Cinco

Lyra recupero la conciencia encontrándose en un fardo de heno parcialmente enterrado en la nieve, el enorme castillo se encontraba arriba de ella además de otros varios edificios. Lyra comenzó a levantarse lentamente llevándose un casco a la cabeza, antes de dar un vistazo a su alrededor se encontraba en un antiguo pueblo abandonado, devorado por la nieve. Lyra dio un paso fuera del fardo de heno, hundiéndose en la nieve y percatándose que era una carreta de heno.

Una vez de pie Lyra se dijo a si misma:

-Tengo que volver al castillo, pero… ¿por dónde?

Dicho esto Lyra volvió a observar su alrededor con más atención, las casas eran viejas, todas estaban en malas condiciones, algunas completamente enterradas bajo la nieve, o completamente derrumbadas. Lyra comenzó a caminar aun insegura de a dónde dirigirse, su mirada pasaba de casa a casa como si buscara algo o alguien, un signo de peligro tal vez. Quien podría culparla con lo que había pasado en la noche, los sentidos de la unicornio estaban ahora al máximo, su corazón latía deprisa, sin embargo ella mantenía la mayor calma posible.

Después de caminar un rato alcanzó el centro del pueblo, o al menos eso parecía las casas estaban acomodadas en círculo alrededor de una estrella de fuentes, una en el centro y otras cinco rodeándola. Eran probablemente lo más conservado del lugar las cinco que rodeaban la central tenían pequeñas estatuas de ponis en sus cimas y en la sexta había un arpa de piedra pulida con asombroso detalle. Lyra se acercó a verlas cuando de pronto escucho una voz decir:

-Visitante

Lyra se dio media vuelta rápidamente asustada y observó hacia todos lados en busca de la voz sin encontrar nada.

-¿Quién está ahí? – cuestionó La unicornio

- Quienes – le respondió otra voz a su lado

Lyra quedo paralizada por un momento mientras volteaba su vista a una de las estatuas, una vez puso sus ojos en esta la estatua movió su casco en señal de saludo.

-Hola extraña

Lyra se quedó impactada, quería gritar, salir corriendo, incluso sintió por un momento que se iba a desmayar, pero nada de esto paso, solo se quedó ahí observando a una estatua saludándola.

-Creo que la espantaron –dijo otra de las estatuas.

-na solo está un poco sorprendida ya se le pasara – alegó la más cercana a Lyra

Lyra pasó su mirada por todas antes de preguntar:

-¿Por todos los alicornios de Equestria quienes son ustedes?

Al escuchar la pregunta todas la miraron y contestaron entusiasmadas:

-¡Somos las Quintillizas Orquídea!

-¿Quintillizas? Ya decía que se parecían – añadió Lyra pensativa

-¡Verdad! ¡Somos igualitas! – dijo la más energética (aunque las cinco lo eran)

-Sí, todas tienen… un pálido tono gris – continuó Lyra.

A esto las cinco se le quedaron viendo mientras un grillo sonaba a lo lejos, Lyra entonces ya más tranquila se sentó y preguntó:

-¿Alguna sabe cómo regresar al castillo?

Una estaba a punto de contestar cuando otra dijo:

-¡Chicas reunión!

Entonces las cinco saltaron de sus respectivas fuentes a la central e hicieron un círculo, Lyra se acercó a ver, pero cuando estuvo demasiado cerca todas se callaron y le dieron una mirada asesina que ella de inmediato entendió:

-¡Okey me alejo! – dijo haciéndose para atrás

Hecho esto continuaron su "junta" Lyra se quedó parada sin hacer absolutamente nada más que mirarlas, una vez terminaron todas se formaron en fila frente a ella y la central le dijo:

-Hemos llegado a una decisión, te diremos como volver al castillo, pero con una condición.

Lyra giró los ojos y pregunto sin más opción:

-¿Qué necesitan?

-Nos iremos contigo estamos cansadas de este sitió – aclaró la misma

- Esta… espera ¿¡Que?! ¿Cómo se supone que hare eso?

- No te molestaremos

- Si solo queremos irnos de aquí.

-Hemos estado un milenio en estas fuentes abandonadas.

-La hechicera que nos creó nos abandono

Alegaron todas

-¡¿Pero que se supone que voy a hacer con ustedes?! – cuestionó Lyra

-¡No debes hacer mucho en realidad somos de piedra, no comemos, no bebemos, no necesitamos dormir, solo danos un lugar donde quedarnos cuando volvamos a casa! – dijo una muy emocionada

-Espera… ¿te refieres a mi casa?

-¡Sí! – gritaron todas al unísono

-¡Seremos las hijas que nunca tuviste! – añadió una

Lyra se les quedo mirando un momento, paso sus ojos por todas, cada una de ellas hacia el rostro más adorable que podía. Lyra observó al cielo y pensó "¿En qué me acabo de meter?"

-Está bien las llevare conmigo

Al escuchar esto las cinco pequeñas estatuas saltaron sobre Lyra gritando:

-¡Tenemos nueva mamá!

El abrazo que le dieron la tacleo, eran pequeñas pero recibirlas a todas así era como chocar con una pared.

-Sí, si ahora por favor díganme por donde ir – dijo Lyra

- Oh cierto, síguenos. –dijo una mientras el resto se levantaba

Lyra se levantó igualmente y les siguió el paso, entre más se adentraba en aquel poblado más notaba la destrucción poco usual que mostraba.

-¿Qué paso aquí? -cuestionó Lyra

-Bueno no es la historia más agradable – respondió una

-El desastre paso la primera vez que la maldición hizo estragos en el castillo –añadió otra

-Si quieres oír la historia será mejor que primero salgamos de aquí – aclaro la quinta

Lyra asintió con la cabeza, pero antes de avanzar dijo:

-Por cierto además de decirme que son las quintillizas orquídea, no conozco sus nombres.

-No tenemos, la hechicera que nos creó nos abandonó aquí nunca supimos porque se fue ni para que nos hizo además de para cuidar aquella fuente central. – explico una

-En ese caso, yo las nombrare, tú serás Violeta, tu Rubí, tu Zafiro, tu Ópalo y tu Rosa

-¿Por qué esos nombres? - cuestiono Ópalo

-Ya verán. ¿Conocen algún lugar donde haya pinturas? – preguntó Lyra

-No, pero hay un lugar con telas – respondió Rubí

- Perfecto. – dijo Lyra

Una vez fueron a este sitió Lyra le colocó a cada una un listón de un color con parentesco a su nombre para poder así identificarlas.

-Ahora si estamos – dijo Lyra

Hecho esto partieron del lugar y continuaron el camino hacia el castillo.