma secreta para mataros.