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¿Cómo poder hacer entender a tus padres, cuando están mal? ¿Cómo es que pueden ser adivinadores y nuestros propios verdugos? ¿Realmente pueden adivinar el futuro? En ocasiones nos dicen si haces aquello, pasara esto y te dolerá, realmente no es que sean adivinos solo son lógicos, en el caso de los accidentes que no son más que una imprudencia de nuestra parte por querer experimentar y hacer cosas nuevas.
Cuando se trata de amores, realmente no son lógicos, lo que sucede es que sus experiencias amorosas a lo largo de su vida no han sido del todo buenas y si lo fueron en ocasiones solo es porque ellos creen algo y lo que ellos creen es en absoluta la verdad, al menos para ellos es así, pero ¿En verdad lo es?
En tal caso ¿Cómo puedes correr contra la marea? ¿Cómo poder nadar contra las olas más fuertes de la vida? ¿Cómo poder apagar el fuego de un incendio? ¿Cómo poder apagar la luna? Realmente no se puede, lo único que nos queda es tratar de demostrar que se equivocaron, claro siempre y cuando sin desvivirnos por demostrarlo pues solo debemos dedicarnos a buscar nuestra felicidad, porque finalmente es lo único que nos debe importar, solo se vive una vez en la vida y solo debemos dedicarnos a disfrutarla como mejor nos parezca, mientras seamos felices…aunque en ocasiones es complicado…lograrlo.
H.G.P.
Ambos rubios estaban en el jardín, Arnold se sentía impotente al escuchar lo que paso con sus padres y más porque el no pudo estar ahí con ella para que no le pegaran, podría recibir un balazo por ella, pero que a ella no le pasara ni una mosca frente, ella era su todo.
-Iré a hablar con tu padre –Dijo entre dientes con los puños cerrados
-¿Eso de que nos ayudara?
-Tal vez solo…necesita conocerme más
-Arnold es Big Bob, nunca le cae bien alguien que ya prejuzgo antes de siquiera que lo presentaran –La rubia miro a su novio, pudo notar que el joven molesto –Estoy bien
-No me gusta para nada que te haya pegado –Susurro mientras le miraba más dulcemente y acariciaba suavemente su mejilla
-Lo sé, a mí tampoco me gusto –Susurro bajando la mirada –Bob jamás…me había pegado
-Tal vez sea…mejor terminar –El rubio bajo la mirada también –Te estoy ocasionando muchos problemas y…
-¡¿Estás loco?! No quiero terminar contigo Arnold
-Pero…
-Tú no eres el culpable, mis padres lo son, porque nunca hicieron el menor intento de conocerme ni jamás lo harán, aunque a estas alturas de mi vida, realmente ya no me importa que si quiera lo intenten.
-¿Entonces qué haremos?
-Deben entender en algún momento que no soy más una niña y que menos pueden decidir sobre mi vida –Susurro la joven decidida –Así que…iras a hablar con él, pero si no entiende es su problema ¿De acuerdo?
-Bien, como tú quieras amor
-Gracias
Se dieron un cálido y dulce beso, ambos se amaban y deseaban que toda esta tempestad pasara, pues ambos querían estar bien y juntos, pensaban que tal vez los padres de Helga solo debían ver que la relación iba enserio pero…no era así.
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Bob Pataki se encontraba ya en espera de su hija menor en la puerta de la preparatoria, aquello era realmente vergonzoso, Bob nunca fue por ella a la primaria o al preescolar y ahora planeaba ser un padre ejemplar, cuando nunca lo fue, era totalmente ridículo.
-Hola Bob –Dijo la joven tranquila mientras caminaba hacia su padre con su novio
El hombre le miro molesto –Creí que había prohibido que te acercaras a mi hija –Comento tratando de contener su molestia aunque era imposible
El rubio quien también estaba molesto le sonrió –Si, pero no la pienso dejar señor Pataki y quisiera que habláramos respecto a mis intenciones con su hija.
-No tengo nada de qué hablar contigo, jovencito
-Creo que si, además la que tiene la última palabra es Helga –Susurro mirando con adoración a la rubia, acto que no pasó desapercibido por el hombre
-Ven esta noche a cenar, pero no daré mi consentimiento para que estén juntos y tampoco le quitare el castigo a mi hija
-Bien –Dijo algo molesto –Nos vemos en la noche –Susurro a la joven mientras se alejaba
La rubia asintió y después miro a su padre molesta –No tienes que venir por mi como si fuera una niña de cinco años, ni cuando tenía menos de esa edad ibas por mi
-Cuando tenías cinco años, no tenías ideas locas del amor
-Claro que si –Comento la joven –Solo que nunca te diste cuenta por estar tan ocupado por los negocios de tu empresa
El hombre miro molesto a su hija –Sube al automóvil –Fue todo lo que dijo en el fondo sabía que ella tenía razón, nunca estuvo muy al pendiente que digamos.
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Kyle estaba observando a la joven rubia, que tenía justo enfrente de él, mientras su padre estaba pidiendo al administrador algunas cosas al parecer, aquella joven rubia se había vuelto una total obsesión para él, una meta que debía alcanzar.
-Helga –Le llamo, la rubia solo le miro molesta sin decir nada, solo trataba de ignorarlo –Se que estas molesta porque piensas que yo tengo que ver en lo que Bob desea, pero…quiero que sepas que no es así…yo no te obligare a nada…realmente me…me gustas
La rubia se sonrojo pero siguió sin verlo, trataba de mantener su distancia con aquel joven pues además de prometérselo a Arnold, había algo que no le caía aun bien del todo aquel joven.
-Da igual
-No lo creo, quiero que seamos amigos, Geraldine ¿es tan complicado?
-¿Es tan complicado que me llames Helga?
El joven pelirrojo sonrió –No
-¿Entonces porque lo haces? ¿Para molestarme?
-No
-Respondiendo a tu pregunta, nunca dije que no pudiéramos ser amigos, pero realmente no…puedo…no quiero problemas y seamos honestos amigos, no me ves como amiga
-Lo puedo hacer si me dejas
-No lo creo hermano y la verdad no me interesa –Dijo la rubia sin rodeos
-Eso lo veremos –Murmuro cuando la joven dio media vuelta para ir con su padre, el joven pelirrojo sonrió para sí mismo mientras enviaba un mensaje de texto.
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En la noche en casa de los Pataki.
-Buenas noches, señora Pataki –Susurro el rubio sonriéndole amablemente y dándole una hermosa rosa blanca a ella y otra por supuesto a su novia, quien le sonrió dulcemente
-Pasa hijo –Dijo Miriam sonriéndole
-Gracias
Bob Pataki se encontraba en la sala viendo sus luchas pero cuando llego Arnold, quito su total atención al televisor y se dedicó a interrogarlo.
-¿Tus padres en que trabajan?
-Mi padre es arqueólogo y trabaja en el museo de Hillwood, mi mama trabaja en el hospital "La luz"
-Ya veo y ¿Tu que estudiaras?
-Pues estaba pensando en dos carreras ya sea medicina o arqueología, la verdad lo que mis padres hacen me gusta mucho y…
-Serás un mediocre como ellos ¿No? –El rubio le miro molesto -¿Porque no mejor administrador o contador, abogado? Eso si que deja dinero
-Lo siento señor Pataki pero realmente se estudia para ser feliz haciendo lo que realmente deseas no lo que más deje dinero, no…
-Bueno basta de charlas Miriam ya puso la mesa –Interrumpió la joven
Todos comenzaron a cenar sin ninguna otra interrupción hasta que…
-¿Entonces? Si decides estudiar alguna carrera interesante tal vez logre colocarte en alguna parte en la empresa de los localizadores, hijo
-Se lo agradezco pero no gracias –Dijo el rubio amablemente aunque por dentro estaba que estallaba de enojo
-Qué pena, hablando de otra cosa –Miro a su hija –No he dado permiso para que sean novios y ahora menos al saber que serás un fracasado
Ahora si el rubio estallo -¡Disculpe! Pero entonces me está diciendo que para estar con Helga, debo ser multimillonario o estudiar algo que usted quiere
-Solo veo que tu futuro no es prometedor y por lo tanto no puedes darle una vida a mi hija, una vida que merece
-¡El dinero no lo es todo señor Pataki! ¡El dinero no compra amor, ni salud, ni felicidad!
-¡Si es lo que dicen los mediocres como tú!
-¡Bob!
-¡Tú no te metas Helga!
-¡Lo único que usted sabe hacer es gritar e imponer su voluntad!
-¡No dejare que mi hija pierda su tiempo con alguien como tú!
Arnold miro desafiante a Bob Pataki, no le temía y nada impediría que estuviera con Helga, al menos ese fue su pensamiento en aquel momento.
-La que decide es ella, señor Pataki yo no tengo ninguna mala intención con su hija, yo la amo y mientras ella me quiera a su lado, lo hare. –Sentencio –Sé que usted ya impuso las reglas del juego sobre la mesa, pero lamento mucho no ser alguien que usted desea pero al final…le debo de gustar a ella no a nadie más –Miro a la rubia intensamente mientras ella le regalaba una pequeña sonrisa dulce –Me retiro y gracias por todo, cocina excelentemente bien señora Pataki, nos vemos
Helga le siguió, Arnold trataba de estar tranquilo pero no pudo evitar escuchar aun las palabras de Bob Pataki en su mente, ¿Qué tal si tenía razón?
-Nos vemos mañana, Helga
-Arnold –Le llamo antes de que terminara de dar media vuelta -¿Estas bien? Perdona por todo –Susurro avergonzada
El rubio se acercó con una hermosa sonrisa dulce para acariciarle su mejilla –Descuida, no fue tu culpa amor
-Claro que si…ese Bob es algo extraño últimamente y yo…debí de haberle impuesto yo las reglas no el a mí.
-Finalmente es tu padre, Helga, aunque de algo puedes estar segura –Sonrió –Si te amo, princesa
Su corazón brinco de felicidad al tenerlo tan cerca y susurrándole esa maravillosa palabra de amor, era increíble que con cinco letras su corazón pudiera hincharse de tanta felicidad.
-Yo también te amo mi amor –Susurro sonrojada
-Me gusta que me digas así
-Lo se
Ambos se dieron un pequeño suave y cálido beso, lleno de ternura y de amor que esperaban que como ese beso lleno de amor infinito pudieran durar por toda la eternidad amándose y compartiendo aquella felicidad que ambos sentían uno por el otro, deseaban que aquel sentimiento nunca desapareciera, que nunca se acabara el amor, los cariños, el suave aliento de uno al otro susurrándose palabras de aliento y amor.
-Nos vemos mañana amor
-Hasta mañana –Helga lo vio partir y después regreso al interior de la casa, donde encontró a sus padres aun en la misma posición, Bob mirando aun molesto hacia la dirección donde hacía unos minutos había estado Arnold, Miriam mirando con algo de sorpresa y miedo a su esposo.
Realmente era una escena cómica y para la rubia era sorprendente que ninguno de los dos dijera nada y solo se quedaran en sus pensamientos, molesta se acercó a ellos para hablarles, aunque ya estaba algo cansada para discutir, así que decidió que por ese día era suficiente.
-Me voy a dormir –Anuncio la joven después de ver a su novio partir, Bob no dijo nada por aquella ocasión pero sabía la rubia que él no estaría feliz y menos por las verdades que toco Arnold y que ella no había podido decirle, claro que pudo haberlo dicho de un mejor modo pero no lo culpaba, al final de cuentas su padre había impuesto las reglas del juego al ser tan irracional y tan estricto con algo que no le correspondía a él decidir si no a ella.
Hola queridos lectores
disculpen la demora, pero aqui estoy con un nuevo capitulo de este fic, espero que les guste :D
he estado algo malita y de echo llevaba tres semanas ya con esta infeccion, ahorita estoy inyectandome espero que con eso ya se acabe esta tortura pues no me dejaba hacer nada :(
muchas gracias a todos por sus hermosos reviews y por su paciencia y apoyo, respondere reviews en el siguiente capitulo :D
recuerden que por el fic que mas voten sera el que tenga mas prioridad, se que no lo cumpli la semana pasada pero en verdad no me sentia bien pero esta vez ya no sera asi, asi que voten ;D
saludos lindo dia y semana :D
